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Revista Viernes del Diario de Centro América del 17 de enero de 2020

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Viernes

Archivo

Guatemala, 17 de enero de 2020 Año 7 No. 314

Matemáticas, ¿modelo o realidad?


Portal

Guatemala, viernes 17 de enero de 2020

Editorial Se dice que una de las marcas de la eternidad es el cambio pues, sin este, nada permanece. La paradoja de las transformaciones es que, en su juego de espejos,

José Luis Sama Gustavo Mo

Cómo jugábam

nos muestran las imágenes mútiples del movimiento y la inmovilidad, como las dos caras de la materia. Por un lado está el sueño inacabable de la creación y, por el otro, la tangible dimensión de los días. De esa cuenta, a mitad de la más contundente certeza, nos asalta la duda y luego de la explosión de lo incierto viene la quietud de lo nuevo. El cambio, pues, es la marca de lo eterno. Porque pese al dolor o la alegría que acarrean las maravillosas o terribles revelaciones que entraña habitar todos los días los recovecos del tiempo, la vida permanece más allá de lo que se extingue. Animales del tiempo somos. Ejercemos nuestro derecho a la vida como se ejerce una paradoja: habitamos un mundo inmóvil porque permanece más allá de nosotros y en perpetuo movimiento porque somos aquello que lo transforma. Ojo, que lo que se viene es la vida.

DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

Marco Polo, un mercader y viajero nacido en Venecia c ci ó

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Freddy Pérez

o importa la edad que tengas, si eres mujer u hombre, niña o niño, abuela o abuelo, estudiante de colegio o universitario... ¡este libro es para tí! Un libro que te enseñará los juegos de antaño, los cuales nos ayudan a desarrollar nuestra imaginación y recrear lo que hoy es el mundo en el que vivimos. De una manera muy coloquial demostraremos cómo jugábamos en Guate y cómo desarrollábamos, junto a nuestros amigos, destrezas y habilidades

Gal D

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el 15 de septiembre de 1254, falleció en ese lugar el 9 de enero de 1324. Fue célebre por los relatos que se le atribuyen sobre el viaje a Asia Oriental, manuscritos por

Gua

t e m ala

Rustichello de Pisa con el título original de Il Milione, y conocido en español como Los viajes de Marco Polo, narración que dio a conocer en la Europa medieval las tierras y civilizaciones del Asia central y China.


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ayoa Balcárcel y orales Toledo

Semblanza Lorenzo de Medici

mos en Guate....

Lorenzo de Medici fue un banquero y político italiano, mecenas durante el Renacimiento. Nació el 1 de enero de 1449 en Florencia, hijo de Pedro de Medici, al que sucedió en la dirección del banco de los Medici. Cosechó más éxitos como político que como financiero: el patrimonio de su familia sufrió los gastos de su gobierno. Su mujer pertenecía a la noble familia Orsini, aunque continuó gobernando sin alterar las viejas instituciones republicanas. Su eficaz gobierno de la ciudad, se vio ensombrecido por su autorización del brutal saqueo (1472) de la ciudad rebelde de Volterra. En 1478, algunos miembros de la familia Pazzi trataron de asesinarlo, y los Medici castigaron a varios partidarios del papa Sixto IV implicados en la conspiración. Respaldado por Nápoles, el Papa declaró la guerra a Florencia. Lorenzo puso fin a la guerra, gracias a su diplomacia. Efectuó cambios constitucionales que incrementaron su poder. Algunos de los que disfrutaron de su mecenazgo fueron los artistas Sandro Botticelli y Miguel Ángel Buonarroti. El mecenazgo de Lorenzo de Médici no consistió tanto en financiar obras,

para lograr ser los ganadores en reñidas contiendas amistosas. Si tienes entre 30 y 100 años, lee este libro y disfruta de las fotografías que te harán recordar todos esos momentos maravillosos que vivimos llenos de risas, lágrimas, raspones, moretes, regaños y castigos y tantas emociones más que te llenarán de nostalgia. Ahora, si eres de las nuevas generaciones, pasa la bola y pon en práctica algunos de estos juegos que te harán divertir a lo grande.

lería

como hiciera su abuelo Cosme el Viejo, sino en mandar a los artistas más destacados de Florencia a diversas cortes, practicando la “política de prestigio artístico”. Su gusto y su criterio eran muy valorados puesto que, dotado de una gran sensibilidad demostrada por sus poemas, gustó de rodearse de artistas, filósofos y científicos. Amaba el contacto con la inteligencia y el talento, como para cultivar en Archivo

él mismo una especie de artista universal, para adquirir o presentir todas las virtualidades del genio. A la generación viril, la de Cosme, que se complacía en construir en todos los órdenes, siguió la de los estetas, admirablemente dotados, que prefieren el goce estético y la especulación, a la actividad. Su vida coincidió con la cúspide del Renacimiento italiano temprano; su muerte

Viajero

marca el final de la Edad de Oro de la ciudad de Florencia. La frágil paz que ayudó a mantener entre los distintos estados italianos terminó con su muerte. Los restos de Lorenzo de Médici, fallecido el 9 de abril de 1492, reposan en la capilla de los Médici en la basílica de San Lorenzo (Florencia).


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Las matemáticas,

¿modelo o realidad?

Hay una palabra: “tres”; un símbolo: “3”; pero el tres, como todos los números y los que se hace con ellos, es abstracto.

Pensemos en Neptuno. ¿Por qué? Porque, a simple vista, es invisible. BBC*

ncluso con un telescopio de los buenos, ubicado a 4 mil 300 millones de kilómetros de distancia, el 8º planeta de nuestro Sistema Solar a duras penas se ve, como un pequeño puntito blanco. Es por eso que los planetas que están más cerca de la Tierra, como Venus o Saturno, brillan tanto en el cielo nocturno que nos han maravillado desde la antigüedad. En contraste, de la existencia de Neptuno nos vinimos a enterar apenas en el siglo XIX. Pero el hallazgo fue doblemente significativo. No solo encontramos otro vecino, sino que “Neptuno marcó la exploración del Sistema Solar, pues no fue hallado mirando al cielo con nuestros ojos ni con la ayuda de un telescopio; fue encontrado gracias a las matemáticas”, señala la astrofísica Lucie Green.

Urano y Neptuno

En el siglo XIX, las leyes de gravedad de Newton se entendían bien y con ellas se podían predecir las órbitas de los planetas alrededor del Sol... excepto la de Urano, que se desvía ligeramente del camino previsto.

En ese momento, Urano era el planeta conocido más alejado del Sol, y hubo quienes especularon que quizás las leyes de gravedad de Newton no funcionaban a una distancia tan grande. Pero otros confiaron en las matemáticas, lo que los llevó a pensar que tenía que haber otro objeto masivo que, con su fuerza de gravedad, estuviera alterando la ruta de Urano alrededor del Sol. Calcularon qué, cómo y dónde, “y cuando giraron el telescopio hacia el área que las matemáticas indicaron, se encontró el planeta”, cuenta Green. El descubrimiento de Neptuno ha pasado a la historia como un testimonio de que las matemáticas no las inventamos, sino que existen. Y eso es precisamente algo que intrigaba al oyente del programa Crowd Science, de la BBC, Sergio Huarcaya, de Perú. Así que envió su pregunta: “¿Cuál es la relación de las matemáticas con la realidad?”. Sí, este es un artículo para leer con calma y al menos una taza de café (o dos), así que acomódate y deja que tu mente se entretenga. “Mi pregunta tiene que ver con el poder de predicción de las matemáticas”, aclaró Sergio. “Desde Galileo, quien pudo predecir la velocidad de una bola rodando por una pendiente, hasta, por ejemplo, la existencia del bosón de Higgs, que fue predicha con matemáticas antes de encontrar la partícula en la realidad, ese poder de predecir la existencia de cosas que


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no han sido vistas me parece asombroso”. Eso lo llevó a la pregunta de “¿Son las matemáticas un modelo, una descripción, una metáfora de la realidad... o son la realidad misma?”. Sergio no está solo. Los filósofos han reflexionado sobre estas ideas durante miles de años. Y la pregunta sigue siendo motivo de profundos desacuerdos. Así que no te garantizamos respuestas definitivas, pero sí una interesante búsqueda.

