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Revista Viernes del Diario de Centro América del 28 de agosto de 2020

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Guatemala, 28 de agosto de 2020 AĂąo 7 No. 335

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Contar con los dedos


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Guatemala, viernes 28 de agosto de 2020

Editorial Contar con los dedos es una referencia coloquial a la enumeración limitada de objetos, hechos o personas.

Alexandr Los tres mo

Pero dícese también de razones, bienes, deseos, causas, propuestas, minutos, horas, días, meses, años, siglos, milenios y eras. Obviamente, la gestualidad derivada de contar con los dedos, preexiste con mucho a la escritura simbólica o ideográfica y forma parte de la tradición expresiva de los grupos humanos. Tradición esta que tiene que ver con formas de organización social, actividad productiva, intercambio de bienes, pautas de consumo y sistemas de distribución. En ese sentido, contar con los dedos, lejos de limitar el rango de objetos, hechos o personas a los que se puede hacer referencia, forma parte de la extensìsima tradición oral y gestual, para la cual, las estrellas, y el tiempo —hecho, ya se sabe, de arena y guijarros—, son magnitudes que se pueden abarcar con una mano. Así pues, aunque contar con los dedos se refiera a pocas cosas, también alude a gotas de luz y de esperanza

STA novela revive la historia toda: la Edad Media, porque es una epopeya caballeresca; el siglo XVII dominado por Richelieu, fundador de la Francia moderna; el romanticismo, porque cuatro héroes excepcionales, desaparecidos de una despoetizada sociedad contemporánea, se refugian en la obra. El autor ha volcado aquí todo su arte: la sorpresa, el vértigo, el humor, el color, el sentido del misterio y de la grandeza. El lector se siente por momentos aventurero como D`Artagnan, seductor como Aramís, hercúleo como Porthos y profundo como Athos. Alexandre Dumas (Francia, 1802-1870) fue director de periódicos, fastuoso y siempre arruinado, espíritu curioso y truculento, fue ejemplo de la desmesura de los románticos. Sus novelas históricas lo convirtieron en el escritor más popular de su tiempo. Firmó más de 300 obras, entre las que destacan El conde de Montecristo (1846) y la célebre trilogía Los tres mosqueteros (1844), Veinte años después (1845) y El vizconde de Bragelonne (1850).

y, con ello, abarcarlo todo. Es decir que, bien visto, para contener el universo, con una mano basta.

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DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Coordinación: Francisco Chinchilla Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada y Sulhema Pacheco Digitalización: Freddy Pérez

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Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, es un clásico de la literatura de los Estados Unidos y es, junto a su adaptación al cine, uno de los mayores íconos de la cultura popular contemporánea. El éxito de la novela, publicada por primera vez el 30 de junio de 1936, fue total. Permaneció 21 semanas en la primera posición de la Book Review de The New York Times. A un año de su aparición, ganó el prestigioso Premio Pulitzer en la categoría de Novela.


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Semblanza Walter Benjamin

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Novela icónica

Walter Bendix Schönflies Benjamin, uno de los pensadores más destacados de la Europa del primer tercio de siglo XX, nació el 15 de julio de 1892 en Berlín, en el seno de una familia judía adinerada. Su infancia de salud frágil, estuvo marcada por el estudio de textos cabalísticos, y el Talmud fue una de sus primeras lecturas. Cursó estudios de Filosofía en Berlín, Friburgo y Munich. En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, comenzó a traducir fielmente las obras del poeta francés del siglo XIX, Charles Baudelaire. Viajó a Moscú y sus notas de viaje son consideradas como los mejores documentos críticos de la sociedad soviética de entonces. En 1917, se trasladó a la Universidad de Berna, donde conoció a Dora Sophie Pollak Kellner (1890-1964) con quien después contrajo matrimonio. Tuvieron un hijo, Stefan Rafael (1918-1972). En 1919, recibió un Doctorado cum laude con la disertación Begriff der Kunstkritik in der Deutschen Romantik (El concepto de crítica en el romanticismo alemán). Más tarde, incapaz de mantener a su familia, regresó a Berlín donde se alojó con sus padres. En 1920 trabajó como crítico literario y traductor. La Universidad de Francfort rechazó su tesis doctoral, un estudio del drama barroco alemán titulado Ursprung des Deutschen Trauerspiels (El origen de la tragedia alemana,1928). Influenciado por el filósofo Ernest Bloch (al que conoció en 1917 en la Universidad de Berna), y por el crítico György Lukács asumió sus postulados marxistas el la década de 1920. Fue amigo del escritor y dramaturgo alemán Bertolt Brecht. En 1932, residió en la isla de Ibiza durante algunos meses, después se trasladó a Niza, donde consideró suicidarse. Se trasladó a París, pero antes de hacerlo, buscó refugio en Svendborg, en la casa de Bertold Brecht, y en San Remo, donde vivía su ex esposa Dora. En 1933, como consecuencia de la llegada de los nazis al poder, se exilió en Francia, donde inició la escritura de una obra monumental que no llegó a finalizar sobre Charles Baudelaire, publicada en 1973 con el título Charles Baudelaire: un poeta lírico en la era del gran capitalismo. Allí hizo amistad con Hannah Arendt, el novelista Hermann Hesse, y el compositor Kurt Weill. Sus obras más destacadas fueron sus ensayos Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit (La obra de arte en la era de la reproducción mecánica, 1936), Illuminationen (Iluminaciones, 1961) y El autor como productor (1934). Acuñó el término “percepción aura”, que denota la facultad estética mediante la cual la civilización puede recuperar una apreciación del mito. El término “aura” surge en el discurso estético de Benjamin en su última época. Aparece como un aviso del peligro que corre la obra de arte por su mercantilización y su reproducción masiva. Sostenía que el auge del fascismo y la sociedad de masas son síntomas de una era degradada en la que el arte solo es una fuente de gratificación para ser consumida. Con la ocupación de Francia por los nazis en 1940, intentó dirigirse a Estados Unidos atravesando España, pero al ser detenido en la frontera franco-española se suicidó por sobredosis de morfina el 27 de septiembre de 1940, en un pequeño hotel cerca de Port Bou.


