25 DE SEPTIEMBRE DE 2026
Año 13 No. 627
Estantes que devuelven PÁGS. 8-10
Alexander Luna: “Estar con una guitarra es disfrutar la libertad” Entrevista
Pág. 5
La aventura de emigrar y empezar de nuevo Huella chapina Pág. 12
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Guatemala, viernes 25 de septiembre de 2026
Presentación
Libros viejos son historias vigentes E n la edición No. 627 de la Revista Viernes se publica un reportaje sobre las librerías de segunda mano, ubicadas en el Centro Histórico que conservan vivas las historias que otros lectores dejaron atrás. El Búho, Luz del Saber y Popol Vuh son atendidos por libreros dedicados a rescatar y evaluar ejemplares. Los libros usados provienen de donaciones y mudanzas. A pesar del confinamiento que provocó el covid-19 ,que redujo la presencialidad, la venta se trasladó en gran parte a redes sociales. Aun así, los lectores prefieren el formato físico, pues perdura gracias al conocimiento que de ellos emerge, además, del aroma a papel y la exigencia de consultas escolares. Entre los títulos más buscados destacan los clásicos universales, géneros de misterio y leyendas, autores guatemaltecos y ganadores del Nobel de Literatura. Estos locales resguardan valiosas joyas de colección. A pesar de los bajos índices de lectura, mantienen vivo el ciclo y el valor sentimental del libro en físico. La Guía de los libros presenta Documentos para la Historia de la Orden Franciscana en América Central, volumen II, publicado por la Tipo-
grafía Nacional. Fue escrito por fray Romero Tovar, que sobre la base del libro Becerro de Provincia del Santísimo Nombre de Jesús es una fuente para estudiar la época Colonial Tardía en el país, Chiapas, Honduras y El Salvador. En la Guía de cine se presenta la reseña de Nada Entre los Dos, una cinta que evidencia el desgaste sentimental que enfrentan los adultos y en este argumento se ve reflejado en los pensamientos de dos empleados de una misma compañía que coinciden en un descanso, pero que construyeron la responsabilidad de sus vidas casi en automático. La Entrevista está dedicada al guatemalteco guitarrista del período Romántico, Alexander Luna, quien desde los 12 años se cultiva. Egresó del Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara y a sus 46 años comparte su arte en la Sociedad Guitarrista del Centro, un proyecto donde el primer miércoles del mes se presenta junto a otros colegas. La actriz Marissa Pineda es el personaje de Jóvenes talentos. A sus 15 años, ha asumido roles protagónicos en tres obras. Cuenta su sentir y expresa que el teatro le produce una comunión especial con el público al transmitir emociones con intensidad real.
Directorio Director General: Edin Hernández Subdirector técnico: Miguel González Moraga Coordinación de Información: Mario Ramos Editor: Hugo Sergio Del Águila Redactores: Narcy Vásquez y Pablo Cahuec Diseño Gráfico: Juan Rene Chicoj Diseño Portada: Astrid Méndez y Tania López Diagramación: Sulhema Pacheco y Diana Guerra Corrección: Pedro Meda, Servando Pineda y Amado Monzón Digitalización: Freddy Pérez
Cartelera Viernes 25 La Orquesta Sinfónica Juvenil ofrecerá el concierto Sinfonía Pastoral, a las 19:30 horas, en el Anexo del Centro Cultural Municipal con ingreso libre. Bajo la dirección de Ninoshka Medel y la solista Oriana Silva, se interpretarán obras de Mendelssohn, Beethoven y Gustavo Becerra, en conmemoración de los 250 años de la ciudad de Guatemala.
Sábado 26
En el Centro Cultural Fundación Paiz, zona 5, se ofrece de 10:00 a 14:00, un taller teórico-práctico sobre tecnología, arte y pensamiento crítico. Impartido por el investigador Gabriel Rodríguez, el espacio invita a reflexionar herramientas creativas frente al desafío digital. Está dirigido a artistas y público interesado, con previo registro.
