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Portal Editorial “Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado”, afirmó en alguna ocasión el uruguayo Eduardo Galeano, al expresar su crítica a las funestas consecuencias ambientales de la acción humana. Este cronista del futuro forjó desde muy joven su sentido de patria grande, a medida que se aventuraba por las catacumbas de la historia inmediata y atisbaba horizontes desde las cumbres del sueño unitario latinoamericano. Al preguntarle a Juan Domingo Perón, en el exilio, por qué no daba más señales de su estancia en París, el político sudamericano le contestó que el prestigio de Dios consistía precisamente en no mostrarse demasiado. A finales de la década de los 60, como resultado de sus encuentros en la clandestinidad con rebeldes guatemaltecos y procurando no mostrarse demasiado, elaboró un libro de tono heroico que tituló Guatemala país ocupado, hoy difícil de encontrar. En suma, Galeano, con su lenguaje llano y directo, mostró ser un optimista irredento, un conciliador contestatario y un irreductible fabulador de lo real. Su obra múltiple y generosa es testimonio de que amar la vida es la mejor manera de trascender la muerte.
DIRECTORIO Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández
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Vicenta Laparr
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a autora incursiona nuevamente en el naturalismo. Recurre a la psicología de los personajes para denunciar los defectos, vicios y flaquezas de la época. Se vale de la novela para describir con valentía, sin ambages ni temores, la superficial sociedad guatemalteca –la crème- de finales del siglo XIX, que creyéndose de refinadas costumbres se sume en la ignorancia, la hipocresía y la adulación. Pinta esa sociedad “como un perpetuo carnaval, inmenso baile de máscaras, donde los labios ríen cuando el corazón muere”. Agrega: “El que vive en sociedad tiene que disimular, por no perturbar el placer de sus amigos.” Y pregunta: “¿Qué importa a los que gozan, la cruel amargura de los que sufren?” En singular estilo defiende su género criticando la vida de la mujer guatemalteca: hija sometida, novia dentro de cuatro paredes, esposa sumisa y ama de casa esclava o, en su defecto, amargada solterona encargada del servicio del hogar si no ha podido o querido dulcificar su vida como Hermana de la Caridad o Esposa de Nuestro Señor. Contrasta ese mundo con el de oportunidades, vicios y libertinaje en que está envuelto el género opuesto, renuente a asumir sus ingentes responsabilidades. Busca en Hortensia, que la mujer vea sus debilidades muchas veces alimentadas con misterios, engaños o la malévola astucia, y conduce a pensar que el trato digno, justo e igualitario debe ser conquistado mediante la educación, dejando atrás lo vano y superficial. Tales objetivos pueden alcanzarse con fortaleza y sin timidez alguna. Dedicamos esta edición a la mujer guatemalteca del siglo XXI, que podrá apreciar si ha habido adelanto en este largo camino. Luis Maldonado de la Cerda.
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Cosmocaminante Durante su estancia en la estación espacial Salyut 7, Svetlana Yevguénievna Savitskaya se convirtió, el 25 de julio de 1984, en la primera mujer en dar un paseo espacial. Permaneció fuera de la estación durante 3 horas y 35 minutos.
Cuento 193 Amor, Eternidad Estaban apoyados en la barandilla mirando la ría. Una ligera neblina se enredaba en lo alto de las grúas, que se alzaban como extraños árboles metálicos en la otra orilla. Se habían encendido unas luces en el barco anclado juntoa los muelles de Iribitarte. Sonaba, en alguna parte, un acordeón. Hacía frío. -¿Recuerdas?-preguntó él. Y ella dijo, apenas sin mover los labios: -Sí Se miraron a los ojos sin sonreírse, sintiéndose muy juntos, muy el uno del otro, muy dos en uno. Continuaban inmóviles, comunicándose sin palabras y sin gestos, mirando las aguas sucias de la ría, en donde rielaba la luz de las bombillas de los muelles. -¿Tienes frío, mi vida? Y ella movió la cabeza diciendo que no, y cogió entrelas suyas las manos de él y reclinó la cabeza sobre su hombro. Se veían más de medio siglo atrás, allí, en aquel mismo lugar. Había sido una noche cálida, con una gran luna navegando sin prisas en el cielo alto y limpio y azul. Las estrellas brillaban como pequeñas velas y parpadeaban, hablándose en morse luminoso. La villa estaba en fiestas y ardía en el jubilo de su «Semana Grande». Hasta el Campo de Volantín llegaba la música del quiosco del Arenal, diluida, grata, como si fuera un olor hecho sonido. Y allí, de súbito, él la había besado y le había pedido que fuera su esposa. Y ella había dicho que sí sin hablar, moviendo lacabeza y procurando no llorar. Pero lloró. Habían anclado muchos barcos en la ría desde entonces y el cielo se había empurpurado miles de veces en el claro de los altos hornos. Lunas y lunas habían surcado el alto mar de las nubes. Tres hijos y una hija les habían nacido. Tenían nietos y esperaban el nacimiento del primer bisnieto. Pero allí, en aquel momento, en aquel atardecer frío de finales de otoño, ellos vivían cincuenta y tantos años atrás. Aún sentía él la boca de ella y sus mejillas, húmedas de lágrimas felices. La veía muy joven, con el vestido blanco y azul y con el collar de cuentas blancas que brillaban como chispas. -¿Me quieres? -Sí -había dicho ella-. Más que a nada. -¿De verdad, Rosita? ¿De verdad,cariño? -Sí Todavía habían estado unos minutos más en el Campo de Volantín antes de regresar despacio al Arenal, caminando en silencio, por primera vez cogidos del brazo, ante las miradas de todos. Los padres de ella estaban junto al quiosco, oyendo el concierto nocturno y esperando el momento en que se iniciaran los fuegos artificiales. Y cuando estuvieron de