Viernes Guatemala, 8 de noviembre de 2019 AĂąo 7 No. 307
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Hipaso de Metaponto, un matemĂĄtico peligroso
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Guatemala, viernes 8 de noviembre de 2019
Editorial
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A juzgar por las investigaciones que se adelantan para conocer los efectos que en el cuerpo humano tienen las alteraciones gravitacionales, todo parece apuntar a que nos preparamos para explorar la viabilidad vital en otros planetas. Y por viabilidad vital debe entenderse no solo la capacidad de sobrevivencia en ambientes adversos de las formas de vida que conocemos —o creemos conocer—, sino la disponibilidad atmosférica y de suelos para el sostenimiento de colonias. Estos avances se dan en el contexto de una época geológica que una parte de la comunidad científica ha propuesto llamar Antropoceno, para suceder al denominado Holoceno, debido al significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres. El Holoceno se extiende desde hace unos 10 mil años hasta la actualidad. A comienzos del mismo, el deshie-
sta novela del escritor est adounidense William Faulkner fue originalmente publicada en 1948 con el título de Intruder in the Dust . La trama describe el fuerte racismo del sur estadounidense. Su protagonista es Lucas Beauchamp, personaje que ya había aparecido en una obra anterior de Faulkner: Desciende, Moisés. Lucas Beauchamp, un hombre que se niega a ser sumiso frente a los blancos, es acusado de un crimen que no cometió. Mientras el sheriff lo lleva arrestado, un muchacho blanco de dieciséis años, Charles Mallison, reconoce a Lucas como el hombre que lo salvó cuando cayó al río siendo niño y decide tomar partido en favor suyo. Faulkner fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, en 1949.
lo hizo que el nivel del mar subiera, inundando grandes superficies de tierra. Actualmente esa tierra y esas aguas están por nosotros amenazadas, y miramos a las estrellas en busca de respuestas. ¿Ha llegado el momento de migrar o de quedarnos?
Saxofón
DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano
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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Freddy Pérez
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El fabricante de instrumentos musicales, Antoine Joseph Sax, más conocido como Adolphe Sax, nació el 6 de noviembre de 1814 en Bélgica y falleció en París, Francia, el 7 de febrero de 1894. Es conocido por haber inventado el saxofón, un instrumento de la familia de los artilugios de viento-madera. En la década de 1920 el saxofón tuvo un gran auge, debido a la aparición del jazz.
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Ciro Alegría
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El escritor Ciro Alegría Bazán nació el 4 de noviembre de 1909 en la hacienda Quilca, cerca de Huamachuco, Perú. Fue hijo de José Eliseo Alegría Lynch y María Herminia Bazán. Pasó su niñez en la hacienda de Marcabal Grande, junto al río Marañón. Tuvo como profesor al poeta César Vallejo, en el Colegio Nacional de San Juan de Trujillo. Más tarde cursó Filosofía y Letras en la universidad de esa ciudad. Por su actividad proselitista como militante del partido Acción Popular, fue perseguido y torturado y, luego de la debelada revolución aprista de 1932, fue encarcelado, pero liberado al año siguiente por una ley de amnistía. En esta época empezó a publicar algunos relatos, pero en 1934 fue deportado a Chile. En 1935, su novela La serpiente de oro ganó el concurso de la Editorial Nascimento de Chile, y en 1939 obtuvo, con su novela Los perros hambrientos, el segundo premio de novela de la editorial Zig-Zag, también de Chile. Dos años después, en 1941, con su gran novela indigenista El mundo es ancho y ajeno ganó el primer premio convocado a nivel continental por la editorial estadounidense Farrar & Rinehart. Al margen de sus méritos literarios, se le recuerda por su calidad humana y su bonhomía, salpicada de un humor muy peculiar. Hijo de hacendados ricos y blancos, él se consideraba un cholo serrano, ya que nació en la sierra y convivió durante sus primeros años con indios y cholos, peones y empleados de los inmensos latifundios pertenecientes a su familia. De ese recuerdo de su infancia y de los relatos que oyó entonces nacieron sus grandes novelas indigenistas. De sus padres recibió una educación liberal, que contrastaba con aquel ambiente en que creció. Ciro Alegría es uno de los representantes más destacados del Grupo Norte, que surgiera en la primera mitad del siglo XX en la ciudad de Trujillo. Perteneciente a la llamada corriente indigenista, es autor de los libros de cuentos: La leyenda del nogal (1940) y de la que está consignada como su última publicación, Duelo de caballeros (1963). Otros relatos suyos son: La ofrenda de piedra (1978), El sol de los jaguares (1979), y Siete cuentos quirománticos (1980). Ciro Alegría es, junto a José María Arguedas, el escritor más importante de la corriente indigenista en Perú. Aunque hay que deslindar que Ciro pertenece al indigenismo primigenio, de 1930, mientras que Arguedas representa el llamado neo-indigenismo. Coincidentemente, en 1941, cuando Alegría publicaba su última gran novela, Arguedas daba a la luz su primera novela, Yawar Fiesta. Ambos autores sintieron una estimación recíproca y se defendieron de inútiles competencias que algunos quisieron establecer entre ellos. Alegría narra la vida de los indígenas del norte del Perú, diferentes a los indios del sur que reflejan las novelas de Arguedas. El indio del norte es más aculturado y mestizado, y desconoce por lo general el quechua, pero, obviamente, no por ello es menos representativo del Perú. Durante su exilio en Santiago de Chile, se casó con su tía segunda, Rosalía Amézquita Alegría, con la que tuvo dos hijos, Ciro y Alonso. Tras divorciarse, se casó con la puertorriqueña Ligia Marchand. Contrajo terceras nupcias con la poeta peruano-cubana Dora Varona (recopiladora y estudiosa de su obra), con la que tuvo cuatro hijos: Cecilia, Ciro, Gonzalo y Diego, nacido cinco meses después de la muerte de su padre, y que luego murió a su vez, contando con apenas 15 años, en un accidente. Ciro Alegría falleció sorpresivamente a los 58 años de edad en Chaclacayo el 13 de febrero de 1967, a causa de un infarto cardíaco.
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En la centrifugadora humana, una voluntaria experimenta la gravedad artificial.
Marte y los camanautas En Colonia (Alemania), 12 voluntarios se sacrifican por la ciencia: pasan 60 días recostados en un estudio que simula las condiciones de microgravedad del espacio para contrarrestar la degeneración de huesos y músculos que sufren los astronautas. Su recompensa, además de 16 mil 500 euros, es saber que están haciendo historia en la investigación aeroespacial.
