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Revista Viernes 16122016

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Guatemala, viernes 16 de diciembre de 2016

Guillermo To

Editorial “La verdad tuvo siempre muchos contrarios, y la mentira muchas ayudas” es una expresión atribuida a Bartolomé de las Casas, predicador dominico que renunció a vivir en lo que llamó “el pecado de la Encomienda” a la que su condición lo había destinado. Y él es uno de los muchos ejemplos de predicadores de la orden que en este mes cumple 8 siglos de haber sido fundada. Como se consigna en este número, muchos predicadores dominicos fueron notables historiógrafos, etnógrafos y paleógrafos, con un sentido disciplinado del servicio y de la militancia evangelizadora. En la convulsa época de la invasión, conquista y colonización del continente, se pusieron de manifiesto por lo menos dos momentos complementarios: la sujeción y el sometimiento de los pueblos originarios por la fuerza de las armas y la consolidación de la empresa de expansión por la vía de la conversión religiosa y la regulación administrativa. Ambos tenían como finalidad ahogar rebeldías y anular resistencias, así como lograr una mejor disposición de ánimo hacia la autoridad instituida. Sin embargo, al examinar las consecuencias actuales de todo aquello, un par de cosas quedan claras: ni la conquista consiguió anular el espíritu indomable de los pueblos, ni las instituciones coloniales lograron erradicar del todo las prácticas organizativas ancestrales. Y ese espíritu que solo mudó sus herramientas de combate, se traduce hoy en una nueva forma de esperanza.

DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández

Los mur la Plaza Ro n 1973, Marco Antonio Flores y Arnoldo Ramírez Amaya coordinaron a un nutrido grupo de pintores, escritores, estudiantes de educación media y de diversas facultades, así como obreros, con el objetivo de muralizar por medio de imágenes y textos uno de los espacios públicos de mayor importancia entonces dentro de la Universidad de San Carlos: la Plaza Rogelia Cruz. Así establecieron uno de los hitos artísticos más significativos de su época. Dichos murales se plantearon como crítica y catalizador: crítica a las nefastas condiciones del statu quo, a la militarización del Estado, a la explotación e indiferencia de la misma Universidad; catalizador de la conciencia revolucionaria dentro del estudiantado. La historia guatemalteca de entonces es oscura: la represión aumentaba en ese momento, y los espacios de discusión, análisis y crítica de la sociedad se consideraron subversivos y condenables. De ahí la importancia intelectual y política de una acción artística de tal magnitud. El presente volumen es quizá la única aproximación seria para comprender la historia y la profunda significación de los murales de la Plaza Rogelia Cruz. Con su trabajo, presentado como tesis de licenciatura en la Facultad de Humanidades hacia 1977, Guillermo Toralla, desaparecido en mayo de 1982, se constituye en uno de los pioneros de la semiología en Guatemala. Su búsqueda de las estructuras comunicativas que sustentaron los murales es un verdadero ejemplo de investigación, rigor y capacidad de lectura. En esta edición sus análisis se complementan con una valiosa muestra fotográfica en la que Mauro Calanchina documenta los murales y su proceso de elaboración, dejando ambos un testimonio insoslayable del arte y su compromiso con la sociedad.

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oralla Luarca

rales de ogelia Cruz

Cuento 163

Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza Archivo

ISBN: 978-9929-560-23-9

lería

Siemens

Hace dos siglos, el 13 de diciembre de 1816, nació Ernst Werner M. von Siemens en Lenthe, en la región alemana de Hannover. Este inventor e industrial está considerado uno de los padres de la ingeniería eléctrica, y su apellido ha quedado ligado para siempre a la empresa que fundó.

Justamente hoy se cumplen cinco años desde el día en que empezó a pegarme con el paraguas en la cabeza. En los primeros tiempos no podía soportarlo; ahora estoy habituado. No sé cómo se llama. Sé que es un hombre común, de traje gris, levemente canoso, con un rostro vago. Lo conocí hace cinco años, en una mañana calurosa. Yo estaba leyendo el diario, a la sombra de un árbol, sentado pacíficamente en un banco del bosque de Palermo. De pronto, sentí que algo me tocaba la cabeza. Era este mismo hombre que, ahora, mientras estoy escribiendo, continúa mecánicamente e indiferentemente pegándome paraguazos. En aquella oportunidad me di vuelta lleno de indignación (me da mucha rabia que me molesten cuando leo el diario): él siguió tranquilamente aplicándome golpes. Le pregunté si estaba loco: ni siquiera pareció oírme. Entonces lo amenacé con llamar a un vigilante: e imperturbable y sereno, continuó con su tarea. Después de unos instantes de indecisión y viendo que no desistía de su actitud, me puse de pie y le di un terrible puñetazo en el rostro. Sin duda, es un hombre débil: sé que, pese al ímpetu que me dictó mi rabia, yo no pego tan fuerte. Pero el hombre, exhalando un tenue quejido, cayó al suelo. En seguida, y haciendo al parecer, un gran esfuerzo, se levantó y volvió silenciosamente a pegarme con el paraguas en la cabeza. La nariz le sangraba, y, en ese momento, no sé por qué, tuve lástima de ese hombre y sentí remordimientos por haberle pegado de esa manera. Porque, en realidad, el hombre no me pegaba lo que se llama paraguazos; más bien me aplicaba unos leves golpes, totalmente indoloros. Claro está que esos golpes son infinitamente molestos. Todos sabemos que, cuando una mosca se nos posa en la frente, no sentimos dolor alguno: sentimos fastidio. Pues bien, aquel paraguas era una gigantesca mosca que, a intervalos regulares, se posaba, una y otra vez, en mi cabeza. O, si se quiere, una mosca del tamaño de un murciélago. De manera que yo no podía soportar ese murciélago. Convencido de que me hallaba ante un loco, quise alejarme. Pero el hombre me siguió en silencio, sin dejar de pegarme. Entonces empecé a correr (aquí debo puntualizar que hay pocas personas tan veloces como yo). Él salió en persecución mía, tratando infructuosamente de asestarme algún golpe. Y el hombre jadeaba, jadeaba, jadeaba y resoplaba tanto, que pensé que, si seguía obligándolo a correr así, mi torturador caería muerto allí mismo. Por eso detuve mi carrera y retomé la marcha. Lo miré. En su rostro no había gratitud ni reproche. Solo me pegaba con el paraguas en la cabeza. Pensé en presentarme en la comisaría, decir: “Señor oficial, este hombre me está pegando con un paraguas en la cabeza.” Sería un caso sin precedentes. El oficial me miraría con suspicacia, me pediría documentos, comenzaría a formularme preguntas embarazosas, tal vez terminaría por detenerme. Me pareció mejor volver a casa. Tomé el colectivo 67. Él, sin dejar de golpearme, subió detrás de mí. Me senté en el primer asiento. Él se ubicó, de pie, a mi lado: con la mano izquierda se tomaba del pasamanos; con la derecha blandía implacablemente el paraguas. Los pasajeros empezaron por cambiar tímidas sonrisas. El conductor se puso a observarnos por el espejo. Poco a poco fue ganando al pasaje una gran carcajada, una carcajada estruendosa, interminable. Yo, de la vergüenza, estaba hecho un fuego. Mi perseguidor, más allá de las risas, siguió con sus golpes. Bajé -bajamos- en el puente del Pacífico. Íbamos por la avenida Santa Fe. Todos se daban vuelta estúpidamente para mirarnos. Pensé en decirles: “¿Qué miran, imbéciles? ¿Nunca vieron a un hombre que le pegue a otro con un paraguas en la cabeza?”. Pero también pensé que nunca habrían visto tal espectáculo. Cinco o seis chicos nos empezaron a seguir, gritando como energúmenos. Pero yo tenía un plan. Ya en mi casa, quise cerrarle precipitadamente la puerta en las narices. No pude: él, con mano firme, se anticipó, agarró el picaporte, forcejeó un instante y entró conmigo. Desde entonces, continúa golpeándome con el paraguas en la cabeza. Que yo sepa, jamás durmió ni comió nada. Simplemente se limita a pegarme. Me acompaña en todos mis actos, aun en los más íntimos. Recuerdo que, al principio, los golpes me impedían conciliar el sueño; ahora, creo que, sin ellos, me sería imposible dormir. Con todo, nuestras relaciones no siempre has sido buenas. Muchas veces le he pedido, en todos los tonos posibles, que me explicara su proceder. Fue inútil: calladamente seguía golpeándome con el paraguas en la cabeza. En muchas ocasiones le he propinado puñetazos, patadas y -Dios me perdone- hasta paraguazos. Él aceptaba los golpes mansamente, los aceptaba como una parte más de su tarea. Y este hecho es justamente lo más alucinante de su personalidad: esa suerte de tranquila convicción en su trabajo, esa carencia de odio. Esa, en fin, certeza de estar cumpliendo con una misión secreta y superior. Pese a su falta de necesidades fisiológicas, sé que, cuando lo golpeo, siente dolor, sé que es débil, sé que es mortal. Sé también que un tiro me libraría de él. Lo que ignoro es si, cuando los dos estemos muertos, no seguirá golpeándome con el paraguas en la cabeza. Tampoco sé si el tiro debe matarlo a él o matarme a mí. De todos modos, este razonamiento es inútil: reconozco que no me atrevería a matarlo ni a matarme. Por otra parte, últimamente he comprendido que no podría vivir sin sus golpes. Ahora, cada vez con mayor frecuencia, tengo un presentimiento horrible. Una profunda angustia me corroe el pecho: la angustia de pensar que, acaso cuando más lo necesite, este hombre se irá y yo ya no sentiré esos suaves paraguazos que me hacían dormir tan profundamente.

