Viernes Guatemala, 21 de junio de 2019 AĂąo 6 No. 288
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El mar,
ese desconocido
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Guatemala, viernes 21 de junio de 2019
Editorial
Roberto Ob
Ramaje
Dejamos constancia aquí que el mar es un perfecto desconocido, casi tanto como el universo que nos rodea y del que formamos parte. Aunque lo olvidemos. El mar es una síntesis de los reinos de la naturaleza hasta hoy reconocidos (animal, plantae, fungi, protista y monera), al que indudablemente debe añadirse el que antaño era designado como reino mineral. Sí, el mar es un caldo de cultivo, un prodigio de la creación y, sin embargo, se muere. Muere, al parecer, ahogado en su propia sal, en su propio oleaje de detritus. A juzgar por los daños que le acarreamos, desconocemos u olvidamos que es un ser vivo del que depende que los suelos continentales sigan respirando y floreciendo, gracias a la sal y a los impulsos lunares del oleaje. Mientras bandadas de pelícanos, gaviotas y otros pájaros extintos patrullan los bordes borrosos de la espuma, en el fondo de los océanos se asienta perniciosa la evidencia de nuestro desconocimiento y
a marimba es una palabra que suena, es un instrumento que lleva en sí mismo el espíritu de un país, es un sonido que tiembla, y ese temblor que va conformando la cadencia de la melodía, es el que parece ir cincelando en el aire la historia de los pueblos. De su origen, su armonía, sus raíces enredadas en lo más profundo de hombres y mujeres, y de esa relación que es casi un parentesco, hablan estos textos escritos por cuatro poetas (Roberto Obregón, José Luis Villatoro, Luis Alfredo Arango, Julio Fausto Aguilera y Francisco Morales Santos), provenientes de diversos puntos del país, reunidos de nuevo, 50 años después, en esta compilación con la que se conmemora la inauguración de la Escuela Nacional de la Marimba, el proyecto delirante y mestizo diseñado por el maestro Efraín Recinos.
de nuestro olvido. Cuando decimos “sí a la Tierra”, reconociéndola como la madre y el hogar de todos, realizamos una síntesis vital entre los múltiples reinos que la componen. Y eso nos incluye. Aunque lo ignoremos. Aunque demasiadas veces lo olvidemos.
Histrión
DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano
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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Freddy Pérez
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El actor cómico, escritor y director, miembro del famoso dúo El Gordo y el Flaco, Arthur Stanley Jefferson (Stan Laurel), nació en Lancashire, Reino Unido, el 16 de junio de 1890 y falleció el 23 de febrero de 1965, en Santa Mónica, California, Estados Unidos. Su carrera se desarrolló desde las películas mudas, en los primeros años del siglo XX, hasta pasada la Segunda Guerra Mundial.
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Thomas Kuhn
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Thomas Samuel Kuhn, nació en Cincinnati, EE. UU., en 1922, y falleció en Cambridge, el 17 de junio de 1996. Fue un filósofo de la ciencia, figura capital, junto con Karl Popper y Paul Feyerabend, del despegue de esta disciplina en el siglo XX. Fue profesor en la Universidad de Princeton y, desde 1979, en Massachusets. Influido por el pensamiento de historiadores como Alexandre Koyré o filósofos como Willard van Orman Quine, consideró que el estudio histórico es necesario para entender cómo se han desarrollado las teorías científicas y para conocer por qué, en ciertos momentos, unas teorías han sido aceptadas antes que otras. Para Kuhn, la ciencia es elaborada en el seno de una comunidad científica y no individualmente; la comunidad sirve de base a los desarrollos científicos, mediante la elaboración o asunción de un paradigma del cual se derivan reglas que fijan las regularidades. El paradigma es un contexto de validez, respecto del cual la investigación procede en una forma similar a la solución de acertijos. Cuando un paradigma ha sido establecido por el colectivo de científicos al que sirve, los fundamentos del mismo nunca son puestos en duda. Sin embargo, y dado que los paradigmas pierden validez históricamente, Kuhn explica que cuando se multiplican las anomalías (cuando son más los casos en que no se da lo previsto que aquellos en los que sí se cumple), hasta el punto de que ya no se las puede obviar, el paradigma queda inservible de modo que se hace necesaria una nueva forma de validez. La naturaleza del conocimiento científico, tal y como queda descrito por Kuhn, hace comprensible el hecho de que en determinados momentos históricos coexistan dos o más paradigmas. El progreso científico consiste así, en un proceso discontinuo que se lleva a cabo mediante revoluciones, y en el que la instauración de un nuevo conjunto de temas fundamentales, que pone en crisis al precedente, se produce por una interacción entre realidad social y estructura conceptual de la ciencia. La explicación de este proceso es posible, según Kuhn, haciendo la distinción entre fases normales de la investigación científica, caracterizadas por la aceptación y aplicación de algunos paradigmas dominantes, y fases revolucionarias, en las que son estos mismos fundamentos teóricos los que se ponen en cuestión a causa de las anomalías que manifiestan. Kuhn sostiene, además, la existencia de una intensa compenetración entre la evolución científica y el ambiente socio-psicológico, así como la inexistencia de principios que no dependan de la precedente aceptación de una particular estructura paradigmática.
Guatemala, viernes 21 de junio de 2019 Fotos: cortesía Álvaro Muñoz Guzmán
El mar, ese desconocido El aventurero español Nacho Dean, quien dio la vuelta al mundo a pie, acaba de completar una nueva expedición surcando la Tierra a nado. Ahora quiere dar testimonio de lo que ha visto: océanos devastados por los plásticos, el cambio climático, la sobrepesca y el tráfico marítimo. Adeline Marcos* nos 15 kilómetros separan África de Europa, en el estrecho de Gibraltar, que une a su vez el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. Por estas aguas nadan cachalotes, rorcuales, orcas, calderones y delfines que tratan de esquivar los más de 106 mil buques que se calcula que circulan por las mismas rutas cada año. Fue en esta zona marítima donde hace un año dio comienzo la Expedición Nemo, un reto personal del aventurero Nacho Dean (Málaga, 1980), primer español en dar la vuelta al mundo a pie. Tras recorrer más de 33 mil kilómetros en
tres años, cruzar 31 países, gastar 12 pares de zapatillas y enfrentarse a multitud de peligros por su camino, Dean tenía una deuda pendiente con los océanos. “Vivimos en un planeta donde más del 70 por ciento de la superficie es agua”, expone Dean, que es hijo de marino y que trabajó hace unos años en un proyecto para el estudio y protección de especies marinas. Durante su travesía terrestre, que completó en 2016 y que contó en su libro Libre y salvaje, el español tuvo que cruzar en varias ocasiones mares y océanos. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de lo olvidados que están. Así nacía la idea de unir los 5 continentes a nado, para lanzar un mensaje de conservación de los océanos. “Nadar los estrechos es algo simbólico, es una manera para mí de asociar un desafío, una aventura, con un mensaje ambiental. Pero lo realmente útil es cambiar nuestros hábitos y estilos de vida”, confiesa el también embajador azul de la Marine Stewardship Council (MSC) de pesca sostenible. El pasado mes de marzo, el aventurero alcanzó la costa de Jordania desde Egipto nadando 10 km a través del golfo de Áqaba, en el mar Rojo. Así terminaba su expedición, uniendo el continente africano con el asiático. Antes, Dean había enlazado África con Europa a través del estrecho de Gibraltar, Europa con Asia en la tra-
vesía Meis-Kas, Asia con América por el estrecho de Behring y Asia con Oceanía en la travesía de Papúa Nueva Guinea.