Federico Kukso*
n las oscuras profundidades del espacio, el astronauta Roy McBride (Brad Pitt) bordea la locura. Su mente se resquebraja mientras se dirige hacia los confines del sistema solar en busca de su padre. El más completo aislamiento y la ingravidez lo golpean tanto dentro como fuera de su cuerpo. Se desmorona. De ser un hombre estoico y decidido pasa a ser un individuo errático y aterrorizado. Solo las 571 personas que han visto la Tierra desde afuera comprenden los síntomas del protagonista de la película Ad Astra. “Ahora estoy solo, verdaderamente solo y absolutamente aislado de cualquier vida conocida”, pensó el estadounidense Michael Collins en el módulo de comando de la misión Apolo 11 mientras sus compatriotas Buzz Aldrin y Neil Armstrong aterrizaban en la superficie de la Luna en 1969 y se convertían en héroes. Ruth Hemmersbach nunca viajó al espacio, pero conoce de cerca el impacto de la microgravedad en los procesos y organismos biológicos. En el Instituto de Medicina Aeroespacial del
Centro Aeroespacial Alemán (DLR, por sus siglas en alemán) en la ciudad de Colonia, esta biomédica dirige un batallón de psicólogos, enfermeras, fisioterapeutas, científicos deportivos, nutricionistas, oftalmólogos y demás investigadores que buscan comprender cómo un viaje largo a la Luna o Marte podría llegar a repercutir en los cuerpos y mentes de los astronautas y qué medidas se deberían tomar para contrarrestar tales adversidades. “Los viajes espaciales son caros y peligrosos, pero entender los efectos de vivir en el espacio es fundamental para enviar humanos a otros planetas —cuenta Hemmersbach—. Por eso los estudios en la Tierra son importantes para conocer los riesgos que enfrentan los futuros exploradores”.
Por amor a la ciencia
Aquí hay una cámara de 110 metros cuadrados para estudiar los efectos de la reducción de oxígeno y la disminución de la presión ambiental; salas para simulaciones y rehabilitaciones de estrés psicológico, producto de la convivencia en espacios reducidos y contacto social limitado; laboratorios para investigar el
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impacto de la radiación espacial. Dentro de toda esta oferta científica hay un experimento estrella en el que miles de personas de todo el mundo solicitan participar: un estudio que paga 16 mil 500 euros a cualquiera que consiga permanecer 60 días seguidos acostado en una cama. Toda una aventura por amor a la ciencia.
Con la mente en la Luna
Por fuera parece un enorme bloque blanco de Lego o una losa gigante. Por dentro el :envihab —de las palabras “ambiente” y “hábitat”— se asemeja a una estación espacial: una instalación de 3 mi 500 metros cuadrados sin ventanas. Un pasillo largo con suelo color verde conduce a las habitaciones. Son pequeñas y de paredes blancas. No se ven plantas ni cuadros. En cada una hay una cama. No se trata de camas normales. Sus cabeceras están inclinadas 6 grados por debajo de la horizontal. “Esto imita los efectos de la microgravedad en los músculos, huesos y tendones de los voluntarios”, indica la investigadora Michaela Girgenrath. “Al estar tanto tiempo recostados, los fluidos corporales se alteran. Es la manera que tenemos de reproducir en tierra algo que sufren tanto los hombres como mujeres en órbita: un incremento de la presión intracraneal y cambios en la retina y el nervio óptico”. La vida se ha desarrollado bajo la influencia permanente y dictatorial de la gravedad, pero una vez que los seres humanos abandonan el planeta, las consecuencias de esta liberación se presentan en cascada. Sin la gravedad que empuja la sangre hacia las piernas, las cabezas de los astronautas se llenan de fluidos, lo que da como resultado el síndrome de cabeza hinchada y patas de pájaro, una sensación de resfriado constante, acompañada por el desgaste de músculos y huesos. Vivir en el espacio por más de unos pocos días es malo para la salud. Los análisis realizados en el astronauta estadounidense Scott Kelly —que regresó a la Tierra después de pasar un año en órbita mientras su hermano gemelo Mark Kelly permaneció en el planeta— mostraron que incluso el sistema inmunitario y la vista se ven afectados. De ahí la importancia de los estudios de reposo en cama, que ofrecen a los científicos formas de ver cómo el cuerpo se adapta a la ingravidez. Tanto la NASA como la agencia espacial europea (ESA) han realizado varios de estos experimentos anteriormente, y esta vez han comenzado a hacerlos de forma conjunta. “Ahora todo el mundo está pensando en el regreso humano a la Luna”, señala Hemmersbach. “Pero no estamos preparados para viajes espaciales largos. Hay muchas preguntas que tenemos que responder. Por ejemplo, qué medidas debemos tomar para contrarrestar la pérdida de masa muscular en otros mundos o ambientes con menos gravedad, o cuál debería ser el mejor entrenamiento físico a realizar en órbita. Actualmente los astronautas entrenan de dos a tres horas por día en la Estación Espacial Internacional. Y hemos visto que no es del todo efectivo”. El estudio que están llevando a cabo en el :envihab se llama AGBRESA, siglas de Gravity Artificial Bed Rest Study (estudio de reposo en cama por gravedad artificial). Consta de dos campañas. Los primeros participantes se mudaron el 25 de marzo de 2019.
Aspecto del centro de investigación :envihab, de noche.
Todos los días los voluntarios visitan la gran centrifugadora humana, una sala circular donde viajan en círculo durante 30 minutos, como si estuvieran en un carrusel.
Una médica examina la agudeza visual de los voluntarios. La alteración de los fluidos provoca un incremento de la presión intracraneal y cambios en la retina y el nervio óptico.
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entre risas Friederike Wütscher, responsable de las relaciones públicas del instituto. “La mayoría las descartamos rápidamente. Solo aceptamos a aquellos que sepan alemán. Deben entender todo y poder comunicarse con nosotros. También muchos desistieron cuando les dijimos que pagamos una vez realizado el experimento, no antes”. Los actuales voluntarios tienen entre 24 y 55 años. Miden entre 153 y 190 centímetros y no fuman. Son 4 mujeres y 8 hombres. “Quisiéramos tener 6 hombres y 6 mujeres, pero hemos notado que a las mujeres no les interesa mucho participar en estos estudios”.
La rutina de un camanauta
La dieta de los voluntarios es estricta: es establecida por un nutricionista para que los participantes no ganen ni pierdan peso durante el estudio.
Todos los días comienzan con exhaustivos chequeos médicos: análisis de sangre y orina, control de masa muscular y exámenes cognitivos.
