Rubén Darío
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Guatemala, viernes 5 de febrero de 2016
Alfredo
Editorial A cien años del fallecimiento del poeta nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, cuya imagen ilustra nuestra portada, son numerosos los homenajes en distintos lugares del planeta, empezando por su propio terruño, donde ha sido propuesto como Héroe Nacional. En la Casa de las Cuatro Esquinas en León, (de la iglesia San Francisco, 1 cuadra al poniente) de su infancia, funciona hoy un archivo dedicado a su memoria y donde, según algunos, aún se hacen sentir “los númenes de Rubén”. Como parte de las anécdotas que rodean ese lugar, se dice que, luego del fallecimiento de Darío, un connotado miembro de la Orden Rosacruz visitó esa casa que por entonces ocupaba la familia de poeta Alfonso Cortés (contemporáneo de Salomón de la Selva) quien a la sazón tenía 13 años. “Tengan cuidado con ese niño”, expresó el misterioso visitante, “porque los númenes de Rubén en esta casa son muy fuertes”. En 1921 un poema de Cortés, La odisea del Istmo, obtuvo el Primer Premio en los Juegos Florales de Quetzaltenango, cuando su autor contaba con apenas 22 años. Se dice que en esa casa de las 4 esquinas, el 18 de febrero de 1927, dos años después de ganar los Juegos, Cortés entró en estado de locura para no recuperar la razón jamás. Lo cierto es que “los númenes de Rubén” continúan manifestando su fuerza en una obra incombustible que cultivó la música del verbo y de las ideas, sin la cual, como señalara el chileno Pablo Neruda, “no hablaríamos nuestra propia lengua”.
DIRECTORIO Director General: Héctor Salvatierra. Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo. Edición: Otoniel Martínez. Diseño Gráfico: Héctor Estrada, Scarlett Pérez y Roinel Martínez. Asistencia editorial: Marco Sajquin Digitalización: Boris Molina. Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayen. Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández.
EL TA y otro ISBN: 99922-755-1-0 n la presentación de El Tamagás y otros cuentos, editada en 2008 por la Tipografía Nacional, el poeta César Brañas Guerra (1899-1976), dice que su autor, Alfredo Balsells Rivera (1904-1940) fue “uno de los elementos más capacitados del periodismo y de las letras patrias por su profusa producción”. Y agrega que lo suyo no se podía considerar “hijo del esfuerzo sino don natural derivado de una agilidad mental siempre en lozanía (y siempre alerta), y por la nota humorística que supo dominar con difícil acierto”. Dichas opiniones reflejan no solo el parecer de Brañas sino en general la de aquellos con quienes compartía la amistad y el trabajo: Miguel Marsicovetere y Durán, Miguel Ángel Asturias, David Vela, Carlos Samayoa Aguilar, Carlos Martínez Durán, y el director de El Imparcial, Alejandro Córdova, quien lo apoyó para que viajara a París. Su biografía, afirma Brañas, “cabe en un suspiro, reducida a los datos escuetos de nacimiento y muerte, de su paso por tres o cuatro periódicos locales y un cargo oficial. Como hecho central y deslumbrante, el soñado viaje a París, por el año 29. Luchó duramente por el pan y no recibió honores ni obtuvo recompensas, acaso tan solo, y no en justa escala, aplausos incidentales de amigos y desconocidos por una crónica, por un poema. Ah, pero tuvo, afortunado, un alto amor materno, el tibio amor conyugal, el tierno amor de los hijos, estímulos para sus batallas. Que le depararon sin duda alegrías y cuidados y lo hubieran hecho feliz, si su alma turbulenta, anidada por error en un medio que a fin de cuentas le era ajeno, hubiese estado condicionada para la felicidad”. Por su parte, el periodista León Aguilera (Nicaragua, 1901-Guatemala, 1997) dijo de él: “Bueno como un niño, un poco díscolo en sí, pero sedoso e inerme, compañero desconcertante, pero tan poeta, tan artista, tan intensamente talentoso. Pero fue un espíritu inasible, se escapaba hasta de las manos protectoras, se iba tras su propia terrible paradoja, se escapaba de su carne tras una sombra de enigma”.
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de febrero
es la fecha en la cual los restos del popular Padre Pío, se despedirán de la basílica de San Pedro en El Vaticano, a donde fueron trasladados desde el santuario de San Giovanni Rotondo, con motivo del Jubileo de la Misericordia.
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Cuento 120
o Balsells Rivera
AMAGÁS os cuentos
Las cifras Archivo
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personas presenciarán la primera partida internacional de ajedrez que se registra en La Antártida, la cual enfrentará a la excampeona mundial, la china Hou Yifan, y el maestro Cristóbal Henríquez, en una base chilena.
Fiesta de disfraces Willy Estrada
Archivo
Les voy a contar una historia que les parecerá increíble. Una vez cacé un alce. Me fuí de cacería a los bosques de Nueva York y cacé un alce. Así que lo aseguré sobre el parachoques de mi automóvil y emprendí el regreso a casa por la carretera oeste. Pero lo que yo no sabía era que la bala no le había penetrado en la cabeza; sólo le había rozado el cráneo y lo había dejado inconsciente. Justo cuando estaba cruzando el túnel el alce se despertó. Así que estaba conduciendo con un alce vivo en el parachoques, y el alce hizo señal de girar. Y en el estado de New York hay una ley que prohíbe llevar un alce vivo en el parachoques los martes, jueves y sábados. Me entró un miedo tremendo… De pronto recordé que unos amigos celebraban una fiesta de disfraces. Iré allí, me dije. Llevaré el alce y me desprenderé de él en la fiesta. Ya no sería responsabilidad mía. Así que me dirigí a la casa de la fiesta y llamé a la puerta. El alce estaba tranquilo a mi lado. Cuando el anfitrión abrió lo saludé: “Hola, ya conoces a los Solomon”. Entramos. El alce se incorporó a la fiesta. Le fue muy bien. Ligó y todo. Otro tipo se pasó hora y media tratando de venderle un seguro. Dieron las doce de la noche y empezaron a repartir los premios a los mejores disfraces. El primer premio fue para los Berkowitz, un matrimonio disfrazado de alce. El alce quedó segundo. ¡Eso le sentó fatal! El alce y los Berkowitz cruzaron sus astas en la sala de estar y quedaron todos inconscientes. Yo me dije: Esta es la mía. Me llevé al alce, lo até sobre el parachoques y salí rápidamente hacia el bosque. Pero… me había llevado a los Berkowitz. Así que estaba conduciendo con una pareja de judíos en el parachoques. Y en el estado de Nueva York hay una ley que los martes, los jueves y muy especialmente los sábados… A la mañana siguiente, los Berkowitz despertaron en medio del bosque disfrazados de alce. Al señor Berkowitz lo cazaron, lo disecaron y lo colocaron como trofeo en el Jockey Club de Nueva York. Pero les salió el tiro por la culata, porque es un club en donde no se admiten judíos. Regreso solo a casa. Son las dos de la madrugada y la oscuridad es total. En la mitad del vestíbulo de mi edificio me encuentro con un hombre de Neanderthal. Con el arco superciliar y los nudillos velludos. Creo que aprendió a andar erguido aquella misma mañana. Había acudido a mi domicilio en busca del secreto del fuego. Un morador de los árboles a las dos de la mañana en mi vestíbulo. Me quité el reloj y lo hice pendular ante sus ojos: los objetos brillantes los apaciguan. Se lo comió. Se me acercó y comenzó un zapateado sobre mi tráquea. Rápidamente, recurrí a un viejo truco navajo que consiste en suplicar y chillar.
Woody Allen/ Estados Unidos
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Ilustración de Milo Manara que da carátula al cómic que realizó en torno al proyecto de Viaje a Tulum.