nuevo ante ellos, serios, un poco tímidos, sin soltarse del brazo, ella había dicho simplemente: -Nos vamos a casar. Se sentaron todos juntos, oyendo la música, mirándose; .y luego él les había acompañado hasta casa. Nada más regresar del viaje de novios, al inaugurar su casa, él había hecho copiar sobre un pergamino, en hermosas letras como de códice miniado, las bíblicas palabras que Ruth dirigió a Noemi: No me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo serámi pueblo, y tu Dios, mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí tendré mi sepultura. Enmarcaron el pergamino y lo colgaron en la alcoba matrimonial, bajo el crucifijo. Les había dado vergüenza ponerlo en el comedor y que lo vieran los parientes y amigos que iban a visitarles. Hacía ya una eternidad de todo esto. Permanecían ahora inmóviles apoyados en la barandilla, callados, y un gran trozo de vida se amansaba, en el fondo de sus recuerdos. Se miraban quietamente, felices, como seres que han alcanzado la plenitud. Vieron pasar un entierro y se miraron, en silencio, ojos adentro. -Cuarenta y cinco años tendría ahora Carlitos -musitó ella, de pronto. -Sí –asintió él Pensaron sin dolor en el hijo muerto, recordando el momento en que supieron que estaba muerto, el momento en que ella había dicho:”Está muerto, Pedro, está muerto”. Y él no lo había creído, se había negado a creerlo. Y la vida había seguido, y habían venido otros hijos, y habían visto florecer su sangre y su amor en los hijos de sus hijos. Y todo había comenzado allí, en el Campo de Volantín, en una noche de verano de hacía mucho, mucho tiempo. Se acurrucaron suavemente el uno junto al otro. Él tembló y ahogó un golpe de tos. Ella le subió el cuello del abrigo. -Hace frío –dijo-. Otra vez se te ha olvidado ponerte la bufanda. -Sí –dijo él. Y de repente le asomaron lágrimas a los ojos. -¿Por qué? –preguntó ella dulcemente. Y él dijo: -Tanto tiempo, tantas cosas… Si no llego a encontrarte, ¿qué hubiera sido de mí? Ella suspiró; le apretó una mano y quedó mirándola con expresión meditativa. -Se va haciendo de noche, mi vida –dijo al cabo de un rato-. ¿Vamos? -Sí –musitó él. Y echaron a andar lentamente hacia el Arenal, como aquella noche. Luis de Castresana/España
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Evgen Bavcar:
Santiago Rosero* avcar no era un ser iluminado por una fuerza superior, sino alguien que tuvo que sacrificarlo todo para ser competitivo. En la escuela, tecleando con urgencia en la máquina de escribir en braille, que su madre le había comprado en Alemania del este, copiaba todo lo que el profesor dictaba, pero para estudiar los libros debía recurrir a su hermana para que le leyera y contentarse con los pocos que tenían versión en audio. En los niveles superiores, el esfuerzo se redobló. Durante todas las vacaciones de cada año, su hermana le dictaba los textos que iba a necesitar y él los transcribía en braille. Bavcar debía fabricarse sus propios libros. Los retos continuaron en la Universidad de Liubliana. Había comprado un magnetófono con dinero que le había otorgado un seguro luego de sus accidentes, pero pocos profesores permitían que grabara sus clases, por lo que un par de compañeros le grababan luego las notas que ellos tomaban. —Y así era todo. Eso me quitó mucha energía vital. Para que yo pudiera igualar la vida de una persona que puede ver, debería vivir 25 años más. Bavcar logró una doble licenciatura, en Filosofía e Historia, y regresó a su excolegio para convertirse en el primer profesor ciego de Eslovenia. Empezó a enseñar Geografía. Había contemplado un mapamundi cuando aún tenía vista. Ahora, en su departamento de París, da un ejemplo de cómo era su cátedra: —Mire el mapa de Eslovenia que está pegado en la puerta. ¿Qué ciudad encuentra en el centro? —Liubliana. —Sí. Hay un río que está al lado. ¿Cómo se llama ese río? —Sava. —Ok, ahora siga el río hacia la derecha. ¿Qué ve ahí? —Zagorje. —Sí, ¿y cuáles son las ciudades que vienen después? —Sevnica, Brezice, Zagreb. —Eso, Zagreb, la capital de Croacia. Bueno, así lo hacía, pedía a un alumno que se pusiera frente a un mapa, le dirigía y así él podía mostrarles a los demás, por ejemplo, dónde estaba una ciudad o dónde se había desarrollado una batalla. Ni siquiera tenía que usar el mapa para ciegos, yo tengo el mapa en mi cabeza. Se mantuvo en su puesto solamente seis meses porque entonces se ganó una beca para ir a estudiar a Francia. La Beca Millones para el Talento era ofrecida por el Estado socialista de Yugoslavia a los estudiantes sobresalientes. En muchos aspectos, el sistema hacía miserable la vida de la gente, pero también ofrecía oportunidades que de otra forma resultaban impensables.
el deseo de la Fotos: Archivo
Bavcar empezó sus estudios en un instituto especial para jóvenes con deficiencia visual en Nova Gorica. Aprendió a reparar artefactos, a cambiar focos, a planchar, a cocinar, incluso a ocuparse de los recién nacidos. Luego no querían aceptarlo en un centro regular, por ser el único que no podía ver, pero finalmente se graduó con honores.
Bavcar llegó a París en 1972; en 1976 obtuvo un doctorado en Filosofía y Estética en la Universidad de la Sorbona, y se especializó en el pensamiento de Ernst Bloch y Theodor Adorno. Ese mismo año, gracias a una recomendación del filósofo Jacques Derrida, ingresó como investigador al Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), donde trabajó, hasta jubilarse en 2011, en temas relacionados con imagen, filosofía y literatura. Obtuvo la nacionalidad francesa en 1981, y durante esos años practicó la fotografía todavía como aficionado, hasta que en 1987 dio el giro profesional con su primera exposición, Cuadrado negro sobre mis noches blancas, que hacía eco de la pintura abstracta Cuadrado negro sobre fondo blanco del pintor ruso Kazimir Malévich.
