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Manifiesto por la naturaleza
Viernes Guatemala, 31 de mayo de 2019 AĂąo 6 No. 285
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Guatemala, viernes 31 de mayo de 2019
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Hemeroteca del Diario de Centro América
Domingo Faustino Sarmiento DCA, 2 de diciembre de 1935.- Nació en San Juan, Provincias Unidas del Río de la Plata, el 15 de febrero de 1811. En 1840 emigró una vez más a Chile. En Valparaíso fue redactor de El Mercurio y en Santiago fundó El Nacional. Dos años después organizó la Escuela Normal de Preceptores, de la que fue director, sin apartarse del periodismo de combate. De 1845 a 1848 viajó
por Europa y Estados Unidos, continuando a su regreso las tareas educacionales y periodísticas. Fue muchas veces senador, diputado, ministro, gobernador de su provincia natal y presidente de la República de 1868 a 1874. A su defensa de la escuela laica se suma su enorme labor escrita. Sus obras principales son Facundo (1845), De la educación popular (1848), Argirópolis (1850),
Recuerdos de provincia (1850), Comentarios de la Constitución (1883), Conflicto y armonía de las razas en América (1883), etcétera. Su lucha por la educación pública y su eficacia como agitador de espíritus fueron ejemplares, ejerciendo para ello sus dos vocaciones principales: el magisterio y el periodismo. De esa cuenta dejó rastro firme por cuanta cosa pasó su mano.
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Reporte en V
Guatemala, viernes 31 de mayo de 2019 Fotos: Archivo
Corredor Seco centroamericano “Las gallinas se mueren del calor. Las vacas se desploman de flacas porque no tienen pasto que comer y tenemos que ir a levantarlas. Ya no producen leche”. Cristina J. Orgaz* Johnny Obando, el trabajo en su granja de Guanacaste, en el noroeste de Costa Rica, se le hace cada día más cuesta arriba. Sobre todo ahora que el calor aprieta desde hace meses y las previsiones del tiempo no auguran lluvias hasta agosto. “A veces uno sufre demasiado al ver un animal morir cuando ya uno no puede hacer nada y no tiene dinero para salvarlo”, dice. Pocas zonas hay tan vulnerables en Centroamérica al cambio climático como el llamado Corredor Seco. Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), esta es una extensa área que corre paralela a la costa del Pacífico desde Chiapas, en México, hasta al occidente de Panamá, dejando tierras áridas también en Guatemala, El Salvador,
Honduras, Nicaragua y parte de Costa Rica. Se trata de un tramo de tierra de 1.600 kilómetros de largo y de 100 a 400 kilómetros de ancho que concentra el 90 por ciento de la población de Centroamérica y las principales capitales de esta región geográfica. Y azotado por una serie de sequías cíclicas estrechamente relacionadas con el fenómeno de El Niño, el llamado Corredor Seco está más que familiarizado con los fenómenos extremos provocados por el cambio climático.
Un desierto
Desde 1960 se ha registrado un incremento de la frecuencia y regularidad de estos fenómenos, y la acumulación de sus efectos durante años también ha aumentando la pobreza de la zona. La pérdida de una cosecha provoca que las familias no tengan cómo plantar la siguiente, con lo que la escasez se perpetúa.
En esta región el período seco abarca por lo general de enero a marzo. Pero, este año, El Niño ha provocado una caída acumulada del 60 por ciento de las lluvias comparada con la media de la zona. “Esto es como un desierto. Se está muriendo bastante ganado de sed y de falta de alimento. Normalmente en el mes de abril llegan las primeras lluvias, pero ya estamos en mayo y nada”, explica el ganadero José María Zambrano, desde la provincia de los Santos, en el Arco Seco de Panamá. La sequía est á haciendo est ragos en toda Centroamérica. En abril de este año provocó incendios forestales en el norte de Guatemala y Honduras, donde contribuyó al secado de algunos ríos. La falta de lluvia también ha afectado incluso a la parte central de Nicaragua. Junto con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP, por sus siglas en inglés), la FAO ha lanzado estos días una alerta sobre la extrema sequía y la inminente crisis alimentaria a la que se enfrentarán estos países a muy corto plazo. Estos organismos calculan que, este año, han quedado destruidas más de la mitad de las cosechas de maíz y frijol de los agricultores de
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Guatemala, viernes 31 de mayo de 2019
La laguna Atescatempa, en Guatemala, se ha secado casi por completo dejando a la vista la tierra cuarteada por el sol.
subsistencia en el Corredor Seco centroamericano, dejándolos sin reservas de alimentos. Y de los 1.9 millones de pequeños productores de granos básicos de la región, la mitad se encuentran en esta zona. Una vez agotan sus reservas de alimentos, las familias recurren a estrategias de sobrevivencia consideradas de crisis o emergencia.