No existe un pastel negativo

Es casi seguro que los humanos comenzamos a jugar con las matemáticas por razones mundanas, como contar y medir cosas, así que empecemos por ahí. Y acompañemos tu café con un pastel. Las matemáticas nos pueden decir toda clase de cosas sobre ese pastel: sus dimensiones, su peso, cómo dividirlo... todo muy tangible. Y el pastel nos puede mostrar que las matemáticas pueden ir a donde la realidad no llega. Si te comes un tercio del pastel, te quedan dos tercios. Hasta ahí todo bien y sencillo. Y si sigues comiendo otro tercio y otro más, te quedas sin nada. “Estamos describiendo las contorciones mentales de los antiguos”, señala Alex Bellos, autor de libros matemáticos. “Usaban matemáticas prácticas, para medir y contar, y no llegaron a los números negativos”. Si tu concepto de la realidad consiste en objetos que puedes medir o contar, es difícil imaginar algo que sea menos de 0. Apenas te comas las últimas migas del pastel, se acabó: no existe un pastel negativo. Sin embargo, dice Bellos, “hay un ámbito en el que sí usas números negativos y es completamente natural pensar en ellos”. Bellos se refiere al dinero: “Puedes tener dinero pero t a mbién puedes deber dinero. El primer uso práctico de los números negativos fue en el contexto de cuentas y deudas”. Si tú debes US $5 y yo te doy esa cantidad, tendrás US $0. Esa es una realidad que empieza con números negativos. Actualmente es difícil pensar en las matemáticas sin ellos y no solo en términos de deudas. Hasta aquí, seguimos arraigados a la realidad. Pero hay cosas extrañas que suceden cuando juegas con los números negativos.

Tremendo enigma

Si multiplicas dos de ellos, el resultado es un número positivo. Así que -1 x -1 = 1, y eso trae consigo un verdadero enigma. “Si empiezas a jugar con ecuaciones que tienen tanto números negativos como positivos, llegarás a decir: ¿Qué diablos es eso? ¡Cómo vas a encontrar algo que cuando se eleva al cuadrado sea igual a -1!”, exclama Bellos. “No puede ser un número positivo, porque cuando los elevas al cuadrado —o los multiplicas por ellos mismos— el resultado es un número positivo; ni puede ser un número negativo, por la misma razón”, dice. “Cuando se llegó a eso por primera vez, la gente pensó que era absurdo”. “Pero, poco a poco, los matemáticos dijeron: ‘Sí, es absurdo, pero cuando lo uso en mi trabajo, obtengo la respuesta correcta. Dejémosle a los filósofos el problema de qué puede ser. Nosotros, los matemáticos necesitamos respuestas y, si nos ayuda a encontrarlas, está bien’”, explica.

Y acabamos de dejar la realidad. Pero, en todo caso, las matemáticas siguen sirviendo para explicarla.

Lo imaginario

“La raíz cuadrada de -1 se llama ‘número imaginario’, que es un nombre terrible pues te da la impresión de que las matemáticas eran reales y de repente se fueron a lo imaginario”, dice Bellos. “No, las matemáticas son imaginarias desde el principio. Podemos hablar de tres pasteles, pero lo que estamos viendo son pasteles, no estamos viendo ‘tres’: el tres mismo es una abstracción”, subraya. “Es lo mismo que cuando tienes números imaginarios. Parece totalmente loco, pero una vez empiezas a entender cómo encajan, es tan lógico, y el comportamiento de los que llamamos ‘números reales’ con los que llamamos ‘números imaginarios’ junto a los que llamamos ‘números complejos’, es un lenguaje brillante para describir cosas como las rotaciones. “Actualmente, la raíz cuadrada de -1 es tan real como el -1”, aunque nos parezca tan difícil de entender como le debió haber parecido a nuestros antepasados cuando surgieron los números negativos.

Alejarse de la geometría de Euclides permitió, por ejemplo, ver formas que solo podían verse con el ojo de las mentes de los matemáticos, como objetos en 4, 5, 6 dimensiones y hasta en N dimensiones. En el Gran Arco de la Defensa en París se puede experimentar algo cercano a la cuarta dimensión.

No te alarmes

Si te perdiste, no te preocupes, sigue leyendo y todo se aclarará. En serio. Esos números complejos, inventados por matemáticos que juegan con ecuaciones, resultaron increíblemente prácticos para comprender la realidad. Son una herramienta en casi cualquier cosa que implique rotación u ondas. Se usan en ingeniería eléctrica, están en los reproductores de música, radares, imágenes médicas y la comprensión del comportamiento de partículas fundamentales. ¿Cómo puede ser que algo que parece existir solo en sueños matemáticos termine siendo tan útil en el mundo real? Para algunos, como el físico húngaro del siglo XX Eugene Wigner, es casi un milagro. Wigner se refirió a los números complejos en un influyente ensayo de 1960 llamado La efectividad irracional de las matemáticas en las ciencias naturales.

Que algo sea abstracto no implica que no sea real.

¡Eficacia irracional!

Pero, un momento: si las matemáticas son diseñadas por los humanos precisamente para describir la realidad, ¿no es lógico que sirvan para hacerlo? ¿Qué tiene eso de irracional? Recurramos a alguien que se mueve entre los ámbitos de la filosofía y de las matemáticas: la filósofa de la física Eleanor Knox. “Es cierto que si inventamos las matemáticas para que nos ayuden a entender los sistemas físicos, tiene mucho sentido que lo haga”, dice. “Pero las matemáticas no parecen haberse desarrollado así —continúa— y no siempre funcionan de esa manera. Hay muchos casos en los que los matemáticos han hecho algo solo porque les interesa y resulta ser exactamente lo que se necesita en algún momento posterior para un descubrimiento físico crucial”. “Un ejemplo famoso es la geometría no euclidiana”, dice Knox, refiriéndose a una rama de la geometría en la que trabajaban muchos matemáticos a fines del siglo XIX, sobre todo porque les parecía interesante. “Se pensaba que todo nuestro mundo se podía describir con la geometría de Euclides,

1 + 1 es 2... sin lugar a dudas.

