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La Ilustración Artística: Año XXIV, Núm. 1214, 1905

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BARCELONA 3 DE ABRIL DE 1905 - * -

NúM. 1.2 i 4

^^ BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

n «1 nróximo número repartiremos á los suBcriptores á la BIBLIOTECA UNIVERSAL Con ei Pi ^^^ presente año, que será í:La sociedad japonesa.í. obra escrita en francés por Andrés Belleseort. el primer tomo correspondiente á la sene ^^ ^^ deaoriben los usos, costumbres, religión, instituciones, etc., del Japón. coronada por la Academia Francés , ^Tofusamente ilustrada con grabados, reproducidos de fotografías y dibujos originales. La edición que oft-eoemos & nuestros susoriptores va p

ARTE

MODERNO

L A O A L E B A , cuadi'O d e F e r n a n d o C a b r e r a 1 Plascnciii C5 el hermoso cuatlro limlado La ca/íia, estudio inteligenlcmenle observado é interpretado, digno por •a del ,i.e f«¿ aventajado y predilecto discípulo ^^| '"^'^^S;.;^ ; ^^ ^^ I^;;,,,, , „ el Mu.se. Municipal de esta ciudad. l a composición, el fondo, la escena, iodo revela maestría y Obra ci.r,n L la:.re.do autor de U^ huérfanos, ^ ^ S c 6, del coíor, cualidades y eircunstancias propias de qu.en. con.o Fernando Cabrera annsa en su paleta cas.,zas lonaUd.de citirl s¡ng„l.rn.c.Ue seguridad en las trazos y en la =M>I^cano>i^d . ^^ ^^^ ^^^^^^^^^ ^^^^ ^^^.^^^^^^ ^ j ^ ^ ^ ^ ^ ,^^ ^.^^p„^^^ , , desprenden de los hornos de cal, velando un >.nto el distintivas de una escuela .sobria, robusta y '^''''^'••^^ , „i,,,,l ,,e quien cuenta en su ejecutoria arlM,ca nobles e indiscutibles ,nerec>nuenlos. fondo, s.n irasunlo del natnr.d. e.p-..e..o con acertó y con R


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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SUMARIO Texto.—Revtsla hispano-americana, par R. Beltrán Rózpidc. — Cekbridade^ coníeinporáitcas. Manuel IWz'ost, por E<luardo Zamacois, —La hucha, por J- !•• Lujíí». — Cyéitica de la guerra ruso-Japonesa. — fulio Venie, - Hubert de Blanek, Problema de ajedrez. — Un divorcio, novela ilustrada {conlinuación). — La ostrekiillura en c! fapéii, por I'cdro de Mcriel. - Ütt nuevo automóvil monociclo. - Liliros enviados A esta Redacción.

Los naturales de la isla comprenden el peligro, tratan de defenderse y procuran poner algiln límite al predominio de sus dominadores en la administración pública. La legislatura insular votó en enero un proyecto de ley, mejor dicho, un memorial dirigido al Congreso yanqui pidiendo la reforma de la ley constitutiva en sentido de otorgar á los isleños los derechos de ciudadanía. Pretenden ademas que el Consejo ejecutivo, que acttía como Sonado ó (;;ámara Alta, y en el que tienen mayoría los yancjuis, reduzca sus facultades á las meramente administrativas, reservando la función legislativa á los hijos del país, elegidos por el pueblo.

Grabados.—IM calera, cuadro de Fernando Cabrera. - Marcelo Prúvost en CK el jardín de su casa de í'arís. - Marcelo Prévost en su despacho. -Estudio, por, FedericoSandys, Una desj^racia. -Estudio, dibujos de-Jos¿ TimiJics'- Aranda. — Una hechura do Satamis, cuadro de Aquilcs Fould. -El presídeme de la Kepúbllca de Veneí.tiela Sr. Castro y su ,i;ahinete. - Guardia de carps del presidente Sr. Castro. - Los generales rusos Dragomirof, Linievitck y Sukhomlinof. Guerra ruso-japonesa. La calle principal de Kharlñn. - Los El acueido de la Comisión de arbitraje, á que nos japoneses á orillas del Knn-fío después del ataque de. Hei-ÍCon- referimos en la Revista de enero liltimo, resolvió las Tai. — Entierro de un prisionero ruso en Moísushima. — reclamaciones formuladas por la «Santo Domingo Combate de .SandepA. - Método de ataque japonés denominado ^ntovimiento eneubierlo.l} - El novelista francés Julio Verne. Improvement Company» y otras tres Compañías fi— Kl actor franc¿s Coquelin, mayor. — Un parque de ostras nancieras y de ferrocarriles que gestionaban en unión japonés durante la marea baja. — ñanibi'tes con ostras de di- de aquélla la defensa de sus intereses. versíis edades y otras sueltas de tamaño comente. —j4uío>nóv¡l Los arbitros fueron dos yanquis y un dominicano mottocich invíutadopor fuliú Ne°rini.

R E V I S T A HISPANO-AMERICANA Cííífl." los partidos polCticos; nuevo ministerio: situación econúinicn. - Puerto Picor el hambre: la depreciación de la propiedad: pretensiones de los islcfios. - RepiXhlica Dominicana: intervención y protectorado de los yanquis: protestas contra el gobierno del presidente Morales. - JJondnras: la fuga de Arias. - Venezuela: actitud de Castro frente á los Estados Unidos: trabajos revolucionarios fomentados por los yanquis: los nuevos filibusteros: conflicto con Francia, - Colombia y Ecuador: la cuestión de límites: el arbitraje del emperador de Alemania: la región Napo-Caquelá. - Uruguay: situación actual: el puerto de Montevideo.

En estos líltimos tiempos se ha exacerbado la rivalidad entre los partidos políticos de Cuba. El nacional y el moderado, e.sto es, radicales y conservadores, se hacen guerra sin cuartel. No los dividen y enemistan ideas ó principios de gobierno; en el fondOj aunque otra cosa aparenten, no hay más que odios ó antipatías personales, ambiciones poco nobles. Tomar buena parte en el reparto del presupuesto, ocupar destinos públicos ú altas posiciones oficíales, es la aspiración predilecta de los más de los políticos. Se censura al generalísimo de la revolución porque ha recibido 277.000 pesos entre sueldos, regalos y gratificaciones. Bien es verdad que hay también quien cree que eso y mucho más merecía el gran Máximo GómeZj y que sólo espíritus ruines y envidiosos pueden regatear premio al hombre que consagró su vida á procurar la independencia de Cuba. En la contienda predomina el partido moderado. El presidente, que hasta ahora había permanecido neutral, se inclina ya resueltamente á los moderados y en ellos se apoya para lograr la reelección. El candidato de los radicales es el general D . Emilio Núñez. El ministerio hizo dimisión á principios de febrero. La crisis ha sido laboriosa, y al fin, casi un raes después, se ha formado nuevo gobiernOj constituido can individuos del partido del presidente. La situación económica es buena. La producción de azticar en 1904 ha excedido en óo.ooo toneladas á la de 1903. Sigue en aumento el comercio con los Estados Unidos; pero Cuba exporta mucho más que importa. Hasta hoy, pues, el tratado de reciprocidad comercial favorece más á los cubanos que á los yanquis.

Los portorriqueños no llevan camino de mejorar. Santiago Iglesias, representante de los obreros de la isla en la Asamblea de Delegados de la Federación obrera americana, afirmaba y probaba, á fines del aiio próximo pasado, que la condición de la clase trabajadora en Puerto Rico era mucho peor que en los tiempos en que España gobernaba. Unos 600 portorriqueños morían de hambre todos los meses. En lo sucesivo es posible que esa cifra baje, pues los yanquis los necesitan para trabajar en las obras del canal de Panamá; allí, al menos, no perecerán de hambre, aunque sí de fiebre. Hay quien supone que el malestar que se siente en Puerto Rico no es sólo consecuencia de la famosa peste yanqui, la anemia; obedece también al deliberado propósito de lograr que pierda valor la propiedad para irla comprando á bajo precio. Lo cierto es que la propiedad va cambiando de manos, y la mayor parte pasa á las de los yanquis. Y así, matando de hambre ó de anemia a millares de portorriqueños, aquéllos se afincan en la isla i poca costa. El negocio ante todo.

(D. Manuel de J, Galván); la Rcpi'iblica Dominicana quedó obligada, segiín el laudo arbitral, á pagar 4.481.2S0 pesos oro en plazos mensuales, y con las condiciones y garantías que ya se indicaron. El primer plazo debió haberse hecho efectivo en septiembre de 1904. Pero como el fíobierno de Santo Domingo no cumplía su compromiso, los yanquis han asumido la administración de las aduanas. Según protocolo firmado en enero, Estados Unidos se encarga de liquidar las deudas, que ascienden en total á 32 millones de dólarsj d e los ingresos de aduana, el 4:5 por 100 .se entregará al gobierno dominicano, y con el resto se cubrirán los gastos de administración y se irá pagando á los acreedores. La República Dominicana se reserva todos los derechos de soberanía; los yanquis declaran que no abrigan propósito de anexión y que están dispuestos á ayudar al gobierno de Santo Domingo para restablecer el crédito, mai\tener el orden público, reformar la administración civil, y hacer, en suma, cuanto sea necesario para la prosperidad del país. En realidad, pues, y pese á toda reserva de soberanía, la Reptíbllca Dominicana queda bajo el protectorado de los yanquis. El presidente. Morales, dio ya cuenta de este convenio al Congreso dominicano. En el país la opinión está muy dividida. Los enemigos políticos de aquél, que son muchos, han protestado en nombre del derecho y de la dignidad de la nación, y organizan fuerzas y elementos para provocar una revolución. Tienden á procurarse el apoyo, más ó menos directo, de potencias europeas, pues siendo europeos la mayoría de los acreedores, estiman inmotivada é intolerable la exclusiva Ingerencia de Estados Unidos.

Desde mediados de abril de 1903 estaba en prisión el Dr. Juan Ángel Arias, candidato que fué a l a presidencia de Honduras, vencido por el actual presidente general Bonilla. Por causa de enfermedad se le había concedido que saliera de la Penitenciaría, designándole por cárcel su casa y como enfermeras sus propias hijas. El cautivo aprovechó estas circunstancias para evadirse y logró refugiarse en León de Nicaragua, donde estaba ya en enero líltimo. Aunque no tenia necesidad de hacerlo, pues todo prisionero procura libertad por cualquier medio, el Dr. Arias disculpa su fuga alegando la mala voluntad que le tenía el gobierno hondureno que, según él, no consentía que se terminara el proceso que se le formó por asesinato del español Arnero. Sus contrarios aseguran que el delito estaba probado y ya iba á recaer sentencia condenatoria.

En Venezuela (i). Castro continúa sosteniendo la legalidad de sus actos contra siíhditos de Estados Unidos. No teme al seraiemperadorRoosevelt, y está dispuesto, si las circunstancias lo exigieran, á romper con los yanquis. La prensa venezolana hqce notar la posición excepcionalmente ventajosa de Venezuela que imposibilita un largo bloqueo, la facilidad de relaciones entre el litoral y el Sur y Oeste del país en caso de guerra, y la fertilidad de los territorios elevados del interior, donde pueden subsistir con recursos propíos y hacerse fuertes los venezolanos en caso de invasión. [O

Véanse los grabados de la página 222,

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Pero Roosevelt no parece dispuesto á provocar directamente el conflicto. El sistema yanqui, con tan buen éxito ensayado en Cuba contra E.spaña, seaplicará á Venezuela. Basta, por ahora, proporcionar armas y dinero á los enemigos de Castro y fomentar la revolución. El movimiento insurreccional contra éste se organiza c\\ Estados Unidos, según ha declarado, protestando de ello el cónsul de Venezuela en Filad el fia. En el siglo xx el filibusterismo ha encarnado en los imperialistas yanquis, y se ejerce, no contra España, que ya lo ha perdido todo en América, sino contra los americanos que han recogido la herencia de aquélla. A las dificultades creadas por la revolución y por la mala voluntad de los yanquis, agrégase ahora otro conllicto con Francia. La Compañía francesa de los cables simpatizaba con los revolucionarlos, cuyo centro de acción está en la isla Trinidad; se negó á consentir intervención del gobierno para vigilar las comunicaciones, y Castro se apresuró ú llevar el asunto álos tribunales para que decidieran si procedía anular el contrato con la Conipañía y embargar sus propiedades. El gobierno francés protesta, amenaza y hace causa común con los yanquis. La dictadura ó presidencia de Castro atraviesa, pues, otro período crítico y de los más graves. Veremos si su audacia ó su astucia le salvan también ahora.

Siguen á la orden del día las cuestiones de límites en América. Colombia y Ecuador han elegido también el correspondiente arbitro para que decida, sin apelación, sobre el litigio de fronteras entre ambas Repúblicas. No ha sido el rey de España el preferido. Según nuestros informes, Colombia lo propuso; pero el I'jcuador se negó resueltamente á ello. Documentos históricos espai'ioles, alegatos de los abogados de Colombia y Ecuador, todo tendrá que traducirse al alemán, porque seguramente comprenderá mejor este idioma que el español S. ^M. el í:mperador de Alemania, á cuyo fallo han sometido sus diferencias aquellas Repúblicas; .salvo si el augusto arbitro no acepta el cargo. En tal caso, queda designado el presidente de la República Mexicana, según protocolo de 5 de noviembre ultimo. En dicho protocolo hay una cláusula muy interesante, á saber: «Para los efectos de este arbitraje, el Ecuador lia hecho constar que los territorios de la región oriental desde el curso del rio Ñapo hasta el del Caquetá ó Yupurá no están comprendidos en el arbitraje que el Ecuador y el Perú sometieron al rey de España, conforme al tratado de i.*' de agosto de iS87.)> Es esa, precisamente, una de las regiones á que alcanzan las pretensiones del Peni. Para un mismo pleito liay, á la vez, dos jueces, y puede haber dos sentencias contradictorias. Casi á un tiempo, en Madrid y en Berlín, los respectivos arbitros trazarán línea divi.soria sobre un mismo territorio. Alemania adjudicará parte ó la totalidad á Colombia y lícuador; España al Ecuador y al Perú. ¿Cuál será el trazado que prevalezca? Ya el Ecuador se cura en salud, y explícitamente viene á declarar que no aceptará la decisión de España en lo que se refiera á dicho territorio.