Malvendiendo la madera
Según la FAO, el WFP y los gobiernos locales, hasta un 82 por ciento de las familias ha vendido sus herramientas de agricultura y sus animales para comprar comida. A la familia de Johnny, en 2 meses casi la mitad de sus 355 gallinas se le han muerto por el calor. Dice que se ahogan. “Si pudiéramos ponerles un cielo raso para protegerlas del calor, pero nosotros no tenemos plata para comprar un aislante”, se lamenta. El dinero que obtienen malvendiendo la madera de su terreno lo usan para comprar alimentos. Hugo Hidalgo León, investigador y director del Centro de Investigaciones Geofísicas de la Universidad de Costa Rica, explica que las comunidades agrarias del Corredor Seco, especialmente en los países del norte —Guatemala, Honduras y El Salvador— el riesgo de que los campos se vuelvan áridos debido al calentamiento global es muy alto. “Los efectos de eventos extremos como sequías e inundaciones afectan especialmente a las poblaciones con altos niveles de pobreza”, señala.
Pobreza extrema
“El Corredor Seco es la región más densamente poblada de América Central, con una población de 10.5 millones de personas aproximadamente. Cerca del 60 por ciento de la población del Corredor Seco vive en la pobreza”, explica el secretario ejecutivo de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), Salvador Ernesto Nieto Cárcamo. La pobreza más severa se localiza en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala y tiene especial incidencia en las zonas rurales. “Los efectos de eventos extremos como la sequía y las inundaciones afectan especialmente a las poblaciones con los niveles más altos de pobreza, causan pérdidas en las actividades
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El Salvador es uno de los países de Centroamérica más afectados por la sequía.
productivas (agricultura, ganadería y pesca), cambian las condiciones de vida y crean desigualdades en los distintos niveles territoriales”, explica. Anayantis Matarrita Reyes, quien vive en Santa Ana, Costa Rica, dice que cada mañana los miembros de su familia caminan un kilómetro para ir a buscar agua a una quebrada. Según ella, a diferencia de muchas otras familias, tienen suerte porque la fuente no queda lejos de donde viven y los baldes que recogen les sirven para limpiar y cocinar en casa. “Hay niños que constantemente se enferman de diarrea por la falta de agua potable. En mi casa vivimos 10 personas”, dice explicando que ya solo le quedan dos animales vivos en su pequeña explotación.
Migrantes
Tradicionalmente se ha considerado que la pobreza y la inseguridad eran las principales causas de la migración centroamericana, pero en los últimos años existe un incremento de las personas que huyen a causa de los avasalladores efectos del cambio climático. “Esto lo están reconociendo las propias autoridades americanas al momento que llegan a la frontera”, dijo recientemente el director regional para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, Miguel Barreto, a una agencia de noticias europea. De hecho, el organismo internacional calcula que en los últimos 4 años el 18 por ciento de las personas que se fueron de Guatemala lo hicieron por culpa de los efectos climáticos adversos, una cifra que se sitúa en el 14 por ciento en Honduras y en el 5 por ciento en El Salvador. Y Edwin Valdés, un ganadero del Arco Seco de Panamá, cree que las autoridades no están respondiendo y que la situación es cada vez más desesperada. “Hay que hacer una planificación. Tener programas de captación de agua como reservorios o represas”, dice en referencia a una de las reivindicaciones más antiguas de los productores de la zona. Pero, mientras tanto, todo el Corredor Seco sigue sufriendo por la falta de agua. * BBC
Johnny Obando cuenta desde Costa Rica que sus vacas se desploman porque están muy débiles.
“Aquí es donde teníamos nuestros cerdos”, explica Johnny Obando haciendo referencia a la pérdida de los animales.
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Contando el tiempo
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Los filibusteros de Walker llegaron a Nicaragua a solicitud de uno de los bandos enfrascados en su guerra civil.
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Costa Rica y la Guerra Patria
Hubo un momento en la historia en que Centroamérica dejó a un lado sus diferencias para unirse frente a quienes pretendían hacer de la región una fuente de esclavos para Estados Unidos. Marcos González Díaz*
currió entre 1856 y 1857. Tras la ocupación de Nicaragua por parte del ejército filibustero estadounidense, el resto de la región vio su integridad en peligro y decidió unir fuerzas en lo que en muchos países conocen como Guerra Nacional Centroamericana y en Costa Rica se denomina Guerra Patria Centroamericana. La victoria de aquellas pequeñas naciones frente a los grupos mercenarios liderados por William Walker fue aplastante y permitió que la aún joven independencia de Centroamérica siguiera siendo una realidad. Sin embargo, numerosos historiadores critican la falta de relevancia con que se recuerda este episodio trascendental para la historia de la región, así como el papel crucial jugado por Costa Rica y su entonces presidente, Juan Mora. “Él es el artífice de que hoy seamos lo que somos, y no lo que Walker quería hacer de Centroamérica en aquella época”, afirma el
escritor salvadoreño Manlio Argueta, autor de la novela basada en esta época “Así en la tierra como en las aguas”.