Domingo 27 Casa de Las Italianas presenta exposición fotográfica a cargo de Dexpierte Colectivo y Loco Sapiens, centrada en memoria y luchas comunitarias. La muestra explora el territorio latinoamericano a través de la creación y la experimentación gráfica en la zona 2 capitalina. La entrada es gratuita y estará disponible para visitarse de martes a domingo hasta el 29 de octubre.
Lunes 28 El proyecto Espacio en Movimiento interpretará la obra de teatro y laboratorio escénico Latidos Tango, a las 19:00 horas. Explora los vínculos humanos, el conflicto y el deseo a través de un universo poético guiado por la danza. La función es asesorada por Bryan Córdova, ofrece boletos gratis, con aforo limitado en la web del CCEG.
Martes 29 Galería Mauro Osorio, en el Centro Histórico, ofrecerá la experiencia Cenas temáticas para solterxs, de 19:00 a 22:00 horas. El evento combina gastronomía y arte en un entorno libre de celulares exclusivo para seis adultos. La velada tiene un costo de Q375 e incluye un menú de cinco tiempos, bebida, recuerdo, parqueo y beneficios adicionales.
Miércoles 30
La Teca Librería en la zona 1 celebrará a las 17:00 horas la presentación del libro Felis catus, fábulas y similitudes, escrito por Leonardo Juárez. La actividad literaria contará con los comentarios y reflexiones de María de los Ángeles Linares. El encuentro forma parte de la programación cultural de cierre de mes de la librería.
Jueves 1 La agrupación Laguna Pai brindará su show Visiones, a las 15:00 horas, en el Salón del Gremio Obrero de Guatemala. El concierto está enfocado en la escena musical alternativa y reggae, bajo la organización de Movimiento Música y Esperanza. Las entradas para esta jornada inaugural de octubre ya están disponibles en línea, a través de plataformas autorizadas.
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El arte que reclama su origen En las salas silenciosas de los grandes museos, detrás del cristal y bajo la luz dispuesta cuidadosamente, descansan piezas que alguna vez pertenecieron a otros lugares, pueblos y memorias. Su presencia parece natural, forman parte de las colecciones que se presentan como patrimonio de la humanidad. Sin embargo, detrás de algunas de ellas hay historias de conquistas, expediciones, saqueos y relaciones de poder que todavía generan preguntas. ¿Cómo llegaron hasta ahí? ¿A quién pertenecen realmente? Arte secuestrado, de Catharine Titi y Katia Fach Gómez, emprende un recorrido por esas historias y pone en cuestión la aparente neutralidad con la que se ha construido el patrimonio de los grandes museos del mundo. Se puede adquirir en Librería Sophos.
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nt re pá g i na s antiguas, nombres, fechas y decisiones de gobierno religioso permanece la memoria de medio siglo de vida franciscana en Centroamérica. Ese registro vuelve a la luz en Documentos para la Historia de la Orden Franciscana en América Central, Volumen II, de Fr. Romeo Tovar Astorga, O.F.M., impresa por la Tipografía Nacional. Es una obra que rescata el contenido íntegro del libro Becerro de Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala , tomo V, manuscrito conservado en el archivo del convento de San Francisco de la Nueva Guatemala de la Asunción. Abarca de 1767 a 1817 y reúne actas de capítulos provinciales, elecciones de cargos, decretos y disposiciones de gobierno religioso. Su valor radica precisamente en su carácter documental, ofrece datos concretos sobre personas, fechas y lugares y permite llenar un vacío dejado por la crónica oficial de la Provincia, detenida hacia 1712-1713. El volumen constituye así una fuente de especial interés para estudiar el período Colonial tardío en Guatemala, Chiapas, Honduras y El Salvador, con referencias a la secularización de curatos, las misiones y la vida académica e intelectual, incluida la figura de fray José Antonio Liendo y Goicoechea.
El título Guatemala, Octubre Maya. Estudios etnográficos sobre el paro nacional de 2023, compilado por Santiago Bastos y Sergio Palencia (F&G Editores), es una obra para comprender la protesta de 106 días que marcó un hito, surgido ante los intentos de desconocer la voluntad popular en las urnas. El libro recurre a la etnografía para documentar el paro desde sus protagonistas, articula tres hilos: desde el protagonismo de las autoridades ancestrales de 48 Cantones de Totonicapán; la heterogeneidad territorial de bloqueos y concentraciones en barrios y el Ministerio Público, y las dimensiones intangibles de la resistencia, cocinas comunitarias, arte, espiritualidad participación de mujeres e infancias.