Fernando Sorrentino/Argentina

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Abecedario

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La Orden Dominica en Fotos: Archivo

El 22 de diciembre se cumplen 800 años de la fundación de la Orden de Predicadores, por Santo Domingo de Guzmán. En este texto –que forma parte de un libro inédito– se relata la llegada de la orden a Guatemala; se destaca la vida de algunos dominicos que se interesaron por conocer la cultura de los pueblos y denunciaron los abusos cometidos en el marco de la Conquista y que siguen inspirando la labor de la orden. Juan Andrés Salvatierra Reyes*

Bartolomé de las Casas simboliza la lucha contra los excesos cometidos durante la Conquista.

a primera presencia dominica en la hoy conocida como región centroamericana fue en Panamá en 1519; en ese año, invitados por Pedro de Alvarado y procedentes de México llegaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala fray Domingo de Betanzos y un padre de apellido Mayorga y en 1535 se sumaron fray Bartolomé de las Casas y fray Pedro de Angulo; ese mismo año los dominicos arribaron también a Nicaragua y en 1550 se fundó un convento en San Salvador. En 1551, el Capítulo General de la Orden realizado en Salamanca, España, aceptó la conformación de la Provincia Dominica de San Vicente Ferrer de Chiapas y Guatemala, que abarcaba el actual Estado mexicano de Chiapas, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. El primer provincial fue fray Tomás de la Torre. En 1811, la provincia se dividió en dos: provincia de San José de Chiapas, donde quedaron todos los conventos en ese Estado mexicano, y Guatemala y El Salvador siguieron con el nombre de Provincia de San Vicente Ferrer, con conventos en lo que hoy son los departamentos de Alta y Baja Verapaz. En 1829, Francisco Morazán expulsó a las órdenes religiosas; en 1839 algunos dominicos regresaron, pero en 1872 fueron abolidas las órdenes religiosas en el régimen de Justo Rufino Barrios y quedó extinguida la provincia. En 1877 se permitió al dominico guatemalteco Julián Raymundo Riveiro y Jacinto hacerse cargo del culto en el convento de Santo Domingo y fue nombrado arzobispo; en 1885 fue nombrado como vicario general de los dominicos dispersos. Actualmente, esta provincia cuenta con dos zonas en Guatemala (Alta Verapaz y ciudad de Guatemala), y en El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. En Guatemala, en la actualidad, cuenta con un convento, el de Santo Domingo, que atiende la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y forma una sola comunidad conventual con los frailes de la Parroquia San Martín de Porres; y tres casas: Inmaculada de Tívoli, Casa Santa María del Rosario, Cahabón, Alta Verapaz, y la Casa de Santo Domingo en Cobán, Alta Verapaz, Guatemala, que es también la sede del Centro Ak´Kutan (Nuevo Amanecer), donde se estimula la interrelación fe y culturas. * Devoto del Cristo del Amor


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Dominicos destacados

A continuación aparecen datos biográficos de dominicos que destacaron en la época colonial por su preocupación y dedicación al conocimiento de las culturas, en unos casos, y, en otros, por su defensa de la dignidad de los pueblos originarios. La fuente citada es la misma en la mayoría de los casos.

Fray Domingo de Betanzos

Misionero dominico, fundador de la Orden de Predicadores en México y Guatemala. Promovió la evangelización del sur de la provincia, llegó a Guatemala en mayo de 1529 y fundó el primer convento en Almolonga (hoy Ciudad Vieja). También impulsó, con otros dominicos, la bula Sublimis Deus, del Papa Paulo III, que reconoció la misma racionalidad entre indígenas y españoles.

Fray Luis Cáncer de Barbastro Nació en Aragón y fue misionero en la Verapaz; compuso en idioma local varias canciones en verso sobre los misterios de la religión para uso de los neófitos de la Vera Paz, manuscrito que desapareció. Quiso aplicar el método de la evangelización pacífica en Florida (hoy Estados Unidos), donde murió.