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as imágenes (2)
Los autorretratos de Bavcar suelen reprochar la ceguera espiritual de los videntes.
de la fotografía, se ha asumido a la luz como su elemento rector y al sentido de la vista como su condición sine qua non. El fotógrafo ciego no demostrará que eso es falso, pero sí que es parcial, al dar cuenta de que la fotografía no es un arte exclusivo de la vista sino, preponderantemente, un atributo de la mirada.
El tercer ojo
Su madre murió en 1990, justo cuando él empezaba a ser reconocido. Ha participado en más de 80 exposiciones en Europa, Asia y América Latina, y en el segmento hiperespecializado de la fotografía de ciegos llegó a convertirse en la figura de mayor renombre. Pero ni eso ni su esforzada trayectoria en el ámbito académico le ofrecieron una situación económica confortable. —Nunca me pagaron bien en el CNRS. Pese a que debo ser el único ciego en Europa con dos doctorados honoris causa, no tengo lo que debería en el plano material. Todavía pesan los prejuicios. Desde que alrededor de 1820 los franceses Nicéforo Niepce y Louis Daguerre, y en paralelo el británico William Fox Talbot, iniciaran las experimentaciones que se consideran el origen
Bavcar perdió la vista, pero mantiene viva lo que llama mirada interior : la capacidad de hurgar en el archivo que acumuló en sus años de vidente y que se extiende y se modifica con cada experiencia nueva. Sus ojos han quedado inútiles, pero en él se activa algo —una entidad, un motor— que le permite llegar a una profundidad alimentada de memorias, sueños e imaginación. Es lo que llama tercer ojo. Mirada interior y tercer ojo se juntan para crear imágenes desde las tinieblas. El filósofo y psicoanalista mexicano Benjamín Mayer Foulkes, director de 17, Instituto de Estudios Críticos, investiga, desde hace décadas, la relación entre ceguera y producción visual, y es probablemente la persona que más ha estudiado el trabajo de Evgen Bavcar, a quien invitó a México en 1999 y 2010 a presentar exposiciones y dictar conferencias. “En principio, la figura del fotógrafo ciego parece algo totalmente excepcional —dice Mayer Foulkes—, pero cuando se entiende que
lo que hace es desplegar la mirada que sostiene la vista, nos damos cuenta de que, lejos de ser la excepción, es el paradigma, porque todo fotógrafo siempre fotografía desde su ceguera, literal o metafóricamente.” En 2009, Bavcar participó en uno de los encuentros internacionales más importantes que se hayan realizado acerca de la fotografía hecha por ciegos. El Museo de Fotografía de la Universidad de California, en Riverside, EE. UU., acogió la exposición Sight Unseen, donde se presentó el trabajo de los 13 fotógrafos ciegos más destacados del mundo, entre ellos, además de Bavcar, los estadounidenses Pete Eckert, Bruce Hall y Alice Wingwall; la escocesa Rosita McKenzie y el mexicano Gerardo Nigenda.
En el centro de la tradición
El curador de la muestra fue el artista visual Douglas McCulloh, experto internacional de la fotografía hecha por ciegos. “Inicialmente pensaba que Bavcar operaba en los márgenes de la historia y la tradición fotográfica —dice McCulloh—, pero luego entendí que, por el contrario, él está en pleno centro, porque es un error pensar que la fotografía es algo solamente fundado en la vista. La fotografía es algo fundado en el pensamiento, es primero una operación mental y luego una operación visual. Bavcar tiene los originales en la cabeza y luego hace una versión de ellos en el mundo exterior.”
En esta imagen, el fotógrafo logra nuevamente una aproximación certera a su mundo interno.
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En Bavcar, los dispositivos de la memoria son activados por el tacto.
Si la operación fotográfica surge de la intimidad oscura de los pensamientos como resultado de un proceso que es común a todos, entonces, ¿por qué la idea del fotógrafo ciego parece una paradoja, un oxímoron y una tomadura de pelo? “Hay toda una ideología sobre el ver que básicamente olvida el plano del mirar —explica Benjamín Mayer Foulkes—. Hay un discurso médico, psicológico, filosófico, teológico: la vista relacionada con la verdad; la luz con la divinidad. Pero cuando Bavcar despliega la mirada, reintroduce el misterio acerca de la vista, y esa es quizá una de los mayores aportes de su trabajo, porque nos provoca un extrañamiento sobre lo que nos parecía evidente”. El discurso certero que le otorga a la vista un estatus dominante es también, por supuesto, fotográfico, por eso La Nouvelle Histoire de la Photographie, una monumental obra publicada en 1994 bajo la dirección del connotado historiador de fotografía, el francés Michel Frizot, no menciona la fotografía hecha por ciegos. Pero Bavcar demostró que la ceguera no era un impedimento para fotografiar. “De alguna forma, todos los fotógrafos ciegos están influenciados por él —dice McCulloh—. Rosita McKenzie, por ejemplo, me dijo que empezó a hacer fotografías luego de haber “visto” —es ciega, pero lo dijo así— una exposición de Bavcar en Londres. Él fue realmente el primero en demos-
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trar que se puede ser ciego y al mismo tiempo realizar un trabajo complejo y bien logrado.” No hay nada, entonces, que impida a los ciegos interactuar en el mundo de las imágenes. Nada salvo los prejuicios. “El hecho de que la gente me interrogue con insistencia acerca de por qué tomo fotografías —dice Bavcar— es consecuencia de prejuicios psicológicos, históricos y sociológicos acerca de los ciegos. Mi respuesta es que los ciegos también tenemos derecho a la imagen.”