Hora de invocar a Seshat, diosa de las matemáticas en la mitología egipcia. (También la “Señora de los libros”, diosa de la escritura, la sabiduría, la arquitectura, astronomía, y más)


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Tratar de hacer coincidir esas dos teorías se conoce como la búsqueda de la “gravedad cuántica”, y la teoría de cuerdas es la mejor investigada de la gravedad cuántica.

esa que aprendes en la escuela”, esa que establece “las reglas sobre ángulos rectos, que los ángulos de un triángulo suman 180º, etcétera”. Y esos matemáticos de 1800 no estaban en pos de tumbar la geometría euclidiana. Sencillamente estaban explorando, y saliéndose de los límites. Así encontraron estructuras matemáticas interesantes. “En el siglo XX, cuando Albert Einstein necesitaba una teoría para describir las reglas de espacio y tiempo para la relatividad general, lo que le sirvió fue esa geometría no euclidiana. No podría haberlo logrado sin ella”, explica Knox. “En la actualidad pensamos que el mundo tiene la estructura de esa geometría que entonces era extraña, pero ninguno de los matemáticos que comenzaron a trabajar en ella predijeron ese descubrimiento en particular”, concluye la filósofa. Por casos como ese, a veces parece que, si no milagrosa, la relación de las matemáticas con la realidad es, al menos, asombrosa.

La realidad fundamental

A medida que avanza la física moderna, es difícil para los que somos simples mortales comprender las complicadas matemáticas y la extraña realidad que describen. Pero tal vez eso no sea sorprendente: no hay ninguna razón por la cual la realidad cotidiana que podemos percibir con nuestros sentidos sea la realidad fundamental del universo. Lo que sí es sorprendente es que con las matemáticas parece posible explorar mucho más de lo que nuestros sentidos permiten. Sin embargo, en la búsqueda de una realidad fundamental, ¿será que las matemáticas alcanzarán un límite en su capacidad para describirla? “El siglo XX nos dio dos de nuestras teorías físicas más exitosas: la de la mecánica cuántica (el mundo a escala de lo ultrapequeño, de los átomos y subátomos) y la de la relatividad general”, dice Knox. “Resulta que lograr que las matemáticas de esas dos teorías funcionen juntas es increíblemente complicado. No contamos con un marco coherente para comprender cómo estas dos teorías pueden existir en el mismo mundo, cómo

pueden describir la misma realidad”, continúa. “Para intentar hacerlo, hay que pasar a niveles de complejidad aturdidores y sin poder, por el momento, conectar lo que estás pensando con experimentos”. Sin embargo, como ya nos explicaron, mucho ha empezado así: como una idea en busca de su función práctica. O, ¿será que hemos llegado a ese límite? “En este punto, quizás uno podría concluir que hasta ahora hemos sido muy, muy afortunados de que las matemáticas describieran nuestro universo”, dice Knox. “Otra opción es pensar que las matemáticas describen parches del mundo, no su totalidad. O, que las matemáticas son endiabladamente complicadas y nos superan... o que simplemente aún no hemos entendido pero llegaremos a entender”, reflexiona Knox.

Una gran diferencia

Tal vez no debería sorprendernos que a veces sea endemoniadamente difícil lograr que las leyes de las matemáticas coincidan con las leyes de la realidad física. Después de todo, no son lo mismo. Como dijo Einstein: “Cuanto más refieren a la realidad, las leyes matemáticas se vuelven inciertas; y cuanto más certeras son, menos se refieren a la realidad”. Knox explica: “Las matemáticas tiene una característica particular: son absolutamente ciertas o falsas. Si yo pruebo algo en matemáticas, nadie puede dudar de ese hecho. Las leyes físicas no son así. Esa es una de las grandes distinciones”. “Frecuentemente nos hemos equivocado con nuestras leyes. Las leyes de Newton son bellas, elegantes y en ciertos casos válidas, pero no son toda la verdad. Sin duda, en el futuro se probará que las leyes de Einstein también son aproximadas”, predice la filósofa de física.

¿Se descubren o se inventan?

Recapitulemos para no perdernos: las ecuaciones matemáticas pueden explicar muchas de las teorías de la física que tenemos hoy. Pero, aún no sabemos todas las respuestas. Que 2 + 2 = 4 siempre será cierto, mientras

que la gravedad de Newton era cierta hasta que Einstein apareció y la refinó. ¿Habrá matemáticas para explicar lo que falta y que esperan a ser descubiertas, como pasó con los números imaginarios? Aunque “descubiertas” implicaría que hay un universo matemático esperando a ser explorado, cuando quizás es algo que nos inventamos. Lo que nos lleva de vuelta al enigma: ¿de dónde vienen las matemáticas? Esta es una pregunta para un matemático (increíblemente hemos llegado casi al final sin consultar a uno, pero definitivamente necesitamos uno ahora). Eugenia Cheng es matemática y científica residente en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago. Ella nos puede responder si las matemáticas son algo que se descubre o inventa. “Genuinamente siento que descubro conceptos e invento formas de pensar sobre ellos. Cuando hago investigación abstracta siento que estoy deambulando por una jungla abstracta en busca de cosas, y luego invento una manera de hablar y teorizar sobre ellas para poder organizar mis pensamientos y comunicarlos”, dice. “La parte que más me gusta es deambular por ese mundo abstracto para ver qué encuentro. Y claro que ese mundo está en mi imaginación, pero se siente muy inherente como si no lo hubiera hecho sino que ya estaba ahí”, reconoce. Cheng trabaja en el campo de la teoría de categorías (a veces llamada “las matemáticas de las matemáticas”), que trata de construir puentes entre diferentes áreas de las matemáticas. Es difícil pensar en algo más abstracto, así que le preguntamos si siente que las matemáticas que estudia se relacionan con la realidad: “Cuando la gente me pregunta sobre la realidad, quiero responder: ¿qué es real de todos modos? La gente dice que los números no son reales, porque no puedes tocarlos. Pero hay muchas cosas que son reales pero no puedo tocar, como el hambre”, ejemplifica. “Por eso prefiero hablar de cosas concretas -las que podemos tocar y con las que podemos interactuar directamente- y cosas abstractas -con las que interactuamos en nuestros cerebros-”. Según Cheng, “las matemáticas son abstractas, pero una idea abstracta puede ser tan real como cualquier otra cosa... porque, de todos modos, ¿qué es real?”.

¿Qué es real?

Por un lado, uno podría alegar que las matemáticas son la realidad. Piensa, por ejemplo, en nuestra biología, que se basa en la química, que se rige esencialmente por las leyes de la física... y llegamos a los números. O piensa en el cielo azul, que se explica por las longitudes de onda de la luz refractada... y todo eso es números. Parecería que, si profundizas lo suficiente, la realidad física es matemática. Sin embargo, las matemáticas no parecen poder decirnos nada significativo sobre algunas de las cosas más importantes de la vida, como el amor, el hambre o la moralidad. Así que de todos los grandes interrogantes que tocamos, solo podemos responder uno con certeza: al principio dijimos que quizás no lograríamos encontrar respuestas definitivas a la pregunta de Sergio Huarcaya. Pues bien, ahora podemos decir con certeza que no lo logramos. Pero valió la pena el intento. *British Broadcasting Company


