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William Blake, un visionario
Viernes Guatemala, 11 de octubre de 2019 AĂąo 7 No. 304
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Editorial Según consignamos en estas páginas, hay evidencia de que, desde siempre, los poblamientos humanos más
José Hue
Organizac
exitosos en términos de supervivencia han forzado al límite las posibilidades regenerativas del entorno, con tal de garantizar la reproducción del tejido social. “Forzar hasta el límite” pareciera una consigna rectora para aquellas generaciones que le han apostado a esa extraña idea de progreso, que consiste en depredar hoy para la obtención inmediata de satisfactores. Entendido así, el éxito de la modernidad hace del presente un agujero negro en el que colapsa el futuro. El horizonte del “hasta aquí llegamos” pareciera, pues, la norma de funcionamiento de cierta mentalidad eficientista. Por eso, frente al éxito, optar por el aprendizaje. Aunque suene bizarro, aprender del futuro para asimilar las lecciones del presente puede ser una buena manera de encarar el legado que hemos recibido de nuestros antepasados, El éxito como trofeo puede que nos haga ciegos fren-
n este volumen, el maestro encontrará técnicas que le permitirán conocer, tanto la estructura extrínseca como la intrínseca de su asignatura. Asimismo, se le presenta información sobre la acepción de términos de uso frecuente en el ámbito educativo, proveyéndolo de un marco de referencia conceptual para la realización de experiencias de aprendizaje. De acuerdo con los conductistas, el aprendizaje es un proceso de tanteo (ensayo y error) guiado por las operaciones de premio y castigo, mediante las cuales se modifican las respuestas de los organismos. Los neoconductistas lo definen como una modificación relativamente permanente de la conducta, debido a la experiencia del organismo. Mientras, los psicólogos de la Gestalt parten de la premisa de que el estudiante puede conocer —estar consciente— de la existencia de partes aparentemente aisladas que articula, por una operación mental, en una estructura que da significación al conjunto. Sostenemos aquí que ambas perspectivas son complementarias.
te al hecho de que somos las abejas que se extinguen, los osos polares que se sofocan, y el tornado de fuego que asola implacable nuestros bosques. Y, aún así, puede que la esperanza sea lo único que nos salve. Archivo
DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano
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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Freddy Pérez
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Denis Diderot El filósofo Denis Diderot nació el 5 de octubre de 1713, en Langres (Francia). Fue el segundo de los siete hijos de Angélique Vigneron y Didier Diderot, maestro cuchillero. Se cuenta que a los tres años de edad fue llevado a presenciar una ejecución pública, y que la impresión que le causó fue tan violenta que cayó enfermo. En su ciudad natal cursó estudios con los jesuitas. Se trasladó a París, en 1734, donde pasó diez años como profesor de matemáticas, latín, griego y lenguas modernas. En 1746 se publicó bajo el anonimato su primera obra importante,
Pensamientos filosóficos (1746), en la que afirma su filosofía deísta. En 1747 fue invitado para editar una traducción francesa de la Cyclopaedia inglesa de Ephraim Chambers. Gracias a la colaboración del matemático Jean le Rond d’Alembert, fue capaz de transformar este proyecto en una inmensa obra de nueva redacción, que abarcaba 35 volúmenes, Enciclopedia o diccionario ra-
zonado de las artes y los oficios, más conocida como La Enciclopedia. Se le unieron Voltaire y Montesquieu, y se comenzó a utilizar La En-
ciclopedia como una poderosa arma de propaganda contra la autoridad eclesiástica, la superstición, el conservadurismo y el orden semifeudal. En 1759, los diez primeros volúmenes fueron eliminados por el Conseil du Roi, que prohibió la publicación de la obra. Denis prosiguió con su trabajo en los volúmenes restantes y logró imprimirlos en secreto. Los 17 volúmenes del texto se completaron en 1765, pero las ilustraciones y los suplementos no se añadieron hasta 1780. De su obra
lería
destacan también La religiosa (1796), El sobrino de Rameau (1761), traducida al alemán por Goethe; Jacques el fatalista (1796), Cartas sobre
Geógrafo
Martin Behaim, conocido también como Martín de Bohemia, nació en Nüremberg, Alemania, el 6 de octubre de 1459, y falleció en Lisboa, Portugal, el 29 de julio de 1507. Comerciante, astrónomo,
ciegos para uso de los que ven (1749) y El sueño de D’Alembert (1830). Amigo y consejero de la emperatriz Catalina II de Rusia, para ella y a su pedido escribió el Ensayo sobre los estudios en Rusia y el Plan de una universidad oficial rusa. A ella le vendió más tarde su biblioteca, apremiado por necesidades económicas.
navegante y geógrafo, prestó servicios al Reino de
En 1729 fundó el diario Salones, en el que escribía las críticas de las
Portugal, donde radicó prácticamente la mitad de
exposiciones de arte que se celebraban cada año en la ciudad de París.
su vida. También fue célebre por haber construido el globo terráqueo más antiguo que se conserva.
Denis Diderot falleció en París, el 31 de julio de 1784.
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La adquisición de herramientas para la transformación social es lo que debería determinar las pautas del ejercicio educativo.
Una educación para rehacer nuestro mundo Juan Alberto Sánchez Marín* a sociedad necesaria es aquella capaz de diferenciar los hechos de su simulacro, la interacción de la dependencia, el proceso de lo contingente, el auxilio del saqueo o la justicia de los caprichosos marcos legales. Mejor dicho, como en una prueba de escuela, la que esté capacitada para distinguir lo verdadero de lo falso, aunque le cueste el saldo en el banco o la vida. La sociedad a la altura de sus miembros marginados y desamparados, antes que solazada en la bajeza de las élites. Hace falta una sociedad en condiciones de interpretar el mundo alrededor, en sus cualidades y sentidos, gritos y silencios, nexos e implicaciones, desde una perspectiva ética e integral, preparada para verse en el espejo de sus acciones, con la entereza suficiente para reconocerse en las armonías, pero también en su profunda inestabilidad. Una sociedad que yace distante, y que a la vez está a la mano, porque la nación del futuro no es otra que la constituida y construida ahora mismo, día a día, con fortuna y errores, satisfacciones y desagrados. Lo mal hecho en este momento se pagará caro mañana, mas lo dejado de hacer costará el doble.
¿Qué sociedad se desea construir para enfrentar los graves desequilibrios locales y globales del siglo XXI? La sociedad deseable no es la imposible de las utopías renacentistas, pero está lejos de serlo la tangible de nuestra época, menos aún cualquiera de sus múltiples ficciones.
Hace 2 mil o 3 mil años, o varios siglos hacia acá, los pueblos se daban el lujo de proyectarse al porvenir en sus sagas y descendencias, y confines y territorios. Los mitos fundacionales eran perceptibles. El futuro, casi medible; los hados lo volvían destino y en no pocas oportunidades lo hacían cierto. O eso se figuraban los antepasados. Cuando no era así, el mundo se llenaba de señales, códigos subrepticios, representaciones poéticas, claves alegóricas, milagros. Hoy, en cambio, lo venidero es débil y volátil, y las predicciones no cruzan el cierre de una bolsa o los trinos perturbadores de algún infeliz con ascendencia.
Cuestión esencial
Cómo desciframos la sociedad que no cesa de hacerse y deshacerse ante nuestros ojos, de cuál modo aprehendemos cada una de sus entidades y relaciones. Los ciudadanos que saben interpretarse en posibilidades, responsabilidades y derechos; en sus estructuras y nexos, intereses e interesados; autenticidades e invenciones, certidumbres y manipulaciones, son los cimientos de esa sociedad imprescindible. En otras palabras, los que saben dónde están, lo que hacen y para qué (mejor aún, para quién).