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Humanidad adulta

Fotos: Archivo

El paleontólogo español Juan Luis Arsuaga, uno de los mayores expertos del mundo en la evolución de nuestra especie, se alarma ante la actual expansión, cual virus, del “pensamiento mágico”.

El investigador advierte sobre el riesgo de creer que la ciencia es una solución mágica.

Leire Ventas* RSUAGA, premio Príncipe de Asturias, catedrático, también codirector del yacimiento de Atapuerca y director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos, advierte sobre los peligros de sustituir a Dios con la ciencia y llama a utilizar la razón para solucionar los problemas que plantea la pandemia.

Su profesión consiste en estudiar el pasado ¿Cómo encaja eso en el presente?

La vida es una crisis permanente. Muchas veces se hace la pregunta sobre ¿qué es lo que causa la extinción de las especies?. Pero la pregunta está mal formulada. La pregunta debería ser: ¿qué es lo que hace que las especies no se extingan?”, porque todas las especies están siempre al borde de la extinción. Unas son más resilientes que otras, pero un mundo estable, tal y como se concibe la estabilidad, no es real. El mundo está en permanente inestabilidad.

¿Esta pandemia nos pone en nuestro sitio como especie?

Eso me suena a curas, a predicadores. Ya solo falta que nos digan que nos lo merecemos, que es un castigo de la naturaleza. Toda la predicación bíblica que está aflorando ahora me parece lo más grave de esta epidemia. Es la vuelta de los charlatanes, del pensamiento mágico, algo que pensábamos que de verdad había desaparecido. “Arrepiéntanse”, solo les falta decir. “Es el último aviso”. Nadie había pensado que se habían acabado las epidemias. Tan es así, que hay una especialidad médica dedicada a ellas: la epidemiología. Hay que utilizar el pensamiento racional para solucionar los problemas.

Me refería a si esto nos pone a la par de otras especies animales...

¡Esto nos recuerda que volamos en un mismo aviòn! Lo que nos ha pasado es que viajamos con el señor de la derecha tosiendo y el de detrás también, hacinados… ¿así cómo no van a extenderse los virus?

Pero la solución no es un predicador, (que nos advierta que) “es el último aviso, pecadores”. La solución pasa por (preguntarnos) cómo lo hacemos. ¿Cómo hacemos para que haya un vuelo barato de Madrid a Londres, en el que no viajemos hacinados y con el que no quememos combustible fósil?

La pregunta es, entonces: ¿a qué renunciamos?

Esto nos tiene que llevar a una solución técnica. Vivimos en un mundo diferente, y nos estamos viendo con problemas diferentes. Pero esto no tiene nada de particular. Vivir es estar permanentemente a punto de morir. La vida de las sociedades, de los ecosistemas, de cualquier sistema, en realidad, es un equilibrio dinámico. Consiste en que le quitas un pilar y no se cae. La definición de vida más acertado que yo conozco es uno de Karl Popper: All life is problem solving. Los minerales no tienen problemas, los muertos tampoco. Es la vida: resolver problemas.

¿Qué pasa si esta es la primera de una serie de crisis?

Depende de la recurrencia. Todas las catástrofes tienen una recurrencia. Así, si construyes un paseo marítimo pega-

do al borde del mar, sabes que cada 10 años va a ser destruido por las olas y que vas a tener que reconstruirlo. Y luego hay fenómenos todavía más catastróficos con recurrencias de 100 años o 500 años.Entonces ¿qué se puede hacer? Si yo viviera en una zona sísmica, construiría edificios antisísmicos.

¿Y si empalma la crisis sanitaria con la económica?

