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Revista Viernes del Diario de Centro América del 24 de mayo de 2019

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Guatemala, viernes 24 de mayo de 2019

Luz Ménde

Editorial

Ligera y

A propósito de los museos, cabe recordar que de las 9 musas (Talía, Melpómene, Calíope, Erató, Polimnia, Terpsícore, Euterpe y Urania), Clío es la guardiana de la Historia. Su tarea permanente es recordarnos los

a poesía de Luz Méndez de la Vega causa la sensación de una tierra fecunda, donde todo el tiempo brotan plantas que han de sorprendernos por los atributos que diferencian a unas de otras, y que en su conjunto enriquecen los sentidos. De igual manera, las palabras que pueblan su universo poético, las que expresan sentimientos con los que nos identificamos, las metáforas que las amplían y las acentúan, nos confirman que estamos ante una de las obras más densas de la poesía guatemalteca. Tal densidad tiene varios sentidos, entre los que sobresalen la perfección formal, la hondura, la claridad y la sencillez de su pensamiento, lo mismo que la disciplina que Luz mantiene en la realización de su obra, todo lo cual se traduce en una poesía decantada y coherente. A todo esto hay que agregar un ritmo melódico propio de quien, exigente consigo misma, se ha dado a la tarea de estudiar a fondo la naturaleza de la poesía, la lectura de los clásicos -Petrarca, uno entre muchos de los que admira-, lo cual deviene en construcción sólida de su mundo poético en el que nunca son gratuitos el ritmo y las imágenes.

triunfos humanos y los actos generosos. De ahí que se le represente portando una trompeta anunciadora y un libro abierto. Ya se sabe que el presente, esa pauta de tiempo que llamamos presente, es en esencia, una suerte de instalación, en la que se aprecia cómo el pasado concebía el futuro. En efecto, el futuro que avisoraban nuestros ancestros es, según algunos, parte del pasado, pero según otros es más bien parte del presente y del propio futuro. La paradoja, pues, es que el pasado puede que nos aguarde agazapado en el futuro. Dicho de otro modo, los museos, que damos por sentado que únicamente se ocupan del pasado, en realidad muestran que el tiempo no fluye nunca en una sola dirección, sino se mueve simultáneamente hacia adelante y hacia atrás. Hacia adelante, hasta donde alcanzan nuestros sueños, y hacia atrás, en busca de las raíces que nos nutren. El tiempo es una luz que nunca termina de apagarse y siempre está dispuesta a renacer. Archivo

DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina

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Gustave Eiffel

La FIFA

La Fédération Internationale de Football Association,​conocida por sus siglas como FIFA, se fundó el 21 de mayo de 1904, y tiene su sede en Zúrich, Suiza. Forma parte del IFAB, organismo encargado de modificar las reglas del juego. Además, la FIFA organiza la Copa Mundial de Futbol, los otros campeonatos del mundo en sus distintas categorías, ramas y variaciones de la disciplina, y los Torneos Olímpicos a la par del COI.

Este ingeniero y arquitecto nació en Dijon, Francia, el 15 de diciembre de 1832, y murió en París, el 27 de diciembre de 1923. Tras graduarse en la Escuela de Artes y Oficios de París, en 1855, se especializó en la construcción de puentes metálicos. Su primera obra de este tipo la realizó en Burdeos, en 1858; en 1877 diseñó el impresionante arco de metal de 160 metros del puente sobre el Duero, cerca de Oporto. Poco más tarde superó su propia marca con el viaducto de Garabit, durante muchos años el tendido artificial más alto del mundo (120 metros). Pionero a la hora de considerar el factor aerodinámico en sus construcciones, hasta el punto de construir en Auteuil el primer laboratorio de aerodinámica, se incluyen en su haber obras tan diversas, como el domo móvil del observatorio de Niza o la estructura metálica de la célebre Estatua de La Libertad, en Nueva York. Sin embargo, su mayor logro fue la impresionante torre de acero situada en París, que fue bautizada con su nombre. La torre Eiffel se edificó en el Campo de Marte de París, para la Exposición Universal de 1889. Actualmente es uno de los edificios más conocidos del mundo y se ha convertido en el símbolo de la capital francesa. La organización de la Exposición Universal, conmemorativa del centenario de la Revolución francesa (1889), fue aprovechada por Gustave Eiffel para demostrar al mundo los avances tecnológicos de la arquitectura de su país, mediante la erección de una torre de 300 metros de altura y estructura metálica. Tras la aprobación del proyecto (concebido por su colaborador Maurice Koechlin) por el organismo competente, se erigió en la orilla izquierda del Sena, en pleno centro de París. Las obras se iniciaron en 1887 y en su construcción se invirtieron dos años y 6 mil 900 toneladas de hierro. En los inicios de su construcción, un grupo de intelectuales —entre los que destacaban Garnier y Zola— firmó una carta de protesta dirigida al comisario de la Exposición, en la que se quejaban de esa “torre vertiginosa y ridícula que domina París, como una gigantesca y oscura chimenea de fábrica”. El compositor Charles Gounod y el escritor Alexandre Dumas hijo, redactaron una carta de protesta por la construcción de la torre; el escritor Guy de Maupassant abandonó París para expresar su disgusto. Pero, una vez acabada, muchos de los detractores iniciales se declararon seducidos “por lo fantástico que deleita nuestra pequeñez. Bien plantada sobre sus piernas arqueadas, sólida, enorme, monstruosa, brutal, se diría que, despreciando silbidos y aplausos, trata de buscar y desafiar al cielo, sin importarle lo que se mueva a sus pies”.


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Dalia Ventura* a curiosa pareja había participado en uno de los experimentos más extraordinarios del siglo XIX, que llevaría a avances significativos en medicina y cirugía, y transformaría nuestra comprensión de los venenos. Y ese experimento se hizo con una de la sustancias más mortales del planeta, creada por tribus amazónicas gracias al conocimiento de su entorno. Los indígenas, el noble inglés y la burra contribuyeron a desbloquear los beneficios de los venenos, quizás la fuente más inesperada de muchas medicinas modernas. Así, le dieron sentido a la frase: “Todos los medicamentos son veneno y todos los venenos deben considerarse como medicamentos potenciales”.