Juan de Ara y Juan de Torre Según cuenta fray Francisco Ximénez en Las Historias del Origen de los Indios de esta Provincia de Guatemala, en 1548 el provincial P. F. Juan de Ara, visitando el convento de los dominicos en Guatemala ordenó al padre Juan de Torre componer un vocabulario en lengua k`iche’.

Domingo de Vico y Andrés López Misionero dominico, Vico llegó a América con Las Casas en 1516; estuvo primero en Cuba y luego en la Nueva España (México), acompañando a Las Casas en sus viajes a Nicaragua y Guatemala. Cuando Las Casas fue obispo de Chiapas, Vico fue su vicario general y fue prior de los conventos de Guatemala, Chiapas y Cobán (Alta Verapaz). Escribió un diccionario y un sermonario en kaqchikel. Él y otro predicador, Andrés López, se dirigían a un pueblo llamado San Marcos o Alcalá, donde su vida corría peligro; Juan Matalbatz (Juan Aj Pop O’Batz), quien había sido nombrado gobernador vitalicio de Alta Verapaz por Carlos V, ofreció acompañarlos, pero no lo aceptaron y fueron atacados y muertos en 1555 por un grupo de indígenas lacandones o acalaes, lo que no permitió que prosperara la evangelización pacífica propuesta por Las Casas.

Mapa de la Provincia de San Vicente Ferrer, siglos XVI y XVII.

Fray Antonio de Montesinos

Entre la primera comunidad de dominicos que llegó al Nuevo Mundo estuvo Antón (Antonio) de Montesinos, quien nació en 1475. Arribó a La Española (Santo Domingo) en 1510 en el grupo presidido por fray Pedro de Córdova y se caracterizaba por su bondad. El 21 de diciembre pronunció un discurso histórico, llamado El sermón de Montesinos, en la misa de Adviento, en la que estaba presente el virrey Diego Colón, Bartolomé Colón y otras autoridades de la isla; denunció el maltrato que se daba a los indios y les recordó que se trataba de seres humanos. Las autoridades protestaron y pidieron a Montesinos que se arrepintiera de lo dicho en el próximo sermón, el 28 de diciembre, fecha en la cual en lugar de retractarse reiteró sus acusaciones. Las autoridades lo acusaron ante las Cortes; los otros frailes reunieron dinero de limosnas y lo enviaron a España, donde se presentó ante el rey y lo convenció de los abusos que se cometían. El rey Fernando el Católico convocó a una junta de teólogos y juristas y el 27 de diciembre de 1512 se crearon las Leyes de Burgos (u Ordenanzas para el tratamiento de los indios) para organizar la conquista, las cuales fueron enmendadas en 1513. Montesinos regresó a América confiando en que con esas leyes se mejoraría el trato a los indígenas y estuvo en San Juan (Puerto Rico), Cumaná (Venezuela), Virginia (Estados Unidos) y murió en Venezuela en 1540. El sermón de Montesinos es el primer jalón en un largo proceso de reivindicación de la dignidad humana de la población originaria del continente que hoy llamamos América Latina y el Caribe. Un reclamo que sigue vigente en nuestros días.


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Fray Bartolomé de las Casas Nació en Sevilla, España, en 1484. En 1502 viajó al Nuevo Mundo y se convirtió en encomendero. En1514 renunció a sus encomiendas y en 1515 tomó contacto con fray Pedro de Córdoba, quien con Antonio de Montesinos y otros dos frailes dominicos habían llegado a La Española en 1510. Las Casas y Montesinos viajaron a España en 1515, donde lograron exponer la situación de los aborígenes al cardenal Francisco Jiménez Cisneros, quien era regente al morir el rey Fernando el Católico; en 1516 Las Casas escribió su Memorial de agravios, de los remedios y de las denuncias, y en abril de ese año el cardenal Cisneros le dio el título de procurador o protector general de todos los naturales de las Indias. Tras varios viajes a España e intentos de convencer a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano de emitir leyes en favor de los indios, Las Casas ingresó en 1523 en la Orden Dominica. En 1542 se aprobaron las Leyes de Indias e incluso se logró que por algún tiempo el sistema de encomiendas se suprimiera. En noviembre de 1536 se instaló en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala; tras una estadía en Tlaxcala, México, consiguió que en mayo de 1537 el virrey de México, don Antonio de Mendoza, firmara un acuerdo para que los nativos de Tezulutlán (hoy Alta Verapaz), cuando fueran conquistados, no fueran dados en encomienda, sino fueran vasallos de la Corona. Las Casas, junto a otros frailes, como Pedro de Angulo y Rodrigo de Ladrada enseñó a indígenas cánticos en los que se explicaban las ideas básicas del evangelio; el jefe de la comunidad se convirtió y consintió la construcción de una iglesia que fue destruida por otro grupo, que radicaba en Cobán. Luego de conversar

con ellos, los dominicos se establecieron en Rabinal y Cobán. De esa experiencia habría surgido Del único modo, escrita en 1557. Sin embargo, cometió el error, del que posteriormente se arrepintió, de recomendar la importación de esclavos negros africanos para librar a los indios de los trabajos forzosos. En 1544, Las Casas fue nombrado obispo de Chiapas (México), aunque la hostilidad de sus feligreses por sus exigencias le hizo regresar a Castilla en 1547 para no volver. En España siguió defendiendo sus ideas. Las Casas escribió muchas obras, entre las que destacan: Cristianismo y defensa del indio americano; Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión y la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Fray Bartolomé de Las Casas murió en el convento de Atocha en Madrid, España, en 1566. Con Antón de Montesinos (cuyos datos se refieren aparte) denunciaron los abusos y atropellos que cometían los conquistadores.

La Orden Dominica hoy Como parte de las múltiples celebraciones de los 800 años de fundación, en Salamanca, España, sede de la universidad donde se formó la mayoría de los dominicos que se han incluido en este texto, se celebró del 1 al 5 de septiembre de 2016 un congreso de dominicos y dominicas de 50 países para renovar su misión mediante la comprensión, la promoción y defensa de los derechos humanos, inspirándose en ejemplos como Antonio de Montesinos, Bartolomé de las Casas y Francisco de Vitoria. **Extracto del texto inédito La Orden de Santo Domingo en Guatemala: historia y cultura

Fray Pedro de Angulo

Nació en Burgos y llegó a América en 1524 como soldado, pero se hizo dominico en 1529 y fue con Las Casas a Santo Domingo y luego a Guatemala. Llegó a ser provincial de la orden en Chiapas. Empleó dibujos representando temas de la Biblia para sus sermones y hablaba náhuatl y tzutuhil, idioma en el que escribió varias obras religiosas.