Océanos castigados
Su periplo le ha convertido en la primera persona en dar la vuelta al mundo a pie y unir los 5 continentes nadando. Pero su logro ha estado plagado de problemas burocráticos, retrasos en los viajes y meteorología desfavorable, y lo que se encontró en todos estos lugares le perturbó. “Con mis propios ojos he podido comprobar lo castigado que está el mar por la acción humana”, lamenta. El español notó la presencia humana incluso en el estrecho más remoto, el de Behring. “Allí hay gente viviendo y vi que las consecuencias de la actividad humana son palpables”, comenta. Tráfico marítimo, contaminación por plásticos, especies invasoras, aumento del nivel del mar, sobrepesca, acidificación, etcétera. Con el agua a una temperatura de 16 oC, el aventurero atravesó los 15.1 km que separan la isla Palomas (España) de Punta Cires (Marruecos). Tardó 3 horas 55 minutos. Fue su primera aventura en la Expedición Nemo y también la primera gran toma de conciencia de la grave situación en la que se encuentran los océanos. “El 50 por ciento del tráfico marítimo mundial se desarrolla en el Mediterráneo. Es el
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mar con más tráfico del planeta”, indica Dean. Parte de ese tráfico entra por el estrecho de Gibraltar, un corredor muy estrecho con una intensa actividad humana. “Cuando lo tienes que cruzar nadando, el tráfico de buques mercantes es un factor muy a tener en cuenta, además del oleaje, las corrientes, la larga distancia…”, señala el español, quien se cruzó con decenas de barcos durante su travesía. Cada día unos 300 buques atraviesan esas aguas, saliendo al Atlántico o entrando al Mediterráneo, el mar con más sobrepesca del mundo. A pesar de la concentración del tráfico marítimo, el ruido y la contaminación, los grandes mamíferos marinos, como calderones, orcas, cachalotes y delfines, siguen realizando su migración por las mismas rutas. Para que una sola persona pudiera atravesarlo a nado con total seguridad, la Capitanía Marítima tuvo que avisar a los barcos de que mantuvieran un kilómetro de resguardo con el nadador. “Si no, es imposible”, advierte Dean. Con la misma amenaza de las colisiones se enfrentan los cetáceos, en especial las orcas que se adentran en el Mediterráneo en busca de su principal presa, el atún rojo, cada vez más escaso. A ello se suma la contaminación por los vertidos de hidrocarburos —5 mil petroleros al año pasan por el estrecho—, y la creciente industrialización de la zona. En el Mediterráneo, donde solo el 7.6 por ciento de la superficie está protegida, Nacho Dean completó los 7 km que separan la isla griega Kastelórizo de la población turca Kas. Nadó dos horas surcando el Área Marina Protegida Kas-Kekova para unir Europa y Asia. Aunque fue la travesía más amable para el aventurero, la zona presenta también ciertas amenazas.
Nacho Dean “surfea” una ola de plástico, en el acuario Atlantis, muestra de lo contaminados que están los océanos.
El español observa los tiburones del acuario Atlantis de Madrid.
Especies invasoras
“Está muy contaminada por plásticos, porque todas las corrientes del Mediterráneo van a parar a esa región oriental, es decir, que aparecen plásticos de Libia”, constata Dean. En esta área protegida se han documentado unas mil especies, de las cuales la foca monje y la tortuga boba, ambas amenazadas, han establecido poblaciones. Pero otras, como el mero o el pargo, están experimentando declives importantes en los últimos años, debido a la presión pesquera que se está ejerciendo sobre ellos. La importancia de la zona reside también en la presencia de posidonia oceánica, esencial para proporcionar oxígeno a los ecosistemas marinos y una fuente fundamental de alimentos para los organismos herbívoros. Sin embargo, el área llega años sufriendo la invasión del cangrejo araña ( Percnon gibbesi), originario del Pacífico o el Atlántico, que fue observado por primera vez en el Mediterráneo en 1999. Un estudio, que se centró en el área KasKekova, reveló que esta especie alóctona en el Mediterráneo ha incrementado su distribución a gran velocidad, llegando a duplicar sus poblaciones cada año.
Estrecho de Behring
Sin duda, una de las travesías más impactantes para Nacho Dean fue la del estrecho de Behring, que separa América de Asia, al norte del Pacífico. “Es como estar en el fin del mundo”, relata. Nadó casi 4 kilómetros entre dos islas que pertenecen cada una a un continente
(Diómedes Mayor a Rusia y Diómedes Menor a EE. UU.), con el agua a 3 oC, y acompañado por fauna marina debajo de él por la poca profundidad del estrecho. Los dos peñones están separados además por la línea internacional de cambio de fecha. “Una isla está en un día y la isla que ves al otro lado, a 4 km, es mañana. La isla que estás viendo enfrente es otro país, otro continente y otro día. La travesía fue pasar a mañana y volver a ayer”, explica Nacho. Durante los días que el equipo permaneció en el mar de Behring, convivió con inuits en la única isla habitada, la americana. “Estaban construyendo muros de contención para evitar las embestidas del mar en una región que antes se congelaba y que ahora son bloques de hielo flotando en ríos de mar”, se alarma Dean, que pudo comprobar por sí mismo la subida del nivel de una masa marina. El agua se congela cada vez más tarde y se descongela antes, y esto hará que se refresque cada vez más, debido al deshielo. Esta región lleva dos décadas sufriendo alteraciones climáticas, con años en los que la formación de hielo es mínima y las temperaturas en verano cálidas; y otros años con formación de hielo relativamente extensa y temperaturas frías en verano. Este fenómeno está obligando a algunos peces, como el colín de Alaska, el bacalao del Pacífico—especies con interés
comercial—, peces planos e incluso medusas, a cambiar su distribución espacial, según científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. Pero el derretimiento de las masas de hielo de la zona está también aumentando la vulnerabilidad de los mamíferos marinos, con la apertura de nuevas rutas que permitirían a mediados de siglo el paso de buques. Aunque los efectos en los mamíferos marinos árticos se desconocen aún, un estudio, publicado en PNAS y que ha medido los riesgos, señala que el estrecho de Behring será hasta dos o tres veces más vulnerable que otras regiones remotas, por su posición geográfica. La situación está afectando a los nativos que dependen del hielo para cazar. “Los inuits tienen que ir cada vez más lejos, cada vez hay menos morsas. Todas se van retirando al norte y cada vez son más pequeñas, crecen menos porque tienen menos que comer”, cuenta Nacho tras convivir con ellos.