La segunda tanda comenzó a principios de septiembre y concluirá en diciembre. Oficialmente, dura un total de 89 días: 15 días de familiarización, 60 días de reposo en cama y luego dos semanas de descanso y rehabilitación. Además, hay cuatro visitas de seguimiento obligatorias: después de 14 días, a 3 meses, en diciembre de 2020 y en 2021. “Para esta última campaña recibimos 20 mil candidaturas de todo el mundo”, revela
Los voluntarios deben hacer todo lo que hacen en un día normal, manteniendo al menos un hombro en contacto con el colchón en todo momento. Ellos no lo advierten, pero en las habitaciones hay un ligero aumento de dióxido de carbono, que imita el entorno de la Estación Espacial Internacional. Cada día comienza con estiramientos y masajes realizados por fisioterapeutas. Un desfile de médicos pinchan a los participantes con agujas, les toman la presión y muestras de orina. Les hacen exámenes de sangre, así como pruebas cognitivas, de audición y de agudeza visual. La visión de los astronautas es un tema que preocupa a la NASA y a la ESA, en especial si se considera que un viaje a Marte dura 18 meses. La tripulación podría llegar al planeta rojo y haberse vuelto completamente ciega. De ahí la importancia de estudiar estas alteraciones: en una encuesta hecha a 300 hombres y mujeres astronautas, un 23 % de tripulantes en vuelos cortos y un 49 % en vuelos largos reportaron haber tenido problemas de visión a corta y larga distancia durante sus misiones. Algunos también afirmaron que los problemas de visión persistieron durante años después de su regreso al planeta. La jornada de los voluntarios del estudio continúa con visitas a un resonador magnético para medir el crecimiento y la descomposición de sus músculos. Las radiografías verifican su densidad ósea. Las sesiones de entrenamiento y mediciones del rendimiento cardiovascular se alternan con una dieta estricta, calculada caloría por caloría por nutricionistas para no ganar ni perder peso durante el estudio. “No les damos comida espacial”, dice la especialista Olga Hand. “Está todo estandarizado. Cocinamos nuestra propia comida, así sabemos exactamente lo que contiene. Cuidamos que los alimentos no afecten los resultados del estudio. No se permite el cacao, el té de hierbas o el café. Todos los sujetos reciben el mismo menú y deben comerlo todo”. Como en el espacio, las actividades más mundanas se vuelven complicadas. Los voluntarios no pueden reclinarse para comer ni para orinar o defecar. Cuando quieren ducharse, lo hacen recostados en una habitación especialmente acondicionada. Es entonces cuando los voluntarios descubren que la experiencia no era tan placentera como al principio creían. Sus cuerpos se alteran. El corazón se modifica a los 5 días. Los músculos muestran signos de desgaste en 30 días y los huesos, a los 2 meses. Sufren de dolores de cabeza por el cambio en el flujo sanguíneo. También dolores de espalda: a la columna le resulta difícil lidiar con toda la presión de los órganos.
El día no termina sin una visita diaria a la gran centrifugadora humana: una sala circular, donde estos astronautas terrestres viajan en círculo todos los días durante 30 minutos, como si estuvieran en un carrusel. “Por lo general, escucho a Pink Floyd, que encaja bien”, señala el sujeto B. “O un audiolibro de Veinte mil leguas de viaje submarino”. Como resultado, los voluntarios experimentan la gravedad artificial, que en el futuro podría ser un nuevo método potencial de entrenamiento para misiones espaciales de largo alcance. En 60 días, los sujetos habrán completado 54 mil vueltas en la centrifugadora. “La investigación espacial sobre la pérdida ósea y muscular tiene también sus beneficios para miles de personas en la Tierra”, señala el médico Jens Jordan. “Estudiar cómo cambia el cuerpo de los astronautas ayuda a mejorar los tratamientos contra la osteoporosis o la distrofia muscular. Podemos transferir nuestro conocimiento del espacio a la Tierra”.
Lucha contra el aburrimiento
Algunos voluntarios son más solitarios y quieren tener tiempo a solas. Meditan, ven series y películas, realizan un curso online. Leen desde la mañana hasta la noche o pasan varias horas al teléfono o en Skype con amigos y familiares. Por razones de seguridad son monitoreados mediante cámaras las 24 horas del día, los 7 días de la semana. “Aunque las cámaras no enfocan sus partes privadas”, aclara Wütscher. “Pueden hacer lo que gusten en soledad pero sin levantarse de la cama”. Otros, en cambio, sufren con el aislamiento. No soportan estar largos períodos solos con sus pensamientos, acompañados únicamente por el miedo y la ansiedad, como podrían sufrir los astronautas en un largo viaje a Marte. “Por eso realizamos fiestas sorpresa para que los participantes hablen entre sí sin salir de las camas”, dice Hemmersbach. “El gran problema es el aburrimiento. También son importantes las visitas de astronautas que les cuentan sobre sus misiones y experiencias en el espacio. Hace unas semanas vino el alemán Alexander Gerst. Es crucial que los voluntarios sientan que están haciendo algo por la humanidad, que contribuyen al bienestar de los astronautas y que su sacrificio los ayuda a sobrevivir los desafíos de la vida en el espacio. No lo parece, pero requiere de mucho esfuerzo. El cuerpo humano no está acostumbrado a estar recostado en una cama por largos períodos”, continúa. Eso se advierte al finalizar el experimento: a la mayoría de los participantes del estudio les cuesta volver a caminar con normalidad. Después de pasar 60 días inclinados en un ángulo negativo de seis grados, pierden el equilibrio y la coordinación, se marean. Deben adaptarse a un entorno completamente nuevo. “Apenas podía levantar los pies, la resistencia del suelo era completamente nueva”, advirtió el participante F. “Mientras estaba en la cama pensaba que iba a ser fácil volver a caminar; sin embargo, el primer día que me levanté fue duro. Mis piernas eran como globos que podían explotar en cualquier momento”. Nadie recordará sus nombres ni sus proezas, pero estos anónimos camanautas forman parte de la historia espacial, junto a Yuri Gagarin, Valentina Tereshkova y Neil Armstrong. *Sinc
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Gavetas
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Andrew W. Mellon DCA, 10 de enero de 1936.- El señor Mellon, secretario del Tesoro estadounidense de 1921 a 1932, ha dado los pasos necesarios para la construcción de una galería nacional de arte en Washington, la cual estaría terminada el 30 de junio de 1941, según ha sido revelado en una Declaración de Donativo que por 10 millones de dólares hizo el prominente banquero. La colección particular de Mr. Mellon será inmediatamente destinada a dicha galería, y se estima el valor de esa colección en unos 25 millones de dólares. El donante ha hecho la expresa declaración de que el nuevo templo del arte no podrá llamarse, por ningún motivo, Galería Mellon, sino que debe ser conocida como “Galería Nacional de Arte, de Estados Unidos”, o algo por el estilo. Según el acta de donación, el proyecto no debe demorarse más allá de la fecha indicada, pero que, de todos modos, los 10 millones de dólares, íntegros, deben ser empleados con ese fin. Andrew comenzó a trabajar en el banco de su padre, Thomas Mellon & Sons, a principios de la década de 1870, y finalmente se convirtió en la figura principal de la institución. En el curso de su carrera comercial, Mellon fue propietario o ayudó a financiar la Corporación de Construcción Naval de Nueva York , Whisky Old Overholt, Standard Steel Car Company, Westinghouse Electric Corporation, Carborundum Company, Union Steel Company, el McClinticMarshall Construction Company, Gulf Oil y muchas otras empresas. También fue un donante influyente del Partido Republicano durante la Edad Dorada y la Era Progresista.