Pues esa concatenación puede acabar con una civilización entera. Así pasó con el Imperio romano. La salud de una sociedad está en su capacidad de reponerse, de recuperarse de las crisis. Pasa como con la salud de un individuo. Tú te puedes morir de una gripe. Tu sistema inmunitario se pone a prueba cada día del año. Entonces, en función de cuál sea tu capacidad de superar una crisis, vivirás más o menos. En el caso del Imperio romano, se le fue juntando todo. Me refiero al de Occidente, porque hay que recordar que el Imperio romano de Oriente siguió hasta el siglo XV. El Imperio romano de Occidente tenía muchas crisis: económicas, políticas, sociales, de recursos naturales, climáticas… y, claro, las olas venían demasiado seguidas y no le daba tiempo de reponerse de una para enfrentar la


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siguiente. También está el ejemplo de cuando Irlanda vivía de la papa. Cuando se produjo la crisis del escarabajo de la papa, murieron cientos de miles de irlandeses de hambre. Un escarabajo mató a un gran porcentaje de la población y el resto emigró a América. ¡Un escarabajo que afectaba a la papa! Este tipo de crisis se puede producir y, cuando lo hace, destruye una sociedad por completo. Sería absurdo negar esta posibilidad. Ahora ¿qué es lo que tenemos que hacer? Pues que no haya otra pandemia como esta, porque no podemos confinarnos todos los años. No hay economía que resista un confinamiento cada año. En consecuencia, tendremos que aprender.

Que no haya otra no es lo que prevén los epidemiólogos...

Bueno, epidemias va a haber, por eso hay epidemiólogos. Lo mismo que hay bomberos, porque va a haber fuegos. ¿Pero te imaginas que haya ahora en Londres un incendio como aquel que (en 1666) destruyó la ciudad entera? No ha vuelto a ocurrir. Epidemias habrá, pero si son de esta envergadura y cada tres años, acabarán por completo con nuestro mundo.

Usted dice que los charlatanes han vuelto a la palestra, pero los científicos también...

Eso esperemos, pero ahora vamos a ver si esto es lo de Santa Bárbara y los truenos o no. Muchos me preguntan “¿y? ¿hemos aprendido la lección?”. Pues lo vamos a ver en seguida. En España lo vamos a saber en los próximos meses, en los próximos Presupuestos Generales del Estado. Si seguimos siendo igual de rácanos (en la parte destinada a la ciencia, la investigación, la salud y la educación), pues no, no habremos aprendido.

”Ha llegado la hora de que la humanidad sea adulta”, ha dicho. ¿A qué se refiere?

Es que ya va siendo hora de que sea adulta y empiece a decidir qué cosas no puede hacer. Es de nuevo lo del pensamiento mágico, que tiene una ventaja: papá y mamá se ocupan de todo, aunque a veces nos castigan, pero es por nuestro bien. Nos mandan una epidemia para que aprendamos quién manda aquí. Pero aquí ya no hay papá y mamá. Y eso sirve para el clima, para la destrucción de los recursos marinos… vale para todo.A mí, de

todas maneras, lo que me preocupa es que ha aparecido otro tipo de religión: la religión de la ciencia.

Eso parece una contradicción...

Yo no quiero una religión de las ciencias, no me interesa, pero cada día lo veo más. Por ejemplo, en una conferencia digo: “Tenemos un problema con la energía, porque cada generación consume el doble o el triple de energía que la anterior. A eso se le llama una progresión geométrica y nos lleva al abismo”. Entonces siempre hay uno que se levanta y dice: “No, pero la ciencia lo va a solucionar”. Pensar que la ciencia va a sustituir a Dios es pensamiento mágico. No tenemos ninguna fuente de energía barata. “El Sol”, me dicen. Sí, pero aún no se puede acumular. A la ciencia ahora de pronto se le atribuyen las cualidades de la religión, incluyendo la inmortalidad. Es decir, vamos a tener energía limpia, de todo, gratis, y además vamos a ser inmortales. ¿Y quién lo va a hacer? “La ciencia”. Eso es pensamiento mágico. Lo que la ciencia dice, en realidad, es: “Si no quieres tener cáncer de pulmón, no fumes”. No te dice: “Tú fuma, que yo ya voy a encontrar la forma de evitar el cáncer de pulmón” o “tú come muchas grasas, que yo te voy a solucionar el problema de la arterioesclerosis”. No, te dice: “No comas grasas y no fumes, porque te vas a enfermar”. La verdadera ciencia te pone frente a tus limitaciones.

¿Pero quién decide a qué se renuncia y quién lo tiene que hacer?

La cuestión es aprender de esta pandemia, a dar mejores respuestas.

Por ejemplo, en Madrid, dentro de toda esta tragedia, ha surgido una discusión interesante. Para poder reabrir las cafeterías, hay que distanciar a la gente. “Para eso necesitamos toda la acera”, dicen los dueños. “Como vamos a tener menos clientes, necesitamos más espacio. Un momento ¿nos van a quitar toda la acera? La

Arsuaga advierte que la ciencia no debe ser vista como la nueva religión.


