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Revista Viernes del Diario de Centro América del 30 de agosto de 2019

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Fibonacci y los conejos

Viernes Guatemala, 30 de agosto de 2019 AĂąo 6 No. 298


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Guatemala, viernes 30 de agosto de 2019

Editorial

Francisco M

Mis manos so

Hasta cierto punto, temer a los demás no deja de ser razonable; sobre todo si se toma en cuenta la multiplicidad de amenazas a nuestra subsistencia, entre las que destaca el envenenamiento del aire y de las aguas, la quema de la tierra, la tala de los bosques...

sta selección de la prosa de Guatemala abarca desde la visión cosmogónica de los mayas asentada en el Popol Vuh, hasta los escritos de comienzos del siglo XXI, pasando por las crónicas de la época colonial, las páginas recolectoras de costumbres que se inscriben en los tempranos días de la época republicana y la narrativa de nuevo cuño que empieza a despuntar en las postrimerías del siglo XIX. Aparte de ofrecer un panorama de voces diversas, el propósito de una antología es constituirse en registro del desarrollo del lenguaje, de los modismos y los localismos, así como de los gustos y las vicisitudes de una sociedad en constante desenvolvimiento. De ese movimiento continuo, de esas voces diversas pero ricas en matices, da cuenta esta antología con la mejor intención de ofrecer a los lectores una visión amplia y cuidadosa de la prosa guatemalteca. Francisco Morales Santos

En el caso de la timidez extrema que padecen muchas personas, como se asienta en este número, pareciera que el “yo” es drásticamente desplazado por el “ellos”. No digamos desplazado... arrancado literalmente de cuajo por la opinión ajena, que toma por asalto y anula la autoestima. De esa cuenta, justificadamente, o no,“los otros” son percibidos como amenaza. Pareciera también que uno de los caminos para sanar esa suerte de mutilación del yo, es propiciar alianzas con aquello que se teme. El miedo como aliado puede resultar un desconcertante camino liberador. El miedo a la extinción debería ser una bandera roja que dispare las alarmas de la autopreservación como individuos y como especie. Y porque estamos en el ojo del huracán evolutivo, es obligado el pacto con nosotros mismos y con el miedo, nuestro mejor aliado, nuestro más entrañable enemigo.

DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Freddy Pérez

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Morales Santos

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Mística

Nacida como Isabel Flores de Oliva, en Lima, Virreinato del Perú, el 20 de abril de 1586, se convirtió en una mística cristiana terciaria dominica canonizada por el papa Clemente X en 1671 como Santa Rosa de Lima, y falleció tuberculosa el 24 de agosto de 1617. Entre los santos nacidos en América, Santa Rosa de Lima fue la primera en recibir el reconocimiento canónico de la Iglesia católica. Fue proclamada excelsa patrona del Perú en 1669, y del Nuevo Mundo y las Filipinas en 1670. En virtud de la enfermedad que le produjo la muerte, es santa patrona de los tuberculosos.

Semblanza Álvaro Mutis Este poeta y narrador nació el 25 de agosto de 1923 en Bogotá (Colombia). Fue hijo del diplomático Santiago Mutis Dávila, por lo que vivió en Bruselas, Bélgica, hasta los 11 años. Tras la muerte de su padre, regresó a Colombia, donde abandonó sus estudios por la poesía y el billar. Comenzó a trabajar en una emisora de radio como locutor de noticias y dirigiendo un programa cultural. Se hizo funcionario de Hacienda. Se empleó como relacionista público en empresas multinacionales, como las petroleras Standard Oil y Esso. Inició entonces su carrera literaria, que combinó con colaboraciones periodísticas, y en 1947 publicó su primer libro de poemas, La balanza. En 1956 viajó a México, donde llegó con varias cartas de recomendación, una de ellas dirigida al cineasta español Luis Buñuel, con las que consiguió trabajo en el mundo de la publicidad. En esos años conocería a Octavio Paz y a Carlos Fuentes. Tres años más tarde fue encarcelado en el Palacio Negro de Lecumberri, acusado de malversación de fondos en la petrolera Esso, donde era jefe de Relaciones Públicas. Su estancia en prisión fue recogida en El diario de Lecumberri (1960) y llegó a reconocer que sin aquella experiencia, ni sus novelas de Maqroll ni su poesía posterior hubieran existido. Reconocido por la crítica hispanoamericana como uno de los mejores poetas y narradores de su generación, artífice cosmopolita y lúcido de una sólida y prolífica obra poética y narrativa, creador de la saga protagonizada por el marino Maqroll el gaviero. Ha sido, además, uno de los impulsores del llamado “periodismo investigativo” durante su ejercicio de la profesión en Colombia y México. En 1978 publicó su primera novela de la serie, La nieve del almirante, a la que seguirían Ilona llega con la lluvia y La última escala del Tramp Steamer, entre otras, como La mansión de Araucaíma, Amirbar, y Un bel morir. En 1996 presentó en México una recopilación de las obras de Maqroll bajo el título de Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero. Premio Médicis de Francia y Nacional de las Letras de Colombia, entre muchos otros galardones, Álvaro Mutis recibió distinciones como la Orden de las Artes y de las Letras de Francia, la del Águila Azteca de México y la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio de España. Fue galardonado con el Premio Cervantes de Literatura de 2001 y el Neustadt International Prize for Literature en 2002. Álvaro Mutis murió el domingo 22 de septiembre de 2013 en la Ciudad de México, donde residía desde 1956. Contaba con 90 años y estaba hospitalizado en un centro médico, como consecuencia de una larga enfermedad.


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En el segundo día de clase, un profesor hizo una broma y, como yo estaba sentada delante (...), me señaló. Cuando vio mi cara sonrojada, detuvo la broma de inmediato y cambió su objetivo”.

Fobia Soc

Monica Vasconcelos* Escuché a la gente decir: ‘Vaya, pobrecita’. Solo quería salir del aula de inmediato e ir a un rincón, sin que nadie me viera. Cuando sonó el timbre de descanso, recogí mis cosas y fui al baño. Lloré mucho y salí del campus. Nunca más regresé. Esto es para que veas cómo la fobia social puede terminar con nuestros sueños, con nuestro futuro, con nuestra esperanza”. Después de aquel segundo día de clases, Lili nunca regresó a ese curso de posgrado en la universidad y abandonó su sueño de hacer carrera en Biología. Hoy, con 40 años, produce el blog Sou Fóbica Social y creó un grupo de Whatsapp para personas con fobia social en el que participa João Augusto, de 33 años, quien describe así el tipo de reacción que el contacto social puede despertar en él. “Me entra angustia, pensando que algo malo sucederá, que alguien me maltratará. Que voy a ser atacado, de modo que me sienta ridiculizado ante los demás”. João describe un episodio en el que el terror que sufrió fue mayúsculo. “Era un trabajo por teléfono, estaba respondiendo a mis supervisores. Estaba preocupado por un informe que tenía que entregar y que nunca había hecho antes. Estaba tan preocupado de que alguien me reclamara algo que durante la llamada me sentí mareado y empecé a sudar. Dejé el teléfono, fui al baño. Lloraba y decía: ‘Tengo que irme, me voy a morir’”, recuerda.