Acto de resistencia
Su respuesta no es simplemente una clave sino un manifiesto, algo que convierte a su práctica en un acto político de resistencia. Bavcar no acepta los guetos, ni los márgenes ni los submundos (“Detesto a Ernesto Sábato, que en Informe sobre ciegos mete a los ciegos bajo la tierra, como reptiles. Aprecio a Saramago, yo escribí el prólogo de la edición eslovena de Ensayo sobre la ceguera. Lo que él construye es una metáfora: la que se vuelve ciega es la humanidad”). Si bien la producción fotográfica de Bavcar se agrupa en distintas series que se mantienen abiertas a manera de un work in progress, como conjunto no denota una organización sistemática ni deja la huella de una cronología clara. —A mi trabajo no se le puede ver así, esas son las lógicas de los videntes. Mis fotos se
extienden en el tiempo, por eso yo no les pongo fechas. Bavcar ha escrito seis libros que mezclan relatos y ensayos, generalmente relacionados con su condición de ciego y su participación en el mundo de la visualidad. Varios de esos libros contienen algunas de sus fotografías, pero en sentido estricto no ha publicado ningún libro fotográfico. Actualmente prepara tres libros, uno sobre su relación con el acordeón, otro sobre un fusil con el que su padre combatió en la Primera Guerra Mundial, y un tercero sobre el fuego y las desventuras de sus relaciones amorosas. Tuvo noviazgos serios con una mujer eslovena, con una española y con una francesa, todas videntes. Deseó fuertemente formar una familia y tener hijos, pero ninguna intención prosperó. Por su trabajo artístico viajó a México, Brasil y Costa Rica, y ahí el mundo se le puso de cabeza. Las mujeres de rasgos indígenas, con el pelo liso y la piel café le parecieron “las más hermosas de todas”, “las últimas mujeres del mundo”, “las más femeninas”. Conoció a algunas, se enamoró fugazmente, las fotografió. Cada vez que puede, fotografía a mujeres jóvenes. —Es como si me hubieran robado mi juventud, porque tuve que sacrificarla entera por los estudios. Por eso me intereso en las mujeres jóvenes. Pero es algo simbólico, poético, son amores estéticos. *Gatopardo
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Gavetas
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Leonardo da Vinci DCA, 26 de junio de 1934.- Se conservan en el mundo 5 mil 800 páginas de manuscritos del genio italiano, todas escritas con la mano izquierda y de derecha a izquierda. Aun cuando la posteridad atribuye su mayor gloria a la Mona Lisa y a la Última cena, Leonardo no estaba lejos de su propia verdad cuando, enumerando sus destrezas a un rey africano con el que deseaba trabajar, agregó como cosa sin importancia: “Además sé pintar”. Las páginas referidas dan fe de que este es el más versátil de los genios conocidos, pues trazó el primer dibujo más o menos exacto de la anatomía humana; dirigió grandes obras hidraúlicas en el norte de Italia, incluyendo canales para cuya construcción diseñó las máquinas excavadoras; inventó toda clase de correas, poleas y aparatos para la transmisión de fuerza; fabricó remos para embarcaciones y máquinas para moler piedras y mármoles; estudió aeronáutica y dejó dibujos completos de aparatos más pesados que el aire, para volar; dejó completo un diccionario de la lengua italiana; introdujo el arte de los grados de reproducción en placas de cobre y de madera; fabricó y purificó esencias, barnices, pinturas y perfumes; inventó compuertas para canales, presas para fabricar vinos, un compás diferencial y aparatos de cirugía.
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Reporte en V
La esclerosis múltiple afecta a millones de personas en el mundo.
Nuevas pruebas vinculan la flora intestinal con la esclerosis múltiple w
Una investigación, ha descrito cómo la posible alteración en la flora intestinal se relaciona directamente con el desarrollo de la esclerosis múltiple recurrente-remitente. Para ello, han utilizado dos biomarcadores indicadores de cambios en la microbiota, que han servido para trazar el proceso en el que la alteración en la barrera intestinal desencadena el proceso inflamatorio que afectará al sistema nervioso y provocará el daño neurológico.
Hasta que la ciencia encuentre una respuesta definitiva al porqué del desarrollo de la esclerosis múltiple, cualquier pista que ayude a entender este trastorno del sistema nervioso central seguirá impactando positivamente en la comunidad científica. Ese ha sido el caso del último trabajo publicado en la revista Neurotherapeutics por investigadores de la Universidad de Córdoba, dirigido por el profesor Isaac Túnez. “Estos biomarcadores han servido para descifrar el mecanismo por el que la alteración en la barrera intestinal desencadena el proceso inflamatorio que alterará la barrera hematoencefálica y terminará afectando al sistema nervioso y provocando el daño neurológico”, señalan los autores. Estudios previos ya habían vinculado la flora intestinal con la patología nerviosa, pero es la primera que se describe con ese nivel de detalle el comportamiento de los biomarcadores elegidos: los lipopolisacáridos de membrana bacteriana (LPS), asociado a alteraciones de la flora intestinal, y las proteínas LBP, tanto en animales como en pacientes. De hecho, una de las innovaciones del trabajo realizado por el equipo de la UCO , es haber logrado validar el modelo experimental habitual para el estudio de los procesos moleculares relacionados con la esclerosis múltiple, en el que se utiliza como organismo de ensayo la rata Dark Agouti, y confirmar que en él no se producen diferencias de sexo a la hora de desarrollar la patología., comenta Túnez. Para el investigador, “este trabajo no ha hecho más que abrir una nueva puerta por la que seguir profundizando en el conocimiento de la patología y, sobre todo, en los modelos experimentales que permiten ensayar posibles tratamientos que mejoren la vida de los millones de personas que padecen la enfermedad en el mundo”.
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Clima y dieta los primeros La primera migración a América a través del Estrecho de Bering dejó huellas en el genoma de los nativos americanos actuales. Según un nuevo estudio, el frío hizo que solo unos cuantos individuos sobrevivieran a esa travesía, por lo que muchos de los descendientes de aquellos primeros colonos todavía conservan adaptaciones al clima ártico, aunque ya no les son necesarias.
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SINC os primeros humanos que entraron en América por el Estrecho de Bering se encontraron con un clima y una alimentación totalmente diferentes. Un estudio publicado recientemente en la revista PNAS demuestra que esta migración dejó huellas en el genoma de los nativos americanos, descendientes de aquellos primeros colonos. Se trata de variantes genéticas que les facilitan la digestión de las grasas, rasgo distintivo de la adaptación a clima ártico y las dietas ricas en proteínas.
