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Revista viernes dca 22012016

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Foto: Archivo


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Una semana Editorial Dicen que aunque la curiosidad mató al gato, este murió sabiendo. La curiosidad es un rasgo evolutivo. Esta fue la que atrajo los ojos a la luz y los dedos a la llama. Desde ese momento supimos para siempre que el fuego es una flor coronada de espinas. Fue la curiosidad la que posibilitó la rueda, y descubrió la imperfecta redondez del planeta y, gracias al filo de la piedra, la curiosidad templó y afinó el de la espada. Fue la búsqueda de respuestas la que le puso Norte a los pasos del caminante y a las navegaciones. Si bien es cierto que los viajes de Colón estuvieron precedidos por dilatadas gestiones empresariales, estas en realidad estuvieron sustentadas por la inagotable vocación descubridora de los aventureros. Algo de eso se puede percibir en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, publicado en 2009 por la Tipografía Nacional. Y ese es el contenido del análisis que sobre la curiosidad presentamos en este número, con el título de ¿Por qué nos hacemos preguntas? En él se dice que desde que nacemos nos planteamos interrogantes y se recuerda que una de las primeras de la infancia es el clásico “¿por qué?” Entre las reflexiones que sugieren estos materiales se hace evidente la importancia de estimular la mentalidad que genera preguntas, más que crear una ajustada a la camisa de fuerza de las ideas preestablecidas. De ahí que la actividad educativa juegue un papel fundamental en la tarea de estimular y premiar la curiosidad. Es decir, no se trata de matar al gato, sino de hacerlo más sabio.

DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. Diseño Gráfico: Héctor Estrada, Scarlett Pérez y Roinel Martínez. Internacionales: Édgar Quiñónez. Digitalización: Boris Molina. Museo de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández.

Guatemala, viernes 22 de enero de 2016

Diario de de Crist ISBN: 978-99939-931-3-1

l viernes 3 de agosto del año de 1492, a las 8 de la mañana, Cristóbal Colón partió del Puerto de Palos en la península ibérica para verificar una idea que le obsesionó por años. Intensas y prolongadas gestiones había realizado ante monarcas para convencerlos de la existencia de una ruta más corta hacia las Indias Occidentales. Cuando por fin logró hacerse a la mar y conforme los días pasaban y los cálculos se incumplían, el ánimo de los marineros se tornó ingobernable. Las incidencias de este primer viaje, se pueden conocer de primera mano con la lectura del Diario de Navegación de Colón, considerado el primer documento del descubrimiento del Nuevo Mundo, publicado en 2009 por la Tipografía Nacional, en su colección Crónicas. Todo estaba por descubrirse y por decirse. Cuando después de infinidad de peripecias lograron alcanzar tierra firme, los viajeros se toparon con pueblos diversos, además de una flora y una fauna por ellos nunca vistas. Eso significó, muchas cosas nuevas por nombrar. No obstante, el principal objeto del deseo que encendía la imaginación de los marineros, el oro, adoptaba muchos nombres y se tornaba escurridizo. Entre las anotaciones del Diario correspondientes a un día de enero de 1493, el genovés anota: Miércoles 23 de Enero.- (...) Esperaba muchas veces a la carabela Pinta, porque andaba mal de la bolina, porque se ayudaba poco de la mezana por el mastel no ser bueno, y dice que si el capitán della, ques Martín Alonso Pinzón, tuviera tanto cuidado de proveerse de un buen mastel en las Indias, donde tantos y tales había [pero] como fue codicioso de ser apartar del, pensando de hinchir el navío de oro, él lo pusiera bueno. Parecieron muchos rabos de juncos y mucha yerba; el cielo todo turbado estos días, pero no había llovido, y la mar siempre muy llana como en un río, a Dios sean dadas muchas gracias. Después del sol salido andaría al Nordeste franco cierta parte del día 30 millas que son 7 leguas y media (...).

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farmacéuticas

como Novartis y Roche, solicitaron en el Foro Mundial Económico en Davos, Suiza, que se aborde el problema de la resistencia a los antibióticos y evitar las “superbacterias”.


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e Navegación tóbal Colón

Fotos: Archivo

El 90 por ciento de la población caribe y arawak murió por viruela y sarampión en los 20 años siguientes a la llegada de Cristóbal Colón y sus hombres a América, en 1492.

Las cifras

58.3 millones

de turistas atrajo Nueva York durante 2015; 1.8 más que en 2014. En su mayoría del Reino Unido, Canadá, Brasil y China.

Fotos Archivo:

Cuento 118

El pequeño sabio Cuatro mercaderes muy amigos en una racha de buena fortuna consiguieron vender el total de sus mercancías en una sola jornada y para celebrarlo decidieron refrescarse en una casa de baños regentada por una anciana viuda. Antes de entrar y para evitar malentendidos los cuatros hombres dejaron dicho a la anciana que a no ser que los cuatro estuvieran presentes no les entregase el dinero, así evitarían robos entre ellos y la anciana accedió. Sucedió que mientras se bañaban se dieron cuenta que faltaba el jabón y uno de ellos decidió salir a pedírselo a la anciana. – Vengo de parte de mis compañeros para que me de el dinero- dijo el pícaro a la pobre anciana. – Eso no puede ser, no puedo daros el dinero hasta que los cuatro esteis presentes y de mutuo acuerdo. El mercader se acerco a la puerta de los baños y grito a sus compañeros: – La vieja no quiere dármelo si vosotros no me dais permiso…así que gritadlo para que se oiga… -Si vieja dáselo, dáselo y pronto- contestaron los tres mercaderes que creían que hablaban del jabón. La anciana pues confundida le entregó el dinero al pícaro que escapo de allí como alma que se lleva el diablo. Al salir del baño y entender lo sucedido los tres mercaderes estafados y enfadados decidieron culpar a la anciana y llevarla a juicio para meterla en prisión como única culpable del robo. El dia antes de el juicio la anciana no cabía en si de pena y se puso a llorar en la puerta de su casa… -¿Porque lloras noble anciana?-La interrumpió un niño de cinco años que la miraba triste. -Déjame con mi pena…mañana iré a juicio y acabaré con mis viejos huesos en la cárcel… -Anciana…si me cuentas tu problema y te doy una solución ¿Me darás una moneda para comprar avellanas? -Si me das una respuesta- sonrío la anciana ante la dulzura del niño- la tendrás. – De acuerdo- dijo el niño tras oir la historiamañana te presentarás al juez con estas palabras : Señor Juez, ellos me confiaron el dinero a condicion de que no se los entregará a no ser que los cuatro estuviesen presentes, asi que con sumo gusto si consiguen reunirse con su colega y venir a pedirme los cuatros de mutuo acuerdo el dinero yo se los devolveré. Al dia siguiente el juez dejo libre de cargos a la anciana ante la rabia de los tres mercaderes, y el niño dicen que llegó a ser unos de los grandes consejeros de la corte. A/Popular árabe

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Abecedario

Desde que nacemos, no dejamos de asombrarnos y plantearnos preguntas sobre todo lo que nos rodea. Es la curiosidad, una facultad muy poco estudiada desde el prisma científico pero que, en los últimos años, está siendo analizada minuciosamente por la neurociencia. Conseguir que la escuela la estimule y que Google no la sacie son dos retos que tenemos por delante.