Timidez profunda

Casi todo el mundo se ha encontrado alguna vez con personas tímidas. Pero lo que pocos saben es que, a veces, esta timidez frente al contacto social genera un sufrimiento tan profundo y paralizante que la persona se retira de la vida y se recluye, incapaz de trabajar o de mantener relaciones cercanas. Debido a que no pueden expresar lo que están sufriendo en silencio, a veces se les considera infantiles, caprichosos, tontos o aburridos. Lili y João, dos personas tímidas que, con significativas dificultades, compartieron sus experiencias, dijeron que habían aceptado hacer esta entrevista porque creen que la sociedad debe saber la diferencia entre ser algo tímido y lo que ellos, y muchos expertos, llaman fobia social. A continuación, además de las historias de Lili y João, te explicamos qué es la fobia social, por qué causa vergüenza y cuáles son los tratamientos disponibles. Debe tomarse en cuenta que los nombres reales fueron modificados, a petición de los entrevistados.

Las personas tímidas están sufriendo más porque la sociedad actual les exige una mayor exposición para lograr el éxito, dicen expertos.

¿Qué es la fobia social?

Una persona con fobia social tiene una sensación de que existe una especie de foco sobre su cabeza, donde quiera que vaya. Esta es una de las formas utilizadas por psiquiatras para explicar este problema. La Organización Mundial de la Salud define la fobia social (también conocida como trastorno de ansiedad social o timidez patológica, entre otros términos) como un “miedo a ser observado por otros, lo que lleva a la persona a evitar situaciones sociales”. En los casos más extremos, se asocia con una baja autoestima y el miedo a ser criticado. Físicamente, la fobia social puede manifestarse a través de enrojecimiento de la cara, náuseas y temblores en las manos, por ejemplo. Estos síntomas pueden progresar y provocar ataques de pánico. Según el Royal College of Psychiatrists, que capacita a profesionales y regula la actividad psiquiátrica en Reino Unido, cerca del 5 por ciento de la población tiene fobia social en mayor o menor medida. No se sabe si el problema está aumentando o si es que en los últimos tiempos se hizo más público, pero se conoce que las mujeres tienen el doble o triple de posibilidades de tener este problema.

Profesionales brasileños de la salud mental consultados advierten, sin embargo, de una creciente tendencia en la psiquiatría actual a “medicar” un sufrimiento que es natural para la condición humana. Y argumentan que la llamada fobia social debe entenderse en el contexto de una sociedad que requiere cada vez más que las personas se expongan en público para tener éxito. El espacio público se ha convertido en un espacio para el exhibicionismo, aseguran. Y dicho espacio es despiadado con quienes que se resisten a hacerlo.

La historia de Lili

“Creé el blog solo para encontrar a personas que, como yo, sufren este trastorno, para intercambiar experiencias e información. En nuestro grupo de WhatsApp hablamos de todo y nos consolamos cuando alguien lo necesita. Si un día se despierta mal, con malos pensamientos, otros intervienen y le escriben palabras de esperanza”, cuenta Lili. “Esto es algo que nos anima, porque nos damos cuenta de que no estamos solos en esta lucha diaria. Siempre digo que yo nací tímida. Ya sentía miedo de algunos familiares, como mi tío y un primo. Cuando los veía, me ponía a llorar”, recuerda.


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Fotos: Archivo

Terapia y técnicas de autoayuda pueden ser un apoyo para quienes padecen este tipo de fobia.

En la era de la extroversión, muchos jóvenes tímidos tienen dificultades a la hora de desempeñar su trabajo.

“Los psicólogos (de la escuela) escribieron en mi cuaderno de notas que yo era una niña que prestaba mucha atención en clase, pero nunca preguntaba nada. Solo tenía una amiga, que venía al baño conmigo y compartíamos mi refresco”. “En la secundaria, todo empeoró. A los chicos, al ver que yo era muy tímida, les gustaba jugar para ver mi cara sonrojada (este es mi síntoma principal y más temible)”. Ya en la universidad, sufrí bullying hasta decir basta. Incluso de un profesor de matemáticas que me señaló y me preguntó el resultado de una ecuación. Cuando vio que estaba muerta de vergüenza, dijo: ‘Imagina que te vas a casar y el sacerdote te pregunta si aceptas a tu prometido y te ves así, ¡toda roja!’, se burló”.

¿Por que sentimos vergüenza?

“No sabemos lo que ven los demás (cuando nos miran), siempre nos preguntamos qué están viendo. Y cuando nos sentimos mal evaluados, nos sentimos avergonzados”, dice el psiquiatra y psicoanalista Julio Verztman, investigador de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. “Te expones y te das cuenta de que no tienes control sobre cómo se te está viendo. Esto puede crear mucho sufrimiento”, explica el experto, quien ha estado tratando a pacientes

con timidez extrema durante varios años y ha publicado textos sobre fobia social. “Las personas tímidas se imaginan que están siendo mal vistas, sin que exista necesariamente un mal juicio específico sobre ellas. Probablemente se deba a que el entorno en el que el sujeto expone su imagen le parece hostil. Las personas que sienten este tipo de vergüenza asumen esta sensación de hostilidad mal definida. Y ahí existe un riesgo. Sin embargo, no saben cómo definirlo o ponerle nombre”. Durante la entrevista, Verztman evita usar el término “fobia social”, pero reconoce que ponerle nombre al problema es importante. “Hace que el sujeto reconozca algo que está viviendo y que otros viven, que se sienta menos solo, y hace que sea más fácil buscar ayuda”. Por otro lado, afirma que ha habido mucho etiquetado en las escuelas. “Los síndromes psiquiátricos se han vuelto tan populares que se han convertido en una forma de castigar al otro. En nuestra investigación, preferimos usar la palabra ‘timidez’ para valorar la denominación que los pacientes se dan a sí mismos.. es menos estigmatizante”.

La historia de João

João parece tranquilo hablando por teléfono durante la entrevista, pero aclara que no es

así. “Estoy temblando un poco”, dice. Momentos antes de la segunda entrevista, dice que se sintió mal. “Hoy no estoy temblando, pero estaba ansioso antes de la hora a la que habíamos quedado. Sentí calor y malestar abdominal”. João dice que descubrió que tenía fobia social, al leerlo en internet. Pero, como los pacientes de Verztman, no le gustaría ser etiquetado. “Sé lo que me sucede a mí, nadie más lo sabe. Que alguien apuntara con un dedo para decirme: ‘Eres fóbico’, no me haría feliz en absoluto”. El miedo al prejuicio es una de las razones por las que prefiere no ser identificado. “Si digo que tengo fobia, dirán que estoy loco y que soy raro. Ya lo he oído sin decir que soy un fóbico social. Imagínate si lo digo”. João dice que huye de las personas que conoce. “Cruzo la calle, hago como que no los he visto”. Pero no siempre fue así. “En 2003, mi madre falleció. No creo que estuviera preparado para eso. Soy el menor de cinco hermanos. Uno de ellos dijo: ‘Tú serás el hombre de la casa’. Yo iba a cumplir 18 años, pero no podía ni preparar un currículum, no tenía idea de cómo hacerlo, tenía miedo de ir a lugares, no sabía a dónde enviarlo, no tenía experiencia de nada en la vida”.