Fray Francisco Ximénez Nació en 1666, llegó a Guatemala en 1688 como acólito y aprendió el k`iche’. Ya siendo novicio fue enviado a San Juan Sacatepéquez y luego a San Pedro las Huertas, barrio indígena, donde aprendió kaqchikel. En 1693 fue nombrado cura doctrinero y en 1701 fue trasladado a Santo Tomás Chichicastenango (Quiché), donde hizo su transcripción y traducción del Popol Vuh, para facilitar la introducción del cristianismo; también estuvo en Rabinal (hoy Baja Verapaz).

Fray Antonio de Remesal Nació en Galicia en 1570 y murió en Madrid en 1639. Ingresó en 1593 en la orden dominica, salió a América en 1613, fue nombrado como visitador de misiones en América Central y vivió en Santiago de los Caballeros. Entre 1613 y 1617 reunió documentación para la Historia general de las Indias occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, publicada en Madrid en 1619. Una parte de esta obra se dedica al relato de la estancia de Bartolomé de las Casas en esta provincia, con base en un texto previo de Tomás de la Torre que desapareció; compartía con Las Casas la idea de la evangelización pacífica y criticó la actuación de los conquistadores.


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Gavetas

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Hemeroteca del Diario de Centro América

Santuario de Esquipulas

DCA, 8 de diciembre de 1933.- El santuario de Esquipulas, situado en el nororiental departamento de Chiquimula, fronterizo con Honduras, se engalana año con año ya que en esta población se prepara la popular y antiquísima feria patronal, del 15 al 20 de enero próximo. El Cristo Negro cuyo tallado se atribuye al escultor Quirio Cataño es objeto en esas fechas de gran agasajo, contándose por miles los fieles que desfilan ante su imagen en busca de consuelo y milagros. Entre los asistentes es nutrida la presencia de devotos provenientes de naciones vecinas, y aun de fuera del Istmo, que acuden atraídos por su presencia milagrosa en esta tierra tan pródiga en tradiciones, así como en bendiciones.


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Reporte en V

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Un estudio realizado de manera conjunta por la Universidad de Leeds y la firma de colchones Silentnight revela que hasta el 29 por ciento de las personas considera que es culpa de sus parejas que no puedan descansar correctamente. Héctor G. Barnés* as apagado el móvil y la tablet hace un buen rato, has cenado de manera muy ligera, apenas un poco de jamón y un vaso de agua, te has dado un baño caliente y has realizado estiramientos antes de meterte en la cama y, en resumidas cuentas, has pasado varias horas preparándote para que no vuelva a ocurrir eso de no pegar ojo en toda la noche. Y, sin embargo, no hay manera de conciliar el sueño. No quieres admitirlo, pero es posible que ello se deba a que, aunque estés relajado y preparado, tu pareja no deje de dar vueltas, roncar, agitar los brazos, levantándose al baño cada vez que has empezado a ser abrazado por Morfeo o, en casos extremos, a mirar el móvil a eso de las 3 de la mañana o a propinarte puñetazos y patadas en sueños como si fueras su punching bag. A veces olvidamos el factor pareja, pero es así: en muchos casos, depende de ella, y no de nosotros, nuestra capacidad para conciliar el sueño. El mencionado estudio de la Universidad de Leads, revela que hasta el 29 por ciento de las personas considera que es culpa de sus parejas que no puedan descansar correctamente por las noches. Los ronquidos, la pelea por las sábanas o los empujones son tan solo tres elementos de la interminable lista de enfrentamientos que puede conducir al desvelo de las parejas. “Para mucha gente está claro que dormir en habitaciones separadas puede ayudarles a tener un sueño más reparador”, ha explicado Nerina Ramlakhan, una de las responsables de la encuesta. Conviene no perder de vista que a Silentnight le viene muy bien doblar sus ventas (si las parejas deciden dormir separadas), pero también es cierto que dormir mal influye en un gran número de enfermedades, desde las mentales como la depresión hasta las fisiológicas como los problemas cardíacos pasando por la obesidad.

¿Hay compatibilidad?

Aunque parezca un motivo superficial, muchos de los médicos del sueño coinciden en señalar que para dormir bien es importante ser compatible con tu pareja. Lo cual quiere decir, en la mayoría de los casos, ponerse de acuerdo en no roncar (lo cual puede indicar algo más grave como sufrir la apnea del sueño). Como señalaba un informe realizado por la National Sleep Foundation estadounidense, tres de cada cuatro adultos se levantan en mitad de la noche o roncan, lo cual no influye tan solo en su des-

Camas

canso, sino también en el de la persona con la que conviven. No se trata únicamente de estos accidentes sobre los que apenas se tiene control. La vida en pareja propicia otros desencuentros en apariencia inocuos pero que, a medio y largo plazo, pueden determinar que uno duerma bien o no: la hora de acostarse, si se prefiere leer un rato antes de apagar la luz o por si el contrario se prefiere ver la televisión, si uno tarda mucho o poco en conciliar el sueño, si tiene bruxismo o si se despierta con los primeros rayos de sol o, por el contrario, prefiere quedarse en la cama hasta tarde. Cada persona tiene sus ritmos y, por lo general, no son exactamente iguales que los de la persona con la que convive. Los problemas de incompatibilidad, además, se agudizan con el tiempo y la edad, como explica la profesora del Center for Sleep & Wake Disorders de Washington Helene A. Emsellem en una entrada de WebMD. Las razones son tanto físicas como sociales: a medida que pasan los años, cada vez dormimos peor y, por extensión, peor lo hace nuestra pareja. Además, tendemos a desarrollar problemas físicos, como

dolores corporales, que nos hacen dar vueltas en la cama o roncar más, lo que agudiza esta incompatibilidad.

¿Desamor o respeto?

No podemos perder de vista la importante carga emocional asociada a dormir en pareja. Durante mucho tiempo se ha considerado que no pernoctar en la misma cama es la señal más clara de que hay algo que no funciona en la pareja: la imagen del matrimonio de maduros que viven en habitaciones separadas y llevan vidas distintas es canónica. También es posible que algunas parejas lo vean como un síntoma de vejez, ya que muchos ancianos se ven obligados a dormir separados por problemas de movilidad o de otra índole. Como escribió Balzac, “el lecho es todo el matrimonio”, al mismo tiempo que condenaba las alcobas separadas y defendía la cama única. Frente a ello, los expertos en higiene del sueño aconsejan que no nos andemos con tantos miramientos y recordemos que dormir separados es por nuestro bien (otra cosa, claro, es que podamos permitirnos tener dos habitaciones

