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Revista viernes del diario de centro américa del 06 de julio de 2018

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Guatemala, viernes 6 de julio de 2018

Francisc

Editorial El mundo de hoy lleva mucho tiempo en movimiento. O poco, según se mire. Mucho, desde el punto de vista del que esto escribe, poco, de acuerdo con Dios. Por eso, hablar de tiempo social y tiempo cósmico requiere puntos de enunciación diferentes, ya sea que se mire desde lo Alto o desde la llanura. El tiempo social es, por excelencia, construcción de los grupos humanos. La sola decisión de desplazarse y asentarse es producto y causa de relaciones de poder que se instituyen o renuevan de acuerdo con un ritmo generalmente determinado por procesos de acumulación de largo plazo. En este número hablamos de los mapas de poder que hoy rigen el mundo y, en ese contexto, siempre hay individuos que hacen la diferencia y nos muestran que las colectividades son un vasto mecanismo que, pese a ser totalizador, se mueve gracias a las discrepancias. Todo esto, para decir que al hacer en el mapeo un análisis de determinados personajes políticos, igual se realiza un ejercicio de enunciación, según si se es un ciudadano del primer mundo o del tercero, si se brilla con luz propia o solo se refleja. Latinoamérica suele ser vista en el mapa geopolítico como un espacio sin luz propia, pero qué va. Esta región brilla por cuenta propia y está llamada a seguir alumbrando, sin duda, los caminos del futuro.

La noche tanbié

l trabajo poético que el lector tiene en sus manos se caracteriza por el entrelazamiento de sensaciones diversas como el anhelo por la inmortalidad, el concepto de locura, el de universo ligado a un libro y a los ojos. Dicho en otras palabras, en el fondo de estos poemas de corte confidencial, intimista, está la inquietud del poeta joven por abarcar con prisa las diversas manifestaciones de la cotidianidad. Es tal su afán que a veces se pregunta “¿Cuál será mi letra?” y se responde: “Aún está escondida en la caja / sellada, frágil, peligrosa”. No es extraño que esto ocurra en el principio, porque el deseo por expresarse es semejante a las aguas cuando comienzan a abrirse paso, mas con el tiempo encuentran el cauce y se desplazan seguras.

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DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina

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Viernes

Guatemala, viernes 6 de julio de 2018

co Juárez

én es un altar

Semblanza

Pedro de Alvarado

lería

El 6 de julio de 1907, nació la pintora

mexicana Frida Kahlo. Sus autorretratos mostraban una fantasía y un estilo inspirados en el arte popular de su país. Ella siempre proclamó haber nacido en el año de la Revolución mexicana (1910), con el fin de asociar su propio nacimiento con el del México moderno.

Este conquistador español nació en 1485 en Badajoz, provincia de Extremadura. Fue hijo de don Diego de Alvarado, comendador de Lobón, en la orden de Santiago y doña Sara de Contreras. Se casó en primeras nupcias con doña Francisca de la Cueva y a la muerte de esta contrajo matrimonio con la hermana, doña Beatriz de la Cueva. Tuvo dos hijos con una princesa tlaxcalteca llamada Tecuilhuatzin, hija mayor del viejo cacique Xicotencatl, bautizada en el cristianismo con el nombre de doña Luisa, que lo acompañó durante toda la conquista de México y de Guatemala. Pedro de Alvarado, junto a sus hermanos, decidió en 1510 viajar al Nuevo Mundo. Llegó a La Española, desde donde se trasladaría a Cuba, y en 1518 participó en la expedición que, enviada por Diego Velázquez, exploró la península de Yucatán y las costas del golfo de México. Pasado un año, se embarcó con Hernán Cortés y, tras desembarcar en Veracruz, partieron juntos hacia el interior del país. Tras un enfrentamiento con tropas otomíes al servicio del señor de Tlaxcala, Alvarado y los demás acompañantes de Cortés establecieron una alianza con la que se conoció como República de Tlaxcala. El 8 de noviembre de 1519, después de atravesar la región de los volcanes, Hernán Cortés, Alvarado y los otros capitanes y soldados españoles entraron por primera vez en la ciudad de México llamada Tenochtitlán. Allí fueron recibidos por Moctezuma, quien pese a que les dio alojamiento en uno de los palacios de la ciudad, fue apresado por Cortés, quien a continuación salió de la ciudad para hacer frente a Pánfilo de Narváez que, enviado por el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, había llegado a las costas de Veracruz para deponerlo del mando y apresarlo. Fue entonces, durante la gran fiesta de Toxcatl, que se celebró en fecha cercana a la fiesta de Pascua de Resurrección de 1520, cuando Pedro de Alvarado llevó a cabo un ataque a traición en contra de los mexicas que se hallaban en el gran patio del Templo Mayor de la ciudad. Por todo esto, al regresar Cortés, una vez derrotado Narváez, tuvo que abandonarla el 30 de julio de 1520. En su salida por la calzada de Tacuba perdió a gran número de sus hombres, en el episodio que se conoce como “La noche triste”. El 30 de mayo de 1521, conquistó la metrópoli de los aztecas o mexicas. Tras este logro, fue encargado por Cortés de llevar a cabo la sujeción de otros pueblos situados al sureste de México. En cumplimiento de tales órdenes conquistó lo que hoy se conoce como Guatemala. A continuación sojuzgó el señorío de Cuzcatlán, cuyo territorio se conoce hoy como República de El Salvador. Fundó la ciudad de Santiago de Guatemala, el 25 de julio de 1524. Tras una rebelión de los cakchiqueles, la ciudad se trasladó en 1527 al valle de Almolonga, en las faldas del volcán de Agua. Dicho traslado fue dispuesto por Jorge, hermano de Pedro, quien se hallaba a la sazón en España. Luego de un tiempo en Perú y estando de vuelta en Guatemala fue llamado a México para ayudar a contener el gran levantamiento de los caxcanes y chichimecas en Guadalajara. Allá salió de inmediato al encuentro de los alzados. En el peñol de Nochiztlán, tras perder a varios de sus hombres, se retiró perseguido por los indios. Al llegar a una barranca cerca de Yagualica, marchaba a pie seguido por Baltasar de Montoya, que tiraba de su caballo. Tropezando este en un lugar pedregoso y difícil, vino a caer sobre Alvarado, arrastrándole varios metros. Herido seriamente, fue trasladado entonces a Guadalajara, donde falleció el 4 de julio de 1541.

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Abecedario

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Terapias alternativas:

¿algo que rescatar? Fotos: cortesía Fotolia

Una controvertida columna en la prestigiosa revista científica Nature ha defendido el estudio de las terapias alternativas. Aun admitiendo que no funcionan como sus practicantes proclaman, su autora instaba a valorar los beneficios que aportan con el efecto placebo. Recibió una gran cantidad de críticas, pero sus detractores coinciden en algo: deberían estudiarse los mecanismos por los que estas terapias logran ciertos resultados. Quizá la medicina alopática podría aprovecharlos. Jesús Méndez*

l Hospital Princesa Alexandra, del Reino Unido, ofreció en 2015 una plaza de terapeuta de reiki para trabajar en su unidad de tratamiento contra el cáncer de mama. Según la convocatoria, la terapia aportaría “alivio espiritual a los pacientes para ayudarles a hacer frente a las dificultades emocionales, físicas y espirituales de su experiencia con el cáncer”. El reiki es una terapia basada en una supuesta fuerza vital o energía universal que el terapeuta canaliza a través de sus manos para tratar enfermedades y desequilibrios. Sin embargo, ningún estudio científico avala su eficacia para ninguna dolencia, al menos, no más allá de un teórico efecto placebo. “Una locura, un chiste, exactamente el tipo de cosas que los sistemas de salud no deberían hacer”, fueron algunas de las opiniones en contra de la decisión. Así lo afirmaba la periodista científica Jo Marchant en una controvertida columna publicada en la revista Nature en octubre de 2015. Controvertida porque, en contra de las reacciones disuasorias contra las pseudociencias, Marchant aboga por rescatar la parte útil que podrían aportar. “Seamos claros: como muchas terapias alternativas, estas prácticas no funcionan mejor que el placebo”. A partir de ahí, se mueve en un equilibrio que muchos científicos consideran peligroso e inestable. Denuncia que incorporar estas terapias, con sus auras y campos de energía, promueve el pensamiento mágico y disminuye la confianza en la medicina convencional. Pero, al mismo tiempo asegura que esta, con sus horarios apretados y el exceso de trabajo

