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Revista viernes no127

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Carlos Ovalle


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En portada: El cazador y su presa, de Roberto González Goyri. Edificio Roma. 5ª avenida y 15 calle zona 1.

Portal Editorial La obra de arte es un documento que registra impulsos creativos y desplantes estéticos. Y con desplantes queremos decir apuestas que rompen el molde cuyos fragmentos sirven para delinear con otro molde, la mirada interior de una época. Los murales, las esculturas, los graffiti, las mantas con reclamos civiles, los colores devocionales, la arquitectónica y su sistema de pirámides, todo documenta momentos en que los grupos humanos interactúan con el entorno, entendido este no solo como árboles y ríos, sino como danzas, guerras y proezas. En efecto, el arte suele mostrar, desde distintas ópticas, proezas o ideas victoriosas; es decir que al alzarse de puntillas sobre su propio tiempo, el arte se hace memoria, trasciende y dignifica de muchas maneras la materia bruta que le da origen. La cueva esculpida en piedra para cobijar el fuego o la casa de cartón, muestran modos de dialogar con la materia y expresan las relaciones sociales de una época determinada. Por eso la cueva es documento, por eso también la casa, el mural, la escultura feroz y victoriosa o el lienzo que agrede la luz con sus colores. Toda reinvención, todo lenguaje creativo nombra por primera vez las cosas, inventa y combina formas, colores y texturas nuevas, esculpe a su modo lo sutil y lo sagrado en roca viva. De esos documentos estéticos se habla en el tema de portada de este número. De su rescate, preservación y defensa. De eso se trata la memoria. En eso consiste la identidad en construcción de nuestros pueblos.

DIRECTORIO

Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. Diseño Gráfico: Héctor Estrada y Scarlett Pérez. Asistencia editorial: Édgar Quiñónez Digitalización: Boris Molina. Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández.

Guatemala, viernes 1 de abril de 2016

María Jose

Su

ISBN: 978-9929-8005-0-2 aría Josefa García Granados y Zavala de Saborío (1796-1848), más conocida en su tiempo como La Pepita, ha tenido un protagonismo más bien legendario en nuestras letras. Ello debido, en buena parte, a su conducta atípica y a la particular connotación satírica de sus mejores versos, ligados entrañablemente a los acontecimientos convulsos de la guerra interna del periodo postindependentista centroamericano. En su condición de mujer podemos perfectamente ubicar su obra como antecedente feminista. Su lenguaje desenfadado, desmitificante y procaz todavía escandaliza. Quizás por estas razones el conocimiento de su obra ha quedado restringido a una élite intelectual y a un reducido núcleo familiar. El poeta Enrique Noriega, Premio Nacional de Literatura 2010, en la nota editorial de esta publicación reconoce que son escasas las fuentes que permitirían conocer mejor la obra de esta escritora y explica que esta muestra “se ordena en subgéneros. Además se ofrecen en el anexo los textos satíricos de sus enemigos literarios, por la estrecha relación que guardan con los suyos”. Indica además que otra fuente importante consultada es la Galería poética centroamericana de Ramón Uriarte que, como ya reseñáramos en estas páginas, fuera publicada también por la Tipografía Nacional, basándose en la primera edición de 1888. “Es posible también -añade Noriega-, que en documentos del Archivo de Centroamérica, existan textos de ella, toda vez que fueron muy celebrados en su tiempo”. En cuanto a la procedencia de cartas y testimonios el lector podrá consultar la bibliografía al final del libro. Entre 1830 y 1837 La Pepita escribió su canto en octavas A la esperanza, que empieza así: ¡Salve risueña Esperanza,/De quien la magia divina/ A la dicha presta un ala,/ Y al dolor quita una espina.// Quien en tu seno reposa/ Se adormece en la ilusión: / Si el placer es una rosa,/ La esperanza es el botón.