Guatemala, viernes 17 de enero de 2020 Hemeroteca del Diario de Centro América

Gavetas

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Rubén Darío DCA, 7 de febrero de 1936.- Silenciosamente pasó el día de ayer, el vigésimo aniversario del gran poeta que se hundió en las sombras de lo ignoto, como el faro que se apaga y deja a oscuras el puerto. Solamente allá en León, la ciudad universitaria de Nicaragua, bajo las naves litúrgicas de la catedral que guarda sus despojos, custodiados por un león marmóreo, se oficiaron ritos y se evocó el nombre glorioso del bardo, considerado el poeta más grande que la América Latina haya dado al mundo. La vida tumultuosa y multiforme de Rubén Darío ha merecido el estudio detenido de los más destacados hombres de pensamiento, de este continente y de Europa, desde la crítica serena y profunda de Clarín, hasta la consagración afectuosa de Rodó o de Vargas Vila. Podrán imponerse las nuevas tendencias literarias, pero seguro que la sensibilidad y el buen gusto lo seguirán teniendo como un bastión. Campoamor, Valle-Inclán, Leopoldo Alas y los más grandes literatos y críticos españoles estuvieron acordes en reconocer la grandeza de Darío y, no obstante su vida sin brújula, como la de Poe, Verlaine, Baudelaire, Wylde y otros grandes cultores de la belleza, llegó a significarse desde su juventud como un auténtico valor, así en el Azul, como en Cantos de vida y esperanza y en Los raros, como en París y otros poemas. Nadie olvidará al autor de Los motivos del lobo, La sonatina y La cabeza del rabí. ¿Quién no repetirá durante mucho Margarita está linda la mar...? El nombre de Darío se salvó de la posteridad. Su recuerdo vive como una llama en la liturgia de una sacristía, entre los amantes de la belleza, y su poesía es como un sol de claridades magníficas.


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Reporte en V

El papel moneda, ¿está destinado a desaparecer?

En la mañana del 3 de septiembre de 1939, el embajador británico en Berlín le entregó un ultimátum al gobierno alemán. BBC* a nota decía que, a menos de que antes de que el reloj marcara las 11:00 a.m. anunciara planes de retirarse de Polonia —a la que había invadido el primer día de ese mes—, existiría un estado de guerra entre los dos países. “Debo decirles que no se ha recibido (noticia de) tal compromiso y, en consecuencia, este país está en guerra con Alemania”, le dijo a los británicos el primer ministro Neville Chamberlain a las 11:15 a.m., en un mensaje radial. Entre tanto, Francia hizo algo similar y también declaró la guerra ese mismo día, unas horas más tarde. Apenas tres días después, el 6 de septiembre, a las 6:00 a.m., el nuevo sistema de defensa de radar de Reino Unido detectó unos aviones cruzando la costa sur de Inglaterra.

Todos los que estaban volando esperaban ver aviones enemigos, pero ninguno había visto uno antes.

Guatemala, viernes 17 de enero de 2020

¿Muere el dinero en efectivo? Ante la alerta de ataque aéreo, un escuadrón de aviones de caza Hawker Hurricanes despegó, seguido por otros dos de reserva. Pero algo salió terriblemente mal.

El primero en caer

Ninguno de los pilotos había estado en combate. Estaban volando entre las nubes y bajo la luz del sol de la mañana. Para identificar al enemigo, los pilotos dependían del reconocimiento visual instantáneo. El elegante Spitfire era fácil de detectar, pero el Hurricane se parecía al Messerschmitt 109 alemán. Los dos reservas fueron identificados como aviones enemigos y ambos fueron derribados. Uno de los pilotos sobrevivió ileso, pero el otro fue alcanzado en la parte posterior de la cabeza por una bala y probablemente murió instantáneamente. En esta etapa inicial de la guerra, los aviones de combate de la RAF no estaban equipados con una armadura para la cabeza. A los 26 años, Montague Hulton-Harrop se convirtió en el primer piloto de combate británico en perder la vida en la Segunda Guerra Mundial, víctima de lo que la jerga militar llama “fuego amigo”. Su muerte, en cierta forma, no fue en vano: obligó a la RAF a desarrollar sistemas eficientes de identificación de aeronaves antes del verano de 1940.

¡No disparen!

La Batalla de Barking Creek, como se le llamó a ese trágico incidente, hizo que se intensificaran los esfuerzos de quienes trabajaban en un proyecto secreto para que los operadores de radar pudieran saber cuáles de esos puntos que veían en sus pantallas eran naves amigas y cuáles, enemigas. El equipo encargado de tal tarea estaba bajo el liderazgo de Robert Alexander Watson-Watt y era el mismo que había desarrollado “el arma secreta de los británicos”: el radar. En esta ocasión crearon un aparato que se hizo conocido como identificación por radiofrecuencia o RFID: una pieza sustancial que, instalada en los aviones aliados, reaccionaba al radar emitiendo una señal que significaba “estamos de su lado, ¡no disparen!”. Y, aunque quizás no habías oído hablar de ella, probablemente tienes una cerca en este momento. Lo que pasa es que las señales que ahora emiten significan otras cosas y ya no es tan sustancial.

La otra víctima

A medida que los circuitos de silicio comenzaron a reducirse, se hizo posible producir una etiqueta que se pudiera adjuntar a cosas mucho menos valiosas que un avión, y por razones menos loables que salvar vidas. Las etiquetas RFID son ubicuas en el mundo moderno: han sido usadas para moniFotos: Archivo


Viernes

Guatemala, viernes 17 de enero de 2020

El entonces primer ministro de Reino Unido, Neville Chamberlain, había tratado de mantener la paz con el Gobierno nazi pero la invasión de Polonia no le dejó más alternativa que declarar la guerra.

torear desde trenes hasta reses, los pasaportes las tienen, las encuentras en prendas de vestir, en fin... hay incluso entusiastas que se las han implantado en sus cuerpos para poder abrir puertas o entrar al metro con solo un movimiento de la mano. RIFD además es la tecnología que está dentro de tus tarjetas de crédito y débito con las que puedes hacer pagos sin contacto, una tecnología que en varios países ha ido destronando el efectivo como método de pago preferido. Es por eso que hay quienes señalan que otra víctima de la Batalla de Barking Creek es el dinero contante y sonante.

¿Un adiós?

¿Por qué abandonaríamos el método que la humanidad ha usado para comprar y vender desde que China creó las primeras monedas hace 3 mil años? Para las personas, la razón más obvia es la comodidad. Para algunas instituciones, la lista de ventajas es larga. Por un lado, el dinero en efectivo es caro. Hay que imprimirlo, distribuirlo, retirarlo, gastarlo, recibirlo, tenerlo en bancos, contarlo, asegurarlo, una y otra vez. Además, las transacciones directas —aquellas en las que solo participas tú recibiendo o dando efectivo a cambio de un bien— no le generan beneficios a terceros que existen solamente para lucrarse de esos intercambios. A eso le puedes sumar muchas otras razones a favor del modo digital, como que hay delitos que se hacen más fácilmente con billetes y monedas, entre ellos, según estudios, la evasión fiscal. O el banquete de ganancias que traen los datos. Las transacciones digitales dejan un rastro que permite que te clasifiquen, registren tus

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Sir Robert Alexander Watson-Watt (1892-1973), junto al aparato que desarrolló para detectar ecos de radio reflejados de aviones enemigos. Su trabajo resultó en una red de receptores de radio a lo largo de la costa este de Inglaterra que permitió a la RAF desplegar con éxito sus aviones contra bombarderos alemanes.

preferencias y hasta vendan esa parte de ti. El dinero en efectivo, en cambio, no tiene memoria. Y esa característica probablemente será una de sus tablas de salvación.