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“Mi madre me protegió mucho. Yo jugaba con mis dos sobrinas. Eran las únicas dos personas con las que jugaba. Me gustaba jugar, pero mi madre me llamaba para ir a estudiar o para hacer algo en la calle. Mi hermano mayor quería llevarme a la playa, para un juego, pero mi madre no me dejaba. No pude desarrollar ninguna habilidad social”. João no tiene empleo. Dice que necesita trabajar, pero no sabe cómo superará sus dificultades.

La era de la extroversión

Lo que puede dificultar mucho las cosas para gente como João y Lili es que, actualmente, la extroversión se ha convertido en la norma. “A veces se lucha contra la preservación de la intimidad y la interioridad. Para obtener mejores puestos, para tener éxito, debes exponerte, y eso tiene un costo”, dice Verztman. “En las redes sociales, las personas publican cosas de su intimidad. Creemos que solo llega a un círculo íntimo, pero la publicación se extiende a personas que se encuentran fuera de ese círculo. La otra persona puede recibir eso de manera equivocada. Y un juicio negativo se recibe de manera difícil, las personas se sienten expuestas, se sienten mal “. Otra tendencia en la sociedad actual es la creciente demanda para que las personas sean asertivas y sepan cómo venderse a sí mismas, dice el psicoanalista Rafael Raicher, miembro del Centro de Referencia para el Cuidado de Adolescentes y Jóvenes en el Instituto Sedes Sapientiae en São Paulo, Brasil. “Por un lado, tenemos una sociedad que exige que los jóvenes sean guapos, autosuficientes, que hagan sus propias vidas, sin un jefe. El trabajo es colectivo pero autogestionado, y los jóvenes tienen que hacer su vida a partir de sus capacidades”. Ese joven, dice Raicher, es lo opuesto al tímido. “Es perfecto, descarado, lo dice todo. El éxito es lo opuesto a ser tímido”. Si eres alguien más vergonzoso, ante exigencias tan difíciles de ser atendidas, la solución a veces es esconderse del mundo. Como hacen Lili y João. Pero dicen que ni siquiera en casa, con la familia, se sienten cómodos y acogidos. “A los 40 años no es fácil vivir con los padres, especialmente siendo hija única”, escribe Lili. “Mi madre es muy protectora, además de ser mandona, autoritaria. No entiende mi trastorno, porque aunque es una persona con un título universitario nunca ha tenido curiosidad por investigar más sobre la fobia social para intentar ayudarme”. “Y eso es muy triste para mí, porque me gustaría que ella y mi familia me apoyaran. Como la mayoría, piensan que es nuestra forma de ser, que aún no hemos crecido y que tenemos que enfrentar nuestros miedos”. Lo que sorprende de las historias de João y Lili es que los dos ya consiguieron confiar mucho en alguien. Tanto, como para tener una relación amorosa.“Estábamos pensando en vivir juntos, pero ella falleció”, dice João. “Cuando estaba con mi novia, yo no parecía fóbico”. ¿Qué había de diferente en el comportamiento de ella? “Era tranquila. También tenía ansiedad, pero me transmitía calma. Era una persona tan serena. Hizo todo lo posible para que no me sintiera mal, se ponía a mi lado: ‘¿Está todo bien? ¿Estás triste?’”. “Fuimos parte del mismo grupo de debate sobre depresión. Salimos durante casi tres

Lili y João reconocen que ni siquiera en casa, con la familia, se sienten cómodos y acogidos.

años. Tuvo un aneurisma cerebral y murió mientras dormía”, recuerda. No sabe si le gustaría tener a alguien más como ella en su vida. “Difícil. Ella era diferente, especial” (João llora por teléfono).

Además de los medicamentos

Lili y João ya han probado tratamientos. Hicieron psicoterapia y también tratamiento psiquiátrico con medicamentos. Él interrumpió el tratamiento, pero ella todavía es atendida por un psiquiatra y lleva más de 10 años tomando fármacos. Ninguno parece tener esperanza de una mejora. “No he conocido a nadie que haya curado la fobia social”, escribe Lili. El sitio web del Royal College of Psychiatrists ofrece una guía de información sobre fobia social, que incluye varias formas de autoayuda como las técnicas de relajación. Entre los tratamientos disponibles, el sitio menciona la autoexposición gradual (donde el paciente experimenta interacción social de manera paulatina) y la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), que intenta reorganizar la forma de pensar —y de actuar— del paciente. Cuando nada de esto funciona, otra alternativa es el uso de medicamentos, pero solo bajo atención médica, subraya el sitio web. Los expertos consultados explican que, al menos en Brasil, la práctica más común es tratar la fobia social con medicamentos. Entre las psicoterapias, se da preferencia a la TCC. El psicoanalista Rafaeil Raicher sostiene, sin embargo, que el camino hacia la mejora del paciente es encontrar lo que es particular en cada caso, o sea, el origen de la fobia en cada persona. Este es el proceso que ocurre en el psicoanálisis, explica. “Contando la historia de cada persona, ellos (el paciente y el terapeuta) van tejiendo las tramas. ¿De dónde viene este miedo? ¿Cómo lidiar con ello?”. Júlio Verztman también ve buenos resultados en el psicoanálisis, aunque afirma que los medicamentos pueden desempeñar un papel

importante en la evolución de los pacientes. “Entre las psicoterapias es la que, en mi opinión, tiene los efectos más duraderos. El proceso a veces es largo, no tiene un efecto inmediato. Pero es más duradero”. “En el psicoanálisis, esperamos que las personas puedan vivir más libremente, teniendo otra relación con sus síntomas. Y sí, vemos que eso sucede”. Respecto a la duda entre terapia o medicación, Raicher dice que ambos tienen su importancia en el tratamiento. “En mi opinión, no tiene que ser una cosa u otra. A veces he visto mejoras con ambos enfoques combinados”. “Lo importante es que la persona que sufre de timidez sea escuchada”, dice Verztman. “Más que un nombre para su enfermedad o un medicamento, estas personas buscan entender lo que sienten y ser bien acogidas”.

¿Cómo puede ayudar la sociedad?