“Las presiones ambientales y dietéticas que se encontraron los primeros pobladores de América los marcaron genéticamente”, declara David Comas, científico en el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE, CSIC-UPF) y director del departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) que ha participado en la investigación. De hecho, se trata de lo que en biología evolutiva se conoce como efecto fundador. Es decir, del pequeño grupo de personas que cruzó el estrecho por primera vez, solo sobrevivieron los que tenían estas mutaciones que les permitieron subsistir. “Como resultado, todas las poblaciones que surgieron a par-
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en genes de s americanos
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La enfermedad de Parkinson afecta a 1 de cada 500 personas, según datos del servicio británico de salud pública.
El enigma del Parkinson w
Familia inuit de Noatak, Alaska, 1929.
tir de estos primeros pobladores llevan las mismas variantes genéticas”, explica Comas.
Genes que permanecen en los inuit
Los inuit que viven en el círculo polar ártico todavía se benefician de esta adaptación biológica, pero los indígenas del Amazonas, que viven en un clima tropical, también las conservan. Según el experto, “el hecho de que poblaciones actuales contengan adaptaciones del pasado no es necesariamente negativo, pero puede comportar disfunciones en el metabolismo”. Estas mutaciones ya se habían visto en los inuit, pero ahora también se ha encontra-
do con altas frecuencias en muchas de las 53 poblaciones actuales y prehistóricas que se han estudiado, incluyendo tribus del Amazonas y pueblos nativos de América del Norte. Al estar en casi todas, los científicos creen que la adaptación sucedió en una población ancestral, antes de cruzar el estrecho, y que entonces se seleccionó debido a las condiciones ambientales. Entender cómo la selección natural ha perfilado nuestra fisiología actual en respuesta a cambios del clima, dieta y enfermedades del pasado permite entender la composición genética actual de los humanos en relación con la susceptibilidad de diferentes enfermedades.
Un equipo científico dice haber encontrado la primera evidencia directa de que el sistema inmunológico ataca al cerebro de los enfermos de Parkinson. Esa hipótesis se sugirió por primera vez hace casi un siglo, pero hasta ahora no había podido ser confirmada. El descubrimiento, detallado en la revista especializada Nature, implica que los medicamentos para calmar al sistema inmunológico podrían ayudar a manejar la enfermedad.
Para la investigación se analizó la sangre de 67 pacientes con Parkinson, para ver si podían encontrar evidencia de autoinmunidad. El mal de Parkinson causa daños progresivos en el cerebro que generan temblores y dificultades para el movimiento. En paralelo, se van acumulando en el cerebro de los pacientes niveles muy altos de la proteína alfa-sinucleína. Los investigadores, del centro médico de la Universidad de Columbia y del Instituto de La Jolla para la Alergia y la Inmunología, descubrieron que las células T, que forman parte del sistema inmunológico, estaban atacando a la alfa-sinucleína. Eso implica que el sistema inmune de los enfermos identifica a esa proteína como un invasor extraño, como si fuera un bacteria o un virus. Los investigadores creen probable que el sistema inmunológico intenta librar al cuerpo de alfa-sinucleína y en ese proceso mata a células cerebrales en los lugares donde se acumulan esas proteínas. “La idea de que un fallo en el sistema inmunológico contribuye a la enfermedad de Parkinson se remonta a hace casi 100 años”, dijo el profesor David Sulzer, uno de los investigadores de la Universidad de Columbia. “Pero hasta ahora, nadie había sido capaz de conectar todos los puntos”. Sulzer cree que este estudio encaja con otra hipótesis emergente sobre la enfermedad de Parkinson: que el mal puede empezar en los intestinos. “Sospechamos que las células-T primero identifican a la alfa-sinucleína en la periferia, particularmente en el sistema nervioso de los intestinos, lo cual no es un problema, hasta que las células-T entran en el cerebro”. “Nuestros hallazgos sugieren la posibilidad de utilizar una estrategia con inmunoterapia para aumentar la tolerancia del sistema inmunológico hacia la alfa-sinucleína, lo cual podría ayudar a mejorar o prevenir el empeoramiento de los síntomas de la enfermedad de Parkinson”, dijo el doctor Alessandro Sette, de La Jolla. “Esta investigación le da un mayor peso a la idea radical de que la condición puede involucrar un fallo o confusión del sistema inmunológico, que daña a las células propias”, valoró David Dexter, de la organización caritativa Parkinson UK, que no está involucrada en el estudio. BBC
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Contando el tiempo
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Nación y premod Fotos: Archivo
Si alguien dice que es español, es porque cree distinguirse del italiano, francés o alemán. Si uno cree ser chileno, es porque se supone diferente del argentino, peruano o brasileño, pero, ¿cuál es el paradigma de la hispanidad o la chilenidad? Nieves y Miro Fuenzalida* n la imaginación del universo thatcheriano la encarnación del auténtico inglés ya no estaba representada por la nobleza de la tierra que preservaba las viejas tradiciones, sino por el hombre que se hace a si mismo a partir de los estratos sociales más bajos. ¿Quién es, entonces, total y auténticamente inglés? La respuesta final pareciera ser… nadie. Cada inglés empírico contiene, por decirlo así, algo no-inglés. La noción misma de naciona-
lidad (hispanidad, guatemalidad, salvadoreñidad, chilenidad, o argentinidad) contiene un “límite interno”, un punto inalcanzable que previene al sujeto lograr identidad nacional completa. Es solo después de la revolución francesa y americana cuando el nacionalismo cívico se transforma en un poderoso ejemplo a seguir. La mayor parte de las naciones occidentales empiezan a definir la nacionalidad en términos de ciudadanía.