¿Por qué Centroamérica?
Para entender el origen de este conflicto, también conocido en Costa Rica como Campaña Nacional, es necesario entender las claves históricas que marcaban el mundo a mediados del siglo XIX. EE. UU. emergía entonces como potencia mundial y se encontraba en plena fase de expansión, sobre todo hacia el resto del continente americano. Tomaron parte de México, compraron Alaska y empezaron a fijar sus ojos en las colonias españolas como, por ejemplo, las primeras ofertas de compra a Cuba. “Y Centroamérica era perseguida como parte de esa expansión hacia el sur”, remarca Álvaro Ramírez, miembro de la Academia Morista Costarricense que trabaja por rescatar del olvido este episodio histórico y la figura del presidente Mora. Detrás de ese interés también había razones económicas, especialmente ligadas al comercio internacional que podría ser facilitado en gran parte gracias a la ubicación estratégica de Centroamérica. “La posibilidad de un canal interoceánico a través de Nicaragua pasando por el río San Juan, en la frontera con Costa Rica, era una gran alternativa para el comercio y para evitar tener que ir hasta el sur del continente”, explica Ramí-
El presidente Juan Mora lideró a Costa Rica en su batalla contra los filibusteros y logró la implicación del resto de países centroamericanos.
rez. Esto se convirtió en motivo de disputa entre los emergentes EE. UU. y potencias europeas que veían la importancia de ese recurso, como Inglaterra, que acabó participando de manera indirecta en la guerra.
Quiénes eran los filibusteros
Ramírez define a los filibusteros que intentaron la ocupación centroamericana como “una especie de fuerza paraestatal” que, aunque no representaba directamente al Gobierno de EE. UU., sí tenían “un cierto consentimiento explícito” de Washington. “(Para EE. UU) era una manera de generarse gobiernos aliados en Centroamérica por medio de estos grupos de mercenarios”, explica. Quienes integraron aquel ejército de William Walker provenían principalmente del sur de EE. UU., aunque también tenían otras nacionalidades. A los filibusteros del siglo XIX generalmente se les identifica como aventureros militares interesados en el saqueo, veteranos de guerra o fugitivos de la justicia, pero también tenían otro tipo de perfiles. El propio Walker, por su parte, era una persona extremadamente preparada que se formó como médico, periodista y abogado en su EE. UU. natal. Esa inteligencia no le hizo dudar ante la oportunidad que se presentó cuando Francisco
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2. Castellón, líder de los “democráticos” en Nicaragua —uno de los bandos inmersos en su guerra civil— firmó un tratado con el estadounidense Byron Cole para que los filibusteros viajaran al país bajo el nombre de “Falange democrática” y ayudaran a derrocar al Gobierno “legitimista” de Fruto Chamorro. Walker inauguró así lo que en el futuro sería una larga lista de intervenciones estadounidenses en América Latina. Tras haber intentado conquistar Sonora y Baja California en México, aprovechó la inestabilidad de Nicaragua para ocuparla con sus tropas en 1855 y proclamarse presidente un año después. El Ejército nicaragüense, al igual que la población, se dividió por la presencia filibustera que pronto desveló sus intenciones para la región centroamericana. “Los filibusteros, apoyados por una idea providencial como de iluminados por Dios, tenían ideas supremacistas”, analiza Argueta. “Decían que Centroamérica estaba formada por mestizos, lo que llamaban una raza ociosa y malvada que había que exterminar para poblarla de razas puras: los blancos como dueños y los negros como esclavos”, agrega.
Por qué Juan Mora
Que la intención de los filibusteros no era quedarse en Nicaragua quedaba claro con su mismo lema: five or none (“cinco o ninguna”, en referencia a las entonces cinco naciones centroamericanas, dado que Panamá formaba parte de Nueva Granada). Ramírez confirma que “había una clara visión de conquistar todo Centroamérica para convertir esto en una extensión de EE. UU., creando repúblicas esclavistas que contribuyeran a la expansión económica del sur del país” norteamericano. Vista la situación en la vecina Nicaragua, el presidente de Costa Rica, Juan Mora, se anticipó a que el siguiente en la lista de invasión fuera su país, el cual, además, aún estaba en fase de construcción como Estado tras una independencia todavía reciente. El mandatario amplió el Ejército tico y lo entrenó con militares extranjeros. Los ingleses, con gran interés en la zona y viendo peligrar el proyecto del canal, facilitaron armas a Costa Rica y ayudaron a preparar a sus soldados. “Marchemos a Nicaragua a destruir esa Falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud. Marchemos a combatir por la libertad de nuestros hermanos. (…) Su causa es nuestra causa”, proclamó Mora al inicio de la guerra. “No más partidos, no más discordias fra-
ticidas. Paz, justicia y libertad para todos. Guerra solo a los filibusteros”. No todos, sin embargo, creen que su único fin fuera ayudar al país vecino. Según El Nuevo Diario de Nicaragua, el fortalecimiento del Ejército tico pretendía “servir de amenaza a Nicaragua, consolidar la posesión de (...) la provincia de Guanacaste (que antes había pertenecido a los nicas) y expandir la frontera norte por la fuerza. Los poderosos ‘hermaniticos’ aprovecharon nuestro conflicto (la Guerra Nacional en la que Nicaragua estaba sumida) para apoderarse de la ruta del canal y del tránsito”, publicó este medio.