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Fellin Tulu
A mediados de los años ochenta, Federico Fellini viajó a México con la intención de filmar una película basada en los libros de Carlos Castaneda. El filme nunca se realizó. ¿Las razones?, tan fantásticas como una película del italiano, tan esotéricas como un libro del antropólogo peruano. Sergio R. Blanco *
oma estaba sosegada y para ser noviembre no corría nada de viento. Hacía una hora que Vincenzo Mollica, uno de los periodistas más famosos de Italia, había terminado de comer. Era sábado. Sonó el teléfono celular que tenía en el bolsillo. No esperaba la llamada. “Pronto?” La voz venía del otro lado del Atlántico, desde México. Un periodista trataba de reconstruir, aún sin desayunar, un misterio sin pies ni cabeza, lleno de versiones contradictorias: un viaje que Federico Fellini (1920-1993) hizo por el norte de México y Yucatán a mediados de los años ochenta para preparar una película que, al final, nunca se rodó: Viaggio a Tulum. Resonó la voz grave y afable de Mollica.
El visionario
Crítico cinematográfico, conductor para la Rai 1 del programa de espectáculos, cine, música y cómics Doreciakgulp, Mollica mantuvo durante años una amistad estrecha con Fellini. En los tres cuartos de hora que duró la entrevista, hablaron de mensajes anónimos, llamadas inquietantes, mujeres con poderes paranormales y dibujadas con senos turgentes, peyote, ritos chamánicos, mitos precolombinos, amenazas, escritores fantasmagóricos y Marcello Mastroianni convertido en cómic sin enterarse. La conversación terminó así: “Fellini dijo una frase muy importante una vez; una pequeñísima: L’unico vero realista è il visionario. El único realista verdadero es el visionario. Creo que en esta frase está la clave de toda la obra de Fellini, pero en particular de Viaggio a Tulum, la película que encierra el misterio que usted está tratando de revelar”.
ni en um
Viaje a Tulum plantea algunos enigmas: ¿existe una explicación lógica del viaje brujo que experimentó Federico Fellini y los que lo acompañaron? ¿Por qué razón Fellini se abstuvo de filmar la película? ¿Por qué desapareció misteriosamente Carlos Castaneda (1925-1998), el famoso escritor de origen peruano en cuyas obras se basó el argumento cinematográfico? Las respuestas están en México. Era octubre de 1984 y Federico Fellini recibió una llamada cuando se encontraba en el set de Cinecittà durante la preparación de Ginger y Fred. - Carlos está aquí. ¿Quieres verlo? Fellini había buscado sin éxito a Carlos Castaneda desde hacía 15 años. Sus libros publicados en todo el mundo le generaban gran curiosidad y admiración: Las enseñanzas de Don Juan(1968), Una realidad aparte (1971) y Viaje a Ixtlán (1973). En ellos se revelaba parte de la sabiduría de don Juan Matus, el pseudónimo de un supuesto indio yaqui que habría conocido en el desierto de Sonora en una investigación que formaba parte de sus estudios de antropología en la Universidad de California. Este brujo, según el propio Castaneda en un relato en primera persona, lo habría tomado como aprendiz, y le habría revelado los preceptos ancestrales de su pueblo: los usos del peyote como una planta psicotrópica, así como los poderes sobrenaturales que los hombres podían llegar a dominar.
Un siciliano
Fellini tenía el proyecto de realizar una película basada en los libros de Castaneda, pero no había hallado la manera de adquirir los derechos. Ni el agente literario de Castaneda, Ned Brown, ni tampoco alguno de los directores de la editorial que lo publicaba, Simon Schuster, lo habían visto nunca o eso decían, pues sus textos les llegaban a través de intermediarios. No había fotografías en las cuales confiar. Unos decían que no existía (actualmente hay quienes piensan así); otros, que el antropólogo había muerto. La esposa del entonces presidente José López Portillo, Carmen, le dijo que estaba en una institución psiquiátrica. Finalmente logró establecer contacto por medio de una mujer mexicana que había colaborado con él como una de sus asistentes de dirección en 1979 en La ciudad de las mujeres, Yogi Ruge, apodo de Tiahoga Ruge. Años después, el cineasta recordó la escena de ese encuentro nocturno con Castaneda en el Hotel Inglaterra. Está narrada en 1988 en la desaparecida revista L’Europeo:
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Fotos: Archivo
“A la hora de la cita llegó un hombre pequeño, macizo, moreno: un siciliano, un sicilianote con los dientes blancos brillantes, los modales muy afables, cordiales, festivos. Alguien muy jovial: ningún rasgo romántico que pudiera hacer pensar en algo de hechiceresco. La sonrisa del mexicano, que asemeja a los calabreses, a los napolitanos, el cabello ondulado y brillante, cejas muy negras, el ojo un poco exoftálmico, pero afable, curioso. Uno de esos ojos que tocan, con esa festividad táctil, esa forma de asegurarse que estás ahí y que están ahí contigo.My dear friend. ¡Amigo! Nos abrazamos”.
La nube siniestra
Al día siguiente, Fellini invitó a su huésped a Cinecittà. Le pareció simpático que Castaneda quedara encantado cuando vio a Marcello Mastroianni, como cualquier admirador. Después fueron a comer al campo, a Grottaferrata. En el camino había algunos prados llenos de retamas, y el antropólogo le dijo cómo podía preparar una infusión de las flores de ese arbusto que tiene el mismo poder que el LSD, pero sin las consecuencias dañinas. Otros directores de cine, como Jodorowsky, habían intentado, en vano, realizar una película basada en la obra de Castaneda. Parecía que el escritor había elegido a Fellini, igual que Fellini lo había elegido a él. En Roma se vieron en varias ocasiones. Castaneda, como un oráculo, insistió en que los tiempos eran propicios para hacer la película. Quería convencerlo de filmar en México, mientras que Fellini decía que podía hacer una réplica de los paisajes mexicanos en Cinecittà. Ése fue el primer desacuerdo entre ambos. El cineasta le presentó a su productor, Alberto Grimaldi. Fellini pretendía posponer el encuentro porque estaba a punto de comenzar el rodaje de Ginger y Fred, pero Castaneda se lo impidió: le dijo que la siguiente cita debía ser inmediatamente en Los Ángeles. El viaje se llevó a cabo con dinero de Grimaldi, en 1984, pero Fellini nunca rodó la película. La nube siniestra del viaje mexicano comenzó a expandirse cuando Fellini regresó a Roma y contó entre sus círculos amistosos que Castaneda se había esfumado, pero que él y su comitiva habían vivido un viaje con tintes inexplicables, lleno de notas anónimas, llamadas amenazantes y señales de tipo esotérico. “Cuando Fellini venía a Bolonia -recordó el ex director de la Fundación Fellini, Vittorio Boarini, en una conversación telefónica desde la misma ciudad-, iba a cenar a casa de Renzo Renzi o de Dario Zanelli (sus amigos y biógrafos, ya fallecidos) y siempre me invitaban por-
Los dibujos de Manara están cargados de sensualidad.
que yo era muy amigo de Renzi. Era la ocasión de conversar con Fellini. Alguna vez hablamos de Viaggio a Tulum. Siempre fue muy reticente a contar el motivo por el que no hizo la película. Yo no creo en la cuestión de las notas y las voces y las llamadas. Creo que es una invención de Fellini. Él era famoso porque inventaba. Fellini dijo siempre que tenía la sensación de que la película no se sostenía en pie. Su expresión exacta era Me parece que estoy construyendo una casa saltando un piso. De la tercera planta se pasa a la quinta”. La leyenda esotérica de esta película no hecha quedó cristalizada cuando, en 1986, el Corriere della Sera publicó con el título Viaggio a Tulun (con n) un argumento cinematográfico que el cineasta había escrito en colaboración con su escenógrafo Tullio Pinelli e ilustraciones de Milo Manara. El texto, que apareció anunciado como una exclusiva de la que iba a ser la siguiente película de Fellini, se publicó del 18 al 23 de mayo de 1986. El guión narrado era inquietante, pero lo era más el mensaje con que terminaba: “los hechos aquí presentados sucedieron en la realidad”. En este texto cinematográfico de Fellini, se narra la historia de una película dentro de una película: de un director de cine que decide hacer un filme basado en los libros de leyendas y ritos mágicos de antiguas civilizaciones aztecas
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En la historieta dibujada por Manara se combinan elementos oníricos y de la realidad urbana.