La vuelta del nacionalismo
Lo que mantiene la unión social, según el proyecto modernista, es una ley común y no una raíz común. Adhiriendo a un conjunto de procedimientos y valores democráticos los individuos pueden acomodar sus derechos y moldear sus propias vidas en concordancia con la comunidad. La pertenencia nacional se basa en lazos racionales y no en un conjunto de características heredadas biológica o culturalmente. Con cierto optimismo se imaginó que estábamos moviéndonos irrevocablemente más allá del tribalismo, del racismo y del provincialismo religioso y cultural hacia una cultura global capaz de integrar y respetar el pluralismo universal.
Lo que hoy hemos empezado a vivir, en cambio, es la vuelta de lo “reprimido” y su nombre es “nacionalismo”. El proyecto modernista se ve amenazado por el retorno del nacionalismo étnico, en donde las ligazones entre los individuos se basan en una suerte de destino común definido por el lenguaje, la religión, la sangre, la tradición o las costumbres comunes y no en una elección libre y racional. Es la comunidad nacional la que define al individuo y no el individuo quien define la comunidad. Muchos presumen que la cohesión étnica posee mayor profundidad que el nacionalismo cívico, porque es capaz de generar emociones colectivas capaces de fundir al individuo en una identidad común. Pero, este no siempre es el caso. La etnicidad común por sí misma no crea cohesión social o comunidad, y cuando ello ocurre, los regímenes nacionalistas se ven impulsados a mantener la unidad por la fuerza más que por el consentimiento común, lo que los hace necesariamente más autoritarios. El autoritarismo le permite trasformar el Gobierno en un instrumento orientado hacia los intereses de la mayoría étnica ignorando los derechos de las minorías y de aquellos que se definen diferentemente. La universalidad de
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dernismo
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El carácter multicultural del mundo de hoy busca materializar un nuevo pacto de entendimiento.
El nacionalismo étnico asume formas autoritarias y prohija disensos cada vez más violentos.
En el mapa de las identidades coexisten filiaciones comunitarias que en la actualidad expresan la necesidad de construir Estados fortalecidos por la diversidad.
los derechos termina donde termina la raza, el lenguaje, la religión o la creencia política. Su moral es ultra convencional y todo lo diferente es una amenaza y su suerte es el sometimiento o la extinción. Algunos teóricos sociales han venido sosteniendo que el nacionalismo étnico autoritario solamente surge donde nunca ha habido tradición de nacionalismo cívico. Se da el ejemplo de los países de la Europa Oriental en donde por 40 años el gobierno exclusivo de los partidos comunistas eliminó toda posible cultura cívica que pudo haber existido previamente.
Modernidad ambigua
Si este es el caso, el nacionalismo étnico no tendría cabida en sociedades con larga tradición cívica. La realidad, sin embargo, indica algo diferente. El racismo europeo, que sin lugar a dudas es una forma de nacionalismo étnico blanco es, en el fondo, una reacción en contra del nacionalismo cívico, en contra de la idea misma de una nación basada en la noción de ciudadanía. El ejemplo lo podemos ver en Italia, Alemania, Francia, Gran Bretaña o España, por nombrar solo algunos, todos, países con diferentes grados de experiencia democrática. La nación moderna posee una naturaleza ambigua y contradictoria. Por un lado, desig-
na una comunidad moderna libre de los lazos orgánicos tradicionales en las que las ataduras premodernas que mantenían al individuo sujeto a un estado particular (a la familia, al grupo religioso, a la tradición cultural…) son rotas. La comunidad corporativa tradicional es reemplazada por el Estado nacional moderno constituido por ciudadanos… pueblo compuesto por individuos abstractos.
Plusvalía material
Y por otro lado, la nación no puede nunca ser reducida a una estructura definida por lazos puramente simbólicos… siempre hay atado a ella una especie de “plusvalía material”. Para definirse a sí misma la “identidad nacional” debe apelar a la contingencia empírica de “sangre y tierra”, de “raíces comunes”. Hoy nos encontramos con regiones del mundo en donde todas las formas estatales empiezan a desaparecer. Extensas áreas de África, Asia Occidental y Asia Central carecen prácticamente de estados funcionales, incluyendo parte de los Balcanes, Afganistán e Irak. El monopolio virtual del control del Estado sobre las fuerzas de coerción desaparece y los conflictos entre fracciones armadas deciden el poder. La desintegración de las instituciones estatales en estas regiones del mundo es el
resultado del colapso de los imperios coloniales, similar a la caída del Imperio romano en Europa, en donde por largo tiempo no hubo estructuras estatales. Hoy día, esta situación crea serias dificultades en relación con otras partes del globo en donde esto no ocurre, (como en Europa, las Américas y Asia Oriental), porque plantea el problema de la interacción entre un mundo donde el Estado existe y otro en donde no existe. Es imposible decir ahora, por esta razón, si el mundo será más difícil o, simplemente, imposible de gobernar.
Coexistencia de dos sistemas
La llamada globalización es un proceso que no puede ser aplicado fácilmente a la política. Podemos globalizar la economía, aspirar a una cultura globalizada y, ciertamente, a una tecnología y ciencia singular global. Pero, políticamente hablando, existimos en un mundo pluralista y dividido en estados territoriales. Aunque tenemos una variedad de instituciones globales, en la práctica no tenemos instituciones políticas globales. Las Naciones Unidas derivan su poder de los estados existentes. Lo que hay es la coexistencia de dos sistemas diferentes. Uno para la economía y otro para la política. Es en este contexto en el que tenemos que preguntarnos cuál será el efecto del debilitamiento de la Nación-Estado. Hoy no lo sabemos. Pero, el Estado nacional no puede ser ignorado y no podemos hablar del mundo como si ellos no tuvieran importancia. En política nada existe fuera de ellos. La posibilidad de una autoridad global única capaz de llevar a cabo el papel político y militar, que hoy es propio del Estado nacional, es actualmente inexistente. *SurySur
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Tragaluz El diario mexicano La Jornada presentó, con autorización de la editorial Siglo XXI, un adelanto del libro Eduardo Galeano, un ilegal en el paraíso, editado por Roberto López Belloso, en homenaje coral a uno de los autores más influyentes de las últimas décadas. Galeano se muestra aquí observado por sus colegas escritores, periodistas, creadores, en un poliedro magnífico donde ahora el autor cambia de papel y se vuelve espectador.