Verztman dice que hay varias maneras de tratar a la persona tímida. Sentir pena no es una de ellas. “Es importante que no tengamos lástima, no pongamos a estas personas en una situación de excepción. ‘Qué pena, qué aburrido...’. Esa es una manera de degradar a la persona ante nuestros ojos. Es importante hablar con la persona, si ella se abre y quiere, poder hablar de ello “, dice. Para Verztman, las personas que sufren de vergüenza están trayendo un mensaje de respeto ante el mundo que hemos construido. “Están reflejando un poco de lo que somos. La escuela, por ejemplo, se ha convertido en un espacio que no da la bienvenida a este tipo de personas. Empresas u otros lugares de trabajo, donde las personas tienen que exponerse todo el tiempo para demostrar su capacidad, también pueden no ser espacios acogedores “. “Las cosas que mejorarán la vida de las personas con más vergüenza también son cosas que pueden mejorar la situación de todos. Tener más tolerancia por la diferencia, es una de ellas”. BBC*


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Gavetas

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Gabriela Mistral DCA, 30 de diciembre de 1935.- Es motivo de variados comentarios en los círculos intelectuales la resolución del gobierno chileno, que obliga a la ilustre poetisa Gabriela Mistral a dejar el Consulado de Chile en Madrid, al frente del cual se desempeñaba desde hace pocos meses. Una carta de Mistral, dirigida a un amigo y no destinada a la publicidad, vio la luz en la revista Familia, carta en la que se estampan algunos conceptos de crítica para la vida española, los que provocaron la protesta de la colonia española residente en el país sudamericano. A cambio, Mistral ha sido enviada en misión intelectual a Lisboa, y como cónsul en Madrid, fue nombrado el prestigioso poeta Pablo Neruda.


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Reporte en V

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“Los mejores trabajadores no siempre son los mejores gerentes”. Esa es la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores que estudió a más de 130 empresas estadounidenses en las cuales los empleados que mejor desempeño tuvieron en su rol fueron promovidos a cargos de gerente. Analía Llorente* ste estudio, realizado en conjunto por especialistas de la Universidad de Minnesota, el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Yale, fue llevado a cabo para comprobar “el principio de Peter”. Se trata de una propuesta presentada en la década de 1960 por el profesor canadiense de Educación Laurence J. Peter, que afirma que “en una jerarquía todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”. Pero ¿de qué se trata exactamente este principio?, ¿y qué tan a menudo sucede en las empresas que un buen empleado se convierte en un jefe incompetente?

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Un problema de jerarquía

Cuando Laurence J. Peter notó que existía un problema de incompetencia de jefes en organizaciones que seguían un patrón de jerarquías, y lo hizo público en editoriales, diferentes convenciones y charlas, su idea no fue muy bien recibida. Tal y como lo explica en el libro El principio de Peter, que escribió junto al autor Raymond Hull, la publicación de su teoría fue rechazada por 14 editoriales. “Empecé a tener mis dudas acerca de si el mundo estaba preparado para mi descubrimiento”, escribió. A sí que a mbos empezaron a publicar artículos sobre el tema en diferentes diarios estadounidenses a mediados de 1960. De ese modo comenzaron a llamar la atención del público, y finalmente el libro fue lanzado en 1969. E n él ex p l i c a , mediante ejemplos reales pero con nombres ficticios, los fundamentos de la premisa de que “con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones”. “Naturalmente, rara vez encontrarás un sistema en el que todos los empleados hayan alcanzado su nivel de incompetencia. En la mayoría de los casos se está haciendo algo para

contribuir a los ostensibles fines para los que existe la jerarquía”, agrega. Entonces “el trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia”, explica.

Un problema real

La estructura jerárquica vertical de las empresas favorece al “principio de Peter”.

El principio de Peter dio mucho de qué hablar en el ámbito empresarial en el momento en que se lanzó como libro, pero no estaba basado en datos científicos. Por ello, un grupo de especialistas quiso probar la validez de la afirmación en terreno real. Kelly Shue, profesora de finanzas en la Escuela de Administración de la Universidad de Yale y una de las autoras del estudio Promociones y el Principio de Peter, dijo que, efectivamente, encontraron que la premisa se cumple. “Los números que arrojó el estudio que realizamos en 131 compañías diferentes nos muestran que hay un respaldo a las ideas de Peter”, asegura. El estudio fue realizado en empresas estadounidenses que se dedican a las ventas. Según las conclusiones del informe, que


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o de Peter” mpetencia

con el talento de esas personas, sino con unos hábitos de la empresa que no son sanos”, analiza. Y ‘el principio de Peter’ sigue ocurriendo en las empresas porque los ascensos son sinónimo de motivación para los trabajadores, sostienen los expertos. “La gente valora las promociones. Entonces, si la empresa tiene una política establecida que dice que se promocionará al mejor trabajador, es más probable que todos los trabajadores trabajen duro”, dice la profesora Shue. “También hay evidencia de que cuando las empresas no dan ascensos a los mejores trabajadores en puestos gerenciales, los empleados se desaniman y es más probable que renuncien”, agrega. “Las compañías están atrapadas en este desafortunado problema”.

¿Cuál es la solución?

Los expertos señalan que el jefe no suele darse cuenta de su nivel de incompetencia.

se actualiza cada año y su última publicación fue en julio de este año, “las compañías son sustancialmente más propensas a promover a los mejores vendedores, incluso cuando estos trabajadores son peores gerentes”. “Este comportamiento hace que las empresas promuevan a trabajadores que disminuyen el rendimiento de su equipo en un 30 por ciento”, añade el trabajo. ¿Por qué el mejor trabajador no es mejor candidato a ser gerente? “Eso se debe a que un trabajo gerencial a menudo requiere de diferentes habilidades para tener éxito,a diferencia del puesto de empleado”, explica Shue. Si bien el estudio se basó en empresas de un sector específico, la profesora de Yale cree que este fenómeno “podría suceder en muchos tipos diferentes de ocupaciones y empresas”. “Lo que descubrimos es que es mucho más probable que se promueva a los mejores vendedores, especialmente al mejor vendedor dentro de un equipo, pero luego tienden a ser peores administradores porque no cuentan con valor agregado para manejar a sus subordina-

dos”, afirma. Y lo curioso es que ese jefe suele ignorar esas incapacidades. “La gran broma de ‘el principio de Peter’ es que mientras una persona es cada año más incompetente,ella misma se ve cada año más competente”, dice David Criado, consultor y experto en cambio cultural en empresas.

¿Cuán a menudo sucede?

Los especialistas consultados coinciden en que “el principio de Peter” ocurre en las organizaciones de manera frecuente. “’El principio de Peter’ define muy bien los principales males que suelo encontrarme en las organizaciones jerárquicas desde hace años”, asegura Criado, quien es director de la consultora Vorpalina y lleva casi una década asesorando cambios de directivos y equipos en compañías de España. “Las organizaciones que crecen en tamaño y se comportan de acuerdo con una jerarquía tienden a perpetuar la incompetencia de las personas mediante mecanismos internos de ascenso que generalmente no tienen nada que ver

Las soluciones que existen no son baratas, dice la profesora Shue. “Algunas empresas ofrecen una remuneración más alta para recompensar el buen desempeño de los trabajadores. Entonces, en estas empresas no necesitan incentivos de promoción. Pero eso puede ser costoso”, advierte. Por su parte, Criado cree que hay tres posibles soluciones a este problema. La primera es la honestidad profesional. “Esto significa que si uno no está preparado, entonces hay que formarse, intentar superarse y, si no funciona, se hace una democión, que es abandonar el puesto de trabajo, reduciendo el sueldo porque ya no eres jefe”, describe. “Se trata de situaciones muy delicadas que se pueden hacer siempre y cuando eliminemos el dramatismo”, añade. La segunda solución es la incompetencia creadora. “Si antes de que te den el puesto crees que no vas a poder, que no te gusta, debes comunicarlo a tu jefe para que no haya expectativas. Así puedes evitarte muchos males”, advierte. Y, por último, romper con la jerarquía vertical. “Ser capaz de desarrollar la carrera profesional de acuerdo con lo que uno quiere y no lo que la empresa quiere de uno”, dice Criado. Es por eso que en la actualidad en algunas organizaciones se están creando carreras laterales, comenta. “La carrera no tiene que ser hacia arriba si no te gusta gestionar equipos”, concluye el experto. *BBC

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“El principio de Peter” en las empresas es más frecuente de lo que creemos, dicen los analistas.