escritos por un estudioso latinoamericano del que nunca se dice el nombre, como evitando nombrar a Carlos Castaneda. El cineasta, desde Roma, viaja a Los Ángeles acompañado de un amigo periodista, Gian Maria, que es un escéptico de todo lo que tiene que ver con lo esotérico. Al llegar, los recibe Geraldo, el joven hijo de un productor cinematográfico, quien les presenta al antropólogo que debería guiar la expedición por los lugares de sus hazañas. A la mañana siguiente, el director de cine encuentra en su habitación una nota con una caligrafía temblorosa, en la que un remitente desconocido le advierte que no se fíe del estudioso y que sus movimientos están siendo vigilados. Cuando la muestran al antropólogo, éste se altera. A punto de cancelar el viaje, salen al día siguiente en dirección al norte de México en dos coches: uno para el estudioso mismo y sus dos pupilas y el otro para el grupo de los cineastas, conducido por la novia ocasional de Geraldo, Sybil, que ha leído los libros del antropólogo y cree en la brujería.
El dios descendente
En Mexicali van a buscar a un tal Silvio, dotado de poderes extraordinarios, pero en su paupérrima choza sólo hay una anciana que los invita a pasar. Durante la noche viven una experiencia alucinatoria gracias al peyote y las drogas inhaladas, y al día siguiente, al salir de su hotel, descubren que el antropólogo se ha ido. Desde ese momento continúa la sucesión de mensajes misteriosos que los instan a viajar a Tulum. Toman un avión de Mexicali y llegan al aeropuerto de Calcun . Allí conocerán a una extraña mujer con poderes paranormales, Helen, que conduce un coche despampanante y los introducirá a ritos mágicos. También aparecerá un profesor de la UCLA, Tobia, que les irá revelando los secretos de las civilizaciones precolombinas cuyas ruinas van recorriendo, especialmente en Chichén Itzá. Geraldo, por celos, abandonará la expedición llevándose a Sybil. Sin dejar nunca de recibir mensajes anónimos, conocerán a un chamán, don Miguel,
muy similar al don Juan de Castaneda, y finalmente llegarán a Tulum, polo de energía positiva, donde cumplirán un cometido absurdo: tomar una simple fotografía del templo del dios descendente.
La limusina negra
Pasaban ligeramente las 15:00 horas italianas cuando se oyó el sonido del teléfono. No es que Andrea de Carlo suela contestar aparatos ajenos cuando se hospeda en la casa de amigos. Pero aquel viernes de otoño, el escritor estaba esperando una llamada de México. En 1984, De Carlo, cuando tenía poco más de 30 años, acompañó a Fellini a Los Ángeles y a México. De hecho, recalca que fue exactamente ese año y no 1985 como ha publicado recientemente Tullio Kezich, biógrafo del realizador italiano. Estaba a punto de salir su segundo libro, Macno, que llegó a las librerías precisamente en esas fechas. Gracias a la aventura mexicana, De Carlo publicó en 1986 su tercera novela, Yucatan, en cuyas páginas narra, alternando la realidad con personajes ficticios, los sucesos extraños allí acontecidos. Sus protagonistas son un director de cine y un periodista. Esa novela no le agradó a Fellini, y ambos artistas se alejaron durante años, para reencontrarse al final de la vida del cineasta. En la conversación telefónica no se escuchó, pero está, aunque lejos, ese mar rugiente de Liguria, grisáceo como siempre en noviembre. Al acabar de conversar De Carlo salió hacia Florencia para promocionar su último libro, Luielei. A Milán, donde vive, llegó el lunes siguiente. Después viajó a Londres. La voz es veloz y temperada. - Si, pronto? De Carlo fue asistente de Fellini entre 1982 y 1983 durante la película La nave va. En octubre de 1984, el director le propuso que lo acompañara a Los Ángeles para encontrarse con Castaneda. La historia que le contó acerca de cómo había conocido al antropólogo (acrecentada en una versión más fastuosa donde una limusina negra se habría detenido en la calle y de ella habría emergido el escritor) le parecía
inverosímil, pero sabía que Fellini solía fantasear, o reconstruir, casi todo. Partieron a Los Ángeles, y en el aeropuerto los esperaba el hijo de Alberto Grimaldi, productor cinematográfico de Fellini. En el hotel, se encontraron con Castaneda. Hasta aquí, todo coincide con el guión del Corriere della Sera. “Fue la primera vez que lo vi. Era un hombre bastante pequeño, muy enérgico, con cabello teñido de un negro muy intenso. No era, para nada, el hombre silencioso y misterioso que yo imaginaba. Era un hombre muy exuberante y parecía también muy contento de estar a punto de hacer una película con Fellini”.
Algo se truncó
De Carlo recordó que Castaneda siempre iba acompañado de dos mujeres, dos pupilas que le tenían una devoción como si se tratara del líder de una secta: Florencia y Taisha. Una de ellas contaba insistentemente cómo Castaneda la había curado. Desde Italia, Alberto Grimaldi ya había puesto en marcha a sus abogados en Estados Unidos para tramitar la adquisición de los derechos de los libros. La idea era que los tres italianos viajaran por México con el antropólogo para ver los lugares de sus historias, que inspirarían la película de Fellini. Pero algo se truncó. De Carlo dijo que empezaron a recibir mensajes que les prevenían contra Castaneda. Cuando Fellini se los mostró al antropólogo, éste se violentó. - Al principio Castaneda decía: “Ah, pero no es una cosa seria”. Cuando llegaron estos primeros mensajes que amenazaban, diciendo: “No hay que seguir a este hombre porque no sabe”, Castaneda nos decía: “Son unos locos que me persiguen”. Parecía una especie de culto. Después, se asustó mucho. Decía: “Si vienen conmigo, es muy peligroso para ustedes, en cambio, si van solos, no es peligroso”. Luego nos contó que lo habían seguido desde un automóvil, que quizá era la CIA. Y en este punto, desapareció y no lo volvimos a ver nunca más. (Esta historia continuará) *Gatopardo
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Gavetas
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Giras de Ubico
Imagen conmemorativa del general Jorge Ubico, aparecida en el DCA del 13 de febrero de 1932.
DCA, 13 de febrero de 1932. A un año de haber asumido la conducción de los destinos del país, en este número relatamos los incidentes más destacados de las varias giras hechas por el presidente de la República, general Jorge Ubico, a los departamentos desde los primeros días de su gestión. Quiso demostrar que el deber primordial de todo hombre de Estado es enterarse personalmente de los diversos aspectos de la vida pública, sin atenerse a los informes que le eleven, muchos de ellos con marcado tinte tendencioso. En cuatro etapas pueden clasificarse las giras realizadas por el general Ubico. La primera la efectuó a las regiones occidentales y las demás al Norte, al Oriente y al Sur de la República. Lo que las caracterizó fue que estas carecieron de artificialismo. Su carácter austero eliminó multitud de homenajes para dedicarse al análisis de los varios asuntos de las regiones visitadas. El miércoles 6 de mayo de 1931, a las 06:10 de la mañana partió la primera gira hacia Occidente. Acompañaban al primer mandatario, el señor ministro de Fomento, licenciado Leonardo Lara G.; el de Relaciones Exteriores, licenciado Skinner Klée; el de Educación Pública, doctor Ramón Calderón; el secretario privado Antonio Nájera Cabrera y los miembros del Estado Mayor. Historiar esta gira, superada solamente por las que, en épocas lejanas realizara el gran Reformador y patriota Justo Rufino Barrios, es apuntar uno de los grandes capítulos de la historia nacional. Desde aquellos días, los gobernantes no se habían acercado al pueblo para auscultar sus necesidades y tomar medidas categóricas que sirvan de amparo y que pongan coto a toda clase de abusos. El general Ubico, al trazar su programa de gobierno, manifestó que él llegaría al poder para servir a la Nación en una forma honrada, rompiendo de una vez para siempre con los manejos turbios y las componendas inicuas. Y este programa que fue respaldado y ampliado en la famosa Ley de Probidad, que se expidió no ha mucho, ha sido cumplido.