Habitar la nostalgia Hay noches que no terminan cuando amanece. Permanecen en la memoria como espacios donde nostalgia, tiempo y muerte encuentran una voz. En Mapa de medianoche, Ruth Vaides (Editorial Cultura) recorre esos territorios y confirma el tránsito de su poesía hacia una escritura íntima y psicológica. Si en sus obras anteriores la primera persona se dispersaba en distintos personajes, aquí se asienta en una sola a través de recuerdos. Poemas como Fantasma y En silencio apelan a la muerte y la serenidad del olvido. La vejez se articula para pensar la belleza y enfrentarse al paso del tiempo. Es una obra que transforma el dolor en metáfora y memoria en arte perdurable.
La Guía de libros
Las voces de un siglo franciscano
Memoria en resistencia
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Nada Entre los Dos: El desgaste sentimental
Cimarrón Cine
La Guía de cine
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odemos estar acompañados y sentirnos solos. Compartir casa, cama, hijos, cuentas y domingos familiares no significa necesariamente compartir la vida. Ese incómodo territorio visita Nada Entre los Dos, de Juan Taratuto, cineasta que vuelve a algo que conoce bien: adultos enfrentados al desgaste sentimental. En el filme, Guillermo (Gael García Bernal) y Mechi (Natalia Oreiro) trabajan para la misma compañía multinacional, aunque viven a miles de kilómetros de distancia. Una crisis empresarial los lleva a un hotel del Caribe, y una madrugada, entre copas, risas y conversaciones, sucede lo inevitable. Hay química. También hay un problema: ambos están casados. Pero cuidado. Si reducimos Nada Entre los Dos a una película sobre infidelidad, nos perdemos lo mejor. Guillermo y Mechi están cansados. De sus matrimonios, sí, pero también del trabajo, las responsabilidades y las vidas que fueron construyendo casi en automático. La adultez hace esas cosas. Un día somos simplemente nosotros y, sin darnos cuenta, terminamos convertidos en esposo, esposa, padre, madre, ejecutivo, proveedor. Acumulamos tantos roles que podemos olvidar quién estaba debajo de todos ellos.
Por eso el romance funciona mejor como detonador que como destino. La pregunta interesante no es si Guillermo y Mechi terminarán juntos, sino qué harán después de descubrir que todavía pueden sentirse vivos. Y aquí va una observación de cinéfilo a cinéfilo. Por ratos miraba a Gael García Bernal y pensaba en Julio Zapata, su personaje de Y tu mamá también. Imaginaba a aquel muchacho impulsivo de 20 y tantos años después: consiguió trabajo, se casó, tuvo hijos y ahora está sentado preguntándose qué pasó con el joven que alguna vez fue. Probablemente solo sea cosa mía. Pero me gustó imaginarlo. Natalia Oreiro encuentra un registro diferente. Su Mechi carga cansancio y frustración, pero también conserva esa pequeña rebeldía de quien sospecha que todavía puede cambiar algo. Y allí está, para mí, el corazón de Nada Entre los Dos. No es la infidelidad. Ni siquiera el amor. Es la posibilidad de cambiar. Y no hablo de cambiar de pareja, sino de cambiar nuestro enfoque con quienes amamos. ¿Es suficiente cómo los atendemos, acariciamos, besamos? Hacernos la pregunta resulta fácil, no tanto responder con honestidad. Puedes verla en HBOMax.
HBOMax
DAVID LEPE lepedavid@yahoo.com
Documental
Cine
La muerte de la esposa del pastor
El Corazón de la Bestia Brad Pitt, Alaska y un perro llamado Odín. A veces no hace falta mucho más. David Ayer dirige El Corazón de la Bestia, este thriller de supervivencia sobre un exsoldado y su compañero canino que, tras un accidente aéreo, deben enfrentarse a una naturaleza nada amistosa. Acción, paisajes imponentes y una amistad que seguramente nos hará sufrir. Ya se proyecta en las salas de cine del país.