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Contando el tiempo

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Un libro “obsceno” Dalia Ventura* o obstante, el 18 de junio de 1877, Charles Bradlaugh y Annie Besant, dos prominentes librepensadores, estaban en el banquillo de los acusados en la Alta Corte de Justicia en Londres por el delito de publicar las 47 páginas de ese “obsceno” libro. El tratado ya le había causado problemas con la justicia a su autor, el doctor estadounidense Charles Knowlton (1800-1850), quien lo había publicado en 1932 con el título Frutos de la filosofía o el compañero privado de los jóvenes casados. Lo había escrito en un momento en el que la teoría maltusiana —la idea de que la creciente población superaría la capacidad para la obtención de alimentos— se estaba haciendo popular en Inglaterra y Estados Unidos, y ya había tratados postulando la radical idea de que el sexo no tenía que estar siempre ligado a la reproducción. El clásico Every Woman’s Book (1826), traducido como Amor en serio, del reformador inglés Richard Carlile, había propuesto 6 años antes que el sexo era un derecho de los adultos y no de los casados, que las mujeres tenían las mismas necesidades que los hombres y que la satisfacción sexual no solo era fuente de felicidad sino también de salud. Había sido el primer manual sobre sexo progresista, que además incluía métodos anticonceptivos. Pero aunque fue duramente criticado, Carlile no fue encarcelado por su obra: el privilegio de ser el primero en ir a prisión por tocar esos temas fue de Knowlton. Con todo eso, el episodio más dramático de la historia del “indecente” escrito de Knowlton ocurrió al otro lado del Atlántico, cuando fue la prueba del delito en el caso La Reina v. Charles Bradlaugh y Annie Besant, el cual, irónicamente, disparó las ventas del libro de menos de mil

Frutos de la filosofía, un tratado sobre la cuestión de la población no parece el título de un libro “calculado para destruir o corromper la moral de la gente” y “para producir un efecto pernicioso al depravar y corromper las mentes de las personas a quienes llega”.

La intención de la Ley de Publicaciones Obscenas era censurar la pornografía, pero ¿qué es pornografía?

al año a más de 250 mil ejemplares en 12 meses. ¿Qué decía como para que lo consideraran tan profundamente ofensivo?

Violando la ley

El libro, que dada su brevedad también se describe como panfleto, presentaba una visión sobre los aspectos médicos, sociales y económi-

cos del control de la natalidad. Mezclaba consejos con Biología, explicando, por ejemplo, cómo era la anatomía reproductiva —partes como las trompas de Falopio— algo que el común de la gente quizás no había oído nombrar. Aún no suena como algo capaz de violar las convenciones sociales del buen gusto, pero desde 1857 la empresa editorial se había convertido en un asunto peligroso por la creación de la Ley de Publicaciones Obscenas. Su intención original había sido censurar la pornografía, pero la manera en la que fue redactada la dejó abierta a interpretaciones personales, y pronto se usó para vetar publicaciones de todo tipo, si parecían contener lenguaje o imaginería sexual. En efecto, se convirtió en una red que atrapó publicaciones médicas, novelas románticas y panfletos eminentemente educacionales, como Frutos de filosofía.

Pasiones indecorosas

El manual no solo hablaba de las partes íntimas, sino que además incluía información que para sus críticos era indudablemente inmoral, como una guía sobre la importancia del orgasmo para la salud mental y física. “Concepción.-La parte realizada por el macho en la reproducción de la especie consiste en excitar el organismo de la hembra y depositar el semen en la vagina(...) No se debe inferir que el instinto reproductivo cesa (...) cuando la


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mujer deja de menstruar. Por el contrario, se dice que esta pasión a menudo aumenta en este período y continúa en mayor o menor grado hasta una edad extrema”. Para una sección de la élite dominante, pasajes como los anteriores y los que siguen eran absolutamente inaceptables, pues, según esta, tenían el poder de corromper a la gente. “En muchos casos, el himen es muy imperfecto, por lo que algunos han dudado de que se encuentre en la generalidad de las vírgenes. Donde existe, generalmente se rompe en la primera relación sexual, y se dice que la hembra pierde su virginidad (...) “Si esa pasión, una vez que despierta, no puede saciarse de una u otra manera, domina gran parte de nuestros pensamientos, y con muchas constituciones, los individuos, ya sean hombres o mujeres, no podrán comportarse con el debido decoro”. Sexo y choque de poderes: todo estaba servido para el juicio más sensacional de la época.

Para Charles Darwin, los métodos anticonceptivos interferían con el proceso de selección natural.

La corte en sesión

A las 10:30 a.m. el presidente del Tribunal Supremo tomó asiento en la corte donde lo esperaban el procurador general, Sir Hardinge Giffard, —representando al Gobierno y sus valores conservadores— y Bradlaugh y Besant, quienes asumieron su propia defensa. “Yo digo que esto es un libro sucio y asqueroso”, declaró Sir Hardinge. “La prueba de ello es que ningún ser humano lo dejaría sobre su mesa; ningún marido inglés decentemente educado permitiría que su esposa lo tuviera (...) “Su objeto es permitir que las personas tengan relaciones sexuales, y no que tengan eso que en el orden de la Providencia es el resultado natural de las relaciones sexuales”. El juicio captó la atención pública y causó furor. Toda la prensa le dedicó columnas y más columnas de cobertura, en su mayoría, apoyando al Gobierno. El público, no obstante, respondió a favor de los acusados y lo demostró saliendo en masa a comprar el libro.

“Era una sociedad argumentativa, interesada en ideas, en discutirlas, y en encontrar nuevas maneras de vivir en un tipo de sociedad que nunca antes había existido”. Ese nuevo mundo fue el resultado de la industrialización. La urbanización seguía expandiéndose a un ritmo sin precedentes, creando una enorme explosión de población tan rápida que se temía que no fuera sostenible. Como reformadora social, Annie Besant quería educar a la gente no solo para que tuviera una vida sexual saludable, sino también para que ejerciera el inalienable derecho de decidir sobre la concepción. Ese era el verdadero trasfondo de todo el asunto.Como los mismos Besant y Bradlaugh escribieron, lo que realmente se estaba condenando no era el libro sino una idea. Malthus había sugerido que para controlar el crecimiento de la población, la gente debería casarse más tarde. Asumiendo que las relaciones sexuales no existían antes del matrimonio, calculaba que así tendrían menos años para reproducirse y, por ende, tendrían menos hijos. Los neomaltusianos decían que no había que esperar para casarse, pues si se se le daba a la gente la información necesaria sobre la anticoncepción, podría decidir cuántos hijos tener y cuándo, así se casaran jóvenes. “Es la defensa de los controles prudenciales después del matrimonio lo que ahora se dice que es un delito punible”, aclararon Besant y Bradlaugh.