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Una capacidad interpretativa que, entre otras cosas, es criterio, expresión y comunicación, participación, organización. Factores, desde luego, demasiado riesgosos para el statu quo. De ahí que a la educación se la mantenga bajo el estricto control del poder con mecanismos nunca cuestionados y nombres instituidos, que estimamos favorables e, inclusive, liberadores. Pareciera que no se advierte el gran daño que sus exclusivos límites conllevan: caudal de conocimientos (indigestión mental), conjunto de reglas y comportamiento (sumisión), urbanidad y buenas maneras (capitulación), experiencia acumulada (manías), desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos (¡una verdadera broma!). Nada tan alejado del concepto de educación como las cuatro significaciones que le asienta el diccionario de la RAE como una cachetada. Anacrónicas, utilitarias, definen con turbadora exactitud lo que no es ni debe ser. Un compendio de rudimentos que, justamente, altera los sentidos que sí debe tener: franca y emancipadora, indomable y punzante, conmovedora y sugerente, particular y colectiva, bidireccional y transversal. Sobran los calificativos.
Axioma eludido
Y el poder no es un gobierno, a lo sumo, ejecutor. La fuerza que mueve los hilos está detrás de las fachadas democráticas de sainete, a buen recaudo dentro de los bastiones económicos y financieros del progreso. Pero se trasluce nítido en modas pedagógicas que se cumplen porque son la directriz, metodologías gastadas encajonadas en palabras relucientes, e innovaciones que resguardan las orientaciones. La educación funge como el abastecedor de siervos debidamente adoctrinados del sistema. Un planteamiento que no por viejo pierde su aire de fehaciente. Las ciudades inteligentes (Smart cities) continúan educando al Emilio (Rousseau, 1762) de hace dos siglos y medio, que apenas si accedía a la modernidad. De ese Emilio del cual procede un axioma eludido por el mundo en que vivimos: “Se debe adaptar al hombre la educación del hombre y no a lo que no es él”. Menos aún, digo yo, a lo
El pedagogo brasileño Paulo Freire apostó por “destrabar” las relaciones de poder implícitas en lo que llamó “educación bancaria”.
que unos cuantos ambiciosos necesitan que él sea. En todo caso, fatal ese olvido de poquito parentesco con la amnesia. La sociedad que hay que construir tiene que estar enterada, cuando menos, de la clase de mundo que habita. Saber bien la dimensión de las fragilidades locales y globales que la menoscaban a diario y entorpecen su genuino desarrollo; tener claros los vínculos envilecidos que priman en la interacción del presente, y filtrar los engaños que la desbordan.
Un proyecto
Este sosiego insoportable, esta calma fastidiosa, son posibles por la ignorancia en la que las sociedades se hayan sumidas. Resulta inconcebible la tranquilidad cuando se comprende lo que ocurre a lo largo y ancho del planeta, y se discierne la razón de los horrores acometidos en su nombre. La inconsciencia social, junto a la apatía, son tan oportunas para las oligarquías como la paz de los sepulcros que ellas mismas imponen. El individuo se entera de algo y no sabe qué
pasa. Una multitud cree saber lo que acontece y despliega su odio cerril contra el inocente y lo distinto, lejos de las verdaderas causas del desbarajuste. La manipulación hace lo suyo, por supuesto, pero menos en la acción episódica o a modo de operación particular, y sí más como algo intrínseco metido adentro al pisar la escuela inicial o atender el primer sonsonete mediático. No llegamos a ser los pobres de espíritu a los que se refiere el Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret (Mt 5, 1; 7). No reconocemos siquiera las tremendas flaquezas propias, ni tenemos la bienaventuranza ni será nuestro el reino de los cielos. La pobreza espiritual de nuestras sociedades no se constituye por la percepción de los límites, sino que se alza del oscurantismo dominante. Y la educación cercena más quizás que las demás piezas mohosas de la castración. El que estudia hasta el empacho, más desdeña y desecha; el docto termina siendo otro pobre cretino. Abunda la ignorancia consentida, claro está, la barbarie por conveniencia, que se busca y cultiva porque con ella se cree lograr cierta aquiescencia moral o conseguir alguna clase de amnistía ética. Nada más errátil que una ignorancia comprometida y egoísta que tampoco exculpa a una sociedad, o a una parte considerable de ella.
Potencialidades
Pero en los sustentos de la opresión están, también, las potencialidades para la liberación. Habremos de hallarlas en los mecanismos de la participación, ahora establecidos para todo lo contrario; en la educación, la gran utilitaria del sistema, y, desde los albores del siglo XIX, la guarda principal y cínica del statu quo; en los medios dominantes, actualmente, con la irremplazable función de acomodar los acontecimientos a la narrativa dispuesta. Y así. Los entornos de autonomía son incómodos para el poder, que advierte en ellos los escenarios más desafiantes. Por eso, los planes de las instituciones educativas permanecen bajo rigurosa inspección. Por lo mismo, son promulgadas leyes que socavan la educación pública. Los presupuestos de las instituciones educativas públicas son reducidos; a las universi-
Una educación desmasificadora y liberadora podría favorecer la salud social a largo plazo.
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La potencia y vigencia de datos, retentivas e hipótesis jamás está en las letras muertas que los consignan o formulan, sino en la capacidad que tengamos para desglosar sus sentidos y verlos moverse a través de la ventana. La sociedad requiere de seres suspicaces, esquivos frente a lo que oyen y ven, y recelosos a profundidad del conocimiento enlatado, de las estupendas ideas empacadas al vacío y de los artificios de manual para triunfar. No hay tales. La duda es una herramienta útil para ser arte y parte de la realidad que tenemos por nuestra, en unas ocasiones, escurridiza, en otras, efectista. En esos reparos angustiantes puede radicar el secreto para que no seamos simples recitadores de sus bocadillos teatrales. En la universidad se construyen los interrogantes y, cuanto antes, se desarman las geniales respuestas alcanzadas.
Fomentar la reflexión
Fomentar la reflexión es tarea central del quehacer intelectual.
dades se las conduce a la ruina para facilitar su privatización o, lo que es igual, se involucra a la empresa privada en la adecuación de los currículos, es decir, se efectúa una “modernización educativa” que lleva de cabeza a los tiempos de la Revolución Industrial, cuando el sistema educativo le manufacturaba obreros a la fábrica. No se conquistará una sociedad distinta mediante esquemas supeditados a finalidades particulares, de clase social o sectoriales. Mucho menos, partiendo de la actual situación de carencia de soberanía, ausencia de fines comunes y perspectivas humanas (humanitarias y humanistas).
Fértiles sembradíos
La naturaleza del plan educativo corresponde a un cálculo económico y político. El currículo no es la concreción de determinada cultura ni el sitio excepcional donde confluyen nociones epistemológicas con saberes ancestrales, el barniz sociológico con los vuelos de la praxis, la conjetura antropológica con las fisonomías específicas del educador y el educando. No puede suceder de otro modo, toda vez que la intencionalidad del sistema educativo, corrompida en el fondo, no luce diferente en la forma. El Estado que apunte a encarar los desequilibrios, no queda otra, deberá comenzar por confrontar su armazón y el propio carácter. El primer paso no es saber quiénes son los ciudadanos, lo que sin duda es útil para la coacción y las cargas impositivas, sino allanar el camino para que los propios ciudadanos se conozcan a sí mismos: que sepan dónde habitan y de dónde vienen, por qué están como están, para qué son buenos. Fértiles sembradíos de la educación.
Y, dónde comienza la entereza de un pueblo. Sólo los ciudadanos que tienen idea de dónde están parados, le otorgan la cualidad de digna a una sociedad. La conversión que se plantee en términos distintos, o la propuesta bajo los estados hostiles que imperan hoy en día, ha de ser fraudulenta y han de ser endebles, si no alevosos, los objetivos.