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“En el futuro casi toda la humanidad vivirá en ciudades de 14 millones de habitantes muy conectadas entre sí”.

acera es nuestra”, dicen los vecinos. Consecuencia: habrá que organizarlo. No todo el mundo puede tener lo que quiere. Es decir, no van a poder ocupar toda la acera, pero tienen el derecho a recuperarse económicamente. Es un ejemplo, pero se llama armonización social y lo hace la política, en el sentido más noble de la palabra. Y ahora hay mucho espacio para la política. Tú dices que es la hora de la ciencia y yo digo que lo es de la política. La política tiene que ordenar y organizar los múltiples intereses en conflicto, no la ciencia. La ciencia no debe decir cómo se tienen que organizar las residencias de ancianos. Ahora tendrá que ver la sociedad, vía sus representantes, cómo lo organiza todo y cómo hace compatibles el turismo, la economía, los viajes, los derechos de las personas.

Sobre el impacto de la pandemia en la historia, otros expertos coinciden en que más que remodelarla, la acelerará. ¿Qué opina usted de esto?

Me parece de lo más inteligente. Esta pandemia es hija de esta sociedad. No

se habría podido dar en otra época. Es impensable fuera de nuestra sociedad, nuestro mundo, pertenece a él.Pero habría que preguntar por ejemplos. No hay teoría que resista los ejemplos. Lo que va a desaparecer es algo que ya estaba desapareciendo. Habría acelerado la desaparición de algo que ya estaba ocurriendo. Por lo tanto, podría pasar con el cine, pero no con el turismo. No es que los viajes estuvieran en decadencia y que esto sea la puntilla.

Hablar de futuro con un paleontólogo parece una paradoja…

Para nada. La gente me suele preguntar cómo va a ser el futuro, pero es que yo sé cómo va a ser. Soy el único profeta de verdad (ríe). Viviremos todos en ciudades de 14 millones de habitantes, prácticamente toda la humanidad. Hay una tendencia hacia la globalización y la vida en grandes conurbaciones. ¿Cómo será la vida en México dentro de 150 años? Pues toda la gente vivirá en Ciudad de México. Actualmente, de los 56 millones de habitantes que tiene Inglaterra, unos 9 millones viven el gran Londres, la zona conurbada. Casi

el 20 %, se dice pronto. Ese es el futuro. Pero ¿por qué será posible que casi toda Inglaterra viva en Londres? Por las conexiones. Eso va a ser el mundo: grandes núcleos urbanos, muy bien comunicados entre sí. Esto es, un escenario perfecto para el coronavirus. Y no van a ser las enfermedades como esta el único problema. Va a haber problemas de contaminación ambiental, de energía, de seguridad, de desequilibrios… Pero es lo que hay. Y ahí, te puedes imaginar dos futuros posibles: uno tipo Blade Runner, una cosa horrible, o uno maravilloso, con zonas verdes, jardines, sin contaminación, gente en transporte público… Puedes imaginar un Londres horrible o uno delicioso. Yo creo que deberíamos apostar por el delicioso.

Veo que es un optimista...

Es que el pesimista no hace nada. Es un egoísta que se justifica. Un egoísta que utiliza el pesimismo como coartada para no hacer nada. El optimista es el que cambia las cosas. El pesimista no cambia nada. El predicador tampoco.

*BBC


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Emilio Salgari

DCA, 26 de agosto de 1936.-Emilio Carlo Giuseppe María Salgari Gradari, nació el 22 de agosto de 1862 en Verona (Italia). Su primer trabajo fue I selvaggi della Papuasia, escrito a la edad de 20 años, y publicado en el semanario Milán Maleta. Autor de 80 novelas de aventuras y multitud de cuentos para jóvenes que han sido reeditados un gran número de veces y leídos por la juventud de todo el mundo. Entre sus obras se destacan: Los piratas de la Malasia (1896), El corsario negro (1899), La reina de los caribes (1901), Los tigres de Mompracen (1901), Los dos tigres (1905), El rey del mar (1906), El desquite de Sandokán (1907) y En las fronteras del Far-West (1908). Pese a su popularidad y que se le había honrado con el título de caballero, mantenía a duras penas a su mujer enferma y a sus cuatro hijos. En una carta de despedida antes de morir por propia mano, escribió: “Queridos hijos míos, ya ahora estoy vencido. La locura de su madre me ha destrozado el corazón y todas las energías. Espero que mis millones de admiradores, a quienes durante tantos años he divertido e instruido, los ayudarán. No les dejo más que 150 liras, más un crédito de 600 liras... Háganme sepultar por la caridad dado que estoy completamente arruinado. Los besa a todos con el corazón sangrante su desgraciado padre, Emilio Salgari”. En otra hoja dirigida “A mis editores”, esboza una dura acusación: “A ustedes que se han enriquecido con mi piel, manteniéndonos, a mí y a mi familia, en una continua miseria, sólo les pido que en compensación por las ganancias que les he dado, piensen en mis funerales. Los saludo quebrando la pluma. Emilio Salgari”. Murió el 25 de abril de 1911. Sus exequias pasaron desapercibidas.


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Reporte en V

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Crecer a contracorriente Fotos: Archivo

El descubrimiento de enormes reservas de petróleo en Guyana podría cambiar el futuro del país.