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separadas separadas). “Tienes que dar un paso atrás y preguntarte si son los problemas maritales los que han provocado los problemas de sueño, o viceversa, explica el doctor Kevin Martinolich. Esa es otra: no solo dormir mal nos agota durante el día y nos hace más proclives a sufrir enfermedades, sino que también puede desencadenar enfrentamientos en la pareja. No está de más recordar la siguiente cita apócrifa de Haruki Murakami. Según los datos de una encuesta realizada por la NSF, alrededor el 23 por ciento de estadounidenses duermen separados de sus parejas, cifras semejantes a las del Reino Unido. No sabemos exactamente las españolas, pero sospechamos que la mayoría aún se rigen por la máxima de Balzac, aunque es probable que el número vaya en aumento durante los próximos años. Al fin y al cabo, por mucho que la cama siga siendo el entorno afectivo (y sexual) por antonomasia, aún disponemos de muchas horas a lo largo del día para amarnos, escucharnos y abrazarnos. Que las ocho que pasamos en la cama no arruinen toda la relación. *El Confidencial

Reparto de tareas Un nuevo estudio afirma que entre las causas que llevan al fracaso de una relación, el reparto de las tareas domésticas comunes es un factor determinante. Según los investigadores, tiene más peso en las rupturas que los recursos financieros de la pareja y las posibilidades de las mujeres para mantenerse por sí mismas. El estudio, realizado en EE. UU., utilizó datos nacionales de 6 mil 300 parejas de edades comprendidas entre los 18 y los 55 años. Con ellos se analizó el efecto que causa en la estabilidad matrimonial la división de las tareas del hogar, los recursos económicos de la pareja, y la capacidad de las mujeres para mantenerse económicamente en caso de separación. La investigación, publicada en American Sociological Review, se nutre de una comparación entre parejas casadas hasta 1974 frente a los matrimonios de años posteriores. Según los resultados del estudio, los factores financieros no desempeñaron un papel crucial en el divorcio en ninguno de los dos grupos de parejas. El reparto de tareas del hogar sí afectó al éxito de las relaciones, pero se encontraron diferencias acerca de qué división de tareas era mejor para la estabilidad matrimonial. En las parejas casadas antes de 1975, los investigadores observaron que cuanto mayor es el porcentaje de tareas del hogar realizadas por la mujer, menor es la probabilidad de fracaso matrimonial. No ocurre lo mismo en los matrimonios contemporáneos: “Las

parejas casadas más recientemente tienen expectativas diferentes en cuanto al reparto de tareas. Las mujeres esperan que los hombres también pongan de su parte”, expresa la autora Alexandra Killewald, profesora de Sociología en la estadounidense Universidad de Harvard. No obstante, el estudio muestra que, incluso en los matrimonios más recientes, las mujeres hacen más del 70 por ciento de las tareas del hogar. Killewald llegó a la conclusión de que en las parejas casadas después de 1974, ni el empleo a tiempo completo de las mujeres, ni tener un reparto de las tareas del hogar más igualitario se asocia con un mayor o menor riesgo de divorcio. Sin embargo, que el hombre trabaje a tiempo parcial sí que pone en peligro la estabilidad del matrimonio. “En las parejas contemporáneas, las esposas pueden combinar trabajo remunerado y no remunerado sin arriesgar su matrimonio”, según Killewald, quien asegura que mientras que el movimiento feminista ha logrado que las mujeres accedan a actividades y puestos de poder tradicionalmente dominados por los hombres, las responsabilidades de los hombres no se han diversificado de una forma proporcional. “Ahora las esposas no tienen que abrazar el papel tradicional de ama de casa, pero los maridos se enfrentan a un mayor riesgo de divorcio cuando no cumplen el papel estereotipado de sostén familiar como trabajador a tiempo completo”, explica Killewald. Sinc

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Contando el tiempo

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Paul Lutus:

Un vagabundo en la Cristina Sánchez* Desde los 12 años sabía que no iba a ser el tipo de persona que hace las mismas cosas cada día. Fue en ese tiempo cuando dejé de prestar atención a lo que me estaban enseñando en las clases. Me llevaba mis propios libros al colegio, los libros que yo quería leer”. Seguir un camino diferente hizo que ni su propia familia confiara en Paul Lutus, según él mismo cuenta. Creían que sería un fracasado, así que sus padres acabaron echándole de casa tras abandonar sus estudios cuando estaba en el instituto. Sin recursos ni techo, el joven Lutus fue un mendigo callejero, un cantante de folk e incluso un autoestopista en los 60. Eso sí, satisfacer su curiosidad intelectual alejado de la educación formal y cacharrear con todo tipo de aparatos (construyó su primer transmisor de radio con un viejo televisor cuando era adolescente) siempre se le hizo fácil. Gracias a ello, este septuagenario consiguió en pocos años cambiar el rumbo de su carrera e incluso llamar la atención de otros dos jóvenes hippies llamados Steve, cuando comenzaban a crear un imperio de la informática con una manzana mordida por logo. No fue la única gesta singular en la apasionante vida de este inventor autodidacta.

El autodidacta

Arreglar televisores había sido uno de los primeros empleos de Paul Lutus. Sin embargo, consiguió llegar mucho más alto por méritos propios. Una empresa que trabajaba para la NASA buscaba a alguien que diseñara fuentes de alimentación de alta eficiencia. Lutus presentó un diseño y consiguió conquistarlos, pese a no tener estudios. “Sabía que podía diseñar electrónica fiable. Había estado ensamblando equipos desde hacía años y sabía que habían hecho la elección correcta. Muy pronto ellos lo supieron también”, rememora Lutus con orgullo. A lo largo de los años 70 desarrolló algunos dispositivos electrónicos para la NASA, entre ellos una placa electrónica que alimentaba las lámparas de haluro metálico del transbordador espacial de la agencia estadounidense. También desarrolló un programa para una calculadora HP de la época que determinaba la posición del Sol respecto de diferentes puntos. El invento interesó incluso a uno de los técnicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL), que quería reescribirlo en el lenguaje de programación Fortran para utilizarlo en una simulación. Lutus decidió en aquella época llevar una vida diferente alejado de todo. Construyó una pequeña casa de madera en la cima de una montaña de Oregón, plantó un huerto y se dedicó a escribir poesía y juegos matemáticos en sus cuadernos. Se encontraba leyendo la revista Scientific American cuando descubrió un

Paul Lutus ideó dispositivos electrónicos para la NASA, desarrolló uno de los primeros programas exitosos de Apple, recorrió los océanos en barco durante años... y sigue trabajando por placer. anuncio del Apple II, el primer ordenador de producción masiva de la compañía fundada por Steve Jobs y Steve Wozniak. Inmediatamente, deseó tener uno. “Mi razón para comprar ese ordenador era normal para mí: iba a ser una forma de aprender nuevas cosas, emprender nuevas aventuras intelectuales y explorar las matemáticas”, asegura Lutus. Por entonces, ni siquiera preveía que el aparato que compró como un juguete llegaría

ser un éxito comercial y que su bolsillo acabaría beneficiándose de ello.