Qué se espera de las universidades
Ya es hora de que las universidades en nuestras sociedades no sean los centros de moldeo de sujetos fragmentados y portadores del virus del conocimiento por segmentos. Mientras la universidad siga siendo un centro de la instrucción, ese eufemismo que abarca la exhumación lenta y pertinaz de la sabiduría, será difícil la conquista de condiciones de vida distintas. Y la concreción de otro mundo difícilmente será posible. El impacto de una renovación educativa trascendente se tomará su tiempo, seguramente, y puede ser un proceso de años. Pero la modificación de un currículo y de un pénsum, los primeros pasos, sería algo breve, inmediato, si existiera la voluntad política para hacerlo. Algo elemental que no hay, ni habrá en sociedades regidas por lógicas perversas y utilitarias. En la universidad, la escuela, el colegio, yacen los soportes de la transformación auténtica. El centro educativo tendrá que ser un centro de cuestionamientos; en esa articulación, la universidad no puede ser otra cosa que el generador mayor de pensamiento crítico, que no es solamente el desmonte o la digestión de una realidad, sino, ante todo, la puerta abierta para la proposición y la construcción sociales.
El papel de los intelectuales y de los sectores sociales agrupados alrededor de agendas democráticas, en ese reordenamiento, tiene mucho que ver con proyectar los énfasis debidos y fomentar la reflexión en torno al único asidero efectivo que tiene lo trascendental en la Tierra: lo cotidiano. Cada quien desde su perspectiva, ámbitos y competencias. Ahí yacen las claves, las metafóricas, las alegóricas o las simbólicas, las que se quieran y a la vista, como La carta robada (Allan Poe, 1844), en “un tarjetero de cartón con filigrana de baratija, colgado por una cinta azul sucia de una anilla…” El quid para entender mejor lo que somos y lograr el inequívoco compromiso con lo que hacemos. La actitud del intelectual no es conformidad porque sí, ni discrepancia porque no. Más bien, le corresponde la disputa sin tregua contra las iniquidades; resistencia contra las injusticias y rabia con la sinrazón del día a día. No confundirlo con el negativismo autocompasivo, que no solo inmoviliza sino justifica la inacción. De su expresión deberían despuntar las alarmas, los desasosiegos, la desesperanza con razones y la esperanza con precauciones, en una sola frase. La conmoción de los intelectuales debería ser el lastre a cuestas de las sociedades y, en especial, de la academia. Pero escasas veces es así, como lo demuestra la historia de muchas de las regiones postergadas del planeta. Muchos intelectuales, escritores, pensadores, cuentan con gran capacidad de convocatoria, y sus reflexiones podrían avivar aquel impulso sin el cual es inviable cualquier transformación auténtica: la motivación. Y en este mundo de inseguridades, exclusión, fascismo, racismo, supremacías y todos los desajustes concebibles, las transformaciones sociales son cada vez más ineludibles y urgentes, comenzando por la cultural. Pareciera que la integración es propugnada y alabada en innumerables textos por escritores recluidos e incomunicados. No es tan tarde como para no darnos cuenta que se están yendo las horas y los años. La pugna por la transformación de la educación, sea como sea, como determinante para el futuro que le espera al ser humano, no dejará de ser una batalla de aquella categoría definida con acierto por Flaubert (1911): “Siempre sangrienta” y siempre con dos vencedores, “el que ganó y el que perdió”. Porque en esa consecución ganarán también, y aún más quizás, quienes ahora la obstaculizan con vehemencia.
*Sur y sur
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Gavetas
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Ramón del Valle-Inclán DCA, 7 de enero de 1936.- Ha muerto, hace dos días, el poeta y dramaturgo don Ramón María del Valle Inclán, en el sanatorio de Villar Iglesias, cerca de Santiago de Compostela, a la edad de 67 años, víctima de uremia. Se cuenta que durante su entierro, en medio de una lluvia torrencial, un joven anarquista, Modesto Pasín, se abalanzó sobre el ataúd ya en la fosa abierta de la tumba, para arrancar la cruz que figuraba en la tapa, lo que dejó al descubierto el cadáver de Valle-Inclán a través de un boquete provocado por la acción del fanático. Valle-Inclán nació en Vilanova de Arousa en 1866. Se definió, mediante su personaje de farsa y tragedia, el marqués de Bradomín, como feo, católico y sentimental. Su personalidad indomable y su espíritu ácrata merecieron del dictador Primo de Rivera los calificativos de eximio escritor, extravagante ciudadano. La vida de Valle-Inclán estuvo a la altura de una obra que buscó la novedad, la vanguardia, la ruptura de las normas y una deslumbrante imaginación que asombra. El esperpento, una inestimable aportación a los géneros literarios, está diseminado en sus novelas y en sus dramas como el garabato genial de un creador irrepetible. Renovó el teatro hasta el punto de que obras como Luces de bohemia (la mejor de la historia del teatro español contemporáneo, según la crítica) mantienen la frescura de su primer estreno. Con el retrato del Tirano Banderas inicia una línea que, eventualmente, podría dar pie al surgimiento de una nueva escuela narrativa. Y su poesía trascendió un inicial modernismo para coger al vuelo el pulso de la España del 98.
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Reporte en V
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El conocimiento com El premio Nobel de Química, Jacques Dubochet (Suiza, 1942), participó en una sesión sobre ciencia y política en el XI Congreso Mundial de Periodismo Científico, que se celebró a mediados de año en la ciudad suiza de Lausana. Núria Jar* n octubre de 1941 fue concebido por unos padres optimistas, según asegura este biofísico en su peculiar currículum de profesor emérito de la Universidad de Lausana. El segundo apunte de este documento dice “Ya no le temo a la oscuridad porque el sol sale cada día. Fue Copérnico quien lo descubrió” (1946). Aparte de curiosidades, el currículum de Jacques Dubochet también recoge —claro está— su logro más destacado, pero siempre con su característico sentido del humor. La anotación es de octubre de 2017: “¡Ay! Un premio Nobel”. El científico recibió el galardón, junto con Joachim Frank y Richard Henderson, por contribuir al desarrollo de la criomicroscopía electrónica, una técnica que permite ver en tres dimensiones las moléculas de la vida. La alta resolución de las imágenes promete el diseño de nuevos fármacos para combatir, por ejemplo, infecciones. El pasado mes de julio participó en el XI Congreso Mundial de Periodismo Científico, en Lausana, en una sesión sobre ciencia y política. Dubochet, además de renombrado científico, es miembro del Partido Socialista suizo. A sus casi 77 años, sigue en plena forma. Aparece con una camiseta de Costa Rica, pantalón corto y sandalias de senderismo. Después de cada pregunta deja un silencio para pensar bien su respuesta, mientras mira fijamente a los ojos del interlocutor. Pronuncia las frases de forma enérgica y segura.
¿Cuál debería ser la relación entre científicos y periodistas?
Los científicos y los periodistas deberían colaborar para dar a conocer hechos. Los hechos existen, a pesar de que mucha gente crea que no. Esa es nuestra profesión y la razón de ser de la colaboración entre científicos y periodistas: mostrar que los hechos existen e identificar cuáles son. Ahora bien, los científicos son muy diferentes de los periodistas. Me gusta mucho la frase que dice que los periodistas son los últimos fact
checkers (verificadores de datos). No sé si realmente es así, pero lo debería ser.
¿Cree que a veces los científicos no se sienten cómodos con ese papel del periodismo, porque nos ven más como cheerleaders de la ciencia?
Jacques Dubochet abre una botella de champán tras conocerse que había ganado el Nobel de Química.