Darwin, a favor y en contra

En esa época, se podían comprar publicaciones hasta en la calle.

En un momento, en el centro de Londres, se vendieron 500 copias en solo 30 minutos. ¿Mero sensacionalismo? Para esa época, la mayoría de la población no solo sabía leer, sino que “tenía sed de conocimiento”, dijo Matthew Sweet, experto en cultura victoriana.

Pero, por supuesto, esas no eran las únicas opiniones sobre la anticoncepción. Es por eso que en el juicio se vio involucrado involuntariamente un gran héroe de la época: el gigante científico Charles Darwin. Besant y Bradlaugh le habían escrito para invitarlo como testigo, pero él contestó que no podía, pues estaba muy enfermo y que, incluso si hubiera podido, no les ayudaría, pues no estaría de su lado. “Darwin pensaba que la anticoncepción era mala, pues interfería con los procesos que él había identificado en El origen de las especies por medio de la selección natural, explica Sweet. “Lo que realmente le preocupaba era que ‘las personas equivocadas’ tuvieran muchos hijos”.

Democratización del conocimiento

El juicio en la Alta Corte de Justicia enfrentó a las élites conservadoras contra las élites progresistas.

Besant, en todo caso, citó a Darwin cuando se defendió. Lo que ella y Bradlaugh realmente querían era propiciar el debate y difundir información, y en ese sentido, el proceso judicial era una oportunidad ideal. Aunque en la corte la ley estaba contra los dos librepensadores y fueron sentenciados a 6 meses de cárcel y una multa de 500 libras cada uno, para ellos fue una victoria. “Los relatos del juicio que han aparecido en los diarios y semanarios han traído al conocimiento de miles una gran cuestión social de cuya existencia no tenían idea antes”, escribieron Bradlaugh y Besant. “Una vez más ha triunfado una causa gracias a la caída de sus defensores. Una vez más, una nueva verdad fue difundida por sus opositores, y obtuvo una audiencia desde el banquillo de los acusados que nunca podría haber logrado desde una plataforma”. *BBC


Fibonacci y los conejos

Guatemala, viernes 30 de agosto de 2019

Durante los siglos en que China, India y el imperio islámico habían estado en ascenso, Europa había caído bajo una sombra. Toda la vida intelectual, incluido el estudio de las Matemáticas, se había estancado. BBC* ero en el siglo XIII, las cosas estaban empezando a cambiar. Liderada por Italia, Europa empezó a explorar y comerciar con el Oriente. Con ese contacto llegó la difusión del conocimiento oriental hacia occidente. Y sería el hijo de un funcionario de aduanas quien se convertiría en el primer gran matemático medieval de Europa.

Una importación mal recibida

El vitral en espiral de la Capilla de Acción de Gracias, Dallas, Texas, Estados Unidos, representa la secuencia de Fibonacci.

De niño, viajó por el norte de África con su padre, donde aprendió sobre el desarrollo de las matemáticas árabes y, especialmente, los beneficios de los números indoarábigos. Cuando llegó a Italia, escribió un libro que sería de gran influencia en el desarrollo de las matemáticas occidentales. Ese matemático fue Leonardo de Pisa, más conocido como Fibonacci, quien en su Libro de cálculo promovió el nuevo sistema de números, demostrando lo sencillo que era en comparación con los números romanos que se utilizaban en toda Europa. Los cálculos eran mucho más fáciles, algo tremendamente importante para quienquiera que se ocupara de los números, desde matemáticos hasta comerciantes. No obstante, lo que los números traídos de Oriente despertaron fue desconfianza, no alegría ni alivio. Algunos creían que estarían más expuestos al fraude, que se prestaban para ser manipulados. Otros pensaban que eran tan fáciles de usar para los cálculos que le darían poder a las masas, quitándole autoridad a los intelectuales que sabían cómo usar el tipo de números antiguos. La ciudad de Florencia, incluso, los prohibió en 1299. Pero, con el tiempo, prevaleció

el sentido común, el nuevo sistema se extendió por toda Europa y el antiguo sistema romano se extinguió lentamente.

El enigma de los conejos

Por fin, los números indoarábigos, de 0 a 9, triunfaron. Actualmente, Fibonacci es mejor conocido por el descubrimiento de unos números, ahora llamados la secuencia de Fibonacci, que surgieron cuando intentaba resolver un enigma sobre los hábitos de apareamiento de los conejos. Supongamos que un granjero tiene un par de conejos. Los conejos tardan dos meses en alcanzar la madurez, y después de eso dan a luz a otro par de conejos cada mes. El problema era cómo saber cuántos pares de conejos habría en un mes determinado. Entonces: Durante el 1º mes tienes un par de conejos y, como no han madurado, no pueden reproducirse. Durante el 2º mes, todavía hay un solo par. Pero a principios del 3º mes, la primera pareja se reproduce por primera vez, por lo que hay 2 pares de conejos. Al comienzo del 4º mes, el primer par se reproduce de nuevo, pero el segundo par no está lo suficientemente maduro, por lo que

Fibonacci llevó los números indoarábigos a Europa, pero no fueron bienvenidos.

hay 3 pares. En el 5º mes, el primer par se reproduce y el segundo par se reproduce por primera vez, pero el tercer par es todavía muy joven, por lo que hay 5 pares. El ritual de apareamiento continúa, pero lo que pronto notarás es que la cantidad de parejas de conejos que tienes en un mes dado es la suma de las parejas de conejos que has tenido en cada uno de los dos meses anteriores, así que la secuencia continúa... 1... 1... 2... 3... 5... 8... 13... 21... 34... 55... y así.

Los favoritos

Resultó que los números de Fibonacci son los números favoritos de la naturaleza.

Quién hubiera pensado que contar conejos daría para tanto!


Guatemala, viernes 30 de agosto de 2019

En una forma de ecuación, se ve así: “De divina proportione” (la línea azul es agregada, para mostrar la proporción a la que se refieren).

Fotos: Archivo

Los números romanos eran muy usados.

No solo los conejos los usan. El número de pétalos en una flor es invariablemente un número de Fibonacci. Si cuentas los segmentos de las piñas, hacia arriba y hacia abajo, los encontrarás. Incluso los caracoles los utilizan para hacer crecer sus conchas. Donde quiera que encuentres crecimiento en la naturaleza, encontrarás los números de Fibonacci. La secuencia de Fibonacci es, además, la prima matemática del número áureo, un número que ha obsesionado a la cultura humana durante miles de años.