Captura de tiburones
Para unir Asia y Oceanía, Nacho rozó el agotamiento físico. Por un error de cálculo de las autoridades locales, su travesía se extendió a 22 km, que completó en 6 horas y 30 minutos, nadando en aguas a 30 oC en el mar de Bismarck. Tuvo que atravesar una zona donde el agua se mezclaba con barro y troncos, por la
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cies como los crustáceos les cueste cada vez más fabricar y producir sus conchas”, precisa Nacho.
Golfo de Áqaba
En su última aventura, Nacho Dean tardó 1 hora y 40 minutos en unir África y Asia en el golfo de Áqaba, con fuertes corrientes a favor. En esa zona, la mayor dificultad radicó en la obtención de permisos, porque son cuatro países los que están implicados: Egipto, Israel, Jordania y Arabia Saudí. “Cruzar esa zona nadando y volando drones fue lo más difícil, pero me sorprendió la calidad del agua y el estado de los corales que hay, a apenas unos metros de la orilla”, señala el nadador. El mar Rojo alberga algunos de los más diversos y productivos arrecifes de coral. Hasta hace poco esa zona permanecía inalterada, sobre todo la región norte donde ha nadado Dean, que se mantenía como un refugio de biodiversidad. Sin embargo, el incremento de la actividad industrial en la zona, las técnicas de desalinización y otras prácticas, están ejerciendo presiones en los ecosistemas situados más al sur del mar Rojo, a lo que se une el aumento de la temperatura del agua y la acidificación. Los científicos proponen establecer áreas marinas protegidas, regular la pesca y restaurar los arrecifes como medidas de intervención en este mar. Al culminar este recorrido, el pasado mes de marzo, Nacho completaba con éxito la Expedición Nemo. Ahora sueña con inspirar a las personas y concienciar sobre el cuidado del planeta. “Vuelvo con la sensación de que el mar es el gran desconocido. No somos conscientes de la gran influencia y dependencia que tenemos de los océanos en nuestra vida”, reconoce Dean. “Vamos todos en el mismo barco”.
Nadar al límite
Nuestra relación con el mar tiene que cambiar o no sobreviviemos, sostiene Dean.
Nacho Dean aprecia una mantarraya en el Atlantis Aquarium de Madrid.
desembocadura de un río. Se adentró en el mar para evitar zonas de manglares y sus temidos habitantes: los cocodrilos marinos. También sufrió la picadura en la cara de una medusa irukandji. “Meterme ahí a nadar fue todo, menos agradable”, confiesa. En esa zona le llamó la atención la contaminación por plásticos y todo tipo de basura. “No hay una cultura de gestión de residuos. Es un hábito tirar la basura al mar. En el fondo ves neumáticos, cascos, etcétera. Es muy deprimente”, lamenta. Esa área ha experimentado un alto índice de capturas de tiburones en los últimos 20 años, con Indonesia a la cabeza. Para arrojar informa-
ción sobre las especies y condiciones de pesca de estos peces perseguidos por sus aletas, un grupo de científicos ha evaluado el estado de esta actividad y concluye que es insostenible. Las capturas incluyen peces jóvenes, y la sobrepesca conlleva una disminución en el número de ejemplares, su tamaño y la diversidad de especies. El tiburón baleta, el arenero y el gris son los más vulnerables. La zona de Indonesia y Australia también comprende la barrera de coral, cada vez más afectada por la absorción de CO2 de los océanos. “Esto está provocando no solo el blanqueamiento de los corales, sino también que a espe-
En la travesía de Papúa Nueva Guinea, en la que nadó 22 km –el equivalente a seis veces la distancia de natación de un Ironman–, Nacho Dean confiesa que se planteó abandonar. Las condiciones ambientales, la humedad, la temperatura del agua a 30 oC, la fauna marina y la larga distancia pusieron su cuerpo al límite. Estuvo a punto de desfallecer. “Me hice un plan de avituallamiento cada 45 minutos, pero lo tuve que hacer cada 20 porque me estaba deshidratando”, cuenta el aventurero, para quien la alimentación y el descanso en los días previos son esenciales. La temperatura de 3 oC en el estrecho de Behring también comprometió su bienestar. “Es casi hielo, rocé la hipotermia”, relata. Lo sorprendente de Nacho es que no era nadador de toda la vida. “Una cosa es nadar largos y otra, 20 km en el mar“, señala Dean. Durante los meses anteriores a la Expedición Nemo, el español siguió un entrenamiento estricto de 3 horas diarias, en las que nadaba 6 kilómetros cada día, aparte del ejercicio en el gimnasio. En total, fueron 2 mil 500 km de entrenamiento para su nueva aventura. “En el mar, si tienes las piernas muy fuertes, se hunden. Son muchas horas haciendo un movimiento muy repetitivo, por eso tienes que trabajar en el gimnasio los músculos antagonistas para evitar lesiones”, explica el aventurero, quien no contó con entrenador personal. Al final consiguió una brazada eficiente, gracias a una buena técnica, y así pudo completar su último reto. *Sinc
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Gavetas
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Alfred Kidder DCA, 6 de diciembre de 1935.- En su notable estudio sobre el desarrollo de investigaciones relacionadas con los mayas, sometido a la Asamblea del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, el doctor Alfred Vincent Kidder, de la Institución Carnegie de Washington, sostuvo que sería difícil encontrar campo más propicio que el país de los mayas para el estudio de la relación entre el hombre y el ambiente, la propagación y acción recíproca de las culturas, el origen de las civilizaciones más adelantadas, la decadencia del orden social, el conflicto entre los aborígenes y los europeos, la adaptación recíproca entre conquistadores y conquistados y el efecto de la civilización de este siglo en la población indígena. Las investigaciones que la institución realiza en Mesoamérica tienen relación con la arqueología, historia documental, antropología física, nutrición y geología. En colaboración con la Universidad de Chicago, se llevan a cabo en la región estudios de etnología y lingüística; con Harvard, de medicina y salubridad; con la Universidad de Duke, de biología de las aguas del interior; con las universidades de Clark y Florida, de geografía. Por su parte, la Universidad de Míchigan ha emprendido un estudio botánico y zoológico de todo el territorio. Las actividades del lingüista, el etnólogo y demás especialistas, no solo han ayudado al arqueólogo, sino también han dado como resultado la enunciación de un número considerable de problemas actuales que no podrían solucionarse sin la elocuente evidencia de lo que antes ocurrió. Tenemos pues, que el pasado y el presente se dan la mano.