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¿Por qué n hacemos preg

Laura Chaparro* Cuántas Tierras cabrían en el Sol? Es la típica pregunta que te toca cuando estás jugando al Trivial. La que te falta para ganar la partida. Por más que piensas no consigues dar con la respuesta, mientras notas cómo en tu cabeza algo no deja de crecer: la curiosidad. “Parece ser un estado mental que aumenta nuestra atención hacia nueva información y también mejora nuestra memoria”, explica Colin F. Camerer, investigador del área de Humanidades y Ciencias Sociales del Instituto Tecnológico de California (EE. UU.). Su vago “parece ser” está justificado. De momento, no existe una definición científica sobre qué es la curiosidad. Este impulso innato, que experimentamos tanto los seres humanos como otros animales, nos ha permitido mandar robots a Marte -el último llamado, precisamente, Curiosity-, acabar con cientos de enfermedades o fabricar una estructura colosal para recrear cómo fue el principio de todo en el Gran Colisionador de Hadrones (Suiza). Una de las primeras preguntas que formulan los niños es ¿por qué?. El propio Albert Einstein declaraba en 1955: “Lo importante es no dejar de hacer preguntas […] No perder jamás la bendita curiosidad”. Pero todavía no existe una definición que pueda explicarla con precisión. En un estudio publicado recientemente en la revista Neuron, dos neurocientíficos de la Universidad de Rochester (EEUU) reivindican su importancia, dibujando una visión general de su estado actual. “Ahora mismo no es importante establecer una definición sobre la curiosidad porque es un área nueva de investigación y todavía hay incertidumbre en cuanto a los mecanismos que subyacen”, puntualiza Celeste Kidd, coautora del trabajo. Lo que propone es un marco más amplio, en el que la curiosidad se interprete como una fuerza motriz que impulsa el aprendizaje, y no se limite exclusivamente a la búsqueda de información.

No existe una definición científica de la curiosidad, que experimentamos tanto los humanos como otros animales.

Mejora la memoria

Diferentes trabajos han demostrado las bases neurológicas de este escurridizo concepto. Cuando tratas de dar con la respuesta de algo que desconoces, en tu cerebro se activan al menos dos áreas cerebrales: una relacionada con la motivación y la recompensa (ubicada en el estriado ventral) y otra implicada en la memoria (el hipocampo). Camerer y un equipo de científicos utilizaron imágenes de resonancia magnética para averiguarlo. Según su estudio, en aquellos par-

ticipantes curiosos que aprendían algo nuevo se intensificaba la actividad en las áreas del hipocampo relacionadas con la consolidación de la memoria, por lo tanto, demostraron que aprender algo motivado por la curiosidad mejora nuestra capacidad de recordar. “La curiosidad es la forma que tiene el cerebro de marcar la información que merece la pena recordar”, destaca el investigador. Las imágenes cerebrales revelaron también que cuan-

do los participantes fallaban una respuesta, se incrementaba la actividad en las áreas cerebrales de la memoria, puesto que estaban preparándose para conocer la respuesta correcta y retenerla, lo que parece indicar que la curiosidad mejora la memoria cuando la información nos sorprende. Además, aprender motivados por el deseo de conocer nuevos conocimientos provoca que la memoria funcione con más precisión, incluso a medio plazo. Eso fue lo que ocurrió en


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nos guntas?

Fotos: Archivo

En los experimentos de Camerer y su equipo, el grado de curiosidad ante las preguntas se relacionó con aumento de la actividad en regiones implicadas en el aprendizaje y la memoria.

ese mismo estudio, en el que los participantes con más curiosidad recordaban conceptos con mayor detalle que el resto hasta dos semanas después de haberlos asimilado.

La mirada nos delata

Tratar de responder a cuestiones que nos rodean no es algo exclusivamente humano. Numerosas especies animales muestran rasgos curiosos, y no solo nuestros primos los simios.

“Animales tan simples como el Caenorhabditis elegans, un gusano cuyo sistema nervioso contiene solo 302 neuronas, muestran un rudimentario tipo de curiosidad al buscar comida”, señala Kidd. No hay más que pensar en cualquier perro moviendo su cola impacientemente cuando le queremos dar algo que tenemos escondido en una bolsa. Tanto humanos como animales nos ponemos en alerta ante la novedad o lo inesperado. “Una persona buscando la respuesta a una pregunta interesante y un perro tratando de averiguar el origen de un aroma desconocido son dos ejemplos del deseo de aprender sobre el mundo que les rodea”, comenta Ethan Bromberg-Martin, neurocientífico del Instituto Kavli de Neurociencias de la Universidad Columbia (EE. UU.). Como los perros cuando mueven su cola, nosotros también mostramos de forma involuntaria nuestra curiosidad. Los movimientos oculares nos delatan. Las personas curiosas que observan un lugar se fijan más en los detalles y en los rincones que otras que no lo son, moviendo más sus ojos. Pero además, una reciente investigación muestra que el deseo intrínseco de aprender se hace patente cuando nos hacen preguntas. A través de una pantalla de ordenador y una herramienta que medía los movimientos oculares, los voluntarios del estudio leían cuestiones y tenían que esperar unos segundos hasta que la respuesta aparecía. “Los participantes más curiosos miraban antes que el resto hacia el lugar en el que esperaban hallar la respuesta, demostrando una mayor anticipación”, apunta Jacqueline Gottlieb, investigadora también del Instituto Kavli y una de las autoras del estudio. Con estos resultados, los neurocientíficos han diseñado un algoritmo capaz de predecir lo curiosa que es una persona analizando sus movimientos oculares. En opinión de Gottlieb, el deseo por conocer información también activaría las áreas cerebrales relacionadas con los sistemas de atención,

dado que influye en los movimientos de los ojos, aunque matiza que, de momento, no se ha estudiado.

En su justa medida

Tampoco sabemos si existe una dosis idónea de curiosidad. ¿El exceso o el defecto son negativos? En opinión de Kidd, así es. “Una disminución podría ser un síntoma de depresión, y un exceso podría revelar la incapacidad de mantener atención”, aduce. En su estudio, explica que una sobreexpresión de la curiosidad está relacionada con la distracción, síntoma típico de las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Un punto de vista que no comparte José Salavert, médico psiquiatra del Hospital San Rafael y del Centro Avanza de Barcelona. Si entendemos la curiosidad como una motivación para obtener información externa, “esta se encuentra plenamente preservada en las personas con TDAH”, argumenta. “Que tengan un exceso sería una afirmación algo especulativa”, añade. Las personas con este trastorno padecen, por una parte, dificultades para concentrarse. El hecho de que se distraigan con los estímulos externos podría interpretarse como una mayor curiosidad por el entorno pero, según el psiquiatra, lo que revela en realidad es una dificultad para sostener la atención. Por otra parte, al presentar comportamientos impulsivos, las personas con TDAH tienden a aburrirse en situaciones que requieren mantener la motivación interna. “En este sentido sí podríamos hablar de mayor curiosidad”, mantiene el experto, entendiéndola como forma de buscar estímulos externos para combatir el aburrimiento. Salavert está de acuerdo en que una falta de curiosidad está relacionada con enfermedades como la depresión, al quedar completamente mermada por la falta de interés antes cosas que antes sí motivaban al paciente. La dosis adecuada, por lo tanto, en el caso de los niños, sería aquella que les hiciera preguntarse sobre