La otra cara de la moneda

Incluso en lugares como Hong Kong, donde se hacen más de 14 millones de transacciones diarias con la tarjeta Octopus, uno de los sistemas de pago electrónico más exitosos del mundo, recientemente se vieron largas colas frente a las máquinas de boletos para el metro. A pesar de que es altamente probable que quienes estaban esperando para comprarlos con dinero en efectivo tenían tarjetas Octopus, con las que podían entrar con solo acercarlas a los lectores que abundan en los servicios de transporte, usarlas los ponía en peligro. Se trataba de gente que había participado en las manifestaciones contra Pekín, y no quería ser identificada. Otra característica a favor del dinero físico es que no depende de una infraestructura digital. El colapso que la tarjeta Visa sufrió en el verano de 2018, que afectó a toda Europa, fue una señal de alarma para un continente que —a pesar de ciertas excepciones— se mueve rápidamente hacia la economía sin dinero en efectivo. En esa ocasión, el grupo de consumidores Which? advirtió que “la tendencia hacia el pago con tarjeta y sin contacto podría representar un riesgo sistemático para la economía en su conjunto”. Así que los anuncios sobre la muerte definitiva del dinero en efectivo pueden ser un poco prematuros, a pesar de los grandes avances desde el RFID hasta los microchips de hoy. *British Broadcasting Company

99 % de la población de Hong Kong entre las edades de 16 y 65 años usa Octopus, una tarjeta inteligente de valor almacenado reutilizable sin contacto para realizar pagos electrónicos en sistemas en o fuera de línea.

Lo que fue todo un aparato de RFID se convirtió en etiquetas, que se fueron haciendo más pequeñas y se filtraron por todas partes.


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Contando el tiempo

Hiroshima, un reportaje A finales de agosto se cumplirán 85 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. Reproducimos un reportaje que burló la censura y ha sido elogiado como uno de los más grandes escritos del periodismo.

Caroline Raphael* itulado simplemente Hiroshima, el artículo de 30 mil palabras escrito por John Hersey para la revista The New Yorker tuvo un impacto masivo al revelar el absoluto horror de las armas nucleares a una generación de la posguerra. Tengo una copia original de la edición de The New Yorker del 31 de agosto de 1946. Tiene una portada muy inocua; un encantador, fresco y despreocupado dibujo de un verano en el parque. En la contraportada hay una imagen de los directores técnicos de los equipos de beisbol Gigantes y Yankees de Nueva York exhortando a los lectores a siempre comprar cigarrillos Chesterfield. Después de las páginas de la agenda de la ciudad y los anuncios de cartelera, pasando los elegantes avisos publicitarios de diamantes y abrigos de piel, te encuentras con una simple declaración editorial que explica que esta edición está dedicada a un solo artículo “sobre la casi completa erradicación de una ciudad por la bomba atómica”. Tomaron esa decisión, dijeron, por estar “convencidos de que algunos de nosotros todavía no entendemos el increíble y absoluto poder destructivo de esta arma y que todos debiéramos tomarnos el tiempo para considerar las terribles implicaciones de su uso”. Hace 80 años nadie hablaba de reportajes volviéndose “virales”, pero la publicación de Hiroshima logró precisamente eso. Fue discutido, comentado, leído y escuchado por millones de personas en todo el mundo, a medida que empezaban a comprender lo que había sucedido en realidad, no solamente a la ciudad sino a los habitantes de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y en los días posteriores.

Una comisión

Little Boy fue el nombre con que se bautizó a la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima, el 6 de agosto de 1945.

El momento exacto de la explosión quedó congelado para siempre en este reloj que se encontró en Hiroshima.

Guatemala, viernes 17 de enero de 2020

Fue en la primavera de 1946 cuando John Hersey, un condecorado corresponsal de guerra y galardonado novelista, recibió la comisión de The New Yorker para ir a Hiroshima. Esperaba escribir un artículo, como otros lo habían hecho, sobre el estado de la devastada ciudad, los edificios, la reconstrucción, 9 meses después. Durante el viaje cayó enfermo y recibió una copia del libro El puente de San Luis Rey, de Thorton Wilder. Inspirado en la narrativa de Wilder sobre las 5 personas que cruzaron el puente cuando se desplomó, Hersey decidió que su reportaje sería sobre personas en lugar de edificios. Fue esa simple decisión la que separa a Hiroshima del resto de los artículos de la época. Una vez en el sitio, encontró sobrevivientes de la explosión cuyas historias relataría, empe-

zando por los minutos antes de que la bomba fuera lanzada. Muchos años después describió el horror que sintió y cómo solo pudo quedarse unas semanas nada más. Hersey regresó con todos estos relatos a Nueva York. Pensó que si los enviaba desde Japón, las posibilidades de que fueran publicados era remota; los anteriores intentos de sacar del país fotos, película o reportajes habían sido interceptados por las fuerzas de ocupación de Estados Unidos. El material era censurado o incautado y algunas veces simplemente desaparecía.

Premio Pulitzer

Nacido en China, hijo de misioneros estadounidenses. Regresó a EE. UU. a los 10 años de edad, luego estudió en la Universidad de Yale. Empezó a escribir para la revista Time en 1937, y reportó desde Europa y Asia durante la guerra. Su primera novela, Una campana para Adano (1944), sobre una aldea en Sicilia ocupada por las fuerzas estadounidenses, ganó el premio Pulitzer Los editores de Hersey, Harold Ross y William Shawn, sabían que tenían algo extraordinario, único, y la edición se preparó en completo secreto. Nunca antes se le había dado todo el espacio editorial de la revista a un solo reportaje, y no ha vuelto a ocurrir desde entonces. Los periodistas que esperaban la publicación de sus artículos en la edición de esa semana se preguntaban dónde estaban sus pruebas de imprenta. Una docena de horas antes de la publicación se enviaron copias a todos los principales diarios de EE. UU., una medida inteligente que


Viernes

Guatemala, viernes 17 de enero de 2020 Fotos: Archivo

La explosión en Hiroshima dejó decenas de miles de muertos y de heridos.

Nakamura y sus hijos, al sacerdote jesuita Kleinsorge y los doctores Fujii y Sasaki. Los personajes de este reportaje son Toshiko Sasaki, de unos 20 años, secretaria en una fábrica que se encontraba a mil 500 metros del centro de la explosión, con una lesión horrible en la pierna. El reverendo Kiyoshi Tanimoto, un pastor de la Iglesia Metodista de Hiroshima que padece de síndrome de irradiación aguda. Hatsuyo Nakamura, la viuda de un sastre que murió prestando servicio en Singapur y tiene hijos menores de 10 años. El padre Wilhelm Kleinsorge, un sacerdote jesuita alemán que siente la presión de ser un extranjero en Japón y sufre de exposición a la radiación. Los doctores Masakazu Fujii y Terufumi Sasaki, dos médicos temperamentalmente opuestos.

“Amenaza amarilla”

resultó en editoriales exhortando a todos a leer la revista. Todo el tiraje de 300 mil ejemplares se agotó y el artículo fue reimpreso en muchos otros periódicos y revistas por todo el mundo, excepto en los lugares donde había racionamiento de material impreso. Cuando Albert Einstein trató de comprar mil ejemplares de la revista para enviarlos a sus colegas científicos, tuvo que recurrir a copias facsimilares. El Club del Libro del Mes de EE. UU. envió una edición especial gratis a todos sus suscriptores porque, en las palabras de su presidente, “encontramos difícil de concebir cualquier otro escrito que pudiera ser más importante en este momento para la raza humana”. Dos semanas después, una copia de The New Yorker de segunda mano se vendió por 120 veces su precio original. Si Hiroshima demuestra algo como texto de periodismo es el poder eterno de la narración. John Hersey combinó toda su experiencia como corresponsal de guerra con sus habilidades de novelista. Fue una muestra de periodismo radical que le dio una voz vital a aquellos que apenas un año antes habían sido enemigos mortales.