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Reporte en V
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Biruté Galdikas y los orangutanes
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Cuando Biruté Galdikas llegó para instalarse en las selvas de Indonesia, hace casi 50 años, apenas había información sobre Borneo y menos aún sobre sus habitantes más solitarios: los orangutanes. Hoy es la mayor experta mundial en su comportamiento y continúa, a sus 73 años, estudiando y defendiendo sobre el terreno la conservación de esta especie en peligro de extinción. Eva Rodríguez Nieto * ice Biruté Galdikas (Wiesbaden, Alemania, 1946) que los orangutanes son solitarios, no necesitan al ser humano y no están interesados en nosotros. Sin embargo, si consigues que uno te mire a los ojos, “recordarás esa mirada el resto de tu vida”. La primatóloga, que ha visitado España recientemente para abrir el VII Congreso de Comunicación Social de la Ciencia en Burgos, es junto a sus “hermanas” —como se refiere a las primatólogas Jane Goodall y Dian Fossey— una de las discípulas del paleoantropólogo Louis Leakey, de ahí que se las conozca como “los ángeles de Leakey”. Antes de que Galdikas se instalara en Borneo para estudiar a los orangutanes (al igual que hiciera Goodall con los chimpancés y Fossey con los gorilas), el ser humano especulaba sobre el comportamiento de estos solitarios primates desde la más absoluta ignorancia.
¿Cómo es su día a día en Indonesia?
Mi trabajo diario es muy diferente de un día a otro. Al principio, y tal vez durante los primeros veinte años, casi todos los días iba al bosque y buscaba orangutanes salvajes. Cuando los encontraba, los seguía. Al ver que cada vez más orangutanes quedaban huérfanos creamos un programa de conservación. Luego comenzamos a construir campamentos. Al comienzo, hace casi 50 años, solo teníamos dos, muy simples.
Biruté Galdikas sostiene que hay un despertar generacional.
¿Cuánta gente trabajaba en estos campos?
Teníamos tres asistentes: el cocinero y dos más que se fueron para ganar más dinero. Solo se quedó un matrimonio con sus 8 hijos, pero los hijos no contaban (risas). Después, a lo largo de los años, el número de asistentes creció porque necesitábamos que la gente se subiera a los árboles para recolectar muestras botánicas. De esta forma comenzamos a contratar a dayaks, que son los aborígenes de Borneo.
¿Cómo se comportaba la gente local con los orangutanes?
Realmente no existía mucha relación con la gente de nuestra área. Puede que con otros dayaks sí, pero en nuestra región a veces los cazaban y los comían. No era tabú matar orangutanes, sí a los macacos de cola larga. Pero no iban al bosque a buscar orangutanes, sino cerdos salvajes. Cazaban durante todo el día y si veían un orangután en un árbol podían matarlo. Incluso mi esposo, que es un dayak, cuando era niño y adolescente comió su carne, aunque
nunca mató a uno. En estas aldeas nativas la gente compartía la caza con otros aldeanos o miembros de sus familias y del clan.
¿Qué consecuencias trajo ser un destino turístico?
Cuando llegué por primera vez no había turistas. La primera que nos visitó fue una niña de 14 años de Yakarta, que tenía espíritu de aventura. La segunda visita no fue realmente una turista, era Bárbara Harrison, la esposa del conservador del Museo del Estado de Sarawak. En 1960, Harrison escribió un libro sobre el comportamiento de los orangutanes, uno de los pocos escritos disponibles en ese momento sobre la especie. Había rehabilitado a algunos orangutanes y los había investigado en la naturaleza. Tenía algo de experiencia, se podría decir que científica, con los orangutanes.
¿Cómo fue ese encuentro con Bárbara Harrison?
La había conocido antes de ir a Borneo. Estaba enseñando en la Universidad de Cornell en Ithaca. Fui a verla y me quedé con ella casi
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una semana. Me dio muchos consejos prácticos sobre cómo era vivir en Borneo y qué observar. Me fue muy útil porque cuando viajé a Borneo en 1971, prácticamente no existía nada escrito desde 1860 o 1870. Era como si fueras a visitar Arizona y lo único que encontraras fuera información sobre las guerras apaches.
Llegó hace casi medio siglo a Indonesia. ¿Qué se encontró al llegar a Borneo?
Todo lo que había leído era sobre cazadores de cabezas y no estaba tan lejos de aquello cuando llegué. Fui a pueblos donde tenían tótems que fueron erigidos para celebrar esta caza tribal de cabezas. Recuerdo haberle preguntado al jefe de una aldea cuándo había surgido uno de esos tótem y seguía allí desde 1939.
¿Qué perfil tienen los turistas que acuden a los campamentos instalados?
Es interesante que haya hecho esa pregunta porque la mayoría de los que vienen a nuestros campamentos en el parque nacional son españoles. Dicen que es una experiencia increíble que no pueden tener en ningún otro lugar en el mundo.
¿Queda mucho por conocer sobre los orangutanes?
Siempre nos seguirán sorprendiendo. Ocurre lo mismo que con la investigación de los humanos. Incluso nosotros, que hemos sido tan intensamente estudiados, todavía descubrimos cosas nuevas sobre nuestra psique o nuestra biología. Los orangutanes no se han estudiado tanto y seguirán sorprendiéndonos. Además, viven en un universo diferente al nuestro, en las copas de los árboles. Su vida depende de su capacidad para descubrir y comprender dónde está la fruta. Por eso para los humanos es muy difícil evaluar ese tipo de habilidades. Lo mismo ocurre con los delfines, que no son particularmente visuales. Sus cerebros están dedicados a la audición y navegan por el mundo usando la ecolocación. Es muy difícil medir su inteligencia. Son animales solitarios en la naturaleza cuando son adultos. Es una criatura que depende completamente de sí misma, por eso desarrolla un tipo diferente de inteligencia a la nuestra, que somos intensamente sociales.
¿Qué futuro les espera con la crisis climática que vivimos?
Leí un informe realizado por varios expertos y llegué a la conclusión de que si los humanos no cortaran un árbol más, un tercio de las poblaciones de orangutanes desaparecería solo por el cambio climático. La fenología de la selva tropical está cambiando, los patrones de fructificación se están alterando y el cambio climático los perturbará tanto como a los humanos.
¿Qué opina de considerarlos “personas no humanas”?
Estoy totalmente a favor. Soy Presidenta de Honor del Proyecto Gran Simio. Su fama es una de las razones por las que acepté venir a España.
¿Y los zoológicos qué le parecen?
Creo que son algo anacrónico. Me opongo a ellos. También soy consciente de que en un
Biruté Galdikas con la autora de esta nota.
mundo realista no puedes simplemente abrir las puertas y que todas las reglas sobre los animales cambien, pero no estoy de acuerdo con la idea de mantener a los animales en cautiverio. Este año los incendios han fijado la atención en la deforestación de la Amazonía, pero en Indonesia también es un drama. Es una tragedia. Llevamos años alterando los bosques y la naturaleza. No es un problema político, es por la forma en la que está construido el mundo. La industrialización mundial nos ha desconectado de la naturaleza y el proceso se ha ido intensificando a medida que han pasado los siglos. Tenemos una agricultura industrial de la que todos obtenemos nuestros alimentos y es lo que está destruyendo la naturaleza. Usamos combustibles fósiles y tenemos un sistema económico que nos conecta a todos. Pero lo que estamos haciendo es destruir la Tierra. Se está acabando con el equilibrio entre las personas y la naturaleza. Los incendios en Indonesia, en el Amazonas y en Siberia son síntomas de esto.