Un colorido caballero

Los venenos, a lo largo de la historia, se han utilizado para quitar la vida. Sin embargo, hasta el siglo XIX se sabía sorprendentemente poco acerca de cómo funcionaban realmente. Ese fue el misterio que ayudó a develar Charles Waterton, a quien se le recuerda como el prototipo del británico excéntrico. Aunque él no estaba de acuerdo con ese apelativo, comportamientos como el de esconderse debajo de las mesas y morderle las piernas a los comensales durante la cena, alimentaban el mito. Una famosa historia lo retrata como ávido escalador. Narra que en una visita al Vaticano subió hasta la cruz de la Basílica de San Pedro y colgó sus guantes en el pararrayos. Cuando el Papa le pidió que los retirara, tuvo que volver a escalar la torre. Pero lo que más trepaba era árboles, una afición que mantuvo hasta el final de sus días. “No tenía idea de que estaba haciendo algo fuera de lo común cuando le pedía a un visitante que lo acompañara a la copa de un árbol alto para mirar el nido de un halcón...”, comenta el reverendo J.G. Wood en las notas biográficas que escribió tras la muerte de Waterton. Durante su estadía en Guyana, Waterton dormía con los dedos gordos del pie fuera de la hamaca, con la esperanza de que los vampiros los mordieran, cosa que nunca ocurrió, según el reverendo Wood, quizás porque “tomaba tanto vino de Burdeos que solo un vampiro muerto de hambre se habría interesado”. Su dedo gordo, de hecho, aparece en más de una de sus historias, entre otras cosas porque era hiperlaxo, de manera que podía hacer cosas como la que relató un doctor Hobson: “Cuando el señor Waterton tenía 77 años, fui testigo de cómo se rascaba la parte posterior de la cabeza con el dedo gordo del pie derecho”. Además, inventó una forma distinta de taxonomía y, como le gustaban las bromas, a menudo usaba su destreza para burlarse y satirizar todo lo que detestaba de la política británica, la religión reformista y la ciencia formal. Pero además de ser excéntrico, Waterton era sobre todo un apasionado por el conocimiento. Fue un naturalista de campo por excelencia, que inspiró a Charles Darwin a viajar a América del Sur (donde el famoso científico desarrollaría su teoría de la evolución). También fue un pionero de la conservación, que tornó su hogar, Walton Hall, en la primera reserva natural del mundo. Viajó mucho, recogiendo lo exótico y lo inusual, tanto físicamente como en sus escritos, como su popular

Un secreto amazónico

Walton Hall (Inglaterra), fue el hogar ancestral de un rico y excéntrico caballero, a quien, en su vejez, los lugareños veían pasear descalzo en compañía de una burra. Fotos: Archivo

Waterton venía de una familia de la nobleza católica, con una ascendencia que incluía —además de otros aristócratas— 8 santos: Vladimir el Grande, Santa Ana de Rusia, los Santos Mártires Boris y Gleb, San Esteban de Hungría, Santa Margarita de Escocia, Santa Matilde y Santo Tomás Moro.


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libro Wanderings in South America o Paseos por Sudamérica (1825).

se agregan”. Algunos de los ingredientes son muy interesantes, pero en realidad el ingrediente clave es una planta identificada más tarde como strychnos toxifera. Su veneno se conoce hoy como curare. Waterton lo llevó a Europa, donde había una fascinación por el curare. Aunque conocido, nadie había logrado obtener muestras de buen veneno en cantidades suficientes.

A la selva

En 1804 Waterton zarpó de Inglaterra con destino a América del Sur, un viaje de ida y vuelta que repetiría varias veces durante los siguientes 20 años. La vida en la región de los bosques tropicales del Amazonas le brindó una maravillosa oportunidad para satisfacer su interés por la historia natural y para la recolección de especímenes de aves y animales. Además le permitió ir tras un secreto que guardaban los indígenas de la región. Antes de partir, había cenado con Sir Joseph Banks, el famoso explorador y naturalista que había sido el líder de la expedición científica en la barca del Capitán Cook Endeavour, durante la exploración del Pacífico Sur 1768-1771. Banks le contó de un veneno especial que las tribus amazónicas solían usar en sus flechas y dardos para inmovilizar y matar a sus presas, y lo alentó a recolectar muestras.

Un secreto bien guardado

Después de estar en Sudamérica unos años, Waterton se enteró de que la tribu macushí en el sur de Guyana, cerca de la frontera con Brasil, hacía el veneno más fuerte y más codiciado, y fue a visitarla. No fue fácil convencer a los macushí de que revelaran lo que usualmente hacían en secreto y con una ceremonia misteriosa. Pero gradualmente los persuadió, y le mostraron cómo recolectaban los ingredientes y hacían el veneno, como explicó el propio Waterton en el libro ya citado. “Un día o dos antes de que el indio macoushi prepare su veneno, se adentra en el bosque en busca de los ingredientes. Una vid crece en estas zonas salvajes que se llama wourali. Es de esto que el veneno toma su nombre, y es el ingrediente principal.

La criatura elegida

Este dibujo de un espécimen que “retrató” en Guyana, tenía un notable parecido con J. R. Lushington, secretario del Tesoro, a quien Waterton detestaba.

Cuando ha obtenido suficiente cantidad de esto, desentierra una raíz de un sabor muy amargo, los une y luego busca dos tipos de plantas bulbosas que contienen un jugo verde y glutinoso. Llena un pequeño tambor que lleva sobre su espalda con los tallos de estas; y, por último, sube y baja hasta que encuentra dos especies de hormigas. Una de ellas es muy grande y negra, y tan venenosa que su picadura produce fiebre: es más frecuente que se encuentre en el suelo. La otra es una pequeña hormiga roja que pica como una ortiga, y generalmente tiene su nido bajo la hoja de un arbusto. Se usa una cantidad del pimiento indio más fuerte, pero este ya lo ha plantado alrededor de su choza. Los colmillos machacados de la serpiente labarri y los de la counacouchi también

De regreso, el veterano profesor William Sewell abordó a Waterton y al eminente cirujano Sir Benjamin Brodie, quien quería averiguar exactamente cómo el curare mataba a sus víctimas. Brodie ya había probado el veneno en animales pequeños, pero ahora quería experimentar con algo más grande. La desafortunada elegida fue una burra a la que le inyectaron suficiente curare para matarla. Cuando colapsó y dejó de respirar, rápidamente realizaron una traqueotomía, es decir que con un cuchillo le abrieron un hueco en la tráquea. Paso seguido, le insertaron un par de fuelles y empezaron a bombear. La verdad es que no tenían mucha idea de lo que estaban haciendo. No sabían por cuánto tiempo tendrían que hacerlo. Pero después de unas dos horas, la burra se recuperó lo suficiente como para abrir los ojos y mirarlos. Se detuvieron, y la burra se volvió a desvanecer. Otra vez recurrieron a los fuelles durante unas cuatro horas en total. Finalmente, como escribió Waterton en su diario, “el bombeo la salvó de su desilusión final”. La burra se levantó y caminó sin evidente agitación ni dolor.