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las cosas de las que no están seguros y sobre las que pueden aprender. Es contraproducente “cuando esta sea mayor de la esperable para la edad y les pueda suponer un problema de adaptación en su entorno social, escolar y familiar”, sostiene el psiquiatra.

las tablas de multiplicar o la ortografía-, según Meléndez, los profesores deberían enseñar a los alumnos a distinguir cuándo entienden algo y cuándo no, con problemas que tengan la dificultad justa y se conviertan en un reto para el alumno. Por eso, quien enseña debe ser alguien al que le apasione la materia, que contagie su interés a los alumnos y que haga del aprendizaje algo interactivo. “Tienen que proporcionar a los niños muchos materiales y temas ricos y complejos, porque la complejidad fomenta la curiosidad”, indica Susan Engel, profesora de Psicología en el Williams College (EEUU) y autora del libro Hungry Mind: The Origins of Curiosity in Childhood (2015). A partir de ahí, los profesores deben fomentar el interés de los niños para que exploren e investiguen, y animarlos a hacer preguntas y responderlas. “La conversación es clave”, asegura la psicóloga. Pero la sociedad de la información, en la que tenemos la respuesta a casi cualquier pregunta a golpe de clic, ¿está apagando nuestra curiosidad? Es lo que se teme Meléndez. “Lo que necesitamos es aprender a pensar y eso tiene muy poco que ver con las respuestas que nos da Google: tenemos todos los datos que queremos pero el conocimiento es otra cosa”, recalca. Precisamente porque los datos son tan accesibles, ahora es más importante que nunca aprender a pensar. Aunque el buscador nos devuelva millones de respuestas en un par de segundos, en realidad seguimos partiendo de la máxima de Sócrates: solo sabemos que no sabemos nada. *Si has resistido la tentación de buscarlo en Google, la respuesta a la pregunta que arrancaba este reportaje es que en el Sol cabrían un millón de Tierras.

Imaginación sin límites en la escuela

El motor de la ciencia moderna

Al bebé le despiertan la curiosidad los estímulos cognitivos: cosas que le intrigan y que quiere entender.

Muchas especies animales muestran rasgos de curiosidad, desde gusanos muy simples hasta perros.

Los profesores deben fomentar el interés para explorar e investigar, animar a los niños a preguntar y responder.

“Los profesores deben proporcionar a los niños temas ricos y complejos, porque la complejidad fomenta la curiosidad”, dice Engel.

Los neurocientíficos han diseñado un algoritmo que predice lo curiosa que es una persona por sus movimientos oculares.

“La curiosidad es la forma que tiene el cerebro de marcar la información que merece la pena recordar”, dice Camerer.

Precisamente es en los niños en quienes la curiosidad juega un papel fundamental sobre su desarrollo, y la función de los adultos es estimularla al máximo. Ante sus incansables preguntas no hay que responder de forma superficial, aconsejan los expertos. “Al principio, al bebé le llaman la atención los estímulos sensoriales, como la luz o el ruido. Poco a poco, va construyendo una imagen del mundo y lo que despierta su curiosidad son, cada vez más, los estímulos cognitivos: cosas que le intrigan y que quiere entender”, cuenta Juan Meléndez, profesor del departamento de Física de la Universidad Carlos III. Apasionado por la divulgación científica, que aborda en su blog De Tales a Newton, Meléndez considera que la curiosidad tiene un papel “mínimo” en los colegios, donde se dan respuestas prefabricadas a las preguntas que hacen los alumnos, sin ir al fondo de la cuestión. “Por ejemplo, se dice que un cuerpo flota por el principio de Arquímedes. Eso no es explicar nada, es dar simplemente un nombre”, señala el físico. El niño seguirá sin entender por qué flota un cuerpo pero dejará de hacer preguntas. “Por eso digo que la enseñanza mata la curiosidad científica”, añade. El filósofo Jean-Jacques Rousseau, en el siglo XVIII, sostenía que la escuela debería ser un ámbito donde se diera rienda suelta a la imaginación sin ningún fin práctico o meta útil, como recuerda Alberto Manguel en Una historia natural de la curiosidad (2015). Aunque sea necesario memorizar ciertos conceptos -como

A pesar de que los científicos se afanan por encontrar las bases científicas de la curiosidad, el escritor Philip Ball pone el acento en su vertiente más intangible: la cultural. “Hay un aspecto cultural importante en la curiosidad: no vas a encontrar todas las respuestas mirando al cerebro”, recuerda. En su libro Curiosidad: por qué todo nos interesa (2013), el que fuera editor de la revista Nature explica cómo el significado de la palabra ha cambiando en función de las diferentes épocas y lugares. Con relatos como el de Eva y su manzana, o el de Pandora y su caja, se tendió a condenarla, pero en el siglo XVII alcanzó todo su esplendor y ayudó al florecimiento de la ciencia moderna. Actualmente, la ciencia combina la satisfacción de la curiosidad -como enviar robots a planetas lejanos para descubrir qué hay allí- con un sentido más práctico; termina produciendo hallazgos valiosos en términos económicos, con tecnologías que, años más tarde, todos podemos usar, como el láser o el transistor. “A los científicos se les pide constantemente, cuando solicitan financiación, que justifiquen los beneficios prácticos que tendrá su investigación. Eso es un enfoque muy corto de miras”, advierte Ball, quien se apresura en añadir que la curiosidad no es algo exclusivo de los científicos. “La ciencia no tiene el monopolio de la curiosidad. Tienes que ser curioso para ser un buen artista, historiador, psicólogo, jardinero o padre”, concluye. * Sinc


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Gavetas

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Amazonas

Fotografía de María Cristina Lowenthal, aparecida en el DCA del 22 de febrero de 1932.

DCA, 15 de enero de 1932.- La finca nacional “La Aurora” se ha convertido en estas agradables mañanas, en uno de los lugares de cita de distinguidas señoras y señoritas inclinadas al deporte de la equitación. Desde las 7 horas empiezan a llegar tales elementos de nuestra sociedad, a fin de alquilar elegantes trotones, a cuyo lomo han de recorrer con apostura largas extensiones de esa finca de cerca de 10 kilómetros de radio. Caminos amplios y veredas sombreadas la cruzan en varias direcciones, conectándose también con los sectores donde se encuentran el Jardín Botánico y el Zoológico. Nos estacionamos cerca de la casa de Administración a cargo del señor Victor Lainfiesta y notamos la llegada de autos de lujo de los que descienden elegantes damas perfectamente vestidas con trajes de montar. La mayor parte de ellas muestra devoción por la moda inglesa que parece ser la adoptada universalmente para esa clase de ejercicios al aire libre. Llaman la atención señoras conocidas en los círculos de la diplomacia y apreciabilísimas en nuestra sociedad y una legión de caballeros dispuestos a acompañarlas y servirles de guía para que no sufran accidentales pérdidas de ruta a lo largo de las complicadas avenidas de la finca. El señor Lainfiesta informa que por el alquiler de cada caballo a las abonadas se les cobra 50 centavos de quetzal por hora. Tal cifra no le pesa a ninguna de las asiduas visitantes y muchas de ellas compran talonarios que puedan servirles hasta para 20 días o para el mes completo. El administrador informa que a la fecha ha conseguido 27 caballos de raza que bien pudieran aparearse con los que usan las gentes adineradas en la Avenida Chapultepec, en México. Entre las señoras que habitualmente visitan la finca en estos días de enero, figuran, según nuestro anfitrión, las señoras de Calderón, de Ureña, de Dorión, de Herrerías, y entre las solteras puede recordar a las señoritas Castillo Beltranena, Wunderlich, Schaeffer, Hochstetter, Asensio, Linares, Flores, Molina Llardén y Castellanos. Entre ellas destaca por su belleza, María Cristina Lowenthal cuya imagen se muestra aquí.