¿Y qué ocurre con las plantaciones del aceite de palma?
Están aniquilando los bosques. ¿Y quiénes manejan estas plantaciones? Son conglomerados internacionales. También hay obviamente multimillonarios indonesios involucrados. He tenido contacto con una de estas compañías; conoces a las personas que las dirigen y son como tú y yo, pero su único propósito es que sus empresas sean rentables. Las plantaciones comenzaron aquí, pero ahora también están en Papúa Nueva Guinea e incluso en África. Todo este sistema económico está destruyendo los bosques. Solo quieren ganar dinero.
¿Cómo se puede cambiar?
Los trabajadores del aceite de palma en esas plantaciones en Indonesia puede que estén un poco más seguros desde el punto de vista económico, pero todavía son pobres. Es decir, tienen bicicletas, motocicletas y grandes antenas parabólicas, pero, ¿son más felices? Esa es la pregunta que hay que hacer.
¿Hay defensores del aceite de palma?
Yo he criticado el aceite de palma y en redes sociales respondo a las personas que dicen que el aceite de palma podría ser sostenible. Yo les constesto: “¿Cómo puede ser sostenible algo que se sustenta sobre los huesos de los orangutanes y las cenizas de los bosques?”. El aceite de palma y los estados madereros son responsables de que actualmente los orangutanes estén al borde de la extinción en estado salvaje.
¿Qué podemos hacer para pararlo?
No podemos cambiar los sistemas políticos, ese es el problema.
¿Se podría lograr mediante el activismo?
Activismo y votar, votar y votar. En EE. UU. Donald Trump fue elegido presidente, pero hubo una reacción y el partido democrático entró y se hizo cargo del Congreso. Yo no soy estadounidense, pero mi fundación tiene su sede allí y también fui a la universidad en EE. UU. Hasta 2019 ningún presidente o candidato, fuera quien fuese, hablaba sobre cambio climático. ¿Y qué pasó? Incendios en el Amazonas, en Indonesia, en Alaska y grandes riadas en el río Mississippi. Entonces, de repente los candidatos presidenciales de los partidos demócratas dijeron que era debido al calentamiento global. Ahora, en los debates de las elecciones primarias de este partido todos hablan de políticas sobre cambio climático. Esto ha sucedido en un año debido a esas inundaciones en el medio oeste.
Entonces, ¿es un problema político e industrial?
Es como lo que dice la joven activista sueca.
¿Greta Thunberg?
Si, ella dice: ¿cómo os atrevéis a hacerle esto a las próximas generaciones? Hay un despertar, es algo que tiene que suceder. *Sinc
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Contando el tiempo
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Hipaso de Metaponto,u Fotos: Archivo
primeros pitagóricos eran de clase media alta y políticamente activos. Formaron una élite moral que se esforzó por perfeccionar su forma física en esta vida para obtener la inmortalidad en la siguiente. Según los pitagóricos, para liberar el alma y lograr la inmortalidad, el cuerpo mortal tenía que ser rigurosamente disciplinado de manera que se mantuviera moralmente puro y libre de la naturaleza básica. De no lograrse, el alma se reencarnaría repetidamente, o “transmigraría”, hasta que se liberara por mérito acumulado. Los pitagóricos también creían en el cosmos, que en ese momento se refería a una idea de un orden perfecto y una belleza en todo el universo. Aunque probablemente creían en el politeísmo griego clásico, tenían fe en una divinidad superior, que estaba sobre todas las demás. Tenían una serie de tabúes, que incluían la carne y la habas, y vivían de acuerdo con una serie de reglas que regían todos los aspectos de la vida.
Triángulos y cuadrados
No se sabe mucho de la vida de Pitágoras, aquí pintado por Rafael, pero se dice que viajó extensamente por Medio Oriente antes de regresar a Grecia.
Cuentan que una mañana de mediados del siglo VI a.C. un hombre fue tirado por la borda al mar abierto frente a la costa de Grecia. El desafortunado se llamaba Hipaso de Metaponto y era matemático, teórico de la música y filósofo presocrático. Dalia Ventura* ue abandonado a su suerte, y su suerte no podía ser otra que la muerte. Como ocurre a menudo con conocimientos del mundo antiguo, hay quienes dan por sentado que eso sucedió, mientras que otros lo cuestionan. Nadie ha podido comprobar aún si esa parte de la historia es cierta. Pero la otra parte es la más interesante: la razón por la que hubieran querido matarlo. Y es que pocos asesinatos tienen un móvil tan asombroso como el descubrimiento de la inconmensurabilidad y de la irracionalidad, matemáticamente hablando.
Una estrella de la antigüedad
Esta historia comienza con una de las celebridades de la antigua Grecia, Pitágoras de Samos (c. 580-c. 500 a. C.), a quien se le atribuye
el inicio de la transformación de las matemáticas de una herramienta para la contabilidad, en una ciencia analítica. Aunque hay quienes lo refutarían. Pitágoras es, de hecho, un personaje polémico. Como no dejó escritos matemáticos, muchos se han preguntado si realmente hizo lo que se dice (incluyendo algunos de sus teoremas). De lo que sí hay evidencia es de que fundó una escuela, aunque sus enseñanzas se consideraban sospechosas y sus seguidores, extraños. Una característica inusual en el mundo antiguo es que aceptaban mujeres.
Los pitagóricos
Las escuelas de pitagóricos se asemejaban más a una secta, pues no solo compartían conocimiento. Los estudiantes llevaban una vida estructurada de estudio y ejercicio, inspirados en una filosofía basada en las matemáticas. Los
Otra cosa es cierta: Pitágoras es sinónimo de entender las propiedades de los triángulos rectángulos, algo que eludió a los egipcios y los babilonios. El teorema de Pitágoras establece que si se toma un triángulo rectángulo y se hacen cuadrados en todos los lados, el área del cuadrado más grande es igual a la suma de los cuadrados de los dos lados más pequeños. En otras palabras, el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados. Es un teorema que ilustra una de las características de las matemáticas griegas: en vez de depender solamente de los números, apelaban a hermosos argumentos en geometría.
Melódico
Aunque muchos descubrimientos que se le acreditaron han sido impugnados, hay una teoría matemática que aún se le atribuye y tiene que ver con la música. Cuentan que al pasar por una herrería un día, Pitágoras oyó las notas producidas por los golpes en los yunques y notó que sonaban en perfecta armonía. Al buscar una explicación racional para entender esa cualidad tan cautivadora, recurrió a las matemáticas y descubrió que los intervalos entre las notas musicales armoniosas siempre se presentaban en proporciones de números enteros. Se cuenta que Pitágoras estaba tan emocionado con el descubrimiento que llegó a la conclusión de que todo el universo se había construido a partir de números.