El científico no es el último fact checker. Al menos, no en su disciplina. Mi trabajo como científico es falsear y poner todo mi esfuerzo en la posible falsedad de una teoría, que intento refutar por todos los medios. Si después de años y años de esfuerzo no puedo demostrar que sea falsa, entonces me atreveré a decir que quizás sea correcta. Ahora la ciencia ya no funciona así. Si tengo una teoría lucharé hasta demostrar que es correcta, así que estaré terriblemente sesgado para demostrar que tengo razón y que el resto de teorías son incorrectas. Mientras que al periodista le da igual, no le importa si una teoría está bien o mal porque no tiene ninguna, o no debería tenerla. No obstante, cuando un científico habla de otro tema que no es el suyo es distinto porque no tiene que demostrar nada. Yo puedo hablar sobre cambio climático y tener una cierta ventaja, ya que estoy acostumbrado a confrontarme con los hechos. La ciencia es un ejercicio de confrontación. Pero los periodistas también están en una buena posición, o deberían estarlo. Un periodista debe tener buena memoria, un sistema para manejar mucha información, clasificarla, tenerla a mano… Yo tengo una mente desordenada y no se me da muy bien buscar en internet. Soy muy clásico, mi fuente de información son las principales revistas científicas.
¿Considera que el periodismo está haciendo su trabajo?
Los periodistas científicos tienen un nicho del que no pueden ser eliminados. Ahora bien, ¿el nicho está bien ocupado? Ese es un problema de los periodistas. Ahí yo no puedo ayudarlos. También es difícil ser científico, tenemos muchos problemas. La reproducibilidad, sin ir más lejos. Deberíamos intentar hacerlo mejor. Y ustedes deberían intentar hacerlo mejor.
Usted que también ha estado cerca de la política, ¿cree que también hay una crisis de evidencia en los gobiernos y parlamentos?
Claro, por supuesto (resopla). Hace unos días, un alto funcionario de Estados Unidos dijo que el deshielo del Ártico era una oportunidad para crear nuevas rutas comerciales. ¿Qué hacemos con esto? ¡Es una de las personas más poderosas del mundo! La ciencia y los hechos están en peligro. Por suerte, en mi país el panorama es algo mejor. En Suiza tenemos una minoría que piensa que el cambio climático es basura, pero es una minoría relativamente pequeña. De momento
no tengo miedo de expresar mis opiniones. Pero hay un montón de países con situaciones muy preocupantes.
¿Somos conscientes de nuestra vulnerabilidad?
Esa es una gran cuestión, muy profunda. Durante mucho tiempo creí que los hechos tenían la partida ganada, que no había nada más poderoso que los hechos. Todavía lo pienso, pero podrían suceder cosas terribles. Quizás estemos perdiendo nuestra civilización, porque ya no aceptamos más los hechos. Luego ves a gente como Greta Thunberg que se rebela por un mundo mejor. Deberíamos aprender de los hechos y actuar como si fueran ciertos. En mi país la mayoría piensa que el cambio climático es una catástrofe y va acabar con el mundo, pero luego comemos carne al ritmo de siempre y conducimos vehículos cada vez más grandes.
¿Cómo influye la política en la investigación?
Esto es algo sobre lo que pienso a menudo (suspira). Me gusta mucho la Fundación Nacio-
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mo bien público
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caminando tranquilamente por las montañas de Heidelberg, donde desarrollé mi trabajo en EMBL durante más de 30 años y que más tarde me valdría el Nobel. A la hora de comer, no siempre, pero a menudo, salíamos a caminar y así venían las buenas ideas. Cuando estaba en el laboratorio siempre me acercaba a gente con la mente abierta que tenía intereses, aficiones y actividades más allá de la ciencia.
¿Qué hacía el día que le anunciaron el Nobel?
La noche anterior había venido nuestro hijo a cenar a casa y estuvimos hablando sobre el Nobel de Física que habían concedido por las ondas gravitaciones. Le dije a mi familia: “Mañana anuncian el de química, tengo un 10 por ciento de posibilidades”. Aunque para mis adentros pensé que tenía un 20. La criomicroscopía electrónica ya era muy conocida, incluso había sido selecionada método del año por la revista Science y Richard Henderson me había nombrado padre de la técnica en un artículo científico. Pero, claro, ¡Michel Mayor descubrió el primer exoplaneta hace más de 20 años y no tiene ningún Nobel! Nunca puedes estar seguro de que te lo vayan a dar. Pero al día siguiente, mi mujer descolgó el teléfono y con una cara larga me dijo: “Es Estocolmo”.
Tener un Nobel debe ser un buen altavoz. De hecho, en la ceremonia de entrega no habló demasiado sobre su investigación.
nal de Ciencia de mi país. Tiene un buen presupuesto, pero ¿en qué proyectos debería invertir? La idea es dar dinero a la mejor ciencia. Pero, ¿cuál es la mejor? Mi opinión es que se deben gastar fondos públicos tanto en ciencia básica como aplicada, si no, el mercado decidirá dónde poner el dinero. Lo repito desde que me dieron el Nobel. El conocimiento debe ser un bien público y no una cuestión de dinero o de poder. Y eso es difícil.
¿Qué piensa de que, en adelante, toda investigación financiada con fondos europeos deba publicarse en acceso abierto?
A mí esto me parece maravilloso, pero no es fácil. No entiendo por qué tantos científicos no están convencidos de que este sea el camino. Entiendo que la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, que publica la revista Science y saca dinero de las suscripciones, esté en contra del acceso abierto. Pero la sociedad puede encontrar otras maneras de apoyar a la investigación.
¿El científico que se involucra en política está sesgado por una ideología?
No lo creo. Nadie dirá que la ciencia de un investigador sea mala porque esté involucrado en política. Por ejemplo, no creo que se subestime el trabajo científico de un investigador molecular porque esté involucrado en políticas climáticas. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Pero date cuenta que ser científico lleva mucho tiempo. Son muchas horas dedicadas que le quitas a tu familia. En la política pasa igual. Por lo tanto, hay pocos científicos que sean activos políticamente y la mayoría son viejos. Necesitamos científicos jóvenes en el Parlamento, de la misma forma que necesitamos periodistas jóvenes en el Parlamento. Pero, por supuesto, es mucho más fácil si solo te dedicas a la política, si solo eres un parlamentario. Tengo mi opinión sobre esto. No se trata de trabajar duro para tener mejores ideas, sino de disfrutar. Sé que mis mejores ideas vienen mientras me ducho temprano por la mañana o
Aproveché el tiempo para hablar de otras cosas. He estado activo en política durante mucho tiempo, pero a los científicos cuesta que nos escuchen. Sin embargo, cuando tienes el premio Nobel esto cambia. Es mucho más fácil. Es una situación interesante, aunque no muy sencilla.
¿Qué quiere decir?
Nadie está preparado para ser un Nobel. ¿Qué es una persona? Una persona se erige sobre dos piernas. Una pierna es uno mismo, mi cuerpo, mis sentimientos… y la otra es la sociedad. Vivimos en sociedad y debemos encontrar la mejor manera de hacerlo. Algunos lo hacen muy elegantemente y se sostienen bien sobre las dos piernas.
Caminan como modelos...
Caminan felices en sociedad y consigo mismos. Está claro que uno siempre puede mejorar, ¿eh? Pero, de repente, te dan el Nobel y la sociedad se abalanza sobre ti. La gente piensa que eres un genio y espera mucho de ti, que todo lo que digas sea buenísimo. Y el Nobel no cambia nada, eres el mismo que dos horas antes, pero de repente eres algo completamente diferente. ¡Una locura! ¿Cómo gestionas eso? Mi mujer me dijo: “Suerte que te ha pillado tarde y has tenido tiempo de asentarte”.