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Reporte en V

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La moderna obsesió Fotos: Archivo

Héctor G. Barnés* asta con darse un paseo por la sección de higiene personal de un gran supermercado para comprobar que tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de productos que nos ayudan a ocultar nuestros olores corporales: geles de ducha, champús, desodorantes, colonias, enjuagues bucales, cremas y otros compuestos que quizá no sabíamos que existían. Y no hay más que echar un vistazo a las cifras que afirman que en España se gastan unos 3 mil 858 millones de euros en higiene personal al año. La cifra asciende a 117 mil 849 millones en todo el planeta (equivalente a Q.982 mil 162 millones 999) para comprender que se trata de una potente industria global. Probablemente todos pensemos que es un dinero tan bien invertido como el que gastamos en comida, puesto que son productos de primera necesidad. Sin embargo, como recuerdan libros como The Dirt on Clean: an Unsa-

nitized History(North Point Pr) de Katherine Ashenburg o Soft Soap, Hard Sell (Iowa State Press) de Vincent Vinikas, la preocupación por nuestro supuesto olor corporal tiene poco más que un siglo de antigüedad y fue una creación perfecta de la industria estadounidense de la higiene, que provocó que la población experimentase una mezcla de culpa y miedo hacia su propio olor. ¿Cómo empezó todo? Un artículo publicado en Gizmodo recoge una breve cronología de la conquista de nuestros cuerpos por parte de la industria de la higiene. No hay que olvidar que entre finales del siglo XIX y principios del XX se produce un cambio en las costumbres sociales que propicia la preocupación por el olor corporal: el campo se abandona en favor de la ciudad, donde ya no hay ninguna coartada para nuestro desaliño; además, el anonimato del transporte público y la extraña familiaridad de la oficina provocaron que fuésemos más conscientes de nuestros olores (y los de los demás).

No sólo eso, sino que hombres y mujeres desconocidos empezaron a juntarse en las distancias cortas del lugar de trabajo, los ascensores o el metro. El caldo de cultivo era el idóneo. Si en un pasado el baño era una costumbre semanal, ahora pasaba a formar parte de la rutina diaria. Aunque ya desde la Grecia clásica la limpieza se había identificado con la virtud, nunca antes se había utilizado el miedo a oler mal como una estrategia para fomentar el consumo. Como mucho, se utilizaba perfume para encubrir los efluvios del sudor indeseado. Las compañías de productos higiénicos empezaron a utilizar la lógica de “si hueles mal, no encontrarás marido” para mover algo en el interior de las mujeres (y en sus bolsillos).

El miedo a oler mal

Es el caso de un anuncio de Mum, el primer desodorante de la historia, que señalaba que “los hombres también podían ser


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ón por la limpieza unos chismosos” mientras mostraban la imagen de una mujer a la que le delataba el olor de su axila: “Afrontemos la verdad sobre el olor de la transpiración del sobaco”, rezaba el anuncio. Aunque el desodorante había nacido en 1888, no fue hasta que vio la luz este anuncio en las páginas de Ladies Home Journal que las miles de suscriptoras se dieron cuenta súbitamente de una terrible realidad: quizá ellas también olían y era una mera cuestión de cortesía lo que frenaba a muchas personas de hacérselo saber. Por si acaso, compremos Mum, era el lógico razonamiento del público femenino. El anuncio fue producto de la mente de James Webb Young, uno de los publicistas más importantes del siglo XX, que en la segunda década del siglo había sido contratado por Odorono (Odor? Oh no!). Esta firma no conseguía despegar, entre otras razones por la creencia de que el desodorante era malo para la salud. Además, las encuestas afirmaban que dos tercios de las mujeres americanas no necesitaban utilizar desodorante. ¿La solución? Crear una necesidad desde la nada, utilizando el miedo. Desde entonces, empezaron a proliferar los anuncios en prensa que amenazaban a las mujeres con quedarse para vestir santos si no se consumían los productos indicados.

La publicidad apuntó sus baterías hacia las espectativas de aceptación social.

El Instituto de la Limpieza

El desodorante no es el único producto que experimentó un crecimiento exponencial en las primeras décadas del siglo. ¿Han oído hablar de la halitosis? Seguramente sí. Los que no habían oído hablar de ella, aún, eran los millones de personas que vivían en Estados Unidos alrededor de 1914. Al igual que había ocurrido con el Mum, el Listerine no era un producto muy popular, ya que tan sólo servía como desinfectante para heridas. El de los cirujanos era un público objetivo muy reducido, así que la compañía que lo producía decidió dar el gran salto buscándole otras utilidades. Uno de los químicos de la compañía sacó a colación el término “halitosis”, que por aquel entonces muy pocas personas empleaban, y que extrajo de una enciclopedia médica. “¿Qué es eso de la halitosis?”, le preguntó el presidente de la compañía. “El término médico para el mal aliento”. fue la respuesta. A partir de aquel punto, Listerine comenzó a sugerir que la flamante halitosis podía ser la razón por la que eras tan poco popular. Pronto la compañía se convirtió en el tercer gran anunciante de Estados Unidos y, en siete años, pasó de ingresar 115.000 dólares a más de 8 millones anuales. En muy poco tiempo, un producto que pocos sabían que existía pasó a formar parte del carro de la compra de todas las familias.

Muestras de respeto

La puntilla definitiva se dio en 1927, cuando los principales productores de jabón se unieron para fundar el Instituto de la Limpieza (Cleanliness Institute), una especie de lobby que se planteó como objetivo convencer a la población

El miedo a oler mal se convirtió en un acicate para el consumo.

de que la limpieza corporal era necesaria. Si otras estrategias habían estado encaminadas a convencer a los solteros de la necesidad de utilizar colonia o desodorante para conquistar a sus parejas, la industria del jabón tuvo como principal objetivo a los escolares, para los que diseñó un procedimiento de limpieza diaria. La lógica es palmaria: si los más pequeños aprendían en el colegio que lavarse las manos y ducharse cada día es esencial, lo seguirían haciendo cuando fuesen más mayores y transmitirían dichas enseñanzas a sus descendiente. Entre las recomendaciones que propugnaba

el Instituto se encuentran, tal como señala Vinikas en su libro, lavarse las manos después de pasar al baño, antes de comer y al levantarse: “El agua y el jabón son muestras de respeto a uno mismo”. Aunque el instituto tardase poco tiempo en cerrar sus puertas, sus costumbres se extendieron a otros países occidentales y hoy en día casi todos nosotros las seguimos a pies juntillas sin pensárnoslo dos veces: pocas veces una industria consiguió tan fácil y rápidamente cambiar los hábitos de millones de personas en todo el mundo.

