Jano:
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las dos caras del tiempo
Guatemala, 12 de febrero de 2021 Año 7 No. 355
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Guatemala, viernes 12 de febrero de 2021
Editorial El casi legendario apego a los rigurosos métodos de investigación por parte de la comunidad científica no “desentona”, por así decirlo, con la cascada de ideas que se desprende del universo teórico en el que la ciencia se mueve y peregrina. Pero pese a las incontables y documentadas ocasiones en las que el delirio y la cordura se hermanan para producir más ciencia y pensamiento, aún persisten reservas que tienden a crear arbitrarias divisiones entre el que imagina (mentalidad lírica) y el que calcula (mentalidad matemática). Un representante de la más rancia aristocracia científica como René Descartes afirmaba que no había ciencia sin imaginación. Y ese es el reto que en estas páginas plantea el físico teórico Julian Barbour, quien propone que en el origen del Universo el tiempo se empezó a mover en direcciones opuestas, como las caras de Jano, el dios romano del principio y el final. Si imaginamos un tiempo bidireccional, tenemos la evidencia ante nosotros de un espacio que se abre en múltiples direcciones. Es allí donde nos percatamos de
George Greenstein
Estrella congelada
LGUNOS de los temas abordados en este libro incluyen el descubrimiento de los púlsares, la tormenta electromagnética, fuego y hielo: la máquina del tiempo, la geometría del espacio-tiempo… Estrella congelada expone los más impresionantes fenómenos cósmicos —supernovas, cuásares, púlsares, etcétera—, a la vez que propone nuevas explicaciones para algunos de ellos. Así sucede, por ejemplo, con el asunto de los agujeros negros. Dentro de las apasionadas controversias científicas que ha suscitado este fenómeno, el autor nos sumerge en la posibilidad —terrorífica y por ahora fantástica— de que el Sol pueda convertirse en un agujero negro, “un espacio en el espacio”, que se forma cuando una estrella se desploma hacia su interior y cruza el llamado radio de Schwarschild. No obstante, el descubrimiento de los agujeros negros tiene facetas menos apocalípticas, más próximas a nosotros. Estas nos remiten a la tradición de las más importantes culturas primitivas que concedieron una importancia capital a la observación del cielo, al movimiento de las estrellas en el Universo. En este sentido, este libro hermana la curiosidad científica con elementos míticos y mágicos, quizá lejanos en el tiempo, pero próximos en el espacio.
que habitamos el borde del Universo y que, sin asomo de duda, somos su destello más reciente.
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Novelista victoriano
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Guatemala, viernes 12 de febrero de 2021
Semblanza René Descartes
Charles John Huffam Dickens nació en Portsmouth, Inglaterra, el 7 de febrero de 1812 y falleció el 9 de junio de 1870. Creó algunos de los personajes de ficción más conocidos en el mundo y muchos lo consideran el mejor novelista de la época victoriana. En el siglo XX, críticos y estudiosos reconocieron a Dickens como un genio literario.
Considerado fundador de la filosofía moderna, el matemático René Descartes, quien afirmó que la razón no es nada sin la imaginación, nació el 31 de marzo de 1596 en La Haye-en-Touraine (actualmente La Haye-Descartes), Francia. Su progenitor fue consejero del Parlement de Bretaña. Su madre murió un mes después de su nacimiento, y de ella heredó una fortuna que le permitió vivir con independencia económica. Con ocho años entró en la escuela jesuita de La Flèche en Anjou, donde permanecería hasta los 16 años. Al finalizar sus estudios en la escuela, se matriculó en Derecho en la Universidad de Poitiers, donde obtuvo la licenciatura en 1616. Sin embargo, nunca ejerció la profesión jurídica; en 1618 entró al servicio del príncipe Mauricio I de Nassau-Orange con la intención de seguir la carrera militar. Descartes sirvió en otros ejércitos, pero su interés se centró siempre en los problemas de las matemáticas y la filosofía, a los que dedicó el resto de su vida. En 1628, tras vender sus propiedades en Francia, partió a Holanda, donde vivió en diferentes ciudades, Ámsterdam, Deventer, Utrecht y Leiden. Fue por entonces cuando escribió Ensayos filosóficos, que fue publicada en 1637. Esta está compuesta de cuatro partes: un ensayo sobre geometría, otro sobre óptica, un tercero sobre meteoros y, el último, el Discurso del método, que describía sus especulaciones filosóficas. A este le siguieron, entre otros ensayos, Meditaciones metafísicas (1641; revisado 1642) y Los principios de la filosofía (1644). El último volumen fue dedicado a la princesa Elizabeth Stuart de Bohemia, que vivió en los Países Bajos y con la que mantenía una gran amistad. Trató de aplicar a la filosofía los procedimientos racionales inductivos de la ciencia, y en concreto de las matemáticas. Antes de configurar su método, la filosofía había estado dominada por el método escolástico, que se basaba por completo en comparar y contrastar las opiniones de autoridades eclesiásticas reconocidas. Rechazando este sistema, Descartes estableció: “En nuestra búsqueda del camino directo a la verdad, no deberíamos ocuparnos de objetos de los que no podamos lograr una certidumbre similar a las de las demostraciones de la aritmética y la geometría”. Por este motivo dudó de todo hasta haber establecido las razones para creerla. Su contribución más importante a las matemáticas fue la sistematización de la geometría analítica. Descartes fue el responsable de la utilización de las últimas letras del alfabeto para designar las cantidades desconocidas y las primeras letras para las conocidas. También inventó el método de los exponentes (como en x2) para indicar las potencias de los números. Además, formuló la llamada ley cartesiana de los signos, para descifrar el número de raíces negativas y positivas de cualquier ecuación algebraica. En 1649, Descartes fue invitado a la corte de Cristina de Suecia en Estocolmo, para dar a la reina clases de filosofía. Todo parecía irle bien si Cristina no hubiera insistido en hacerlo a partir de las cinco de la mañana en un aposento grande y frío. Descartes era demasiado bien educado para quejarse de esta desagradable circunstancia, aunque siempre odiaba el frío y rara vez se levantaba antes del mediodía. Después de tres meses de estas espantosas clases antes del amanecer, enfermó de gravedad y falleció el 11 de febrero de 1650 en Estocolmo, Suecia, de una enfermedad respiratoria, que probablemente fue pulmonía. 17 años más tarde, su cadáver volvió a París, donde fue sepultado en la Abadía de Saint-Germain-des-Prés.
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Neil Howe y el cambio generacional Su vaticinio no lo hizo mirando una bola de cristal, sino sobre la base de una controvertida teoría que este historiador, economista y demógrafo desarrolló en la década de 1990 junto a su colega William Strauss.