La mayoría de los países que crecerán este año están ubicados en lo que se llama África subsahariana.

Según el Banco Mundial, las naciones que crecerán son menos abiertas, más agrícolas y menos dependientes del sector servicios.

Al infectar a millones de personas y provocar que los gobiernos confinen a sus poblaciones, el nuevo coronavirus dejó a las economías de todo el mundo en la sala de cuidados intensivos. Luis Barrucho*

N UN informe reciente, el Banco Mundial advirtió que la pandemia de covid-19 causará la mayor crisis económica mundial desde por lo menos 1870 y amenaza con provocar un aumento drástico en los niveles de pobreza en todo el mundo. Pero para 30 países este año será de crecimiento, aunque menor de lo esperado, con raras excepciones (ver el recuadro). Una de esas excepciones es Guyana, un país vecino de Brasil, que se espera que muestre un crecimiento de más del 50 % este año, el más grande del mundo, debido al comienzo de la explotación de petróleo, aunque el precio del crudo cayó a uno de los niveles más bajos de la historia. La nación también será la única que crecerá en América Latina y el Caribe. De las regiones del mundo, solo Asia oriental y el Pacífico mostrarán crecimiento (0.5 %), principalmente debido a China. Sin embargo, se espera que el gigante asiático crezca solo un dígito por ciento, una tasa pequeña en comparación con años anteriores. A pesar de esto, el Banco Mundial espera que el PIB mundial se reduzca un 5.2 % este año, más del doble que el registrado en la crisis financiera de 2008.

Cinco razones

Pero entonces, ¿qué hay detrás del crecimiento de estos 30 países este año? “Los pocos mercados emergentes y economías en desarrollo que se espera que eviten las contracciones en la actividad económica este año tienden a ser menos abiertos, más agrícolas y menos dependientes del sector de servicios”, dicen los economistas del Banco Mundial responsables del informe Perspectivas Económicas Mundiales. Y citan cinco puntos para explicar por qué estos países crecerán:

1. Menos integración en el comercio mundial

Según los economistas, estos países están “significativamente menos integrados en el comercio mundial, lo que ayuda a aislarlos parcialmente de los graves efectos mundiales de la caída de la demanda externa”. “Los índices de exportación/PIB en estos países son aproximadamente 35 % menores

que el promedio de los países emergentes y en desarrollo, y los índices actuales de comercio/ PIB (importaciones más exportaciones) son aproximadamente 25 % más bajos”, dicen.

2. Mayor dependencia de la agricultura

Según los economistas, estos países tienden a depender más del sector agrícola, que en promedio ha estado “menos expuesto a la caída inducida por la pandemia en los precios de los productos básicos; los precios de los productos agrícolas disminuyeron solo marginalmente, en comparación con las fuertes caídas observadas en los precios de los productos industriales”. “Los sectores agrícolas de las economías que se espera que crezcan este año representan más del doble del tamaño (128 %) del promedio de los países emergentes y en desarrollo”, dicen.

3. Sector de servicios más pequeño

Estos países también tienden a tener sectores de servicios “aproximadamente 20 % menores que el promedio de los países emergentes y en desarrollo”, señalan los economistas. “Los sectores de servicios se ven particularmente afectados por la pandemia, ya que varias actividades que involucran interacciones se han interrumpido debido a la distancia social”, dicen.

4. Menos dependencia del turismo

“Estas economías también son notablemente menos vulnerables al colapso de los viajes y el turismo mundiales, ya que sus sectores turísticos son la mitad del tamaño del promedio de los países emergentes y en desarrollo”.

5. Menos impacto de la pandemia

Según los economistas, “aunque la capacidad para realizar pruebas dificulta la comparación confiable de brotes entre países, (...) el tamaño de los brotes (en relación con el tamaño de la población) en las economías que se espera crezcan este año fue 75 % menor que el promedio de los países emergentes y en desarrollo cuando publicamos el informe”. Además, hubo menos restricciones de movimiento en estos países, a diferencia del resto del mundo. “Las restricciones en estas economías también fueron 20 % menos estrictas que el promedio de los países emergentes y en desarrollo”.

África subsahariana

La mayoría de los países que crecerán este año se encuentran en lo que se llama África subsahariana. A pesar de su dependencia de las exportaciones de productos industriales (metales, minerales y petróleo), son naciones que están menos integradas en el comercio mundial y más dependientes de la agricultura, lo que ayuda a aislarlas en parte “de los graves efectos