Todo es un número
Su doctrina de que “todas las cosas son números” fue importante para la historia de la filosofía y la ciencia. Quería decir que la esencia y la estructura de todas las cosas se pueden deter-
Guatemala, viernes 8 de noviembre de 2019
un matemático peligroso
Pitágoras, con un grupo de pitagóricos, que eran vegetarianos, pues no creían que se debía matar animales para comer.
minar al encontrar las relaciones numéricas que las expresan. Originalmente, se trataba de una generalización amplia basada en observaciones como que las mismas armonías pueden producirse con diferentes instrumentos por medio de las mismas relaciones numéricas —1: 2, 2: 3, 3: 4 — en extensiones unidimensionales; que existen ciertas regularidades en los movimientos de los cuerpos celestes; que la forma de un triángulo está determinada por la relación de las longitudes de sus lados. Pero los seguidores de Pitágoras intentaron aplicar sus principios en todas partes con mayor precisión. Al intentarlo, se toparon con un desafío inquietante a esta visión del mundo, que surgió de sus propias filas e involucró el teorema de Pitágoras.
La amenaza
Uno de los miembros más prestigiosos de la Escuela pitagórica era precisamente Hipaso, aquel al que habíamos dejado ahogándose en las aguas del Mar Mediterráneo al principio de esta historia. Sin ninguna mala intención, Hipaso se dispuso a encontrar la longitud de la diagonal de un
triángulo rectángulo con dos lados que miden una unidad. Quizás una ilustración nos ayude a calcular: he aquí un cuadrado y cada uno de sus lados tiene 1 unidad de longitud.
¿Cuánto mide la diagonal del cuadrado?
Gracias al teorema de Pitágoras, podemos calcular el cuadrado de la longitud del lado más largo de un triángulo rectángulo agregando los cuadrados de los otros dos lados. Entonces la longitud de la diagonal al cuadrado es (1 × 1) + (1 × 1) = 2, así que la longitud de la diagonal es √2. Es decir, el número que multiplicado por sí mismo da 2. Pero, ¿cuál es ese número? La raíz cuadrada de 2 no es 1 porque 1 x 1 es 1. Y no es 2, porque 2 x 2 es 4. Es algo intermedio. Algo que los babilonios habían grabado en la tableta de Yale, aunque no lo habían comprendido. Ese algo era un número irracional, (como π, el número de Euler y el número áureo o phi). Fue uno de los descubrimientos más fundamentales de la historia de la ciencia: el lado y la diagonal de figuras simples como el cuadrado y el pentágono regular son inconmensurables, es decir, su relación cuantitativa no puede ser expresada como una relación de enteros.
Grabado que ilustra la demostración de Pitágoras de la relación matemática reconocida entre la longitud de la cuerda vibrante y las notas de escala musical.
El secreto
Esos números irracionales no encajaban con la visión del mundo pitagórica. Es más, el descubrimiento amenazaba con destruir la base misma de la filosofía pitagórica. Implicaba que los seguidores del famoso filósofo y matemático ya no eran poseedores de una verdad: el dogma de que todo posee su medida era falso y el poder que le habían asignado a los números, también. Si los números naturales, que para los pitagóricos constituían la esencia de la realidad, no siempre servían para hallar la medida de las cosas, tampoco eran el camino para conquistar un saber divino. Los comentaristas griegos cuentan que Pitágoras hizo que su escuela jurara no revelar el descubrimiento. Sin embargo, Hipaso insistía en divulgar la naturaleza de lo conmensurable y lo inconmensurable, el conocimiento de los “peligrosos” números irracionales. Ese habría sido el móvil del presunto crimen: silenciarlo. Probablemente nunca sabremos si ese realmente fue el final de la historia de Hipaso de Metaponto. Lo que sí sabemos es que no lo fue para los números irracionales. No obstante, la historia sí sugiere un final: el de la sacralización del saber. *BBC
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Guatemala, viernes 8 de noviembre de 2019 Fotos: Archivo
El destino del Minotauro, se titula esta serie de cuadros de Manuel Montilla, que ilustran la obra premiada.
El artista también propone que el espectador lea sus cuadros entre líneas.
El animal oscuro
En una de las cuartetas de su poema 1917, aparecido en el libro A la pintura, expresa Rafael Alberti: “Diérame ahora la locura / que en aquel tiempo me tenía, / para pintar la Poesía, / con el pincel de la Pintura.” Y ciertamente no es inverosímil encontrar esta mixtura que deviene de tiempos precedentes. El mismo Alberti es claro y noble ejemplo. Manuel Montilla*
intura y poesía, mancomunadas y trastocándose, del papel al lienzo o viceversa. No anotaremos las aficiones pictóricas de Víctor Hugo, excelente acuarelista, o las grafías de García Lorca, William Blake o Jean Cocteau. Ni de las andanzas literarias de Picasso, Dalí, Torres García, Dante Gabriel Rosetti o del mismísimo Michelangelo Buonarroti, cuyos extraordinarios sonetos se han visto menguados, en justiprecio, por su genio como pintor, escultor y arquitecto. Ya Horacio en su Epístola a los pisones, apunta: “Pintores y poetas gozaron siempre del derecho de atreverse a todo.” Ni que decir de los Nobel como Rudyard Kipling, que ilustraba sus libros, Hermann Hesse, acuarelista de alta nota, Günter Grass, excelso grabador y dibujante, y, ciertamente, el controvertido Sir Winston Churchill y sus emotivas pinturas al agua. Por no mencionar a poetas contemporáneos como Jack Kerouac, Charles Bukowski, ee Cummings, el censurado novelista Henry Miller o el autor teatral Tennessee Williams.
Piedras y versos
Que la lista es extensa y es dado incluir, de seguro, a los costarricenses Max Jiménez Huete, adelantado de su tiempo, o al Maestro xilógrafo y versificador Francisco Amighetti, al nicaragüense Ernesto Cardenal, poeta y escultor, tampoco olvidemos a los guatemaltecos Roberto Cabrera, etnógrafo, antropólogo, ensayista a más de artista visual, Erwin Bendfeldt, poeta, escultor y pintor, y a la connotada Margarita Azurdia, con sus colores, piedras y versos. No hay como preterir, de esta hornada, a Fernando del Paso y Nahui Olin (Carmen Mondragón), desde México, o a los hispanos Santiago Rusiñol y don Benito Pérez Galdós.
Portada del poemario en el que el artista visual Manuel Montilla apela al goce estético de las palabras.
Ya en nuestro Panamá se da el caso ejemplar de John Ryan ( Juan Dal Vera), destacado en ambas vertientes con notable disposición. O del multifacético Daniel Richards, cuya pluralidad para las manifestaciones estéticas más diversas se trunca con su temprana partida del plano físico. O del proteico Raúl Vásquez Sáez, creador de mundos pictóricos desenterrados de un subconsciente ancestral y de una poesía irreverente y vivencial. O del Henri Micheaux chiricano, el prolífico Luis Treville Latouche, poeta, científico, periodista, deportista, pintor, creador de textos inverosímiles, entre otras muchas cosas. Proceder igual se decanta en creadoras como Giovanna Benedetti, escultora, ceramista, poeta, abogada, y en Ela Urriola, artista plástica, filósofa, ensayista y poeta laureada. Johannes Pfeiffer en un texto seminal titulado La poesía nos dice: “La única actitud auténtica ante el arte es y será siempre una participación sentimental y emotiva”.