Howe advierte que en periodos como el actual, EE. UU. ha vivido grandes turbulencias. Ángel Bermúdez*
Patrones de cambio generacional en Estados Unidos
STUDIANDO la historia de Estados Unidos desde 1584, estos autores encontraron una serie de patrones que les permitieron explicar la evolución histórica de ese país a partir de los cambios generacionales. El resultado se plasmó en su libro Generations(Generaciones), de 1991, que dejó una huella duradera en personalidades tan dispares como el expresidente estadounidense Bill Clinton y Steve Bannon, exjefe de estrategia y antiguo hombre de confianza de Donald Trump. Seis años más tarde, Howe y Strauss — quienes también son los responsables de haber acuñado el término de generación millennial para referirse a los nacidos a partir de 1982— publicaron otro libro, The Fourth Turning (El cuarto giro), en el que expandían su teoría. En el libro postulaban que la historia estadounidense (y de otros países desarrollados) avanza en ciclos de cuatro cambios generacionales recurrentes que llevan a que cada 80-90 años se presente una crisis de grandes dimensiones como la que se produjo durante la Guerra Civil o en el período de la Gran Depresión y la II Guerra Mundial. Entonces, los autores vaticinaron literalmente que “viene el invierno” y anunciaron una crisis que tendría su clímax en 2020. Howe, quien en la actualidad trabaja como jefe de demografía de la consultora Hedgeye Risk Management, habló en el contexto de la actual crisis sanitaria.
Sus libros predijeron una gran crisis en 2020...
Lo que sugerimos es que la historia, no solo en EE. UU., sino también en muchas otras partes del mundo está impulsada por un ciclo de generaciones que se repite. Es casi como las estaciones del año. Cada período dura aproximadamente una generación, unos 20, 22 o 23 años más o menos. Cada cuatro de estos periodos —lo que llamamos el Cuarto Giro— se produce aproximadamente entre 80 y 90 años después del comienzo de los primeros tres. Eso realmente se alinea muy bien con las grandes crisis cívicas recurrentes en la historia de Estados Unidos: la Revolución Gloriosa, la Revolución Estadounidense, la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión. En la década de 1990 decíamos que estábamos en lo que llamamos el Tercer Giro, un período de gran individualismo que llegaría a su fin en algún momento de la primera década del siglo XXI. Y que si eso sucedía cerca de 2010, el nuevo ciclo probablemente duraría hasta 2030 y sería una era de crisis que duraría una generación, un poco como el New Deal y la II Guerra Mundial, que realmente comenzó desde finales de los 20 hasta finales de la década de 1940. Sugerimos que la parte más agitada de esa era comenzaría en esta década. Entonces, un punto de inflexión crítico sería el 2020. Ahora, por nuestra forma de ver el futuro, el Cuarto Giro probablemente arrancó con la gran crisis financiera y la Gran Recesión, que comenzó en 2008-2009.
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Entonces, ocurrieron grandes cambios en la actitud de las personas en Estados Unidos hacia el globalismo, la desigualdad de ingresos, el populismo, etcétera. Creo que este es el comienzo de la segunda mitad de esa era, que es el 2020. Y tal como sucede, la crisis del confinamiento por la pandemia coincide perfectamente con el comienzo del clímax de esta era. Entonces, la referencia a 2020 se debe a que es la segunda década de la era de la crisis en la que ocurre la mayor parte de la acción.
Mundial, gran parte del mundo está en un ciclo generacional muy similar.
¿Puede explicar eso de los cuatro tipos generacionales?
Desde su punto de vista, ¿qué ocurrirá a partir de ahora?
Nosotros los llamamos arquetipos. Uno para cada giro o era, entendidos como periodos de unos 20 años. El Primer Giro se parece más a la primavera; es una era posterior a la crisis. En Estados Unidos ocurrió desde la mitad de la década de 1940 hasta principios de los 60. Fue un período de instituciones fuertes y un gran sentido del progreso nacional. Un momento en el que el individualismo, los inconformistas e incluso las minorías étnicas raciales eran dejados de lado. Una era de gran cultura mayoritaria. Y esto es típico de una era posterior a la crisis. El Segundo Giro es un despertar. Es como el verano. Es un momento en el que, especialmente por la nueva generación nacida después de la última crisis, todos quieren deshacerse de las obligaciones sociales y redescubrir su individualidad, su propio sentido de la pasión. Son períodos de agitación, muy creativos y de transformación en la cultura, en los valores y en lo religioso, como ocurrió en los 60 y 70. El Tercer Giro toma las lecciones del reciente despertar sobre la necesidad de consentir al individuo. En Estados Unidos comenzó a principios de los 80 y duró hasta principios del 2000. Se inició con la revolución Reagan: menos impuestos, menos regulación, más tolerancia frente a una mayor desigualdad y ante las diferencias entre los individuos, y menos énfasis en la cohesión social. Las décadas del Tercer Giro, como las de 1980, 1920 o 1850, son períodos de cinismo y malos modales. La gente vive su vida de la forma que quiere, independientemente de la comunidad. Todos estamos orgullosos de nosotros mismos como individuos, pero estamos muy desalentados con respecto a nuestra identidad cívica. El Cuarto Giro es un período de crisis política y social cuando nos reinventamos cívicamente y renacemos como comunidad nacional. De alguna manera ominosa, diría que hasta ahora en Estados Unidos estos siempre han sido períodos de guerra total. No predigo que vaya a ocurrir una guerra total pero sí creo que la guerra expresa o refleja parte de la urgencia comunitaria que típicamente vemos en estas crisis: el populismo se fortalece, la comunidad comienza a exigir mucho más a sus ciudadanos, las libertades individuales se debilitan. Este nuevo crecimiento del populismo y el autoritarismo se produce en gran parte del mundo: en partes de Europa y, particularmente, en Europa del Este; en el sur y el este de Asia. Si miras alrededor, ves que esto es así. Líderes populistas que apelan a la mayoría etnocéntrica de su comunidad. Este es un período peligroso en la historia. Y creo que, desde la II Guerra
Las elecciones de 2020 fueron un evento muy disputado y van a transformar Estados Unidos.