Según los médicos tradicionales, la homeopatía es una terapia que niega los principios de la física y la química, no tiene ningún efecto farmacológico y a pesar de eso sus consumidores piensan que a ellos les funciona. Algunos científicos proponen investigar qué elementos tienen efecto terapéutico en los pacientes, para aprovecharlos.

de sus profesionales, a menudo fracasa en la faceta más humana de su atención. Por eso alienta a estudiar y emplear la parte efectiva de las terapias alternativas, porque negarlas es dejar a los pacientes “huérfanos”; y propone llevar a cabo ensayos clínicos para discernir qué elementos son los que funcionan: ¿la conversación, el ambiente, el contacto físico?

Curanderos para rellenar los vacíos del sistema

“El hecho de que pueda haber fallos en el diseño de los aviones no implica que existan alfombras voladoras”, aseguraba Ben Goldacre, médico y autor de los libros Mala ciencia y Mala farma. En la misma línea, el cirujano oncológico David Gorsky argumentaba su respuesta a Marchant: “Solo porque existan problemas en la medicina no significa que debamos contratar curanderos, como terapeutas reiki, para rellenar los huecos”. Es lo que sostiene en su blog Respectful Insolence: “Si los médicos y las enfermeras no tienen el tiempo o la formación suficiente para proporcionar el contacto humano, entonces la respuesta es cambiar el sistema para que tengan ese tiempo, y formarlos para que lo hagan mejor. (...) Marchant propone una falsa dicotomía: o abrazamos el curanderismo o abandonamos a los pacientes. Es falsa porque no tenemos que abandonar la ciencia y la razón para evitar abandonar a los pacientes, y porque los problemas con el contacto humano que puede haber

en la medicina no necesitan de la magia para resolverse”. Preguntada al respecto, Marchant defiende su postura: “Sé que a algunos críticos les preocupa que recomendar terapias alternativas disminuya la confianza de los pacientes en la medicina racional basada en la evidencia. Para mí, es más probable que la confianza disminuya al negar la ayuda que esas terapias pueden proporcionar”, continúa la periodista, que además es doctora en Microbiología. “Creo que debería hacerse de manera honesta, explicando a los pacientes que no funcionan mediante campos de energía ni nada parecido, sino mediante un mecanismo de autocuración, o alguna expresión similar. Si no, les dejaríamos sin ninguna opción más que aceptar las explicaciones pseudocientíficas ofrecidas por algunos de estos terapeutas”, opina. Otra de las críticas que ha recibido Marchant es que no deja claro que estas terapias alternativas o complementarias —el adjetivo depende de su uso como sustituto de la medicina convencional o como complemento— solo han demostrado mejorías en síntomas que acompañan a algunas dolencias, nunca en enfermedades graves. Pueden contribuir a aliviar dolor, náuseas o ansiedad, pero en ningún caso disminuyen el tamaño de un tumor ni aumentan el tiempo de supervivencia, de la misma forma que no reparan infartos. Además, lo consiguen a través del


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En un estudio de falsa acupuntura con asmáticos, los pacientes se sentían mejor tras el tratamiento, aunque las medidas de su función respiratoria no habían cambiado. Era una mejora psicológica que les hacía menospreciar los riesgos.

efecto placebo. Solo hay cierta evidencia de un beneficio mayor al del placebo en el caso de la acupuntura contra las náuseas producidas por la quimioterapia, o para aliviar algunos tipos de dolor, pero las falsas acupunturas ofrecen un resultado similar. Jamás la homeopatía, el reiki o la reflexología han conseguido efectos convincentes más allá de lo que se logra con un sucedáneo que funciona como placebo.

Una propuesta con riesgos

Los peligros de abrir la puerta a las terapias pseudocientíficas son numerosos. En primer lugar, perjudican la salud. El pensamiento mágico debilita la confianza en la medicina y, una vez perdida, los pacientes pueden sentirse tentados a abandonar los tratamientos médicos. Fue el caso de Mario, un joven con leucemia que murió después de que un naturópata le recomendara dejar la quimioterapia. Además del abandono de la medicina, hay otros riesgos evidentes, como el de infecciones o incluso neumotórax en sesiones de acupuntura. Otros no son tan obvios, por ejemplo, en un estudio de falsa acupuntura con asmáticos los pacientes se sentían mejor tras el tratamiento, aunque las medidas de su función respiratoria no habían cambiado. Era una mejora psicológica que les hacía infravalorar los riesgos. Y por si fuera poco, si la terapia falla, en ocasiones se culpabiliza al paciente por no haber desarrollado el suficiente pensamiento positivo. Por otra parte, aceptar las terapias alternativas contribuye a auspiciar una industria difícilmente regulable y basada en principios fraudulentos. En EE. UU., donde el 40 por

ciento de enfermos con cáncer afirman usar estas terapias, existen ya centros oficiales pagados con dinero público para el desarrollo de la medicina alternativa y complementaria. Bajo el nombre eufemístico de Medicina Integradora, se ofrecen en centros como el Memorial Sloan Kettering de Nueva York. En España, aunque estos servicios no están tan implantados en la sanidad pública, comienzan a aparecer casos. Por ejemplo, el Instituto Catalán de Oncología pone a disposición servicios de reiki. Consultados, los responsables del centro han declinado explicar el motivo de su decisión. Los críticos hacen suya la ley de Minchin, un cómico australiano: “Por definición, la medicina alternativa o bien no ha demostrado funcionar, o bien se ha demostrado que no funciona. ¿Saben cómo llaman a la medicina alternativa que sí ha demostrado que funciona? Medicina”. Así lo asegura Javier S. Burgos, doctor en Biología Molecular y primer firmante de una carta de científicos contra las pseudociencias: “No son terapias alternativas ni complementarias. Hay que tener cuidado con el lenguaje porque legitima una industria compuesta, o bien por estafadores con ánimo de lucro, o bien por iluminados que creen en la falsedad que predican”. Para Burgos, que es miembro de la Asociación para proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), “si queremos mejorar la calidad de vida de los pacientes habría que mejorar la atención y quizás ofrecer sesiones guiadas por psicólogos. Estos también deberían marcar sus líneas rojas”.