Número áureo

Si divides cualquier número en la secuencia de Fibonacci por el anterior, por ejemplo, 55/34, o 21/13, la respuesta siempre es cercana a 1.61803. Y es por eso que la secuencia de Fibonacci también es conocida como la secuencia dorada, pues ese 1.61803 es lo que se conoce como el número áureo. Es un número especial que se encuentra al dividir una línea en dos partes, de modo que la parte más larga (a) dividida por la parte más pequeña (b) es igual a la longitud total dividida por la parte más larga. A menudo, el número áureo se simboliza usando phi, la letra 21 del alfabeto griego. Esos números se pueden aplicar a las proporciones de un rectángulo, llamado el rectángulo dorado, considerado como una de las formas geométricas más satisfactorias visualmente. El rectángulo dorado también está relacionado con la espiral dorada, que se crea al hacer cuadrados adyacentes de dimensiones de Fibonacci. Pero, para quienes somos principiantes, quizás es más fácil entenderlo si lo pensamos en términos de diseño.

Muchos nombres

El número áureo ha sido descubierto y redescubierto muchas veces, y es por eso que tiene tantos nombres: número de oro, razón extrema y media, razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina pro-

porción. Históricamente, está expresado en la arquitectura de muchas creaciones antiguas. En la Gran Pirámide de Giza, por ejemplo, la longitud de cada lado de la base es de 230 metros con una altura de 146 metros. La relación de la base con la altura es aproximadamente 1.575, muy cercano al número áureo. Se cree que Fidias (500 a. C. - 432 a. C.), el famoso escultor y matemático griego, aplicó phi al diseño de esculturas para el Partenón.

De La última cena a Twitter

“Sin matemáticas no hay arte”, aseguró Luca Pacioli quien en 1509 publicó De divina proportione, ilustrado nada menos que por Leonardo da Vinci. De divina proportione es un libro de matemáticas, pero desde la primera página Pacioli afirma que su intención es revelarle a los artistas el secreto de las formas armónicas mediante el uso de la proporción divina. Y, de hecho, hay quienes piensan que el número áureo es la esencia de la belleza en las proporciones de las pinturas de Da Vinci, quien la llamó sectio aurea. Aseguran que la usó para definir todas las proporciones en su Última Cena, Hombre de Vitruvio y Mona Lisa. También se ha notado el empleo de esa divina proporción en obras de Miguel Ángel,

Rafael, Rembrandt, Seurat, Salvador Dalí... y hasta en el logo de Twitter.

Lo llevamos por dentro

Pero no hay que siquiera salir de casa para encontrar ese número de oro: nuestros cuerpos y rostros siguen esa proporción matemática. La longitud de nuestros dedos, cada sección desde la punta de la base hasta la muñeca es más grande que la anterior, en aproximadamente la proporción de phi. La medida de la distancia del ombligo humano al suelo y de la parte superior de la cabeza al ombligo es la proporción de oro. Una molécula de ADN mide 34 angstroms por 21 angstroms, en cada ciclo completo de la espiral de doble hélice. En la serie Fibonacci, 34 y 21 son números sucesivos. Y, aparentemente, nuestros cerebros están programados para preferir los objetos y las imágenes que usan la proporción divina. Varios estudios han demostrado que cuando se le pide a voluntarios en pruebas que observen una serie de caras aleatorias, y escojan las que consideran más atractivas —a pesar de no ser ni matemáticos ni físicos familiarizados con el phi—, eligen las que muestran proporciones áureas entre el ancho de la cara y el ancho de los ojos, la nariz y las cejas. Es casi una atracción subconsciente. *British Broadcasting Corporation

Hasta las piñas... son perfectas.

La última cena, con rectángulos áureos como guía. Algunos estudiosos muestran que la proporción está presente en todas las dimensiones clave, desde las de la sala, la mesa y los escudos ornamentales, hasta la posición de los protagonistas.


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Ventanas

Guatemala, viernes 30 de agosto de 2019

Ser millennial Imagina un millennial. ¿Qué ves? ¿Un joven obsesionado con las redes sociales y las selfies? ¿Una freelancer que se pasa el día “pegada” a la pantalla de la computadora? ¿Un instagramer que siempre está a la última y que todavía vive con sus padres?

1.

Lucía Blasco*

1.

s posible que todas esas afirma-

A la “generación ciones respondan al perfil de Y” se la conoce quienes pertenecen a la llamada también como «generación del milenio”. “generación Pero ¿cuánto hay de mito y smartphone”. cuánto hay de realidad? Los millennials tienen

2.

Las críticas más duras vienen muchas veces de los propios millennials.

muy mala prensa. Hay miles de artículos que critican con dureza a la llamada”generación perdida” o “generación smartphone”. Les acusan de frívolos, consumistas y egoístas; de vagos y superficiales; y hasta de ser “la peor generación”. Algunos, como el controvertido columnista del diario español El País, Antonio Navalón, aseguran que les falta compromiso social y vinculación con el pasado. Y, curiosamente, algunas de las críticas más duras vienen de los propios millennials. “Los millennials son la generación de adultos más diversa. Son también la generación más conectada. Son quienes tienen un mayor nivel educativo, pero muchos se sienten frustrados porque no pudieron alcanzar sus altas expectativas laborales debido a la crisis económica y a otros eventos globales”, dice

2. Jason Dorsey, quien lleva años investigando el comportamiento de los millennials. “Muchas percepciones sobre ellos no son reales”, completa. Dorsey es presidente y cofundador del Centro para la Cinética Generacional, en Austin, Texas, EE. UU., un organismo que busca “comprender y liberar el potencial de cada generación como empleados, clientes y marcadores de tendencias”. El estadounidense dice que su objetivo es separar los mitos de la realidad de cada genera-

OMS: bebés azucarados

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños deben ser amamantados, exclusivamente, durante los primeros 6 meses de vida. De hecho, su guía mundial de 2016 para poner fin a la promoción inapropiada de alimentos para lactantes y niños pequeños establece explícitamente que los llamados alimentos complementarios no deben ser anunciados para los lactantes menores de 6 meses. “Una buena nutrición en la infancia sigue siendo fundamental para garantizar el crecimiento y el desarrollo óptimo de los niños, así como para obtener mejores resultados sanitarios en etapas posteriores de la vida, incluida la prevención de sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta”, afirma

Zsuzsanna Jakab, directora regional de la OMS para Europa. También desarrolló una metodología para identificar los alimentos infantiles disponibles en el comercio minorista y para recopilar datos sobre el contenido nutricional en las etiquetas, así como otra información del envase, el etiquetado y la promoción (incluidas las declaraciones de propiedades). Esta metodología se utilizó para recoger datos entre noviembre de 2017 y enero de 2018 sobre 7 mil 955 productos alimenticios o bebidas comercializadas para lactantes y niños pequeños en 516 tiendas de 4 ciudades de la Región Europea de la OMS: Viena (Austria), Sofía (Bulgaria), Budapest (Hungría) y Haifa (Israel). En las cuatro ciudades, una proporción sustancial de los productos –entre el 28 y el 60 %– se

ción a través de datos. Y, según sus datos, los millennials están divididos entre sí.