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Reporte en V
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Las canas no son vanas Fotos: Archivo
Los científicos aún no saben por qué los melanocitos del cabello dejan de funcionar y las canas aparecen.
El pelo gris femenino se ha identificado durante años con el descuido. Sin embargo, ahora mujeres de todas las edades lucen sus mechones blancos. No es solo una moda estética, conlleva una evolución en los roles sociales y la aceptación de la propia imagen. Mientras sucede este cambio, equipos de investigación tratan de averiguar las causas últimas del encanecimiento y sus relaciones con la salud. Rocío Pérez Benavente* xiste un término en inglés con el que se define a un hombre maduro y atractivo de pelo encanecido: silver fox, zorro plateado. Es un concepto positivo, una forma de halago. En esa categoría entran hombres como George Clooney o Richard Gere. No hay en la cultura popular un término similar en femenino, porque no es habitual la apreciación de una mujer atractiva de pelo gris o blanco. Todavía.
Probablemente no tarde en ocurrir porque, de hecho, las canas son el nuevo rubio: cada vez más mujeres las lucen con normalidad, dejando de lado los tintes con los que, durante décadas, han tratado de ocultar el que es, junto con las arrugas, el signo más evidente del temido envejecimiento. Youtubers de belleza muestran y celebran sus canas. Cuentas en las redes sociales, como Grombre en Instagram, recogen imágenes de mujeres con sus canas a la vista. Incluso, el tinte gris está de moda.
El salt and pepper no solo se reivindica como una forma de aceptación de la realidad, sino también como signo de belleza en mujeres que asumen el paso del tiempo con una tranquilidad que hasta hace poco era dominio masculino.
Un cambio generacional
Detrás de lo que puede parecer nada más que una cuestión estética, hay en realidad un cambio de perspectiva. “Las mujeres de hoy han ejercido muchas más responsabilidades y roles sociales que las de generaciones anteriores. Eso les ha dado un poder en la sociedad, que les ha permitido ampliar su visión de la propia identidad y hacer frente a muchos estereotipos sobre el envejecimiento”, explica Lisa HollisSawyer, profesora asociada del Departamento de Psicología y coordinadora del Programa de Gerontología, Mujer y Género de la Universidad de Northeastern, Illinois, EE. UU. Pero, por otro lado, “a diario somos bombardeadas con mensajes publicitarios y sociales (películas, famosas en la televisión, redes…) que nos están hablando de quiénes deberíamos ser y qué aspecto deberíamos mostrar a los demás”, continúa Hollis-Sawyer. “La sociedad valora el aspecto juvenil, lo cual puede llevar a rechazar de forma consciente o inconsciente las señales naturales del proceso de envejecimiento”, dice Hollis-Sawyer, que
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apunta además a otro cómplice necesario en este proceso: la industria cosmética.
Cuando el marketing ataca
Abigail Brooks es profesora asociada del Departamento de Sociología del Providence College y autora del libro The Ways Women Age: Using and Refusing Cosmetic Intervention, en el que explica la presión que esta industria ejerce en el proceso de envejecimiento de las mujeres: por un lado, pone a su disposición cada vez más herramientas para que controlen las señales de este proceso, y no solo las canas: las arrugas, la energía, los cambios hormonales, el peso, etcétera. Por otro, coloca ante su vista unas referencias muy poco realistas de lo que supone envejecer con normalidad. “Esto hacía que me preguntara cómo es realmente para una mujer envejecer en ese entorno. ¿Cuánta presión tienen que aguantar?”, comenta Brooks en este podcast (archivos multimedia) universitario en el que habla del libro. Sin embargo, en los últimos tiempos también la industria cosmética se ha unido a las que prefieren prescindir de los tintes, y hemos podido ver anuncios de champús especiales para cuidar las canas femeninas, con un mensaje reivindicativo. Que las marquesinas de autobuses se llenen de imágenes publicitarias de mujeres luciendo sus melenas plateadas es un signo de normalización. Quizá esta reacción del mercado sea el signo más evidente de que el cambio es real. Ya hay un público objetivo al que venderle un nuevo producto.
La modelo y actriz estadounidense Cara Delevingne, en 2017.
Un misterio científico
Para librar a las canas de su leyenda negra, es importante entender por qué se forman. Curiosamente, a pesar de su ubicuidad y simplicidad, hay muchas cosas que aún no sabemos sobre ellas. El color de nuestro pelo es como la tinta de una impresora: en la base de los folículos pilosos se encuentran unas células, llamadas melanocitos, que son las que generan el pigmento y le dan color a cada pelo. Cuando los melanocitos van perdiendo actividad o desaparecen, el pelo va quedándose sin color y la cabellera se vuelve poco a poco grisácea y, finalmente, blanca. Pero no está del todo claro todavía cómo ni por qué pasa esto, ni por qué ocurre antes en unas personas que en otras, o por qué en algunas personas ocurre solo en un área del cuerpo, o puede pasar solo en unos mechones de pelo y no en otros. Se sabe, sí, que es un proceso generalmente asociado al envejecimiento, y muchos grupos de investigación tratan de encontrar respuestas, con el objetivo de aprender también sobre otros procesos asociados para tratar de frenarlos o, incluso, revertirlos algún día.
El sistema inmunitario
En mayo de 2018 un estudio publicado en la revista PLOS Biology aportaba una posible razón por la que los melanocitos dejan de funcionar y las canas aparecen. Según sus conclusiones, la causa puede estar en la activación del sistema inmunitario, que afectaría de alguna forma a estas células, estableciendo así una posible relación entre infecciones virales y el encanecimiento del cabello. El estudio, liderado por Melissa Harris, profesora asociada de Biología en la Universidad de Alabama Birmingham, había analizado
Publicidad de cosméticos para cuidar los cabellos canosos.