Seis personajes

En ese panorama catastrófico de pesadillas vivientes, de personas medio muertas, de cuerpos quemados y chamuscados, de intentos desesperados por cuidar de sobrevivientes destrozados, de vientos calientes y de una ciudad consumida por incendios conocemos a la señora Sasaki, al reverendo Tanimoto, a la madre

Los pueblos de Asia habían sido demonizados desde antes del ataque japonés a Pearl Harbor. La “amenaza amarilla” de las tiras cómicas había calado profundamente en la psiquis estadounidense. En 1941, la revista Time-Life publicó un artículo extraordinario para explicarle a los lectores cómo diferenciar a un japonés de un chino: Cómo distinguir a tus amigos de los japos. Se informó que el piloto del Enola Gay —el avión que cargaba la bomba— dijo haberse sentido como el héroe de ciencia ficción Roldán el Temerario, el día que la lanzó. Así que, apenas un año después de la guerra, estos retratos íntimos de hombres y mujeres japonesas y un alemán, cada uno de los cuales “vio más muerte de la que jamás pensó que vería”, tuvieron un impacto inesperado y devastador. Los lectores que enviaron cartas a The New Yorker, casi todas elogiando el trabajo, escribieron de su vergüenza y horror que personas comunes y corrientes como ellos, secretarias y madres, médicos y sacerdotes, hubieran soportado semejante terror. John Hersey no fue el primero en informar desde Hiroshima pero los reportajes y noticieros cinematográficos habían sido una avalancha de números demasiado grandes para comprender. Habían reportado sobre la destrucción de la ciudad, el hongo nuclear, las sombras de los muertos en los muros y las calles, pero nunca se acercaron a aquellos que sobrevivieron esos días del fin del mundo, como lo hizo Hersey. Algunos también empezaron a tener mayor claridad sobre esta nueva arma que continuaba matando mucho después del “mudo destello”, tan brillante como el sol, a pesar de los intensos esfuerzos del Gobierno y el Ejército de encubrirlo o negarlo. Hiroshima fue la primera publicación que hizo que personas comunes y corrientes, en ciudades distantes, en sus quehaceres cotidianos, enfrentaran la miseria del síndrome de irradiación aguda, comprendieran que se podía sobrevivir a la explosión y todavía morir por sus efectos posteriores. Con su prosa calmada e impávida, John Hersey reportó lo que habían presenciado los sobrevivientes. A medida que se iniciaba la carrera armamentista, apenas tres meses después de otra prueba nuclear en el atolón de Bikini, el verdadero poder de las nuevas armas empezó a comprenderse.

Tales fueron las repercusiones del artículo de Hersey, y el gran apoyo público de Albert Einstein, que el entonces secretario de Guerra de EE. UU., Henry Stimson, escribió una réplica en una revista: La decisión de usar la bomba atómica , una desafiante justificación para lanzar el arma, cualesquiera que fueran las circunstancias. Cuando la noticia del extraordinario artículo llegó a Gran Bretaña, resultó demasiado largo para su publicación en una época de racionamiento de papel impreso, y John Hersey no permitía que fuera editado. Así que la BBC siguió el ejemplo de la radio en EE. UU., y unas 6 semanas después fue leído en su totalidad a lo largo de 4 noches consecutivas en un nuevo espacio, a pesar de las reservas de algunos jefes preocupados por el impacto emocional sobre los escuchas. La revista Radio Times, de la BBC, comisionó al celebrado autor y locutor Alistair Cooke a escribir una larga pieza de fondo. Haciendo alusión a que el artículo fue publicado en The New Yorker, reconocida como una revista de ingeniosos dibujos humorísticos, Cooke llamó a su pieza El chiste más mortal de nuestra época. Los índices de audiencia fueron tan altos que la BBC decidió retransmitir la lectura en su estación de programación popular en una sola leída, unas semanas después, para asegurar que más personas la escucharan. De acuerdo con su manual, la estación tenía como misión “entretener a los escuchas e interesarlos en actualidad mundial general sin olvidar el entretenimiento”. Hubo poco entretenimiento en este programa de dos horas. El crítico del diario The Daily Express, Nicholas Hallam, dijo que fue la trasmisión más horripilante que jamás había escuchado. La estación también invitó a John Hersey a ser entrevistado, y su respuesta por telegrama se encuentra en los archivos de la corporación: “Hersey muy agradecido invitación BBC interés y cobertura Hiroshima pero siempre mantenido política dejar la historia hablar por sí sola sin palabras adicionales mías u otros”. El efecto de las claras voces inglesas contando esta desgarradora historia es impactante. Revela una prosa rítmica y frecuentemente poética y irónica. Una de las lectoras es la joven actriz Sheila Sim, recién casada con el actor Richard Attenborough, posteriormente un galardonado director de cine. Ese noviembre, Hiroshima fue publicado en formato de libro. Fue rápidamente traducido a muchos idiomas, incluyendo una edición en braille. Sin embargo, en Japón, el general Douglas MacArthur, comandante supremo de las fuerzas de ocupación y que gobernó Japón hasta 1948, prohibió rotundamente la difusión de cualquier reportaje sobre las consecuencias de los bombardeos. Las copias de los libros y la edición pertinente de The New Yorker fueron vetados hasta 1949, cuando el texto finalmente fue traducido al japonés por el reverendo Tanimoto, uno de los seis sobrevivientes en el artículo de Hersey. Hersey nunca se olvidó de esos sobrevivientes. En 1985, en el aniversario 40 de la bomba, regresó a Japón y escribió Las secuelas, la historia de lo que había sucedido con ellos en el transcurso de 4 décadas. Dos de ellos ya habían muerto; uno, sin duda, de una enfermedad relacionada con la radiación. BBC*

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Arte y capitalismo: comprar

la revolución en Amazon

Fotos: Archivo

Mural de Bansky, artista escurridizo.

Ramón González Férriz* l 22 de marzo de 1969 se inauguró en Kunthalle Bern una galería de arte suiza, una exposición titulada Live in your head: When Attitudes Become Form. Era un grito de rebeldía: a esas alturas, artistas como Salvador Dalí o Andy Warhol, quienes habían iniciado sus carreras como provocadores revolucionarios, se habían convertido en notables marcas de mercado cuyas obras se intercambiaban por millones de dólares. Esa exposición demostraría que era posible hacer arte anticapitalista. Las obras expuestas “desafiaban la lógica del mercado”. No eran cuadros ni objetos materiales que pudieran comercializarse. “Eran conceptuales, inmateriales, procesuales; había obras hechas a miles de kilómetros, en medio de la naturaleza: piezas de land art efímeras e intransportables. Otras eran acciones ya realizadas de las que solo quedaba el registro fotográfico”. Eran “testimonios, souvenires, residuos de acciones y situaciones imposibles de reeditar en una galería”. Se podría haber imaginado que la exposición no era tan anticapitalista como querían

Carlos Granés, uno de los mejores ensayistas actuales, publica Salvajes de una nueva época.

esperar, las revolucionarias obras de arte de la exposición “no tardaron en convertirse en piezas de museo y en mercancía para coleccionistas adinerados”. Ese sería el destino de todo el arte posterior: proponer la revolución y acabar siendo mercancía para ricos.