Guatemala, viernes 28 de julio de 2017
Eduardo Galeano,
un ilegal en e El autor de Las venas abiertas de América Latina también escribió un libro casi desconocido sobre Guatemala.
Joan Manuel Serrat* Recordar: del latín recordis, volver a pasar por el corazón”. Así, con esta definición, abre Eduardo Galeano El libro de los abrazos, para mí, la más entrañable de sus obras, pues fue a partir de algunos de los textos de este libro que colaboramos por primera y única vez en un par de canciones: La mala racha y Secreta mujer. Las historias, imágenes y abrazos que discurren por sus páginas pasaron muchas veces por mi corazón, de modo que no es extraño que, en este pequeño ejercicio de memoria alrededor del amigo, los recuerdos en desorden acudan a la cita y, hablando de él, sin querer esté también hablando de mí. La última vez que nos vimos fue a finales de febrero, apenas mes y medio antes de su muerte, la tarde que, como cada vez que llegaba a Montevideo, fui a visitarle a su casa de la calle Dalmiro Costa. Parado frente a la verja, mientras esperaba que me abrieran, se me vino a la cabeza la imagen del Morgan saliendo a mi encuentro, meneando su larga y lanuda cola, precediendo a su propietario y compañero. El Morgan, aquel setter hermoso y dulce con el que Helena y Eduardo paseaban los atardeceres de las playas de Malvin y al que, como un mal presagio, también consumió el dragón del mal. Apenas se cruza la verja de la casa que envuelve un pequeño y frondoso jardín, un ginkgo biloba, el árbol mágico de los chinos, portador de esperanza, da la bienvenida a las visitas con su delicadeza oriental. En el interior, las paredes forradas de retales de los lugares y las gentes con las que –junto con Helena– compartió su vida nos hablan del camino recorrido. Allí conviven textiles de Guatemala y de Colombia con exvotos mexicanos y cuadros naif; este comprado en las calles de Haití… aquel, en Recife. Una foto de Odulio Varela se asoma junto a un cuadro del negro Casablanca, aquel amigo borrachín y filósofo del que tantas historias contaba Galeano, y que amaba los puertos a los que uno llega y maldecía aquellos de los que uno parte.
No encontraréis colgado ninguno de los cientos de laureles con los que el mundo cultural lo distinguió a lo largo de su existencia. Su propia vida es la que adorna las paredes de la casa que ahora alguien sugiere convertir en museo.
Un lugar vivo
Por mi parte, irremediablemente, voy a preservarla, aunque no como un almacén detenido en una época que será cada día más lejana, sino como lo que siempre fue: un lugar vivo donde los amigos se juntan a charlar, a beber vino y a cantar canciones; donde, suspendido en el tiempo, nos llega desde la cocina un delicioso perfume de empanadas recién fritas y en el que, cuando la risa escampa, se reanuda la inacabable discusión acerca de las virtudes del Tannat local —méritos que, sin duda, crecen con el paso de las cosechas— mientras falazmente la parroquia se ocupa de darle salida a un magnífico Malbec, dejando para un futuro imperfecto la ingesta del Harrigue mejorado. Galeano amaba reír. Practicaba la risa como una defensa contra las miserias cotidianas. —¿Cuánto te paga? —le preguntó con malicia a Sabina, interesándose por el reparto de
honorarios que teníamos en el espectáculo Dos pájaros de un tiro, que compartimos. —El 50 por ciento. —Te roba. A su lado, reírse era de obligado cumplimiento. Reírse de lo propio y de lo ajeno, en las buenas y en las malas. También amaba el fútbol. Lo amaba como a sí mismo. Como a la vida. Quiso ser futbolista, como todos los uruguayos, pero la evidencia lo marginó a la tribuna desde donde corría la banda con Luis Cubilla, atajaba con Manga y remataba los goles de Artime.
Vigilando partidos
Desde que la televisión nos trajo el mundial de fútbol a domicilio, Galeano permanecía el mes entero que aproximadamente dura el acontecimiento, encerrado en la casa sin perderse un solo juego. Más que mirar los partidos, los vigilaba. Eran unos días sagrados en los que todos sabíamos dónde estaba, pero en los que si se quería dar con él había que esperar las pausas entre partido y partido. En horario balompédico no atendía. Galeano vivió esta pasión a salvo de la
iernes
Guatemala, viernes 28 de julio de 2017
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el paraíso Fotos: Archivo
Eduardo Galeano (al centro) entendió la camaradería como un oficio permanente e irrenunciable.
involuntaria desviación de los hechos, la atrofia de la realidad y el eclipse total de la razón que se produce por lo general en el hincha cuando de su equipo se trata. Su visión del fútbol era objetiva y lúcida, y su versión de la jugada, exacta y, por lo general, divertida. Como él mismo se definió, era un mendigo del buen fúbol que, sombrero en mano, suplicaba por los estadios del mundo: Una linda jugadita por amor de Dios. Daba igual cuáles fuesen los colores responsables. Mejor si eran los suyos, pero también era capaz de aplaudir los méritos ajenos y, como en todos los aspectos de la vida, se posicionaba con el débil; con el arquero diez veces vencido, con el ídolo caído, incluso con el árbitro, arbitrario por definición y coartada de todos los errores (sic). Nos conocimos, mejor dicho, nos vimos por primera vez en la sección de discos de unos grandes almacenes de Barcelona, a principios de los 80, cuando aún estaba exiliado en Pineda de Mar, un pueblo del litoral catalán. Yo acababa de leer Las venas abiertas de América Latina, y el encuentro con el autor me dejó en shock temporal. Con el tiempo nos fuimos conociendo y, al cabo, la vida me regaló su amistad y su
confianza. Al regreso de los exilios, en cada uno de mis viajes por las tierras donde el Río de la Plata se vuelve salado, me acercaba a su casa y/o nos juntábamos para cenar. Siempre a cenar. Galeano no almorzaba o si lo hacía era muy frugalmente.