Sin dejar de palpitar

Waterton, Sewell, Brodie y, por supuesto, la burra, habían demostrado algo extraordinario. Un descubrimiento que tendría un impacto inesperado y de gran alcance. El aspecto clave

Walton Hall es una casa señorial en West Yorkshire, Inglaterra, construida en 1767, en la isla de un lago de 26 acres, donde solía estar un castillo medieval con su foso.


”Fue la primera y última vez que estuve en el lomo de un caimán”, dice esta imagen de la famosa aventura de Waterton ocurrida durante su viaje a Demerara (Guyana) en 1820. Lo acompañan nativos y esclavos negros. Uno de esos esclavos, John Edmonstone, aprendió taxidermia con Waterton, y cuando fue liberado en Gran Bretaña, trabajó en el Museo de Edimburgo, donde le enseñó taxidermia a Charles Darwin, y lo inspiró con sus relatos sobre la selva tropical.

”Es doloroso ver a una criatura pobre con angustia y dolor (...) Sin embargo, el veneno wourali destruye la acción de la vida con tanta suavidad que la víctima parece no sentir ningún dolor; y probablemente no se siente nada más que el punzón momentáneo cuando entra la flecha”, escribió Waterton.

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El ingrediente principal de la receta lo aporta la Strychnos toxifera.

es que el curare es un relajante que actúa sobre músculos específicos. Los músculos voluntarios dejan de funcionar, pero los otros —incluyendo, crucialmente, el corazón—, no son afectados. Los tres científicos habían demostrado que si podías mantener al paciente respirando, sobreviviría, mientras su cuerpo quedaba inmóvil y relajado por el curare. A principios del siglo XIX, ese descubrimiento no tenía una aplicación obvia. Pero 100 años después, transformaría la cirugía. Relajar los músculos es indispensable para que los cirujanos puedan llevar a cabo con precisión sus delicadas maniobras. Los anestésicos eran geniales para dormir a los pacientes, pero se necesitaban grandes cantidades para que los músculos dejaran de estar tensos. A mediados del siglo XX, el doctor Fred Prescott se inyectó deliberadamente una forma pura de curare para demostrar que era seguro usarlo como relajante muscular en la cirugía. Y, desde la década de 1950, la mayoría de la gente que se ha sometido a una cirugía mayor se ha beneficiado del curare o uno de sus equivalentes modernos.

¿Y la burra?

La burra disfrutó de su jubilación en Walton Hall. Charles Waterton escribió en sus diarios: “Estará protegida de la tormenta invernal. Y en verano, tendrá el mejor pasto. Terminará sus días en paz”. De hecho, la burra vivió otros 25 años, durante los que a menudo paseó con su excéntrico anfitrión. Y cuando finalmente murió, en 1839, tuvo su propio obituario en el periódico local, detallando su contribución a la ciencia médica. Waterton vivió 26 años más, trepándose a los árboles para observar pájaros o leer. Murió en 1865, a los 83 años.

*BBC


Gavetas

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Hemeroteca del Diario de Centro América

Rafael Leónidas Trujillo Molina DCA, 30 de noviembre de 1935.- En reciente reunión que se celebró en la ciudad de Nueva Orleans, EE. UU., con el objeto de organizar la Cámara de Comercio Dominicana, se eligió presidente de esta al señor Crawford H. Ellis, vicepresidente de la United Fruit Company. Al mismo tiempo se eligió como primero y segundo

vicepresidentes de la referida Cámara al señor D’Antoni y al señor Seymour Weiss, respectivamente. Como tesorero, al señor Alfredo Blanco; como secretario, al señor J. Marshall Quintero. Y por aclamación resultaron igualmente designados, como presidente honorario, el mandatario de la República Dominicana, don Rafael Leóni-

das Trujillo y Molina, y como vicepresidente honorario, el cónsul de dicho país en esta ciudad, don Adriano Mejía, quien por medio de inspirado discurso, declaró que la nueva Cámara se propone fomentar el comercio entre aquella simpática nación antillana y la Luisiana y, en general, con toda la cuenca del Misisipi.


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Reporte en V

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La fumigación sin el equipo protector adecuado, supone un alto riesgo para la salud de los operarios.

Glifosato, un pesticida polémico

El uso masivo del glifosato, creado por la empresa Monsanto/Bayer, no ha dejado de confrontar a países, científicos y autoridades ambientales y sanitarias, desde finales del siglo pasado. Las recientes acusaciones de plagio al mayor informe científico que autorizaba su uso en Europa, han avivado las tensiones. ¿Por qué no hay una postura unitaria frente al herbicida más utilizado del mundo?

Adeline Marcos

Francia no utilizará más el glifosato a partir de 2021”. Esta fue una de las promesas electorales del presidente francés Emmanuel Macron a principios de su mandato. Sin embargo, la propuesta terminó desvaneciéndose: el país no puede asegurar la sustitución del herbicida al 100 por ciento en los campos agrícolas franceses en los próximos años. “Esta decisión ha sido cancelada, porque el glifosato es necesario en los sistemas agrícolas actuales”, declaró Robin Mesnage, toxicólogo en el departamento de Genética Médica y Molecular del King’s College London y experto en este compuesto.

Trayectoria de un compuesto

Pero aunque el glifosato no desaparece, por ahora, de los cultivos franceses, sí lo hace de los jardines. Desde enero de 2019, la justicia francesa logró prohibir la venta y utilización a los particulares —y no a los agricultores— de una versión de este herbicida, Roundup Pro 360. “Es una formulación con un agente químico surfactante de riesgo alto conocido”, detalla Charles Benbrook, investigador en la Universidad de Newscastle (Reino Unido).