las células madre de los melanocitos en ratones. En concreto, un factor genético de transcripción que regula genes relacionados con la pigmentación. En ratones con predisposición a las canas, la represión del factor aumenta la respuesta inmune en las células madre de los melanocitos. Harris y su equipo sometieron a los ratones a una sustancia que imita el efecto de una infección viral, y observaron que, al activarse la respuesta inmune, se reducía el número de melanocitos y de sus células madre, y con ello aumentaban las canas en los animales. “Nuestros precedentes genéticos explican en parte por qué alguna gente tiene canas antes que otra. Todavía no estamos seguros en humanos, pero podemos predecir que nuestra genética juega un papel importante en nuestra función inmunitaria y que, por eso, algunas personas pueden ser más sensibles que otras a la aparición de canas tras una infección viral”, explica Harris. Ella misma reconoce que todo el mundo contrae infecciones virales alguna vez, y no vemos un aumento súbito colectivo de canicie a
nuestro alrededor. “Esto me hace pensar que o bien este efecto en humanos no es tan común, o bien se nos da mejor que a los ratones manejar los tintes para el pelo”, bromea. Conocer los mecanismos que hacen aparecer las canas no es solo una cuestión estética. Hay detrás muchas otras repercusiones para la salud. Aunque el trabajo de Harris hasta ahora se ha centrado en ratones y se resiste a sacar conclusiones más allá, espera que este descubrimiento sirva para aprender más sobre cómo la función inmune afecta al envejecimiento humano, y también sobre patologías relacionadas con la hiperpigmentación inmunológica, como el vitíligo y el melanoma. Mientras el conocimiento sobre las canas avanza poco a poco, la actitud de muchas mujeres hacia ellas cambia rápidamente a favor de una mayor libertad de elección: “Educar en positivo, sobre los cambios que experimenta la belleza al envejecer es esencial para las mujeres de todas las edades”, concluye Harris-Sawyer.
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Contando el tiempo
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Chang y Eng, los prime Actualmente utilizamos la palabra “siameses” para referirnos a aquellos gemelos cuyos cuerpos siguen unidos después del nacimiento. Pero pocas personas saben que el término proviene de una pareja de hermanos excepcionales que vivieron en el siglo XIX en Estados Unidos. Julia Tena de la Nuez* os hermanos nacieron en 1811 en Siam, lo que ahora se conoce como Tailandia, hijos de padres chinos. Se trata de Chang y Eng Bunker, quienes vinieron al mundo unidos por el esternón. “Chang y Eng no son los primeros hermanos unidos que conocemos. Anteriormente hubo casos bastante conocidos en la historia”, dice Yunte Huang, autor del libro Inseparables: los gemelos siameses originales y su encuentro con la historia estadounidense. “Por ejemplo, en Hungría vivieron dos hermanas en el siglo XVIII que causaron fascinación en la época. Pero Chang y Eng Bunker fueron los primeros hermanos siameses que llegaron a vivir vidas extraordinarias”, afirma.
Vendidos como esclavos
De niños, Chang y Eng, eran conocidos como los “gemelos chinos” por sus vecinos en Siam. Cuando eran apenas adolescentes, un capitán de barco estadounidense los descubrió nadando en el río y decidió llevarlos a Estados Unidos. “Fueron prácticamente vendidos por su madre”, explica Huang. “Y cuando llegaron a Estados Unidos los pusieron encima del escenario y los exhibieron como si fueran monstruos”. Como explica Huang, “la América del siglo XIX era un lugar muy puritano y aburrido. Y los espectáculos de variedades eran una de las principales formas de entretenimiento en aquella época”. Los propietarios decidieron comercializarlos como “gemelos siameses” por ser de Siam, y así fue como este término se acabó convirtiendo en su marca. “Los trataban como esclavos, aunque técnicamente no eran esclavos, ya que habían firmado un contrato de 5 años”, explica el autor. “La audiencia les pedía que se quitaran la ropa para verificar que no había truco, los doctores los examinaban sobre el escenario... nadie los trataba como si fueran seres humanos”, dice.
Libertad y dinero
A los 21 años, Chang y Eng alcanzaron la edad adulta en Estados Unidos. En vez de bajarse de los escenarios decidieron seguir exhibiéndose ante el público. “Chang y Eng eran
Chang y Eng Bunker, los primeros hermanos denominados siameses.
personas muy inteligentes. De ahí viene mi fascinación por ellos,” explica Huang. “Siguieron exponiéndose ante un público estadounidense que los veía como infrahumanos, pero esta vez ellos se quedaron con todo el dinero. Fueron de escenario en escenario durante 7 años e hicieron mucho dinero. Y luego se retiraron”. Chang y Eng eligieron Carolina del Norte como lugar de residencia. Compraron tierra y
una casa, y en un giro inesperado para dos personas que habían luchado tanto para ser considerados como humanos, se convirtieron en propietarios de esclavos. Yunte Huang intenta explicar esta aparente contradicción: “Chang y Eng querían alejarse de la multitud, y cuando se retiraron a Carolina del Norte se convirtieron en sureños en todos los aspectos. En 1832 no había mucha inmigración
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eros siameses
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hermanas siamesas inglesas Daisy y Violet Hilton. Una de estas hermanas terminó casándose y, según cuenta en sus memorias, cuando la hermana casada estaba con su marido la otra hermana se apartaba mentalmente de la situación: leía una libro o se echaba la siesta. Esto fue lo que hicieron Chang y Eng”. Parece ser que este arreglo funcionó, ya que los dos matrimonios produjeron un total de 21 hijos en las tres décadas que estuvieron juntos. “Chang tuvo 10 hijos y Eng 11. Aunque parezcan muchos, realmente no era tan inusual para los estándares de la época, sobre todo en Carolina del Norte, donde era normal que una pareja tuviera hasta 10 hijos”, afirma Huan. La descendencia de Chang y Eng todavía se reúne una vez al año, y el autor del libro ha asistido a una de estas reuniones.
Unidos hasta el final
Daisy y Violet Hilton utilizaron la misma técnica matrimonial que los hermanos Chang y Eng.
asiática, así que en cierta medida se mezclaron con la población blanca. Los sureños los veían como ‘blancos honorarios’, ya que eran famosos y tenían dinero”. “Así que se convirtieron en propietarios de esclavos, se casaron con dos mujeres blancas y cuando llegó la Guerra Civil mandaron a sus hijos a luchar contra los yankees del norte”.