Más cercano a la postura de Marchant se muestra Xavier Bonfill, médico y director de la organización Cochrane Iberoamericana, encargada de revisar y analizar la literatura científica para mejorar la medicina, basándose en tres pilares: la evidencia científica, la experiencia del médico y las preferencias del paciente. Bonfill se muestra “a favor de utilizar todas las terapias que hayan demostrado ser eficaces o aporten eficacia adicional a otros tratamientos, sean convencionales o complementarias, sean cuales sean sus mecanismos de acción”. Es decir, aunque su mecanismo de acción sea el efecto placebo, que nadie puede desdeñar. El propio Burgos, aunque esté radicalmente en contra de obtenerlo por vías fuera de las convencionales, es rotundo en esto: “La medicina debería darse cuenta de que hay que escuchar al paciente. Ahora mismo la sanidad tiende a ir muy rápido y los pacientes pueden estar tentados de buscar otros nichos donde sentirse más atendidos”. Porque el efecto placebo existe, no es baladí ni mágico. Y debería ser un aliado.

Un sucedáneo

“Tras publicar el artículo en Nature tuve reacciones muy positivas, especialmente por parte de investigadores del efecto placebo”, comenta Marchant. “Pero también hubo reacciones negativas, con mucha ira y comentarios personales hacia mí. No creo que sea bueno que el debate esté tan polarizado”. El efecto placebo (del latín complaceré) se refiere a la mejoría que un paciente refiere de su enfermedad merced a un tratamiento inerte, sin ningún tipo de acción directa sobre ella. Está


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iernes lleno de curiosidades: funciona mejor si es una pastilla más grande, si lleva escrita una marca y si esta es más cara. Y lo hará mejor cuanto más invasivo sea: mejor un inyectable con aguja que una pastilla. Mejor aún una cirugía. Incluso se ha sugerido que hay un conjunto de genes que predisponen a él, el llamado placeboma. Ese efecto es el que obligó a doblar el número de pacientes en la mayoría de ensayos clínicos. Solo por el hecho de ser atendidos y creer que son tratados, los pacientes tienden a mejorar, por lo que la eficacia de un fármaco se considera en realidad la diferencia de su efecto con un sucedáneo. Pero hay enfermedades que no admiten estudios con placebo, ya que este solo mejora los síntomas. En el caso del cáncer, el grupo de control es siempre el del tratamiento vigente. Aunque hay teorías que apuntan a que está sobrevalorado porque los pacientes suelen tratarse en el momento álgido de la enfermedad, y esta en muchos casos tiende naturalmente a remitir, el efecto placebo existe. Para Antoni Morral, antropólogo y fisioterapeuta, colaborador de la organización Cochrane y autor de una tesis sobre las variables que influyen en el placebo, “este es un efecto biopsicosocial real, activa áreas cerebrales y vías que en muchos casos son las mismas que activan, por ejemplo, los fármacos analgésicos”. Morral opina que los estudios tienden a ser demasiado cartesianos. “Deberíamos incorporar muchos más test de calidad de vida”, reflexiona. En su opinión, al placebo “hay que considerarlo un amigo. El enemigo es lo irracional, darle importancia al elemento inerte, cuando lo que puede funcionar es el contexto”. Aunque considera que en ciertos casos las expectativas de los pacientes pueden justificar el uso de terapias complementarias, “nunca alternativas”, se alinea con parte del discurso de Marchant: es necesario investigar qué factores del contexto son los más eficaces y así aprovecharlos mejor.

El contexto en la consulta del médico, como la mirada y la disposición de las sillas, influye en el bienestar del paciente.

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Existen numerosos elementos en el contexto: la escucha, el tacto, la mirada, la disposición de las sillas, la presencia de barreras como una mesa. Se puede estudiar la influencia de factores intangibles como las habilidades comunicativas frente a la importancia de lo material, como el aspecto más o menos moderno de las tecnologías empleadas en la consulta. La tesis de Marral mostró que son más importantes las primeras que lo segundo. Preguntada a este respecto, Marchant cita como ejemplo un estudio reciente en que se trataba a pacientes con reflujo gastroesofágico de cuatro maneras diferentes: con placebo u homeopatía, en visita corta estándar o más larga y personalizada como la que suelen emplear algunos homeópatas. No hubo ninguna diferencia entre lo que conseguía el placebo y la homeopatía, pero los síntomas mejoraban un 50 por ciento en aquellos que se visitaban de forma más elaborada. “Un ensayo clínico tradicional habría concluido que la homeopatía no funcionaba mejor que el placebo. Sin embargo, este estudio sugiere que funciona, pero que no lo hace por el producto homeopático, sino por la consulta personalizada”.

Los graves conflictos éticos del placebo

Fuera de los ensayos clínicos, administrar un placebo a un paciente haciéndole creer que es un tratamiento despierta numerosas dudas éticas. Marchant y otros defensores del posible uso de terapias complementarias sostienen que estas podrían usarse informando de que sus efectos no provienen de lo que los terapeutas venden, sino de la atención y el contexto que crean. Esta información no tendría por qué eliminar el efecto, afirman. Para ello se basan en un estudio de 2010 en que se mostraba que los resultados se mantenían a pesar de explicar a los pacientes que estaban tomando un placebo. Es decir, que la ética no acabaría con los beneficios. El trabajo ha

recibido críticas: la información no era tan exacta y neutra como cabría esperar. La medicina tampoco está libre del uso de placebos, a pesar de los conflictos éticos que despierta. Un trabajo en el Reino Unido mostró que el 12 por ciento de los médicos usaban habitualmente placebos puros como la administración de pastillas de azúcar en vez de medicamentos, y que hasta el 77 por ciento empleaban semanalmente placebos impuros: exploraciones físicas innecesarias, pruebas no indicadas o la administración de antibióticos para infecciones víricas, donde son completamente ineficaces. Menos del 10 por ciento de ellos informaba directamente que lo que estaban ofreciendo era un placebo.

¿Se puede dialogar contra las pseudociencias?

En el intento de los científicos por disminuir el auge de las pseudociencias se ha criticado a veces una posición autoritaria que provoca un rechazo instintivo por parte del público al que se dirigen. ¿Cuál sería la mejor manera de combatirla? Para Xavier Bonfill lo que hay que hacer es “más ciencia y divulgación, no prohibiciones”. Pero el diálogo es difícil. Los partidarios de las terapias alternativas alegan que el método científico está sobrevalorado y no sirve para analizar sus vías de abordaje. Burgos aclara este punto: “El método científico es mejorable, no discutible. Yo trabajo desarrollando fármacos contra el alzhéimer. Llevábamos años equivocados y hay que admitirlo. Pero pongamos a cada lado de la balanza lo que hemos conseguido con la ciencia y con las terapias mágicas. Con la primera hemos erradicado infecciones, operamos a corazón abierto, hemos ganado 50 años de esperanza de vida desde 1900. Y por aquel entonces muchas de las terapias alternativas tenían ya siglos de existencia”.

*Sinc


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Gavetas

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Hemeroteca del Diario de Centro América

Hernán Cortés

DCA, 2 de mayo de 1935.- Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano, marqués del Valle de Oaxaca, siempre manifestó delicado gusto por las letras. Era varón leído y sabio en las historias antiguas. Citaba frases latinas de los buenos autores; componía coplas con ingenio y era bien entendido en las cosas de la Ley. Hablaba en toda ocasión con propiedad y cultura, con palabras y razones que se ajustaran a lo que opinaba. Sus tretas sutiles, sus finas argucias, las reforzaba con recios argumentos que sacó de libros en sus estudios de Salamanca, adonde su padre lo envió a que se llenara de ciencia para que tomara honroso asiento en un tribunal o cancillería. Las doctrinas de su tío, el ágil gramático Francisco Núñez de Varela, le dejaron un fino sedimento en su espíritu, los recuerdos históricos, las citas clásicas, que utilizaría a lo largo de su vida, en sus escritos y conversaciones, llenas de agudezas. Buscaba siempre el trato bueno de gente letrada, para pulir y acicalar el entendimiento. Siempre tuvo el mesurado tono de un humanista. Escribía con soltura; su pluma ágil no buscaba los artificios y colores retóricos. En sus coloradas descripciones está el vivo recuerdo de su presencia, pues puso en el papel lo que vio, no lo que le contaban los fantaseadores.