*El Confidencial

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Contando el tiempo

Guatemala, viernes 22 de enero de 2016 Fotos: Archivo

Ambulante como he sido, siempre tengo una especie de ritual antes de abandonar el lugar. Recibe de mi parte, una última mirada: ecos de otras épocas. Las huellas del insomnio y las de mi estancia ruidosa, seguramente provocarán disgusto en el dueño. No debe preocuparse, pues no volveré. Ahora, solo queda esperar que ese punto intermedio, mientras las sombras se difuminen, den paso al cambio, a la posibilidad, como dijera el pensador italiano Antonio Gramsci. Marco Sajquín* Una coincidencia? Ayer, en 2015, se cumplían 78 años de su partida, en ese momento anónima para el grueso de la marea social y de los teóricos que no tomaban en cuenta el peso de sus ideas. Y hoy, en 2016, son 125 años de que abriera los ojos, allá en Cagliari, en la isla de Cerdeña. Valga este pequeño homenaje personal a Antonio Gramsci, el luchador de las ideas.

Indiferentes

“¿Qué es lo que me ha salvado de convertirme en un andrajo almidonado? El instinto de la rebelión, que desde niño se dirigió contra los ricos; porque yo, que había sacado diez en todas las materias, no podía seguir estudiando…”. Nino, como era conocido cariñosamente, nació el 22 de enero de 1891.

El modo de pensar “nacional”

Comenzó sus estudios en Ghilarza, municipio de la provincia sarda (pueblo natural de Cerdeña) de Oristano, en 1898. Era un alumno aventajado, por hablar correctamente el italiano, y por una deformación en la columna (supuestamente por una caída) que le apartaba de los juegos físicos y de los deportes, facilitándole el aislamiento y fomentando su gran pasión por la lectura. En 1903, a la edad de 12 años, a causa de que su progenitor había sido apresado por un supuesto desfalco, se puso a trabajar en la oficina del catastro por 9 liras al mes. Luego de aprobar en 1908 el examen final de bachillerato se matriculó en el liceo de Déttori, época en la cual conoció a Raffa Grazia director del diario radical L’unione Sarda, quien fomentó en él la afición por el periodismo y le daría el 20 de julio de 1910, el carné que lo acreditaba para desempeñar ese oficio. El modo de pensar “nacional”, según sus propias palabras, lo adquirió en su estadía en Turín, a donde viajó en 1911 para matricularse en la Facultad de Letras y estudiar Filología Moderna, luego de ganar una beca. En 1913 se afilió al Partido Socialista Italiano (PSI). En Il Grido del Popolo, el 15 de enero de 1916, ya finalizados sus estudios universitarios, aparecería su primer artículo en el cual identifica un “nuevo evangelio” en la filosofía moderna y al socialismo como una disciplina que requería una buena dosis de fe. En todos estos escritos se palparía la “discusión” que tendría con, quizá, el pensador más célebre que Italia tenía en esa época: Benedetto

Para la eternidad

Antonio Gramsci dedicó su vida a reivindicar a las clases desposeídas.

Croce. Gramsci tacharía a Croce de idealista y representante intelectual de una burguesía que pregonaba la “observancia expectante” de la Historia. Sin embargo, había influido en las ideas de un joven Gramsci, ya que de su ejemplo, desarrolló su teoría de la hegemonía, cimentada, precisamente, por intelectuales que mantienen a la burguesía en el poder. Sería por encargo de la “muchachada” del Partido que fundaría el periódico La Ciudad Futura, en donde destaca-

ría el artículo Indiferentes, en el cual rechazaría a quien no se comprometiera con una idea de cambio.

El hombre político

Para 1917 asumió el compromiso de dirigir en Turín a los obreros que se levantaron en contra del papel de Italia en la Primera Guerra Mundial. Dos años después, el 1 de mayo, surgió “la revista semanal de cultura socialista”, L’Ordine Nuovo. Se constituyó como el órgano


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ideológico de los consejos de fábrica, con los cuales el proletariado combatió a lo interno de esos pilares de la industrialización. El 27 de diciembre de ese año, vería la luz, el artículo El Partido y la Revolución, en el que Gramsci atacaba a la dirigencia del PSI por su conservadurismo. Sería el inicio del rompimiento de las bases dentro del mismo. La desaparición del PSI se concretaría con la crisis obrera que se agitaba en Turín, conflicto en el cual se evidenció la complejidad de la República: la dicotomía entre modos de pensar distintos entre los trabajadores del norte y los campesinos del sur, que impidió, entre otros factores, su unión en un solo movimiento. Divididos por la derrota, Gramsci, junto con Amadeo Bordiga y otros dirigentes, fundaron el Partido Comunista de Italia (PCI) el 21 de enero de 1921. En 1922, representó al PCI en Moscú para la III Internacional Comunista; era la primera vez en 11 años que salía de Turín. Dejó además la dirección de L’Ordine Nuovo. En la ciudad moscovita conocería a Yulca Schucht, su futura esposa. El 28 de octubre de 1922, recibió la noticia del salto histórico retrógrado que en Italia habían dado las camisas negras de Benito Mussolini, marchando sobre Roma para regocijo de terratenientes e industriales.

El intelectual colectivo

El 26 de abril de 1924, Gramsci fué elegido diputado por Venecia. Casi dos meses después, estalló la “crisis Mateotti”, que aludía a un parlamentario socialdemócrata asesinado por fascistas. El carácter del fascismo de Mussolini como unificador de la pequeña burguesía y de otros sectores “defensores” del orden imperante (tesis que planteó durante un Congreso en Lyon, Francia), le dio a Gramsci la urgente necesidad de plantear al Partido como un solo bloque. De esa cuenta, aparecería en 1926 el artículo Algunos temas de la cuestión meridional, en el cual delineaba la acción política del PCI y se alejaba de la escritura periodística o dominada por la premura de los hechos. En ese sentido, clamaba por un intelectual que dejara de ser individualista” para dedicarse a educar ideológica y políticamente al campesinado del sur. Siempre perseguido por el fascismo, el 8 de noviembre de 1926 fue arrestado e ingresó en la prisión de Regina Coeli. El 7 de diciembre fue trasladado a Ustica en Sicilia. Se inició entonces, su principal preocupación por no “embrutecerse intelectualmente”, como él mismo le confesara a Tatiana Schucht, su cuñada, que sería confidente del sardo durante su estancia tras las rejas de 20 años, 4 meses y 5 días.

Resistir

“…en cualquier momento seguiré siendo capaz de desprenderme de un golpe de ese pellejo, mitad de asno, mitad de serpiente, que el ambiente desarrolla sobre la propia piel natural”, explicaba en una de sus cartas a Tatiana de fecha 27 de febrero de 1928, desde la cárcel de San Vittore en Milán. Sin un proceso formal en su contra, no podía afincarse en una prisión para seguir trabajando. Fue hasta que llegó a Turin, cerca de Bari, el 19 de junio de ese año, cuando pudo escribir en su celda. Dominado por la idea de crear algo für ewig o “para la eternidad”, según una sentencia de Goethe, y para “centralizar su vida interior” en un tema, revela a Tatiana que analizará 4 tópicos: una investigación acerca

Pasolini frente a la tumba de Gramsci en el cementerio Acatólico de Roma.

de los intelectuales italianos (desarrollando su tesis de “la cuestión meridional”); un estudio de lingüística comparada; analizar el teatro de Pirandello; y, por último, un ensayo cultural sobre la novela. Sometido a las reglas del privado de libertad, solo podía escribir dos cartas al mes, teniendo la oportunidad de otra misiva “extraordinaria” para Navidad o Pascua. Reagrupó sus planes de trabajo, y el 8 de febrero de 1929 empezó a redactar lo que sería el esbozo del primer cuaderno que luego sería reconstruido por la dirigencia del PCI a la muerte del autor. Los Cuadernos de la Cárcel, constituyen notas y aportes dispersos que Gramsci dejó como legado; pero, siempre dominados por la necesidad de soportar el encierro y mantener la moral ante la soledad.