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Países emergentes y en desarrollo que se espera crezcan en 2020 (en % del PIB) Asia oriental y el Pacífico China (1), Laos (1), Myanmar (1.5) y Vietnam (2.8) Europa (excluyendo la UE) y Asia Central Uzbekistán (1.5) Latinoamérica y el Caribe Guyana (51.1) Oriente Medio y norte de África Djibouti (1.3), Egipto (3) Sur de Asia Bangladesh (1.6), Bután (1.5), Nepal (1.8) África subsahariana Benin (3.2), Burkina Faso (2), Burundi (1), República Centroafricana (0.8), Costa de Marfil (2.7), Etiopía (3.2), Gambia (2.5), Ghana (1.5), Guinea (21), Kenia (1.5), Malawi (2), Mali (0.9), Mozambique (1.3), Níger (1), Ruanda (2), Senegal (1.3), Tanzania (2.5), Togo (1), Uganda (3.3). globales de la caída de la demanda externa”, dicen los economistas. “Alrededor de dos tercios de las 31 economías que se espera que crezcan en 2020 se encuentran en África subsahariana, donde representan aproximadamente una cuarta parte del PIB de la región”. “Para los países de África subsahariana hay razones estructurales, incluida una integración relativamente menor en la economía mundial mediante los canales comerciales y la alta dependencia de la agricultura, que deberían proporcionar algún tipo de aislamiento”, señalan. Sin embargo, señalan que “incluso para las economías que se espera se se van a expandir en 2020, el crecimiento será mucho menor que la tendencia, un promedio de casi 4 puntos porcentuales por debajo de las tasas de crecimiento promedio de 2015-19”. Además, hay otros factores en juego, según los economistas. Los brotes de covid-19 fueron “inferiores a los de otras regiones”, y las restricciones para quedarse en casa fueron, en promedio, “10 % menos estrictas”. “Sin embargo, uno de los principales riesgos para las perspectivas en África Subsahariana es que estos brotes domésticos no sean controlados y aumenten de tamaño”, indican. “Dadas las diversas vulnerabilidades subyacentes de la región, incluidos los sistemas de atención médica débiles y con fondos insuficientes, una pandemia más prolongada con brotes más grandes puede ser devastadora para la actividad en la región”, advierten. “En el escenario negativo que estimamos, donde la pandemia no esté controlada, el número de economías en África Subsahariana que crecerá en 2020, caerá un 75 %”, expresan.

*BBC

Al igual que en otros países, el personal sanitario en Sudáfrica demanda mayor protección para combatir la pandemia.

Según los economistas, los países que se espera que crezcan este año, tienden a depender más del sector agrícola.


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Contando el tiempo “Los dedos de la doncella iban y venían en una nebulosa de movimiento incomprensible, como pequeños gusanos en un manantial de agua burbujeante”.

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Contar con los

Dalia Ventura* SÍ IMAGINÓ el escritor romano del siglo V Marciano Capela a la dama de la Aritmética, una “mujer de extraordinaria belleza, que tenía la majestad de una antigüedad nobilísima”, en De Nuptiis, la obra en la que personificó a las siete artes liberales. Esa danza que Aritmética estaba interpretando con sus manos era el complejo y muy preciado arte de contar con los dedos. Efectivamente: esa misma habilidad que aprendiste cuando eras pequeño y de la que probablemente te sigues valiendo de tanto en tanto, aunque quizás más discretamente. La gran diferencia es que mientras que en la actualidad muchos no pasamos de contar más allá de 10, antiguamente solo con los dedos de las manos llegaban hasta 9 mil 999 (y podían seguir hasta un millón, poniendo las manos en ciertas formas en distintas partes del cuerpo). “Ese sistema fue usado desde la época de los romanos hasta la Plena Edad Media (siglos XI al XIII) en toda Europa” cuenta el historiador de ciencia y Medioevo Seb Falk, autor del libro The Light Ages (o La edad luminosa).

El Venerable

La mejor descripción que tenemos de esa mágica destreza aparece en un libro titulado De temporum ratione o Sobre el recuento del tiempo, escrito a principios del siglo VIII por un monje que vivía en uno de los rincones más alejados del mundo conocido en ese entonces. Desde un monasterio en Jarrow, en el noreste de Inglaterra, creó obras que arrojaron luz sobre la civilización occidental, se convirtió en un erudito de renombre internacional y, finalmente, en un santo: san Beda el Venerable. De temporum ratione fue el primer tratado cabal sobre un de asunto que fue motivo de gran preocupación hasta la reforma gregoriana en 1582: la ciencia del cálculo del tiempo y el arte de la construcción del calendario. “La base del calendario cristiano era la Pascua. Esa fecha tenía que ser identificada meses, o años, antes, y desencadenaba grandes debates desde el Atlántico hasta Alejandría”. Si esa importante fecha era el domingo después de la primera luna llena o el equinoccio, había que fijarla de antemano —pues muchos otros festivales cristianos dependen de ella—, para hacerlo debían combinar el ciclo solar —la Tierra girando alrededor del Sol, aunque para ellos era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra—, el ciclo lunar y los días de la semana. “Es un sistema complicado, pero los astrónomos habían descubierto que cada 19 años la luna nueva aparecía el mismo día, así que calculaban en qué momento estaban de ese

La dama de la Aritmética en una xilografía coloreada a mano de Margarita Philosophica (La perla filosófica), de Gregor Reisch (1467? -1525).

ciclo de 19 años. Beda escribió De temporum ratione para explicar cómo hacerlo. Representando el sistema solar en dos manos, y el lunar en solo una, el método permitía llegar a la fecha correcta de la Pascua en cuestión de segundos. No por nada su manual enciclopédico fue impreso y copiado durante cientos de años”. Y en ese libro que muestra cómo las manos, esos artilugios portátiles por excelencia, sirven como computadoras, Beda describió también cómo contar hasta 9 mil 999.