Veintiún hijos
Chang y Eng desafiaron los estándares de la época de dos maneras. Primero, consiguieron adquirir la ciudadanía estadounidense, normalmente reservada para los hombres blancos libres. Y segundo, se casaron con dos hermanas blancas, en contravención con las leyes antimestizaje del sur. Fue un gran escándalo y los periódicos de la época dedicaron muchos titulares a la unión. La dinámica de un matrimonio con hermanos siameses tampoco debía resultar sencilla. Los gemelos se adhirieron a una rutina muy estricta: compraron dos casas a una milla de distancia la una de la otra, una para la mujer de Chang y otra para la de Eng, y acordaron que pasarían tres días en cada una. Huang explica que los hermanos también tenían un acuerdo muy riguroso a la hora de tener relaciones íntimas. “Echaron mano de una técnica que en el siglo XX utilizarían las
Cabe preguntar si los hermanos quisieron separarse el uno del otro alguna vez. Huang explica que cuando llegaron por primera vez a Estados Unidos fueron examinados por un doctor muy famoso, quien les dijo que la operación para separarles podía ser muy peligrosa. Aún así, los hermanos consideraron llevarla a cabo antes de casarse, pero sus futuras mujeres les convencieron de que era demasiado arriesgado. “Ellas les dijeron que los aceptaban tal y como eran”, dice Huang. Pero puede que el desenlace de su historia hubiese sido muy distinto si se hubiera llevado a cabo la operación. “Chang bebía a menudo, y su salud se deterioró con los años”, explica Huang. “Terminó sufriendo un infarto y tuvo que quedarse en la cama. Esto significa que Eng no podía salir de la cama tampoco, aunque él estaba completamente sano”. Una noche Chang se puso muy enfermo. Cuando Eng se despertó, su hermano había muerto. Por primera vez en su vida, Eng estaba solo. “Los hermanos habían acordado que cuando Chang muriese el médico los operaría para que Eng pudiese vivir, pero aquella noche no llegó a tiempo. Y horas más tarde, Eng había muerto”. No se sabe a ciencia cierta por qué Eng murió apenas unas horas después que su hermano. “Pudo ser que muriese de horror al verse atado a un cuerpo. Pero los médicos especulan que Eng probablemente murió por pérdida de sangre cuando su sistema circulatorio bombeó sangre a través de los vasos sanguíneos que le conectaban con su hermano muerto y no recibió sangre a cambio”, dice Huang. Tras su muerte, los médicos realizaron una autopsia para comprender más sobre la anatomía de los siameses. La autopsia reveló que el hígado de Chang y Eng estaba conectado. Huan afirma que la historia de los dos hermanos muestra que no hay una sola manera de ser humano: “Chang y Eng vivieron una vida extraordinaria. Y estuvieron juntos hasta el final”. *BBC
La descendencia de Chang y Eng todavía se reúne una vez al año.
Los siameses eran presentados en espectáculos de variedades.
Guatemala, viernes 21 de junio de 2019
Cómo ser un lector En febrero de 2018, el cohete de Elon Musk Falcon Heavy dejó la tierra con una inusual carga a bordo. En lugar de equipamiento o astronautas, el visionario empresario introdujo su auto, un Tesla Roadster color cereza. Un maniquí vestido con un traje espacial ocupaba el asiento del conductor. Zaria Gorvett* ero la verdadera sorpresa estaba en la guantera. Ahí, inmortalizada en vidrio grabado, había una copia de la serie Fundación del escritor rusoestadounidense Isaac Asimov. Ambientada en un decadente imperio galáctico de un futuro muy lejano, la saga de ciencia-ficción despertó el interés de Musk por los viajes espaciales cuando era un adolescente. Tal es el poder de los libros. La lectura ha plantado semillas en las mentes de innumerables innovadores. Incluso si no tienes ambiciones tan elevadas, la lectura le puede dar un impulso a tu carrera: se sabe que este hábito reduce el estrés, estimula el funcionamiento del cerebro e incluso mejora la empatía. Sin olvidar los evidentes beneficios de toda la información que contienen sus páginas. Así que aquí está tu guía de las ventajas probadas de leer libros y algunos consejos para unirte al exclusivo club de personas que lo hacen al menos durante una hora al día.
La lectura tiene efectos positivos tanto en nuestro estado de animo como en nuestra personalidad.
Más empatía. Piensa en la empatía.
Aunque el mundo de los negocios tradicionalmente ha dejado de lado la inteligencia emocional a favor de otros factores como la seguridad y la capacidad de tomar decisiones importantes, en los últimos años se ha empezado a valorar más como un talento importante. En 2013, el psicólogo social David Kidd se preguntaba qué actividades pueden llevar a tener más empatía. “Y, como lector de toda la vida, se me ocurrió que la ficción es un lugar donde regularmente nos implicamos en las experiencias únicas de otras personas”, dice. Junto con un colega de la Nueva Escuela para la Investigación Social en Nueva York, Kidd investigó si la lectura puede mejorar la capacidad de entender que otras personas tienen pensamientos y deseos y que estos pueden diferir de los de uno mismo. No es lo mismo que la empatía, pero las dos habilidades están estrechamente vinculadas. “La mayoría de las personas, si saben cómo se sienten los demás, usarán esa información positivamente, de manera social”. Además de mejorar tu capacidad para entenderte con colegas y empleados, la empa-
La lectura es una buena manera de aumentar nuestros conocimientos.
tía puede conducir a reuniones y colaboraciones más productivas. “Hay investigaciones que demuestran que las personas tienden a ser más productivas en grupos en los que se sienten libres para expresar su desacuerdo, especialmente cuando se trata de tareas creativas”, explica Kidd.
Consejos de ávidos lectores
Ahora que estás convencido de los beneficios de la lectura, considera esto: según un
estudio de 2017 realizado con 1.875 personas por el regulador de medios británico Ofcom, el adulto británico medio pasa cerca de dos horas y 49 minutos en su teléfono cada día. Para alcanzar el objetivo de una hora diaria de lectura, la mayoría de las personas tendrían que reducir en un tercio el tiempo que le dedican al teléfono. Para ayudarte en el camino, ya seas un acaparador nato de libros o un petulante exagerado, te ofrecemos algunos consejos de personas
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voraz
Fotos: Archivo
La lectura te puede transportar a lugares lejanos donde el tiempo ya no importe.
La moraleja de esta historia es que lo recomendable es leer porque quieras hacerlo y no dejar nunca que se convierta en una tarea.
Lectura ideal
que se llaman a sí mismos con orgullo “ávidos lectores”.
Leer es querer
Cristina Chipurici aprendió a leer sola cuando tenía 4 años. Devoró cada libro que había en la casa de sus padres. Pero entonces, algo sucedió. “Una vez que empecé la primaria y la lectura se volvió obligatoria, desarrollé una especie de repulsión hacia la actividad, causada por el profesor de Lengua que teníamos, que me hizo no querer leer un libro nunca más”, cuenta. Esta aversión a los libros duró hasta que tenía veintitantos años, cuando Chipurici empezó a darse cuenta, poco a poco, de lo que se estaba perdiendo, de lo avanzados que estaban los que leían y la importante información que contenían los libros. Aprendió a amar la lectura otra vez y terminó por establecer The CEO Library, una página web sobre los libros que han dado forma a las carreras de las personas más exitosas del mundo, desde autores a políticos pasando por magnates de las finanzas. “Hubo muchos factores que explican este cambio, desde mentores, la decisión de invertir en un curso online donde descubrí un sistema educativo diferente, la lectura de los artículos del blog de Ryan Holiday, y probablemente muchos otros factores de los que no soy consciente”.