Envejeciendo cuentos
La cena siempre fue una excusa para prolongar la conversación, aunque más que hablar con él, le escuchaba. Era encantador y coqueto, en especial con las mujeres que, entregadas, le devolvían las lindezas. Ocurrente y gracioso, tenía un gran talento para inventar historias, una memoria privilegiada para recordarlas y mucha gracia para contarlas. Le he escuchado la misma historia varias veces y siempre ha conseguido divertirme por más que el cuento, como nosotros, fuese cambiando y envejeciendo por el paso de los años. Aquí o allá. En Montevideo o en Buenos Aires, en Barcelona o en Madrid, en México o en Roma. Dondequiera que nos
supiéramos, nos buscábamos hasta dar con nuestros huesos en nuestras risas. Galeano vivió en primera línea los tiempos difíciles que le tocaron en suerte, ejerciendo el peligroso oficio de periodista; tomando partido, prestando la voz a los que se le habían arrebatado, compartiendo los sueños y las frustraciones de una doliente América Latina a la que no dejan de sangrarle las venas abiertas. No pidió para sí lo que no quiso para los demás, ni exigió a nadie nada que no se exigiera a sí mismo. Fue un tipo consecuente y lúcido. Su obra y su vida son un referente. En sus palabras y sus actitudes encontró el dolor consuelo, las dudas serenidad y el camino luz. En cierta ocasión, Galeano dijo, retrucando al común amigo Roberto Fontanarrosa, que el delantero de fútbol y el oso panda son especies en extinción. Lo mismo puede decirse de él. De ambos. *Trovador español
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Ventana
Guatemala, viernes 28 de julio de 2017
Nuevos elementos
Fotos: Archivo
SINC
n junio de 2016, los equipos de químicos que habían descubierto los elementos 113, 115, 117 y 118 de la tabla periódica solicitaron a la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) que se denominaran —en inglés— nihonium, moscovium, tennessine y oganesson. Tras el plazo de 5 meses establecido para las alegaciones, en noviembre la IUPAC aprobó oficialmente los nombres de estos cuatro elementos y sus correspondientes abreviaturas de dos letras: Nh, Mc, Ts y Og. En español serían nihonio, moscovio, téneso y oganesón. Para la elección de estos nombres, y siguiendo la tradición de elegir términos geográficos o referidos a científicos, se optó por denominar tres elementos en honor a Japón, Moscú y Tennessee, y un cuarto en homenaje a un investigador ruso. La palabra nihonio, descubierto por investigadores japoneses del RIKEN Nishina Center for Accelerator-Based Science, significa “la tierra del sol naciente”. Se trata del primer elemento químico hallado y bautizado desde Asia. Este equipo, dirigido por el profesor Kosuke Morita, confía en que el hallazgo también sirva para recuperar la esperanza tras el desastre nuclear de Fukushima. Por su parte, el moscovio y el téneso son propuestas conjuntas de sus descubridores en el Instituto para la Investigación Nuclear en Dubna (Rusia) y diversos centros de EE. UU.: el Laboratorio Nacional Oak Ridge, la Univer-
¿Qué son los líquenes? ¿Cómo funciona el ibuprofeno? ¿Cómo se crean nuevas palabras? Estas son algunas de las cuestiones que responden investigadores y comunicadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) en la serie Ciencia en 1 minuto, cápsulas de video que se pueden ver a través de YouTube.
Ya se puede actualizar la tabla periódica con los nombres oficiales de los elementos 113, 115, 117 y 118. La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada ha aprobado que se denominen, respectivamente, nihonio, moscovio, téneso y oganesón. sidad Vanderbilt en Tennessee y el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California. Finalmente, la denominación del elemento oganesón subraya la labor del físico ruso Yuri Oganessian (nacido en 1933). Entre sus muchos logros, destacan el descubrimiento de elementos superpesados y sus evidencias experimentales de la denominada isla de estabilidad.
Los elementos 113, 115, 117 y 118 se llamaron provisionalmente ununtrium, ununpentium, ununseptium y ununoctium, pero ya tienen nombre oficial: nihonio, moscovio, téneso y oganesón.
La ciencia en un minuto Se trata de una serie de 12 videos que, con ilustraciones animadas y en poco más de 60 segundos, dan respuesta a dudas científicas. Priorizando el rigor, cada capítulo explica, de forma sencilla, un concepto científico relacionado con alguno de los grupos o ámbitos clave de la universidad. El objetivo de este proyecto es acercar la ciencia, en cualquiera de sus ámbitos, a todo tipo de público y hacerla comprensible. Las cápsulas son accesibles, y se han pensado como una herramienta didáctica que puede ser útil para explicar contenidos científicos a estudiantes de primaria, bachillerato y ciclos formativos, así como público universitario y general. Durante 2016 se realizaron 12 cápsulas que explican los siguientes temas: ¿Cómo actúa el ibuprofeno?; Prebióticos y probióticos;¿Cómo se genera dinero bancario?; ¿Cómo se fabrica el biodiesel?; ¿Cómo actúan los sulfitos?; ¿Qué son los líquenes?; Colesterol y arteriosclerosis; ¿Cómo se policroman las esculturas?; ¿Cómo se crean palabras nuevas?; ¿Cómo funciona una nariz electrónica?; ¿Cómo actúa el gluten? y ¿Cómo se convierte un tejido en un sensor? Los videos han sido elaborados con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, y está previsto realizar otros durante 2017. Los episodios de Ciencia en 1 minuto sirven también como complemento del videoblog científico Pregunta a la Plaça, que tiene el objetivo de resolver dudas cotidianas que encuentran su respuesta en la investigación que se realiza en la URV. La serie, también de 12 capítulos (en catalán y subtitulada en español e inglés), tiene un carácter marcadamente desenfadado y está conducida por la periodista Anna Plaza.