Una inquietante docuserie de tres episodios que reconstruye la historia de Mica Miller, su complejo matrimonio con el pastor JohnPaul Miller y las circunstancias que rodearon su desceso. La muerte de la esposa del pastor es un relato de true crime sobre control, poder, relaciones abusivas y las fallas de un sistema que deja muchas preguntas abiertas. Ideal si disfrutas documentales que invitan a reflexionar. Lo puede ver en Netflix.
Netflix
Rewind me
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Texto: Pablo Cahuec Fotos: Mario León
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lexander Luna es un abogado que tiene una fuerte pasión por la guitarra clásica, la que ejecuta desde los 12 años. Su interés nació luego de presenciar al maestro William Orbaugh. En 1998 ingresó al Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, donde aprendió de la mano del maestro Pedro Lázaro; desde entonces se ha desarrollado hasta publicar su disco compacto Guitarrista . En octubre de 2025 lanzó su primer disco, un homenaje al periodo romántico que ha guardado en la memoria. El virtuoso ofreció una entrevista a Revista Viernes.
¿Algún género favorito? Conecté más con el romántico, por su mayor liberación, cromatismo y uso de escalas menores. Me atrae también la música moderna latinoamericana, por su cadencia y ritmos propios. La guitarra es versátil, se adapta bien a la música moderna. ¿Qué artista le inspira? Me inspira René Abularach, uno de los primeros guitarristas clásicos en internacionalizar su música y uno de los máximos exponentes del país. He compuesto obras propias; y ahora preparo un recital con su música para el próximo año. También admiro a Rafael Álvarez Ovalle, autor de la música del Himno Nacional, compuesta en guitarra clásica. Su música se conserva en el museo en Comalapa, y
Alexander Luna conecta con el romántico, por su liberación, cromatismo y escalas menores ¿Cuando toca las cuerdas qué siente? Es conectar con el mundo y con esas emociones que están, pero que tal vez necesitarían un largo proceso para hacerse conscientes. Con la guitarra todo fluye. Es esa llave que abre la libertad, estar con una guitarra es disfrutar de un momento de libertad. El artista ofreció una muestra de su producción discográfica.
una de mis ilusiones es trabajar en un proyecto para preservarla mejor.
¿Cuál es la cualidad que debe tener un virtuoso? Quienes nos dedicamos al arte somos emocionales, ponemos el alma en lo que hacemos, pero lo que nos lleva lejos es la persistencia. El intérprete tiene que estudiar y practicar una obra hasta hacerla parte de sí para poder expresarla, y eso exige constancia diaria.
¿Cómo fomenta este arte? Toco en la zona 1 un recital el primer miércoles de cada mes en la Sociedad Guitarrista del Centro, junto a otros músicos, un espacio para los guitarristas clásicos. También he tocado en distintos lugares fuera de la ciudad. En la guitarra clásica, un público de 25 o 30 personas ya llena la sala, así que tocar frente a 50 o 100 puede resultar abrumador y exige concentración. Llegar a un lugar nuevo siempre es un reto, porque no se sabe cómo será el público, pero uno se adapta.
octubre de 2025 y la idea nació en la pandemia, cuando estuve más en contacto con la guitarra y pensé en dejar un registro de las obras que había estudiado y compartirlas. Escogí piezas que tengo en la memoria con una carga emocional íntima, aunque no sean de mi autoría. Son 13 obras del periodo romántico, con varias de Tárrega, una de Bach y otra de Leo Brouwer, uno de mis compositores favoritos.
¿Proyectos a futuro? El próximo año produciré La casa del tz’i, como el nahual. Es una obra corta, que tengo preparada desde hace unos 20 años, transmite la sensación que me produce estar frente a un templo maya. Es algo personal, y por eso es complicado presentar obras propias.
