INMUNIDAD HUMORAL Es un mecanismo de defensa contra toxinas y microorganismos extracelulares, mediado por los anticuerpos que se producen en los linfocitos B. Los anticuerpos actúan frente a antígenos extracelulares que circulan en la linfa, plasma o líquido intersticial, por eso se denomina humoral. Al contactarse con el antígeno se activan las células B. Una vez activadas, se multiplican produciendo células clonadas denominadas plasmáticas y otras de memoria. Las células plasmáticas producirán clones que van a secretar anticuerpos. Después de un día de estar en contacto con el antígeno comienzan a producir millones de anticuerpos, principalmente Ig M, de acuerdo con el estímulo también se producirán Ig G, Ig A o Ig E, esto durante 3 a 4 días y a los pocos días mueren. Los anticuerpos son los que circulan a través de la sangre y la linfa para llegar al sitio infectado y son los responsables de la neutralización, formando el complejo antígeno-anticuerpo, de modo que se convierten en objetivos fáciles para los fagocitos. Los linfocitos B tienen receptores (BCR) específicos, son complejos glucoproteicos transmembrana, que incluye dos subunidades estructurales y funcionalmente distintas: la primera subunidad es una inmunoglobulina (Ig) de membrana que se une al antígeno y reconoce su ingreso para producir la información peptídica de cómo debe ser el anticuerpo y que formarán parte de las membranas de los linfocitos clonados y la segunda subunidad o receptor que se une a la célula T helper que al reconocer el complejo MHC II produce la transducción de señales de activación (interleucinas) y motiva a la célula B a clonar y producir células B plasmáticas y células B memoria. Las células B de memoria frente a una segunda exposición con el antígeno específico, pueden responder de forma rápida, pueden producir células plasmáticas en solo unas horas y producir anticuerpos para hacer frente al antígeno y en muchos casos sin que este exprese los síntomas de la enfermedad. Permanecen vivos en el cuerpo por muchos años. Cada antígeno activará un tipo de célula plasmática con sus células B memoria.
La función básica de las células B es unirse a un antígeno, recibir ayuda de una célula T helper y diferenciarse en una célula plasmática que secretará grandes cantidades de anticuerpos al sistema inmunológico humano. Imagen: © Designua | Shutterstock
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Contenido digital complementario de Salud, prevención y enfermedad, p. 36