Con sólo dos manos

Ilustración de las posiciones de los dedos para los números 1-9 mil, desde la perspectiva de quien calcula mirando sus propias manos. (Basada en MS Vatican City, Biblioteca Apostólica Vaticana, Urb.lat.290, fol. 31r.)

“Así como, cuando escribimos, tenemos una columna para las unidades, otra para las decenas, los cientos y los miles, ellos dedicaban los dedos meñique, anular y corazón de la mano izquierda a las unidades y el índice y pulgar a las decenas; en la mano derecha, el pulgar e índice indicaban los cientos y los otros tres dedos, los miles. Distintas combinaciones de esos dedos en posiciones diferentes permitían representar todos esos números”. ¿Imposiblemente complicado? Antiguamente con los dedos de las manos se podía incluso llegar a contar hasta un millón. Claro, si sabías cómo hacerlo. Beda incluso da consejos para aprender a contar: diciendo los números en voz alta, mientras le enseñas a tus manos a acostumbrarse


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dedos

Fotos: Archivo

Señales con las manos sobre partes del cuerpo para comunicar números.

a gestos que a veces son difíciles de replicar, hasta que los memorizas. Una vez adquirida la destreza, podías usar tus manos además para sumar, restar, multiplicar... básicamente, como un ábaco. Y el Venerable también sugiere usarlo para jugar y divertirse. “Era un código, un lenguaje de signos, que se usaba en los mercados —como aquel del que se valen los corredores de bolsa— pues era una manera eficaz de comunicarse en medio del ruido y a distancia”, explica Falk. “Pero los que más lo utilizaban eran los monjes, no solo para comunicarse en los monasterios, donde el silencio es preciado, sino que usaban sus manos para memorizar textos filosóficos y fórmulas matemáticas”.

En caso de emergencia

Contar con los dedos servía además como un código, en el que substituían los números por letras —a=1; b=2...—, algo útil hasta en situaciones peligrosas. “Por ejemplo, si querías advertirle a un amigo que estaba entre traidores que actuara con cautela, le mostrabas con tus dedos 3, 1, 20, 19, 5 y 1, 7, 5; en ese orden, las letras significan caute age (actúa cautelosamente). Se puede escribir, de ser necesario un grado más alto de secreto”, explica Beda en De temporum ratione. Pero ese código manual era también valioso para el estudio de algo muy preciado en la vida monástica: la música. “La música era estu-

diada de una manera diríase muy científica; para los monjes era una ciencia matemática. Constantemente pensaban en la relación entre las distintas armonías, en los ratios aritméticos entre las diferentes notas en la escala musical”. “Para este tipo de pensadores monásticos, todo estaba relacionado, todo había sido creado por Dios por alguna razón, y aquello de la armonía de las esferas y la música universal no era una metáfora”. Esa antigua teoría de origen pitagórico postulaba que el Universo estaba regido de acuerdo con proporciones numéricas armoniosas y que el movimiento de los cuerpos celestes seguía proporciones musicales. “Los planetas tocaban una especie de música creada por la velocidad en la que rotaban, que era como una frecuencia: entre más alta la frecuencia, más alta la nota”. “Para recordar las distintas notas musicales y configuraciones de armonías, usaban las manos”. El historiador hace hincapié en que por aquel entonces, la memoria era una herramienta indispensable pues “los materiales para escribir eran muy costosos, los libros, escasos y muy preciados”. Y estos últimos siguen siendo preciados, particularmente aquellos como el del venerable Beda que nos permite imaginar esa danza manual científica y a veces lúdica que durante siglos sirvió desde para contar hasta para conjurar la melodía cósmica. *BBC

San Beda el Venerable (673-735), en una imagen hecha en el siglo XIII.


Guatemala, viernes 28 de agosto de 2020 Fotos: Archivo

Megaestructura maya

El equipo de arqueólogos trabajando en la extracción de muestras en el yacimiento maya de Aguada Fénix (México) .

Un equipo de arqueólogos ha descubierto en México la estructura monumental más antigua y grande construida por la civilización maya hasta la fecha. Los descubridores usaron una tecnología que emite pulsos láser desde un avión para describirla.