Filosofía de la praxis

Después de la Segunda Guerra Mundial, de 1948 a 1951, sus camaradas del PCI comenzaron a publicar temáticamente Los Cuadernos. Con la muerte de Stalin, la dirigencia del Partido soviético, encargó la redirección metodológica de Los Cuadernos a Valentino Gerratana, filósofo y reformador del PCI a la caída del fascismo. Gerratana aborda las notas dispersas de Gramsci y las arma en 3 períodos expuestos cronológicamente. El primero, 10 cuadernos de 1929 a 1931; el segundo, con la misma cantidad, de 1931 a 1933; y el último, de 1933 a 1935, en el cual se recopilaron los escritos en 12 carpetas que quedaron inconclusas. El público tendría en sus manos la obra bajo esta modalidad, por primera vez, en 1975. En Latinoamérica, la editorial Lautaro de Buenos Aires, publicó en 1950 las Cartas de la Cárcel; y en 1958 el Materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Fuera de la “edición crítica” de Gerratana, el mayor aporte llegó en 1970 con la Antología de la editorial Siglo XXI, firmada por el filósofo español Manuel Sacristán. En los Cuadernos se aborda la filosofía de la praxis, como el motor que emancipará a los hombres, quienes van adquiriendo el conocimiento de su entorno; el “nuevo Príncipe” surgido de los aportes de Maquiavelo de la creación de una identidad colectiva del Estado opuesta a la Iglesia,

pero en este caso, representado en el Partido; la crítica a Antonio Labriola, uno de los primeros marxistas en Italia; la ideología como instrumento de dirección política y de clase, no un mero sistema de ideas; y la hegemonía, como situación que, desde el socialismo, implante una filosofía de la praxis, en donde los individuos conozcan su lugar en el contexto social, entre otros temas.

La derrota es de todos

Cuando todos se apresuraban a quitar las banderas rojas de los torreones del Kremlin, al paso del Ejército invasor, en una realidad paralela, en la penumbra, Gramsci moría lentamente. Aquejado por diversos padecimientos, falleció el 27 de abril de 1937. Tenía 46 años. Nunca conoció a su segundo hijo Giuliano, y de Delio, le habían quedado algunas líneas de las cartas que le acompañaron. Su obra fue solo conocida hasta que Mussolini fue colgado junto con su amante, en la Plaza Loreto de Milán. Se convirtió en un autor póstumo, un “clásico contemporáneo”, después de su testimonio no solo en las Cartas de la Cárcel, sino en la misión moral e intelectual de Los Cuadernos. El profundo impacto que tuvieron Los Cuadernos en el socialismo teórico y analítico, no era para menos. Incluso en 1957 aparecería Las cenizas de Gramsci, poemario de Pier Paolo Pasolini, el “multiinstrumentalista” de las artes, y además, militante comunista. Pasolini era testigo de la muerte de una Italia campesina, dando paso a una periferia miserable urbana, realidad que reflejó en su obra. Muchas veces se le cataloga a Gramsci como un derrotado. Pero ¿no es simplista decir que el vencedor siempre tiene la razón? Un pequeño sardo había denunciado que el Partido rojo se acercaba a ser una estructura burocrática. Bosquejó las bases de una “gran política”; no la de intrigas y componendas, sino una que aspira a las alturas de la democracia política. Así pues, nuestra memoria corta nos impide reconocer que la derrota es para cada uno de nosotros; porque frente a un accionar social y político de poca monta, hay poco qué decir. Es preciso el ideal. Para obrar con pasión, la historia no debe acabar. La luz del futuro no debe cesar un solo instante de herirnos... * Periodista

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Tragaluz

Guatemala, viernes 22 de enero de 2016

No sólo la Iglesia católica, también el hinduismo tiene una actitud ambivalente hacia lo sexual. Por una parte, el culto fálico, las esculturas eróticas de los templos, el Kama Sutra y las hierbas afrodisiacas. Por otro, brahmacharya, la abstinencia sexual, la ansiedad que provoca la pérdida del semen y sus efectos de debilitamiento, acompañado de un resentimiento inconsciente contra la mujer, que es su causa. Ignacio Solares*

G

andhi y la sexualidad

l ejemplo más claro de esa actitud negativa ante el sexo es un héroe hindú, nada menos que Gandhi. El estudio de Arthur Koestler al respecto es revelador. Nos dice: “La actitud negativa de Gandhi hacia el sexo nos recuerda la de Tolstoi, en la que se inspiraba en parte; pero la de Gandhi era más violenta y confusa”. Una explicación de sus orígenes podría ser el episodio, relatado en su autobiografía, de la muerte de su padre mientras él hacía el amor con su esposa. En esa época Gandhi tenía 16 años (se había casado a los 14) y había pasado la tarde, como de costumbre, atendiendo a su padre enfermo. Su tío lo relevó unos minutos y Gandhi fue a su recámara a encontrarse con su esposa, con la que se encontraba haciendo el amor cuando el tío dio fuertes golpes en la puerta. El padre de Gandhi había muerto. “Corrí al cuarto de mi padre. Me di cuenta de que si la pasión animal no me hubiera cegado, me habría ahorrado la tortura de estar separado de mi padre en los últimos momentos. Habría muerto en mis brazos. Esta verguenza de mi deseo carnal fue una mancha que nunca he sido capaz de borrar ni de olvidar”.

Padre versus hijos

Como resultado de este sentimiento de culpa, se negó a enviar a sus hijos a la escuela porque deseaba moldearlos a su propia imagen y, puesto que él había renunciado al sexo, esperaba lo mismo de ellos. Cuando Harilal, su hijo mayor, quiso casarse a los 18 años, Gandhi le negó el permiso. Sin embargo, Harilal lo desobedeció, por lo que Gandhi “renegó de él”. Pero doce años después, en 1918, la esposa de Harilal murió de influenza, y él decidió volverse a casar puesto que tenía niños pequeños a los que una mujer debía atender. Una vez más, Gandhi se opuso. Y ahora sí, incomprensiblemente, Harilal le hizo caso, al mismo tiempo que empezaba a neurotizarse y a alcoholizarse, además de volverse aficionado a las prostitutas. El resentimiento hacia su


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Guatemala, viernes 22 de enero de 2016 Fotos: Archivo

padre se tradujo en una carta que publicó con el pseudónimo de Abdullah. Gandhi le contestó, lo que equivalía a denunciar en público a su propio hijo: “En efecto, soy el padre de Harilal M. Gandhi. Es mi hijo mayor, tiene más de 30 años y es padre de 4 hijos. Hace quince años descubrimos que sus ideas y las mías eran diferentes… Era y es aún muy ambicioso. Quiere hacerse rico fácilmente. Los hombres pueden ser buenos, pero sus hijos no lo son necesariamente”. Padre e hijo no volvieron a verse. La actitud de Gandhi con su segundo hijo, Manilal, no fue mejor que con el primero. A los 20 años, Manilal cometió el (para su padre) imperdonable pecado de perder la virginidad con la novia. Ella no quedó embarazada, pero comentó el incidente a sus padres, quienes a su vez se lo dijeron a Gandhi. Este hizo una escena en público, poniendo en ridículo a su hijo, ayunó en penitencia y decretó que nunca permitiría que Manilal contrajera matrimonio. Incluso, logró convencer a la pobre muchacha cul pable de que se afeitara el pelo, algo que en aquel entonces (y ahora mismo, claro) era uno de los mayores castigos que se podría infligir a una mujer. Tuvieron que pasar quince años para que Manilal desobedeciera a su padre y contrajera matrimonio con otra mujer.