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No estoy en el negocio de predecir eventos reales. Lo que hago es predecir estados de ánimo sociales, lo que hace que ciertos tipos de eventos sean más probables. Lo que sí predigo es que a medida que avance el tiempo veremos un aumento en los llamados de ambos partidos (Republicano y Demócrata) para que el Gobierno haga más en lugar de menos. Basta con mirar la crisis del coronavirus. Nunca vi tal transformación: en el Congreso no quedó un solo legislador conservador en términos fiscales. Incluso en el lado republicano, todos están pidiendo más billones. Probablemente más adelante tendremos otra ley de estímulo a la economía con más billones en subsidios para negocios, para trabajadores, para todos. Ya estamos volviendo a dar prioridad a la comunidad y, al final, esto costará dinero real. Esto no vendrá con una tasa de interés del 0%. Más tarde, alguien tendrá que renunciar a algo para pagar esto. Es eso o tendremos tasas de interés cero para siempre y nuestra economía nunca volverá a crecer. Y, por supuesto, esa sería una situación
aún más sombría, lo que provocaría un descontento aún mayor. Entonces, creo que ya estamos lanzados. Ya hemos entrado en la segunda mitad del Cuarto Giro con esta reciente pandemia y la respuesta de las políticas públicas a la misma. También creo que las elecciones de 2020 tan altamente disputadas van a transformar Estados Unidos. Por ahora se vislumbra que quizàs algunos estados afines al candidato perdedor se resistan a acompañar al gobierno federal. Por supuesto, esto ya sucedió antes en la historia del país.
¿Se puede llegar tan lejos?
Creo que los demócratas piensan que controlan la clase que dirige las instituciones nacionales.Imagine si hay una regulación o algún nuevo impuesto y varios estados rojos (republicanos) dicen “no vamos a pagar eso, no vamos a seguir adelante”. Eso plantea un problema real y es interesante cómo el Gobierno puede enfrentar ese dilema: si no hace cumplir esa regla, se debilita permanentemente. Este es un problema real. Este es el momento de la verdad. Pueden ocurrir muchas otras cosas. La generación millennial, que siente que nunca alcanzará el nivel de vida de sus padres, puede llevar hacia un cambio completo de nuestras instituciones económicas.Esto, como ocurre siempre, desatará una cierta oposición. Este momento se parece mucho a la década de 1930: ruptura de alianzas internacionales, aumento de los autócratas en todo el mundo, auge del populismo y un enorme descontento por la situación económica que conduce hacia grandes transformaciones de los gobiernos y, en última instancia, hacia una redefinición completa de la ciudadanía y de las propias instituciones públicas.
“La historia, no solo en EE. UU. sino también en muchas otras partes del mundo, está impulsada por un ciclo de generaciones que se repite”, sostiene Howe.
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Según el historiador las grandes confrontaciones en EE. UU. han ocurrido durante el Cuarto Giro.
Desde la campaña de 2016, los millennials mostraron un fuerte apoyo a Bernie Sanders.
Patrones de cambio (Teoría de Howe y Strauss) Primer Giro Generación silenciosa, nacidos entre 1925 y 1942. Segundo Giro Generación de los Baby Boomers, nacidos entre 1943 y 1960 Tercer Giro Generación X, nacidos entre 1961 y 1981 Cuarto Giro Generación Millennial, nacidos entre 1982 y 2004.
¿Importa el líder?
El líder no es realmente importante. Biden es interesante porque es miembro de la generación silenciosa, la primera en la historia de Estados Unidos que nunca había llegado a la Casa Blanca. Pasamos de George Bush padre, que fue miembro de la generación G.I. que luchó en
la II Guerra Mundial, a Bill Clinton, que nació después de ese conflicto (boomers). Es la primera vez que una generación entera había sido dejada de lado en términos de liderazgo nacional. Llama la atención que los estadounidenses, en un momento de mayor crisis, miren con mayor favor a un miembro de una generación que siempre creyó en el compromiso y el consenso. La generación silenciosa creció durante la crisis y llegó a la mayoría de edad durante el Primer Giro, así que siempre han sido muy reacios al riesgo. Les ha ido muy bien económicamente. Siempre juegan conforme a las reglas. No ayudaron a construir el sistema porque aún eran niños, pero siempre han sido leales y nunca se cansaron de servir al sistema. Siempre han sido buenos ciudadanos, a diferencia de los boomers que llegaron a la mayoría de edad destrozando el sistema. Llama la atención que la otra alternativa en el Partido Demócrata era Bernie Sanders, un miembro de la generación silenciosa muy popular entre los millennials.
Sanders estaba feliz con los millennials. Biden no era tan popular entre ellos, particularmente entre los millennials blancos. Él no era el candidato favorito de nadie, quizá con la excepción de los afroestadounidenses mayores que tienden a estar un poco más a la izquierda en política económica y en asuntos relacionados con los derechos civiles y la justicia social, pero que también son muy conservadores culturalmente. Es cierto que Biden gozaba de un apoyo tibio, pero es muy interesante que los demócratas tomaran una decisión muy consciente de apoyar unánimemente a este candidato que quizá no era su primera opción. Pero dijeron: “Vamos a movernos juntos, vamos a cambiar Estados Unidos, vamos a reemplazar a Donald Trump”. Si encuestas a los millennials en el Partido Demócrata, te dirán que Biden no era su primera opción para muchos de ellos pero casi todos votaron por él. Aquí también hay un enorme contraste partidista. Creo que en las elecciones de 2020 ellos rompieron todos los récords de participación de adultos jóvenes y estimo que increíblemente dos tercios de los menores de 30 años de edad votaron por los demócratas. Creo que los millennials van a cambiar la cara de nuestra vida cívica. Históricamente, durante un “despertar”, vemos que la sociedad cambia el mundo interno de valores y la cultura. Pero durante una crisis cambiamos el mundo exterior de la economía, la infraestructura y la política. Creo que ahí es donde los millennials serán mucho más decisivos. Las edades doradas casi siempre se refieren a una época después de una crisis que se resolvió con éxito e integró a la sociedad en un nuevo tipo dinámico de comunidad. Eso generalmente le permite a la sociedad lanzar esta era dorada que a menudo las sociedades recuerdan como el momento en el que todos esperaban progresar y tener un futuro mejor.
BBC
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Reporte en V
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Cómo rastrea la ciencia En ciencia, todas las opiniones valen lo mismo: nada, incluso las de los científicos.
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Miguel Pita* A VERDAD no es lo que opinen una viróloga china, ni un médico italiano, ni un genetista español, sino la que desvelan los resultados. Durante esta pandemia, pongamos por caso, los científicos se han enfrentado con frecuencia a preguntas y debates que deben responder los datos, no las especulaciones. El cerebro humano es muy bueno para distinguir cuando un objeto está lejos o cerca, o cuando huele a comida, pero puede que no esté adaptado a comprender de forma intuitiva el conocimiento complejo. La prueba la tenemos imaginando un debate prehistórico sobre objetos pesados. Hace diez mil años, cualquiera de nosotros habría defendido que era imposible que un objeto de metal de doscientas toneladas pudiera volar, por ejemplo. Nuestra mente se deja seducir por atajos sencillos. Cae fácilmente en las trampas de nuestro cerebro y tiende a abrazar la mitología y la superstición. Tiene muy pocas luces para los complejos requisitos de la ciencia, que implican trabajar con partículas subatómicas o grandes movimientos tectónicos. Así que, para llegar a la descripción de los fenómenos de la naturaleza, nuestra especie necesita recurrir al método científico. Su virtud reside en ser objetivo y saber extraer la realidad incluso de lo invisible o poco evidente y además funciona a prueba de sesgos, engaños e intereses.