Un ejército centroamericano
De lo que no cabe duda es de que uno de los grandes logros de Mora fue el conseguir que todos los países centroamericanos se unieran por la amenaza filibustera. De hecho, para Argueta, “la fuerza de la victoria estuvo en que, por encima de diferencias ideológicas entre gobiernos, los ejércitos centroamericanos se unieran para dar una batalla que en principio solo daba Mora”. Así, miles de soldados guatemaltecos, hondureños, salvadoreños (junto a la parte del Ejército nicaragüense que no apoyaba a Walker) se unieron a Costa Rica en su campaña. Se desarrollaron legendarios combates como los de Santa Rosa, La Trinidad y San Jorge. También la emblemática batalla de San Jacinto, enmarcada en la Guerra Nacional de Nicaragua mientras Costa Rica se había retirado temporalmente de la campaña para enfrentar la epidemia de cólera que diezmó su Ejército. Pero, además de Mora, en la victoria fueron fundamentales otros protagonistas de la región como, entre otros, el general salvadoreño José María Cañas y el hondureño Florencio Xatruch, cuya valentía sigue siendo reconocida por los hondureños que asumieron desde entonces el nombre “catrachos”derivado del apellido del militar como manera popular de referirse a ellos mismos. Finalmente, el 1 de mayo de 1857, las tropas centroamericanas asediaron a Walker tras la batalla de Rivas y lograron su rendición.Walker, sin embargo, no cesó en su empeño de ocupar Centroamérica. Años más tarde regresaría a la región con la intención de hacerse con el poder en Honduras, donde fue fusilado en
1860. Ramírez destaca que la faceta de Mora de exitoso empresario y su conocimiento de la realidad internacional fueron fundamentales para su éxito como líder. Pero también fue determinante para su final. “Ser comerciante le permitió tomar decisiones autónomas sin depender de la oligarquía costarricense. Pero eso también explica su caída, porque la otra parte de la élite de la época se sintió amenazada por las políticas de Mora”. En 1859, tras haber sido elegido para un tercer período presidencial, Mora fue derrocado en un golpe militar y expulsado de Costa Rica. Un año después intentó recuperar el poder regresando al país, pero fue capturado y fusilado.
Conflicto desconocido
2.
La batalla de San Jacinto es especialmente recordada por la escena en la que el soldado nicaragüense Andrés Castro derriba a un filibustero estadounidense con una pedrada.
Tanto Argueta como Ramírez coinciden en que el hecho de que esta parte de la historia fuera escrita por quienes apoyaron el derrocamiento de Mora es el motivo por el que este episodio no fue reconocido hasta hace muy poco. “Hay muchas cosas que se escribieron de manera deliberadamente equivocada y que hacen imposible entender lo que pasó y por qué ganamos”, opina Ramírez, quien critica que la Guerra Patria Centroamericana se describa como un conflicto “local” cuando realmente “formó parte de la intensa geopolítica internacional de aquel momento”. En los últimos años, sin embargo, existe un proceso de reinterpretación de este período histórico que llevó a la Asamblea Legislativa de Costa Rica a declarar a Mora “héroe y libertador nacional” en 2010 por representar la consolidación de la independencia del país. Argueta lamenta que esta parte de la historia sea desconocida para buena parte de Centroamérica, pese a que el mismísimo Rubén Darío destacó la lucha contra Walker medio siglo después. “La defensa contra el famoso yanqui ha quedado como una de las páginas más brillantes de la historia de las cinco repúblicas centroamericanas”, escribió el poeta nicaragüense en 1912. Esta gesta ha sido abordada también por obras de ficción como La ruta de los héroes, (Adriano Corrales, 2016), La guerra prometida (Óscar Núñez, 2015), y Don Juanito y yo (Quince Duncan, 2014) *BBC
Este mapa de Nicaragua de la época muestra en el sur del país una línea roja sobre el trazado del estratégico río San Juan en la frontera con Guanacaste, que aún no era parte de Costa Rica.
Soldados de las cinco naciones centroamericanas se unieron contra Walker.