Terminada la guerra civil, el Uruguay da nuevas pruebas de su asombrosa riqueza y vitalidad. La deuda interior del 6 por too se cotiza á 95, esto es, 10 enteros más que en la pasada administración. La deuda consolidada de 3 J^ por 100 alcanza en Londres el tipo de Ó7 por 100, á que jamás había llegado. Las elecciones que acaban de verificarse se estiman como las más libres que ha presenciado el país, y es creencia general que habrá paz por muchos años. Las obras del puerto de Montevideo, á pesar de todos sus defectos, siguen adelante, sin nuevos tropiezos. Se calcula que quedarán terminadas dentro de tres años, y dícese que el gobierno se propone establecer allí una zona franca para el comercio de tránsito. Al efecto, un comisionado técnico especial ha recibido el encargo de estudiar en Europa la organización de los puertos francos y proponer en su día al gobierno uruguayo las medidas más convenientes para la creación de dicha zona franca en el puerto de Montevideo. R.

BELTRAN

RÓZPIDE,


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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA NÚMICRO

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Celebridades contemporáneas.—^Marcelo Prévost El autor de Afedíd-Vírgenes abre la puerta del saloncitu donde el criado le dijo que yo esperaba. Llega bruseamente, pero ae detiene indeciso, recogiendo los párpados, como si viniese de otra liaDitación más clara: al fm se acerca con andar distrai do, alargándome una mano corta y blanca. Es hombre de mediana estatura, recio y ágil; viste traje de mañana; tiene el rostro ancho y los ojos azules, cíe un azul pálido. Comprendo que he sido uioportuno: Pn5vost estaba escribiendo; la vaguedad brillante de su mirada, es la del artista que vuelve a la realiflad desde muy alto. —Recibí su carta anoche, dice, y no tuve tiempo de rogarle á usted que aplazase esta entrevista para otro día. Vuelva usted mañana, á la misma hora. Hoy no podemos hablar; estoy terminando mi articulo de Le Figaro...

alegría? ¿Es una espontaneidad saludable de su ca- En E¿ escorpión, su primera novela, se retrata á sí rácter ó una resignación? El sutilísimo escrutador de mismo en la figura episódica del periodista Morílas almas femeninas, aquel cuyos libros, honrados y ceaii. Después publicó Choncheiie, La scfwrita Jauperversos á la vez, influyeron recientemente en la frc y La príma Laura, libros que ya atestiguaban, de fuga de la princesa C h e r e f Ouroussoff, segi'in ella misma ha declarado, más que los de ningún otro autor, ¿será un austero ó un libertino desengañado, d e d i cado á contarnos lo que ha vivido? Recuerdo que Prévost ba escrito sobre la primera pá-

gina de su novela más famosa: «Una racha de viento ha pasado sobre mi alma, limpiándola como una era. El sitio donde germinaron y crecieron mU tiern a s aspiraciones de niño y mis amores juveniles, está libre y dispuesto para recibir u n a nueva cosecha. MAKCELO PBÉvosx cnsu despacho (de fotografí. de Bcranger) Colocado ya en los umbrales de mis años de redención, quiero dedicar •Su voK es impaciente, seca, dura; la vo;c con que algunas horas de mi soledad á inventariar mis malos respondemos á los que vienen á interrumpir nuestro años.í) sueño ó nuestro trabajo. Entendiéndolo así, me acsY en otra parte y á propósito de las arterías y pePido de Prévost con una reverencia respetuosa, s 'tablar, p:,ra no distraerle; y él vuelv;e á su d<-^-^P;^^'^" ligrosas emboscadas del mundo: «Yo he recorrido este país; conozco sus caminos; •^ largos pasos, arrastrando por la alfombra sus zapatulas en chanclas, á continuar una crónica que le sé adonde conducen. Antes de comenzar nuestro viaje permitidme que os refiera el mío.» valdrá doscientos cincuenta francos. Una curiosidad invencibls me lleva á relacionar Al día .siguiente, Marcelo Prévost me roc.be en SLI estas declaraciones con el verdadero carácter del despacho. Ya no es el artista espontaneo, el verda hombre, algo triste á pesar de su risa, que tengo declero artista, febril, huraño y desdeñoso del bien palante. Sobre el frontal bombeado y grande, los caberecer, que conocí la víspera, sino un Jo^lj;-^ ^ ^ ¿ ° ^ llos comienzan á grisear: tiene la mandíbula y el cicdad excelente, conversador y afable, '^^If}'^ mentón cuadrados; la nariz es corta y ancha; usa bifortalecer con la cordialidad de su trato la_ l^^eim im gote; en las pálidas mejillas, la ambición y el canpresión de sus libros. Prévost me ensena toaa K sancio dejaron dos arrugas profundas; los ojos, aleccasa; luego salimos al jardín; es un P r ^ ^ ' ^ ^ ^ / ' ^ X cionados por las traiciones que habrán visto, son cito verde, desde donde se ven las torres ge me as tranquilos y sagaces. Ee miro, y mi esfuerzo, cuya indel Trocadero. Prévost cría gallinas, porjiue le gus tención él sospecha, le hace sonreír; es como esos tan los huevos recién puestos; es " " V " ' ' " n t s efe viejos retratos italianos que no hablan y saben mucible. enamorada del hogar. E-:=^amos áprinc.J los^^ chas cosas. AI fin, desisto de mi empeño. ¿Para qué septiembre; el tiempo es admirable; las calleas en^ seguir? Nunca descenderemos al fondo de esas almas i^renadas del parquecilio reverberan al s » ' ' ' ° ; ^ retraídas que ponen todo su cuidado en ser impenerriones pían saltando entre la bierba; un f^J^^^^ trables. ^rayéndonos recuerdos de aldea, rrcvo • Marcelo i^revost nene cuneiuiu-i. j... ^ . « . i - . — - •.. Marcelo Prévost tiene concluida la carrera de in—¡Esto es muy bonito! _ ,^;,:„^r el ver- Reniero; de-sdc niño fué un estudiante aplicado pun^ Le miro atentamente, queriendo ^O'^'"^; (^"'J; ^^ Sonoroso, inflexible en el cumphmiento de su deber, aadero origen de su contento. ¿A q"'^

modo decisivo, el pujante y lozano talento del joven escritor. Estos esfuerzos^ no obstante, pasaron casi inadvertidos. Prévost, tena2 como todos los elegidos de la victoria, no se desanimó y siguió trabajando, y á los treinta años triunfaba con su novela Confesión de un aiimnle. Las confesiones de Federico, cuyos primeros años se deslizaron sin emociones, en' una casa triste «habitada por tres ausentes del mundo, dos mujeres y un niño,» forman un poemita delicioso, bañado en las incertidumbres, apasionadas y tristes, de la juventud primera. Creo, sin embargo, que Confesión de un aiñafiíees un libro falso, porque la mansedumbre de dos ancianas devotas y una educación religiosa no bastan á destruir el amor-pasión, impuesto á un joven fuerte y sano físicamente, por el ejemplo de su amigo íntimo y por la herencia. Federico es ;/// raro. ¿Por qué no quiere á María-Teresa? ¿Por qué abandona á Valentina? . El mismo autor parece adivinarlo así, cuando María-Teresa, ya moribunda, pregunta al ingrato: «¿Con qué arcilla fuiste amasado, tií, á quien el más violento amor que pudo darte una mujer no te enseñó á amar?» Federico, luego de repartir pródigamente ese daño lento, venenoso, incurable, que sólo saben hacer los débiles, exclama en aquella página que concluye el libro y donde se despide de su aborrecible pasado: «Más allá del roto horizonte de mis años sentimentaleSj vislumbro un campo sin limites, abierto á la piedad activa, al esfuerzo útil...» ¿Qué quiere decirnos el autor? ¿A qué filantrópicos ideales alude? ¿Aca.so, haciendo dichosa á nna mujer, no realizamos el bien?.. «Para justificar la existencia de un alma—he dicho yo en alguna parte —basta con que esa alma salve á otra.» Haciéndolo así, dividiéndonos todos, segón las circunstancias, en redentores y redimidos, la humanidad sería salva. Posteriormente, Marcelo Prévost ha publicado

Carias á Francisca, donde estudia la educación fe-


220 menina, sosteniendo que la ignorancia de las doncellaíí suele ser más tarde fuente de disgustos matrimoniales, y que, por tanto, las mujeres deben llegar al matrimonio sabiendo á qué se obligan y sus deberes de esposas y de madres. También citaré sus libros El jardín secreto. El ofofio de una mujer y Las vírgenes fuertes, novela que bien claramente demuestra cómo su autor no tiene conlianzacn el triunfo del feminismo. En vano la mujerquerrd independizarse y vivir separada de nosotros; la soledad espanta. Además, como dice Uourget, hay momentos «en que todas las dife rencias de la educación y del carácter desaparecen ante el imperio inevitable de las leyes del sexo.» Prévost, cual la mayor parte de los grandes escritores franceses, es «un ordenado,» para quien no hay felicidad fuera del matrimonio, el trabajo y el cotidiano cumplimiento de nuestros deberes. El método que sigue en el planeamiento de sus obras siempre es idéntico. Lo primero que necesita es !a idea, eje ó columna dorsal, llamémosla así, del libro; luego, alrededor de esta idea matriz van agrupándose otras ideas secundarias, cada una de las cuales encarnará en un personaje diferente. Prévost me lleva á su cuarto de trabajo; una habitación que parece pequeña, porque la mesa donde el maestro escribe es muy grande. Allí veo sus cuartillas llenas de renglones iguales, sin trazos fuertes, plagadas de tachaduras regulares, que expresan la labor metódica de un espíritu robusto, equilibrado y celoso fanático del estilo. Las cuartillas que Prévost envía á la imprenta siempre van escritas á máquina. —lis mi señora, dice, quien se ocupa de eso. Este detalle merece consignarse; Prévost no es de esos autores nerviosos que luchan con su manuscrito hasta el ülti-

L A ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

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E s t u d i o , por Federico Sandys (reproducción autorizada por M. Harold Harllcy) Halilando de este célebre artista inglés, ha díclio un notable crítico en una de las más imporlantes revislsis di; Londres: «En sus obras, államentí; ínspiradnH, «c combinan admirablemente la ninjcstuosa helli;?^ con la gracia delicada, cl vigor Irjípico con cl encanto pnéiico, la emoción intensa con cl reposo nioniinicntal. Sus dibujos y sus cuadros al óleo son irnbajos ac;ibados i[ue deinuesiran un dominio absoluto de la técnica.»

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mo momento, pareciéndoles siempre que algo le falta: Prévost no siente esa fiebre; ¡tanto mejor para él! Yo me acuerdo de Fiaubert, yendo á la imprenta á media noche para enmendar la colocación de una coma... Recientemente Marcelo Prévost ha sido nombrado, junto con Hervieu y Brieux, individuo de la comisión magna encargada de estudiar la reforma del Código civil francés. ILl go])¡erno ha entendido que hay capítulos del mismo en que la intervención de la literatura, sobre todo de esa literatura que estudiad alma humana y liega hasta lo tnás hondo de la misma, puede ser no sólo conveniente, sino necesaria, y en este concepto la designación de Prévost es sumamente acertada. Marcelo Prévost, á pesar de su robustez física, tiene el ademán apacible; para él no puede haber felicidad donde no hay indulgencia; todos somos flacos y pecadores; todos, por tanto, debemos perdonar aunque sólo sea por el interés de ser perdonados. Amemos, olvidemos los ajenos errores, huyamos de la inflexibilidad seca y odiosa: «en el fondo de toda felicidad—añade amargamente— siempre hay un poco de cobardía...» Prévost me invita á almorzar; yo rehuso; él ríe refiriendo anécdotas de bastidores, y su r¡.sa alegre y la franqueza de su gesto in.spíran amistad: sus cejas y sus ojos, no obstante, permanecen inalterables..., y vuelvo :í creer que su contento es postizo y que aquel hombre, después que yo me marche, ha de quedarse muy serio. Ma.s¿por qué no seria feliz si lo tiene todo, hasta el propósito de no estar triste? Juventud, robustez, dinero, una casa en París y un lindo renombre conquistado en París... Con eso, nada más, cuenta Marcelo Prévost para ser dichoso. EDUARDO ZAMACOIS.