sus promotores, al echar un vistazo al catálogo y fijarse en el hecho de que era Philip Morris, la gigante empresa tabacalera, la que había pagado la muestra. De hecho, el presidente de su filial en Europa escribía en un espacio normalmente reservado a los críticos, los artistas y los galeristas: “De la misma forma en que el artista se esfuerza por mejorar su interpretación y sus ideas mediante la innovación —decía el ejecutivo de la multinacional—, la empresa comercial persevera para mejorar su producto o sus servicios mediante la experimentación con nuevos métodos y materiales. Nuestra búsqueda constante de una nueva y mejor manera de actuar se asemeja a los interrogantes de los artistas cuyas obras están aquí representadas”. Tanto se parecían las actividades de los artistas y las de las empresas que, como era de

Esta es una de las historias que cuenta Carlos Granés en su nuevo libro, Salvajes de una nueva época, que acaba de publicar la editorial Taurus. Granés es uno de los mejores ensayistas en lengua castellana de su generación, y su obra se centra sobre todo en esta paradoja: la de los revolucionarios que acaban convertidos en mercaderes. Su gran libro es El puño invisible (Taurus), un tomo de 500 páginas en que reconstruye las relaciones entre arte de vanguardia y las ideas políticas desde principios del siglo XX cuando, también en Suiza, en los cafés coincidían los comunistas que harían la revolución política en Rusia y los dadaístas que pondrían patas arriba los museos en Occidente. Su siguiente libro, La invención del paraíso (también en Taurus) fue un estudio de caso: el del Living Theatre, un radical grupo de tea-

Revolucionarios y mercaderes


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tro estadounidense de los años 60 que pretendía revolucionar no solo las conciencias, sino la sociedad: lo primero llevaría a lo segundo. Su obra teatral más emblemática, Paradise Now, duraba varias horas y actores y público acababan desnudos, fuera de los teatros, sumidos en un éxtasis mitad religioso y mitad sexual. El éxito de la obra provocó que les detuvieran en innumerables ocasiones, problemas logísticos —el grupo era un desastre en las cuestiones prácticas— y líos con Hacienda. Su convencimiento de que el arte de vanguardia podía revolucionar la sociedad les llevó hasta Brasil, donde la dictadura militar muy pronto les hizo entender, al detenerles, los límites de la capacidad política del arte frente a las armas.

Solidaridad salvaje

Salvajes de una nueva época retoma estos temas a partir de artistas muy conocidos como Ai Weiwei o Jeff Koons, o de la manera en que el arte se ha convertido en buena medida en la expresión de ideas progresistas de solidaridad. El célebre grafitero Bansky, por ejemplo, pintó en la pared de una calle del norte de Londres a un niño trabajando en una fábrica, haciendo banderas de Gran Bretaña en condiciones abusivas. Una noche de 2013, ese trozo de pared desapareció. Dos semanas después, apareció en una casa de subastas de Miami que acabó vendiéndolo por más de un millón de dólares. “¿Por qué un arte humanitario y solidario, en muchos casos pretendidamente socialista, se muestra tan adaptado a un sistema del arte dominado por el más salvaje de los capitalismos?”, se pregunta Granés.

La obra del ensayista colombiano.

Colombiano instalado en España desde hace casi dos décadas, Granés también ha estudiado otro tema al que dedica la segunda mitad del libro: cómo Latinoamérica ha sido una fuente de mitos políticos que han fascinado desde siempre a la izquierda de los países ricos. “El

viaje de los europeos y de los estadounidenses a América Latina en busca de una conciencia política ha sido un clásico. Llegaban a Cuba, a Colombia, a Perú, a Nicaragua o a México a apoyar sublevaciones y formas de gobierno que juzgaban a través de sus más nobles ideales. Se resistían a desmentir el mito, existía El Dorado, había un lugar en el mundo donde seguía habiendo campo para el comunismo, para las luchas populares, para las fantasías premodernas, para la purificadora violencia revolucionaria.” Al igual que los artistas de vanguardia, los aventureros políticos se acercan a Latinoamérica en busca de una pureza redentora. Y como cuenta el libro, el último ejemplo de esta larga tradición fueron los fundadores de Podemos, cuya cercanía al peronismo y a Hugo Chávez buscaba “ese fuego sagrado que ardía en la política latinoamericana. Querían encontrar esa pasión, esa furia no diluida en los pactos y consensos que habían hecho de Europa un continente soso, timorato, secuestrado por las multinacionales y los pactos de Estado”. Querían “conflicto”. Y fueron por él para tratar de importarlo. Granés, quien también aborda el “procés” catalán como una inmensa obra de teatro, suma de performances y rituales, es un escritor brillante y perspicaz. Lleva una década escribiendo sobre las ideas que recorren Salvajes de una nueva época; este libro es una buena introducción a ellas y una magnífica advertencia ante las tentaciones utópicas, los sueños revolucionarios y el romanticismo desatado. De todo ello están hechas nuestras vanguardias, tanto en el Congreso como en el museo.

*El Confidencial

Este mural contestatario de Bansky se convirtió en pieza de colección.


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Ventanas

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Jóvenes de hoy y de siempre Es habitual calificar a los millennials y a la generación Z como menos respetuosos o inteligentes, comparados con generaciones anteriores. Pero es todo una ilusión fruto de recuerdos sesgados, tal y como revela una investigación estadounidense. Este fenómeno no es exclusivo de nuestra sociedad: lleva repitiéndose más de 2 mil 500 años.

Fotos: Archivo

Laura Chaparro *

i leemos las columnas de opinión de cualquier medio al azar, probablemente nos toparemos con alguna crítica más o menos velada sobre la juventud actual. “Menos respetuosos”, “menos inteligentes”, “menos emprendedores” o incluso “más vagos” son ideas que subyacen en determinados artículos y que también están presentes en el imaginario colectivo de parte de la sociedad. Pero no es algo raro: es un pensamiento que se lleva repitiendo durante siglos. “Los adultos se han quejado de la juventud desde, al menos, el siglo IV a. C.”, explica John Protzko, investigador del departamento de Psicología y Ciencias del Cerebro de la Universidad de California en Santa Bárbara (Estados Unidos). En un estudio publicado en la revista Science Advances, el autor y su compañero Jonathan Schooler han analizado por qué los adultos se suelen quejar de los jóvenes y qué mecanismos psicológicos están detrás de

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado a conocer recientemente los resultados del estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC), que se realiza desde 1982 y se repite cada cuatro años. Los datos recogidos por el último estudio se basan en encuestas realizadas a 220 mil adolescentes. Los resultados del informe muestran que, a pesar de los considerables avances en la salud de los adolescentes, como lo es la reducción del consumo de tabaco, muchos aún hacen frente a grandes desigualdades. En este punto, se refleja que aquellos que provienen de familias con bajos niveles socioeconómicos presentan peor salud física y mental y practican menos deporte que los chicos y adolescentes de familias con mayor capacidad adquisitiva.