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Reporte en V

Guatemala, viernes 6 de julio de 2018 EFE

Nuevo mapa de poder La obra de Daniel Levin, un consultor internacional, contiene un buen retrato de los sistemas y de las personas que dirigen este nuevo mundo multipolar. Y no es nada tranquilizador Esteban Hernández* l tema de las últimas semanas en Europa es el momento difícil del liderazgo de Merkel ligado al crecimiento de un frente contra la inmigración en la Unión Europea, pero el asunto tiene mucha más profundidad. Es parte de esa guerra en la que están inmersos los grupos de decisión estadounidenses que apoyan al actual inquilino de la Casa Blanca y que pretenden que el poder de su país aumente ahora que la globalización está en declive y ha llegado la era de la bipolaridad, con una China que pretende competir con el país del norte en condiciones de igualdad. Ese escenario explica el giro en Oriente Medio y la guerra contra la Unión Europea y en especial contra Alemania, sin la cual no podrían entenderse los movimientos populistas de derecha en el Este de Europa y en Italia. Hay que entender bien el giro de la actual administración estadounidense. El economista español Juan Ramón Rallo expuso recientemente en su Chat Liberal, las tesis dominantes en los ámbitos liberales y neoliberales. Una de ellas señala que el hombre de negocios, “es

un mercantilista de la vieja escuela y, en consecuencia, busca acabar con la balanza comercial deficitaria de Estados Unidos, penalizando las importaciones y subsidiando las exportaciones”; la otra afirma que el presidente “es un librecambista encubierto que está utilizando sus amenazas arancelarias para conseguir una completa liberalización comercial global”. Pero ni una ni otra: lo que está intentando el mandatario es aplicar los dos escenarios a la vez, protegiendo lo suyo todo lo que pueda y abriendo los mercados foráneos lo máximo posible. Esto ya no se trata solo de economía, sino de poder. Estados Unidos quiere ganar influencia y recursos y, en ese escenario, una Unión Europea rota le vendría bien.

El circo de los poderosos

De modo que estamos en un nuevo mundo, y haríamos bien en comprender cómo funcionan las cosas en el nuevo mapa geoestratégico. Daniel Levin, consultor en asuntos políticos y económicos, asesor en materia de finanzas y en resolución de conflictos que ha trabajado para diferentes gobiernos e instituciones, ha publicado un libro, Nothing but a circus. Misadventures among the powerful (Nada más que

un circo: desventuras entre los poderosos) (Ed. Penguin) que resulta muy útil para ese objetivo. La obra contiene una serie de experiencias personales con dirigentes de los más diversos países, retratos de personajes importantes en las estructuras de poder que son altamente reveladores. El libro se lee fácil, sus relatos son entretenidos, pero sobre todo están cargados de una gran potencia simbólica. No se trata de entender cómo funcionan los gobiernos o los sistemas de poder a través del carácter de sus dirigentes, lo cual reduciría todo a un psicologismo poco práctico, pero tampoco podemos dejar de constatar que las estructuras de poder producen una serie de dinámicas, de costumbres y de sobreentendidos que conforman muchas de las prácticas de un régimen. Desde este punto de vista, la comparación entre la élite global, la china y la rusa, al hilo de los relatos del texto, puede arrojar algo de luz, aunque sea subterránea, sobre nuestra época.

En Wall Street

Levin comenzó su carrera trabajando para una firma de abogados de Wall Street. Su jefe y mentor era una persona completamente dedicada a su oficio, una persona laboralmente generosa que le enseñó mucho de lo que sabía. También era exigente; Levin no pasaba menos de 80 horas semanales en la oficina, y su jefe siempre estaba allí. Estuvo tres años en la firma, hasta que fue consciente de que ese camino le llevaría a convertirse en alguien tan absorbido por el trabajo como su mentor. El detonante que le


Viernes

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Archivo

llevó a cambiar de empleo fue una anécdota reveladora. Mientras su superior estaba de viaje por Europa, la mujer de este tuvo un accidente de automóvil y fue ingresada en el hospital. La secretaria intentó localizarlo y reservó un boleto en el siguiente avión para que regresara a Estados Unidos. Sin embargo, el abogado entendió que la prioridad era la reunión que había concertado con uno de sus clientes y no regresó a su país hasta cinco días después. Lo primero que hizo, tras bajar del avión no fue, por supuesto, ir a visitar a su mujer. En ese instante, Levin comprendió que estaba en el lugar equivocado y optó por cambiar de aires. La relación con los rusos también fue perturbadora, pero por otros motivos. En el transcurso de un viaje le presentaron a un político opositor a Putin, un tipo interesante, divertido y culto. Hicieron cierta amistad y volvieron a encontrarse en algunas ocasiones hasta que el político desapareció de la vida pública. No contestaba a mensajes ni llamadas. Pasaron años y cuando reapareció “había pasado de ser el enemigo de Putin a uno de sus pistoleros”. Levin supo entonces que era un movimiento planificado, que entroncaba con la mística maquiavélica que rodeaba al viejo Kremlin, un juego de espejos en el que nadie es quien parece ser.

En Pekín

Levin también fue contratado por China. El primer contacto se produjo porque deseaban adquirir una compañía estadounidense cuya tecnología era superior a aquella con la que contaban y entendían que era una firma interesante. Las autoridades de EE. UU. estaban bloqueando la adquisición porque suponían que esa tecnología podía ser utilizada militarmente e impusieron un veto. El representante chino le negó a Levin que fuera ese el propósito porque, si así fuera, “no necesitaríamos comprar la empresa. Simplemente piratearíamos sus ordenadores y se la robaríamos”. La conversación que describe Levin es divertida, pero también reveladora, porque señala las quejas chinas respecto de la diferencia de trato: lo que se les permite a los estadounidenses a ellos se les veta y consideran que es momento de que las reglas de juego sean las mismas para ambos. Quizá ellos cometan ilegalidades, pero también los norteamericanos, y no se pueden invocar unas normas para unos y otras para otros. Pero quizá lo más significativo del capítulo sobre las élites chinas sea la parte en la que narra el encargo que recibió para fijar una reunión con el ministro de finanzas de un país africano, un continente en el que Levin ha trabajado con frecuencia. Aceptó mediar en esa cita, e hizo algunas llamadas, cuando el representante del gobierno chino le señaló que la reunión tenía que celebrarse el día 12 de abril. El ministro africano no puso ningún problema al encuentro, pero quiso cambiar la fecha, porque ese día iba a estar en Washington en una reunión del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y sugirió varias alternativas. Desde Pekín dijeron a Levin que no, que la reunión tenía que ser el 12 de abril y que no había otra posibilidad. La cuestión de fondo era la siguiente: el funcionario había recibido la orden de una de las máximas autoridades del

Wall Street constituye uno de los centros de poder emblemáticos del sistema financiero estadounidense, protagónico en los períodos de crisis o de bonanza especulativa.

gobierno chino y su misión era que se cumpliera exactamente lo que le habían ordenado. El funcionario era consciente de que su posibilidad de ascender en la estructura dependía de hacer lo que le pedían y no quería que las puertas se le cerraran. De modo que no se aceptaban negativas: China es una superpotencia y los días en que podía ser tratada como un país secundario se habían terminado. Levin, en ese punto, decidió desvincularse del asunto. Más tarde supo que la reunión se había celebrado, pero el 20 de abril y con el secretario del ministro de Finanzas.