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Reporte en V
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Amira Gornass:
Seguridad alimentaria para todos La nueva presidenta del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), Amira Daouf Hassan Gornass, embajadora de Sudán en Italia y ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), consideró que está al alcance de la mano el cumplir con el objetivo de hambre cero en 2030, porque “ya sabemos cómo producir lo suficiente para alimentar el planeta”. Katherine Mackenzie* Ahora se trata de comprender cómo pueden funcionar mejor los sistemas alimentarios para que ya no perdamos ni desperdiciemos comida y que esta se distribuya de manera más equitativa”, dijo la embajadora. Gornass, elegida como presidenta del CSA en octubre, planteó que el cambio climático, los conflictos y las crisis políticas, entre otros factores, afectan la seguridad alimentaria y la productividad agrícola. Destacó que hay ejemplos positivos en la lucha contra el hambre mundial, como los de Brasil e India, pero también hay casos de retrocesos. Estos temas están sumamente interrelacionados y los países del Sur en desarrollo y del Norte industrializado deben trabajar en ellos simultáneamente, de una manera holística e integrada, para que en el año 2030 ni una sola persona se quede atrás, exhortó la embajadora.
¿Los retos más difíciles?
Nuestro planeta, aunque grande y generoso, tiene límites físicos y recursos naturales limitados que, en el mundo poblado y globalizado de hoy, son cada vez más escasos. Esto genera una demanda que compite por la tierra, el agua, los nutrientes, entre otras cosas. Los suelos se agotan. Esto impacta en la productividad agrícola y afecta aun más nuestro ambiente. El cambio climático probablemente sea el más preocupante de estos cambios que nos afectarán a todos, sin excepción. Los factores políticos y de gobernanza también entran en
juego. En todo el mundo, las crisis prolongadas se multiplican. Estos conflictos afectan la producción de alimentos, desde la siembra y la cosecha, pasando por el procesamiento y la distribución hasta el consumidor final. La coordinación de las políticas y la coherencia es un tema importante para la seguridad alimentaria y la nutrición en todo el mundo. Por ejemplo, es posible que los diferentes ministerios de un gobierno no compartan los mismos puntos de vista o que tengan enfoques diferentes y en ocasiones antagónicos ante un problema, lo que hace que la aplicación de las políticas, como aquellas que apuntan a quienes padecen la inseguridad alimentaria, sea difícil o incluso pongan en peligro sus resultados. Los países dentro de una región también deben mejorar la coordinación de sus políticas. Algo que tenemos que lograr es una mejor comunicación. En términos generales, todos los actores tienen que reconocer su responsabilidad compartida. Cada actor tiene un interés, y responsabilidades, en alcanzar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición en el mundo.
¿Qué ha tenido éxito y qué podría funcionar mejor?
Hay ejemplos de importantes avances en la lucha contra el hambre. A nivel mundial, los números están bajando y, en general, las regiones hicieron un buen progreso. Algunas cumplieron todas las metas internacionales relacionadas con el hambre para 2015. Sin embargo, otros han retrocedido debido a factores nuevos, como las crisis políticas. Definitivamente, los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) pueden cumplirse para 2030. Ya sabemos cómo producir lo suficiente para alimentar el planeta. Ahora se trata de comprender cómo pueden funcionar mejor los sistemas alimentarios para que ya no perdamos ni desperdiciemos comida y que esta se distribuya de manera más equitativa, esté disponible a un precio justo que permita a los productores mejorar sus medios de vida, y que a la vez sea nutritiva y suficiente. En consecuencia, las poblaciones estarán mejor y los países tendrán la capacidad para crecer. El aumento de la producción de los pequeños agricultores es clave para lograr esto.
Estas son las personas que podrán incidir en la nutrición y en la calidad de los alimentos, en general.
¿Ejemplos de éxito?
Brasil es un excelente ejemplo. “Hambre Cero” es un programa del gobierno brasileño introducido en 2003 por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el objetivo de erradicar el hambre y la pobreza extrema, mediante la combinación de una serie de políticas de protección social y medidas de redes de seguridad dirigidas a incrementar la productividad de los pequeños agricultores. India también tiene logros para compartir. Por ejemplo, lanzó una exitosa campaña de medios sociales dirigida a educar a la población –y específicamente a las mujeres– sobre los síntomas y las consecuencias de la desnutrición, así como los beneficios de la variedad en la dieta, especialmente para los bebés y los niños menores de cinco años. La campaña se puso en marcha gracias al apoyo de una compañía telefónica, que le dio a la gente que vio un video (educativo) minutos telefónicos adicionales. ¡Como consecuencia de la campaña la desnutrición bajó de 51 por ciento a 37 por ciento!
¿Cree que los gobernantes del mundo comprenden?
¡Lo hacen! El mensaje que enviaron en septiembre pasado mediante la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, es que los temas de desarrollo están sumamente interrelacionados y que tenemos que traba-
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”Todos los países tienen que trabajar juntos para adaptarse al cambio climático y mitigarlo”.
momento. Los miembros correspondientes a múltiples partes interesadas del CSA se reunirán este año en grupos de trabajo de composición abierta para discutir la forma de poner en práctica las decisiones adoptadas en la reunión plenaria del CSA en octubre pasado.
¿El cambio climático no es un problema enorme?
Los países del Sur podrán superar en buena medida la amenaza de la hambruna, adoptando los Objetivos del Desarrollo Sostenible como política de Estado.
jar en ellos simultáneamente, de una manera holística e integrada y que reúna a los países en desarrollo y a los desarrollados, los gobiernos y las demás partes interesadas. El desafío es que, mientras que la seguridad alimentaria y la nutrición generan beneficios que afectan a muchos sectores, tanto a la salud y el crecimiento económico, como al ambiente y el bienestar general de la población, alcanzarlas también requiere a la vez mover cosas en muchos sectores distintos.