*Sinc
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Contando el tiempo
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Paulo Freire y los iletrados Paulo Freire (1921-1997) fue el pedagogo de los oprimidos y en su trabajo transmitió la pedagogía de la esperanza. Influyó en las nuevas ideas liberadoras en América Latina y en las renovaciones pedagógicas europeas y africanas, y su figura es referente constante en la política liberadora y en la educación. Fue emigrante y exilado por razones políticas. Por mucho tiempo, su domicilio fue el Consejo Mundial de las Iglesias en Ginebra, Suiza. Enrique Martínez-Salanova* aulo Freire conoció desde niño la realidad del nordeste brasileño, en el que hasta hacía poco se vivía en esclavitud y que por aquellos tiempos las clases rurales vivían en relaciones laborales de opresión, marginadas del proceso social, político y económico y sin participación alguna en las decisiones importantes para el país. Es ahí donde se introduce Paulo Freire, que intenta que sus coterráneos rompan su pasividad y silencio, que reconozcan la fuerza de su unidad transformadora, que adquieran la capacidad crítica para relacionarse con la sociedad y que se liberen de sus ataduras, única posibilidad de cambio de la sociedad. Se inserta en las nuevas ideas revolucionarias que existían en América Latina en los años 60, imbuido del lenguaje de liberación surgido de las corrientes más avanzadas del catolicismo, que formularon la Teología de la Liberación, y utilizando elementos de la dialéctica marxista para la visión y comprensión de la historia. De acuerdo con él “La pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora tendrá, pues, dos momentos distintos aunque interrelacionados. El primero, en el cual los oprimidos van desvelando el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación, y, el segundo, en que, una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación”.
Los iletrados
Freire se ocupó de los hombres y mujeres “no letrados”, de “los desarrapados del mundo” que no podían construirse un mundo de signos escritos y abrirse otros mundos, entre ellos, el mundo del conocimiento (sistematizado) y el mundo de la conciencia (crítica). Porque para él el conocimiento no se transmite, se “está construyendo”: el acto educativo no consiste en una transmisión de conocimientos, es el goce de la construcción de un mundo común.
Biografía Nació en Recife, Brasil, en 1921. En 1947, fue director del Departamento de Educación y Cultura del Servicio Social de la Industria. Estudió letras y se doctoró en 1959 en Filosofía e Historia de la Educación con la tesis Educación y actualidad brasileña, en la que se sientan las bases de su método, según el cual todo proceso educativo debe partir de la realidad que rodea a cada individuo. En los 50 perteneció al primer Consejo Estatal de Educación de Pernambuco. En 1961 fue nombrado director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife. En 1963 puso en práctica su primer experiencia educativa de grupo, dentro de la Campaña Nacional de Alfabetización, consiguiendo la alfabetización de 300 trabajadores rurales en mes y medio. Fue acusado por la oligarquía y por ciertos sectores de la Iglesia de agitador político. Como consecuencia del golpe militar de 1964, debió abandonar
En ese sentido, la “deshumanización” afecta a los oprimidos y a quienes les oprimen. Aquellos desean convertirse a su vez en opresores. Es una gran contradicción, que desafía al oprimido proponiéndole una nueva fórmula: transformarse en los restauradores de la libertad de ambos. De esta forma, debería nacer un hombre nuevo que supere la contradicción: ni opresor ni oprimido: un hombre liberándose, humanizándose.
El saber como depósito
En la concepción bancaria, el sujeto de la educación es el educador, el cual conduce al educando en la memorización mecánica de los contenidos. Los educandos son así una espe-
su actividad y buscó refugio en Chile, donde participó en diversos planes del gobierno democristiano de Eduardo Frei, como el Programa de Educación de Adultos del Instituto Chileno para la Reforma Agraria (ICIRA). En Chile escribió Pedagogía del oprimido, cuyo contenido desagradó sobremanera al gobierno de Santiago. Profesor de la Universidad de Harvard, colaboró con los grupos dedicados a la reforma educativa en los ámbitos rurales y urbanos. En 1970 se trasladó a Ginebra (Suiza), donde trabajó en los programas de educación del Consejo Mundial de las Iglesias. En 1980 volvió a Brasil, impartiendo docencia en la Universidad Estatal de Campinas y en la Pontifícia Universidad Católica de São Paulo, ciudad esta última de la que fue Secretário de Educación. En 1986, recibió el premio internacional “Paz y Educación” de la UNESCO.
cie de “recipientes” en los que se “deposita” el saber. El único margen de acción posible para los estudiantes es el de archivar los conocimientos, convertidos en objetos del proceso, padeciendo pasivamente la acción del educador. De este modo, a mayor pasividad, con mayor facilidad los oprimidos se adaptarán al mundo y más lejos estarán de transformar la realidad.
Diálogo liberador
La propuesta de Freire es la “Educación Problematizadora” que niega el sistema unidireccional propuesto por la “Educación bancaria” ya que da existencia a una comunicación de ida y vuelta, y elimina la contradicción entre educadores y educandos. Ambos se educan
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En la alfabetización es necesario seguir el método activo dialogal, crítico. • Fase 1: Levantamiento del universo vocabular (universo de las palabras habladas en el medio cultural del alfabetizando) de los grupos con los cuales se trabaja. Se extraen los vocablos de más ricas posibilidades fonéticas y de mayor carga semántica, con sentido existencial y emocional. • Fase 2: Elección de las palabras seleccionadas del universo vocabular investigado. • Fase 3: Creación de situaciones existenciales típicas del grupo con el que se va a trabajar. • Las palabras utilizadas reciben el nombre de generadoras, ya que a través de la combinación de sus elementos básicos propician la formación
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de otras. A partir de esas palabras se configuran las situaciones existenciales. Fase 4: Elaboración de guías (flexibles) que auxilien a los coordinadores de debate en su trabajo. Fase 5: Descomposición de las familias fonéticas correspondientes a los vocablos generadores. Se plasman las situaciones en láminas, diapositivas o proyecciones que, de la experiencia vivida por el alfabetizando, pasan al mundo de los objetos. De uno en uno, los educandos van todos haciendo palabras nuevas con las posibles combinaciones a su disposición. Este proceso va creando conocimientos de palabras que enriquecen la posibilidad de decirse diciendo su mundo.
Algunas frases sobre la educación • Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho. • Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado. • Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos. • Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo. • Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando. • Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad. • Enseñar exige saber escuchar. • Nadie es, si prohíbe que otros sean. • La pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación. • No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión. • Decir la palabra verdadera es transformar al mundo.
entre sí mientras se establece un diálogo en el cual tiene lugar el proceso educativo. Con la “Educación Problematizadora” se apunta claramente hacia la liberación y la independencia, pues destruye la pasividad del educando y lo incita a la búsqueda de la transformación de la realidad, en la que encontrará la liberación, humanizándose.
La educación como práctica de libertad
El diálogo es un fenómeno humano por el cual se nos revela la palabra, de la que podemos decir que es el diálogo mismo. Por ello hay que buscar la palabra y sus elementos constitutivos. Descubrimos así que no hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende, que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo. La palabra inauténtica no puede transformar la realidad, pues privada de su dimensión activa, se transforma en palabrería, en mero verbalismo, palabra alienada y alienante, de la que no hay que esperar la denuncia del mundo, pues no posee compromiso al no haber acción. Sin embargo, cuando la palabra hace exclusiva
• Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa. • El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación. • El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas. • Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos. • Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre. • La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una “cultura del silencio”. • Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra. • La ciencia y la tecnología, en la sociedad, deben estar al servicio de la liberación permanente y de la humanización del hombre.
referencia a la acción, se convierte en activismo, minimiza la reflexión, niega la praxis verdadera e imposibilita el diálogo. Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión. El diálogo implica un encuentro de los hombres para la transformación del mundo, por lo que se convierte en una exigencia existencial. Para Freire, la palabra tiene dos fases constitutivas indisolubles: acción y reflexión. Ambas en relación dialéctica establecen la praxis del proceso transformador. La reflexión sin acción se reduce al verbalismo estéril y la acción sin reflexión es activismo. La palabra verdadera es la praxis, porque los hombres deben actuar en el mundo para humanizarlo, transformarlo y liberarlo.