Eva Rodríguez *

N TABASCO, México, cerca de la frontera noroeste de Guatemala, los arqueólogos han descubierto recientemente un nuevo yacimiento maya llamado Aguada Fénix, oculto bajo la tierra hasta 2017. Consiste en un enorme monumento de cerca de 1.4 kilómetros de largo y entre 10 y 15 metros de altura, que incluye nueve calzadas anchas que se extienden desde la plataforma. Los científicos pensaban hasta ahora que la civilización maya se había desarrollado gradualmente, con pequeñas aldeas que surgieron durante el período Preclásico Medio (entre mil y 350 a. C). Sin embargo, este hallazgo pone en duda esta hipótesis. El monumento fue descubierto por un equipo internacional dirigido por

profesores de la Universidad de Arizona (EE. UU.), liderados por los arqueólogos Takeshi Inomata y Daniela Triadan, con el apoyo del programa de la Universidad Agnese Nelms Haury (EE UU.) y con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. El arqueólogo Takeshi Inomata y su equipo sacaron a la luz el monumento gracias a una tecnología denominada LIDAR, que realiza la detección remota de estructuras soterradas, desde un avión equipado con láser. LIDAR emite pulsos láser que penetran a través de las copas de los árboles y la vegetación y se reflejan hacia el suelo. Después, esta herramienta crea un mapa 3D de la superficie. El estudio lo publica la revista Nature. “Comenzamos a trabajar en el área


Guatemala, viernes 28 de agosto de 2020

en 2017 para examinar los orígenes de la civilización maya. No se conocía Aguada Fénix, pero cuando hicimos un LIDAR de un yacimiento cercano, hallamos su extremo sur”. “Hicimos otro en 2019, obteniendo una imagen completa de la forma rectangular de la meseta”. “Es tan grande que solo parece una parte del paisaje natural cuando caminas sobre ella. Su verdadera naturaleza se hizo evidente mediante LIDAR”, dice Takeshi Inomata.

Centro ceremonial para rituales comunitarios

Posteriormente, los arqueólogos excavaron la zona y recogieron 69 muestras. Mediante la datación por radiocarbono, los autores estimaron que la estructura fue construida entre mil y 800 a. C., lo que la convierte en el monumento más antiguo del área maya. “Creemos que aquí se celebraría un ritual comunitario en el que participaron muchas personas. Posiblemente involucró procesiones a lo largo de calzadas, reuniéndose en la meseta y depositando hachas de jade y otros objetos preciosos”, añade Inomata. Hasta ahora, el yacimiento de Ceibal (Guatemala), construido en 950 a. C., era el centro ceremonial confirmado más arcaico. Este edificio monumental de Aguada Fénix es además el más grande conocido en toda la historia maya, superando con creces las pirámides y palacios de períodos posteriores.

Centro con poca desigualdad social

Los autores señalan que, a diferencia de otros sitios arqueológicos de períodos cercanos, como la cultura olmeca, Aguada Fénix no tiene indicadores claros de marcada desigualdad social, como esculturas de individuos de alto estatus. La extensa meseta y las grandes calzadas sugieren que el monumento fue construido para ser utilizado por muchas personas. “Siempre se ha debatido si la civilización olmeca condujo al desarrollo de la civilización maya o si los mayas se desarrollaron independientemente”. “Nuestro estudio se centra en un área clave entre los dos”, apunta el arqueólogo. El monumento guarda similitudes con el antiguo centro de civilización olmeca de San Lorenzo, al oeste, en el estado mexicano de Veracruz, pero la falta de esculturas de piedra relacionadas con gobernantes y élites, como cabezas colosales y tronos, sugiere menos desigualdad social. “Durante períodos posteriores, hubo poderosos gobernantes y sistemas administrativos en los que se ordenó a la gente que hiciera el trabajo. Pero este lugar es mucho más temprano y no vemos la evidencia de la presencia de élites poderosas. Creemos que es más el resultado del trabajo comunal”, continúa. Esto implicaría que el trabajo comunitario fue importante en el desarrollo inicial de la civilización maya. “No tenía jerarquía social como la sociedad olmeca. Construyeron esta enorme estructura mediante la colaboración entre muchas personas. Este tipo de proyectos probablemente promovió la división social y eventualmente condujo a la aparición de gobernantes y élites”, explica el científico. El descubrimiento marca un momento de grandes cambios en Mesoamérica.

Imagen en 3D del Yacimiento Aguada Fénix.

Indagar más sobre su vida

El hecho de que los edificios monumentales existieran antes de lo que se pensaba y cuando la sociedad maya tenía menos desigualdad social, hace que los arqueólogos reconsideren el proceso de construcción. “Este tipo de comprensión nos da importantes implicaciones sobre la capacidad humana y el potencial de los grupos humanos. Es posible que no se necesite necesariamente un gobierno bien organizado para llevar a cabo este tipo de grandes proyectos. Las personas pueden trabajar juntas para lograr resultados sorprendentes”. Actualmente el lugar donde se encuentra

el yacimiento está desarrollado, no forma parte de la jungla. “La gente vive allí, pero este sitio no se conocía porque es muy plano y enorme. Parece simplemente un paisaje natural”, indica el arqueólogo. El equipo científico va a continuar trabajando en Aguada Fénix y hará un análisis LIDAR más amplio del área. “Dado que ahora conocemos esta estructura central, que probablemente era un espacio ritual, nos estamos enfocando en áreas residenciales, en la siguiente etapa, para examinar la vida de las personas durante este período”, concluye Inomata.

*Sinc


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