Esclavo de la pasión

La verdad es que la actitud de Gandhi hacia sus hijos era abiertamente cruel y podría tener como causa algo que él mismo confesó en su autobiografía: “Fui esclavo de la pasión al concebir a Harilal”. O: “Tuve una vida imperdonablemente carnal durante la infancia de Harilal”. Koestler nos dice: “Sin duda, Gandhi estaba expiando sus propios pecados en sus hijos. Mediante sus esfuerzos por evitar que se casaran, intentaba privarlos de su virilidad, convencido de que tenía ese derecho puesto que él había renunciado a su propia sexualidad”. Invariablemente, Gandhi se refería al acto amoroso como “la pasión animal” y al papel desempeñado por la mujer como el de una “víctima” u “objeto”. Respecto al deseo sexual de las mujeres, aconsejaba: “Que transfieran su amor a toda la humanidad, que olviden que alguna vez fueron o pueden ser objeto del deseo de un hombre”. Frase terrible que nos recuerda otra en sentido opuesto a la de Albert Camus: “Conozco algo peor que el odio: el amor abstracto”. El acto sexual sólo era permitido con fines de procreación y, mientras menos veces, mejor; realizado por placer equivalía a un total regreso al “estado animal”. Si una familia quería tener 3 hijos, por ejemplo, lo ideal era que tuviera sólo tres relaciones sexuales en su vida. Gandhi rechazaba sin condiciones el control de la natalidad, incluso dentro de los límites permitidos por la Iglesia católica, lo que ya es decir. ¿Cómo sería una plática al respecto entre Gandhi y nuestros últimos Papas? ¿Será, como decía el propio Camus, que el odio hacia el placer es reflejo de un odio hacia la humanidad y de un ateísmo en potencia? ¿Y entonces la santidad de nuestros más prestigiados santos? El propio Gandhi cuenta la importancia (negativa) que daba a las relaciones sexuales entre sus familiares y amigos en un pasaje que incluye en su autobiografía. Estando lejos de su ashram se entera de que dos de sus discípulos

Gandhi e Indira.

Gandhi y Manu su sobrina.

predilectos han cometido el pecado imperdonable de amarse carnalmente. Su reacción habla por sí sola: “En una ocasión, cuando estaba en Johannesburgo, recibí la nueva de la caída moral de dos miembros del ashram. Las noticias sobre un fracaso o revés en la lucha (política) no me impresionaban, pero esa noticia me cayó como un rayo. El mismo día tomé un tren para Fénix. El señor Kallenbach insistió en acompañarme. Se había dado cuenta del estado en que me hallaba. En la ruta vi claramente cuál era mi deber. Sentía que el guardián o maestro era responsable, hasta cierto punto, del error de su discípulo… También me pareció que los culpables sólo se darían cuenta de mi pena y de la profundidad de su falta si yo hacía penitencia. Así que me impuse un ayuno de 7 días e hice voto de tomar sólo una comida durante un período de cuatro meses y medio. El señor Kallenbach intentó disuadirme, pero en vano. Finalmente, aceptó lo apropiado de la penitencia e insistió en unirse a mí… Mi penitencia mortificó a todo el mundo, pero aclaró la atmósfera. Todos se dieron cuenta de lo terrible que es ser pecador”.

Experimento con la verdad

La abstinencia sexual puede procurar beneficios espirituales a las comunidades de monjes o monjas que están segregadas del sexo opuesto y cuidadosamente protegidas de la tentación. Pero Gandhi se había buscado una ruta muy especial y ardua hacia el brahmacharya ; se sentía obligado a exponerse a la tentación a fin de comprobar los progresos del control sobre sí mismo. Consideraba que esas pruebas (que continuaron hasta el final, cuando ya casi tenía 80 años) eran una aventura de pionero, otro “experimento con la verdad” (como tituló su autobiografía).

Los experimentos comenzaron con su propia esposa tras haber hecho el voto, y continuaron con otras mujeres más jóvenes. En una carta dirigida a Bose, justificando estas prácticas, Gandhi decía: “Me sorprende que usted suponga que mi experimento supone la inferioridad de la mujer, como sucedería si yo la mirara con deseo, con o sin su consentimiento. Siempre he creído en la igualdad perfecta del hombre y la mujer. Mi esposa era inferior cuando era el instrumento de mi deseo. Dejó de serlo cuando se acostó desnuda junto a mí como una hermana. Si ella y yo no nos agitamos lujuriosamente en nuestras mentes y cuerpos, el contacto nos eleva a ambos. ¿Debe haber diferencia si no es mi esposa, como ella lo fue, sino alguna otra hermana? Espero que no me atribuya deseos lujuriosos hacia las mujeres o muchachas que han estado desnudas conmigo como Manu”. La Manu mencionada en la carta era la nieta de un primo, Kasturbai. Había perdido a su madre cuando era niña y Kasturbai se había ocupado de ella. A la muerte de Kasturbai, Gandhi se hizo cargo de la chica. “He sido un padre para muchas personas, pero para ti soy una madre”, le escribió. Por extraño que parezca, esperaba que ella lo viese literalmente como una madre, hasta el punto de que Manu escribió un libro titulado: Bapu, mi madre. Esta “chica en flor de 18 años”, como la llamaba Gandhi, afirmaba estar libre de todo deseo sexual. Aparentemente, Manu no sentía ninguna vergüenza de acostarse desnuda junto a él. Agradecía a Gandhi sus servicios cuidándole durante sus enfermedades y ayunos. En su diario apuntaba, entre dos mensajes políticos, los efectos del enema que le había aplicado y algunos detalles: “Mientras se bañaba, Bapu me decía palabras con gran cariño y también me acarició la espalda”. Para Gandhi, sin embargo, ese fue un experimento crucial. Si tenía éxito, “demostraría que su búsqueda de la verdad había tenido éxito. Su sinceridad impresionaría a los musulmanes, sus oponentes de la Liga Musulmana, e incluso a Jinnah, quien dudaba de su sinceridad”. Gandhi creía, sinceramente, ser un instrumento de Dios, quien “me guía para que reaccione ante las situaciones que se producen”. Pero el instrumento debe ser puro, estar libre de deseos carnales y para alcanzar esa libertad tenía que pasar por sus experimentos en brahmacharya. Eso “le ponía en contacto con el infinito”. *Revista de la UNAM

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Ventanas

Guatemala, viernes 22 de enero de 2016 Fotos: Archivo

José Alfredo Jiménez en su libro: ‘Y sigo siendo El Rey’. El material contiene tres álbumes, un DVD y un libro biográfico

Nacido en el municipio de Dolores Hidalgo, en el estado mexicano de Guanajuato, se mudó a los 8 años a la Ciudad de México. Compuso sus primeras canciones siendo un adolescente; principalmente rancheras, huapangos y corridos.