Animal oscuro
Por supuesto, hay muchos más ejemplos que serían dignos de enumerar, bástenos los anotados, de momento, para abrir la comparecencia que de nuestro libro El animal oscuro que nos habita, hace el poeta y amigo David Classen Robinson Orobio (quien dentro de poco llevará la expresión poética panameña a las hermanas tierras de Honduras en un destacado encuentro literario). Esta presentación se da en el marco de la Semana del Libro que organiza la magister Ada Chávez y su grupo de colaboradores del Sistema de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de Chiriquí. Se completa tal acción de cultura integral con la presentación de una performance de la artista visual Dilsa Rivera, Ad Infinitum, y de la música de nuestra América del talentoso y versátil Carlos Díaz Bandres. *Artista visual
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que nos habita El libro de Manuel No fue del todo sorpresa recibir la noticia de que el pintor Manuel Montilla recibió un premio en un concurso de poesía (el León A. Soto del Municipio de Panamá, 2018). Sé que es un gran lector y es indudable lo prolijo de su creatividad. Lo que sí me sorprendió fue el tono erudito del poemario ganador. Las casi tres décadas que tengo de conocer a Manuel, me han dado muchas razones para afirmar que mi amigo es un hombre desparpajado y nada complicado; pero el lenguaje de este poemario es purista y escolástico. Muestra un gran afecto por la tradición y lo clásico. Y eso para mí fue una gran sorpresa. Debo confesar con mucha vergüenza que tuve que acudir al diccionario en varias ocasiones. Sin embargo, una cosa es el lenguaje y otra la temática: “Asombro efímero e irredento / (por esta sangre) / desde la defección y el martirio / en que abjuro de la rigurosa memoria /” /// “Obsecuente / en ti declino este cuerpo de greda y de almizcle /” Este sí es el Montilla que yo conozco: la más pura de las lujurias, pero en esta ocasión envuelta con las más exquisitas palabras. Lujuria tropical y el idioma clásico de Occidente. Bella e interesante pareja. Ya en serio, Manuel resuelve el dilema poético evitando la ruta facilista, la que reduce el poema a la simple expresión del estado de ánimo, con un lenguaje primitivo reflejo de un léxico miserable y exigüo de lecturas . Todo lo contrario. Este animal que habita a Montilla nace de la investigación, de profundas y abundantes lecturas, de adscribirse a la cultura de Occidente, viajando hasta sus raíces: Grecia y sus mitos. ¿El fruto? Un poemario de exquisito lenguaje que, por elegante, no admite a cualquier lector. ¡No! Este animal oscuro exige un lector dispuesto a reconocer sus falencias y que humildemente busque la ayuda del diccionario cuando así lo requiera. “¿Cómo acatar el destino del Minotauro? / ¿De la mujer que lo evade y lo piensa? / ¿Del hilo / de la espada / de la sangre? / ¿Del deseo intolerante y de la soberbia?/” El arte del poema consiste en acomodar las palabras de forma especial dentro de una estructura llamada verso . Ese nuevo orden
debe fluir sin tropiezos torpes y ruidos estrepitosos. Al igual que en la pintura, las palabras de este poemario cohabitan respetando las reglas del contraste y la analogía. Leer en voz alta este poemario fue una experiencia estética, tanto visual como auditiva, no sentí escollos ni altisonancias. Pura melodía. Si fuera un senegalés o etíope, que no entiende español y me leen en voz alta este poema me impactaría: “Escucha la melodía clavada de silencios / (rota a gritos de recuerdos) / cuando lóbregos genízaros injurien tu progenie / por esta locura desnuda / por esta locura de execración y saña /”. Pese a no haber entendido los conceptos expuestos en el texto, mi alma estará muy complacida, pues habré superado la muralla idiomática y comprendido, gracias a su musicalidad, su verdad poética. ¿Puede haber poesía sin melodía? Difícilmente, no por gusto Nicanor Parra le dio el título de anti-poemas a este tipo de escritos. Pero, ¿adivinen?, al final la música terminó colonizando sus últimos textos, los eco-poemas. Poesía y música son elementos del mismo compuesto. No sé si Manuel es buen bailador o cantante. Nunca lo he visto con un instrumento musical. Sin embargo, este animal que nos habita, nos habita, entre otras cosas, gracias a su música. Por último, los poemas no son ensayos, no buscan decir algo de manera directa, su magia estriba, precisamente en su muy especial y difusa forma de expresión. En lo que a mi interpretación toca, el animal que nos habita es el deseo sexual. Y de cómo vivimos tiempos de imposturas y ruindad: la negación del placer. Y todo ello aparece en este poemario de forma sugerente , sin obviedades. Poéticamente . Leo poesía por la experiencia estética, para darme cuenta de que aún puedo conmoverme y gozar de la belleza, de la denuncia y el anuncio. Leer estos poemas de Manuel Montilla no fue la excepción. Gracias a Manuel por traernos la buena noticia: recordarnos que aún podemos gozarnos en ser lo que somos: humanos. (David Robinson)
Los libros, para este autor, son como la vida: un laberinto de hilos invisibles que conducen a la luz.
La palabra tiene color y la paleta de colores utiliza un lenguaje que trasciende los sentidos.
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Ventanas
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Dieta flexitariana Si el mundo quiere limitar el impacto del cambio climático, la escasez de agua y la contaminación, entonces todos debemos adoptar una dieta flexitariana.
Fotos: Archivo
Matt McGrath* sto significa comer fundamentalmente alimentos basados en plantas, sólo ocasionalmente productos animales y únicamente una vez por semana una porción de carne roja. De ahí el término, una mezcla de las palabras “flexible” y “vegetariana”. Los tres pasos clave para asegurar un futuro sostenible en 2050 son: reducir a la mitad el desperdicio de alimentos, mejorar las prácticas agrícolas y adoptar el flexitarianismo, de acuerdo a un nuevo estudio. Si no se toman esas medidas, los impactos negativos de la producción de alimentos “podrían aumentar hasta un 90 por ciento”.
Solución combinada
El estudio fue divulgado apenas tres días después de la publicación del nuevo informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), Calentamiento global de 1.5 grados centígrados. El informe del IPCC advierte que una diferencia de solo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es
Las inversiones agrícolas deben desviarse en parte de granos como el maíz hacia cultivos “más necesarios” de frutas y verduras, de acuerdo con el estudio.
más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1.5 grados centígrados. El nuevo estudio afirma que entre los impactos negativos de la producción y consumo de alimentos se encuentran la intensificación del cambio climático, el agotamiento de fuentes de agua dulce y la contaminación de los ríos por el uso excesivo de nitrógeno y fósforo en la agricultura.
Productores con hambre
Imagina sembrar comida y estar hambriento. Esa es la paradoja del hambre. Los trabajadores de la agricultura son un tercio de la población trabajadora del mundo. Los campesinos producen el 80 por ciento de la comida en el mundo en desarrollo. A pesar de ello, son los más propensos a sufrir hambre, de acuerdo con datos de la ONU. Algunos trabajadores agrícolas no pueden pagar por la comida que producen. En los países en desarrollo, la comida puede costarles hasta el 50 por ciento de sus ingresos. En el mundo,1 de cada 9 personas no tiene suficiente comida para llevar una vida activa y sana. Casi la misma cantidad de personas vive debajo de la línea internacional de pobreza, que es menos de US $1.90 por persona por día.