Entrevista
“Estar con una guitarra es disfrutar la libertad”
¿De sónde surge su grabación? El disco se publicó en
Ejerce la docencia
Oriundo de Zacapa, nació en 1980. Es abogado por la Universidad de San Carlos y toca guitarra desde los 12 años. Con el maestro David Franco conforman la Sociedad Guitarrista del Centro. Es egresado del Conservatorio Nacional de Música, también ejerce la docencia.
Alexander Luna ha encontrado su manera de expresarse con el mundo.
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Dinosaurio inextinto pinta la capital
Dopezillauno, surgió al cruzar la palabra dope con Bartzilla, de un juego de Los Simpson. Mantiene ese seudónimo y evita mostrar su rostro para priorizar su obra antes que su imagen: “Si me dicen Dope, sé que me presentaron; si me dicen Hugo, sé que me presenté yo”. Frente a las dificultades del hogar —tras el fallecimiento del esposo de su madre y con una hermana pequeña a su cargo—, a los 20 años tuvo que asumir responsabilidades laborales para aportar a la casa. Salir a pintar significaba desconectarse de esa realidad. Por eso jamás buscó transmitir un discurso ni un mensaje elaborado: plasmaba lo que se le venía a la mente, en los espacios disponibles y con los materiales que lograba conseguir por su cuenta.
El grafitero guatemalteco Dopezillauno, Hugo Leonel Mejía sacó su firma de un almanaque y la llevó de las esquinas a las galerías de arte Texto: Narcy Vásquez Fotos: Carlos Caljú
Biografía
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rimero fue solo una cabeza, sin cuerpo y sin explicación, y se dejó ver en las paredes de la capital. Unos distinguieron un duende, otros un viejito y no faltó quien jurara que era un marciano. Más de 20 años después, el garabato sigue apareciendo y tiene dueño: Hugo Leonel Mejía, Dopezillauno, pintor de grafiti, tatuador y artista plástico, creado a marcador, lata y cemento en la ciudad de Guatemala. A finales de 2002, la historia comenzó sin un plan claro ni grandes ambiciones. Un amigo pintaba grafiti con unos extranjeros y Mejía se les unió impulsado por la curio-
Próximo proyecto
El 7 de octubre, en la Mediateca de la Alianza Francesa en la zona 13, impartirá un conversatorio y taller de grafiti, además expondrá parte de sus obras como parte del encuentro.
sidad propia de la edad. Se pasaban el día en la calle con un marcador en el bolsillo, estampaba su firma en buses y esquinas. Después vinieron las planas de bocetos, las “bombas” de letras infladas a dos colores y, con el tiempo, estilos más elaborados. “No había gráfica urbana en Guatemala ni conocíamos a nadie que viviera de eso; solo andábamos baboseando”, recordó.
Surgió de un juego Sin dominar el dibujo y buscando añadir figuras a sus piezas, el autodidacta creó su personaje: un dinosaurio adaptado del almanaque infantil de su hermana. Su firma,
Entra al circuito Con el tiempo, vendió un par de bocetos, comenzó a intervenir objetos y entró en contacto con el circuito artístico. El trabajo con las galerías le enseñó a estructurar su obra en series: ahora, si se le ocurre una idea como un teléfono, sabe de antemano que desarrollará tres o cinco piezas a partir de ese mismo concepto. Su taller está lleno de insumos rescatados —marcos, PVC, ventanas— por pura necesidad económica. “Un bastidor reduce el margen: tras comisiones y costos, de una pieza de Q10 mil me quedan Q4 mil netos; una ventana no cuesta nada”. Por eso cubre fondos con pintura de agua y reserva el espray para los detalles, pues sabe que en la calle cada lata cuenta. Sus particulares dibujos siguen estando en la calle, casi siempre en casas abandonadas; la diferencia es que ahora fotografía la pared, diseña el boceto en su tablet y procura no incomodar a nadie. “El cuerpo tampoco es el mismo de los 20 años: agacharse y pintar a ras de suelo pasa factura”, dijo entre risas y agregó que ser óptico laboratorista le da el sustento, por lo que su libertad está en la pintura diaria. Recientemente sumó la música con un sampler, asignando ruidos cotidianos a botones para improvisar: la misma lógica con la que reutiliza una ventana abandonada.