El procesador de textos

Paul Lutus empezó a escribir programas por diversión que dibujaban imágenes en la pantalla o realizaban acciones “elegantes y matemáticas” con su Apple II. Envió algunos a la compañía, que decidió comprárselos, así que en poco tiempo había


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a NASA

Fotos: Archivo

Lutus demuestra que la innovación no necesariamente es un asunto de jóvenes.

el hecho de que nadie supiera cómo mejorarlo le ayudó a conseguir un acuerdo más beneficioso para desarrollar las siguientes versiones. A sus 71 años, Lutus aún recuerda una de las ocasiones en las que se desplazó desde Oregón a Cupertino, a más de 700 kilómetros de allí, para mostrar una mejora del Apple Writer. Llevaba dos disquetes con el programa. Steve Jobs se llevó uno a su coche y pidió que hicieran una copia del otro. El encargado de hacer el duplicado cometió un error delicado: puso el disco con el Apple Writer en el lugar que correspondía al disquete virgen, dejándolo inutilizable. Jobs fue a buscar el que había guardado en el salpicadero del carro, que parecía una pasa tras haber estado unas cuantas horas tostándose al sol en aquel caluroso día de verano. “Steve estaba… cómo diría esto… pesaroso, algo que no había visto antes y no volvería a ver después”, rememora Lutus. Este programador solitario pidió entonces un bisturí. Nos cuenta con humor que algunos pensaron que iba a hacerse un harakiri, pero lo utilizó para arreglar el disquete. “Los ordenadores son aburridos, es la gente la que los hace interesantes”,apuntaba Lutus por aquel entonces. Finalmente, el Apple Writer se convirtió en uno de los programas más vendidos de la compañía a principios de los 80. El exvagabundo se embolsó el dinero suficiente para vivir el resto de su existencia. recuperado el costo de aquel novedoso ordenador lanzado en 1977. Se marcó entonces su siguiente objetivo: desarrollar un procesador de textos que dejara obsoleta su vieja máquina de escribir. Con él podría escribir más cómodamente un artículo sobre la teoría de la relatividad que le había encargado una revista. A Apple también le interesó y le pagó 7 mil 500 dólares (unos 56 mil quetzales) por ese software. Poco después lanzaron la primera versión del Apple Writer. Fue todo un éxito. En menos de año y medio, la compañía había ingresado mil 500 millones de dólares gracias al editor que Lutus había desarrollado. Aunque Paul había vendido el Apple Writer a la compañía, el éxito de la primera edición y

Recorriendo el mundo

Sin haber asistido a una universidad, la Academia de la Ciencia de Oregón reconoció la labor de Lutus al nombrarle “el científico destacado de Oregón” en 1986. Ahora bien, él rechazó continuar su carrera como desarrollador de software tras el éxito del Apple Writer. “No quería competir con el tipo de gente que luchaba por estar en lo más alto en un ambiente empresarial muy competitivo, un lugar ocupado por gente como Steve Jobs, al que todo el mundo consideraba una persona muy antipática”. En lugar de hacerse un hueco en el mundo de la informática, se le ocurrió un plan para “utilizar su tiempo mejor”: comprarse un barco de vela y recorrer los océanos en solitario. Al principio, su plan era viajar hasta el archipiélago de Hawái, aunque después fantaseó con la idea

de navegar lejos de todo. Con determinación, se compró un barco al que llamó Selene, la antigua diosa griega que personificaba a la Luna, y compró un radar, radiotransmisores y un receptor de navegación por satélite. Durante más de tres años recorrió el mundo con su barco, de Hawái a las Islas Marquesas en la Polinesia francesa, de Sri Lanka a Tel Aviv. Tras regresar escribió un libro, Confesiones de un marinero de larga distancia, detallando todas las anécdotas de su apasionante travesía. A su vuelta también pasó algún tiempo fotografiando osos pardos en Alaska. Pese a su edad, aún sigue siendo un apasionado de las aventuras. Está convencido de que “la vida requiere cierta cantidad de riesgo, y el mayor riesgo de todos es no tener aventuras y simplemente esperar a morir”. Por eso, cada año se carga una mochila a la espalda y recorre el californiano Valle de la Muerte. Cuando no pueda continuar dándose esas caminatas, está convencido de que sabrá que es oficialmente viejo. A veces los paseos más duros que da son intelectuales. Le sigue encantando programar y no ha abandonado esa pasión. Incluso se ha atrevido a desarrollar algunas aplicaciones que podemos encontrar en Google Play, como una herramienta para los amantes de la navegación. También nos cuenta que acaba de terminar un artículo de introducción al cálculo que “espera que los estudiantes lean” para aficionarse al fascinante campo de las matemáticas. Él mismo ha encontrado consuelo en ellas tras observar cómo la gente discrepa en todo tipo de opiniones. “A medida que maduro, me he dado cuenta de que, aparte de describir la naturaleza de forma precisa y económica, las matemáticas significan lo mismo para todo el mundo”, explica Lutus. “Una ecuación que describe el recorrido de una nave espacial a través del espacio es exactamente igual para todo el mundo, independientemente de sus creencias personales y prejuicios”. Hay que reconocer que Paul Lutus es un tipo ingenioso. Tal vez por eso es uno de los pocos que puede presumir de haber pasado de vivir en la calle a ganar dinero jugueteando con uno de los primeros ordenadores personales. *El Confidencial


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Tragaluz

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Rezado nac

Fernando Urquizú*

as siguientes líneas están dedicadas a identificar algunas de las manifestaciones de cohesión social que perviven en los viejos barrios de la capital de Guatemala, que se montan cada año como un esfuerzo de enseñanza y recapitulación para las nuevas generaciones, de valores humanos relacionados con la solidaridad familiar y social, que pasa de una generación a otra por medio de la convivencia del espíritu religioso cristiano que ha pervivido por siglos. El sentido ejemplarizante de estas fiestas se transmite de generación en generación.

Obtenida de Flickr/ Roberto Urrea

Las posadas muestran un recorrido simbólico lleno de significación y colorido.