Por ejemplo, se deberían incluir “políticas sensibles a la nutrición” en los planes de salud, los programas de desarrollo agrícola, la gestión del agua, la educación, etcétera. Este es el motivo por el cual la seguridad alimentaria y la nutrición se lograrán solo si todas las partes interesadas trabajan juntas. Este también es el motivo por el cual la Agenda 2030, y la mejora de la nutrición, ocuparán un lugar central de la agenda del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial desde este
Así es, sobre todo en los países en desarrollo. Un aumento de 2 grados centígrados (en la temperatura promedio mundial) tendrá un impacto dramático en los rendimientos de los cultivos y su contenido nutricional en muchas regiones del mundo, y también afectará la variabilidad del clima, que a su vez tiene efectos adversos sobre las cosechas y la disponibilidad de alimentos. El cambio climático puede también generar movimientos importantes de personas desplazadas, los “refugiados climáticos”, que tienen importantes consecuencias para la seguridad alimentaria. Pequeños cambios en una situación de frágil equilibrio podrían tener enormes repercusiones políticas y humanitarias. Todos los países tienen que trabajar juntos para adaptarse al cambio climático y mitigarlo. Debemos trabajar para proporcionar más financiación y ayuda técnica. Debemos habilitar a los agricultores para que puedan soportar estos cambios de manera sostenible. Debemos encontrar y adoptar en todo el mundo métodos de producción agrícola que sean sostenibles, y rápidamente. Pero las soluciones están a nuestro alcance, gracias al enorme potencial tecnológico y de innovación, así como a los conocimientos tradicionales locales sobre la forma de producir alimentos de buena calidad utilizando los recursos disponibles en todo su potencial y de manera sostenible. Sobre este tema, el CSA encargó un informe a un grupo de expertos de alto nivel, titulado “Desarrollo agrícola sostenible, incluido el papel del ganado”, que se presentará en julio de 2016. En 2012 el CSA publicó el informe titulado “El cambio climático y la seguridad alimentaria”, que cambió la perspectiva sobre el tema. El informe presentó la idea de la “agricultura climáticamente inteligente”, y los negociadores se percataron de que la agricultura debe estar incluida en las negociaciones sobre el clima y que no es solo una parte del problema, sino que también tiene un enorme potencial para las soluciones. Las recomendaciones políticas que se negociaron en virtud de este informe siguen siendo de gran actualidad. En el período previo a la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el CSA defendió abierta y activamente la adopción de una narrativa común para el desarrollo sostenible en los próximos 15 años –entre los ODS, la financiación para el desarrollo y medidas rápidas para limitar el cambio climático– que asegure que todas las partes asuman su plena responsabilidad y contribuyan a un mundo mejor. El CSA continuará utilizando su modelo de trabajo y poder de convocatoria para apoyar la acción conjunta, asegurándose de que la aplicación de todos los ODS que su mandato abarque tenga en cuenta la necesidad de la acción climática.
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Contando el tiempo
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Asalto al cuartel
Imagen del interior de El Paraíso, una vez consumado el asalto.
Vista general de las instalaciones del cuartel, luego d
Recientemente fue presentado en la Universidad Centro Americana “José Simeón Cañas” de El Salvador, El secreto de El Paraíso, obra de Armando Salazar que registra las maniobras previas al asalto del cuartel El Paraíso, en el oriental Chalatenango. Róger Lindo * na tarde de finales de diciembre de 1983, un contingente de guerrilleros con zapatillas negras, armas cortas y extraños aparejos de bambú se concentró en El Trigalito, un área remota de pinares y vientos helados en el corazón de Chalatenango, listos para salir en misión. Los combatientes de las unidades de vanguardia (UV) que los observaban apenas podían creer que estos muchachos de aspecto estrafalario estaban destinados a penetrar el más inexpugnable de los cuarteles del Ejército, edificado según un patrón diseñado por estrategas estadounidenses. Este peculiar contingente era de las FES, las Fuerzas Especiales Selectas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional -FMLN-, las mejor motivadas, las más disciplinadas y formidables del hemisferio en esa época. Era el 30 de diciembre. Se encaminaban a asaltar la Cuarta Brigada de Infantería, mejor conocida como El Paraíso, un cuartel ubicado en una explanada a 20 kilómetros de la ciudad de Chalatenango, y a 90 de San Salvador. “Se le dijo a todo el mundo: señores, vamos para El Paraíso, vamos a hacer este asalto, vamos a tomarlo, vamos a aniquilarlo”, recuerda Felipito, el jefe de las FES. Un hombre de baja estatura, flaco, de mirada concentrada, que nunca alza la voz. Esta operación ha sido reconstruida paso a paso por el escritor Armando Salazar a partir de
En el mapa de curvas a nivel, se ve, en líneas rojas, la dirección del “golpe de mano”.
decenas de consultas y entrevistas con excombatientes y antiguos jefes guerrilleros que participaron en las acciones y en la planificación. El producto de esa investigación es El secreto de El Paraíso, publicado por UCA Editores. La Cuarta Brigada era el bastión estratégico del Ejército en la zona norte del país, base de sus ofensivas de contrainsurgencia, centro de gravedad del régimen en la zona norte. Albergaba dos compañías de 800 hombres. A pesar de que el Ejército salvadoreño ya había experimentado sorpresas a cargo de las unidades especializadas del FMLN –fuerzas especiales de la guerrilla destruyeron una parte considerable de las aeronaves en el aeropuerto militar de Ilopango en 1982– este ataque en la víspera del Año Nuevo tomó de sorpresa al Estado Mayor del Ejército. “Durante los años 1980-81”, describe Salazar, “el control político-militar del territorio de Chalatenango parecía la piel de un leopardo. El control del Ejercito se entrecruzaba con el
control guerrillero”, describe Salazar. El mapa empezó a cambiar en 1982 con el ataque guerrillero al puesto militar de San Fernando, dirigida por Hugo “El Negro”, un internacionalista argentino. Luego las FPL llevaron a cabo una campaña para destruir las posiciones del Ejército en los alrededores de La Montañona y el oriente del departamento.
Una maqueta de 5 metros
El Paraíso era supuestamente imbatible. El cuartel estaba defendido por alambre de púas, obras de fortificación, un sistema de iluminación nocturna, patrullas móviles, postas fijas, patrullas, contraseñas y, lo más temible, la Guardia de Prevención, un emplazamiento con oficiales y tropas listas para entrar en combate de noche y de día. Un vehículo blindado y apertrechado custodiaba la entrada de las barracas. Sin embargo, los exploradores de las FES pacientemente fueron desentrañando los secretos defensivos de El Paraíso a lo largo de varios
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l El Paraíso, 1983
del ataque.
Combatientes del FMLN posan en el exterior de un edificio en Chalatenango.
meses de penetraciones nocturnas, invisibles a las postas y el sistema defensivo de la instalación. Al mismo tiempo, se sometían a un entrenamiento riguroso. Mardey, un de los integrantes originales de la FES cuenta que apenas dormían. “Estábamos en instrucción durante el día y a veces en la noche”, y los simulacros de alarma ocurrían a medianoche y en la madrugada. Levantarse, equiparse y calzarse les tomaba 37 segundos, aquello en las noches gélidas de El Trigalito, a mil 600 metros de altura, batidos por las ventiscas y la lluvia helada. “Aprendimos a utilizar el camuflaje, diferentes tipos de armas, el TNT, los tiraflectores, las cápsulas detonantes... Hicimos prácticas de tiro, de llegar a la puerta... aniquilar con la subametralladora o con la pistola al centinela... tirar la carga hacia el interior”, narra Felipito.
para elaborar una maqueta de cinco metros de largo, curvas de nivel incluidas, un modelo a escala del objetivo. En cierto momento, los intensos reflectores del cuartel se erigieron en obstáculo formidable para seguir explorando. Entonces el mando envío a sabotear la electricidad en las horas de exploración. Se iba la luz desde Apopa y Aguilares hasta Chalatenango. “Vimos los dormitorios. Vimos la hora de los relevos. Vimos que había uno en cada puerta de los dormitorios”, recuerda Felipito. Cada grupo de exploración elaboraba un mapa a partir de sus incursiones, pero desconocía los mapas y los detalles específicos de las exploraciones de los otros grupos. Sólo un grupo de la cúpula militar de las Fuerzas Populares de Liberación -FPL-, integrante del FMLN, tenía el cuadro completo del teatro.