Imaginemos un detective
El método siempre parte de una hipótesis que se pone a prueba. Es decir, el investigador cavila una posible explicación para el fenómeno que intenta comprender y a continuación hace experimentos para ver si su planteamiento estaba en lo cierto o no. La hipótesis que proponga tiene que estar fundamentada en la razón y el conocimiento previo, y los experimentos para validarla o refutarla, bien diseñados. Por usar un ejemplo equivalente, imaginemos que el científico es un detective que llega a un apartamento cerrado con llave por dentro. En él encuentra a un caballero ahorcado junto a una carta firmada en la que declara que ha decidido quitarse la vida. Entonces, propondrá la hipótesis de que ha ocurrido un suicidio. Por supuesto, también sospechará que puede haber ocurrido un asesinato, como sabemos todos los aficionados a la novela negra, pero el policía científico trabajará inicialmente con la hipótesis más plausible. Para comprobar si es cierta, recabará información de forma exhaustiva y analizará pruebas, como el investigador que hace experimentos hasta llegar a una posible solución. Si en el proceso su hipótesis resulta refutada, estudiará una explicación alternativa y perseverará hasta encontrar la verdad. Por cierto, este método ordenado y lógico, si se hace bien, lleva su tiempo y requiere paciencia. Otra virtud que nuestros cerebros administran celosamente.
Buscando más pistas Puede que nuestra mente no esté adaptada para entender el conocimiento complejo de forma intuitiva.
Sobre la aparición del SARS-CoV-2, la mayoría de los científicos se ha posicionado a favor de una hipótesis de origen natural, porque las características del virus invitan a pensar de esta manera.
Viernes
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El avance científico se asemeja más a la creación de una pintura impresionista.
Sin embargo, todavía se buscan más pistas que ayuden a aclarar cuál ha sido el recorrido exacto y, seguramente, más pronto que tarde, se averiguará. Hasta la fecha, los escasos estudios basados en explicaciones alternativas no han mostrado resultados que los sustenten. Por eso encuentran un rechazo masivo en la comunidad científica, que no necesita ponerse de acuerdo para criticar los trabajos poco rigurosos. Por el contrario, según una encuesta publicada recientemente, el 64.9 % de la población consideraba cierta la afirmación de que “es un virus creado en un laboratorio”. Es comprensible que algunas personas que no son expertas en el tema se posicionen a favor de posturas que se asemejan más a narrativas basadas en la intuición o la superstición. Por ello, para evitar esta clase de tentaciones que nos llevan a entender la naturaleza como una novela negra, tenemos el método científico. Aunque no parezca relacionado, escribiré un poco sobre lunares. La mutación del ADN de las células de nuestra piel produce, en ocasiones, la aparición espontánea de estos llamativos fenómenos cutáneos en distintas partes del cuerpo. Si mañana encontráramos la aparición de un lunar en la mejilla de nuestra pareja, después de comprobar que no ha sido pintado, pensaríamos que ha surgido espontáneamente, de forma natural. Sin embargo, el fascinante desarrollo de las técnicas de genética permitiría producir modificaciones de células en el laboratorio e implantarlas como lunares.
Como una pintura impresionista
La tecnología está disponible (y su potencial utilidad no es estética, aunque no viene al caso). Pero reconozcamos que, aunque exista
esta compleja posibilidad, nadie pensaría que la explicación más plausible, a falta de más datos, para la aparición de un lunar en la piel de nuestra pareja, es la manipulación genética. Por una razón similar, los expertos, que conocen cómo surgen los virus en la naturaleza y cómo saltan de una a otra especie, se posicionan inicialmente a favor de la hipótesis más robusta sobre el origen del SARS-CoV-2. Confío en que a partir de ahora nadie se sienta inclinado a sospechar del origen de sus lunares. A diferencia de un caso policial concreto que suele tener principio y fin, el avance científico se asemeja más a la creación de una pintura impresionista. Esta se puede nutrir de pequeños puntos de color casi indefinidamente. Por ejemplo, sobre el virus que nos ocupa encontramos nuevos resultados diariamente. Cada uno de ellos pone una pequeña mancha de óleo en el lienzo, como si Monet estuviera pintando un enorme cuadro que, una vez terminado, mostrará un atardecer. Como lectores, o como periodistas, no es muy recomendable abalanzarse sobre cada pequeño resultado de investigación. Todavía es menos apropiado si intentamos extraer información válida para nuestra ambiciosa y compleja vida cotidiana. Es mejor esperar a que la suma de pinceladas empiece a mostrar un panorama general.
Tiempo y paciencia
La ciencia requiere tiempo y paciencia porque los resultados siempre pueden ampliarse y revisarse. De igual forma que, a veces, los pintores necesitan borrar un puntito de color azul de su cuadro y reemplazarlo por uno verde. Eso no es un fallo del método sino un acierto. El procedimiento implica no dejar de buscar pruebas que ayuden a aclarar el caso hasta que la hipótesis se demuestre sólidamente verdadera
o falsa. El conocimiento sobre una determinada materia siempre puede aumentar. Cuanto más tiempo le demos a la ciencia, más asentados y robustos serán los cimientos del tema investigado. El método científico es seguro, pero lento. Así que, mientras llegan los resultados que anhelamos, conviene alejarse de opiniones y evitar adherirse como un hooligan a teorías conspiratorias. Lo oportuno es tener un poco de paciencia. Sin embargo, la avidez y la ansiedad son inevitables en nuestra caprichosa e hiperactiva sociedad. Por eso perseguimos y exprimimos las opiniones de los científicos sobre cada pequeño avance. Desafortunadamente para los cazadores de titulares, de los buenos científicos no logramos escuchar más que una opinión moderada y abierta a rectificaciones. No lo hacen por timidez o desprecio. Lo hacen porque quienes trabajan en la ciencia saben que no hay que descorchar el champán hasta que los datos sean fiables y estén revisados y contrastados. Esta actitud cabal y parsimoniosa está plenamente justificada porque un científico solamente es alguien que ha aprendido una lección. Ha aprendido a fiarse del rigor, la capacidad resolutiva y la objetividad del método, ignorando las trampas de su propia intuición. Por brillante que sea hoy, el científico acepta que hace diez mil años, sin método, no habría creído que un objeto de metal de doscientas toneladas pudiera llegar a volar. Obviamente, necesitamos sus opiniones porque si no se hacen oír lo harán otros con menos cautela y criterio, pero los científicos son conscientes de que su opinión no es lo que importa. Solamente su método y resultados son fiables e imprescindibles.