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millones de usuarios han adoptado Windows 10, la más reciente versión del sistema operativo de Microsoft, desde que se lanzó el programa hace 8 meses. La firma se propuso tener ese software en mil millones de aparatos para 2018.


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Guatemala, viernes 1 de abril de 2016

Cuento 127

efa García Granados

u poesía

Las cifras AFP

1.21

grados centígrados se incrementó la temperatura del planeta en febrero de este año, respecto del promedio del siglo XX, informó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

El héroe

Willy Estrada

AFP

Madre, figúrate que vamos de viaje, que atravesamos un país extraño y peligroso. Yo monto un caballo rubio al lado de tu palanquín. El sol se pone; anochece. El desierto de Joradoghi, gris y desolado, se extiende ante nosotros. El miedo se apodera de ti y piensas: ‘¿Dónde estamos?’ Pero yo te digo: ‘No temas, madre’. La tierra está erizada de cardos y la cruza un estrecho sendero. Todos los rebaños han vuelto ya a los establos de los pueblos y en la vasta extensión no se ve ningún ser viviente. La oscuridad crece, el campo y el cielo se borran y ya no podemos distinguir nuestro camino. De pronto, me llamas y me dices al oído: “¿Qué es aquella luz, allí, junto a la orilla?” Se oye entonces un terrible alarido y las sombras se acercan corriendo hacia nosotros. Tú te acurrucas en tu palanquín e invocas a los dioses. Los portadores, temblando de espanto, se esconden en las zarzas. Pero yo te grito: ‘¡No tengas miedo, madre, que yo estoy aquí!’ Armados con largos bastones, los cabellos al viento, los bandidos se acercan. Yo les advierto: ‘¡Deténganse, malvados! ¡Un paso más y son muertos!’ Sus alaridos arrecian y se lanzan sobre nosotros. Tú coges mis manos y me dices: “¡Hijo mío, te lo suplico, escapa de ellos!” Y yo contesto: ‘Madre, vas a ver lo que hago’. Entonces espoleo a mi caballo y lo lanzo al galope. Mi espada y mi escudo entrechocan ruidosamente. La lucha es tan terrible, madre, que morirías de terror si pudieras verla desde tu palanquín. Muchos huyen, muchos más son despedazados. Tú, inmóvil y sola, piensas sin duda: “Mi hijo habrá muerto ya”. Pero yo llego, bañado en sangre, y te digo: “Madre, la lucha ha terminado’”. Tú desciendes del palanquín, me besas, y estrechándome contra tu corazón me dices: “¿Qué habría sido de mí si mi hijo no me hubiera escoltado?” Cada día suceden mil cosas inútiles. ¿Por qué no ha de ser posible que ocurra una aventura semejante? Sería como un cuento de los libros. Mi hermano diría: ‘¿Es posible? ¡Siempre lo tuve por tan poca cosa!’ Y la gente del pueblo proclamaría: ‘¡Qué suerte la de la madre al tener a su hijo a su lado!’

Rabindranath T. Tagore/India

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Abecedario

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Anaité Galeotti * n Guatemala, lamentablemente la obra de arte es vista con desconocimiento, desinterés, indiferencia e incluso violencia. La gran mayoría de obras de arte públicas, se encuentran abandonadas, deterioradas y hasta destruidas. Uno de los casos más emblemáticos lo constituye el Palacio Nacional, donde han ocurrido, desde hace ya más de 70 años, acontecimientos que han influenciado nuestra historia y que han transformado al país. En ese edificio el daño es inmenso, comenzando desde la enorme grieta que lo recorre de norte a sur, a su mitad exacta, grieta que no ha sido tratada técnicamente, y que fue propiciada por el aterrizaje de helicópteros en la loza de concreto del Palacio durante los gobiernos anteriores a 1986. Y para nadie es un misterio que los escudos frontales están completamente desgastados, que los detalles en las columnas del frente ya no existen y que en los muros al lado de las dos puertas de acceso, las cornisas de las ventanas están completamente rotas. Amén de los daños en el interior, tanto en las piezas de cerámica de los surtidores, como en los mismos murales de don Antonio Tejeda Fonseca, así como en varios capiteles y puertas.