“No romantizo lo que hago. Como no estudié arte, tampoco me gusta dar discursos rebuscados sobre mis piezas”.
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Marissa Pinzón
florece sobre el escenario Texto: Narcy Vásquez Fotos: Manuel Del Cid
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l proceso antes de la función no daba tregua: el coreóg rafo Mario Mendoza pulía los últimos desplazamientos mientras la dirección ordenaba retomar, una y otra vez, la misma secuencia. En medio de esa dinámica, Marissa Pinzón aguardaba su momento junto al resto del elenco. Con solo 15 años, la artista asumió uno de los roles protagónicos en el estreno de Supera a tu ex en 48 horas, en la que alternó sobre el escenario con Virginia Servent, Gabi Porras, Paula del Cid, Jade García, Sebastián Figueroa y Julián Soler, entre otros. En la trama, la actriz encarna a Sofía, una influencer adolescente que llega al lugar en busca de interacción y reproducciones para su
perfil, sin sospechar que terminaría revelando sus propias vivencias sobre el escenario. “Siento que el público joven puede identificarse mucho con el personaje; no necesariamente por lo que cuenta, sino por lo que uno siente y piensa cuando se enamora por primera vez”, reflexionó Pinzón.
Enamorada del teatro Las tablas no son un terreno ajeno para ella. Previo a este montaje, figuró en los elencos de Mujercitas y El diario de Ana Frank, producciones de Escenarte, la academia donde inició su aprendizaje en 2021, tras la etapa del confinamiento por la pandemia. Aunque la meta inicial apuntaba a la pantalla grande, el trayecto cambió de rumbo: “Mi
idea era hacer cine, jamás imaginé subirme a un escenario. Sin embargo, me enamoré por completo del teatro; aquí estoy y espero continuar por mucho tiempo”. El impacto del proceso trascendió lo escénico. “Solía ser muy nerviosa e insegura al dirigirme a la audiencia, pero la dramaturgia me ayudó a soltarme y a comunicarme con tranquilidad”, reconoció. Al abordar la construcción dramática, la joven actriz recurre a su propia vivencia para dar veracidad al papel: “Siempre busco puntos de encuentro entre mi historia personal y la caracterización; eso me permite transmitir las emociones con la intensidad real que demanda el escenario”.
Sueña en grande Al comparar ambas disciplinas, su inclinación hacia el arte dramático en vivo es absoluta. “Disfruto el cine, pero la escena me apasiona a otro nivel; me otorga la libertad
Sueños
de ser yo misma sobre el escenario y esa conexión directa con el público es insustituible”, aseveró. Este trayecto cuenta con el sostén constante de su entorno cercano: “Mis padres me acompañan en todo momento. Exigen disciplina, pero van de la mano conmigo; de hecho, mi mamá se encarga de trasladarme a los ensayos”. Siendo la única figura volcada al arte en su hogar, encuentra en su hermano menor a su seguidor más fiel desde la audiencia. Con la mirada puesta en el porvenir, la joven no oculta sus ambiciones teatrales: “Me imagino en los escenarios de Broadway o Londres”. Más allá de sus metas personales, concluyó con un mensaje para las nuevas generaciones: “A quien sienta la curiosidad por el arte en general, le diría que se lance sin dudarlo. La experiencia es transformadora y la satisfacción es total”.
Marissa Pinzón nació en la capital en 2004. Ha participado en cuatro montajes profesionales, producciones de Escenarte. Es estudiante de secundaria en una institución pública y su sueño es llegar a las grandes academias de actuación en Estados Unidos y otros países.