Pero el hambre y la pobreza no se limitan a los países en desarrollo. Más de 37 millones de estadounidenses no pudieron permitirse comer lo suficiente en 2018. En el mundo se produce suficiente comida para alimentar hasta a 10 mil millones de personas, cuando actualmente hay solo unos 7 mil 500 millones. ¿Qué está pasando con la comida? Cada año, un tercio de toda la comida se pierde o se desperdicia. Sobre todo por los desperdicios de las casas, el mal almacenamiento y el transporte. Esa comida vale aproximadamente US$1 billón, o sea, mil millones de dólares. Si se recuperara el 25 por ciento de la comida que se desperdicia, se podría alimentar a 870 millones de personas con hambre. La equidad de género es clave para erradicar el hambre.
Y esos impactos podrían aumentar entre el 50 y el 90 por ciento, debido al incremento de la población previsto para 2050 y los cambios en patrones de consumo debido a mejoras en el ingreso. Esos factores podrían empujar al planeta más allá de los límites que representan “un espacio operativo seguro para la humanidad, en un
En todo el mundo, las mujeres son más propensas a sufrir hambre. En efecto, las campesinas generalmente ganan menos y trabajan en peores condiciones. Habría 150 millones menos de personas con hambre en el mundo, si las campesinas tuvieran acceso a los mismos recursos que los hombres. El cambio climático es una causa importante del hambre en el mundo. Las temperaturas en aumento y el clima extremo amenazan la agricultura, y muchos productores sufren una disminución en la calidad de sus cosechas. La ONU se ha puesto el objetivo de que el mundo padezca “hambre cero” para 2030. Sin embargo, los expertos advierten que alcanzarlo será un reto pues el número de personas con hambre ha aumentado en los últimos tres años. (BBC)
Viernes
Guatemala, viernes 8 de noviembre de 2019
Los autores del estudio aseguran que se debe aumentar en forma sostenible la producción de frutas y verduras.
Reducir el desperdicio de alimentos es clave para disminuir el impacto ambiental de la agricultura.
sistema terrestre estable”. El estudio destaca especialmente que no basta una única solución para enfrentar estos problemas, por lo que se requiere un enfoque combinado.
Dieta flexible
En el caso del cambio climático, los autores destacan fundamentalmente los beneficios del flexitarianismo. “Podemos adoptar una variedad de dietas saludables, pero lo que todas tienen en común, de acuerdo con la evidencia científica, es que se basan fundamentalmente en alimentos provenientes de plantas”, señaló Marco Springmann, investigador de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio. “Puedes adoptar desde una dieta con pequeñas cantidades de productos animales, que algunos llaman mediterránea y nosotros denominamos flexitariana, a otra dieta pescatariana (vegetales, pescados y mariscos), vegetariana o vegana. Nosotros preferimos centrarnos en la dieta menos radical, la flexitariana”. Si todos adoptaran esta dieta, las emisiones de gases de invernadero provenientes de la
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agricultura se reducirían en más de la mitad, según el estudio.
Fertilizantes
Además de los cambios en la dieta, los investigadores recomiendan alteraciones profundas en las prácticas agrícolas, incluyendo un mejor manejo del agua, restricciones en el uso de fertilizantes y mayores rendimientos logrados por métodos sostenibles. “Investigamos en particular un posible aumento en los cultivos con mayor impacto en la salud, como frutas y vegetales”, afirmó Springmann. “En el pasado hubo mucha inversión en granos como maíz, pero ahora debemos trasladar parte de esos recursos a otros cultivos más necesarios. También estudiamos cómo aumentar la eficiencia en el uso del agua y reciclar fertilizantes que acaban en los ríos y luego causan zonas muertas (sin oxígeno) en los océanos”.
Desperdicio de alimentos
Reduciendo a la mitad el desperdicio de alimentos es posible disminuir el impacto ambien-
tal de la agricultura en un 16 por ciento, de acuerdo con el estudio. “Resolver el problema del desperdicio de alimentos requerirá cambios en toda la cadena de producción, incluyendo los sectores de almacenamiento, transporte, empaquetado y etiquetado, así como la promoción de nuevos comportamientos en los consumidores”, señaló Fabrice de Clerck, director de ciencia de la empresa EAT, que financió el estudio publicado en la revista Nature. El mensaje clave del estudio es que las tres soluciones deben ejecutarse al mismo tiempo. “Alimentar a una población que crecerá a 10 mil millones de habitantes es posible, pero solamente si cambiamos la forma en que producimos alimentos y en que los consumimos”, afirmó Johan Rockström, director designado del Instituto de Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático en Potsdam, Alemania, otro de los autores del estudio. “Todas esas medidas combinadas pueden mantener saludable tanto al planeta como a sus habitantes”. *BBC
Los próximos 30 años
La naturaleza satisface numerosas necesidades básicas del ser humano, como los servicios de los ecosistemas, que nos aseguran agua limpia o alimentación. Sin embargo, el creciente impacto mundial en el ambiente ha provocado una disminución de estos sistemas. Por eso, la Plataforma Intergubernamental de Políticas Científicas en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés), ha elaborado un informe para determinar cuán importante es la naturaleza para los seres humanos y quiénes corren más peligro si dejan de cuidarla. Los resultados confirman que, en los próximos 30 años, es posible que más de 5 mil millones de personas tengan que enfrentarse a la contaminación del agua, el aumento de las tormentas costeras y la inseguridad alimentaria.
Rebecca Chaplin-Kramer, investigadora de la Universidad de Stanford(EE. UU.) y principal autora del estudio, explica que la mayoría de países países de África y Asia meridional serán los más afectados por estos impactos. Para llevar a cabo la investigación, se desarrolló un modelo de alta resolución y a escala global, que capta de manera única tanto el “lado de la oferta” (las aportaciones de la naturaleza a las personas) como el “lado de la demanda” (las necesidades de la gente). Los científicos evaluaron las tendencias en la calidad del agua, la polinización de los cultivos y la protección de las costas, en tres posibles escenarios futuros. Así concluyeron que en el futuro sufriremos la inseguridad alimentaria relacionada con la
deficiente polinización de los cultivos, la escasez de agua limpia y el aumento de tormentas costeras severas provocadas por la erosión y las inundaciones. Además, los resultados muestran que donde la gente necesita más la naturaleza, la capacidad de esta para satisfacer esas necesidades está disminuyendo. Se trata del primer modelado global de las aportaciones que la naturaleza hace a las personas, y sus conclusiones son determinantes. “Este artículo ofrece una imagen única y profundamente preocupante de las cargas sociales que soportará la pérdida de la naturaleza”, escribe Patricia Balcanera en Perspective. El informe se ha lanzado para crear conciencia sobre la magnitud del problema. (SINC)