Los defectos

Estas historias contienen buenos retratos de tres sistemas políticos, los tres dominantes, ya que encierran algunos de sus principales defectos. El occidental globalista vive para hacer dinero y olvida todo lo demás, no se preocupa de sus familias y tampoco de las poblaciones de sus países; el chino posee una estructura rígidamente vertical que permite la planificación y la mirada estratégica, pero también genera ineficiencias, torpezas burocráticas y, a medio plazo, destruye el talento; y el ruso, dada su posición subordinada respecto de las dos grandes potencias, trata de ganar poder e influencia mediante jugadas de ajedrez, posiciones tácticas, dobles juegos y demás. Con esto bastaría para entender cómo, más allá de los sistemas políticos que cada uno defiende, esa mirada sobre los objetivos últimos y sobre los medios apropiados para conseguirlos da verdadera forma a las sociedades que gobiernan. Sin embargo, el libro reserva una sorpresa, que bien podría servir a las élites de Occidente como advertencia de qué nos

depara el destino si seguimos por este camino. El mundo se está poniendo feo, en especial para Europa, y las opciones que se abren incluso empeoran lo que tenemos, algo que tampoco parece preocupar mucho a nuestros dirigentes, empeñados únicamente en que las cifras de rentabilidad les cuadren.

En el velatorio

Levin recibió una llamada de la exsecretaria de su primer jefe, el abogado de Wall Street. Le comunicó que aquel había fallecido a causa de un tumor cerebral y lo invitaba al velatorio, que sería íntimo, para familia y amigos. Cuando llegó a la sala, solo estaba una mujer, del personal de limpieza, que barría. Levin pensó que se había equivocado de hora y que todo el mundo se había marchado ya. La mujer le contó que no era así, que en todo el día solo había acudido él. Nadie más: ni mujer, ni hijos ni amigos. Tiene su lógica, ya que cuando únicamente se vive para el dinero, se muere solo. Y no es mala advertencia para los gobernantes occidentales: cuando el sistema que dirigen solo piensa en los beneficios y en la rentabilidad, cuando priorizan las necesidades de los inversores y de las grandes empresas globales sobre la de sus poblaciones, tienden a ser abandonados. Cada vez menos gente confía en el sistema, se cuenta con menos legitimidad y los votantes acaban por marcharse hacia otros lugares. En esa tesitura, se es presa fácil para las potencias extranjeras. Y, desde luego, se abren las puertas a movimientos políticos de ruptura. Esa es la principal explicación del auge de la derecha populista en Europa.

*El Confidencial

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Contando el tiempo

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Cambiar el mundo (I)

Fotos: Archivo

Muchas cosas han cambiado en el mapa geopolítico mundial, especialmente las relacionadas con las tendencias defensivas de un electorado aparentemente pasivo. Roberto Savio* isto a través del lente de quienes sufrieron mermas en sus ingresos y temen al futuro, el nuevo presidente estadounidense está aquí para quedarse y es un resultado, no una causa. Muestra de ello es que, en sus dos años de gobierno, no perdió ni una de sus batallas. Ha cambiado el discurso político en todo el mundo, ha establecido nuevos estándares de la ética en la política, ha dado un nuevo significado a la democracia y su base electoral no ha disminuido en absoluto. Sus críticos son los medios de comunicación (que una gran mayoría de los estadounidenses ven con desagrado), la élite (que es odiada) y los profesionales (que se considera se benefician a expensas del segmento inferior de la clase media). En la actualidad, es marcada la brecha que existe con el mundo rural, con las zonas desindustrializadas de Estados Unidos, con los mineros con sus minas cerradas, etcétera. Además, los estadounidenses blancos se sienten cada vez más amenazados por los inmigrantes, las minorías, las corporaciones y las industrias, que han venido usando a los gobiernos en su beneficio. En cada elección, su número se reduce un 2 por ciento. No olvidemos que el actual mandatario estadounidense fue elegido por el voto de la mayoría de mujeres blancas, en un país que es la piedra angular del feminismo.

Información limitada

Reconozco que esto podría generar algunas reacciones airadas. En Estados Unidos se encuentran las mejores universidades del mundo, los investigadores más brillantes, como lo demuestra el número de premios Nobel obtenidos, muy buenas orquestas, bibliotecas, museos, una sociedad civil vibrante, etcétera. Pero la triste realidad es que esas élites ya no son más que el 20 por ciento de la población,

en el mejor de los casos. Y en cuanto a los asuntos internacionales, sin dudas, está por debajo del 10 por ciento. Las noticias televisivas son la única fuente de información sobre asuntos internacionales, en casi el 80 por ciento de los casos. Los periódicos generalmente son solo locales, a excepción de unos pocos ( Wall Street Journal, New York Times (NYT), Washington Post , Los Angeles Times, en total menos de diez), y su número de lectores es el 35 por ciento de la población. Solo hay que viajar al interior de Estados Unidos para descubrir dos hechos sorprendentes: es muy raro encontrar a alguien que sepa mínimamente de geografía e historia, y todos están convencidos de que Estados Unidos ha estado ayudando a todo el mundo y que nadie lo agradece.

Dos mundos

Una investigación del NYT determinó que los estadounidenses están convencidos de que su país ha asignado al menos el 15 por ciento de su presupuesto a acciones de asistencia y filantropía. En los hechos, en las últimas décadas, este monto ha estado por debajo de 0.75 por ciento. Mientras tanto, cuenta con numerosos institutos de estudios internacionales del más alto nivel, brillantes analistas y un gran número de ONG internacionales, pero solo el 34 por ciento de los miembros del Senado y el 38 de los representantes tienen pasaporte.

El país está dividido en dos mundos. Algo similar ocurre en todos los países. Por supuesto, en África o en Asia, esta división entre la élite y la población de clase baja es aún más extrema. Pero Estados Unidos es un país próspero, donde durante más de dos siglos se realizaron esfuerzos por la educación y la integración, en un país que también fue llamado “el crisol” y donde la gente está convencida de que son la mejor democracia del mundo, si no la única. Por lo tanto, Donald Trump tiene un electorado fácil y cautivo compuesto por firmes creyentes. Y no podremos entender por qué es así, a menos que repasemos la historia de la política estadounidense, que de hecho es paralela a la historia política de Europa.

Tres períodos

Debemos dividir la política estadounidense, de un modo aproximado, en tres ciclos históricos. En el primero (1945-1981), desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la clase política estaba convencida de que la prioridad era evitar una nueva conflagración. Para ello, se debían construir instituciones para la paz y la cooperación, y las personas debían contentarse con su modo de vida y su destino. En lo externo, estaba el multilateralismo como una forma de negociar con participación y consenso, y la cooperación internacional como un modo de ayudar a los países pobres a desarrollarse y reducir las desigualdades. Internamente, esto se hizo dando prioridad al trabajo