El método
El método de Freire es fundamentalmente un método de cultura popular que, a su vez, se traduce en una política popular: no hay cultura del pueblo sin política del pueblo. Por este motivo, su labor apunta principalmente a concienciar y a politizar. Freire no confunde los planos político y pedagógico: ni se absorben,
ni se contraponen. Lo que hace es distinguir su unidad bajo el argumento de que el hombre se hace historia y busca reencontrarse; es el movimiento en el que busca ser libre. Esta es la educación que busca ser práctica de la libertad. La metodología surge de la práctica social para volver, después de la reflexión, sobre la misma práctica y transformarla. De esta manera, la metodología está determinada por el contexto en que se ubica la práctica educativa: el marco de referencia está definido por lo histórico y no puede ser rígido ni universal, sino que tiene que ser construido por los hombres, en su calidad de sujetos cognoscentes, capaces de transformar su realidad. En la manera en que Freire concibe la metodología quedan expresadas las principales variables que sirven de coordenadas al proceso educativo como acto político y como acto de conocimiento; estas son: la capacidad creativa y transformadora del hombre; la capacidad de asombro, que cualquier persona tiene, sin importar la posición que ocupe en la estructura social; la naturaleza social del acto de conocimiento y la dimensión histórica de este. Otras características del método de Freire son su movilidad y capacidad de inclusión. Por ser una pedagogía basada en la práctica, esta está sometida constantemente al cambio, a la evolución dinámica y reformulación. Si el hombre es un ser inacabado, y este ser inacabado es el centro y motor de esta pedagogía, es obvio que el método tendrá que seguir su ritmo de dinamicidad y desarrollo como una constante reformulación.
La palabra y la imagen
Las lecciones para los adultos se organizaban a partir de la palabras generadoras, por medio de diapositivas, fotografías, dibujos o carteles que generaban un diálogo. En Brasil podía comenzar por la palabra generadora “tijolo” (ladrillo), a partir de una imagen o fotografía de un ladrillo. En Chile, comenzaba por la palabra “trabajo”, y la imagen de alguien trabajando, según el entorno, urbano o campesino en el que se encontrara el grupo de adultos y las experiencias vividas por ellos. Los participantes de los círculos de cultura dialogaban entre sí y con quien dirigía el debate, sobre los contenidos asociados a las diferentes figuras, y la repercusión en su propia vida. En ocasiones, cuando había posibilidades, se trabajaba con películas y grabaciones que se convertían en generadoras de diálogo.
La alfabetización como camino de liberación
Para Freire, el proceso de alfabetización tiene todos los ingredientes necesarios para la liberación. “... el aprendizaje y profundización de la propia palabra, la palabra de aquellos que no les es permitido expresarse, la palabra de los oprimidos que solo a través de ella pueden liberarse y enfrentar críticamente el proceso dialéctico de su historización (ser persona en la historia)”. El sujeto, paulatinamente, aprende a ser autor, testigo de su propia historia; entonces es capaz de escribir su propia vida, consciente de su existencia y de que es protagonista de la historia. Podemos entender la alfabetización como la conquista que hace el hombre de su palabra, lo que ciertamente conlleva la conciencia del derecho de decir la palabra. *Educomunicación
Capaneus el blasfemo (1824-27). Desafió a Júpiter y fue muerto por un rayo. Dante lo describe como mentiroso, orgulloso y desdeñoso, aparentemente incombustible.
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William Blake, un
Fotos: Archivo
visionario
Como un campeón de la imaginación se celebra a Blake en una nueva retrospectiva en la Tate Britain de Londres. Kelly Grovier observa cómo el pintor y poeta nos ayudó a “soñar fuera de la esfera”. Kelly Grovier* l pintor y poeta romántico William Blake creó algunas de las imágenes más icónicas de la historia cultural británica: desde un extraño retrato de Isaac Newton, inclinado sobre el fondo del océano, hasta un joven exuberante que arroja sus brazos contra un estallido prismático de color para abrazar un nuevo amanecer de la libertad humana. No está mal para un artista que fue ignorado en su vida, rechazado por muchos que lo conocieron como loco, y murió en la pobreza y la oscuridad en 1827. Acosado desde la infancia por visiones de ángeles y demonios que miraban por sus ventanas y lo abordaban en las escaleras, Blake pasó sus años escribiendo profecías enigmáticas que pocos leían, y producía acuarelas que pocos querían comprar. Después de décadas de trabajo no anunciado, logró organizar una sola exposición individual de su trabajo. Por todas las cuentas, fue un desastre. “El problema con Blake”, me dijo una vez el fallecido erudito romántico Jonathan Wordsworth, “es que no podía dibujar”. Cualquiera que se haya encogido ante el ingenuo y sin dientes atigrado que se enfurruña bajo la ‘simetría de
miedo’, la feroz frase final del poema de Blake The Tyger en su colección de 1794, Songs of Innocence and Experience, tendrá cierta simpatía con el jab caritativo de Wordsworth. Y, sin embargo, a pesar de la torpeza ocasional de Blake como dibujante, su trabajo es un estudio de caso en el alma de la delicadeza, la profundidad sobre la competencia. Confiando en que la posteridad apreciaría algún día el significado completo de su trabajo, Blake se consoló a sí mismo de que, en lugar de apelar a la sensibilidad contundente de su época, se adelantó a su tiempo y “trabajó hacia el futuro” .
Visionario aislado
Él estaba en lo correcto. En los dos siglos transcurridos desde que falleció, cantando en su lecho de muerte lo que vio en el cielo, Blake ha superado todas las limitaciones de la desgracia contemporánea que lo obstaculizaron. Según Martin Myrone, que se ha convertido en el curador principal de una nueva exposición del trabajo de Blake en Tate Britain, Blake es “modelo del genio autónomo y visionario aislado”. La completa retrospectiva de Tate, la primera en casi una generación, presenta más de 300 dibujos, pinturas, acuarelas, grabados en madera y libros ilustrados, y brinda la oportunidad perfecta para explorar los secretos detrás
del legado en constante evolución de Blake y contemplar la aparición en la imaginación popular de un excéntrico londinenses cuya ambición era ayudarnos a “ver un mundo en un grano de arena / y un cielo en una flor silvestre”, a “sostener el infinito en la palma de [nuestra] mano / y la eternidad en una hora”. La capacidad de Blake, de manera granular, de reducir su enfoque a una sola mota del mundo material y percibir conmociones eternas en él, es instructivo sobre la mejor manera de apreciar las intensidades y el logro de su propio trabajo. Los visitantes del espectáculo, dice Myrone, pueden sorprenderse por la pequeña escala de muchas de las obras más conocidas del artista, que estamos acostumbrados a experimentar explotados artificialmente en carteles de dormitorios o reducidos a miniaturas electrónicas que tenemos en la palma de nuestras manos. “Puedes mirar cada Blake que quieras ver en tu teléfono”, me dice, “pero no es lo mismo que verlo en persona”. De hecho, hay algo sobre acercarse que aumenta la percepción de uno. Es solo cuando ajustamos nuestros ojos a la pequeña abertura (46 x 60 cm) a través de la cual Blake nos invita a vislumbrar su avistamiento submarino de Newton que apreciamos las tensiones estrechas y claustrofóbicas que le dan sentido al trabajo. Encaramado incómodamente en un estante de piedra con incrustaciones de coral en lo que parece ser una gruta submarina, Newton se estira torpemente para garabatear en un rollo de pergamino que ha desplegado a sus pies, una ergonomía incómoda que hace que el Pensador rocoso de Rodin se vea positivamente acogedor. La mirada imperturbable de Newton y la
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posición precisa de sus dedos delgados sugieren que está al borde de un avance cognitivo, como si hubiera descifrado el código que desbloqueará los misterios del universo: un emblema, seguramente. ¿O es eso? Mire más de cerca, y el instrumento con el que Blake ha equipado calculadamente al reconocido físico y matemático inglés es uno que encontraremos una y otra vez en la obra más famosa de Blake: un par de brújulas de dibujante. En el vocabulario visual único de Blake, el instrumento es una forma abreviada de sugerir la percepción humana y se convierte en una especie de “grillete mental” que esclaviza nuestra visión.