El glifosato fue comercializado por primera vez en los 70 del pasado siglo, bajo el nombre de Roundup, cuya patente estuvo hasta el 2000 en manos de Monsanto, la multinacional estadounidense que se especializa en productos agroquímicos y en biotecnología para la agricultura, adquirida por Bayer en 2018. Sin embargo, la dependencia de este herbicida se debe a un uso masivo a partir de los 90. Desde entonces, 8 mil 600 millones de kilogramos de glifosato se han esparcido por millones de hectáreas en todo el mundo. En España, cientos de productos autorizados para la agricultura, silvicultura, jardinería y aplicación doméstica contienen glifosato. Este compuesto fue descubierto por el químico Henri Martin, quien en 1950 trabajaba en una empresa farmacológica. Al no encontrar aplicaciones, la molécula fue vendida a otras compañías en busca de posibles usos. Fue John E. Franz, químico orgánico de Monsanto, quien dio con la clave e identificó su actividad herbicida en 1970. Ahora, el pesticida actúa eliminando las hierbas y los arbustos, y ha mostrado gran eficacia en cultivos modificados genéticamente, en el de caña de azúcar —para aumentar la concentración de sacarosa— y en las calles y aceras de ciudades para erradicar las malezas.


Viernes

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“Se usó por primera vez a mediados de la década de los 70, pero en ese momento su utilización no fue muy extendida ni controvertida. No fue hasta finales de los 90, con su aplicación en cultivos transgénicos, cuando se disparó su uso”, explica Benbrook. A partir de ese momento, el glifosato no ha hecho más que sembrar discordia y cierta preocupación entre un sector de la comunidad científica y los grupos ecologistas. Según estos, el pesticida penetra en el suelo, se filtra en el agua, sus residuos permanecen en los cultivos y llega a nuestros organismos.

Fumigación con dron en un cultivo de caña de azúcar.

El riesgo de cáncer

“Ahora su uso es polémico porque es, de lejos, el pesticida más usado en el mundo, y se puede encontrar en casi todas partes: en ti y en mí, y en la mayoría de las personas que conocemos”, alerta Benbrook. En 1993, tanto la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés)​y la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificaron este tipo de herbicidas como de baja toxicidad. Los análisis posteriores lo confirmaron en el año 2000: en las condiciones de uso actuales y esperadas no había riesgo para la salud humana con Roundup. Sin embargo, en marzo de 2015 la OMS consideró el herbicida como “probablemente cancerígeno”. En los más de mil estudios revisados por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), se encuentra una evidencia limitada de la relación del glifosato con algunos tipos de cáncer en las personas más expuestas, como los agricultores; pero hay pruebas suficientes de que produce tumores en los animales de laboratorio. Tras décadas de uso, el herbicida se clasificó en el grupo 2A de la IARC. A pesar de todo, esta decisión no fue determinante para su uso y desató un debate público: el veredicto se oponía a la postura de la Unión Europea (UE). Para justificar y autorizar el empleo del pesticida en la UE, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) realizó el informe científico más completo hasta la fecha sobre la evaluación del riesgo del glifosato, incluyendo el análisis de la IARC y otros trabajos públicos y de la industria de los últimos 40 años. La conclusión fue que el glifosato no mostraba “propiedades carcinogénicas ni mutagénicas, y que no tenía efecto tóxico sobre la fertilidad, la reproducción o el desarrollo embrionario”. En diciembre de 2017, la Comisión Europea dio luz verde para seguir utilizándolo por 5 años más.

La polémica del plagio

Pero ¿cómo un informe tan amplio podía mostrar desacuerdo con el mayor organismo de investigación del cáncer? Ante las sospechas de que la evaluación realizada en parte por el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania hubiera sido elaborada por el Glyphosate Task Force (GTF) —un consorcio de empresas a favor de la renovación del registro europeo del glifosato—, un grupo de parlamentarios con diferentes afiliaciones políticas encargó un análisis en detalle del informe de la EFSA. Stephan Weber, experto en plagios, escritor y profesor de la Universidad de Viena (Austria) y Helmut Burtscher-Schaden, bioquímico, experto en el Comité PEST y miembro de la

organización GLOBAL 2000 en Austria, fueron los encargados de evaluarlo. Su conclusión, presentada el pasado mes de enero, fue que gran parte del trabajo era fruto de plagio o de corta y pega. Según los autores, el plagio se descubrió exclusivamente en los capítulos que trataban la evaluación de estudios publicados sobre los riesgos para la salud relacionados con el glifosato. En estos capítulos, el 50.1 % del contenido se identificó como plagio —incluyendo párrafos enteros y páginas completas de texto—, mientras que el 22.7 % fue un corta y pega. En total el plagio representa el 72.8 %. A pesar de las controversias sobre el documento que permitió la renovación del uso del glifosato en Europa, los científicos dudan de que este informe se pueda reconsiderar. “Nada es seguro aún”, confiesa Mesnage. Lo indiscutible es que el empleo de este pesticida no deja de aumentar. Para Benbrook, conocer estos datos es de gran utilidad para estudiar su impacto en el ambiente y en la salud. Según un estudio publicado en 2016 en Environmental Sciences Europe, en EE. UU. se han aplicado más de mil 600 millones de kilogramos del ingrediente activo en 30 años, lo que representa el 19 % del uso mundial del herbicida, estimado en más de 8 mil 600 millones de kilogramos. Dos tercios del volumen total utilizado en EE. UU. y el 72 % del volumen mundial se han esparcido en los últimos 10 años, recalca el trabajo. “A escala mundial, el uso del glifosato se ha multiplicado por 15, desde el llamado Roundup Ready, que permitió introducir cultivos genéticamente modificados tolerantes al glifosato en 1996”, dice Benbrook en su estudio. Los agricultores rociaron suficiente glifosato como para aplicar 0.53 kg por hectárea, en todos los cultivos del mundo. Ningún otro pesticida se ha acercado siquiera a los niveles de uso intensivo del glifosato, y no lo hará.

Sin evidencias claras

A pesar de todo, no hay estudios que demuestren que esta cantidad de herbicida afecte al ambiente y a la salud de las personas. Sin embargo, muchos científicos muestran su preocupación. En 2016, la revista Environmental Health publicaba una declaración de preocu-