Más información
Zapatillas de viejita y TNT
La guerrilla había obtenido alguna información interna de la brigada, ofrecida por desertores y soldados que habían sido capturados en combates anteriores: detalles sobre la disposición de las cuadras, el terreno y los oficiales. Un desertor del batallón Atonal, por ejemplo, delató la ubicación de los cubículos de los oficiales y la conformación de los dormitorios de soldados. Pero el grueso de la información se recabó gracias a la pericia y el sigilo con que operaban combatientes como Félix, Manuelón, Tony El Tunco, Andrés, Mardey, Jorge, Vidal y otros. “Ya cuando tenés tu objetivo, te enfocás en las características del terreno. Si el terreno es falda, vos vas a hacer ejercicio de incursión en falda, y buscas el terreno más parecido. Si las piedras se resbalan al nomás poner el pie, en ese tipo de terreno vas a ir a entrenar”, dice “Mardey” quien era instructor de grupo. Se cubrían el cuerpo con parches de tela de camuflaje, café si el terreno lo pedía. Se infiltraron al complejo militar por turnos, una y otra vez, y en cada incursión penetraban más hondo, aprendiendo algo nuevo. Los topógrafos de la guerrilla usaron esa inteligencia
Fotos: Archivo
El núcleo inicial de la FES, 25 combatientes, se nutrió con los mejores elementos de los distintos destacamentos de los frentes, hasta completar una fuerza de 125 comandos. Antes de partir a la tarea, el jefe militar de la maniobra, Dimas Rodríguez, arengó a la tropa. “Dijo que era una operación muy determinante, y que era como romper un candado”, rememora un combatiente en el libro. Los zapatos que utilizaban eran de tela suave y suela delgada, zapatillas de viejita”, recuerda Rafita de la FES. Al verlos partir al combate, sus compañeros de las Unidades de Vanguardia (UV) se burlaban de ellos; decían que a matar culebras iban con esas varas. A una compañera que los vio partir, el aspecto de sus compañeros le hizo pensar en un grupo de actores camino a presentar una pieza de teatro. Los extremos de las varas de bambú remataban en sendos tacos de TNT, 400 gramos cada bloque, afianzado con hilo, papel y parafina: el arma principal de la FES. La maniobra de las FPL, dice Salazar, cubría casi la mitad del departamento de Cha-
latenango. Destacamentos de UV aguardaban ocultos fuera del complejo el momento de la oleada de asalto. El batallón K-93 se desplegó al occidente del objetivo, ocupando posiciones en el área de la carretera Troncal del Norte. El SA-7 se ubicó en el pueblo de El Paraíso y montó una contención en el camino a Santa Rita. El SS-20 fue enviado a sitiar el Destacamento Militar 1 en la ciudad de Chalatenango. Su misión era fijar a esa tropa para impedirle acudir en auxilio de El Paraíso. Había guerrilleros en varias lomas y alturas, incluyendo unidades antiaéreas, de logística y aseguramiento, puestos médicos y unidades de milicias populares, a la espera de que las FES rompiera los muros del cuartel. Simultáneamente, el FMLN había preparado una operación con hombres rana para volar el puente Colima, que comunica Chalatenango con San Salvador. El plan era transportar las cargas explosivas en una balsa, valiéndose de la lechuga o ninfa gigante que crece en el lago como camuflaje. La mayor parte de los combatientes movilizados para la tarea no fueron informados de la razón de la maniobra hasta la noche del 29 de diciembre, horas antes del ataque. De los jefes de pelotón para abajo ninguno estaba en el secreto de El Paraíso. A las 7 de la noche el cuartel lucía iluminado. “Todos lo mirábamos” dice Héctor, entonces capitán. Los grupos de la FES ya estaban adentro, avanzando, avanzando. Poco después de la medianoche se fueron las luces. A las 2 de la madrugada del 30, encaramado en una loma junto al resto del mando, Dimas dijo: “Ya es la hora, ya es la hora”. A las 02:02, un soldado con la camisa desabotonada se asomó a un costado de la Guardia de Prevención del cuartel. Frente a él había dos raras figuras que llamaron su atención. “¿Qué pasa?”, preguntó. Rafa Chicuache, del comando de “Mardey”, levantó su fusil.Ahí comenzó la toma de El Paraíso. * Escritor y periodista
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Tragaluz
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El director mexicano vuelve a la pantalla con The Revenant una película sobre la grandeza del alma y el vacío de la venganza. Felipe Restrepo Pombo* lejandro González Iñárritu estrena una nueva película: The Revenant. El director presentó la edición final de esta nueva producción, que tuvo un complejo rodaje en paisajes congelados. En ella, el mexicano demuestra de nuevo por qué es uno de los realizadores más respetados de la industria. The Revenant es una cinta de imágenes estremecedoras, fotografiadas con luz natural por Emmanuel Lubezki; rodeada de silencios, con una banda sonora sobrecogedora, y con Leonardo DiCaprio en el papel de Hugh Glass. Así fue la más reciente aventura cinematográfica de El negro, después del premio Oscar. Hugh Glass está a punto de morir. Lleva días caminando por el bosque nevado, tratando de cobijarse con una piel de oso. Es el mismo oso que lo atacó, que casi lo mata: las garras enormes rasgaron y perforaron su abdomen, la espalda, el cuello. Hugh Glass sobrevivió para caminar durante días, semanas, sufriendo frío, hambre, sed. Tiene los ojos azules, un brillo extraño en la mirada afilada; por lo demás, está casi muerto. Un casi muerto que, antes de terminar de morir, busca venganza.
El que regresa de la muerte
La palabra revenant significa “el que regresa de la muerte o de una larga ausencia”. Pero esta vez Alejandro González Iñárritu no necesitó mucho tiempo para volver con fuerza. En febrero de este año recibió el Oscar a la mejor película por Birdman, y menos de un año después llega a la pantalla con The Revenant, la épica historia de Glass, un cazador de pieles de principios del siglo XIX interpretado por Leonardo DiCaprio, que durante una expedición es atacado por un oso salvaje y abandonado a su suerte por sus compañeros. Tras sobreponerse al ataque, busca volver a la civilización para vengarse de quienes lo traicionaron. Basada en una historia real y en algunos aspectos de la novela de Michael Punke, con un guión escrito por Iñárritu y Mark L. Smith, The Revenant ofrece imágenes estremecedoras, que conmueven, que recuerdan la fragilidad del ser humano y la fortaleza de su espíritu: el lienzo blanco, imponente, de un bosque nevado; un hombre diminuto que a pesar de todo avanza. Una aldea devastada invadida por jabalíes. Una imponente manada de búfalos inesperadamente atacada por lobos. Una percusión rítmica de fondo, que podría ser un tambor de guerra o el latido de un corazón. Un hombre que respira agitado, que deja la vida a cada paso. The Revenant lanza al rostro del espectador todas las posibilidades del espíritu humano. Con la historia de un hombre casi muerto, Alejandro González Iñárritu demuestra que está más lleno de vida que nunca. ”Hugh Glass es un personaje de leyenda, en el medio oeste americano, y lo único que se sabe de él es que después del ataque del oso, que lo deja prácticamente destrozado, es abandonado por quienes se supone que debían cuidarlo, seguros de que iba a morir” cuenta González Iñárritu, durante una entrevista telefónica des-
La producción y dirección de Birdman, abarrotó sus manos de reconocimientos.
de la ciudad de Santa Mónica. “Él sobrevive y, por un instinto de venganza, recorre más de 300 kilómetros solo durante dos, tres meses. Eso es todo lo que se sabe de él”. En realidad lo único que la película extrae del libro es eso, la espina, la anécdota, que es poderosa porque abre muchas puertas para explorar la resistencia humana, el instinto y qué es lo que hace al hombre sobrevivir. Aunque el mito de Hugh Glass dibuja a un hombre que enfrenta todos los obstáculos para confrontar a quien lo traicionó, la concepción de Iñárritu al hacer esta película iba más allá: buscaba crear un personaje que, al explorar sus emociones, pudiera encontrar su propia trascendencia.