U n a d e s d a d a , dibujo de !• I«s¿ Jiménez Aranda A modo de.postumo homenaje de aToctuosa consideración publicamos este apunte del que fué notable artista y cumplido caballero. Sus obras todas llevan impreso cl sello de su personalidad, cuya característica fué la BCfíuridad en cl traio y la e>;actiíud del colorido, sin incurrir en el niunor de los üfectísinos. Su nombre rcsp< respetado figura dígnanienlc cnirct el di; aijuellos pintores que han coiitribuído á enaltecer el arlu palrio,


U N A H E C H U R A DE S A T A N A S , c u a d r o de Aquilea Fou3d


LA

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ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

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te parece que debiéramos irnos á casita?, repuse. lado me marea; me pongo á olfatear su pelito obscu— ¡A casa! Se me cae la casa encima, y en horas ro y su ropa. El otro día le di un beso y un pc-llizco Luis Ortega Martinón, á quien llamábamos los así más. Donde vamos ahora mismito es al café. ¡Se y se me enfadó. ¡IJurra! camaradas Aíarthioni, corrompiéndole el apellido y está poco bien junto a u n a mesa cuando lluevo, oyenCuando anochecido y en momento en que amaiconvirtiéndoselo en apodo, no sé por qué, por ins- do como azota el agua los vidrios y empañada por el naba el aguacero fué posible aprovechar un claro, tintivo impulso quizás, érase criatura díscola, imper- humo del tabaco la luz! llamó, sacóse un duro flel bolsillo, brincólo ruidosa tinente, altanera y en ypetulantemente sobre toda maña precoz. la mesa, y recogió el cambio con soberano Cuando todíwía disdesdén. Sin explicarme traen al niño el trompo el motivo, aparte de la y la pelota, en la edad sorpresacausónie aquefeliz en que empiezan llo terrible sensación á manifestarse las inde angustia. Ya en la clinaciones del homcalle, le pregunté: bre, solía Mariinoni jugar muy de uvas á —¿Quién te ha dado peras con nosotros, y ese dinero? siempre para promover — ¡Dado! ¡Quita disputa?, si no era que allá, tonto! Pero es organizaba partidas de mío, bien mío, porque bandoleros y patrullas mis sudores me cuesta de guardia civil.. Quecogerlo. Mis hermanidábase él indefectibletos tienen una hucha, mente con el cargo de y en ella meten cuanto capitán de bandidos, y recogen: moneditas de escogía los más traviecobro, moneditas de sos y forzudos, los que plata. Kl otro día estucontaban con una hoja vo en casa el padrino de servicios, en punto de Ferminín y le dio á dar trompicones, inun duro; padre, para mejorable; los repreque vie.se aquél las grasentantes d e l orden, cias de su ahijado, dídel derecho constituíjole: <(Ponlo en la hudo, viéraislos cortos en cha...» Y yo con las numero y endebles de puntas de las tijeras, naturaleza; si no seres CONFLICTO FKANCO-VBNEZOLANO. - E l presidente de la KepúWica de Venezuela Sr. Castro y su gabinete después de una hora raquíticos, almas boní(De fotograffa de «Hioto-Notivelles.») (Véase la Revhla hispano-amerkana, que publicamos en In páginíi 2lS.) larga..., ¿comprendes? simas y flacas muscuMe dio un apretón laturas;con lo que excuso añadir sobre qué espaldas Entramos en el café del Siglo, á dos dedos de de manos y se fué acera adelante, silbando un estricaían los palos, y cuál era la moraleja de la perse- nuestro refugio, no sin que tuviéramos que subirnos billo de la época. cución. las solapas y encasquetarnos la boina, y correrá todo Concluyeron estas hazañas de un modo trágico: el correr de nuestras piernas saltando baches como Tiempo andando, ofrecióseme coyuntura de hacer los débiles, terrible irrisión de la fuerza armada, lagunas. una visita al penal de Cartagena, y no en calidad de puesto que no podían contar ni con la de sus puños, —Ya .somos hombrecitos, díjomc una vez senta- detenido, naturalmente. El director, persona cortés imaginaron á la postre una astucia primitiva, la de dos. Til estás en el Instituto; yo iré pronto á la capi- y fina, mostróme todas atjuellas cuadras biímedas valerse de piedras en guisa de proyectiles; y si este tal, porque mí padre piensa dedicarme al comercio; que rezumaban cieno y podre por sus cuatro costarecurso supremo ahuyentó por lo pronto á los faci- se acabaron los juegos infantiles... ¡Mozo! ¡Mozo! dos; todos aquellos despojos infelices de una socienerosos, no fué sin la fuga consiguiente de sus perAcudió Juan al estruendo de las voces y palmadas. dad de analfabetos, almas obscurísimas, condenadas seguidores, quienes creyeron oportuno refugiarse en á vivir en ambiente irrespirable sin esperanza de re—¡Cigarros!, gritó mi amigo. casa, contentándose con las primicias de la victoria. —No fumo ailn, indiquéie rechazando el puro que dención. Confieso que salía con veliementes deseos Martmoni dejó, como buen diplomático, pasar rae ofrecía. de orearme al sol, al aire libre, cuando antes de trastiempo, y á la fm organizó sobre seguro la batalla, —¡Aún! Siempre seréis pobres d e espíritu, contes- poner el ultimo rastrillo detilvome una voz pronunde forma que aceptac i a n d o mi nombre. ron sus huestes la peVolvíme con más pesadrea rechazándola con dumbre que ansia cutiradores de goma y á riosa, ¡y cuál no sería p e r d i g o n a z o limpio: mi asombro viéndome hubo infinidad de conenfronte vestido de gatusiones y descalabraleote á Ortega, al Marduras y un ojo saltado; iinoni de nue.'ítrüs juey aunque no tomó el gos y travesuras! , juez del partido cartas —¿Tií, Luisillo, tií?, en el asunto, las coexclamé c o n acento rreas paternales aplicaindefinible. ron el código con in—Yo, sí, me contesexorable severidad. Sató. No me recomienlió Mariitwni del trandes, estoy bien; obserce aquel con el máxivo buena conducta, y mum de pena. en oficinas me chupo una vida de príncipe. Muchos meses desSabía que te hallabas p u é s tropecéme con en la ciudad, y con in Luisillo (nunca le llafluencia; ycomoves, no mé yo Mariinoni) de te he molestado; pero vueltas de mi habitual ya que has venido á paseo á la playa; era vernos... una tarde tristona, de celaje plomizo, sucio, —¿Qué has hecho, de ambiente frío, con tonto?, interrumpíle. a i r e s d e tempestad. —¿Recuerdas aqueDesatóse la llovizna, y lla t a r d e de lluvia, para resguardarnos de aquella hermosa tarde aquel calabobos que que empezó en llovizazotaba con guante de na y terminó en diluheladas y sutiles punvio? Como te dije enVENEZUBLA. - Guardia de corps del presidente Sr. Castro. (De fotografía de íPhoto-ÍJouvelIes.>) tas, metimonos bajo tonces, mi padre me los pórticos del Mercadestinaba al comercio, do principal. En breve la cerrazón fué completa, y tó haciendo una mueca burlona. La vida es un so- y entré en una de las casas de banca principales. el aire hiimedo, agitándose en remolinos de contra- plo, y hay que saber aprovecharla desde muy tem- Nombráronme cajero no hace mucho. ¿Recuerdas rias corrientes, introdujo á diestro y siniestro algunas prano; luego envejece uno sin sentir. Oye, ¿tampoco también de aquel duro, sacado con tijeras de la hugruesas gotas. Iluminó un relámpago la lobreguez del tienes novia? cha que tenían mis hermanillos? ¡Qué pobre con la horizonte y atronó la atmósfera una descarga horrícaja repleta de billetes, de plata, de oro, confiada á —Tampoco. sona. —Yo, tanto como novia... La chiquilla del sacris- mi intervención! ¡Esta sí que era hucha, amigo mío, —¡Qué tarde!, dijo Mariinoni frotándose las ma- tán, ¿qué te parece? Está regordeta; sus ojos son ne- esta si que era hucha! Sólo qué el deshancar la prinos. ¡Si supieras lo que me gustan estos días! Chico, gros, negrísimos. ¡Y luego aquella boca tan encarna- mera no me costó más que una paliza de las de oraborrezco el sol. da! ¿Qué te parece? ¿Te gusta, di? Huele..., no sé á dago, y el meter mano en la segunda..., ¡ya ves! ¡Calo que huele..., no á incienso, no; cuando estoy á su torce años y un día!—J. F . LUJXN. —Y que por las trazas va á diluviar de firme; ¿no LA HUCH¿V


LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA NÚMERO

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1.214

El general LlNIEVITCH, nuevo general en jefe

El general SUKHOMLINOK, nuevo jefe del estado mayor

El general DRAGOMIKOF, consejero militar del tsar CRÓNICA D E LA G U E R R A RUSO-JAPONESA La retirada de los rusos ha proseguido durante estos i'ikimos días ordenadamente y el avance de ios japoneses es muy lento, segün lo demuestra el hecno de que, habiendo entrado el día 10 de marzo en Mukden, el 25 se hallaban todavía en Chuan-Miao-lse, población distante i6o kilómetros de aquella ciuda-J, y cada vez más separados de la Retaguardia enemiga. Ésta ha rechazado con éxito todos los ataques que contra ella se han dirigido, protegiendo admirablemente la retirada del grueso del ejército.

embarcan las tropas que contmuamente llegan de Europa y que son en seguida enviadas al Sur para relevar á las fuerzas de la retaguardia, que están completamente extenuadas. Los rusos confian en que el próximo deshielo habrá de hacer singularmente difícil la persecución. . Todo permite, pues, esperar que comienza ahora un largo período de calma, como ha ocurrido des-

La lentitud del movimiento de los japo neses se explica perfectamente, porque á medida que éstos avanzan encuentran m a y o r e s dificultades para aprovisionarse, puesto que los rusos al retirarse van destruyendo el fer r o c a r r i l Iransmandchuriano. Un telegrama de Tokio expresa claramente esta situación: «Los japoneses, dice, continüan persiguiendo de cerca á la retaguardia de Linievitch; pero los desperfectos causados en los puentes dificultan su avance y motivarán un ••etraso suficiente quiÜUKRRA RUSO-JAPONESA. - L a calle principal de Kharbin zás para permitir á los rusos que se concentren de nuevo, que re. ,„,„„i-„ ,, pues dn todas las grandes batallas hasta aquí Ubra^ ciban refuerzos que se reorganicen P^';^'^'"^^"^'^ h s v que ha de transcurrir mucho tiempo antes de que construyan trabajos de defensa en fchen-1 ctiung q S se produzca un nuevo choque entre los beligeEl ojéícito ruso se encuentra, por consiguiente, en la actualidad fuera del alcance de su adversa o^ be gLln despachos particulares, las tropas se retiran m vididas en seis columnas que utilizan 1"^^^^^^'"°^

'""om-ante algunos días se ha dicho que el mariscal Oyama preparaba un gran movimiento envolvente, p T m c d i o del cual, mientras su ala izquierda trataría de llegar al ferrocarril, al Oeste de Kharbin su ala derecha marcharía sobre Kirin y desde a h sobre Vladivostok; pero hasta ahora nada ha venido a confirmar estos ríimores. ?or otra parte, dado lo enorme Part¡7dVaquTí'momcnt~o;ia marchase ha realizado de las distancias que habría que recorrer y dado además el pésimo estado de los caminos, bien puede en el mayor orden y con relativa rapidez. El cuartel general ruso está actualmente enGunt .^segurarse que, aun en el caso de que el generalísichulinc, importante estación del f ^«^^,7^1^,",^ i,'s mo japonés se propusiera llevar a cabo ta uiovi^35 kildmeíros al Norte de Mul^den; alh f^l^^'l^ miento, la realización de éste cxigiriamucho tiempo. Segün el corresponsal del Da:/j- Tekgraph en l o talado grandes hospitales de evacuacjón^^^ gíinizado un inmenso campamento.alli tamoi

kío, los japoneses hicieron en la batalla de Mukden 39.500 prisioneros, y calculan que las bajas de los rusos en aquella acción fueron 26.000 muertos y 60.DC0 heridos. Esta ultima cifra es muy superior á la que dan los rusos; en efecto, el general Trepof, director de! servicio de sanidad de los ejércitos rusos de Mandchuria, dice que del 25 de febrero al 15 de marzo fueron enviados á Kharbin 47.000 heridos y enfermos. Aceptandoeste último dato y considerando exacto el número de prisioneros y muertos que dan los japoneses, resulta que las pérdidas totales d e ' los rusos en la citada batalla fueron de unos ito.ooo hombres. Los japoneses dicen que las suyas no pasaron de 52.000 muertos y heridos; pero sabido es que desde los comienzos de la guerra nunca ha sido posible conocer de un modo cierto las bajas por ellos experimentadas. Y ya que hablamos de bajas, reproduciremos algunos datos, que nos parecen curiosos, sobre las que han tenido los beligerantes durante el año 1901J. Un documento oficial redactado por el antes citado general Trepof dice que desde el comienzo de la guerra hasta el 14 de enero de este ano ingresaron en las ambulancias de la Mandchuria, como heridos ó enfermos, 4.018 oficiales y 126.421 soldados, de los cuales fallecieron á consecuencia de sus heridas ó hubieron de ser repatriados como inútiles i-.s^S oficiales y 29.822 soldados, y pudieron volver á las filas 1.896 de los primeros y 75.S31 de los segundos: el resto estaba todavía en tratamiento en los hospitales del teatro de la guerra en 14 de enero del año actual. Estas cifras, sin embargo, sólo se refieren á los hombres que pasaron por las ambulancias de la Mandchuria; de modo que para conocer el valor total de las pérdidas rusas hay que añadir el número de los muertos en el campo de batalla y el de las bajas de la guarnición de Puerto Arthur. Procediendo de esta suerte, se llegaá los totales siguientes: 2.924 oficiales, de ellos 757 muertos y 93S prisioneros; y 94.686 soldados, de ellos43 273 muertos y 26.941 prisioneros.


GUERRA RUSO-TAPONESA.-Los JAFONESES Á ORILLAS DEL K H U N - H O DESI'UIÍÍ! DEL ATAQUE D E - H E I - K O N - T A L (De fotografía de «Collicr's Wcckly.í)

El Interós de esta fotografía cslA en !a imagen que nos da del paisaje en (londe se han desarrollado los i'ilümos sucesos de la guerra, líí invierno con sus crudezas y sus rigores excepcionales ha imperado hasta ahora en absoluto en las regiones mandchurinnas: la nieve ha cubierto la tierra con una espesa y durísima capa; el hielo ha solidificado la superficie de los ríos, y en ledas parles no hay sino desolación y tristeza. En estas condiciones se han batido los dos ejércitos, dando uno y olro pruebas elocuentes de un valor y una resistencia admirables.