paciones de un grupo de científicos sobre el uso intensivo del glifosato. El equipo de investigadores estadounidenses, canadienses y británicos afirmaba que este pesticida contamina las fuentes de agua potable, las precipitaciones y el aire, especialmente en las regiones agrícolas. Además, la vida media del glifosato en el agua y el suelo es más larga que la reconocida anteriormente. Los investigadores también afirmaban que las exposiciones humanas están aumentando y que las estimaciones reglamentarias de las ingestas diarias tolerables de glifosato en los EE. UU. y la Unión Europea se basan en datos obsoletos. Sin embargo, “ningún estudio ha encontrado efectos tóxicos directos del glifosato en la salud humana a niveles ambientales”, zanja Mesnage. “Hay dudas sobre los riesgos por este motivo”, añade el experto. Varios estudios han intentado mostrar cómo las formulaciones comerciales de glifosato podrían estar implicadas en el desarrollo de linfomas no Hodgkin, un cáncer del tejido linfático, o en el mieloma múltiple, un cáncer de la médula ósea. Uno de estos trabajos, publicado en la revista Critical Reviews in Toxicology, revisó 11 estudios sobre ambos tipos de cáncer. La investigación “no encontró evidencia de asociación entre glifosato y linfomas no Hodgkin”, señalan los autores, liderados por la Universidad de New Mexico en EE. UU. En el caso del mieloma múltiple, “los datos fueron demasiado escasos, para permitir un juicio causal informado”, añaden los científicos, quienes no encontraron apoyo en la literatura epidemiológica para una asociación causal entre glifosato y estos cánceres. Sin embargo, cuando la exposición al pesticida aumentó, hubo un riesgo mayor de leucemia mieloide aguda, pero los investigadores necesitan mayor investigación para confirmarlo. Para Mesnage, el principal problema es que las formulaciones comerciales del glifosato presentan una toxicidad diferente respecto al principio activo del propio herbicida. “Deberían realizarse estudios longitudinales (a lo largo de la vida), adecuadamente controlados, sobre el efecto cancerígeno del glifosato y sus formulaciones comerciales para determinar cuáles son las consecuencias de este pesticida”, concluye el experto. * Sinc

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Contando el tiempo

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Fronteras del vivir Boaventura de Sousa Santos* ualquier intento de cualquiera de los 195 Estados que existen en el mundo para regular estos poderes será considerado ridículo. En el actual contexto internacional, la evaluación no será muy diferente si la regulación se lleva a cabo por conjuntos de Estados, por más ominoso que sea el probable desenlace de la falta de regulación Por otro lado, si se tiene en cuenta la incesante construcción o reafirmación de muros fronterizos, fácilmente concluimos que, por el contrario, nunca las fronteras se han movilizado tanto para delimitar pertenencias y crear exclusiones. Los muros entre Estados Unidos y México, entre Israel y Palestina, entre Hungría y Serbia, entre Crimea y Ucrania, entre Marruecos y el pueblo saharaui, entre Marruecos y Ceuta/Melilla, están afirmando el dramático impacto de las fronteras en las oportunidades de vida de quienes buscan atravesarlas. Esta ambivalencia o dualidad de nuestro tiempo no es nueva. Acotándonos al mundo occidental, podemos decir que existe desde el siglo XV, en el momento en que la expansión transatlántica europea obliga a alinear los poderes gemelos de eliminar y crear fronteras.

Mare clausum, mare liberum

El Tratado de Tordesillas de 1494 regulaba la libertad marítima de los reinos de Portugal y Castilla, al mismo tiempo que excluía a los demás países del comercio oceánico, el mare clausum. Cuando en 1604 le contrapone la doctrina del mare liberum, Hugo Grotius tiene en vista disputar las fronteras existentes para sustituirlas por otras, más acordes con las aspiraciones de la Holanda emergente.

¿Vivimos en un tiempo de abolición de fronteras o en uno de construcción de fronteras? Si tenemos en cuenta dos de los poderes o instrumentos que más minuciosamente gobiernan nuestras vidas (el capital financiero e Internet) es ineludible la conclusión de que vivimos en un mundo sin fronteras. En la misma lógica de conveniencias, Francisco de Vitória, al mismo tiempo que defendía la soberanía de los países ibéricos, sostenía que el derecho de libre comercio prevalecía sobre cualquier pretensión de soberanía de los pueblos de las Américas. Desde el Renacimiento en el siglo XV hasta la Ilustración en el siglo XVIII se va afirmando la universalidad sin fronteras de la humanidad y del conocimiento, al mismo tiempo que se van levantando las fronteras entre civilizados y salvajes, entre colonizadores y colonizados, entre libres y esclavos, entre hombres y mujeres, entre blancos y negros. Un siglo después de que Europa se hubiera parcelado en países soberanos con el ordenamiento que surgió del Tratado de Westfalia de 1648, Immanuel Kant aboga por la idea del Estado universal, cuna de todo el cosmopolitismo eurocéntrico. Esa fue la única forma de garantizar la coexistencia pacífica entre poderes y religiones que se habían enfrentado de modo bárbaro en la Guerra de los Treinta Años, en la que murió un millón de personas.

Un siglo después de Kant, las potencias europeas, resueltas a garantizar la expansión sin límites del capitalismo emergente, se reúnen en Berlín para diseñar las fronteras en el reparto de África, sin que obviamente los africanos sean escuchados. El relato podría continuar con la inestabilidad crónica de las fronteras de Europa del Este y de los Balcanes y el forzoso desplazamiento masivo de poblaciones derivadas del colapso del Imperio otomano. A su vez, en nuestros días, el espacio Schengen ilustra cómo el mismo poder, simultáneamente, puede eliminar y crear fronteras.

Muro opaco

Mientras que para los europeos incluidos este espacio convirtió las fronteras internas en un anticuado impedimento felizmente superado, para los no europeos las fronteras externas se convirtieron en un muro opaco y burocrático, cuando no en una pesadilla kafkiana. Todas las situaciones conducen a la misma conclusión: las fronteras son instrumentales y son siempre expresión del poder de quien las


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define. Por su parte, la violación de las fronteras o es expresión de un poder emergente que se pretende imponer al poder existente, o es expresión de quienes, sin tener poder para redefinir o eliminar las fronteras, las atraviesan sin autorización de quien las controla. Dado su carácter instrumental, las fronteras son mucho más que líneas divisorias geopolíticas. Son formas de sociabilidad, exploración de nuevas posibilidades, momentos dramáticos de travesía, experiencias de vida fronteriza, líneas abisales de exclusión entre ser y no ser, muros de separación entre la humanidad y la subhumanidad, tiempos-espacios de ejercicio de poder arbitrario y violento.

El parcelamiento del planeta siempre ha respondido a una lógica de poder.