*The Conversation/BBC
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Contando el tiempo
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Tiempo bidireccional
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La historia del comienzo del Universo es bastante conocida, pero, quizás, no ocurrió exactamente como nos la han contado.
¡Carpe diem! Vivir cada día como si fuera el primero.
Carlos Serrano* EGÚN la teoría del Big Bang, hace 13 mil 800 millones de años, un punto más pequeño que un átomo produjo una gran explosión. A partir de ahí, se creó toda la materia que compone nuestro universo, que aún hoy sigue expandiéndose. Y también fue justo en ese momento que comenzó a correr el tiempo, que desde entonces también avanza imparable. Tic, toc, tic, toc… La gran explosión lanzó partículas en todas las direcciones, que luego se fueron agrupando para formar estrellas, planetas y galaxias que viajan por el Universo. El tiempo, sin embargo, parece viajar en una sola dirección, siempre hacia adelante, como una flecha que vuela por el aire. Pero, ¿por qué si el espacio y la materia se expanden en todas las direcciones, el tiempo solo se mueve hacia adelante? Un veterano científico teórico desafía esta idea. De hecho, cuestiona la narrativa clásica del Big Bang y propone una nueva concepción del tiempo. Su nombre es Julian Barbour, un profesor retirado quien enseñó física en la Universidad de Oxford, y quien ha publicado sus investigaciones en las revistas científicas más prestigiosas, y a quien colegas reconocen como alguien con ideas profundas, originales y audaces sobre los asuntos fundamentales del Universo. Barbour es el autor de El punto Jano: una nueva teoría del tiempo, en la que propone un universo de dos caras, con un tiempo que avanza
opuestas. La figura de Jano ilustra muy bien la idea de Barbour sobre el comienzo del Universo.Su propuesta es que en el Big Bang el tiempo no comenzó a transcurrir en un solo sentido, sino que también pudo comenzar a correr en la dirección exactamente contraria. Según Barbour, si Jano hubiera estado en el Big Bang, hubiera podido ver cómo el tiempo comenzaba a avanzar en dos direcciones opuestas, las cuales él podría observar simultáneamente con sus dos caras. Para conocer cómo llegó a esa conclusión, debemos entender dos conceptos clave: la segunda ley de la termodinámica y la entropía.
Desorden
Jano era el dios romano de los principios y los finales.
en dos direcciones y al que le augura un final más esperanzador que la muerte fría que algunas teorías le vaticinan a nuestro cosmos. Conversamos con Julian Barbour para entender de qué se trata su provocadora idea y cómo nos puede llevar a profundas preguntas sobre nuestra existencia.
Universo con dos caras
En la mitología de la antigua Roma, Jano era el dios de los principios y los finales. Usualmente se le representaba como un hombre con dos caras mirando en direcciones
Barbour recurre a una nueva manera de ver la segunda ley de la termodinámica. Esta ley establece que un sistema evoluciona siempre hacia un estado más caótico, pero no al revés. El ejemplo clásico es una copa de vidrio. Siempre habrá muchas posibilidades de que esa copa se rompa y se disperse en mil pedazos, pero sabemos que luego de romperse es imposible que esos fragmentos vuelvan a unirse para dejar la copa tal como estaba. Entonces, el vaso es un objeto ordenado que al romperse se desordena, y ese es un proceso irreversible. En física, a esta medida del desorden se la llama entropía. La segunda ley de la termodinámica dice que la entropía solo puede aumentar, nunca disminuir. Entonces, de ahí entendemos por qué decimos que el tiempo solo avanza en una sola
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dirección: porque el tiempo solo avanza en la dirección en la que aumenta la entropía. Entre más tiempo dejes un vaso en una mesa, aumentará el riesgo de que alguien tropiece con él y lo rompa. Pero luego de que esté roto en el suelo, podrán pasar mil años y el vaso jamás se rearmará. Igual pasa en el Universo, entre más pasa el tiempo más aumenta su entropía.
¿En qué sentido transcurre el tiempo?
Pensar fuera de la caja
Las leyes de la termodinámica se establecieron durante la Revolución Industrial, cuando los ingenieros intentaban fabricar máquinas de vapor más eficientes en las que se desperdiciara menos energía. La segunda ley indica que a medida que la energía se transfiere y se transforma, parte de ella se disipa. En términos prácticos, se desperdicia. Para Barbour ahí radica el problema, porque esta segunda ley se hizo pensando en cilindros y máquinas donde la energía y el calor pasaban de un lugar a otro confinados dentro de un espacio delimitado. Para él, el error está en creer que lo que ocurre en un espacio cerrado es lo mismo que ocurre a gran escala en un universo que no tiene límites. En palabras de Barbour, literalmente “hay que pensar desde fuera de la caja”.
Aumento de la complejidad
Veamos el ejemplo que utiliza Barbour. Si ponemos un cubo de hielo dentro de una caja, la entropía aumentará de esta manera: primero tendremos un cubo muy ordenado, es decir, con baja entropía. Luego ese cubo se derretirá y el agua se derramará por la caja, de tal modo que la entropía va aumentando. Finalmente, el agua se podrá evaporar y sus partículas se repartirán de manera indistinguible por toda la caja, con lo que la entropía llega a su máximo nivel. En espacio sin límites, dice Barbour, esas partículas de agua podrían seguir viajando y, gracias a la gravedad, unirse a otras partículas hasta formar nuevas estructuras que irán creciendo en todas las direcciones del espacio… y del tiempo. Entonces, según Barbour, lo que te determina el paso del tiempo no es el aumento de la entropía, sino el aumento de la complejidad, sin límites de tiempo ni de espacio.
Un futuro alentador
En la visión tradicional de la física, la entropía aumenta implacablemente con el paso del tiempo; eso quiere decir que algún día nuestro Universo llegará a su máximo estado de entropía; es decir, se habrá expandido tanto que será un desorden total. Haz de cuenta que el Universo es un frasco lleno de canicas, en algún momento, ese tarro se romperá y las canicas quedarán dispersas de forma caótica. Ese es el futuro que algunos expertos le auguran a nuestro Universo, pues a medida que se expande y aumenta la entropía, el calor y la energía se irán disipando hasta que todo quede frío e inerte. Es lo que algunos teóricos llaman la “muerte térmica” o “El gran congelamiento”.