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GUEliRA RUSO-JAPONESA. - ENTÍIÍRRO DE UN PRISIONERO ROSO BN MATSUSHIMA. (Defotogralía.)

Los prisioneros rusos san conducidos á diversos puntos del Japón, uno de los cuales, y de los mis importantes, es Malsusbima, isla situada cerca de la costa oriental de aquel imperio. I.a fotografía f|uc reproducimos représenla la conmovedora ceremonia del entierro de un prisionero ruso, niuerlo lejos de su patria y rodeado únicamente de .sus compafieros de cautiverio: varios japoneses presencian el paso de la fúnebre comitiva, siendo de nolar el detalle de que ninguno de elfos se descubre ante el paso del cadáver; tal ven sci esta la manera (|ue tienen los nipones de mostrar su respeto á. los'mucrios.


I-

GUERRA aUSO.JAI.ONKSA - C O . , . , , . . u . . . . - -

1 n i S 0 1 U \ 1 ' 0 S KUriOS P I D I E N D O AL G E N l i l t A L G l í l l ' l ' E M S K R Ü <JUE LliS DÉ ORDEN DE AVAKZAK.

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mmni tlctallndanientc del combate de Sandepú, que empezó cl 25 de enero y lerminñ üí 29, y de sus consecuencias. / • 1 i„« n,',mrr.isT.2o5 y siguientes nos ocupam . ¡zquierdii. japonesii, eniprundicndo un niovímicnio de avance que no entraba en los el a i a l/llUllriUil. JMllUlIKO.l, [:ill|>t^iiu.i.iiviir u n iiiu.iii.i^iMV vn, . 4 . . . . . ^ ^ v , u - i.u ^ , i . . , . . j - ^.. , ^ « En nuestras crómcasde los „•„ H a d i creían creían poder ™der infligir inílitrir al al enemigo cnumi™ una u-a tremenda tremenda derrola: derrola: :los soldados, cnlonceS) lesiras crónicasae ios """í"^.^, nimi-.u.-, .• -,-" -J ; movieron ,. ovleron al g-^Ocra geijeral Gnppenbcrg Lirippenuuit; a^ ata^^^^^^ - ; -„mandadas Causas ;ausasque no se hnn hecho publica. mov.eron^bV^^^^ ^^J^^^^^^^^^ pero el general cumplió la orden del generalísimo. Sabido es que, á consecuercin de 1"" , ,n.pósUÓ.s de Ki.ropalkine. L-.sie ' «''^^"" ¡^ ^^"^e. de retirarse les mandara avanz^ir; pidieron, seym' pi'^^*-. " ' ' ; ;;',|„^„rl,, este combate, Grippenberu fuá llamado

• ,r.n

'' TA-nnWFSA

,^vnKÍ-<i F N P E O U E S O S DESTACAMENTOS, DEfíOMINAUO « M O V I M I E N T O - M ¿ T O D O DE ATAQUE J A l U ^ r - a •

-GUERRA RUSO-JAFONLS ^^^^^^^^^ ^^^^^^^^

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EKCUDlItRTG.

^.^^,^,.^, ^„,,^ , 1 , , , „ , „ ^ , „ . . , como ohjeiivo un punto especial idelanlan con ímpetu, dcscnn1a posición rusa. Entonces el


226

LA

En cuanto á los japoneses, según los cálculos hechos por los corresponsales más moderados que siguen las operaciones en los ejércitos nipones, las pérdidas totales se elevaron en 1904 á 2.500 oficiales y 90.000 soldados. El corresponsal del Novoic Vremia ha telegrafiado que el general Kuropalkine fué objeto de una verdadera ovación cuando salió de Kharbin para dirigirse á Rusia. Los soldados lanzaban burras en honor del que basta entonces había sido su general en jefe y se despedían de él con las más cariñosas demostraciones. Más grandiosa todavía fué laque se le tributó al regresar á Guntchulinc para encargarse del mando del primer ejército. El propio corresponsal dice que el general Linievitch ha comenzado á reducir los estados mayores y las diversas administraciones agregadas al generalísimo..—R.

ILUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

NÚMERO

I.214

Gran/, Los ins^Uses en el polo Norte, Veinle mil leguas de viaje en esa institución y han recibido premios y notas de sobresasubmarino. Una (iudadjlotante. La vuelta al mundo en ochenta liente en el Conservatorio de Madrid; en México, París y en dias. Aventura'! de ¡res rusos y tres ingleses en el Aftiea austral. los Estados Unidos existen profesores distinguidos que ban El doctor Ox, Afif^ud Sfroj^off, Un capitán de ijriinre nfíos. Los .sido alinnnos de esta inMitución. (¡ninicntos millones de la princesa, I^as tribiilaciúnes de un chino El Sr. Hubcrt de Blanck es hoy una de las figuras más imen China, La /angada, Kerabán el Testarudo, El archipiélago portantes que viven en Cuba dentro del campo artístico; es un de fuego, Eipaís de los diamantes, Norte contra Sur, El secreto pianiísta de grandes facultades y como compositor merece esde Aíastón, C¿sar Cascabel, Maravillosas aventuras de Autifer, pecial íilención. La inlhiencia de este artista es indiscutible, y etcétera. Además escribió una Geografía ilustrada de Francia ha tenido la paciencia y perseverancia de unificar la enseíian?^[ en colaboración con Lavalléc; con Dennery, La vueltaal mun- de ,su escuela en toda la isla de Cuba por medio de Academias do en ochenta días, drama en cinco actos y 15 cuadros, Los hijos é Institutos de Música incorporados al Conservatorio Nacional, del capitán Grtnt, en cinco actos, Miguel Strogoff, también en los cuales se han organizado y funcionan bajo la inmediata inscinco, y Viaje á través de lo imposible, en tres; con Burnach, pección de Blanck; estas instituciones se encuentran estableciMatías Sandorff, en cinco actos; y solo, la comedia Kerabán el das en Matanzas, Santa Clara, Cárdenas, Sagua la Gr.ando, Testarudo. Sancti Spiritus, Cienfuegos y Camagiley. - C . El mejor elogio que de las obras de Julio Verne puede hacerse es que mientras ¿1 lia seguido imperturbable el camino que desde su principio se tr.tzara, viendo sus novelas acogidas con el mi.smo entusiasmo en todas partes, han nacido y muerto otras escuelas que sólo por un tiempo relativamente breve gozaron del favor del público.

I l U B E R T DE BLANCK

JULIO VERNt:

El artista á quien se debe la fundación del primer ConservaA la edad de setenta y siete aflos ha fallecido en Amiens, en torio de Música de la Habana, y cuya biografía vamos á escribir en breves líneas, nació en la ciudad de Uireclil, Holanda, donde residía desde la guerra franco-prusiana y de cuyo Consejo nimiicipal formaba parte, eleiiiincnle novelista cuyas obras el día II de iunio del año de 1856. Recibió de su padre las primeras lecciones de música, que luego perfeccionó en el Conservatorio de Licja, bajo la dirección de los profesores Dupuy y Le Dent, obteniendo el segundo premio de plano y una sidivcnción del Estado belga. A los diez y siete aTios de edad fué escriturado por el conocido empresario M. Sauvlcl para efectuar una gira artística por varias ciudades del imperio ruso y p,isar luego con el mismo objeto á Succia y Alemania, y á los die^ y nueve fué nombrado director de orquesta del teatro «El Dorado,» de Varsovia, puesto que desempeñó hasta 1875, en que en unión del célebre violinista M. Eugenio Dangreniont comenzó una tonrnée artística por Alemania y Dinamarca, que le proporcionó grandes triunfos. Terminada la excursión, se embarcaron ambos artistas para !a América del Sur, llegando á Rfo Janeiro en abril del aílo iSüo. En la entonces corte de D. Pedro I I fueron recibidos con general aplauso y colmados de elogios por toda la prensa. Volvió Blanck á Europa en el mes de octubre, dirigiéndose á Drcsde. Allí fué invitado á tomar parte en una gran fiesta musical efectuada en el palacio del rey de Sajonia, quien al terminar la velada regaló al artista una magnífica sortija de brillantes. , Embarcó después para los Estados Unidos, en donde ÍWK nombrado profesor de piano en el «Cüllcge af Music» de Nueva Vork. El eminente actor francés COQUELIK, mayor, Deseoso de conocer la isla de Cuba, fué Blanck ci la Habaen su nuevo papel de Scarron, de la obra del mismo título na en el mes de enero de 1882, y dió allí varios conciertos con de Cátulo Mcndes éxito extraordinario. Una vez satisfecho el objeto de su viaje, regresó Iluberl de Blanck á Nueva York, donde permaneció ocupado de sus La primera representación de Scarron, comedia trágica en clases y tomando parle en un gran número de conciertos, hasta cinco actos y en verso de Cátulo Mendes, en el teatro de la que en 1SS3 se cslableció en la Habana, y apoco de encontrarGaité, en París, ha sido el acontecimiento teatral de la últise en aquella ciudad concibió el dichoso pensamiento de esiama semana en la capital de Francia. El gran actor Coquelin, blecer en la misma un Conservatorio de Música, que gracias á mayor, ha. dicho hablando de esta obra: «Mi p.ipel en ella su inteligencia, perseverancia y prestigio personal pudo inaues admirable.» V á su vez Cátulo Mcndes ba dicho, refiriénE L KMINF-NTE NOVF.I.ISTA FRANCÉS J U L I O V E R N E , gurar el [."de octubre de iSSg, en medio délos aplausos y dose ií Coquelin: «Mi intérprete es prndigioso.l> Estas-dos fallecido en Amiens en 24 de marío líllitna celebraciones de la prensa periódica y de cuantos realmente se frases son la mejor alabanza, así de la obra como de su prin¡nleresalKín por la prosperidad de t-sle pafs. La opinión pública cipal intérprete. acogió con grandísima simpatía la nueva institución, que de ban sido durante tantos años motivo de deleite y fuente de coentonces á la fecha ha venido creciendo, incesantemente en vanocimientos de la juventud de casi lodo el mundo. _ ,. , , Había nacido en Nantes en 182S, y una vc7. terminados allí lor ¿ imporlancia. El Sr. Ilubert de Blanck fué reducido á prisión el día 6 de sus esludios, trasladóse A París para cursar la carrera de DereA l V l D K t . n U l A L . 'VlOl.E.T.ÍS.aUMitni,Par¡t, cho. A los veintidós años debulaba como escritor con unapic7,a septiembre del afio de 1896 por pertenecer á la Junta Kevoluen un acto, Les paules romfnus, que se representó en el Vaudeville, escribiendo luego, en colaboración con Miguel Carré, vario.s libretos de óperas cómicas. En 1862 publicó en el Mngasin á'eáticaiion él de ¡-¿cféation de Ilelzel su primera novelii, AJEDREZ Cinco semanas en globo, (¡ue tuvo un éxito extraordinario y con la cual creaba un género nuevo, lanovela cienlííicaygeográfica. Desde entonces, su fama quedó asentad» sobre sólida base y PllOULEMA NtJMKRO 3 8 1 , POR J . PlLN.MKK. fu¿ creciendo y extendiéndose rápidamente con sus posteriores producciones que, apenas salidas en Francia, eran traducidas á lodos los idiomas y, más que leídas, devoradas en todas las NEGRAS (5 piezas) partes del inundo. Con maravillosa ¡nvcniivayá veces con prof¿tÍcas intuiciones ft b o d e f g h no sólo transíormaba en verdaderas novelas los descubrimientos de la ciencia, sino que se anticipaba en algunas ocasiones á estos descubrimientos formulando atrevidas hipótesis, sentando principios, paradógicos en apariencia, que luej;o se convertían en realid.ides. De muchas de sus obras puede decirse que fueron el embrión de donde salieron portentosos invenios, la chispa que hizo surgir la luz en la mente de muchos sabios, la indicación siguiendo la cual llegaron los hombres de ciencia ií encontrar lo que encerrados en su csludio ó en su laboratorio no habrían quizás vislumbrado .siquiera. Peto aiin hÍ7.o más: adornando con las galas de su imaginación las arideces cienlííicas; coní^rliendo los más arduos problemas en amenas ¿ interesantes narraciones, hizo que se familiarizaran con todas las ciencias naturales aquellos mismos que menos inclinados fueran á ellas; j'quién sabe si más de una celebridad de nuestros días sintió despertarse las aficiones que decidieron de su porvenir, leyendo las deliciosas aventuras de alguno de los héroes de Julio Verne. Las cualidades que caracterí^ron al ilustre novelista fueron; una poderosa invendva para variar y dramatizar los asuntos; un gran talento de observación y un espíritu extrenwdamente lógico para escoger los personajes apropiados á la acción y para liacerles íigurar en ella sosteniendo su carácter al través de todas las peripecias é incidentes; una habilidad especial para a b o d e f g h Ei. S R . HUHKRT HE BLANCK, describir, y unos conocimientos cienlíficos nada comunes. fundador del primer Conservatorio de Música de la Habana «LANGAS { G piezas} Antes de desarrollar la obra que había imaginado, y una vez trazado el plan de la misma, Julio Verne se procuraba todos lo.s Las blancas juegan y dan mate en tres jugadas. libros técnicos relativos al lugar en donde la acción había de eíonaria de la Jlabana, siendo expntriado por orden del entondesenvolverse y al asunto científico que constituía el tema ca- ces capitán general D. Valeriano VVeyler. pital de la n.isma, y no cogía la plunia hasta qpc se había emA su vuelta á la isla abrió de nuevo cl Conservatorio funda- SOI.UCIÓ.V AL l'ROBLKMA NI3M. JSD, TOR O. BLÜMÜNTHAL. papado bien en todo ellq. do en 18S5, con la denominación de Conservalorio Nacional, el Bliin:ci. Negras. La lista de sus novelas c§ inmensa. Citaremos como más nO' cual, considerado como una institución privada, es uno de los tabics; Ciiuo semanas en ,i;!olio. Viaje al centra de ¡a (ierra. Di centros más importantes de América, pues sus alumnos se es1. D b i - h 7 I. Cualquiera. fa tierra á ¡a ImiCj /{lrf!/feiíflr de ¡a ¡mta, f,os hijos del cífpifdn parecí) por cl mundo entero; varios son los que ban esludíido 2. d 7 - d 8 (D) ó A mate.


LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA NÚMBRO

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1.214

Vi venir por la acera

d= cnrrentc i. Lumno »u compañía ck una joven

UN D I V O R C I O H O V K . . BK P . B . O B O U R O K T ^ - U ^ U S T H ^ O N E S

BK MAS .

FONDEVILA

(CONTIGUACIÓN)

- Y yo he dicho :i papá, ¡u.adió ki nm:i, qiie no Podius tardar mucho, porque nos habías prestado ti coche il Frauluin y á mí. , ,, -^ ¿Le advertía .u precoz instinto.que dcb.a asocar^^ -^ la explicación do su padre? K.tc 1^ hizo una camela, como para darle las gracias por su apoyo, mici tras k madro, ñor un sentimiento no menos natu al y para indicar que no tenía nada que ocultar en aquej a enseñanza de su hija, respondió ^\^" "'f'^''; •-,, - M e alegro de que hayas aprovechado la ocas ón para examinar sus lecciones. Va habrás visto sus progresos en el estilo. - ,• • 1 o„t.1n . - S í . dijo secamente el padre, y anadio '^^^^"^^ [ ^ose: Puesto que estás ahí, vamos a dejarla para que siga trabajando. La estoy distrayendo hace un cuarto de hora y es demasiado... . . . - l ' i e m p o tengo, exclamó Juana; todas mis icc*^iones están al corriente... , , . ,^ -^ ,. - C u a n d o sü trata de los análisis de doctrina cris \'=^na, insistió la institutriz^, despacha pronto todo lo ^'^'^ás para quedarse más libre. L-s lo .lue mas ic La torpe Fraulein dio un l>eso á la n-na al pro""nciar ese elogio, y no advirtió que su obseiv^ción ^«'>ía ensombr^ido los ojos del padre y ^ " S " ^ ^ ^ ^«s de la madre. Ni el uno ni el otro respondieron, P-^r^, apenas estuvieron en la escalera, el n;a'''J"^ ^^¡»ó pretexto de aquella imprudente rase L^^ P^ ';^^••^s «an:llisis de doctrina cristiana» '«^1^"^^''^" "J''^, ?," y producido la sensación, siempre dolorosa para ^ l ' d e un mundo distinto al lado del ^")'°>: f" í"' ^lue el honor le obligaba á consentir que su hija se eclucara. .. .. , - Y a has visto, dijo, volviendo Á ^"Z^*'*^^,^ ' ; " ^^ un momento antes/que no hacía á Ji-ana mng ''^ observación sobre el fondo de su trabajo... , \ m •embargo!.. Pero un compromiso aceptado no .se d s^^le; se cumple... Continuo pensando, ^ o " todo, que ^"ía yo razón en mis objeciones Í:"':^"^" " ^ V ' ^ '^ ^« esta promesa antes de casarnos. No se ve en

nráctica religiosa más que una mecánica cómoda de cosSmbres morales. Se la adopta por r u m a y para ev tar las dificultades que ofrece el establecimiento de una joven fuera de toda Iglesia... y se arriesga el desarrollar después la peligrosa propensión al misticismo... Ya has oído á la nistitutm y has visto nue vi crece en esa niña el gusto de las emociones ?e"^giosas. Lo que te digo no es iin reproche, sino ma invitación á la vigilancia: no permitas que vaya demasiado lejos por este camino. Adviérteselo á esa b u L señoriía Schultze. Puesto que queríamos una S t r i . alemana, hubiéramos debido tomar una nrotestanteque sirviera de contrapeso... Repito que í o es un reproche. Piensa solamente en el porvenir en"las luchas que tendríamos que sostener si, pensando como pensamos, Juana se exaltase demasiado en el sentido contrario. j-^r- u • 1 l l l ainstitutriz ha exagerado...,respondió Gabriela. Su corazón había latido cuando xVlberto dijo «co.,mfi« ^^ núes en eso estaba resumido el equir c o ^ e ^ q ^ s u imión descansaba hacía tantos días. Siempre que su marido le hablaba de aquel modo, H terror de la discusión inmediata paralizaba en ella h uer/a de afirmación, como le pasó esta vez. - l u a n a , añadió, no es más aplicada para ese traba o qa¿ para los demás, pero este es el úiiico en [¡ue istídia con otras niñas y su amor propio esta " ' C u a í d o otras veces empleaba esos subterfugios, exnerimeniaba esa mezcla de al,vio y de vergüenza a í p oni^ de la timidez. Pero entonces es aba muy ecienS u visita al padre Euvrard, y las palabras del anóstol «c.^r/csar de boca lo que se .nv...,» resonaron de rep n e en su pensamiento. El remordimiento se apoderó de ella, pero pronto le sucedió un sobresalS de sorpresa al oir que Alberto respondía: i D e b e s de tener razón, puesto que observas a Tuina más de cerca queyo... Además, fundados ó no mis temores, se refieren al porvenir, mientras que las cosa que t ngo que decirte interesan al presente...

Prepárate á tener valor, querida amiga... H e vuelto antes que de costumbre y he querido verte en seguida porque se ha producido un hecho grave del que debes ser informada, y por mí. Acabo de tener con Luciano, en mi oficina, una explicación violentísima. ^ ¿ C o n Luciano?, repitió la madre. Había entrado en el despacho de Alberto, y Gabriela se dejó caer en un sillón temblando con todo su cuerpo. Era una coincidencia del azar que tal revelación se produjese en aquel momento, después de lo que había oído en la calle de Servandoni. ¿Cómo no iba á ver en ella el preludio de la expiación que tanto había querido conjurar? y si se equivocaba considerando como acto especial de una voluntad particular un suceso que no era más que «la lógica de su vida,» como había dicho el sacerdote geómetra, ¿no tenía razón de temblar ante el funcionamiento de aquella inevitable y misteriosa potencia que saca todos los efectos de todas las causas y que nos castiga de todos nuestros errores por el simple juego de sus consecuencias? —Sí, con Luciano, respondió Alberto, que se hallaba también en un estado de agitación mal disimulada y muy extraña en él. En lugar de sentarse al lado de Gabriela para tranquilizarla, como hubiera hecho en otra ocasión, iba y venía por la pieza, sin mirarla y solamente ocupado en su pensamiento. El decorado de aquella habitación llena de libros y sin máf; objeto de arte que un gran retrato de cuerpo entero de Gabriela, pintado por el artista titular de la high-!ifc del partido oportunista y radical, el soso, pero delicado Máximo Faurel, revelaba las únicas pasiones del politécnico: su mujer y sus ideas. La acusación contra el hijastro tomaba una extraordinaria gravedad en aquel lugar donde .se veía el intransigente rigor de un carácter absolutamente estricto. —Para que te hagas bien cargo de la situación, dijo tratando de ordenar su confidencia, tengo que ponerte al corriente de una historia de la que hubiera querido no hablarte... Vas á comprender por qué. Yo sabía cuánto habías sufrido cuando consentiste en casarte conmigo, y me df mi palabra de reparar tu vida pasada en cuanto me fuera posible. Conoces mi grah principio: cumplir á toda costa las palabras que se dan. Es la religión de los que pasamos por no tener ninguna, la más hermosa, )a única verdadera, la de la conciencia. Tenías un hijo y adquirí conmigo mismo el compromiso de tratarle en todo como si fuera mío. Así lo he hecho, sin mérito alguno, pues hubiera amado á ese hijo sólo por ser tuyo. Y si, como yo pienso, las convicciones son todo el hombre, puedo realmente llamarle mi hijo, pues yo le he dado las suyas y he modelado sus doctrinas, su modo de sentir, su voluntad... Así lo creía al menos..., rectificó con singular amargura. Digo esto para explicarte que habiendo de tomar una determinación grave respecto de él, te lo haya callado. Me he preguntado cómo se portaría un verdadero padre y me he reconocido con derecho á asumir todas las responsabilidades con todos los deberes. I-Ie querido evitarte las repercusiones de una lucha cuyo desenlace no preveía, lo confieso. Perdóname este secreto, que es el primero. ¡Temía tanto que se despertasen en ti ciertos tristes recuerdos!.. Te lo lie dicho muchas veces y no he cambiado de opinión: el hombre es lo que su educación le hace ser. La teoría de la herencia omnipotente no es más que un


22S resto de aquella injusticia organizada que fue la Iglesia... Pero el prejuicio está tan arraigado, que ha llegado á infestar á las inteligencias ni-ís resueltamente racionales. Vo mismo he temido siempre encontrar en Luciano la huella de ciertas semejanzas morales y no he querido que participa.ses de ese 'temor... ¿Me comprendes y me perdonas?.. —Comprendo que me amas y que tienes todas las delicade¿as, respondió Gabriela. (Aquella alusión á su primer marido la había hecho estremecerse.) Tengo miedo, dijo. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha hecho Luciano?.. ¡Habla pronto!.. —Estás muy emocionada, mi pobre Gabriela, y como tanto temía yo verte... Serénate. Vamos á considerar con rellexión una dilicultad seria, muy seria. Por consecuencia, tengamos calma y apoyémonos en los hechos... El origen de la escena que acaba de estallar entre Luciano y yo remonm al último verano. Recordarás que entonces empezó á faltar á las comidas y que yo trata de calmar tu inquietud recordándote que I-.uciano tenía veintitrés años y que en las clases encontraría muchos jóvenes de su edad absolutamente libres, con quienes sería peligroso que se comparase, aun estando él sujeto muy cariñosamente. Pero si entonces pensaba todo lo que decía, no decía todo lo que pensaba. Su.s ausencias frecuentes y su cambio de humor me inquietaban tanto como á ti. Le veía desinteresarse de nuestra vida y de la de su hermana. Su cuerpo estaba con nosotros, pero su espíritu estaba en otra parte, y no dudé acerca del motivo: sólo la influencia de una mujer puede transformar á un joven tanto y tan pronto... —¿Crees que está enamorado?, preguntó la madre. Y en su cara, contraída por la ansiedad, se fúntó un sentimiento de alivio que Darrás no observó. De este modo el desacuerdo entre su marido y su hijo no era más que una contrariedad. Las mujeres más puras tienen cierta indulgencia para esos extravíos, y ósta no temía más que los conflictos que pudieran derivarse de su segundo matrimonio. —Yo también, añadió Gabriela, me había preocupado por su actitud y tenía ciertas aprensiones... Y añadió con alguna vacilación: —Temía alguna otra influencia... Tenía miedo de que viese demasiado al Sr. Chambault. —Luciano no te haría una cosa así..., respondió vivamente Darrás. Por ese lado, al menos, estoy tranquilo. Tengo en mi favor la lealtad con que le hice juez entre nosotros y esc hombre, en cuanto cumplió diez y ocho años. Leyó la sentencia de separación y los alegatos, y está armado contra esa influencia, admitiendo que quisiera ejercerse. ¿Por qué ahora?.. No; está enamorado y de una mujer de la que hay que temerlo todo, todo... ¿Entiendes?.. Pero sigo mi relato. Viendo su cambio y sospechando la causa, traté de interrogarle sobre sus continuas salidas, sin reprochárselas, por supuesto, sobre los amigos que frecuentaba y sobre el empleo de las noches. Le encontré duro y con el corazón cerrado, y esa huida ante mi cariño no me permitió dudar. Sabe mis principios y que no admito el cómodo proverbio que todo se lo ¡¡erdona á la juventud. Esas flojedades de conciencia son la vergüenza de los países católicos y han sido producidas por el confesonario. Hace dos años, cuando Luciano fué á ser soldado, tocamos ese punto y tuve la alegría de ver que pensaba absolutamente como yo. La perniciosa atmósfera del •cuartel no le había contagiado al volver. ¡Era entonces tan transparente y abierto para mí!.. El día en que se me cerró comprendí que ocultaba un sentimiento que le hacía ruborizarse y deduje que el también había caído, como tantos otros...