Al observar la juventud actual, los mayores comparan el presente con una visión del pasado inflada artificialmente.

estas críticas. En concreto, se refieren a los millennials (nacidos desde principios de los 80 hasta mediados de los 90) y a la generación Z (nacidos desde mediados de los 90 hasta mediados de los 2000). La primera conclusión a la que han llegado es que las personas más autoritarias son las más proclives a pensar que los jóvenes respetan menos

HBSC

El cuestionario internacional, aplicado en 40 países, evalúa un abanico amplio de contenidos que incluyen los estilos de vida de los adolescentes (alimentación y dieta, higiene dental, actividad física y sedentarismo, consumo de alcohol, tabaco y drogas ilegales, conducta sexual coital, accidentes y lesiones, ocupación del tiempo libre); su percepción del contexto familiar (comunicación, supervisión, apego, estilos disciplinarios, actividades compartidas, bienestar económico); percepción del contexto escolar (apoyo del profesorado y de los compañeros, ajuste y rendimiento escolar); relaciones con los iguales (satisfacción con las relaciones con iguales, bullying); y percepción de salud y ajuste psicológico (autopercepción de salud, autoestima, satisfacción vital, SOC, optimismo, depresión, etcétera).

a sus mayores. Para ello, midieron el nivel de autoritarismo de mil 824 adultos de Estados Unidos de entre 33 y 51 años y les preguntaron cuánto creían que los jóvenes actuales respetaban a los adultos en comparación con cuando ellos eran jóvenes. En una segunda prueba, en la que los científicos midieron la inteligencia de 134 participan-

De acuerdo con los resultados, en general los jóvenes disfrutan de buenas relaciones con sus padres, pero la comunicación y el apoyo disminuyen con la edad, sobre todo en el caso de las muchachas. La mayoría de los países muestran que el apoyo familiar y la comunicación son mayores en las familias con mayor capacidad adquisitiva. Los compañeros pueden ser una fuente importante de apoyo social; a diferencia del de los padres, los niveles de apoyo de los compañeros permanecen estables en todas las edades y no disminuyen a medida que los jóvenes se hacen mayores. La prevalencia total del acoso escolar fue de 12 por ciento aproximadamente en los jóvenes y 10 por ciento en las chicas, siendo ellos más propensos tanto a ser acosados como a acosar a otros. (Sinc)


Viernes

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tes con diferentes cuestionarios de vocabulario, descubrieron que las personas más inteligentes pensaban que los jóvenes de hoy eran menos listos, algo que es completamente falso. En cuanto a la lectura, los investigadores volvieron a encontrar una pauta similar: cuanto más leía el adulto, más creía que los muchachos y muchachas ya no disfrutaban con ese hábito. En este caso, los científicos encuestaron a mil 500 personas a las que se evaluó en su nivel de lectura con un test sobre una lista de autores. En ninguna de las tres pruebas los autores encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres.

Ilusión de la memoria

¿Por qué las personas que sobresalen en determinados ámbitos tienden a infravalorar a los jóvenes? La culpa es de la memoria, que es caprichosa. “Objetivamente, no tenemos una memoria precisa de los rasgos, cualidades y tendencias de los niños cuando nosotros también lo éramos”, aclara Protzko. “Pensamos como niños y nuestra memoria es imperfecta”, añade. Para nivelar estas imperfecciones, según el investigador, imponemos nuestro yo actual en los recuerdos y si actualmente somos autoritarios, tendremos un recuerdo sesgado de niños que también respetaban la autoridad cuando éramos pequeños (aunque realmente no fuera tan así). Al observar a la juventud actual “estamos comparando el presente con una visión del pasado inflada artificialmente”, subraya el científico, quien atribuye este mismo patrón a las quejas que los mayores llevan haciendo de los jóvenes desde hace más de 2 mil 500 años. De esta forma, hemos mantenido este sesgo en la percepción sobre nosotros mismos siglo tras siglo. Además, los autores achacan a esta visión sesgada otro responsable: tendemos a apreciar las limitaciones de los demás cuando sobresalimos en algún aspecto de la vida, como serían en este caso la inteligencia, la autoridad o el disfrute con la lectura. Helena Matute, catedrática de Psicología Experimental en la Universidad de Deusto (Bilbao) y autora del libro Nuestra mente nos enga-

ña (2019), es experta en sesgos. La investigadora califica este estudio —en el que no ha participado— como “muy bien pensado y creativo”. “El resultado puede sorprender inicialmente, pero siguiendo la argumentación de los autores tiene todo el sentido del mundo”, destaca.

El peso del prejuicio

En cuanto al papel que tienen los prejuicios a la hora de juzgar a otras personas (los jóvenes en este caso) es “enorme”, en palabras de Matute. “Dependiendo de nuestros sesgos veremos a los demás de una forma o de otra”, afirma. Matute echa mano de un refrán para explicar por qué cuando destacamos en algún aspecto de la vida tendemos a menospreciar al

resto en ese ámbito: es relativamente fácil ver los sesgos en el ojo ajeno y muy difícil verlos en nosotros mismos. Para poder preservar los recuerdos como realmente fueron, Matute aconseja utilizar métodos externos como diarios, cuadernos de notas, videos, fotografías o audios. Concluida esta investigación, lo que se han propuesto los autores es analizar por qué solemos tener visiones idealizadas del pasado. “Es una tradición que se remonta a milenios, tender a pensar que la sociedad ideal ocurrió antes que la nuestra”, avanza Protzko. En definitiva, averiguar si es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor o también es una ilusión.

Ser joven es una condición muchas veces prejuiciada por quienes alguna vez lo fueron, debido a falsos recuerdos y las trampas de la memoria.

*Sinc

Imagen social Conseguir una buena reputación promueve en gran medida la cooperación de las personas y es algo consustancial al ser humano, según un estudio en el que ha participado la Universidad Jaume I (UJI). Las conclusiones de la investigación, liderada por el profesor Gianluca Grimalda, se han publicado en Nature Communications. “Nuestra preocupación ante cómo nos ven los demás no está limitada a la interacción en las redes sociales, sino que surge previamente a las nuevas tecnologías porque es intrínseca a nuestra psicología”, dice Grimalda. Para probar sus teorías sobre la cooperación humana, el científico de la UJI realizó una estancia en la comunidad de Teop (Papúa Nueva Guinea). Este pueblo de Oceanía fue seleccionado tanto por sus pequeñas dimensiones y bajos niveles de

complejidad social, como por mostrar características muy diferentes a las sociedades occidentales. Los habitantes de Teop son horticultores y recolectores, utilizan herramientas rudimentarias para cultivar sus alimentos, no poseen industria mecanizada, y el pago de mano de obra es poco frecuente. Viven en poblaciones de unos 150 habitantes. “Este tipo de sociedad a pequeña escala es ideal para probar las teorías evolutivas del comportamiento humano, ya que las condiciones que se dan dentro de ellos son mucho más cercanas a las experimentadas en la mayor parte de nuestra historia evolutiva, a diferencia de las sociedades occidentales industrializadas. El estudio de campo sobre los Teop es uno de los primeros en examinar los efectos que tiene la imagen social en la

vida real sobre la cooperación humana”, explica Grimalda. En el estudio de campo sobre los Teop, los investigadores se centraron en dos de las conductas grupales más comunes: la preocupación por la imagen social y la propensión a castigar la conducta desviada. La principal conclusión del estudio es que la preocupación por la imagen social pesa mucho más que el castigo. En opinión de Grimalda, “estos resultados apoyan la idea de que la preocupación por la imagen social propia es un rasgo universal de la psicología humana. Por el contrario, la propensión a castigar el comportamiento no cooperativo, que es observable en algunas sociedades contemporáneas, probablemente se adquirió de forma relativamente reciente en la evolución humana”. (Sinc)


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Revista Viernes del Diario de Centro América del 17 de enero de 2020 by Diario de Centro América Guatemala - Issuu