Experiencias fronterizas

En este ámbito, lo que mejor caracteriza nuestro tiempo es la diversidad de experiencias fronterizas, la aceleración de los procesos sociales, políticos y culturales que erigen y derriban fronteras, la valoración epistemológica del vivir y el pensar fronterizos y los modos de resistencia contra fronteras consideradas arbitrarias o injustas. Veamos algunas situaciones paradigmáticas. La travesía de las fronteras puede ser tanto una experiencia banal, casi irrelevante, como una experiencia violenta, degradante, en la que el horror cotidiano es la única banalidad. En el primer caso son paradigmáticas las travesías cotidianas, para fines de comercio y convivialidad, de las comunidades africanas que fueron separadas por fronteras arbitrarias después de la Conferencia de Berlín en 1894-95; de los pueblos indígenas de la Amazonia, que tienen parientes en ambos lados de la frontera de los varios países amazónicos; o de las “gentes da raia” entre Portugal y España (sobre todo en Galicia). En el segundo caso, hay que distinguir entre travesías cotidianas y de doble sentido, y las travesías singulares o las experiencias reiteradas y frustradas de travesías imaginadas, unas y otras como de sentido único. De las primeras son paradigmáticas las travesías cotidianas de los palestinos que van a su trabajo en Israel, a través de los infames check-points, donde pueden estar horas o directamente no pasar, en cualquier caso víctimas del mismo poder violento, arbitrario y totalmente opaco. De las segundas son paradigmáticas las travesías logradas o frustradas de millares de emigrantes o, mejor, de fugitivos del hambre, de la miseria, de las guerras y de los cambios climáticos que atraviesan América Central rumbo a los Estados Unidos, o naufragan en el Mediterráneo al intentar cruzarlo en su camino hacia Europa.

Sociabilidad de frontera

En estas travesías, las temporalidades históricas tanto se dramatizan como pierden sentido. Estos peregrinos de la desheredad moderna, capitalista, colonial y patriarcal, ¿huyen hacia el futuro o huyen del futuro? ¿Vienen del pasado o van hacia el pasado? ¿Son hijos de la expoliación colonial que intentan liberarse de la devastación que ella creó o son proyectos de carne joven para reesclavizar, esta vez en el seno de las fachadas de las avenidas del glamour metropolitano, y ya no en los campos de exterminio en las plantaciones de las colonias? La sociabilidad de frontera tanto puede resultar del ejercicio permanente de desplaza-

La “desesperada esperanza” de los jóvenes hace que persistan en su empeño de borrar límites.

miento de las fronteras, como de la vida detenida junto a fronteras fijas y bloqueadas, muros de cemento o redes de alambre de púas. En el primer caso, la frontera es definida y desplazada por quien tiene el poder para hacerlo. Es paradigmática la experiencia de pioneros, expedicionarios, emigrantes que, durante siglos de expansión colonial, fueron invadiendo y colonizando los territorios de los pueblos nativos. Al haber acontecido en un contexto supuestamente poscolonial, la experiencia del Far West norteamericano es particularmente reveladora de la línea abisal que la frontera va diseñando entre las zonas de ser y las zonas de no ser, como diría Frantz Fanon. De este lado de la línea, siempre en movimiento, está la sociabilidad de los pioneros, una sociabilidad de nuevo tipo caracterizada por el uso selectivo e instrumental de las tradiciones y su mezcla con la creatividad de los inventos de convivencia exigidos por el nuevo contexto, por la pluralidad de poderes y jerarquías débiles entre los diferentes grupos de pioneros, por la fluidez de las relaciones sociales y la promiscuidad entre extraños e íntimos. Del otro lado de la línea están los indios, los dueños del territorio, que los pioneros convierten en seres inferiores, indignos de tanta abundancia, obstáculos al progreso, a ser superados

con la inexorable conquista del Oeste. De un lado de la frontera, la convivencia; del otro, la violencia. La matriz moderna de la construcción paralela de humanidad y de inhumanidad tiene aquí una de sus ilustraciones más dramáticas y violentas. A su vez, la sociabilidad de las fronteras bloqueadas está muy presente hoy en día en los campos de refugiados que se van multiplicando en varios países europeos y en países asociados para el efecto, como es el caso de Turquía. Son, en verdad, campos de concentración de los nuevos presos políticos de nuestro tiempo. Las fronteras son las heridas incurables y expuestas de un mundo sin fronteras. El único motivo de esperanza que ellas nos permiten es la emergencia de movimientos y asociaciones de jóvenes que se rebelan contra las fronteras y se solidarizan activamente con las luchas de los migrantes y refugiados. No practican ayuda humanitaria, sino que se involucran en sus luchas, facilitan la comunicación entre los migrantes, exploran medios legales e ilegales para liberarlos de esas prisiones infames. Estos jóvenes constituyen la mejor manifestación de la desesperada esperanza de nuestro tiempo. *Other News


Guatemala, viernes 24 de mayo de 2019

La idea azteca de felicidad Había filósofos y sofistas, educación formal para enseñar valores e ideas profundas sobre la vida, todo lo cual fue plasmado en tratados, exhortaciones y diálogos. No se trata de la antigua Grecia, sino del Imperio azteca.

Una página del famoso Códice Florentino, recopilación hecha por el misionero franciscano español Bernardino de Sahagún.

Ana Pais*

ntre los siglos XV y principios del XVI, los aztecas montaron un imperio con una cultura de gran riqueza filosófica en lo que hoy es el centro y sur de México. “Tenemos muchos volúmenes de sus textos grabados en su lenguaje nativo, el náhuatl”, escribió Lynn Sebastian Purcell, profesor asociado de Filosofía en la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Cortland, EE. UU., en un artículo publicado el año pasado en la revista de divulgación científica Aeon. “Si bien pocos de los libros precoloniales de tipo jeroglífico sobrevivieron a las quemas españolas, nuestras principales fuentes de conocimiento derivan de los registros realizados por los sacerdotes católicos hasta principios del siglo XVII”, agregó. Purcell ha investigado extensivamente sobre filosofía y ética antigua, en particular de América Latina y, en concreto, de los aztecas. “Encuentro fascinante que los nahuas (aztecas o mexicas) fueran otra cultura premoderna con una ética de las virtudes, naturalmente distinta a la de Aristóteles y Confucio”, manifestó en una entrevista de 2017, en el seno de la Asociación Estadounidense de Filosofía (APA, por su siglas en in-glés). Sin embargo, también reconoció que le resultaba atractivo ahondar en un campo donde, a lo largo de todos estos siglos, la academia

Los aztecas elaboraron su propia ética de las virtudes.

había dejado un “evidente vacío”. Incluso agregó que los dos grandes estudiosos de la filosofía azteca, el antropólogo mexicano Miguel LeónPortilla y el filósofo estadounidense James Maffie, hicieron un gran trabajo al analizar su metafísica, pero no su ética.