La venganza como derrota
“La venganza es un instinto que forma parte de nuestro ADN; está implícito en las emociones, sucede en la realidad. Pero en lo personal yo siempre he sentido que la venganza, aun cuando se logra, siempre tiene un vacío. La venganza, aun ejecutándose, nunca traerá de regreso lo que uno ha perdido. Cuando el sentido de la vida de alguien es la venganza, ¿qué queda una vez que ésta se concreta? No queda absolutamente nada”. “Ésa es la pregunta que a mí me parecía importante sobre este personaje: si a lo largo de estos renacimientos, de esta experiencia transformadora a través de la naturaleza, con sus otoños, con sus profundos inviernos, y quizá con la entrada de la primavera, era posible que la transformación física transmutara a lo emocional, que hubiera un entendimiento de algo más profundo”. “Hay una gran mentira en los westerns que terminan con la venganza como un gran éxito; yo creo que es lo contrario. Creo que es un tema relevante en el mundo en que vivimos hoy, donde vemos que pagar violencia con violencia y venganza con venganza no lleva absolutamente a nada. Es un vacío que no se llena, es un barril sin fondo, y ésa me parecía una importante reflexión en la película”, reflexiona el cineasta.
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árritu: el renacido
Fotos: Archivo
“No hay posibilidad de llegar a un entendimiento, de llegar al verdadero sentido de la vida, sin amor”.
La charla con González Iñárritu tuvo lugar cinco días después de los atentados terroristas de noviembre pasado en París. Son días en los que la palabra venganza parece haberse instalado en el aire; pero el director asegura que hoy, como hace dos siglos, la solución no puede ser la Ley del Talión.
Recordando Biutiful
Desde el comienzo, Biutiful, otra de sus películas icónicas, fue una apuesta riesgosa. Después del éxito de sus tres primeros largometrajes (Amores perros, 21 gramos y Babel), González Iñárritu decidió tomar un camino diferente al que muchos esperaban. Babel, de 2006, le había dado una enorme notoriedad y los reconocimientos más importantes de su carrera: el premio a Mejor Director en el Festival de Cannes y siete nominaciones al premio Óscar, entre ellas la de Mejor Director. Su trayectoria, además, lo convertía en el líder natural de una generación de mexicanos que brillaba en la escena internacional. Las puertas estaban abiertas para dirigir un proyecto de algún gran estudio en Hollywood. Pero, cuando terminó la extenuante gira promocional de Babel, que lo llevó a recorrer el planeta, decidió hacer una pausa. En los últimos 4 años había tenido muy poco tiempo libre y estaba agotado: por eso quiso que su siguiente proyecto fuera a menor escala. Que marcara, de alguna forma, el comienzo de un nuevo proceso creativo. Sería una película íntima, enfocada en un solo personaje. Además sería hablada en español. Y, aunque desde el principio tuvo en mente a Javier Bardem como protagonista, decidió que el resto del elenco lo integrarían actores desconocidos. Algunos criticaron estas decisiones pues las consideraron un retroceso. También le advirtieron sobre los riesgos de taquilla en Estados Unidos, de volver al español. Pero a González Iñárritu siempre le han gustado los retos.
Una nueva Europa
En la película “El renacido” con Leonardo Dicaprio.
También tenía claro dónde quería filmar. Amores perros transcurre en México, 21 gramos en Estados Unidos y Babel en Marruecos, Japón y México. Por eso parecía natural trabajar en una locación con la que tenía una deuda: Europa. Escogió, además, un país que ha sido fundamental en su vida. En efecto, desde los 19 años, cuando se embarcó en un carguero que zarpó del puerto de Tampico, ha sentido fascinación por España. Todavía recuerda la emoción que sintió al llegar a Barcelona, en 1979, después de pasar un mes limpiando los pisos del barco. Fue la primera ciudad europea que conoció y quedó encantado con su diversidad cultural. Treinta años después regresó, con la cámara en mano, en busca de ese mismo asombro. Lo más sorprendente de este reencuentro —a pesar de que había visitado muchas veces Barcelona en los últimos años— fue descubrir cómo las nuevas comunidades de inmigrantes estaban cambiando la estructura social, política e incluso física de la ciudad. Entendió, durante una larga exploración de campo, que eran la base soterrada de una nueva Europa. *Gatopardo
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Ventanas
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Conquista sonora
Para los 70, a ambos lados del Atlántico, se producían obras que valía la pena apreciar. Los estadounidenses, con sus ritmos de rock n’roll incipiente, marcadamente festivo, tenían en qué ocuparse. Los salones de baile se masificaban y la moda era intentar algo de rebeldía con lo que había.
Fotos: Archivo
Marco Sajquin* ero, aunque pueda sonar altanero e “insensible”, tal como el descubrimiento de nuevas tierras, las islas británicas llegaron a ocupar nuevos territorios, solo que esta vez, por medio de las ondas sonoras. Las balas y las bayonetas fueron reemplazadas por sonidos etéreos que cruzaron el gran mar. La ola inglesa influyó a las tendencias estadounidenses con la mezcla del rock y el blues, así como con la crudeza que poco a poco, iba a dominar la esencia del referido género musical. Pero, según los entendidos, en la Invasión Británica, como se le llamó a esta incursión, el momento inicial que supuso ese “choque de culturas”, fue la llegada por primera vez de The Beatles a suelo americano. La popularidad les desbordaba y la tierra del Tío Sam, no fue la excepción.
La beatlemanía que desató la presencia del grupo en América, dejó secuelas perdurables.
relación con George Harrison, con quien incluso conformó el supergrupo The Travelling Wilburys, con otras luminarias como Tom Petty, Roy Orbison y Jeff Lyne. Sin embargo, Lennon fue también otro de los “iluminados” por el juglar, al punto de que se identifica en Working class hero, una clara alusión al folklorista. Luego seguirían otras canciones de protesta como Give peace a chance.
Reclamar el territorio
Fue la discográfica Capitol, la que dio el pistoletazo de salida al acorazado de Nuestra Majestad, cuando en diciembre de 1963, publicó en tierras norteamericanas el sencillo I want to hold your hand del cuarteto de Liverpool. Paul McCartney, Ringo Starr, John Lennon y George Harrison, arribaron al entonces recién inaugurado aeropuerto John F. Kennedy, la tarde del 8 de febrero de 1964. El público ya conocía a la banda y solo era cuestión de tiempo que el fenómeno, tal como explotó en las calles inglesas, hiciera lo mismo en los suburbios estadounidenses. El punto culminante de esa incursión victoriosa, fue la participación del cuarteto en The Ed Sullivan Show un día después, la que rompió récords de audiencia para ese entonces. El prestigioso Carnegie Hall y otros recintos artísticos de la nación norteamericana, fueron avasallados con lujo de intensidad por la beatlemanía como ebullición de una tetera. El camino abierto había permitido que otras bandas se fijaran en el mercado estadounidense y probaran suerte en sus respectivos estilos. El resultado, de más está decirlo, no fue el mismo. Rolling Stones y The Who, entre otros, tuvieron que abrirse paso en otro tipo de audiencias. Para el 28 de agosto del mismo año, a expensas de un periodista, los ídolos juveniles conocían a Bob Dylan, el “trovador” político estadounidense. El encontronazo, aunque no tan dramático socialmente como el ocurrido años antes, fue fructífero para ambos, puesto
Célebre maldición
El talento de Bob Dylan había empezado a sentar sus reales fuera de EE. UU.
que les permitió incursionar en otros ámbitos de la creación musical. Uno, desde la adopción de la guitarra eléctrica; y los ídolos de esmoquin, con la apertura a la innovación sonora y de apartarse de la corriente popular que solo les había llenado los bolsillos.