Fe equivocada
Lejos de celebrar el genio de Newton, uno de los principales pensadores de la revolución científica, la impresión en color a menudo reproducida por Blake (que el escultor escocés Eduardo Paolozzi hizo famosa en una corpulenta estatua de bronce que protege la entrada de la Biblioteca Británica) es realmente una advertencia de racionalidad pesada y fe equivocada en la razón científica sobre lo que Blake creía que eran los poderes más profundos y liberadores de la imaginación. Una vez visto, el par de brújulas se convierte, irónicamente, en una especie de llave que abre las puertas de la propia percepción de Blake: un tic artístico recurrente cuya precisión simbólica imita el genio de algunas de sus imágenes y diseños más icónicos. Nos encontramos de nuevo con las brújulas en el conmovedor diseño de Blake para la portada de su publicación de 1794 Europe: A Prophecy. Su llamado Anciano de los días representa a una deidad suspendida, entronizada en un orbe celestial y rodeada de nubes ardientes, que se extiende hacia abajo a la creación terrestre con un enorme par de brújulas. En el contexto de las complejas mitologías de Blake, la figura marchita (cuyo físico cincelado recuerda al dios musculoso y surfero de Miguel Ángel en los frescos del techo de la Capilla Sixtina) es el temible demiurgo Urizen, la encarnación del pensamiento empírico, Pero, como todas las grandes obras de arte, la imagen fascinante, a la que Blake volvería una y otra vez durante toda su vida (incluso estaba trabajando en una versión de ella mientras estaba apoyado en almohadas en el momento de su muerte), se ha perdido, desde los estrechos confines de su creación inicial y grabado en la conciencia cultural como algo más elástico e inspirador que simplemente una advertencia de la razón. Según Blake, el trabajo fue una transcripción fiel de un encuentro visionario que tuvo mientras subía las escaleras en su casa en Hercules Road, North Lambeth, en Londres, donde él y su esposa Catherine vivieron durante la década de 1790. Entre los principales objetivos de la exposición, Myrone dice: “Con ese fin, el Tate ha reconstruido la habitación misma en la tienda de calcetería georgiana en Broad Street, Golden Square, propiedad de James, el hermano de Blake, donde se realizó la desafortunada exposición única del artista entre mayo y septiembre de 1809. “Pinturas que estás acostumbrado a ver en el contexto de una galería”, dice Myrone, se mostrará “en una habitación que es la mitad de
la altura de nuestro espacio normal de la galería con tablas de madera crujientes, y con un zócalo y una ventana”. Al devolver el trabajo de Blake a un espacio que alguna vez habitaron, Myrone cree que “se verán como objetos mucho más extraños ... porque son pequeños y oscuros y difíciles de interpretar y difíciles de leer”. Al reducir las obras de Blake de la eminencia mítica a la que han sido exaltados, Myrone espera reintroducir al artista en una nueva generación de asistentes a la galería y “presentar”, como explica el curador en el hermoso catálogo que acompaña a la muestra, “un Blake para todos”. “El enfoque adoptado aquí”, escribe Myrone, “es decididamente historicista y materialista. Esto significa, simplemente, que creemos que realmente importa dónde y cuándo se crearon estas obras de arte, quién pudo verlas y lo que parece haber pensado quien las recopiló. Se trata entonces, entre otras cosas, de desplazar la atención de la poesía épica y densa hacia las acuarelas y pinturas “. Al invitarnos a considerar, ante todo, el logro visual de los inventos artísticos de Blake, desligados del contexto poético que a menudo los ocasionaba, Myrone espera priorizar cómo percibimos su contribución a la historia cultural. “Ha habido un cambio hacia pensar mucho más en los aspectos visuales de su trabajo”, dice. “Obviamente, Blake es pintor y poeta, y esa interacción siempre ha sido importante. [Pero] incluso los eruditos literarios terminaron diciendo: ‘bueno, Blake fue principalmente un pintor de acuarelas, en segundo lugar es un poeta’ ... A lo largo de su carrera, a lo largo de su vida, se centró en la pintura de acuarelas ”.
Jerusalem (1820). El poema de Blake se convirtió en el himno nacional no oficial de Inglaterra, pero por llamar a la revuelta, su autor, simpatizante de la Revolución Francesa, fue arrestado por traición en 1803.
La rosa de Albion
Esa realineación influye en cómo nos acercamos y respondemos a los trabajos en exhibición, especialmente aquellos que creemos que conocemos, como la impresión en color a menudo reproducida conocida como Albion Rose o Glad Day, cuya exuberancia adorna un vasto inventario de productos optimistas de museo. Al eliminar la expectativa intimidante de que primero debemos ubicar la figura vertiginosa dentro de las cosmologías de Blake y el intrincado mito de la creación de su escritura, podemos ver la imagen de nuevo y en un diálogo que se extiende hacia afuera con otros íconos de la historia del arte. Liberado de las ataduras de su propio inicio, el trabajo abre una conversación con su precursor más obvio, el Hombre de Vitruvio, de Leonardo da Vinci, que celebra las proporciones exquisitas del cuerpo humano al ilustrar la observación del arquitecto romano Vitruvio de que la extensión anatómica del hombre se ajusta a un círculo creado por “un par de brújulas centradas en su ombligo”. Pero Blake se niega a quedar atrapado por las geometrías de un mundo caído, y disuelve los grilletes de las brújulas ofensivas borrando por completo el círculo (y el cuadrado) con el que Leonardo atrapa a su sujeto, permitiendo que el joven salga sin cadenas a un mundo ilimitado. Siempre original, siempre liberándose, el verdadero genio de Blake reside en su capacidad para ayudarnos a soñar fuera de la esfera. William Blake estará en Tate Britain hasta el 2 de febrero de 2020. *BBC
Newton (1795-1805). Blake fue un firme defensor del papel fundamental del arte en la sociedad y la importancia de la libertad artística.
Lástima, (1795). “En mi cerebro hay (...) libros e imágenes antiguas que escribí y pinté [para] delicia de los arcángeles”, escribió Blake.
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Ventanas
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Impacto ambiental Entre hace mil 800 y mil años, los mayas eliminaron bosques y crearon una red de humedales para el cultivo de aguacate, maíz y ayote, lo que pudo contribuir a aumentar las emisiones de CO2 y metano. Un nuevo estudio ha permitido encontrar una estructura agrícola a gran escala.
El impacto ambiental generado por la acción humana puede ser más antiguo de lo que se creía.