L A ILUSTKACIÓN ARTÍSTICA Racine, vi venir por la acera de enfrente á Luciano en compañía de una joven. Iba tan completamente embebido en la conversación, (|ue no me vio. Los dos se detuvieron á la puerta de un modesto restaurant, que ya existía en mi tiempo, é hicieron ademán de separarse. La muchacha abrió la puerta y pareció que le invitaba á entrar. Luciano miró el reloj, se encogió de hombros y entró. Vacilé un instante con ánimo de volver pies atrás para que no pareciese que le había seguido; pero, después de pensarlo bien, atravesé la calle y miré por los cristales del restaurant. La joven y l^uciano estaban sentados juntos en el extremo de una mesa. SÍ hubiera yo tenido dudas sobre la causa de su cambio de costumbres, las hubiera perdido entonces al ver la expresión apasionada de su mirada. La muchacha estaba de frente y distinguí en detalle sus facciones. Sería injusto sí no reconociese que no tenía en modo alguno el aspecto de una perdida. Estaba vestida con gran sencillez, pero con gran limpieza. Tenía el sombrero colgado encima de ella. Su cabello es castaño y le lleva recogido por la frente y anudado detrás en una gruesa y corta trenza, como las colegialas, aunque debe tener veinticinco años, si no más. Es delgada, bastante baja, y tiene facciones de gran delicadeza, un poco menudas, con ojos muy obscuros sobre una tez pálida. Esos ojos se volvieron hacia mí un momento y vieron que yo la estaba mirando; pero la joven no pareció cuidarse de eso lo más mínimo y me miró con una indiferencia glacial, que no era, sin embargo, descaro. Aquella mirada me hizo apartar la nn'a y me marché, temiendo que advirtiera á Luciano, pues me era insoportable que me sorprendiera en una actitud que parecía de espionaje... —[Espionaje do ti para él!.., respondió la señora de Darrás; ¿no tienes todos los derechos de un padre, como acabas de decirme? Cuando im padre traía de saber lo que hace su hijo, no es eso espionaje, sino vigilancia... — H e dicho que yo le consideraba como hijo.,. Pero hay que mirar la verdad de frente: él no me considera como padre. Era ya mayorcito cuando nos casamos, y recordarás con qué prudencia tuve que conquistarle. Lo logré, sin olvidar que era aquel un trabajo un poco artificial y un poco frágil. Acabo de ver hoy cuánta razón tenía. —¡Pobre amigo!.. ¡Dios mío, hemos pagado ya tan cara nuestra dicha!.. El segundo marido no podía comprender la significación verdadera de aquella exclamación, grito instintivo de un terror supersticioso que crecía en la mujer divorciada desde el principio de la conversación. Estaba Darrás tan poseído de su relato, que continuó: —Por eso me había detenido ante su silencio cuando sólo tenía sospechas. Después de aquel encuentro po.seía un elemento más preciso. La fisonomía de aquella joven me había dejado una impresión de verdadero malestar. No era la muchacha perdida del barrio latino que representa una aventura degradante, pero pasajera... En suma, me decidí á hacer las averiguaciones que eran mi deber como marido tuyo. Sal)e.s que soy de los que toman muy en serio los artículos del Código, cuya lectura da al matrimonio civil una solemnidad mucho más grande que las vanas pompas de la Iglesia. El marido debe protección física y moral á su mujer. Yo debía, pues, protegerte contra el peligro moral que ¡ludiera amenazarte en tu hijo, y todo deber supone el derecho de realizarlo. Desde cl momento en que Luciano se presentaba en publico con aquella mujer, debían de haberle visto otros como yo, y sus relaciones eran seguramente conocidas de sus compañeros. Decidido á saber á qué atenerme, me dirigí precisamente á Huard, que tiene también un liijo estudiando Derecho. Treinta años de una amistad que empezó antes de nuestros estudios en la Escuela Politécnica, me garantizaban que haría por mí lo cjue yo liabria hecho por él. Le comuniqué mis inquietudes, en cuanto estuvimos solos después de almorzar, y le pedi que interrogase francamente á su hijo. Me prometió hacerlo en aquel mismo día. No pudo darme noticias precisas, pero lo que me dijo era de graves con secuencias; vas á juzgarlo. Ernesto Huard manifestó una repugnancia á hablar de Luciano, que probaba lo grave de la situación, y—-asómbrate—apoyó su supuesta ignorancia diciendo que Luciano pasaba el tiempo en los hospitales y en las clases de Medicina y no parecía por la Escuela de Derecho. Ernesto se había mostrado sorprendido de esto un día en que se encontraron, y Luciano le anunció su intención de cambiar de carrera y hacerse médico.

—Entonces debiste advertírmelo, dijo Gabriela. La frase de su marido contra el confesonario había de nuevo atraído á sus labios una protesta. En su reproche iba envuelta aquella queja que no se atrevía ¿formular, así como su cariño álos dos hombres cuyo choque iba á hacerla sufrir tanto. —Una madre, continuó, obtiene de su hijo confianzas que rehusa hasta á su padre. Vuestros caracteres no hubieran chocado... ¡Ah, Alberto, has querido evitarme una pena, y no la hay más grande que saber que habéis sostenido una disputa! . —Las cosas hubieran pasado lo mismo y tii hubieras sufrido más pronto, respondió Alberto. Además, yo no tenía más que presunciones no comprobadas. Luciano no te hubiera dicho nada, pues esa mujer le ha conquistado bien y él hubiera defendido su secreto. Lo que me ha puesto sobre la pista ha sido la casualidad. Hace cerca de ocho meses que sospecho; pero sólo desde hace seis semanas tengo hechos positivos. Recordarás que, á mediados de febrero, el día en que almorcé en casa de Huard, —¡Hacerse médico!, repitió la madre. ¡Y nunca salí temprano para andar un poco, Tomé el camino nos lo ha dicho!.. ¡Qué locura, cuando con su fortumás largo á fin de pasar por el Odeón y dar una na y el apoyo de tus amigos, su carrera se presentaojeada á los libros nuevos, y estando en la calle de ba tan fácil y tan hermosa en la diplomacia! Eoutei-

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ller no espera más que su examen para llevárselo á su embajada. ¡Médico! ¡Pero eso supone volver á enqjezar todos sus estudios!.. Además, no veo qué relación puede haber entre esa aberración y la mujer que te preocupa... —A eso voy, dijo Darrás. El hecho de que hubiera emprendido esludios médicos á espaldas nuestras^ me hacia suponer que la persona del restaurant no era extraña d tal determinación, y antes de hacer averiguaciones directas, me decidí á vigilar yo mismo el lugar de la calle de Racine á la hora en que ios había visto entrar. Pude observar que Luciano, que falta á almorzar un día si y otro no, se encontraba allí constantemente con la desconocida, ocupaban el mismo sitio y comían juntos como los vi la primera vez. O más bien, ella comía, pues él apenas locaba los platos que le servían y no hacia más que mirarla, de un modo... Cuando esiuve seguro de que eran parroquianos del restaurant, determiné entrar yo también en su ausencia é interrogué al mozo que les servía. Así supe que la joven era una estudiante de Medicina, llamada señorita Planat.,. Todo se explicalja. La asistencia al hospital y las clases de Medicina tenían por objeto el acompañar constantemente á aquella muciíacha, do la (lue estaba enamorado, ó bien hacerse verdaderamente médico por una aberración, como tú dices, si no era algo peor. Se ven ahora ejemplos de matrimonios entre estudiantes bondjres y mujeres, para ejercer después juntos,.. —¿Querrá esa muchacha que se case con ella?, interrumpió la señora de l)arrás, y cogió la mano de su marido como implorando apoyo. No me ocultes nada. ¿Has hablado con Luciano? ¿Te lo ha dicho?.— H e hablado, en efecto, de esa mujer con Luciano^ respondió Darrás apartando á Gabriela, pues quería conservar su tranquilidad para lo que le faltaba decir. Pero tranquilízate: s¡ ha podido pensar en ese matrimonio, ya no piensa ahora. Observa bien que yo no tendría objeción radical que oponer á que Luciano cambiase de camino si lo hacía obedeciendo á una vocación razonada y definitiva. Tampoco me opondría á que se casase con una joven que hubiera estudiado Derecho ó Medicina, si estaba cierto de que era honrada. I>u igualdad de los sexos nic parece un principio justo, y no dudo que el ndmero de abogadas y de médicas irá aumentando. La señorita Planat pudiera ,ser una de esas estudiantes que existen, serias, puras, que se preparan un modo de vivir independiente y saben Iiacerse respetar poruña irreprochable circunspección. También podía ser una intrigante. Luciano será rico y es candido y generoso. [Qué presa tan indicada para una aventurera! • Hemos tenido en mi Banco dos agentes de policía especialmente dedicados á las averiguaciones de orden íntimo. Unas veces se trata de vigilar á un empleado sospechoso, otras de informarse de la moralidad de un capitalista que nos ofrece un negocio, otras... Pero estos detalles no importan; lo (¡uc importa es la indiscutible exactitud de los informes ciuc estos dos hombres nos procuran. Después de reflexionarlo, me decidí á poner á uno de ellos en campaña, y en quince días tuve las noticias q u c v a s á o i r sobre Perta Planat. Esa muchacha tiene veintiséis años, es decir, tres más f¡ue Luciano, y es huérfana de padre y madre. El padre era un capitán de infantería. Los Planat son de la clase media de Thiers, en el Pny-de-Dume. Berta perdió sus padres nuiy joven y ha sido educada por un tío, antiguo escribano en Clermont-Eerrand. H a obtenido los dos bachilleratos en la facultad de esta población, y á consecuencia de esos éxitos, ha venido á París á estudiar, no la Medicina, sino el Derecho. En realidad ha vivido marílalmcntc durante algunos meses con un joven llamado Esteban Meján, á quien conoció en Clermont, y que es hoy una especie de personaje excéntrico del barrio latino, donde escribe, hace verst)s y da conferencias. En aquella época también él a|)arentaba estudiar Derecho. Berta tuvo de él un hijo, al que ha conservado después de su separación y está haciéndole criar en Moret, cerca de Fontaincbleau. El embarazo interrumpió sus estudios, pero no tan pronto que no fuese observado. Mejányelhi< por otra parte, vivían junto.s, y los compañeros dt: su amante la conocían, líien para cambiar de relaciones, bien por puro capricho, después de nacer su hijo dejó el Dereclio para estudiar la Medicina, con aprovechamiento, segiln parece. H a sufrido convenientemente varios exámenes y sus profesores lí^ consideran. Entre sus relaciones con Mcján y su encuentro con Luciano han transcurrido cuatro años. ¿Ha tenido otras aventuras?.. Linda, libre, sin escrúpulos y con ese pasado, es más que probable. Sm embargo, mi informador no ha podido ponerlo cu claro. En cambio, la pasión de Luciano por ella no ofrece duda para los que los conocen, muy pocos, pues evitan cuanto pueden el trato con IO.'Í demás