Encuentro de colosos
El contundente “ustedes no tocan nada”, que, medio en serio medio en broma, les espetara Dylan a los melenudos de Liverpool, marcó el encuentro de colosos genuinamente opuestos. Quizá, solo parecidos en las frías y grises tierras en las que vivieron al inicio de sus vidas; Dylan en Duluth, Minesotta, y los caballeros reales, en la eterna bruma isleña. Una y otra vez, McCartney admitiría que por primera vez en su vida “había pensado realmente”, absurdo que tendría su cumbre en Got to get into my life, de Revolver, el primer álbum “de verdad” de la agrupación. Pero más allá de que acabaran “colgados” de la mariguana, Dylan mantuvo una fuerte
¿Quién no ha injuriado a la nada porque en la historia nunca hubo una versión en vivo de Lucy in the sky with diamonds, o de Strawberry fields forever? El estrellato de una banda de adolescentes se había ensañado con ellos demasiado. Y es que desde la primera visita a Estados Unidos, el entorno de la agrupación no respondía como se esperaba. Diversas fallas técnicas y otros problemas, dieron al traste con el esfuerzo musical que se intentaba en las presentaciones. Harrison, como buen tipo, fiel a su arte, fue el primero que reventó por el paroxismo que derrotaba con gran contundencia al incipiente equipo. En ese entonces, fue la primera banda que llenó grandes recintos e impuso otro récord que marcó época, ya que lejano estaba el aparecimiento de las “bandas de estadio” que podían y “debían” masificar el negocio de los conciertos y las giras. Queen y Led Zeppelin lo harían patente, pero hasta la década del 70, en una práctica que requiere gran inversión. Fueron por tanto las primeras agrupaciones que le dieron el micrófono a un auditorio que ya no sería jamás solo expectante. El cierre necesario de la gira fue el 29 de agosto de 1966 en el Candlestick Park, hogar de los Giants de San Francisco. Finalizaban así casi 4 años en los que la banda recorrió Estados Unidos y otras partes del mundo. * Periodista
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Archivo
Los hechos de 1855-1860
Rubén Darío y el filibustero
Con motivo de cumplirse 100 años de su fallecimiento, mostramos fragmentos de un amplio ensayo que reflexiona sobre las escasas o nulas referencias del poeta nicaragüense a los actos de guerra protagonizados por el aventurero William Walker en ese país centroamericano. Adriano Corrales Arias* a guerra civil asolaba Nicaragua desde 1854; dos regímenes, Legitimistas/granadinos (Conservadores) y Democráticos/leoneses (Liberales), y dos ciudades, se disputaban la supremacía del país. En 1855, los liberales de León contrataron en Estados Unidos a unos 60 mercenarios, con el propósito de someter a los conservadores de Granada. Así, arriban a Centroamérica los filibusteros del “Destino manifiesto” esclavista, quienes pronto crecieron en número y acapararon casi todo el poder en Nicaragua, amenazando la independencia, la estabilidad y la soberanía de las cuatro repúblicas vecinas. “Los designios del cabecilla de ese ejército paraestatal eran apoderarse del Gran Caribe, de Yucatán a Panamá y de Cuba a la isla Española, a fin de establecer una dictadura militar que extirpara a los criollos mestizos reemplazándolos por esclavos africanos y capataces anglosajones” (Vargas Araya, 2013). En julio de 1856, un año y un mes después de su llegada, el jefe de los aventureros fue proclamado presidente del país, como resultado de unas elecciones fraudulentas celebradas el mes anterior. Casi un año después dicho “presidente” fue expulsado de Nicaragua, como consecuencia de una serie de factores: las presiones diplomáticas y militares de Gran Bretaña, las decisiones, ambiguas y a regañadientes del gobierno de los Estados Unidos, las reacciones de algunos inversionistas estadounidenses con fuertes intereses en Nicaragua, el esfuerzo conjunto de los ejércitos centroamericanos y, especialmente, la acción concluyente de las fuerzas militares de Costa Rica, encabezadas por el
presidente y hoy Héroe Nacional Juan Rafael Mora Porras. El 1º de mayo de 1857, William Walker, llamado “Rey de los Filibusteros”, se entregó en Rivas al comandante de una fragata de la marina de los Estados Unidos en el puerto de San Juan del Sur. Sin embargo, aquel “rey” y “presidente”, hombre avaricioso, frío y pertinaz, realizó tres intentos más por apoderarse de Centroamérica hasta que en el último fue capturado por fuerzas navales británicas y entregado a un destacamento de militares hondureños, el cual, sumariamente, lo fusiló en el puerto caribeño de Trujillo el 12 de septiembre de 1860. De tal modo que los hechos políticos y bélicos de 1854 a 1860, debían estar en el inconsciente colectivo nicaragüense tal y como sucedía en Costa Rica a la hora del nacimiento del “Príncipe de las letras castellanas” (1867) y en la época de su niñez, adolescencia y juventud.
Ausencia voluntaria
A partir de la ausencia tácita de los hechos políticos y bélicos de 1854 a 1860 en Nicaragua y Costa Rica dentro de la poesía y prosa del maestro de Metapa, hemos inferido, a manera de hipótesis, que ello se debe posiblemente a un esfuerzo voluntario del panida en tanto le resultaba bochornoso aceptar que fueron los mismos leoneses, mejor dicho su élite, quienes trajeron y ungieron al filibustero William Walker y sus huestes. Por lo demás, pensamos que hay un esfuerzo por evadir la historia violenta de su país manifiesta en la frecuencia de guerras civiles y en lo difícil o problemático de reconocer el papel de Costa Rica en la guerra. Lo anterior cobra importancia si entendemos que la familia de los “daríos” en León, mantuvo cierta relación con la familia de Máximo Jerez y los liberales revolucionarios. Por otra parte, el poeta crecerá rodeado de esa atmósfera positivista, anticlerical y de unionismo centroamericano. Reflejo de ello es la procacidad encendida del poema que presenta en sociedad al “poeta niño”: “¡Abajo la beatitud! / ¡Abajo la aristocracia! / ¡Abajo la teocracia!… / Por todas partes resuena, / de dulces cadencias llena, / la voz de la democracia…” (Salvador; 1999: 6). Por algo el presidente Joaquín Zavala (1879-1883) y su gobierno, luego de escuchar semejante portento de inflamada llama democrática en Managua, recomienda que en vez de subvencionarlo con una beca para estudiar en Europa, vaya a Granada como lugar idóneo
De alguna manera, Rubén Darío evadió a Wiliam Walker.
para el quinceañero y sus estudios sin riesgo revolucionario. Por supuesto, Darío rechaza el ofrecimiento y se queda en Managua. Lo mismo podríamos decir de su poema “Unión centroamericana” (1884) oda pindárica dedicada al presidente guatemalteco J. Rufino Barrios, no muy del agrado del entonces presidente nicaragüense Adán Cárdenas debido a la política federalista de Barrios. Darío sufre una condena “de ocho días de obras públicas, conmutables a razón de un peso por cada día”.
Exotismo dariano
De acuerdo con nuestra hipótesis, la propuesta dariana pretende alzar el vuelo estético ante la realidad vulgar (“la abyecta actualidad”); es decir, ante la política y la economía mancomunadas con el poder, o el poder como expresión de dominio económico y político; por ello, además de lo señalado en cuanto a la forma de arribo de William Walker a Nicaragua, no le interesaron al poeta los hechos bélicos y políticos del quinquenio 1855-1860. De ser ello correcto, es visible y lamentable su ausencia dentro del corpus dariano, especialmente en su poesía democrática. Hoy supondríamos que los hechos de la “Guerra o Campaña Nacional” eran notables insumos para los propósitos de construcción poética del vate nicaragüense, en tanto ejemplificaban la resistencia política y militar ante el invasor que ya no era futuro, como en la Oda a Roosevelt, sino presente del reciente pasado histórico nicaragüense y centroamericano. *Escritor e investigador costarricense