Pese a que el bibliófilo típico es alguien que camina cargado de libros físicos y tiene una predilección por las primeras ediciones como si fueran preciosos artefactos de la antigüedad, no tiene por qué ser así para todos. “Tengo dos horas de camino al trabajo y de vuelta a casa”, señala Kidd. “No es ideal pero da mucho tiempo para leer”. En sus viajes no al volante, se ha dado cuenta de que es mucho más conveniente leer en una pantalla, como la de su teléfono, que cargar con un libro todo el tiempo. Cuando lee no ficción, recurre a los audiolibros.
Objetivos intimidantes
Mantener el ritmo de los hábitos de los grandes ejecutivos puede ser una tarea intimidante. Dos destacados triunfadores entrevistados para The CEO Library son Fabrice Grinda, un emprendedor tecnológico que empezó con US$100.000 de deuda en tarjetas de crédito y ahora ha amasado una fortuna de más de US$300 millones al vender sus acciones en exitosas inversiones, y Naveen Jain, un empresario y filántropo que fundó Moon Express, una startup de Silicon Valley que aspira a minar la Luna para obtener recursos naturales. El primero lee 100 libros al año, al segundo le gusta despertarse a las 4 de la madrugada para leer libros durante tres horas. Pero no hace falta que sea así. Andra Zaharia experta freelance en marketing de contenido, tiene un podcast y es una apasionada lectora. Su consejo preferido es: evita expectativas poco realistas y objetivos intimidantes. «Incorporar la lectura diaria, creo, es cuestión de empezar poco a poco», dice Zaharia. “No tienes que fijarte un objetivo de 60 libros al año. Los libros en Kindle pueden ser
más fáciles porque no puedes ver fácilmente cuántas páginas te quedan”, explica.
La “regla de las 50”
Esta regla te ayudará a decidir cuándo debes dejar un libro. Si eres propenso a abandonar una lectura en la página cuatro de forma despiadada o tienes que hacer un gran esfuerzo con tomos que has empezado a odiar, la idea es leer 50 páginas y entonces decidir si, como diría Marie Kondo, el libro “te genera alegría”. Si no lo hace, déjalo. La estrategia la ideó la escritora, bibliotecaria y crítica literaria Nancy Pearl, que la explicó en su libro Book Lust. Incluye una advertencia pensada para personas que tienen más de 50 años, a quienes les sugiere que resten su edad de 100: la cantidad resultante es el número de páginas que deben leer porque -apunta Pearl- según cumples años, la vida se hace realmente demasiado corta para leer libros malos. Así que ahí lo tienes. Soltar el teléfono solo una hora al día y sustituirlo por un libro puede aumentar tus niveles de empatía y hacerte más productivo. Si las personas más ocupadas y exitosas pueden hacerlo, tú también. Quién sabe qué harás con todo ese conocimiento e inspiración adicional. Quizá termines teniendo tu propio emprendimiento espacial *BBC
La lectura ha plantado semillas en las mentes de innumerables innovadores.
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Ventanas
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Cuándo empezamos a e Fotos: Archivo
Éxodo, el segundo libro de la Biblia, deja muy claro que cuando Dios quiere castigar a la humanidad, lo hace con plagas y enfermedades. BBC*
urante milenios, las epidemias fueron entendidas exactamente así: como actos de retribución divina, una fuerza de la naturaleza que podía devastar imperios y aniquilar a grupos enteros de población. Desde la peste bubónica hasta el sarampión, del cólera a la viruela, las epidemias han transformado nuestro mundo, dejando destrucción y enorme agitación social a su paso. ¿Cuál es, sin embargo, el origen de la enfermedad? ¿Cuándo empezó la humanidad a sufrirla? “La humanidad empieza a enfermarse casi desde el principio, pues en las sociedades cazadoras recolectoras la gente tenía muchos parásitos”, dice Anne Hardy, profesora de Historia de la medicina en el Wellcome Trust Centre de la Universidad de Londres. “Pero, la enfermedad como hoy la entendemos apareció cuando las sociedades se asentaron”.
Cómo las entendemos
Hardy aclara que cuando habla de “las enfermedades como las entendemos hoy”, no quiere decir que los cazadores recolectores no se enfermaran, sino que los grupos eran tan
Un estudio publicado en la revista de la Asociación Americana del Corazón revela que las bebidas energéticas pueden provocar riesgos inesperados para la salud. La razón es que este tipo de bebidas con cafeína alteran la actividad eléctrica del corazón y elevan la presión arterial. Estos cambios son pequeños, pero pueden afectar peligrosamente a personas que sufran de algún problema cardiovascular. El problema radica en que la mayoría de estas bebidas suelen contener gran cantidad de cafeína, estimulantes legales como el guaraná, el aminoácido taurina, la sustancia L-carnitina, que ayuda a convertir la grasa del cuerpo en energía, y azúcares añadidos, además de vitaminas. Para Katherine Zeratsky, dietista de la Clínica Mayo, “la preocupación es que estas vitaminas,
En Occidente, en las últimas décadas no ha habido epidemias como las que solían arrasar con altos porcentajes de la población en el pasado.
pequeños y nómadas que las enfermedades no se propagaban de la misma manera. De hecho, todavía hoy hay enfermedades infecciosas cuyas características les permiten persistir en poblaciones pequeñas, como la malaria, pues la inmunidad que desarrollamos es incompleta y no es de por vida, o la enfermedad de Chagas, pues tiene un curso lento o crónico, lo que permite que un individuo pueda continuar infectando a otros durante años. “Es necesaria una masa crítica de población antes de que las enfermedades se puedan propagar”.
Bebidas energéticas aminoácidos y hierbas se encuentran más concentradas que en los alimentos”. Por eso son cautos ante los problemas que pueden provocar cuando se combinan con la cafeína. Pero, ¿cómo afectan estas bebidas directamente nuestro cuerpo? El primer síntoma es que el corazón late más rápido. Según el doctor Higgins, esto sucede porque “las bebidas energéticas no solo aumentan los niveles de estrés, también aumentan la frecuencia cardiaca, la presión arterial y hacen que la sangre sea un poco más espesa”. La taurina es un aminoácido que puede afectar los niveles de agua y minerales que hay en la sangre, mientras el guaraná incrementa los niveles de cafeína de una bebida que ya de por sí contiene esa sustancia. Higgins explica que “al analizar a personas que habían sufrido un paro cardiaco des-
Fue cuando empezamos a labrar la tierra, a establecer aldeas y pueblos y, particularmente, cuando nos empezamos a organizar en ciudades y estados que la enfermedad emergió y empezó a afectar sociedades, explica la experta.