La buena vida

El famoso Códice Florentino, una recopilación de conocimientos de los aztecas realizada por el misionero franciscano español Bernardino de Sahagún, reproduce el discurso de un rey antes de asumir su puesto. Allí habla de cómo vive un hombre “venerado”: es “defensor y sustentador”, dice, “como el árbol de ciprés, en el cual las personas se refugian”. Pero ese mismo hombre también “llora y se aflige”. El rey entonces se pregunta: “¿Hay alguien que no desee la felicidad?”. El texto, según Purcell, muestra una de las mayores diferencias entre la filosofía de la antigua Grecia y la del Imperio azteca. “Los aztecas no creían que hubiera ningún vínculo conceptual entre llevar la mejor vida que podamos por un lado, y experimentar placer o ‘felicidad’ por el otro”, escribió. Es decir, para ellos tener una buena vida y ser feliz no estaban asociados, algo que puede resultar extraño dada la tradición filosófica de Occidente.

Tierra resbaladiza

En un artículo premiado por la APA como mejor ensayo sobre América Latina de 2016, Fotos: Archivo


Guatemala, viernes 24 de mayo de 2019

Purcell explicó que esta disociación tiene su raíz en un problema existencial descrito por los filósofos o tlamatinime. Existe un refrán azteca que resume este problema y que podría traducirse como “resbaladiza, escurridiza es la tierra”. “Lo que querían decir es que, a pesar de tener las mejores intenciones, nuestra vida en la Tierra es una en la que las personas son propensas al error, propensas al fracaso en sus objetivos y propensas a ‘caer’, como si estuvieran en el barro”, detalló Purcell. “Además, esta tierra es un lugar donde las alegrías solo llegan mezcladas con dolor y complicaciones”. Los aztecas creían que por más bueno, talentoso o inteligente que fueras, podrían pasarte cosas malas. O incluso podrías equivocarte, resbalarte y caer. Por eso, antes que buscar deliberadamente una felicidad que, en el mejor de los casos, sería pasajera y azarosa, el objetivo para los aztecas era llevar una vida digna de ser vivida.

Cuatro niveles

Para definir lo que es una vida que valga la pena ser vivida, los aztecas usaban la palabra neltiliztli, que puede traducirse como “arraigada” o “enraizada”. Esta vida arraigada podía alcanzarse en cuatro niveles, escribió Purcell en un artículo también publicado en Aeon pero en 2016. El primer nivel “comienza con el propio cuerpo, algo que a menudo se pasa por alto en la tradición europea, preocupada por la razón y la mente”, afirmó el filósofo. Para ello, los aztecas tenían un régimen de ejercicios diarios sorprendentemente similar al yoga. El segundo nivel implica enraizarse con la psiquis propia, un concepto que igual no abarcaba solo la mente, sino también los sentimientos. Tercero estaba la comunidad, algo de crucial importancia para los aztecas. A diferencia de Platón o Aristóteles, que planteaban una ética de las virtudes centrada en el individuo, esta civilización indígena ponía el eje en la sociedad. Una vida digna de ser vivida no era posible sin lazos familiares, con amigos y vecinos, esos que te ayudarán a levantarte tras las inevitables caídas en la tierra resbaladiza. Por último estaba el apego a Teotl, una deidad que no era otra cosa más que la Naturaleza. Es así que este cuarto nivel se lograba con los tres anteriores, pero practicando esta filosofía poética se conseguía aún más rápido.

La decisión de Ulises

A veces, las ideas filosóficas de los aztecas son recibidas con cierto escepticismo. Es así que, en sus clases en SUNY, Purcell suele usar La Odisea de Homero para explicar por qué esta civilización indígena tenían razón en afirmar que la felicidad es un objetivo de vida malo. En un pasaje del poema épico griego, el protagonista, Ulises, lleva 7 años viviendo en una isla paradisíaca con la diosa Calipso. La diosa, entonces, le plantea una disyuntiva: puede quedarse con ella y gozar de la inmortalidad y juventud eterna en la isla, o volver al mundo real, lleno de dolores y sacrificios, pero donde también habita su familia. Ulises “decide aventurarse en aguas abiertas en un barco desvencijado en busca de su esposa y su hijo”, recapituló Purcell en el artículo de la APA. Es entonces que le pregunta a sus alumnos qué hubieran elegido: “Nunca tuve a nadie que estuviera en desacuerdo con Ulises”. *BBC

Tenochtitlán era la capital del Imperio azteca y se encontraba en donde hoy está Ciudad de México.

La comunidad era de crucial importancia para los aztecas.

La Conquista española puede haber destronado al Imperio azteca, pero sus ideas persisten.


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Ventanas

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130 años de la torre Fotos: Archivo

Una construcción que debía ser efímera, actualmente es uno de los monumentos más visitados del mundo. Lidia Bernaus*

a torre Eiffel es ‘la gran dama de hierro’ que preside París, y es el emblema más conocido de Francia. Esta semana se celebró el 130 aniversario de su inauguración. Un hito arquitectónico del siglo XIX que tuvo lugar para la Exposición Universal de París de 1889, pero no fue hasta el 15 de mayo de ese mismo año que se abrió al público. Las obras empezaron el 28 de enero de 1887 y tardaron dos años en finalizarse, costó casi 8 millones de francos de la época, y participaron en la obra 250 obreros y 50 ingenieros. La torre es un proyecto de Gustave Eiffel de quien recibe su nombre. Pero estos datos son bastante conocidos, así que vamos a contar algunas anécdotas para los que decidan visitar la Ciudad de la Luz y su famoso símbolo.

Historias curiosas

Gustave presentó su proyecto a varias ciudades antes que París, por lo que se dice que la torre Eiffel podría haber estado en Barcelona para la Exposición Universal de 1888, pero su gran altura no encajaba en la ciudad, por lo que el Ayuntamiento lo rechazó. La gran estructura se concibió como un armazón desmontable y temporal, pensada para durar 20 años. Sin embargo, en 1900, el Ejército añadió una antena de radio en su

Este portento arquitectónico, que enorgullece a Francia, experimentó al principio el rechazo de algunos de sus notables ciudadanos. Luego se rendirían ante su magnificencia.

punto más alto, lo que le permitió salvarse de la destrucción. En 1912, Franz Reichelt, un sastre de prestigio e inventor, quiso probar un paracaídas que había construido siguiendo los planos de Leonardo da Vinci. Decidió saltar desde lo alto de la torre, y el resultado fue que se precipitó al vacío mientras un equipo de filmación registraba el incidente. Murió a la edad de 33 años Durante la Primera Guerra Mundial funcionó como radio militar para interceptar los mensajes enemigos de Berlín. Y uno de los mensajes codificados trataba sobre la agente H21, lo que permitió arrestar y condenar a Margaretha Geertruida Zelle (Mata Hari) por espionaje. Fue fusilada el 15 de octubre de 1917. Pero una de las anécdotas más divertidas la protagonizó Victor Lustig, en 1925, un excelente