Barbour, sin embargo, se aventura con un pronóstico más optimista. En su teoría, la flecha del tiempo no avanza inevitablemente hacia la entropía total; por el contrario, lo que él pronostica es un Universo cada vez más complejo y más estructurado que va creciendo sin fronteras. Él no cree que el tiempo nos esté llevando en una única dirección hacia una entropía que convertirá todo en un conjunto de partículas dispersas, indistinguibles entre sí. Su visión es la de un Universo cada vez más variado y dinámico, donde no faltará el calor y la energía para seguir creciendo en todas las direcciones del tiempo y el espacio.
Cada día es el primero
Para Barbour, su concepción del tiempo y del universo lleva implícito un mensaje para la vida. “Carpe diem”, aprovecha cada día, dice el físico de 83 años. No importa cuál sea el destino
La teoría del Big Bang se propone explicar el comienzo y la expansión del Universo.
del Universo des una perspectiva cósmica, lo cierto es que por ahora cada ser humano vive con una certeza indiscutible, advierte.
Sin pérdida de tiempo
“No quiero ser melancólico, pero tú y yo vamos a morir”, afirma sonriente. Por eso, así como su visión del tiempo y el espacio representa un cambio respecto a las nociones tradicionales de la Física, Barbour cree que cada quien podría tener un cambio de actitud hacia la vida, pensando en el bien de los demás. “Creo que podemos mejorar el mundo si la gente se hace a la idea de ser mejores personas con los demás”, sostiene. Y sobre todo, concluye el científico, no importa en qué dirección avance el Universo, “mi consejo es que ¡no pierdan el tiempo!”. *BBC
Espirulina, alga superalimenticia Cualquiera que haya pasado un tiempo en Ciudad de México recientemente, es posible que haya notado que este insumo aparece en todos los menús. Nicholas DeRenzo* ESDE los licuados (batidos) hasta platos más tradicionales como las tortillas y las tlayudas (una tortilla crujiente con frijoles refritos y otros aderezos). Está en todas partes. Pero no asumas que esto es un símbolo de la invasión de la globalización de los alimentos saludables de los hipster: siglos antes de consi-
derarse un “superalimento”, las cianobacterias de colores brillantes (o algas verdiazules), que crecen en lagos y estanques alcalinos cálidos y ríos, eran un alimento básico prehispánico. Los mexicas, descendientes de los aztecas, recolectaron el alimento rico en proteínas de la superficie del lago Texcoco, un extenso cuerpo de agua en el centro de México que luego fue drenado para dar paso a la construcción de la Ciudad de México. Ahí las aguas tenían el equilibrio perfecto de salinidad y alcalinidad para que floreciera la espirulina. Los mexicas lo llamaban tecuitlatl, una palabra náhuatl que se traduciría como “excremento de roca”, aunque lo tenían en una estima decididamente más alta de lo que sugiere su nombre. “Las tradiciones orales dicen que los mensajeros y corredores mexicas en la antigua Tenochtitlán comían espirulina seca con maíz, tortillas, frijoles, chiles o mole como un combustible
Guatemala, viernes 12 de febrero de 2021
para viajes largos”, dice Denise Vallejo, chef que dirige el restaurante vegano Alchemy Organica, de Los Ángeles, California. Incluso sin la ciencia moderna, los mexicas podrían reconocer la densidad de nutrientes que ha hecho de la espirulina uno de los alimentos favoritos en la actualidad. Cuenta con aproximadamente 60-70 % de proteína en peso y tiene aminoácidos esenciales y muchas vitaminas y minerales, especialmente hierro, manganeso y vitaminas B, según la Enciclopedia de Suplementos Dietéticos. De hecho, es tan saludable y relativamente fácil de cultivar que los expertos creen que podría ser una fuente potencial de alimento para futuras colonias de Marte.
Perdida en el tiempo
Por supuesto, para los conquistadores españoles que llegaron en el siglo XVI, todo eso resultaba extraño. Bernal Díaz del Castillo escribió en sus memorias de 1568 sobre “una especie de pan hecho de una especie de barro o limo recogido de la superficie del lago, y consumido de esa forma, y que tiene un sabor similar a nuestro queso”. Y el fraile franciscano Bernardino de Sahagún incluyó ilustraciones de la cosecha de espirulina en su estudio etnográfico del siglo XVI, el Códice Florentino. “Después de la invasión española, la mayor parte de su consumo disminuyó con el drenaje de los lagos en el Valle de México”, explica Vallejo. “Y muchos de los españoles no disfrutaron de sus propiedades ‘viscosas’. El conocimiento de su consumo se perdió durante mucho tiempo». Fotos: Archivo
Este alimento se ha hecho popular en platos de comida saludable, pero también en recetas tradicionales.
La espirulina parece un alimento moderno, pero los indígenas mexicanos la consumían hace siglos.
Los españoles relataron parte de las tradiciones culinarias de los mexicas, incluida la espirulina, en varios documentos coloniales.
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Este ingrediente puede incluso ser sustituto de la sal, por sus propiedades minerales, en los acompañantes de platos.
El mundo occidental redescubrió el nutritivo ingrediente en la década de 1940, cuando un psicólogo francés que estudiaba las algas notó que los kanembu, del lago Chad, en África, recolectaban espirulina y la convertían en unos panes que se secan al sol y que se llaman dihé. Pero no hizo su gran regreso a México hasta un feliz accidente en la década de 1960, cuando los propietarios de Sosa Texcoco, que producía carbonato de sodio y cloruro de calcio en un gran estanque con forma de caracol en los remanentes del lago Texcoco, notaron una sustancia de color verde que arruinaba el trabajo. Se acercaron a los investigadores franceses, quienes concluyeron que era el mismo organismo que había estado alimentando a los kanembu durante generaciones. En lugar de intentar erradicar las cianobacterias, Sosa Texcoco reconoció su valor, alentó su crecimiento y abrió la primera empresa comercial de espirulina del mundo, Spirulina Mexicana. Si bien Spirulina Mexicana ya cerró, una microfinca en las afueras de San Miguel de Allende —en el centro del país— llamada Spirulina Viva continúa con la antigua tradición.
¿Cómo se aprovecha ahora?
Desde 2010, la estadounidense Katie Kohlstedt y su esposo nacido en San Luis Potosí (noreste de México), Francisco Portillo, han cultivado espirulina fresca que probablemente tiene un sabor muy similar a lo que cosechaban los mexicas hace siglos. “Estamos muy orgullosos de cultivarlo aquí”, dice Kohlstedt. “No tuvimos que inventar algo nuevo o traer algo de otro lugar”. Si bien muchas personas pueden estar familiarizadas con la espirulina en su forma deshidratada en polvo, Spirulina Viva vende la materia verde cruda y congelada, lo que le da un sabor mucho más delicado. “La espirulina fresca debe ser cremosa como un queso para untar”, explica Kohlstedt. “Si cierras los ojos, podrías pensar que estás comiendo algo entre aguacate y espinacas”. Advierte que si piensas que la espirulina tiene un sabor a pescado, es probable que hayas estado comprando un producto de menor calidad, o incluso uno que use espinas de pescado molidas para proporcionar el fósforo que la espirulina necesita para crecer.