Depredació y arte en

Árbol adentro

En igual situación de deterioro se encuentran el relieve situado en el frontispicio de la Universidad Popular (10 calle y 10 avenida, zona 1) que se llama “La Universidad Popular se abre al Pueblo” y la estatua a Dolores Bedoya en el frente de la escuela que lleva el mismo nombre (14 calle y 7ª av. de la zona 1) Ambas obras de arte, ejecutadas por el escultor nacional Rodolfo Galeotti Torres, en la década democrática de 1944-1954, dan cuenta también del desinterés oficial sumado a la indiferencia ciudadana. La misma suerte ha corrido el Tríptico de la Revolución, localizado en el exterior de la Escuela tipo Federación de Pamplona, en la zona 12, también obra de Galeotti, al que le está creciendo un árbol adentro y está a punto de terminar hecho pedazos.

Canto al sudor

No hace mucho, en el mes de enero de este año, se mostraba sumamente preocupado el maestro Carlos Navarrete por la desidia que ha caracterizado a las autoridades ministeriales, ya que la escultura “Canto al sudor”, también de Galeotti Torres, se encuentra muy dañada por permanecer a la intemperie. Pero le explicaba yo que por tratarse de una obra de patrimonio nacional, las autoridades de la Universidad Popular tienen que hacer un trámite ante el IDAEH para que este les autorice moverla de su lugar actual y ponerla en exposición en el interior del edificio, o bien, trasladarla al Museo de Arte Moderno “Carlos Mérida”, que sería el lugar ad hoc para exponerla. Para el guatemalteco corriente, debido a la pobre educación que se recibe al respecto, el arte es cosa de los ricos. No se identifica con la obra de arte, no observa con interés la obra artística pública, apenas conoce algunos nombres de personajes representados en esculturas, ignorando por completo para qué fueron hechas, puestas ahí o qué acontecimiento se conmemora con cada una de ellas.

“La Universidad Popular se abre al Pueblo” Rodolfo Galeotti Torres. Cemento

Y eso no se observa únicamente en las clases populares. Profesionales y gente que se supone que ha recibido una educación de mejor calidad, también padece ese analfabetismo cultural y al parecer no hacen ningún esfuerzo por superar su propio desconocimiento.

Atentado de lesa cultura

En esta ocasión hablaremos de un atentado de lesa cultura que han pasado por alto las anteriores autoridades de Cultura, seguramente, si se me permite, por no tratarse de algo relacionado con el fútbol. Se trata del robo o desaparición pública, -que para el caso es lo mismo- de dos obras del gran artista guatemalteco Roberto González Goyri. Conviene recordar aquí que González

Goyri, sobrino de otro grande, don Óscar González Goyri, fue un prolífico artista guatemalteco, que no solo incursionó en la pintura y la escultura sino que también trabajó el grabado y otras manifestaciones del arte. Ingresó a la edad de 14 años a la entonces llamada Academia Nacional de Bellas Artes, destacando desde temprano, gracias a su tesón y creatividad. Ello le permitió también colaborar con el maestro Julio Urruela, en los magníficos vitrales del Palacio Nacional, a la temprana edad de 18 años. En 1948, antes de cumplir los 25 años, se embarcó hacia Nueva York, pues fue uno de los tantos artistas becados durante la presidencia de Juan José Arévalo. En los Estados Unidos, González Goyri presentó dos exposiciones individuales, una en

Foto 2015.


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Guatemala, viernes 1 de abril de 2016

ón cultural la ciudad

Fotos: cortesía Anaité Galeotti

¿Robo o destrucción?

o martelinado.1947.

de los mosaicos desaparecidos. Edificio Roma, . Obra de Roberto González Goyri.