El diseñador del Louvre

El renombrado arquitecto sinoestadounidense I.M. Pei, ganador del prestigioso premio Pritzker y diseñador de la pirámide de cristal del Museo Louvre, entre otras estructuras, falleció a los 102 años de edad, informó el New York Times. El diario apunta que Pei, que inició su larga carrera trabajando para una compañía inmobiliaria de Nueva York, murió rodeado de su familia, según reveló uno de los hijos del arquitecto, Li Chung Pei, en una llamada telefónica. Pei, conocido especialmente por la pirámide de entrada del Museo del Louvre en París y por el Edificio Este de la Galería Nacional de Arte de Washington, fue contratado por William Zeckendorf, un importante empresario de la construcción de Nueva York, en 1948, poco después de graduarse de la Universidad de Harvard.

Pei se dedicó inicialmente a supervisar los proyectos de la compañía de Zeckendorf, Webb & Knapp, que construía importantes rascacielos en la Gran Manzana, una plataforma que utilizó para formar en 1955 su propia compañía, I. M. Pei & Associates. Aunque esta empresa inicialmente se dedicaba a proyectos de Zeckendorf, para 1960 Pei, conocido por su discreto pero competitivo carácter, había empezado a ganar importantes concursos para construir, por ejemplo, el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Colorado (1967), así como el Museo de Arte de Everson de Syracuse (en el Estado de Nueva York) y el Centro de Arte Des Moines (Iowa), ambos en 1968. Estos fueron los primeros museos de una larga serie, entre los que destacó, además de sus

timador que tuvo la gran idea de vender la torre Eiffel haciéndose pasar por un representante del Gobierno. Alegó que el Ayuntamiento no podía mantener tal estructura y quería venderla. Con su encanto consiguió embaucar a un comerciante, André Poisson, que no lo denunció por vergüenza. Lusting intentaría realizar una segunda venta sin éxito. En 1940 París estaba ocupado por los nazis, y el 28 de junio de ese año, Hitler visitó la ciudad en busca de la torre, pero lamentablemente para él no pudo contemplar las vistas desde lo alto, ya que la Resistencia había cortado los cables de los ascensores para que no pudieran subir. La alternativa eran mil 665 escalones, por lo que descartaron su ascenso. Pero esta edificación levanta pasiones, tanta, que una estadounidense llamada Erika

diseños para el Museo de Washington y el Louvre, el Museo de la Fama del Rock and Roll en Ohio (1995), también una gran estructura hecha en cristal. Uno de sus últimos sorprendentes museos fue el de Arte Islámico de Doha (Qatar) que diseñó en 2008, un proyecto que tomó como una oportunidad para aprender de una cultura que desconocía y cuyo estudio le llevó a viajar por todo el mundo visitando ejemplos de arquitectura islámica. El Museo del Louvre ha sido consagrado al arte anterior al Impresionismo, tanto bellas artes como arqueología y artes decorativas. Está ubicado en el antiguo palacio real del Louvre, y actualmente promueve dos subsedes, en Lens (Francia) y en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos). (Red)


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e Eiffel y sus historias

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El diseño urbanístico parisino gira en torno a la torre.

Cuando París fue tomada por Alemania, Adolfo Hitler quiso ascender a sus alturas para contemplar la ciudad ocupada, pero su intento fue frustrado.

LaBrie, cuando la visitó, en 2004, se enamoró de ella. Así que decidió casarse con la estructura: su boda tuvo lugar en 2007 y cambió su nombre por el de Erika Eiffel. Es fundadora de OS Internationale, una organización para quienes desarrollan relaciones significativas con objetos inanimados. De la torre Eiffel se han hecho muchas copias, más de 30 repartidas por todo el mundo, como la del hotel y casino París Las Vegas en Estados Unidos, o la de Tianducheng, a las afueras de Hangzhou en China, o la de Grecia, que mide 26 metros de altura, o la de México en Durango, entre otras. Pero ninguna es tan bonita y espectacular como la real.

*La Vanguardia

Una señal de radio captada en la torre permitió la captura de la célebre espía, Mata Hari.

El premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades concedido al Museo del Prado, corona un año de celebraciones para la pinacoteca que, por su bicentenario, ha organizado un centenar de actos, ha viajado por la geografía peninsular y se ha abierto a otras artes como el cine o la danza. El plato fuerte, con el que comenzaron las celebraciones, fue la exposición Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria, un recorrido cronológico por la historia del museo con obras de Renoir, Manet, Picasso y Pollock, que inauguraron los Reyes en noviembre pasado y que hasta su clausura en marzo de este año recibió más de 348 mil visitas. El programa de exposiciones temporales de 2019 incluye nombres como Velázquez y Rem-

Museo del Prado

brandt, Goya, Fra Angelico, así como Sofonisba Anguisola y Lavinia Fontana, dos de las mujeres más notables de la historia del arte occidental. En total, serán 17 las exposiciones temporales programadas, cuatro de ellas itinerantes y dos conmemorativas. Además, se editarán 27 publicaciones, entre ellas una nueva colección sobre la historia de la institución y un cómic. La memoria viva del Prado se ha recogido en el documental Voces del Prado. Una historia oral, que invita a conocerlo por dentro, desde los años 40 hasta la actualidad, a través de la experiencia de las personas que han dedicado su día a día a la institución. En el ámbito del cine, el museo ha organizado varios ciclos (Espacios y colecciones en el cine, Cine con arte visto por sus creadores y El Prado escenario cinematográfico), en colabo-

ración con otras instituciones como la Filmoteca Española y la Academia de Cine. También ha puesto a disposición de los internautas el fondo documental Memoria audiovisual: el Museo en más de 100 años de imágenes en movimiento, que recupera la imagen del Prado a lo largo de los últimos 100 años en películas, producciones de NO-DO o programas de televisión; en total, más de 400 documentos han sido digitalizados y, en algunos casos, restaurados. El Museo ha hecho una apuesta especial por acercar su patrimonio a ciudadanos de todo el mundo. Se trata de préstamos de una pintura de especial relevancia —en el caso de Melilla, un Greco— por un período de un mes, a diferentes museos, uno por cada comunidad y ciudad autónoma. El edificio del museo data de 1785. (EC)


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