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sobre el capital. Surgieron sindicatos fuertes y, en 1979, los ingresos del trabajo representaban el 70 por ciento del ingreso total. La misma tendencia fue la visión en Europa, que tuvo una historia política paralela. El segundo ciclo va de 1981 hasta 2009, con la presidencia de Barack Obama. Reagan, en nombre del mundo corporativo, comenzó la ola neoliberal. Empezó por cerrar el sindicato de los controladores de tráfico aéreo y siguió con el desmantelamiento de gran parte de la red social y de bienestar construida en las cuatro décadas previas, eliminando regulaciones, permitiendo la libre circulación de capitales, creando el libre comercio irrestricto, etcétera. Eso condujo a la deslocalización de las fábricas, la declinación de los sindicatos y su capacidad de negociación, y una reducción muy dolorosa de la participación de la fuerza laboral en la riqueza. Pasó del 70 por ciento, en 1979, al 63 en 2014 y desde entonces sigue bajando. Las desigualdades sin precedentes se han tornado normales y son aceptadas. Hoy, en Live Nation Entertainment, una empresa de venta de boletos, un empleado que gana el salario medio de 24 mil dólares necesitaría 2 mil 893 años para ganar los 70.6 millones de dólares que el año pasado ganó su director ejecutivo, Michael Rapino. Reagan tenía su contraparte en Europa, Margaret Thatcher, quien desarmó sindicatos, ridiculizó el concepto de comunidad y bienes y objetivos comunes (“no hay sociedad, solo hay individuos”), seguida parcialmente por Gerard Schroeder en Alemania. La globalización era la nueva e indiscutible visión política, lejos de las rígidas ideologías que crearon el comunismo y el fascismo, y que fueron responsables de la Segunda Guerra Mundial. El mercado beneficiaría a todos, resolvería todos los problemas. Los gobiernos debían mantenerse alejados y permitir que el mercado hiciera todo el trabajo.

actividad humana que no tiene ningún órgano de control internacional; los mercados son más importantes, en muchos casos, que el voto de los ciudadanos, por cuanto ellos deciden la viabilidad de un gobierno. Además, se ha convertido en un sector sin ninguna ética. Desde la crisis financiera de 2008, los bancos han pagado la agónica cantidad de 321 mil millones de dólares en sanciones por actividades ilegales. La convicción de Clinton de que la izquierda podía tener éxito también tuvo su contraparte en Europa, como Thatcher con Reagan. Fue Tony Blair, quien fue capaz de construir un diseño teórico para explicar la sumisión

élite y los profesionales. En Estados Unidos, el Partido Demócrata, que ahora estaba también en la visión neoliberal con Clinton, comenzó a cambiar su agenda de la economía a los derechos humanos, defendiendo a las minorías, los afroamericanos, los inmigrantes y abogando por su inclusión en el sistema. La pelea ya no era entre las corporaciones y los sindicatos. Y Obama fue el resultado de esa pelea, y él fue el campeón de los derechos humanos también como herramientas en los asuntos internacionales. De hecho, aunque tuvo una agenda brillante sobre los derechos humanos, hizo muy poco en el frente social y económico, más allá de la ley nacional sobre la salud. Pero su alianza con las minorías y los blancos progresistas era su bagaje personal, que no pudo pasar a una figura emblemática del establishment como Hillary Clinton.

Los que quedaron fuera

Esto condujo a una nueva situación en la política estadounidense. Los que quedaron fuera vieron la defensa de su identidad (y su pasado) como la nueva pelea, ahora que la división tradicional entre izquierda y derecha había menguado. La identidad religiosa, la identidad nacional, la lucha contra el sistema y los que son diferentes se convirtió en acción política. Debemos señalar que el mismo proceso ha tenido lugar en Europa, en una situación cultural y social totalmente diferente. Los que quedaron fuera abandonaron el sistema político tradicional, para votar por aquellos que estaban en contra del sistema y prometían cambios radicales para restaurar las glorias del pasado. Su mensaje era necesariamente nacionalista, porque denunciaban que todos los sistemas internacionales solo respaldaban a las élites, que eran los beneficiarios. También era necesario encontrar un chivo expiatorio, como los judíos en los años treinta. Eficiencia ejecutiva Los inmigrantes eran perfectos, A Reagan le siguió Bush padre, porque traían miedo, pérdida de la George H. W. Bush, quien de alguna identidad tradicional, una amenaza manera moderó las políticas de Reagan. en un período de gran desempleo. El Si bien él inició la guerra contra Iraq, nuevo mensaje político de los recién no invadió todo el país. Y le sucedió llegados era para elevar a los que queun presidente demócrata, Bill Clinton, En un mundo globalizado, ha surgido una suerte de tendencia daron fuera, a los que sentían miedo, a aislacionista que trata de amurallarse contra la migración. que no cuestionó toda la globalización los que habían perdido toda confianza neoliberal, sino que intentó manejarla, en la clase política, y prometía devolverdemostrando que la izquierda (en términos estales su soberanía, rechazar a los intrusos y sacar de la izquierda a la globalización neoliberal. dounidenses) podía ser incluso más eficiente del poder a las viejas élites, los profesionales Se llamaba la Tercera Vía y, en los hechos, era que la derecha. de la política, para conseguir personas reales. una posición centrista que trató de conciliar la Para dar solo un ejemplo, fue Clinton quien Desde el final de la crisis de 2008 (que geneeconomía de centro derecha con las políticas completó la desregulación del sistema bancario, ró una situación social y económica aún más sociales de centro izquierda. derogando la Ley Glass-Steagall, que establecía deteriorada), esos partidos, llamados populisUna amenaza una separación entre las cajas de ahorros y los tas, comenzaron a crecer y ahora casi dominan Pero quedó claro que la globalización neolibancos de inversión. Esto hizo que miles de el panorama político. En Estados Unidos, los beral estaba de hecho beneficiando solo a unos millones de dólares pasaran del ahorro a las republicanos del Tea Party, legisladores radipocos y que el capital sin regulaciones se estaba inversiones, o la especulación. cales de derecha, pudieron cambiar el Partido convirtiendo en una amenaza. Las injusticias Como resultado, los bancos actualmente Republicano desplazando a los conservadosociales iban en aumento y legiones de personas consideran que la actividad de los clientes es res llamados compasivos, porque tenían una en las zonas rurales sentían que las ciudades se menos lucrativa que las inversiones, y las finanpreocupación social. En Europa, los medios estaban apropiando de todos los ingresos, penzas se han convertido en un sector totalmente se sorprendieron al ver a los trabajadores votar saban que la élite las ignoraba, y los trabajadores separado de la producción de bienes y servipor Le Pen en Francia. La izquierda había perdesempleados, la clase media empobrecida, ya cios. En un día, hay 40 veces más transacciones dido toda legitimidad como representante de no sentían las viejas lealtades en la izquierda, que financieras que productos de la industria y los los grupos de menores ingresos. *Sur y sur ahora era considerada como representativa de la servicios, y las finanzas es el único sector de la

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Tragaluz

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Shelley y Wollstonecraft:

la abuela y la madre de

Frankenstein

La biografía publicada por Charlotte Gordon sobre la autora de Frankenstein destaca la enorme influencia que la madre de esta tuvo sobre su hija, pese a que falleció en el momento del parto.