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NÚMERO 1.214 CÍO Durante aquella hora no ha sido realmente res- lió al ver un gesto de su marido, si consiguiera conestudiantes. Se ven todos los días. Ella le recibe en ponsable pues le he visto enteramente loco, iuchan- vencerle de que ha sido calumniada... — No podrá. . Meján existe y se le he nombrado... su cuarto, calle de RoUín, 24. Frecuentan el mismo clü contra la evidencia. ¡Sabe que soy tan incapaz de gabinete de lectura, y se pasean y eomí^n siempre mentir y de acusar á nadie sin pruebas!.. Esa mujer Existe el hijo, y Luciano sabe dónde está. ¿Cómo JuiUoy. S¡ no nos tuviera á nosotros, Luciano viviría es una gran comediante para haberle engañado asi... quieres que esa muchacha le impida comprobar lo con ella de hecho, enteramente couio el otro; estoy lY yo le compadecía! Puedo darte mi palabra de que que le he dicho?.. ^ P e r o . . . ¿y si se lo impide?.. convencido. no he dejado de compadecerle durante aquella la —Entonces me dirigiré al ministerio del Interior, —¿Es posible?.. ¡Él, tan orgulloso, tan delicado].. mentable escena. Y aljora le compadezco sobre todo. ¿Y no le da verí^ücnza venir :i besarme, á besar a su Suponte tií que también él se ha ido á buscar prue- donde sabes que tengo amigos, y me procuraré pruehermana, después de las caricias de esa mujer?.. bas ¡de qué!, de la inocencia de esa desdichada... bas administrativas ante las cuales todo será inútil... —¿Y si la ama bastante para pasar hasta por esa ¡Después quieres que no crea en la herencia!.. Ii-du- •Priiebasl Le he nombrado á Meján y le he dicho vergüenza?.. cado como lo ha sido, con tu ejemplo, con nuestro —¿Él? No calumnies á tu hijo. cariño, la presencia de ese Meján Han podido engañarle, precisamendebiera hacerle daño si... te porque es todo nobleza y todo —No sabía «ada, interrumpió generosidad. Pero corromperle, enAlberto con una vivacidad que provilecerle..., ¡jamás!.. baba hasta qué punto el lado sen—•¡Oh! Alberto mío, tú sí que sible de su corazón era el que su eres noble y generoso..., dijo Gamujer acababa de tocar. No; no sabriela cogiéndole la mano y besánbía nada, y el que esa muchacha dosela con un movimiento tan rápihaya podido ocultarle la verdad, en do que él no pudo impedirlo. ¡'I'LÍ pleno barrio latino, prueba .su hipole defiendes!.. ¡Ah, gracias!.. cresía. Yo soy quien se lo ha dicho —No soy noble ni generoso; es todo; el nombre de ese Meján, sus que te amo. No tenemos más que relaciones con Berta, el nacimiento un alma y un corazón. ¿Cómo quiefie un hijo. Y en el loco sobresalto res que encuentre en mí otros sen^'^ su rebelión contra esa vergíientimientos que los tuyos?.. Es el es'•^> nie ha dicho palabras que nunca tar unido á ti con esta intimidad hubiera creído oír de su boca. Sin absoluta y total lo que hace fácil el Jímbaryo, prefiero eso; prefiero que perdonarle. ¿Sabes por lo único que haya sentido violentamente que con le guardaba algún rencor? Por .ser hajeza. Asi lo creí siempre, y cuancausa de que tuviese yo sospechas tío supe quién era esa Berta Planat, y pensamientos que no te decía. pensé en seguida que Luciano lo Ahora los conoces y esto es ya una ignoraba. Siendo así, el simple enungran dulzura... ciado de la verdad debía ser bastante, por lo cual me decidía decírsela Y al decir estas palabra.^, que hiy á tener con él una explicación cieron un daño cruel á Gabriela, complt;ta. Me daba cuenta de que Darrás la besó otra vez. Todavía teSI él lo ignoraba todo, iba yo á ejenía puesto el traje con que fué á cutar una verdadera operación quicosa de Euvrard, hacía tres horas, '"tírgica y i curar d ese desgraciado en el momento en que su marido, forturdndole. La piedad y la prupor ella, tenía con su hijo aquella dencia nie ordenaban tener un reexplicación violenta y dolorosa. •iicdio dispuesto, y sólo hay uno De pronto se apoderó de ella con P^ra ese género de pasiones: la augran fuerza el remordimiento por el sencia. Era piecisü que Luciano se secreto que guardaba á aquel homuese de París por cierto tiempo, bre leal sobre sus sentimientos más ^ n a feliz casualidad me hizo saber Íntimos, y se despertó en ella el vael otro día el próximo viaje de mi lor de hablar. Su boca se abrió para colega Delaitre. Se siente cansado la confesión. y el consejo le envía á dar la vuelta —Escucha, Alberto..., dijo. •j^l mundo por América, el Japón, Pero en el relámpago de una in'^s Indias y Egipto, á íin de visitar tuición paralizadora, vio las conse "diestras sucursales de ultramar, cuencias inmediatas de su franque^íuiere llevar á alguno que le sirva za: una desunión entre ellos, cuan^^ compañero más que de secretado tanto necesitaban unirse en una rio y le hablé de Luciano. Delaitre acción común en beneficio de Lu•^e manifestó encantado, i)or lo que Luciano Chambault ciano. Al preguntarle él: ya no me quedaba más tpie liablar —¿Qué hay? ¿Qué quieres decir? "^*^n Luciano mismo. Pensé que lo Gabriela se estrechó contra su marido diciendo '•lejor era ofrecerle sencillamente ese hermo.so viaje dónde está el niño,.. Demasiadas pruebas eneonlra- estas palabras enigmáticas: rnV en vez de venir á exigirme que le pida perdón, '^"tes de pronunciar el nombre de la iii"^.'^''"^, '. , t —Amigo mío, prométeme que no me amarás nun•^^(=ptaba, tentado ¡lor la ocasión, eso indicarla que como me ha amenazado, será él quien venga a pe- ca menos, suceda lo que suceda. dírmelo..., ¡pero en qué estado el pobre nino!.. [>« estaba tan cogido como yo suponía, y si rehusa—¿Qué puede suceder, unidos como estamos?.. ^ Y o su madre, te lo pido en su nombre ante ba, me daría un pretexto inmediato para atacarle so—No lo sé... Ya ves cómo surgen las penas s'iti "^••c los motivos de su negativa, decirle lo que sabia tr.An exclamó Gabriela estrechando con pasión a que se las espere... ¿Suponíamos hace un año que " t á r i d ü entre sus brazos. ,Te ha insultado! ¡Te ha y todo lo demás... Asi lo hice. Esta mañana procure 'su r_.uciano nos daría este disgusto?.. ¿Qué hace? ¿DónlenazadoüAti. mi amigo, mi amor, m. v i d a L l e r c .^"contraríe abajo cuando iba á salir y le diJc que ? ¡ r ^ ^ " o n r e ; un p ^ ^ n í ñ o , que va a sufHr horri- de está?.. ¡Ah! ¡Cuánto daría por tenerle ya aquí!.. '^"era á mi oficina á la una y media para hablarle d^ " " asunto muy serio. Viendo que le extrañaba la Hl elección del sitio, le expliqué <iue no tema ni u cuarto de hora libre y que quería ciue la conver-sacion lliíUTA I'LANAT quedase entre nosotros. La verdadera ra^^ón era qm^ diga qué bueno eres para ei, aun después de su '^1' despacho está al lado del de Delaitre y pensaba ¡Cuántos y cuan profundos sentimientos había aprovechar esa vecindad para ponerlo-s ^'n P-'f 9 ' ^ ' ^ '^"'líompió á llorar y dijo estrechándose más contra puesto Gabriela, sin expresarlos, en esa ambigua súy hacer que se comprometieran los dos dehnitivaplica! L a angustia de sus escrúpulos religiosos, la •^ente. Luciano no se engañó. Vi en sus ojos que '"J^Í-Th^Perdóname... Debería juzgarle muy seve- aprensión de las luchas desgarradoras que tendría sibfa mis intenciones, y como no ha venido a almor- nmente .. Pero es mi hijo, mi hijo... que sostener con su marido cuando las supiera, la ''^'> he supuesto eme ha ¡do á la calle de Racine A ^ ¡ Q u e r i d a Gabriela!.., dijo Darrás abrazándola. certeza de que las sabría pronto, hasta tal punto la concertarse con su cómplice... Cuando he llegado a Eso es, justamente, lo que quería Pedirte; que te ahogaba el callarlas, el remordimiento anticipado de n}i despacho, me estaba esperando, y la ^ o ' " ^ ! ^ ^ ' consagres agres por completo á él en la crisis moral que este dolor que causaría, á pesar suyo, á ese esposo •ir y que no seas mas que madre... H e senti- tan generoso, tan recto, tan cariñoso, y el espanto ^'ón se emprendió en el tono deferente, pero dcscon- va a sufrir y 4 . . . "^ ¿--^^V^Luciano, que me faltaba •^^do, por su parte, y afectuoso y prudente por la do en m conversación LU.I Í.OV..^.-W, H - - ante la pasión de su hijo por una mujer evidente"i'a. que es siempre el nuestro en todo este ano. Ln S n e c t o de él esa autoridad de la sangre..., que tú mente peligrosa... De estos sentimientos sólo el últifuanto le hablé de viaje le vi contraerse; su vo/ se endrás . Kstoy enteramente seguro de tu cora.ón, mo pudo adivinar Darrás, porque era el único de que •¡"•ü breve y sus ademanes bruscos. Se negó redo • m es acabo de ver una vez más que nos quieres a los participaba, en grado más intenso todavía que la ma^=^mente, y 1. dije entonces lo que debía decirle. Ln Sofconío tü sabes querer, tan delicada y profunda- dre, pues tenía en el oido las palabras pronunciadas ^ste momento sabe tanto como tit sobre ^^'^^\'¿^- i l t ^ Es necesario que no tengas nunca que elegir por Luciano y el acento con que las dijo. Se había "!^t- No me preguntes cómo acogió mi "-cvcUc ün entre ambos. Ocilpate, pues, de él y tií /•ntre amuos... v.'t."p--'-"i• 1-—>. • • • • " , • ,,,' — . , — n e l a propuesto callar á su mujer ios detalles de aquella f' qué me respomlió ese niño extraviado. P a c en r"s\^n m a s q u e atraerle h a c a t i . ' l e iras con ríe de horrible escena, y la conversación de los dos esposos !?nces los minutos más crueles de mi cM-stuicix^^-. í t a l a si es preciso... Lo importante es salvarl Imente terminó, en efecto., con un nuevo esfuerzo del padrastro para tranquilizar á la madre, siendo así que le te: . n nier. üue ha obrado demasiado hab.lm íe atri'buyamo.s intenciones sospechosas nían tan alarmado ciertas ideas de su hijastro respecpara que no está desenmascarada, que es lo to de él, que nunca había sospechado. Por lo menos ya ' ' " ^ I Y ' S Í " no lo estuviera?.., dijo la madre. Si, insis-


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L A ILUSTRACIÓN

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bambiles plantados en el suelo del modo que luego coloca en cestos, y por i'dtlmo se las lleva á la desemdiremos, dan al conjunto un aspecto de viñedos bocadura de un río, para que bchan, con lo que se limDada la habilidad con que los Japoneses sacan (ñgs. T y 2). No podía dejar de aplicarse en esto el pian y aumentan de volumen, y se las pone á la venta. En Kusatsu se cultivan las ostras á mayores propartido de todos los productos del mar, era natural bambií, que á tantos usos responde y quo tiene la fundidades, porque se ha que la ostreicultura haÍ3Ía , y\^\_ü que afii se desarrode practicarse en sus eosllan al terminar el seguntas, en el caso de que los do año; de aquí que los mares contuvieran ostras parques estén distribuicomestibles. Hay efecti1 dos en tres categorías. vamente en el litoral jaHay los de agua poco ponés varias especies de profunda para los .emeste género, y los mctodos briones, los que sirven de cultivo empleados, por para el comienzo de la lo menos respecto de una cría y los de las aguas de ellas, han sido estudiaprofundas para el linal dos recientemente de una de ésta. De manera (|ue manera muy completa en las concesiones se prouna memoria de Mr.Baslongan en fajas relativahford-Dean, profesor de mente estrechas, con su la Columbia Uuívcrsity. gran eje perpendicular á En las aguas japonesas la línea litoral, y así cada se crían tres especies de una de ellas tiene todas ostras, de las que se hace las profundidades convemás ó menos consumo. nientes. En la zona poco Una pequeña, casi enana, profunda encontramos los la Osirm cucuUata, se encolectores de bambil, los cuentra en abundancia en ahihi de que hemos halas aguas poco profundas blado, dispuestos en lí y forma capas en las rocas neas paralelas á la playa (jue quedan al descubierFig. r. - Un parque de ostras japonés durante la marea baja separadas por un intervato en la bajamar; tiene lo de i'so metros. A veces aproximadamente un centímetro de ancho por cinco de largo y e s de un sabor ventaja de conservarse tres y cuatro años en el agua se clavan en el suelo las cañas du banibü despojadas exquisito. Hay luego una segunda forma d é l a Os/rea del mar; se dejan los tallos ó shibi con sus ramitas y de sus ramitas, en cual caso se las coloca más cerca aiculhta, la que se cultiva y cuyo tamaño es el de la liojas, con lo cual se aumenta considerablemente la unas de otras. De todas maneras, las cañas empleaostra indígena (la naíivc) inglesa; su concha, nacara- superficie ofrecida á las ostras jóvenes que quieren das en esta instalación han de ser más sólidas porque da en el interior y con imbricaciones en el exterior, agarrarse. Estos también pueden ser fácilmente in- las corrientes son viólenlas, y por esta razón se conse parece bastante á la de la ostra comestible euro- troducidos en el suelo y arrancados, y en todas par- sidera ventajoso quitar las hojas, que ofrecerían depea. Abunda esta especie en el mar Interior, en las tes se obtienen muy baratos; cada año, á mediados masiada resistencia al agua en movimiento. Las más pequeñas bahías de l a costa Nordeste de la gran isla de abril, se les vuelve á clavar en las concesiones de las veces se reúnen siete cañas para formar una japonesa y algo también en Yeso; cría en las aguas otorgadas por el gobierno. Primero ac forma con ellos especie de haz convergente ó divergente, á Un de. poco profundas y ligeramente dulces, y las mejores, una especie de setos que siguen los límites del par- que este haz ó ioya sea más fuerte; y cuando es de de tamaño corriente, crecen á una ó dos brazas de- que, y luego se disponen setos paralelos entro sí y temer de un modo especial la violencia de las cobajo del límite de la bajamar, y no se las encuentra perpendiculares al eje mayor del parque, dejando rrientes, se deja un intervalo de 2*50 á j metros ya á más de ocho brazas de profundidad. La tercera en medio una especie de calle que permita la fácil entre las hileras de haces. El centro del haz lo consforma del molusco es la Osfna gigas, muchos de cu- circulación. De esta calle central arrancan, pues, ca- tituye un j/«'/'/que se planta en el suelo con todos los embriones ú ostras jóvenes que sostiene. yos ejemplares pesan, con las conchas, 2.200 Con frecuencia se adoptan formas de haces gramos, y que vive hasta en profundidades muy complicadas. Cada año, en el momento de diez brazas. del desove, á fines de agosto ó principios de En este artículo sólo nos ocuparemos de septiembre, se .separan de los haces las cañas la Ostrea cuailhxta. de bambü que no parecen ya bastante vigoLa región ostrícola 'por excelencia en el rosas, se quitan tas ostras que, al parecer, no Japón es el mar Interior, que puede ner están bastante agarradas, y se las lleva á los considerado como un enorme depósito naterrenas llamados ike-ba, en una zona de tural de peces y mariscos; es casi un extenso agua más profunda: estos terrenos son fonlago marinOj pero en el que los animales, al dos de casquijo muy limpios que sólo tpjemismo tiempo que están resguardados, disdan al descubierto en las grandes mareas, y frutan de un agua convenientemente renoen ellos se extienden las u.stras un capas mivada. Este mar se comunica al Este con el nuciosamente cuidadas hasta que llegan á su Océano, por el estrecho de Naruto y el de segundo año. Es preciso tenerlas separadas Izuminada, y al Oeste con el mar del Japón, unas de otras, para lo cual se leS pasa vigoropor el estrecho de Shimonoseki; el canal de samente un rastrillo cada quince días, con lo Bungo establece, al Sur, otra comunicación que se las aisla y libra de los cutrpos extracon el Pacífico. En la parte de esc mar en ños; y aun se afirma que esta operación d a á donde abundan las islas, se encuentran relas conchas una forma más regular. Las conunidas las condiciones má.? favorables para chas que no han sido objeto de esta rastrilla la cría de los mariscos en general: los fondurante su crecimiento se rompen con facidos son de arena ó de casquijo, y el desnivel lidad cuando se les transporta á los mercaproducido por la marea varía entre tres y dos, y entonces el agua de la ostra tiende á cuatro y medio metros, condiciones todas escapar, lo cual perjudica considerablemente esencialmente preciosas para la ostreicultual molusco. ra. Donde más se practica esta verdadera industria es en Okayama y en Hiroshima, La cría se completa generalmente en Kumereciendo especial mención los establecisatsu llevando á los terrenos de maduración mientos de Nihojima, de Kaida y de Kuó iniirc-ba las mayores ostras de dos años. satsu. Estos centros se diferencian algo uno Estos terrenos están situados en zonas de de otro á consecuencia de las cundiciones mucha profundidad, á veces de 15 metros locales, en el sentido de que el primero se en pleamar, y en ellos se protege á los modedica sobre todo á la producción de emluscos por medio de pequeños setos bajos briones; el segundo, á la producción de osque forman una especie de alas é impiden tras jóvenes y á la cría, y el tercero es el que el depósito de limo. La maduración que allí está en mejores condiciones para la cría se produce desarrolla, engorda y blanquea propiamente dicha. En Kaida se emplean las ostras, las cuales son enviadas á los merios métodos más sencillos; en Kusatsu, éstos Fig. 2. - Bambúes con ostras de diversas edades y ostras sucllas cados cuando tienen tres años. son más complicados; finalmente, la espede tairaflo corriente En los pan|iies de Nihojima hay terrenos cialización de los procedimientos de cultivo reservados á la producción de los embriones; en Nihojima, puede decirse que sólo es sobrepujada lies laterales de 1*80 metros de ancho. Los setos el primer período de la cría se efecti'ia en puntos esen muy pocos puntos de Europa. llegan próximamente á la altura del pecho y están peciales del litoral, y la maduración en otras regiones En Kaida, es decir, en la bahía que lleva este formados, excepto el que rodea el parque, por dos de la costa. Los procedimientos seguidos y la.s instanombre, la marea baja deja en descubierto grandes hileras de bambúes inclinadas una hacia otra; una de laciones adoptadas en estos diferentes parques se espacios llanos, pero hay allí muy pocos sitios en los las series de colectores sirve para las ostras de un parecen mucho á los de Kusatsu. Todos los terrenos cuales puedan las ostras permanecer constantemente año; las otras, para las de dos años. Las ramitas se buenos para la ostreicultura pertenecen al Eslado y no pueden ser vendidos ni subarrendados por los concedebajo del agua en todo tiempo; por esto se des- enlazan y dan mayor solidez al doble seto. arrollan esos moluscos muy poco, después délos dos Al final del segundo año, se arrancan sencillamen- sionarios. Las concesiones se otorgan en piíblíca suaños. Durante la marea baja vense allí varias series te las ostras que están en condiciones convenientes, basta y.pueden ser renovadas indefinidamente. de parques, tocándose unos á otros, en los que los luego se las recoge del suelo con un rastrillo, se las P E D R O D E MKRÍIÍL. LA O S T R E I C U L T U R A E N E L J A P Ó N