Millennials viejos vs. millennials jóvenes

“Los millenials que tienen ahora 30 años y que tienen un trabajo y tal vez su propia casa y ahorros, pueden entrar en conflicto con personas de su misma edad que siguen teniendo problemas a la hora de encontrar empleo o comenzar su carrera. Una parte de esa genera-

comercializaron como aptos para niños menores de 6 meses. “Se espera que los alimentos para lactantes y niños pequeños cumplan con los consejos establecidos en materia de nutrición y composición. No obstante, existe la preocupación de que muchos productos puedan tener todavía un contenido demasiado alto de azúcares”, apunta João Breda, jefe de la oficina europea de la OMS para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles. Aunque los alimentos como las frutas y verduras que contienen azúcares de forma natural son apropiados para los lactantes y los niños pequeños, el nivel muy alto de azúcares libres en los productos comerciales en puré también es motivo de preocupación. (SINC)


Viernes

Guatemala, viernes 30 de agosto de 2019

Fotos: Archivo

3.

ción tiene una clara ventaja económica”, explica Dorsey.Esa división también se da entre los millennials viejos” —que ahora tienen 30 y tantos y están a punto de cumplir 40, explica Dorsey— y los millennials jóvenes, que ahora tienen 20 y tantos. “Nuestros estudios demuestran que hay una ruptura dentro de la propia generación y no sabemos qué ocurrirá dentro de los próximos 10 años, pero esperamos que puedan reconciliarse”, afirma el experto.

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Según Dorsey, esa división tiene mucho que ver con la relación de cada tipo de “millennial” hacia la tecnología: unos recuerdan la época analógica; otros nacieron cuando el mundo ya era digital. Y esa es la única diferencia que importa realmente para Marc Prensky, quien es conocido por ser quien inventó y divulgó los términos “nativos digitales” e “inmigrantes digitales” en 2001.

“Predigital” vs. “postdigital”

El fundador y director ejecutivo de la Fundación e Instituto Global para el Futuro de la Educación, en California, EE. UU., asegura que diferenciar a las generaciones por edades es “artificial” y que la llegada de la tecnología digital es lo que define a cada una de ellas. “Todo gira en torno a las diferencias culturales: de lo predigital a lo postdigital. Lo que ha cambiado es la actitud. Si creciste en el mundo predigital, la privacidad y las comunicaciones cara a cara serán más importantes para ti que para quienes nacieron en el mundo digital”, señala el especialista. “La idea de la edad que uno tiene o del año en que nació no importa tanto. Puedo tener más años pero usar la tecnología con fluidez, aunque algunas de mis actitudes provengan del siglo XX. Mis hijos, sin embargo, tienen una actitud que se formó de manera muy distinta”. “Y esa actitud que uno tiene hacia lo digital también está muy relacionada con el lugar en el que uno vive y con su cultura”.

Pesimistas vs. optimistas

Prensky no cree tanto como Dorsey en que la edad marque tanto la diferencia —aunque dice que sí establece límites— pero está de acuerdo con él en que existe un conflicto generacional: quienes tienen una actitud negativa hacia lo digital no valoran todo lo que la tecnología es capaz de aportar. “Muchos jóvenes se sienten frustrados porque son frenados por quienes tienen una cultura propia del mundo predigital que establece que son incapaces de hacer nada, pero esa actitud pesimista se formó antes de que existiera internet. “Unos preguntan ‘¿Cómo podemos apagar

la tecnología?’ y otros responden ‹¿Por qué la quieren apagar?›. No nos damos cuenta de que todos estamos en el mismo barco”, dice Prensky. Pero Prensky se considera un optimista: “Hay muchas cosas que una generación puede aprender de la otra, desde lecciones de historia hasta habilidades, aunque no tienen por qué aprenderlas de la misma forma”. “Yo soy un gran optimista. Pienso que siempre habrá dificultades, pero las superaremos. Veo mucha gente en todo el mundo haciendo cosas maravillosas. Si reducimos la presión sobre los más jóvenes, llegarán a florecer y crear cosas increíbles. Ojala muchos adultos no enfatizaran tanto el lado malo de la tecnología”. Dorsey también es positivo y coincide en que mucha gente se equivoca al destacar lo negativo. “Hay muchos millennials —a los que llamamos megallenials — que están trabajando muy duro pero de los que nadie habla porque no son controversiales. Y otra parte de la generación — los mellennials — son quienes tienen más problemas y de los que más se habla. Es una representación injusta e imprecisa”. “Cuando la gente es negativa sobre los millennials, casi siempre es porque están analizando esa generación —a veces, la suya propia— con sus propias lentes”. “Cada generación aporta algo valioso y diferente. La oportunidad está en que cada una de las generaciones logre ver eso”. *BBC

Menos amigos, más estrés

Los smartphones son una de las herramientas más utilizadas y fueron ideados como una tecnología social que permite la conectividad en tiempo real con otras personas, pero ¿cómo afecta a la vida cotidiana su uso excesivo? Un estudio realizado conjuntamente por investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo pone de manifiesto que un uso compulsivo de los teléfonos móviles no solo no mejora nuestras relaciones sociales, sino que podría incluso poner en peligro algunas de ellas. “Usar el teléfono móvil de un modo compulsivo hará que tengas menos amigos y más estrés”, explica Antonio Hidalgo, profesor de la ETSI In-

dustriales de la UPM y uno de los autores de este trabajo que ha sido publicado en la revista Social Science Computer Review. “Aunque en un primer momento los smartphones fueron diseñados como herramientas que facilitan el contacto con otras personas y la relación con ellas, su uso compulsivo está derivando en consecuencias muy alejadas de esa idea inicial”, añade. Lejos de apoyar una mayor interrelación entre las personas, el estudio expone conclusiones muy diferentes. “La adicción a los teléfonos inteligentes y el apoyo social se relacionan negativamente a lo largo del tiempo: a más adicción menos apoyo social. Además, las trayectorias de apoyo social a lo largo del tiempo entre individuos están influenciadas negativamente por los

3.

La actitud hacia las nuevas tecnologías es lo que realmente define a cada generación, según Prensky.

niveles anteriores de adicción al smartphone”, asegura Hidalgo. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores hicieron un seguimiento durante un año a 416 usuarios de teléfonos inteligentes, estudiando la relación entre su adicción al uso de los mismos, el apoyo social a lo largo del tiempo y sus niveles de angustia psicológica. “A mayor adicción al teléfono móvil también aumentan los niveles de estrés psicológico de los usuarios. Aparecen también consecuencias similares a las de otras adicciones como la adicción al juego, como son la mala adaptación psicológica y un incremento de los problemas y los conflictos con familiares y amigos”, explica Alberto Urueña, otro de los investigadores de la UPM que participan en el trabajo.(SINC)


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Revista Viernes del Diario de Centro América del 30 de agosto de 2019 by Diario de Centro América Guatemala - Issuu