El origen

El origen de estas manifestaciones lo encontramos en la celebración del Año Litúrgico, reconfirmado en el Concilio de Trento en 1566 y expandido al Nuevo Mundo después de los concilios locales de México y Lima convocados en 1582. El primero recibió la aprobación apostólica en 1589, con el objetivo principal de estandarizar la enseñanza y el culto católico en el mundo, que en su momento era lo equivalente a la expansión de lo que se consideraba la civilización. La fiesta más importante del cristianismo católico lo constituye la venida de Cristo a la Tierra, que se celebra cada 25 de diciembre, precedido de algunas conmemoraciones como la Concepción de María, que conmemora la venida de la madre de Jesús al mundo como un ser tocado con el don de la inmortalidad. Esta festividad abría en nuestro medio las conmemoraciones de fin de año, que comenzaban en la víspera de esta festividad el 7 de cada año a las 18:00, cuando se iluminaba la ciudad con candelas, velas, antorchas y fogatas propias para esperar las 24:00, cuando ya es día de la Concepción y se anuncia el paso de la tiniebla a la luz de la esperanza que anunciaba su venida a la Tierra. La venida de Jesús al Mundo es relacionada también con el triunfo del bien sobre el mal, eventualidad que determina la quema simbólica del diablo, príncipe de las tinieblas, debido a la Concepción de María y posterior nacimiento del Niño Jesús. La citada luminaria refuerza una serie de actividades religiosas que iban de las iglesias a las casas particulares. Esta enseñanza está a cargo de laicos que suman su propia interpretación en aras de la cohesión social, generando convivencia mediante las artes tradicionales como la altarería, la música y la cocina, sujetos a ciertos formalismos que se cumplen por parte de la religiosidad popular prescrita en documentos o transmitida de generación a generación por


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os, posadas y cimientos

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Los nacimientos dan un mensaje de unidad familiar y social.

miento de las leyes ordenadas por los Estados y la aceptación del estatus de cada individuo en la sociedad. Esta enseñanza se amplía con el movimiento de otras ideas, como la hospitalidad hacia los semejantes. En la Nueva Guatemala de la Asunción, las procesiones persisten teniendo formas de expresión particulares derivadas de autos sacramentales, en las que los principales personajes fueron sustituidos por esculturas de la Virgen María y San José. Estas pequeñas procesiones son características de la ciudad y en ellas el sencillo acompañamiento musical evoca la presencia de instrumentos de ascendencia prehispánica, ejecutados principalmente por infantes y destacan las caparazones de tortugas y los pitos de barro. Pese a los cambios impuestos por la modernidad, el sentido religioso se mantiene.

manifestaciones populares como los rezados, las posadas y nacimientos.

Los rezados

Los rezados son actualmente una procesión de meditación que se realiza en el exterior de los templos, cuya enseñanza principal explica los valores femeninos que toda mujer debe seguir y todo hombre debe admirar. Estos valores son enseñados en los Misterios de la Vida de la Virgen, contenidos en el santo rosario, consistente en el aprendizaje y recapitulación de pasajes de la vida de Jesús y la Virgen María, que muestran momentos clave en la vida de ambos personajes como ejemplo para la humanidad. Antiguamente era constituido por XVI misterios en grupos de 5, llamados Gozosos, que revelan la venida de Cristo a la tierra; los Dolorosos, que enseñan su sacrificio a través de su Pasión y muerte en la cruz, y los Gloriosos, que constituyen la esperanza de vida más allá de la muerte, así como la presencia de su espíritu en la tierra. En estos rezados se recapitulan especialmente los Gozosos porque preparan el advenimiento de Jesús. En estas procesiones de la Virgen que visitaban otras iglesias o entraban a las casas se confeccionaban altares a manera de tronos, donde se rezan los misterios y las

aves marías, para luego hacer alguna representación teatral que ilustraba los temas, derivadas de antiguos autos sacramentales y que al siglo XXI llegaron en forma de loas. Estas piezas de teatro cuentan con variantes como los desafíos de moros y cristianos, que se mezclan con danza, cuyos resabios podemos apreciar delante de los actuales rezados de la Virgen de Concepción y Guadalupe en los viejos barrios de la Nueva Guatemala de la Asunción. Los rezados tienen como centro de su devoción antiguas esculturas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María descrita anteriormente, siendo la Virgen de Guadalupe una variante de esta advocación que funde la devoción prehispánica e hispánica, que cohesiona gran parte del imaginario, por encima de las diferencias étnicas y culturales, que actualmente rebasa incluso el aspecto religioso para identificarse con lo mexicano y lo iberoamericano.

Las posadas

Las posadas son procesiones al exterior de las iglesias que describen pasajes de las jornadas que vivió la Virgen María y San José para cumplir su registro en un censo ordenado por Roma y cumplir la profecía del Nacimiento de Jesús en Belén. El desarrollo de dichas procesiones tiene como finalidad la enseñanza del cumpli-

Los nacimientos

Los nacimientos son maquetas que se colocan en iglesias y domicilios que representan la venida de Jesús a la tierra. La enseñanza de estas obras de arte está relacionada en primera instancia con la aceptación del estatus social de los individuos expresado en el ejemplo de Cristo, que vino al mundo en un establo. Esta enseñanza originalmente se dio por una representación teatral propuesta por San Francisco de Asís en Italia, de donde llegó al Nuevo Mundo en el siglo XVI, cambiando posteriormente a la elaboración de maquetas con esculturas puestas sobre fondos que originalmente detallaban la referencia del nacimiento de Jesús, que fue ampliado paulatinamente a paisajes locales. La confesión del nacimiento en la Nueva Guatemala de la Asunción cohesiona a las familias, los barrios y la ciudad en general. La enseñanza es ampliada porque en su elaboración interviene la relación familiar, que tiene que ver con la percepción social del individuo derivando una conciencia de unidad y grupo, alimentada por las relaciones de producción que genera el espíritu que mantiene viva esta tradición, ahora relacionada con el patrimonio intangible de los pueblos en la medida que genera manifestaciones únicas que los caracteriza y los hace ser diferentes.

*Doctor en Historia del Arte


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Ventanas

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Diversidad Sinc*

Un cambio climático causado por la variación en la órbita terrestre motivó la salida de los humanos de África en cuatro oleadas, a partir de hace 125 mil años.

La salida de África

Los ancestros de los humanos modernos aprovecharon las etapas más húmedas de la era glacial para avanzar por los actuales desiertos africanos, que entonces tenían gran vegetación. Científicos de la Universidad de Hawái (Estados Unidos) han elaborado un modelo numérico que cuantifica los efectos del clima y el cambio en el nivel del mar en los patrones de las migraciones humanas durante decenas de miles de años. Su trabajo sugiere que una larga glaciación impulsó los movimientos hacia Asia y Europa, a través de la península arábiga y la región del levante mediterráneo, debido a la caída de las temperaturas y el aumento de la humedad en el norte de África. Estudios previos ya habían propuesto que los cambios en el clima debido a variaciones orbitales del planeta durante el periodo Tarantiense (Pleistoceno Superior) habían influido en la expansión del Homo sapiens desde África. Los escasos datos paleoambientales en regiones africanas clave, así como la falta de precisión en las simulaciones climáticas y en la datación del registro fósil, habían obstaculizado sin embargo los avances en este campo. La revista Nature subraya que el estudio liderado por