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ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

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UN'NUEVO AUTOKÓYJL MONOCICLO Es de creerse que no pasen muchos años sin que veamos correteando por oí Paseo de Gracia este raro invento. Ese artefacto, de tan extraño aspecto, es un monociclo, y dicen que desde ciertos puntos de vista es superior á su congénere de dos ruedas. Ha sido inventado por el Sr. Lilio Negrini, un italiano de Milán. Consiste en una rueda muy grande con mucho neumático, que corre sobre un arco interior. Este líltimo está construido de lal modo, que la rueda grande que forma el monociclo se desliza suavemente sobre él. Al marco circular ó aro interior va unido el asiento pura el conductor y el motor que imprime movimiento al artefacto. I-a reacción mecánica necesaria para que ande el monociclo se obtiene por el peso del marco junto con el del motor y del ciclista. Viendo esta máquina se ocurre naturalmente que ha de ser muy difícil de guiar. l'ero no es así. Inclinando ilnicamente el cuerpo hacia la derecha ó á la izquierda, se coní^'gue que vaya en la dirección que se quiera. ^in embargo, para mayor seguridad, el inventor l u dotado al monociclo de una i)equeria rueda tic timonel, que al girar mueve el asiento hacia donde so quiera, alterando así el centro de gravedad y guiando el artefacto. Un ingenioso freno automático completa el mecanismo de este nuevo aparato.

raciones especiales, mezclas, etc.); y el tercero es una Gn/a del r/V;/m//ír (accidentes, tlaíios y torceduras de ymos; vinagres, alcoholes, trabajos de bodega, env.ises, comercio, t r a n s p o n e s , estadísticas, utensilios, ele). Véndense a i 50 pesetas cada u n o en rústica y á dos encuadernado en lela.

¡ M A R Í A ! , \torJaséM.^ de Nada!. - Se h a publicado este cuadro dramático en un acto, que se estrenó hace poco en el teatro R o m e a d e csia ciudad. E s t a p r i m e r a producción escénica del S r . ' N a d a l está discretamente escrita y contiene algunas escena» d e bastante interés y muy bien sentidas. l i a sido impreso en esta ciudad en la imprenta d e Subírana hermanos. E L A G U A , p o r Guillermo/, de Guillen García. - Uuen servicio ha prestado este distinguido ingeniero con la publicación d e esta otira d e tan reconocida utilidad, puesto q u e su conocimienlo,su consulta, h a de reportar indisculibics beneficios á nuestros agricultores, líasla leer el sumario para apreciar la competencia de su autor y la intcl i g c n c i a y a c i e n o con que se Iratan todas liisaplicaciones, caracteres y propiedades del agua. Ilustran el libro numerosos g r a b a d o s , consta d e 560 páginas y ha sido edit a d o con el buen gusto con q u e se distinguen las publicaciones del conocido editor D, Francisco Puig- Véndese el ejemplar en todas las librerías a l precio d e diez pesetas. E N S A Y O I I I S T Ó B I C O SOHRE E I . nESARRoLLO D E L A

INSTRUCCIÓN PÚiiLlCA KN M A L L O K C A , \)ur /aititc Pomar y /^«rftí. — Inieresanle trabajo de investigación es el q u e ha llevado ¡I cabo el autor de la obra cuyo título encabeza estos renglones, j u s t a m e n t e premiada en el Certamen literario celebrado en I'alina d e Mallorca en ronlucinoración del decreto del derribo tic las murallas d e aquella ciudad. Consta el libro, q u e forma un volumen de 18 X 25 de más d e 400 páginas, de tres partes, correspondiendo la primera á los orígenes d e la Universidad, la segunda retiérese á la fundación del Instituto Balear y la tercera contiene noticias relativas p las Escuelas N o r m a les, d e N á u t i c a y Bellas Arles y á la difusión d e la cultura en aquella isla. El libro, pulcramente impreso en la tipografía d e Narciso Soler I'rals, es u n a muestra del adelanto d e la industria editorial en Mallorca.

L o s TJI.TIMOS REPATRIADCS, -^QI JoaqUÍtl PilÜccna Camaclia. — A modo de patriótico recuerdo, de respetuoso homenaje tributado á la memoria d e ios soldados y m a r i nos espafioles que sucumbieron en Cavile y Balcr, í m p u blicado la Comisión que aceptó el honroso encargo de recoger sus restos un iiliro inleresanltsimo, en el que, con gran copia de dalos y documentos, se d a cuenta de todas LIBROS ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN las gestiones practicadas, de suerte que í]iiedan claramente consignadas las operaciones que fué preciso llevar POR AUTORES ó HDITORES Automóvil monociclo inventado por Julio Negrini á cabo para identificar los restos de los marinos q u e sucumbieron al sumergirse la escuadra espafiolay d e los E N O L O G Í A ^ro^ERNA ó T U A T A O O ACICRCA DK I-OS héroes q u e perdieron su vida en la defensa d e Baler. Aplausos Hr,cTí1N VALT7 por /-'/VIH/- vl/(í«/i(l//.-ZULIMA, UAUA- y plácemes merecen nuestros compatriotasque tan honrosamiv m o s , poreXDr. Rodrlí^ttsz Navas. - L a casa de Madrid BaiUy.«aiHiere ¿- hilos lia publicado los iomos<|."- S- V "; '"; ^ERA p o r V m ; ; ^ / « ' W ' - í / ' ' - - C A « M l ^ N . GAVOTA, p o r / ^ ^ . r . ™ sioii se impusieron, q u e no escaseamos, y a que á ello lii:nen Son las tres prodaccoiies musicales que acaba de derecho por su patriótico comporlainienlo. E l libro á que nos >;^ «Bibli.iieca d e \ 1 l i a . i l u r a y ViniculUiral» El primero Irrita Yalahanié.' ;,i blicar la conocida c a . a eüilnnal «Musical E m p o n u n . » q u e referimcs ha sido eleganlcmenle impreso en la tipografía ñ^El «e los A/os/os de viuos (sus elementos cuítnliladvos y cualil-u vos, la glucosa, relación de la densid:id de los mostos con su C o n e m o s han de ser favorablemente acogidas por el publico, Mtrcaulil, de Manila, y s e halla ilustrado con numerosos gra^'qiicza sacarin.i y de L-.st:i con la alcoholizacion de los vinos, si se tiene en cucnía la competencia de los autores y el acierto bados. «t^'dcz y color de los mostos, ele.}; el seRiin.b, de la ^"^l'"'' de que ha dado muestra el editor. '»ra (objeio d t la vinÜicaeión, diversas clases de vinos, eiaiw

ILUSTEAOION ARTÍSTICA diríjanse p a r a informes á l o s Sres. A. Lorette, Une O a m n a r t i n L a s ooaaa e x t r a r j e r a s q u e deseen a n u n c i a r s e en d i r i ^ - a e a D. Claudio Bialp, calle d e Provenza, 256, Barcelona „,,™ «1 P«.HR.-La8 c a s a s españolas pueden d i n ^ _ _ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ niim. 61, París.—Las

PILDORAS OUSSETTE

V

— U I T ASTCPHELIQUI —

^

^LA. LECHE ANTEFÉLICA' p u r a ó m e z c l a d a c o n a g u o , dtotpa PECAS. LENTEJAS. TEZ ASOLEADA. A 3AHPUI-LID03. T E I BARHCBA =U ARRUGAS PHECOCtS , 6 ^ ^ » EFLOnuSCENClAS ''l. EFLOnBSCENGlAS < \ ^ ^ IIOJECES. -\0 ^^'•vaelcíitlal

Neuralgias, Jaqueca, Ciática.

i

MEISSONNIER

REMEDIO SOBERANO contrn l.is Enfermedades Je la PIEL y de lis MUCOSAS, liigleiie dci TOCADOR (Soins intimes) mflZm CON INKEHSO ÉXITO eu los H o s p i t a l e s de P a r l a . Para evitar laa Falaiflcaclonefl, es^tjoie la caja al Cada, entera, y sellaría. DIFOSlTOMT.RuBCaílet. P a r l i ypritciiiilfi Firmiitiiii.

'GT.

CLIH T C O M A B - Í A " ^ * ^

LA SAGRADA BIBLIA EDICIÓN ILUSTRADA

él l O c é n t i m o s d e p e s e t a l a entrega de 1 6 paginas Se envían pTMpectoi 1 quien Icn loliciu dirigiéndole i loi Sreí, Montancr j SlmAn, edltoru

SE nUKGA líXIGín LOS VKRDADEIIOS niODUGTOS

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Soberano roinedio para Tapida

IOS Do|,oREs .RiTrnt^os,

PAPEL WLM H

• i H BM^H ••-••>%.-MuBÉúhQ Catarros, IKaltí»gar-

o«to poderoso dorlVanvo reoomendado p o r i ^ ^ ^^•^SITO ZKTODA»!-.« BOTICAS

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2J3

LA

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ILUSTRACIÓN ARTÍSTÍCA

1.214

E s t u d i o , dibujo de t José Jiménez Aranda^ Apunte de su copiosa cartera, es el estudio que reproducimos, notalilu como todos los suyos, digno de su buen nnmbrt! y porlcnecienlc í nquel género que Ic valió Iftn merecida celebridad. Pocos,' como ¿I, han loijrado reproducir la sociedad cspafiola de comienzos del siglo xvill, ya cjuc aparto de su indiscutible maestría como pintor, avaloran esta clase de obras el perfecto conocimienio de cuantos pormenores podían servirle de elemento para lograr la realización de su propásilo.

HARINA LACTEADA

N ESTLÉ

['Sé;recela contra los FtUjÚSf la

Anemla.ex ApocaAGUA LECHELLE 'Ciorosts;\a misntOt las ¿fífermetíatíes del

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Contiene la mejor leche de vaca. Alimento completo para niños, personas débiles y convalecientes.

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Las Personas que conocen las

l.X>OXE DEl_

OÓCTOH

DEHAUT no titubean en purgarse, cuando lo necesitan. No temen el aseo niel cansancio, porque, contra lo que sucede con los demás purgantes, este no obra bien sino cuando se toma con buenos alimentos y bebidas fortiñcantes, cual el vino, el café, el té. Cada cual escoge, para purgarse, la hora y la comida que mas le convienen, según sus ocupaciones. Como el cansancio que la purga ocasiona queda completamente anulado por el efecto de la buena alimentación empleada, uno se decide fácilmente á volver á empezar cuantas ^' veces sea necesario.

IZíenitición Jarabe sin narcótico. Facilita la salida de los dientes, previene ó hace desaparecer los anlriniientoB ; todos los Accidontea de la primera dentlolón, £ X t J A 8 B «I S K X . E . O da) BOTADO PRAMOÉB rUHOUXK-ALBKaPSVRKB,?», Jfaub* St-UamB, Parla, V

BN T O O * *

I.JIB F « n i M > 0 ' *

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Q L O B O .

DEBILIDAD 4ANEMIA CLOROSIS, Curada. ,,ar il V«rdll]«ro HIERRO aUEVENNE^ idldUM 4a rana. — tO AGóa d« «xuo. W^

dntnire bula lu R A I C E S cl V C L L P del ratlro de lis damRs (Barhi. llif;ole, etc.), iln ', VingvD pclif^ro pira el catii. SO A ñ a s do Éxlto.yniillarrs de IritlmonioiitarantÍMn la oÁúdi de eiU prepiracion. (Se imAr. ea u|ka, para \i tiartia,•}en 1/2 Oilai para rl III^^OIK IÍRCIOV 'Cm lOSbrUM. mplécuel M'Ál.IVOÁtJts:, £ > T 7 a » E : z z . l.rue J..J.-Roij«Myii. Parí*. Quedan rescivados los derechos de propiedad artística y blcraria

PATE EPILATOIRE DUSSER

IMP.

DE MONTANKR V SIMÓN


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La Ilustración Artística: Año XXIV, Núm. 1214, 1905 by Adelante Reunificacionistas de Puerto Rico y España - Issuu