José Alfredo sigue vivo

José Alfredo Jiménez

sigue siendo “El Rey”

El cantante, que murió a los 47 años, vivió con una intensidad que se refleja en su apasionado legado musical a la memoria colectiva.

Claudio Álvarez*

or estos días habría cumplido 90 años el cantautor, considerado con justeza por varias generaciones, como un genuino “poeta del pueblo”. Cuando falleció a causa de una cirrosis hepática, el “Feyo” Jiménez -como le llamaban cariñosamente sus allegados- , el cantante apenas tenía 47 años, pero legó a la memoria colectiva más de 200 éxitos internacionales, algunos de los cuales se han convertido, a fuerza de autenticidad y pasión expresiva, en verdaderos emblemas de identidad nacional y espiritual de México y Latinoamérica.

En la capital sus canciones suenan en cada esquina y muchos turistas acuden como peregrinos a la famosa cantina del Tenampa, en la plaza Garibaldi, para hacerse una foto frente a su rostro dibujado en un mural. Los comensales piden sus canciones a los mariachis aunque no siempre recuerden quién las compuso. Joaquín Sabina y Chavela Vargas en el homenaje al compositor, en 1998. “Pasa con él lo que ocurre con los grandes de la canción: sí sabéis quién es, pero no sabéis que lo sabéis”, contaba enigmático el compositor Joaquín Sabina sobre José Alfredo. Y añadía: “Él fue quien escribió cientos de canciones que han acompañado a los enamorados de toda el habla hispana”. Entre su extensa producción, destacan éxitos como El Rey, En el último trago, Camino de Guanajuato, Si nos dejan, Que te vaya bonito, o Un mundo raro. Tequila, mariachis y parranda; sus canciones hacen referencia a la bebida, que fue su muerte y, en cierto modo, su salvación. El más popular de los compositores mexicanos del siglo XX consiguió su disco homenaje, Tributo a José Alfredo Jiménez , en 2003, de la mano de compositores como Julieta Venegas, Ana Belén, Pasión Vega, Miguel Mateos o su gran admirador Joaquín Sabina. Chavela Vargas fue íntima amiga de José Alfredo y regresó a los escenarios en 1998 expresamente para actuar en un concierto conmemorativo del intérprete mexicano. Junto a Lucrecia, Joaquín Sabina, Víctor Manuel y Rancapino, llevó las canciones eternas y desgarradoras de este poeta del pueblo a los escenarios de Bilbao, Valencia, Barcelona y Madrid. *El País


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Guatemala, viernes 22 de enero de 2016

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Agujeros negros:

Cómo observarlos con telescopio de aficionado

Eiri Ono/Kyoto University

Sinc*

on un telescopio sencillo de 20 centímetros de diámetro se pueden detectar cambios de luz producidos por algunos agujeros negros cuando, de vez en cuando, emiten enormes cantidades de energía. Lo ha demostrado un equipo internacional de astrofísicos al observar V404 Cygni, un sistema binario de estrella y agujero negro que “despertó” el año pasado en la constelación del Cisne. Un equipo internacional de investigadores informa esta semana en la revista Nature que la actividad de los agujeros negros que están próximos y activos se puede detectar por la luz visible durante sus estallidos o explosiones. Con un simple telescopio de 20 centímetros se ven los cambios de iluminación del objeto. “Ahora sabemos que podemos hacer estas observaciones basadas en rayos ópticos -es decir, en luz visible- y que los agujeros negros se pueden observar sin necesidad de potentes telescopios de rayos X o rayos gamma”, explica el autor principal, Mariko Kimura, un estudiante de master en la Universidad de Kioto (Japón).

Discos de acreción

Los resultados del equipo confirman que los rayos ópticos, y no solo los rayos X utilizados hasta ahora, proporcionan datos de observación fiables para seguir la actividad de los agujeros negros. La luz parpadeante que emerge de los gases que los rodean sirve de indicador. En este caso el objeto de estudio ha sido V404 Cygni, uno de los sistemas binarios más próximos a la Tierra formado por un agujero negro y una estrella compañera en órbita ligeramente menos masiva que el Sol. Se sitúan en la constelación del Cisne a unos 7 mil 800 años luz de distancia. Después de 26 años inactivo, este sistema “despertó” el 15 de junio 2015 y experimentó este tipo de explosión. Una vez cada varias décadas, sistemas binarios como este sufren “estallidos”, en el que enormes cantidades de energía -incluyendo llamaradas de rayos X- se emiten desde el material que cae en el agujero negro. Este suele estar rodeado por un disco de acreción, en el que el gas de la estrella compañera se desliza lentamente hacia el agujero en forma de espiral. Las actividades de los agujeros negros se observan normalmente a través de los rayos X que se generan en las partes internas de estos discos de acreción, donde las temperaturas alcanzan los 10 millones de grados Kelvin o más. El equipo internacional tuvo éxito en la obtención de cantidades sin precedentes de datos de V404 Cygni, detectando patrones

Un agujero negro binario irradia luz óptica y una niña observa la luz visible usando un telescopio moderado.

repetitivos con escalas de tiempo que oscilan desde 100 segundos a 2.5 horas. Los patrones de fluctuación óptica detectados se pudieron correlacionar con la de los rayos X. Con los análisis de las observaciones ópticas y de rayos X, los astrónomos de la Universidad de Kioto -desde donde se ha liderado el trabajo- y otras instituciones japonesas mostraron que la luz se origina desde los rayos X que emanan de la región más interior del disco de acreción que rodea el agujero negro. Luego estos rayos X irradian y calientan la región exterior del disco, por lo que se emiten rayos ópticos y, por lo tanto, se hace visible para el ojo humano.

Seguimiento internacional

La observación de los estallidos de V404 Cygni fue fruto de una colaboración internacional entre astrónomos de países con diferentes zonas horarias. Desde España participaron investigadores de la Universidad de Huelva y el Observatorio de Cantabria. “Las estrellas solo se pueden observar en la oscuridad y cada noche tenemos un número de horas limitadas, pero al hacer observaciones en diferentes lugares de

todo el mundo somos capaces de obtener datos más completos”, dice el coautor Daisaku Nogami. “Estamos muy contentos de que nuestra red de observación internacional fuera capaz de reunirse para documentar este raro evento”. El estudio también ha revelado que las variaciones ópticas repetitivas ocurren a tasas de acreción de masa inferiores a una décima parte de lo conocido hasta la fecha para otros sistemas binarios similares. Según los autores, esto indica que el principal factor desencadenante de las oscilaciones en luz visible de los agujeros negros parece estar relacionado con un periodo orbital largo, más que con la tasa de acreción de la masa, porque no hay gas suficiente en la parte exterior del disco de acreción para soportar una acumulación continua hacia el interior. Por lo tanto, podría ser la acreción esporádica de material la que causa las oscilaciones en los sistemas de periodo largo. En cualquier caso, los investigadores destacan que este estudio abre nuevas vías para comprender cómo los agujeros negros acumulan la materia circundante. *Sistema de Información y Noticias Científicas


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