Nueva York y otra en Washington, D.C. que contaron con muy buenos comentarios por parte de los críticos de arte, regresando a Guatemala, en 1952 y exponiendo aquí parte de sus obras realizadas en EE. UU. En 1956, González Goyri colaboró en los relieves del Centro Cívico junto a los maestros Carlos Mérida, Dagoberto Vásquez, Guillermo Grajeda Mena y Efraín Recinos. Bajo su responsabilidad quedó el relieve frontal del IGSS situado sobre la 7ª avenida, la fachada poniente del Banco de Guatemala y el frontispicio oriente del Crédito Hipotecario Nacional. Posteriormente el artista realizó en 1958 en el edificio Roma, en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala (15 calle y 5ª avenida, zona 1), la escultura en hierro forjado adosada a la pared en la parte superior de dicho edificio, denominada “El cazador y su presa”, que representa la imagen de un cazador que evoca las pinturas rupestres de las cavernas prehistóricas. Como cita el investigador Torres Morales: […] Expresa de una forma simbólica el momento en que un cazador persigue a su presa con arco y flecha. De forma figurativa y sencilla, logra el movimiento de los dos personajes sobre la pared blanca.(Torres Morales, 2009, p.44)) En la obra “El cazador y su presa”, el artista, tomando una parte de la pared de 9 metros de alto por 10 metros de ancho, desarrolla la figura del cazador con poquísimas líneas pero con una gran dinámica, dándole mucho movimiento. Como bien lo expresa Torres Morales: […]La escultura cobra vida en el momento que la presa es sorprendida por las flechas del cazador En el mismo edificio, realizó tres murales abstractos, empleando mosaico veneciano, en tres fragmentos frontales de la parte superior del edificio, bajo convenciones geometrizantes, en donde más la forma que el color, se constituye en la protagonista de los motivos representados.

Canto al sudor. Rodolfo Galeotti Torres. 1946. Cemento martelinado.

Y es precisamente sobre la desaparición de las dos obras de arte de Roberto González Goyri, ubicadas en dicho edificio del Centro Histórico, a lo que nos queremos referir. Ambas han desaparecido. No sabemos bien quién haya ejecutado tamaño delito contra el Patrimonio Cultural de nuestro país. Dicho robo fue denunciado en las redes sociales, de cuya denuncia me hago eco y alerto a las autoridades actuales del Ministerio de Cultura, porque una de sus funciones principales, es proteger el patrimonio cultural de todos los guatemaltecos. No solo es necesario encontrar dichas obras de arte y devolverlas al lugar que pertenecen, sino también se deben deducir responsabilidades, porque los objetos patrimoniales que tienen más de 50 años de haber sido construidos o ejecutados, forman ya parte del Patrimonio de todos los guatemaltecos, no únicamente de los habitantes de esta ciudad, según consta en la Ley del Patrimonio Nacional. Esperamos que se tomen las medidas pertinentes y que en busca del rescate, restauración y protección del legado artístico nacional, se impulsen esfuerzos que tomen en cuenta que en esta tarea deben intervenir todos los sectores involucrados por ley y por derecho para sentar precedente en la defensa sostenida de nuestro patrimonio cultural. * Antropóloga

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Tragaluz

Guatemala, viernes 1 de abril de 2016

El baloncesto imita a la naturaleza

Detrás de la aparente aleatoriedad de un partido de baloncesto se produce una autoorganización en los equipos. Las interacciones entre compañeros y oponentes se influencian entre sí todo el tiempo, y el propio juego permite que surjan comportamientos creativos. Este fenómeno, detectado por investigadores universitarios tras analizar miles de partidos de la NBA, se asemeja a la evolución constante que deben desarrollar los seres vivos para mantenerse en la naturaleza.