Por qué
De hecho, según numerosos estudios, entre las enfermedades infecciosas de las poblaciones humanas productoras de alimentos modernas hay unas que solo pudieron haber surgido en algún determinado momento de los últimos miles de años.
pués de consumir más de una bebida energética, lo único que encontraron fue ‘altos niveles de cafeína y taurina’ en las pruebas de toxicología”. Higgins explica que “los vasos sanguíneos del corazón tienen que agrandarse durante el ejercicio; se dilatan y se hacen más grandes para que más flujo de sangre pueda llegar al corazón”. Y eso podría no ocurrir por culpa de la cafeína. Pero los fabricantes de bebidas no están conformes ante esta alarma: “Muchos de los ingredientes de las bebidas energéticas se encuentran de forma natural en muchos alimentos. Estos productos han sido ampliamente estudiados y aprobados como seguros para el consumo por las autoridades en todo el mundo”. Y la muestra de que no provocan problemas es que “millones de personas las llevan consumiendo 25 años”. (EC)
Viernes
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enfermarnos
¿Desde siempre? quizás, pero mucho más presentes desde hace sólo unos miles de años.
Imagínate una enfermedad grave, que se trasmite eficientemente y, o mata rápido a sus víctimas, o las que sobreviven desarrollan inmunidad a la infección. Si la población es pequeña y esparcida, pronto se agotará la reserva de víctimas potenciales susceptibles locales y desaparecerá. “Una enfermedad infecciosa como el sarampión —apunta Hardy— pudo haber aparecido antes en grupos pequeños, y desaparecido”. Pero en una población grande y densa, puede persistir propagándose a otras áreas y retornando a la original cuando hayan naci-
do nuevas víctimas potenciales sin inmunidad, como explican Nathan D. Wolfe, Claire Panosian Dunavan y Jared Diamond, expertos de la Universidad de California, en su artículo para el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de EE. UU. Estudios empíricos —como Anderson y May 1991; Dobson y Carper, 1996—, han arrojado que la población requerida para sostener una enfermedad multitudinaria, como es el caso del sarampión, la rubéola y la tos ferina, debe tener al menos varios cientos de miles de personas. Y antes del advenimiento de la agricultura, hace unos 11 mil años, no existían poblaciones de tal tamaño en ningún lugar del mundo. Anne Hardy cita una fecha más cercana, en la que le parece muy probable que ya hubiera epidemias multitudinarias. “Alrededor de 3 mil A. C. la población humana alcanzó la densidad crítica de medio millón de habitantes, en la que las enfermedades infecciosas pueden establecerse y propagarse constantemente”. ¿El lugar? Sumeria, en Medio Oriente, hogar de la que es considerada como la primera y más antigua civilización de la historia.
Juntos y revueltos
Sin embargo, la cercanía a otros humanos no es el único factor. “Las enfermedades como las conocemos probablemente se originaron en animales que vivían en manadas en el pasado distante. Cuando los humanos se asentaron y empezaron a domesticar animales, entraron en contacto con sus infecciones”, señala Hardy. Los expertos estiman que al menos ocho de las enfermedades de zonas templadas probablemente fueron transmitidas inicialmente de animales a humanos, entre ellas la tuberculosis, la tos ferina y la viruela.
Y hay otro factor importante: de la mano del asentamiento viene una creciente densidad de parásitos. “Surge la necesidad de establecer sistemas para deshacerse de las heces, la basura, los cadáveres, que si no son efectivos, la infección se acumula in situ”.
Si podemos hablar de un principio, ¿habrá un fin?
Lo que hemos logrado es erradicar ciertas enfermedades. “La clásica —aunque ahora se está cuestionando, porque hay botellas con cepas del virus en más lugares de lo que debería ser— es la viruela”, señala David Bradley, profesor de Higiene Tropical del departamento de Medicina Tropical de la Universidad de Londres. “Desapareció completamente en los últimos días de la década de los 70 en todo el mundo, gracias a una agresiva campaña de vacunación global. Pero la viruela es inusual porque no hay portadores; no hay gente sana caminando por ahí con el virus”. “Otra que está casi erradicada es la enfermedad de la lombriz de Guinea (Dracunculiasis), que solía dejar a mucha gente incapacitada durante la temporada de siembra. Se propagaba por el agua... ¡pero es un organismo tan frágil que si no podemos contra él, más bien apaguemos la luz y nos vamos!”, exclama Bradley.
Pero ¿es al menos imaginable un mundo libre de enfermedades?
“No, es la respuesta corta”, responde Chris Dye, epidemiólogo de la Organización Mundial de la Salud. “Estamos en un mundo repleto de organismos que viven de otros, y las enfermedades son la manifestación de ese hecho ecológico”. “Podríamos erradicar otras más: la próxima grande es la poliomielitis, que está cercana a ser erradicada. Y ya se habla de que la siguiente sea el sarampión, que es un problema mucho más complejo”. *British Broadcasting Company
Patologías del pulgar
Un estudio desarrollado en la Universidad de Málaga (UMA), junto a un centro italiano y otro estadounidense, sobre el dolor en la base del pulgar, ha demostrado cómo el uso continuado del teléfono celular, sobre todo entre los jóvenes, viene de la mano de nuevas patologías en este dedo. La investigación ha identificado un cambio generacional en la utilización del pulgar debido a la influencia de las nuevas tecnologías. “Hemos detectado una relación directa entre la ocupación de la persona y el origen del dolor en el pulgar”, explica la profesora del Departamento de Fisioterapia de la UMA Raquel Cantero, que, por tanto, las actividades que cada uno realiza de forma diaria están generando cambios en la posición física de este dedo, que podrían influir en su propia evolución futura.
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“Las enfermedades están cambiando. En las consultas cada vez más nos encontramos con pulgares atrofiados, incluso ya se habla de la tendinitis del i-Phone”, afirma la investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UMA. En este sentido, la experta señala que ya, desde pequeños, no se utiliza tanto la pinza de la mano, al igual que, en los propios colegios, con las pantallas táctiles, se escribe menos y, por tanto, se usa también en menor medida el pulgar. Estos cambios en el uso del pulgar ha llevado a la profesora de la UMA a pronosticar alteraciones en la propia evolución de la mano. Las primeras hipótesis de esta nueva línea de investigación se han publicado en la revista científica Reumatismo. “Si al igual que ocurrió en el cerebro del primate cuando al bajar de los árboles su estructura cere-
bral fue cambiando conforme la mano empezaba a utilizarse para realizar otras funciones diferentes, nos preguntamos si el paso del tiempo no dejará esa huella en la actualidad con el cambio de uso del pulgar, el dedo clave en la presión y funcionalidad de la mano en los seres humanos”, plantea Cantero. Un estudio reciente muestra que tener un pulgar largo es una condición primitiva, ya presente en los simios fósiles del Mioceno (los primeros homínidos) hace entre 13 y 10 millones de años, que tenían un pulgar relativamente largo, como los humanos. Parece ser que los simios actuales han evolucionado más en este respecto, alargando la mano y reduciendo la longitud del pulgar para poder suspenderse bajo las ramas. (Sinc)