Sinc* nte el aumento de la población y las presiones ambientales, como el incremento del nivel del mar, entre 3 mil y mil años hace, o las sequías hace unos mil 200 años, las sociedades mayas respondieron convirtiendo los bosques tropicales en complejos campos de humedales con canales para gestionar la calidad y cantidad de agua. Estos humedales sirvieron como sistemas agrícolas a gran escala para el cultivo de aguacate, maíz y ayote, y estuvieron activos durante eventos climáticos extremos, como
Prácticas eficientes en el uso del suelo permitieron sostener a lo largo de varios siglos a la población de la importante ciudad maya de Tikal, asentada en un bosque tropical de la actual Guatemala, según un estudio publicado recientemente por científicos de Estados Unidos, México y Guatemala en la revista científica PNAS. El surgimiento de sociedades complejas y el uso sostenible de la tierra, asociado a los centros urbanos, ha sido un foco de investigación. Tikal se considera una de las principales organizaciones políticas del antiguo reino maya y, sin embargo, cómo la ciudad fue capaz de mantener a su población sustancial en medio de un ambiente de bosque tropical ha sido un tema de debate no resuelto entre los investigadores durante décadas. Los investigadores, encabezados por David L. Lentz, pre-
sequías y épocas de expansión de la población. “Estos humedales perennes fueron muy atractivos durante las duras sequías mayas, pero estos también tuvieron que tener cuidado con la calidad del agua para mantener la productividad y la salud humana”, explica Sheryl Luzzadder-Beach, coau-
El misterio de Tikal sentan en este trabajo una evaluación cuantitativa de las estrategias de agricultura, agroforestería y manejo de agua que utilizaron los habitantes de esta ciudad maya. Tal y como detallan, “los habitantes de Tikal practicaron formas intensivas de agricultura, incluyendo el riego, la construcción de terrazas y el cultivo de quema y roza, junto con técnicas agroforestales y de conservación de agua cuidadosamente controladas”. Así, la evidencia empírica sugiere que los mayas optimizaron el paisaje para proporcionar el sustento a una población relativamente grande en una comunidad urbana preindustrial. Esta optimización de la productividad del paisaje, sin embargo, supuso un alto costo, un ambiente menos resistente que se basó en una confianza completa en la precipitación anual.
tora del estudio que se publicó recientemente en la revista PNAS e investigadora en la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.). El nuevo trabajo es el primero en combinar imágenes obtenidas por Lidar —mediante un escáner láser aerotransportado— con evidencias
A partir de depósitos minerales recopilados en cuevas de la región, los investigadores han podido deducir que se produjeron episodios persistentes de bajas precipitaciones, durante la segunda mitad del siglo IX, lo que coincide “sorprendentemente” con el levantamiento del último monumento de la ciudad, en el año 869, y su abandono final. De este modo, a pesar del cuidadoso manejo del terreno, esta población maya “pudo haber exacerbado las condiciones de sequía, por la tala de bosques”, según los autores. Así, la estrategia de gestión de recursos utilizada cesó para proporcionar una alimentación adecuada, combustible y agua potable a la población del período Clásico Tardío, de cara a los períodos prolongados de sequía. Como resultado, se produjo un desorden social y el abandono. (Sinc)
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maya
Imagen del antiguo sistema de campo de humedales mayas de Birds of Paradise, y partes de otros cercanos como Gran Cacao (izquierda) y Akab Muclil (derecha), al noroeste de Belice. / T. Beach et al. (Universidad de Texas).
Fotos: Archivo
científicos además encontraron otro complejo de humedales aún más grande en ese país. Así, el estudio muestra que los mayas tuvieron “impactos antropogénicos más tempranos, más intensos y de mayor alcance” en los bosques tropicales que los conocidos previamente. “Estas grandes y complejas redes de humedales pueden haber cambiado el clima, mucho antes de la industrialización, y estas redes pueden responder a la pregunta de cómo se alimentó una gran civilización de la selva tropical”, indica Tim Beach, autor principal del estudio e investigador en la universidad estadounidense.
Mayor emisión de gases
de excavaciones antiguas de cuatro humedales en la cuenca del Río Bravo, en Belice, lo que comprende un área de más de 14 km2. Los resultados revelan que uno de ellos, el llamado Birds of Paradise, es 5 veces más grande que el descubierto previamente. Los
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Para desvelar el extenso campo de humedales antiguos y las redes de canales, el equipo obtuvo 250 kilómetros cuadrados de imágenes láser de alta precisión para mapear el suelo debajo del dosel del bosque pantanoso. En su interior, los científicos descubrieron evidencias de múltiples especies de alimentos antiguos cultivados, como el maíz, además de conchas y huesos de animales.
Según los investigadores, la extensión de estos sistemas pudo aumentar las emisiones de dióxido de carbono, con la quema de vegetación y de metano. De hecho, el mayor aumento de este último gas, entre 2 mil y mil años hace, coincide con la formación de estos canales, así como los de América del Sur y China. “Incluso estos pequeños cambios pudieron haber calentado el planeta, lo que proporciona una perspectiva aleccionadora para el orden de magnitud de los cambios más grandes durante el siglo pasado, que se acelerarán en el futuro”, subraya Beach. Los investigadores plantean la hipótesis de que la huella del humedal maya pudo ser aún mayor e imperceptible debido al arado, la degradación y el drenaje modernos. Los hallazgos se suman a la evidencia de los primeros impactos humanos en los trópicos, y plantean la hipótesis del aumento del dióxido de carbono atmosférico y el metano por la combustión, la preparación y el mantenimiento de estos sistemas de campo que contribuyeron al Antropoceno temprano. *S s
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Evaluando probabilidades
Al margen de su educación y de su cultura, todos los seres humanos comparten la capacidad de evaluar probabilidades, según los resultados de una investigación en la que han participado dos grupos de adultos mayas sin escolarizar de zonas rurales de Guatemala. Su rendimiento en pruebas que requieren la predicción de un resultado en una situación aleatoria es comparable a la de los niños que van a escuelas mayas y a escuelas occidentales, e indica que la mente humana tiene una habilidad básica para evaluar probabilidades. “La existencia de esta capacidad en individuos que no tienen una educación formal muestra que todos los humanos comparten un sentido de la probabilidad, igual que comparten un sentido del número”, declara Vittorio Girotto, del Centro para la Investigación Experimental en Gestión y Econo-
mía de la Universidad Iuav de Venecia, en Italia, responsable de este trabajo que recoge la revista PNAS. Este hallazgo indica que la capacidad de evaluar probabilidades no depende de la escolarización ni de la cultura, sino que “surge espontáneamente en el curso del desarrollo cognitivo” y, según el científico italiano, “es probable que otorgue ventajas adaptativas”. Una de las investigadoras de su grupo, Laura Fontanari, pasó un año en Guatemala y contactó con profesores del programa nacional de alfabetización, que ayudaron a reclutar a los participantes. Por eso, los experimentos se llevaron a cabo con población maya y, de acuerdo con lo que hicieron, “demostraron que son capaces de predecir la ocurrencia de resultados aleatorios”, afirma Girotto. Para este especialista, las conclusiones de su in-
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vestigación sugieren la conveniencia de introducir cambios en los planes educativos. “En los países occidentales, los niños se forman en probabilidad y combinatoria hacia el final de la escuela primaria”, comenta, “pero si los que están en edad preescolar y los adultos no alfabetizados tienen sentido de la probabilidad, los niños podrían aprender estas materias en una fase temprana de escolarización, justo cuando empiezan a dar aritmética”. Los estudios de la Universidad Iuav de Venecia en Guatemala son los primeros que indagan sobre la capacidad de individuos sin escolarizar de razonar sobre eventos inciertos. “Tenemos la intención de probar esta capacidad en otros grupos indígenas, tanto en adultos como en niños, de América Latina”, apunta el investigador. (Sinc)