Fotos: Archivo

Paula Cantó* ntes del horror inmortal de Frankenstein, antes de que Mary Godwin fuera Mary Shelley, estaba Mary Wollstonecraft, una de las escritoras más importantes del siglo XVIII que nos dejó regalos feministas como la revolucionaria Vindicación de los derechos de la mujer. Las dos fueron “proscritas románticas” adelantadas indudablemente a su tiempo, y aunque la historia las ha retratado por separado, sus vidas guardan una relación tan estrecha, sanguínea y similar como si fueran la misma persona. Madre e hija, dos autoras de dos de las obras clave de sus épocas correspondientes, en distinto espacio y tiempo, se deshicieron del nudo de su hogar y de su familia, alzaron la voz y la pluma en un mundo que todavía acallaba a las mujeres y lucharon con hambre por su independencia. Wollstonecraft y Shelley, Mary y Mary, convivieron juntas solo durante 10 días, hasta que la madre falleció por las consecuencias del parto, pero la huella que dejó en su hija sería un impulso vital para convertirla en la escritora más importante de su generación. Mary Wollstonecraft, Mary Shelley (Ed. Circe) es una completísima biografía dual escrita por Charlotte Gordon, que recorre infancia, vida y muerte de Wollstonecraft y Shelley, y entrelaza sus vivencias de forma alterna, plagadas de intersecciones y similitudes imposibles. La historia las recordó de forma individual pero sus vidas se fundieron más allá de la muerte. Shelley no conoció a su madre pero no habría sido la misma sin ella. “El recuerdo de mi madre ha sido siempre el orgullo y la dicha de mi vida”, dijo la propia autora. Las palabras de su padre fraguaron en su cabeza desde pequeña: siendo hija de escritores, la escritura era su herencia. Así, el radicalismo filosófico que se encendió en Wollstonecraft continuó ardien-

Portada de la biografía sobre la notable abuela y la destacada madre del terrible Frankenstein.


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do en Shelley, quien se aprendió de memoria pasajes de la obra de su madre. La autora de Frankenstein visitaba la tumba de Wollstonecraft casi a diario y llevó allí al que sería su futuro marido, de quien adoptaría el apellido. El ambicioso volumen de Charlotte Gordon, entre el ensayo y la narrativa, hace justicia con ambas—y con la historia— y las presenta con capítulos casi entrelazados, muestra el eco de Wollstonecraft que vivía en Shelley y la imagen de Shelley que proyectaba su propia madre. Gordon recoge cartas, diarios, poemas, imágenes y biografías como un rompecabezas incompleto y los junta para formar la imagen entera. Qué ciegos, parece decir, habíamos estado hasta ahora.

Feminismo, amor libre y libertad política

Tanto en época de Wollstonecraft como de Shelley, a pesar de ser un caldo de cultivo de revoluciones —la americana y francesa coincidieron en la época de la madre, y su hija vivió de lleno el Romanticismo— los derechos de la mujer “eran tan absurdos como los de los chimpancés”. En el siglo XVIII, las niñas debían obedecer a los hermanos y padres; las mujeres casadas no podían tener propiedades ni pedir el divorcio; era legal que los maridos pegaran a sus esposas —es más, se alentaba—, y si la mujer trataba de huir, sería una prófuga y el esposo podría encarcelarla. Wollstonecraft y Shelley, claro, se pasaron esto por el arco de triunfo. De pequeñas, ambas se sentían cercadas por la pobreza y una familia asfixiante —Shelley se empezó a sentir así cuando su padre se casó con su madrastra— y ambas se independizaron y se relacionaron románticamente con quien ellas quisieron —Shelley, por su esposo, fue partidaria en un principio del amor libre, y Wollstonecraft rechazaba la idea del matrimonio—.

En la escritura de Mary Shelley siempre estuvo la sombra de su madre.

Romper los lazos

En su escrito, Wollstonecraft quería que las libertades política y sexual fueran de la mano, romper los lazos de los matrimonios desiguales y que los hombres aprendieran a ver a las mujeres como dignas compañeras. Ambas fueron duramente criticadas por sus ideas radicales, agravadas por ser mujeres. En 1786, después de la primera publicación de Wollstonecraft — Reflexiones sobre la educación de las hijas—, no había nadie más que hubiera expuesto los padecimientos de las jóvenes que intentaban independizarse, y menos con el tono coloquial con el que ella pretendía dejar plasmada su indignación. Wollstonecraft, con el tiempo, se convirtió en la primera escritora que recibía encargos habituales por parte de un editor, aunque eso no le evitó ser el blanco de críticas que, como poco, ironizaban sobre su condición de mujer. Shelley también tenía el camino marcado: las ventas de Frankenstein descendieron en cuanto se supo que el autor no era un hombre.

Filosofía revolucionaria

Fue tras independizarse y encontrar cobijo en unos conocidos cuando Wollstonecraft comenzó a familiarizarse con el pensamiento de John Locke, cuyos escritos habían sido prohibidos por la Universidad de Oxford en 1701. “Los seres de la misma especie y rango deberían ser iguales”, “el marido no debería tener más poder sobre la vida de su esposa que ella

Wollstonecraft, pionera del feminismo.

sobre la de él”, fueron algunos de los principios que la alentaron a seguir sus ideales. Quería elegir su futuro, no quería quedarse en casa cuidando de sus hermanas pequeñas en la tiranía impuesta por su padre. Según Rousseau, la humanidad debía gozar de su derecho intrínseco a la independencia. Mary, que criticaba la representación que el autor ginebrino hacía de las mujeres, deducía que ellas también lo tenían y, por tanto, tenía derecho a resistirse de las exigencias de su familia. Años después de la muerte de Wollstone-

craft, su hija Mary bebería de la misma fuente gracias a su padre Godwin. Locke y Rousseau ocupaban las conversaciones a la hora de comer, y Mary se impregnó desde pequeña de la misma idea que su madre antes: “Hay que romper las cadenas de las convenciones”. Desde niñas se sabían destinadas a hacer algo grande. Si algo destaca de la lectura de la vida de ambas, además de su hambre de revolución y libertad, es su enorme ambición. La filosofía romántica, revolucionaria y libertaria de Mary y su marido Shelley la llevó a huir del seno familiar —siempre entre gastos, pobreza y cansancio— y fue en uno de sus viajes cuando se topó con la semilla que acabaría germinando en su novela: un castillo cuyo nombre era Frankenstein, cerca de Holanda, y que, según la leyenda, estaba habitado por el alquimista Konrad Dippel, obsesionado con hallar una cura para la muerte. Es imposible no remitirse a Frankenstein después de leer el completo volumen de Gordon. Se antoja devorar otra vez la fantástica obra de Shelley, empaparse nuevamente de la terrible historia para, ahora, ver el reflejo de Wollstonecraft en ella. Durante su escritura, Mary Shelley apeló a sus propias experiencias de niña cuya madre murió en el parto, y profundizó en su rabia y su dolor. Gordon explica que si el relato lo hubieran escrito Shelley —su marido— o Byron —presente al comienzo de su escritura—, no parece probable que hubieran imaginado una situación de estas características. “También ella, como la criatura, se sentía abandonada por su creador”. *El Confidencial


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Ventanas

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Primeros cocineros Una investigación ha demostrado que las mordeduras humanas en huesos tienen características distintivas que permiten diferenciarlas de las producidas por otros animales, y que el cocinado previo de la carne influye en la aparición de estas marcas. Este estudio aporta valiosas conclusiones para el análisis de restos de comida encontrados en yacimientos.