Archivo

Universidad de las Palmas* os súbditos de la Reina Roja, uno de los personajes del libro Alicia a través del espejo de Lewis Carroll, tienen que correr constantemente para no quedarse atrás en su país, que no deja de moverse. Esta historia ha inspirado la denominada hipótesis evolutiva de la Reina Roja, que plantea cómo las especies deben mejorar de forma continua simplemente para mantener su estatus dentro del entorno en el que evolucionan con otros seres vivos. Ahora, investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han observado que ocurre algo parecido en el baloncesto, tras examinar cómo se estructuraban los equipos en 6 mil 130 partidos de la NBA mientras evolucionaba el marcador. “Muchos investigadores lo consideran un deporte aleatorio (regido por una distribución de probabilidad de Poisson), pero la realidad es mucho más compleja, como sucede también en los sistemas naturales”, explica Yves de Saá Guerra, coautor de este estudio, que publica el International Journal of Heat and Technology. Los resultados reflejan que los equipos de baloncesto se pueden considerar sistemas autoorganizados, ya que tienden a potenciar un flujo de juego (conjunto de acciones en un determinado momento y lugar) cuando funciona, o cerrarlo para poder crear otro si fuera necesario, aunque este proceso sea impredecible. Frente a un problema, cada equipo, considerado como un sistema, puede presentar varias soluciones válidas. Por ejemplo, en lugar de pasar el balón a un jugador se puede mandar a otro, o bien tirar o bloquear, o crear espacio, incluso optar por varias acciones a la vez. El propio desarrollo del juego fomenta la creatividad del equipo. “Todos estos procesos

Los investigadores han analizado la evolución del juego en 6 mil 130 partidos de la NBA estadounidense.

tienen lugar de forma simultánea y continua durante el tiempo de juego; de hecho, esa capacidad de que surjan nuevos comportamientos en los equipos es lo que hace a deportes como este muy atractivos para los aficionados y medios de comunicación”, apunta De Saá Guerra.

Todo encaminado hacia el último minuto

La autoorganización de los equipos puede acentuarse en cualquier momento del partido, pero es en el minuto final donde ocurre con más fuerza, sobre todo en los partidos más igualados. “En esos 60 segundos finales el juego es completamente caótico, pero en el sentido científico de la palabra: parece aleatorio, sin sentido, aunque no lo es”, dice De Saá Guerra, que subraya la similitud entre la hipótesis de la Reina Roja en la naturaleza y el hecho de que los dos equipos traten de mantener su ventaja a lo largo de todo el partido para llegar al trascendental minuto final. En un sistema depredador-presa, por ejemplo, o en un entorno natural cambiante con recursos limitados, las especies evolucionan adaptándose en su carrera de armamento. Luchan continuamente al máximo nivel solo para subsistir, no para asegurar su triunfo. En esos casos, una pequeña ventaja adaptativa puede significar mucho.

“Del mismo modo, los equipos de baloncesto deben luchar muy duro simplemente para alcanzar el último minuto, y cualquier ventaja, por insignificante que parezca, puede ser crítica en ese momento”, dice el investigador. “Lo conseguido hasta este momento no importa: cualquier fallo, ventaja inicial o despiste, pueden determinar el resultado”. En la NBA, los partidos más competidos se deciden en esos 60 segundos finales, cuando las faltas juegan un papel principal (un 94.02 por ciento de los puntos anotados en ese periodo). Es aquí donde la colaboración, intercomunicación, apoyo mutuo, estrategias de juego, o en una palabra: la autoorganización entre los elementos del sistema, puede ser la clave. Como en los sistemas naturales, aquellos equipos que mejor se adapten a cualquier circunstancia que se presente tendrán más opciones de ganar. Este fenómeno también se puede entender desde una perspectiva más filosófica, donde lo importante es el grupo y no el ego. Como dijo Phill Jackson, el que fuera entrenador de Chigaco Bulls, “el baloncesto es el yo al servicio del nosotros”, es decir, cooperar y evolucionar sin reciprocidad, sin esperar nada personal a cambio, solo por el bien del equipo. *Servicio de información y noticias científicas