Alex Timmermann sirve para documentar el papel esencial que juegan las variaciones climáticas a “escala orbital” en la distribución de las poblaciones. Los cambios climáticos abruptos, con una escala de unos pocos milenios, han demostrado tener efectos regionales más limitados, según los investigadores. Timmermann y su grupo han utilizado “el modelo más completo hasta ahora, que incluye datos sobre el clima, la vegetación y los movimientos humanos”, afirma el investigador de la Universidad de Columbia (EE. UU.) Peter B. Demenocal en un artículo que acompaña al estudio en la revista científica. “Hoy, los desiertos del Sahara y de Arabia forman una barrera efectiva contra la dispersión de la fauna africana. Pero, en el pasado, los cambios de orientación en el axis terrestre dieron lugar a un clima monzónico y establecieron condiciones más húmedas, lo que permitió la migración hacia el exterior por caminos con vegetación”, argumenta Demenocal. EFE

uándo y cómo se expandió la población humana desde África a Europa, Asia y Oceanía sigue siendo un verdadero rompecabezas para los científicos. Algunos estudios sugieren que todas las personas no africanas que viven en la actualidad pueden encontrar sus orígenes en una única población, mientras que otros trabajos proponen que la migración fuera de África se produjo en varias olas y en diferentes momentos. Tres trabajos publicados en la revista Nature, sostienen que la gran mayoría de los ancestros del humano moderno no africano deriva de una única población que migró fuera de África. En el estudio liderado por David Reich, de la Harvard Medical School en EE. UU., los científicos han secuenciado el genoma de 300 personas pertenecientes a 142 poblaciones diferentes, que estaban infrarrepresentadas en estudios a gran escala. El objetivo del trabajo, que ha generado la mayor serie de secuencias de ADN de estas poblaciones, era describir la enorme variedad genética humana. Los resultados han permitido identificar millones de mutaciones hasta ahora desconocidas que ayudarán a los científicos a desarrollar nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento para mejorar la salud de estas poblaciones poco estudiadas. “En el mundo no solo importamos las personas que vivimos en los países industrializados, ni los que formamos parte de grandes grupos numéricos. Si realmente queremos entender quiénes somos, tenemos que aceptar que algunos de los aspectos más interesantes de la variación humana están presentes solo en estas pequeñas poblaciones”, afirma Reich. Junto a un equipo internacional de científicos, Reich empezó a seleccionar dos genomas de 51 poblaciones representadas en el Human Genome Diversity Project, y luego unió muestras de individuos de 91 grupos más, incluyendo los nativos americanos, sudasiáticos y africanos que no estaban incluidos en otros estudios genéticos. Según el trabajo, la población que dio lugar a todos los humanos actuales empezó a divergir genéticamente hace al menos 200 mil años, y desde entonces la acumulación de mutaciones se ha acelerado en un 5 por ciento en los no africanos. Para los científicos, una posible explicación sería que el tiempo entre generaciones ha disminuido en los no africanos después de la separación, lo que ha incrementado el ritmo de cambio. “Hasta ahora no quedaba claro si el grupo que se expandió fuera de África representó a un gran subconjunto de poblaciones dentro de África, pero el estudio muestra que en realidad hubo una gran cantidad de subestructuras antes de la divergencia”, indica Swapan Mallick, director de los sistemas de bioinformática en el laboratorio de Reich. Esta conclusión es corroborada por otro estudio liderado por Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), que se ha centrado en las secuencias genéticas de 83 aborígenes australianos repartidos por el continente y de 25 individuos procedentes de las tierras altas de Papúa Nueva Guinea. Los datos, que representan el primer estudio exhaustivo de todo el genoma a nivel poblacional de la diversidad genética humana en Australia, indican que todos los aborígenes australianos comparten entre ellos un ancestro común más reciente que cualquier otro grupo vecino. El estudio revela además que la diversidad genética dentro del continente australiano es similar en magnitud a la diversidad entre europeos y asiáticos orientales. Para los


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humana

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El análisis de los genomas de individuos procedentes de más de 280 grupos étnicos de todo el mundo permite describir la diversidad genética en unas regiones hasta ahora poco estudiadas, como las de los aborígenes de Australia y Papúa Nueva Guinea.

Violencia y evolución

¿Son los humanos agresivos por naturaleza, o seres pacíficos a los que la civilización corrompe? Un estudio prueba que la violencia letal entre individuos es una característica específica de los primates.

El profesor Eske Willerslev habla con los aborígenes del área de Kalgoorlie, al sudoeste de Australia, en 2012.

El tradicional baile de una mujer de la región de Uluru, en el norte de Australia.

científicos, esto demuestra que los aborígenes australianos han ocupado el continente desde hace mucho tiempo. En el tercer estudio, investigadores de Estonia han añadido 379 nuevos genomas de 125 poblaciones de Europa a la base de datos. Sus resultados muestran que al menos el 2 por ciento de los habitantes actuales de Papúa tiene una ascendencia procedente de una población distinta de la que divergió de los africanos antes que los euroasiáticos. Este hallazgo aporta evidencias de una ola anterior, distinta de la expansión humana fuera de África, hace unos 120 mil años, que permitió el poblamiento de Papúa Nueva Guinea. Los tres estudios apartan la idea de si los pueblos indígenas de Australia, Nueva Guinea y las islas de Andamán en la India descienden en gran parte de un segundo grupo que dejó antes África y bordeó la costa del océano Índico. *Sistema de información no icia cien fica

Un equipo de científicos españoles ha demostrado que la violencia interpersonal letal, por la cual un sujeto es capaz de matar a sus semejantes, es un comportamiento ampliamente extendido en mamíferos, y la especie humana la ha heredado durante el curso de su evolución. En un estudio reciente que publica la revista Nature, los investigadores han recopilado datos de más de 4 millones de muertes y cuantificado el nivel de violencia letal en más de mil especies de mamíferos, a partir de 137 familias taxonómicas y en alrededor de 600 poblaciones humanas, que van desde hace 50 mil años hasta el presente. “¿Son los humanos violentos por naturaleza, como decía Hobbes, o seres pacíficos a los que la civilización corrompe, como sugería Rousseau? Esta cuestión ha cautivado a pensadores y científicos desde tiempos inmemoriales, pero aún no contamos con una respuesta definitiva, aunque probablemente ambos tenían parte de razón”, explica el autor principal de este trabajo, el investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas y la Universidad de Granada José María Gómez Reyes. En este estudio, en el que también participan la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y el Centro de Investigaciones sobre Desertificación, los investigadores trabajaron sobre la idea de que el componente violento de la naturaleza humana podría deducirse de nuestra historia evolutiva en común con los mamíferos. Así, el grado de violencia letal en las sociedades prehistóricas concuerda estrechamente con la estimada a partir de nuestra larga historia evolutiva conjunta con otros mamíferos, pero aumenta mucho en las sociedades caciquiles y desciende a niveles muy bajos en sociedades más complejas, destaca Miguel Verdú, investigador del CIDE-CSIC. Por ello, aunque la violencia interpersonal es un rasgo primordial en el ser humano, el tipo de organización social que desarrollemos puede mitigarla y favorecer la resolución pacífica de nuestros conflictos. La herencia evolutiva no lo es todo: la cultura puede mitigar la violencia.


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