Fotos: Archivo

UPV/EHU* os yacimientos arqueológicos hablan de la vida cotidiana de las gentes de otros tiempos. Sin embargo, saber leer esta realidad no suele ser algo sencillo. Conocemos que las sociedades del Paleolítico vivían de la caza y la recolección, pero los huesos que se encuentran en los asentamientos prehistóricos no siempre son desperdicios de comida de las sociedades que allí vivían. O no solo son eso. Este tipo de gentes eran nómadas y solían moverse constantemente por el territorio, por lo que sería habitual el merodeo de otros depredadores, como hienas o lobos, en busca de las sobras de comida de los humanos. O incluso, en determinado momento, los carnívoros podrían utilizar como refugio una cueva abandonada por las gentes de la Prehistoria y criar allí a sus cachorros, introduciendo huesos de los animales capturados para alimentarlos. Estos depredadores solían morder los huesos, dejando en ellos improntas de sus dientes. Por tanto, es muy difícil identificar, por ejemplo, una paletilla de muflón consumida asada hace varios miles de años, de la que hoy solo quedan algunos fragmentos de hueso. Para poder llegar a identificar casos como ese, una vía novedosa es analizar las marcas que los humanos generamos en los huesos durante el consumo de carne en la actualidad. Los seres humanos no solo modificamos los huesos al usar sobre ellos cuchillos de piedra y al exponerlos al fuego para cocinarlos, sino que también producimos, como otros animales, marcas de mordeduras sobre las superficies óseas al arrancar la carne para alimentarnos. En ese sentido, el investigador del departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la Facultad de Letras de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Antonio J. Romero, ha encabezado una investigación experimental en la que se han estudiado noventa huesos de cordero —falanges, radios y escápulas— cuya carne ha sido consumida por diez voluntarios, ayudándose sólo de sus manos y dientes.

El examen de los huesos permite determinar hábitos alimenticios de la P _ rehistoria.

Imagen que muestra marcas producidas por humanos al consumir carne en el experimento llevado a cabo en esta investigación.

Para controlar las variables derivadas del tratamiento previo de los alimentos, un tercio de la muestra fue consumida en crudo, otro tercio asado y otro hervido.

¿Qué y cómo comían?

Los resultados, publicados en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports, muestran que más de la mitad de los huesos tenían marcas de mordeduras humanas, tanto improntas de dientes como fracturas derivadas de la masticación. Estas marcas, analizadas con lupa binocular,

tienen una serie de características (tamaño y morfología) que permiten diferenciarlas de las producidas por otros animales. Además, según explica el investigador, “aunque los hombres produjeron más marcas que las mujeres, no resulta posible, según estos datos, diferenciarlos aún”. Por otro lado, el cocinado previo de la carne influye en la aparición de marcas: “las improntas de dientes suelen aparecer con mayor asiduidad en los ejemplares asados o hervidos —detalla el investigador—, mientras que los daños en los extremos, bordes y aplastamientos suelen ser más habituales en los huesos consumidos en crudo”. “Existen diversos trabajos similares que estudian en profundidad los daños que generan los animales en los huesos al alimentarse, pero no así las marcas que dejamos los humanos», explica Antonio Romero. Este tipo de estudios poseen una clara aplicación en el análisis de restos arqueológicos, en especial para etapas prehistóricas. En cada caso, por tanto, se estudia toda una batería de características, como la situación de los daños causados en los huesos, su morfología y sus dimensiones, que no es siempre fácil de aplicar al registro arqueológico, pero “junto con otras huellas de actividad humana más seguras, como marcas de cuchillos de piedra y fuego, etcétera, se puede completar la interpretación”, afirma. Esta investigación constituye todo un avance en la posibilidad de conocer qué tipo de alimentos cárnicos consumían los homínidos y en qué circunstancias (si cocinaban previamente o no la carne que comían). “Nos permite conocer más a los seres humanos del pasado y al origen de nuestro comportamiento moderno, de nuestra forma de tratar los alimentos (de cocinarlos o no cocinarlos) y de nuestra forma de alimentarnos”, concluye. *Sinc


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Vistazo a la historia del TSE

Fotos: cortesía TSE

El TSE organizó las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente de 1984, misma que aprobó la Ley Electoral y de Partidos Políticos, estableciendo a la institución como la máxima autoridad en materia electoral, independiente y no supeditada a organismo alguno del Estado. Julio César Anzueto*

primera magistratura del TSE fue presidida por el Lic. Arturo Herbruger Asturias, acompañándolo como titulares los abogados Gonzalo Menéndez de la Riva, Manuel Ruano Mejía, Julio César Ordóñez Polanco y John Robert Schwank Durán; y como suplentes los licenciados Manuel Arturo Aldana Ramírez, Víctor Manuel Ferrigno García, Luis Arturo Archila Leerayes, Jesús Adalberto Cabrera Urízar y Germán Ovidio Castañeda. Posteriormente, el TSE organizó las Elecciones Generales de 1985, resultando electos los abogados Vinicio Cerezo Arévalo para presidente de la República y Roberto Carpio Nicolle para vicepresidente, observándose entonces por primera vez en Guatemala un acto hermoso, cuando el candidato presidencial perdedor, Jorge Carpio Nicolle, acudió a felicitar al candidato ganador Cerezo Arévalo, reconociendo que las elecciones fueron libres y democráticas. El actual presidente del TSE, Lic. Aguilar Elizardi, resaltó en su discurso que durante la magistratura presidida por Herbruger Asturias, se fundó la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y el Caribe, denominada Protocolo de Tikal por haber firmado los países miembros el acta constitutiva en la antigua ciudad maya. Sus fines son fomentar la cooperación internacional para promover la democracia representativa, el voto libre, universal y secreto y sistemas electorales eficientes en los países miembros, así como consultas recíprocas para resolver problemas electorales. La iniciativa de Guatemala, proponiendo este Protocolo, tuvo el apoyo del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), órgano independiente que forma parte del sistema de la OEA, del que era alto funcionario el guatemalteco Dr. Jorge Mario García Laguardia. También resaltó en su

La Magistratura actual del TSE, que preside el Lic. Mario Aguilar Elizardi.

Lic. Arturo Herbruger Asturias, primer presidente del TSE e iniciador de un camino democrático que lleva 35 años.

discurso de aniversario el presidente del TSE, que la iniciativa guatemalteca del Protocolo de Tikal trascendió internacionalmente, pues posteriormente se crearon asociaciones parecidas: el Protocolo de Quito fue fundado en 1989 por los organismos electorales de Sudamérica y en 1992 fue fundada la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore). En la exposición instalada en el TSE, se informa de las actividades y logros conseguidos por las distintas magistraturas. A la primera presidida por el Lic. Herbruger Asturias, siguen las que presidieron respectivamente los licenciados Mario Roberto Guerra Roldán, Félix Castillo Milla, Oscar Edmundo Bolaños Parada y María Eugenia Villagrán de León. La magistratura actual la integran los licenciados Mario Aguilar Elizardi, presidente; los vocales titulares, licenciados Julio René Solórzano Barrios, Rudy Marlon Pineda Ramírez, Jorge Mario Valenzuela Díaz y María Eugenia Mijangos Martínez. El acto de aniversario finalizó con la entrega de pines por antigüedad y excelente comportamiento laboral a Alex Eduardo Noguera Figueroa, delegado departamental del TSE en Jalapa; Otto Roberto Molina Fuentes, subdelegado en La Reforma, San Marcos; María Isabel Miranda Ixcotoyac, subdelegada en Santo Domingo Xenacoj, Sacatepéquez; Luz de María Carranza Castañeda, asistente de asuntos jurídicos en la Secretaría General del TSE en Guatemala; Jorge Mario Obdulio Mayén, subdelegado municipal en Tejutla, San Marcos; y Ricardo Adqui López, delegado departamental en Baja Verapaz. Los pines fueron entregados por los magistrados y por la directora de Recursos Humanos, Licda. Carmen Morales. *Colaboración del periodista


Diario de Centro América y Tipografía Nacional presente en

Del 12 al 22 de julio de 2018.

Pregunta por nuestras colecciones en existencia. Comunícate con nosotros al 1590 o visítanos en la 18 calle 6-72 zona 1.

E-531-2018

Stand No. 102


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Revista viernes del diario de centro américa del 06 de julio de 2018 by Diario de Centro América Guatemala - Issuu