Kohlstedt y Portillo dirigen talleres de cultivo de espirulina y han recibido a futuros agricultores de lugares tan lejanos como Australia y Argentina. “Es jardinería combinada con química”, señala Kohlstedt sobre el proceso. Pero para muchos consumidores, el producto terminado sigue siendo un misterio. “Si leo un artículo más que diga que la espirulina se cultiva en el océano, o una imagen de algas... voy a gritar”, dice entre risas. Recomienda comer espirulina de la manera más sencilla posible, mezclada en sopa de miso caliente o caldo, o en un batido, untada en pan o con guacamole y jugo de limón, porque se ha demostrado que la vitamina C ayuda a la absorción de hierro.
El ingrediente perfecto
En Ciudad de México, los chefs se están volviendo aún más creativos con el ingrediente. Puedes encontrar espirulina en una tlayuda cubierta con aguacate y escamoles (larvas de hormiga) en el restaurante Balcón del Zócalo. O iluminando una tortilla en Cintli Tortillería. O agregando un toque verde a los tazones de batido y pasteles de queso en Vegamo; e incluso cócteles en el Xaman Bar de inspiración prehispánica. Allí, el jefe de camareros, Kenneth Rodríguez, incorporó la espirulina en una serie de bebidas, incluido un cóctel a base de ginebra con limón mexicano y licor de espárragos. “Lo uso cuando a alguien no le gustan las claras de huevo o en las bebidas para los veganos, porque la espirulina tiene proteínas y podemos obtener texturas interesantes”, dijo Rodríguez, “sin mencionar el increíble color y los componentes nutricionales que proporciona”. Agrega que “puede ser utilizado para mejorar otros sabores, ya que tiene una gran cantidad de minerales, o como una alternativa para la sal”. Al otro lado de la frontera, en las comunidades mexicoestadoundienses, el uso de espirulina ha significado una conexión directa con un pasado prehispánico. En el ingenioso restaurante mexicano Mixtli de San Antonio,
por ejemplo, los chefs Rico Torres y Diego Galicia presentaron espirulina en un menú especial inspirado en la conquista española. Participaron en una cena de Día de los Muertos en James Beard House de Nueva York, donde uno de los entremeses era un yogur de espirulina ahumado con huevas de trucha y rábanos. En Alchemy Organica, Vallejo incorpora espirulina en polvo en agua fresca de piña con limón y semillas de chía. E incluso la ha utilizado como “colorante natural de alimentos y refuerzo nutricional, junto con polvos de cactus y espinacas” para hacer una masa verde vibrante (masa hecha con maíz que ha sido nixtamalizado o tratado con una solución alcalina), que se convierte en tortillas de colores y tamales. “También lo uso como potenciador del sabor para algunos de mis platos inspirados en mariscos, ya que imparte un sabor muy parecido al de las algas”, explicó. Y cuando una de sus cocineras comenzó a vender espirulina fresca en un mercado de agricultores, Vallejo decidió simplemente echar cucharadas en sus bebidas. “¡Te da la energía que esperas de una taza de café!”, asegura.
Más allá de su sabor
En cierto sentido, estos chefs están aprovechando algo mucho más profundo que simplemente el sabor o la nutrición. Vallejo, quien estudia curanderismo (una medicina tradicional), dice que la espirulina a menudo se ve como un desintoxicante para rituales, hechizos y “ceremonias con plantas”. “Muchos de los ‘superalimentos’ que se disfrutan actualmente tienen una rica historia en Mesoamérica: chía, amaranto, cacao, aguacate, nopal”, señala Vallejo. “Creo que el movimiento descolonizador actual en Xicanx (mexicano-estadounidenses), centroamericanos y otras comunidades de habla hispana nos está ayudando a redescubrir y recordar nuestras formas ancestrales de alimentación. Podemos recuperar nuestros alimentos y nuestra sabiduría vegetal. Cuanto más los comemos, más despierta ese ADN y esa historia”. *BBC
Los pueblos kanembu han usado la espirulina en un alimento llamado dihé.
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Ventanas
Guatemala, viernes 12 de febrero de 2021
El Dorado, una leyenda colonial
Fotos: Archivo
Cuando se habla de las potencias europeas que colonizaron América Latina se suele pensar en España y Portugal. BBC* ERO El Sacro Imperio Romano Germánico —como se conoció hasta el 1800 a la actual Alemania— también tuvo un papel, aunque breve y poco conocido, en la historia de esta región. Durante 18 años, entre 1528 y 1546, una familia de banqueros y comerciantes alemanes tuvo a su cargo la llamada Provincia de Venezuela, un territorio situado en el norte del actual país caribeño, que acababa de ser descubierto por la corona española. Se trataba de una transacción económica: la familia en cuestión, los poderosos Welser de Augsburgo, le habían prestado mucho dinero al rey español Carlos I, quien también era emperador del Imperio Romano Germánico (bajo el título de Carlos V). Fue justamente para obtener este último título, que requería ganar los votos de siete príncipes electores, que el monarca se endeudó cuantiosamente con algunos banqueros europeos.
El origen del mito de El Dorado, el más famoso de cuantos estimularon la exploración y conquista del continente americano, se remonta a 1534, cuando un nativo del territorio que hoy ocupa Colombia reveló a los españoles una de las ceremonias rituales del cacique Guatavita, que había de despertar la codicia de soldados y aventureros. Cubierto el cuerpo desnudo con polvos de oro que se adhería a su piel mediante una tintura de trementina, el cacique, ante su pueblo, se embarcaba solo en la laguna de Guatavita; al llegar al punto en que se cruzaban dos cuerdas tendidas perpendicularmente de orilla a orilla, se bañaba y arrojaba al agua, en honor de la divinidad, valiosas ofrendas consistentes en piezas
Bartolomé Welser, El Viejo, la cabeza de la poderosa familia de banqueros y comerciantes alemanes que colonizó Venezuela por casi dos décadas.