Réquiem

Guatemala, viernes 1 de abril de 2016

Adiós a don Ponchito, el caballero del micrófono Jefferson Velásquez* n su honor se realizó un homenaje y una misa de cuerpo presente, lo acompañaron amigos, familiares y sus compañeros de Emisoras

Unidas. “Agradezco a la familia por darnos el honor y permitir que él viniera a esta casa, con sus amigos y compañeros del micrófono. Gente que lo quisimos y lo amamos y aprendimos mucho de él” manifestó Edgar Archila Marroquín, quien comentó que don Ponchito “llegó a la empresa hace 39 años, como caballero del micrófono”. “Estamos muy tristes y también nuestro auditorio. Nos enseñó a todos. Su conocimiento musical era una de sus múltiples virtudes. Estamos convencidos de que una parte de su alma que ha quedado aquí. Su vida fue la radiodifusión. Gracias Alfonso, por todo lo que nos enseñaste durante estos 39 años. Creo que el ganador es él, porque está en la gloria con el Señor. No te decimos adiós, sino hasta pronto”. Durante el acto, el comunicador Nelson Leal interpretó una canción para expresar las virtudes del homenajeado. “Intenté reunir lo que la mayoría de nosotros pensamos de él”, expresó Leal antes de cantar. “Tu cariño, tu amistad y tu optimismo son tesoros que guardamos con amor/ No lloremos pues ahora estás contento”, dice la pieza. Por su parte el cantautor Luis Galich, también manifestó su pésame y habló del valor, legado y carisma de Don Ponchito: “Absoluto artista de la locución, el gran maestro, como también se le conocía, era un experto en música. Una enciclopedia de canciones. Descanse en paz”, expresó.

En vida

Por quebrantos de salud, Pedro Alfonso Sifontes, una de las voces más reconocidas y carismáticas de la radiodifusión guatemalteca ha dejado de escucharse. Durante 50 años de carrera profesional dio vida con su voz a programas radiofónicos en Radio Novedades, La Voz de las Américas, TGW, la Voz de Guatemala y, Emisoras Unidas, en donde junto a Luis Felipe Valenzuela conducía el programa La Historia de la Canciones, que fue su último trabajo y además “su casa”, manifestaron amigos, colegas y compañeros. “Mi querido paisano santarroseño ha partido y deja un enorme vacío en la radiodifusión de Guatemala. Mi humilde y sencillo homenaje y reconocimiento a tan noble y caballerosa persona. Mis condolencias a los amigos de Emisoras Unidas, especialmente a Nelson Leal, Ángel Mario Figueroa y Felipe Valenzuela. Un saludo al más allá a mi querido amigo Alfonso Sifontes. En paz descanse”,

Productor, programador y locutor fueron funciones que ejecutó Sifontes durante medio siglo, quien era originario de Cuilapa, Santa Rosa, y se graduó de periodista de Abogado en la Universidad de San Carlos. Asimismo contaba con un diplomado de Reingeniería y Radiodifusión.

expresó por medio de su página de Facebook el maestro Lester Godínez, al conocer el deceso de su amigo.

Su valor

Su profesión le dio la oportunidad de entrevistar personalidades del mundo de la música como Armando Manzanero, Los Iracundos, Enrique Guzmán, José José y Flans. En 2010, la Cámara Guatemalteca de Locutores le entregó una medalla de oro por los 50 años de trayectoria en la radio. Dos placas develadas en las casas de cultura de Cuilapa, Santa Rosa, y en Santa Lucia Cotzumalguapa, Escuintla, destacan entre sus reconocimientos, además TGW reconoció sus aportes en la información y educación. El Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala bautizó con su nombre la velada cultural que llevan a cabo cada año. También fue quien dirigió la transmisión para Radio Vaticano cuando el papa Juan Pablo II visitó nuestro país en 1983. *Periodista

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Archivo


El general Ubico en el Campo Marte Con motivo del desfile conmemorativo por un a単o de su Presidencia. Foto de Alberto Serra aparecida en el DCA del 19 de marzo de 1932.


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