Sus principales prestamistas fueron dos familias del sur de Baviera, los Welser y los Fugger. Pero eventualmente los primeros se convirtieron en acreedores de la deuda total, que ascendía a lo que hoy serían unos US $25 millones. El problema fue que cuando Carlos logró ser nombrado emperador alemán, en 1520 , no comenzó a devolver el dinero. Tras años de negociaciones, las partes llegaron a un acuerdo. En vez de dinero, Bartolomé Welser y su familia recibieron una por-
La leyenda
de oro y esmeraldas. Igual homenaje rendían sus súbditos. Basada en un hecho cierto, según se ha podido comprobar al estudiar las costumbres de los chibchas, la leyenda del cacique dorado fue divulgada por los conquistadores, se extendió por el norte de América Meridional, descendió al Perú, y de allí pasó, algunos años más tarde, al Río de la Plata; pero no tardó en asimilar nuevos y fabulosos elementos que la desvirtuaron totalmente. El mito concluyó por no guardar relación alguna con el cacique dorado, y se llamó El Dorado a las regiones auríferas y diamantíferas de distintos lugares de América, absolutamente imaginarios, a los que se creía emporio de riquezas incalculables.
ción de tierra en el Nuevo Mundo, que podrían explotar para su propio beneficio. El rey le cedió al banquero alemán la Provincia de Venezuela, que pasó a llamarse KleinVenedig (Pequeña Venecia, en alemán).
En busca de El Dorado
La región, que también se conoció como Welserland (país Welser) y Welser-Kolonie (Colonia Welser), era de especial interés para
En busca de El Dorado salieron muchas expediciones, tantas que en 1538, y en el plazo de una semana, concidieron en las ya desoladas zonas de Guatavita las tres avanzadas que dirigían Belalcázar, George von Speyer y Jiménez de Quesada, procedentes del Perú, Venezuela y Santa Marta, respectivamente. Sir Walter Raleigh sobresale entre los extranjeros a quienes deslumbró la célebre leyenda, y que llegaron a América en pos de una quimera que tuvo también en Europa fervorosos propagandistas. La leyenda inspiró la brutal cinta de Werner Herzog, titulada Aguirre, la ira de Dios, protagonizada por Klaus Kinski, cuya memorable actuaciòn reinventó el rostro de la codicia y el afán conquistador (Apocatastasis.com)
Viernes
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esta familia de comerciantes y financistas, ya que en la época muchos estaban convencidos de que allí se encontraba la mítica ciudad de El Dorado, hecha de oro. La zona que quedó en manos de los alemanes se extendía unos 900 kilómetros, casi desde la actual frontera con Colombia, al oeste, hasta lo que hoy es la ciudad de Barcelona, capital del estado de Anzoátegui, al este. El acuerdo establecido con la corona era que los Welser fundarían dos ciudades y construirían tres fortalezas, desde las cuales se organizarían las expediciones a la selva para buscar oro. A cambio, podrían gobernar a gusto: nombrando sus propios gobernadores, usando a los indios como mano de obra forzada y trayendo hasta 4 mil esclavos desde África. Si bien no tenían que pagar impuestos al rey, se acordó que el monarca se quedaría con un décimo del oro hallado. Con el fin de encontrar ese tesoro, los Welser nombraron como gobernador de la Provincia de Venezuela al explorador alemán Ambrose von Alfinger, quien ya era representante comercial de los banqueros en la isla de La Española (hoy República Dominicana y Haití). También enviaron a su colonia a 400 mineros alemanes, que acompañaron a Alfinger en sus expediciones. El conquistador alemán no encontró El Dorado y tampoco logró hallar las riquezas que anhelaban los Welser. Sin embargo, sí dejo su huella en la historia de Venezuela: en 1529 fundó Maracaibo, hoy una de las ciudades más importantes del país caribeño.
De mal en peor
Cuando Alfinger falleció, en 1533, a causa de una herida producida por una flecha, fue reemplazado por Georg von Speyer, quien no tuvo mejor suerte. Tras años de expediciones infructuosas, Von Speyer renunció por problemas de salud en 1539, y un año después falleció. Para entonces, muchos de los colonizadores que habían llegado desde Alemania habían perdido la vida, ya sea a causa de enfermedades locales para los que no estaban inmunizados o en
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Un dibujo de 1560 que muestra a Von Hutten (centro) y a su antecesor, Von Speyer (derecha).
enfrentamientos con los pueblos indígenas. Pero los Welser no bajaron los brazos. El heredero de la familia, también llamado Bartolomé, como su padre, viajó personalmente a Venezuela en 1540 y se sumó a una larga expedición organizada por el tercer gobernador alemán de la región: Philipp von Hutten, quien ya había explorado la zona junto con Von Speyer. Por cinco años recorrieron el interior de la provincia. Ante su ausencia, y cansado de los muchos problemas que había generado tener una colonia
Nació el 22 de enero de 1552 en Hayes Barton, Budleigh Salterton, Devon, Inglaterra. Cursó estudios en la Universidad de Oxford y participó en las guerras de Religión francesas del lado hugonote. En 1578 viajó hacia los establecimientos ingleses de América en una expedición de piratería contra los dominios españoles. En 1585, fundó la primera colonia inglesa en Norteamérica, en la isla Roanoke, actual Carolina del Norte, aunque fracasó, al igual que ocurrió con otra en 1587. En 1588 participó en la lucha
alemana en su territorio, el rey Carlos reclamó el derecho de nombrar a un gobernador interino. Envió a Juan de Carvajal a la capital de la provincia, Santa Ana de Coro. Cuando los exploradores regresaron, en 1946, Carvajal los capturó y los ejecutó. El monarca español dio por terminado el acuerdo con los Welser por incumplimiento de contrato. Así concluyó la principal experiencia colonizadora alemana en América.
Sir Walter Raleigh contra la Armada Invencible española, que pretendía invadir las islas Británicas. Sus exploraciones en América del Sur en su búsqueda de El Dorado en 1595 tampoco tuvieron éxito. Por su actuación en Irlanda, donde reprimió una rebelión en 1580 fue armado caballero. Acusado de conspirar contra el Rey, fue declarado culpable y sentenciado a muerte. Sin embargo, Jacobo conmutó la pena capital por la de cadena perpetua y fue conducido a la Torre de Londres, donde estuvo encarcelado 13 años. Durante su encarcelamiento completó el primer volumen de
*British Broadcasting Corporation
su Historia del mundo (1614). En 1616 es liberado para dirigir una fallida expedición a América en busca de El Dorado. De vuelta a Inglaterra, el rey Jacobo I, ordenó que se cumpliera la sentencia a muerte de 1603; el 29 de octubre de 1618 fue decapitado en Londres. Su esposa enterró el cuerpo pero hizo embalsamar su cabeza, conservándola en una bolsa de piel roja que mantuvo a su lado los restantes 29 años de su vida. Su hijo, Carew, que cuidó la reliquia hasta que murió en 1666, fue enterrado junto a la cabeza embalsamada de su padre. (BB)