Jovenes talentos
La quinceañera encarna a una influencer en musical y describe que la conexión con el público es insustituible
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Donde los libros Central
vuelven a la vida
En las librerías de usados del Centro Histórico, cada ejemplar guarda la huella de quien lo leyó y sostuvo en sus manos. Entre estantes que crujen y páginas amarillentas, tres locales sostienen un negocio que resiste al paso del tiempo y a la tecnología Texto: Pablo Cahuec Fotos: Manuel del Cid
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ngresar en una librería es como adentrarse en un universo paralelo de realismo mágico, historia, ficción, fantasía, romance, aventura, suspenso y todo lo que la imaginación permita crear a través de las letras. Pero cuando ese cosmos est á conformado por ejemplares que ya tienen más de una historia, que
han pasado por otras manos y sus páginas dejan de ser herrantes para volver a la vida, es una experiencia inexplicable. Esa fue la vivencia de Heysol Padilla cuando entró por primera vez en la librería Popol Vuh. La descubrió por medio de redes sociales y fue atraída por las fotografías publicadas con sus estantes desbordados de ejemplares con papel amarillento, cuyas portadas apenas se dejaban ver. Padilla se define como alguien que se ha “adentrado mucho en el mundo de los libros” y quiso comprobar en persona esos títulos que otros lectores dejaron atrás para hacerlos renacer. Se trata de las librerías de segunda mano o de libros usados del Centro Histórico de la capital. “Considero que es como buscar un tesoro”, expresó emocionada. En su recorrido encontró un ejemplar de María, uno de sus libros favoritos, pero como ya tiene dos copias en casa lo dejó en el anaquel para que otro lector lo adopte. Poco después halló Eva Luna, de Isabel Allende; estaba en buenas condiciones y listo para llevárselo. “Últimamente he leído mucho sobre las distopías (sociedades de fantasías que son indeseables, caracterizadas por la opresión, la desigualdad y la falta de libertad)”, compartió. También explicó que ese interés nace como una forma de entender el ejercicio de gobernar y la manera en que el poder moldea el pensamiento de quienes no leen. Además le gustan la ficción y las novelas. Para la lectora, sostener un libro de segunda vida es sujetar una historia previa, la de alguien que lo entendió a su manera. “También quiero vivir lo que alguien más
vivió, o leer lo que alguien más leyó”, reflexionó. Su argumento es sencillo pero profundo: “Cuando leemos, vivimos o interpretamos una historia que alguien más ya hizo. Eso es lo interesante, eso es lo que me llama la atención de venir a buscar, saber que era de alguien más y ahora lo tengo yo”. Que un ejemplar pase de mano en mano sin perder su valor es el corazón de estos negocios. Sus dueños son guardianes silenciosos de historias ajenas, capaces de reconocer en una portada gastada el valor que otros ya no supieron apreciar. Porque un libro, que para alguien perdió interés, para otro puede convertirse en una joya. En estos lugares, los ejemplares no mueren cuando alguien los abandona, esperan, pacientes, a que lectores como Heysol les den el valor que merecen.
Casas de letras Recorrer las avenidas del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala ofrece a los transeúntes opciones para acceder a la literatura. Con un sinfín de estos establecimientos, inconfundibles por su estética y exposición de obras, es fácil detectar que cada uno guarda historias únicas. En la 9ª. calle y 10ª. avenida está ubicada la librería El Búho, fundada por Julio Gálvez y su esposa, Ligia Ayerdi. Es ella quien, luego de 40 años, mantiene el lugar como referente para peatones, estudiantes y personas mayores.
Más adelante, en la 14 calle “A” y 10ª. avenida, se encuentra la librería Luz del Saber, donde Paola Pozuelos y Filadelfo Coy comparten conocimiento en conjunto. Y en la 14 calle y 9ª. avenida funciona la librería Popol Vuh, fundada por Eduardo Cot, quien además de libros vende discos antiguos de acetato.
La génesis Ayerdi rememoró sus inicios en un zaguán en la 11 avenida y 14 calle, luego de que su esposo quedó desempleado. Iniciaron con los pocos libros que tenían en casa. “Mi esposo era un gran lector y a mí también me ha gustado leer”, recordó. Con el tiempo consiguieron más obras, gracias a la entrega de volantes en calles y avenidas aledañas. Coy, por su parte, comentó haber inaugurado Luz del Saber en 2005, luego de trabajar en otro lugar de la misma naturaleza. Aquí se mueven por un lema especial que fue compartido por Pozuelos: “No hay libro tan malo que no contenga algo bueno”, pues reconocen que para cada lectura habrá un lector interesado. De igual manera, Cot explicó que Popol Vuh surgió hace 26 años. “La
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llamamos así porque es un libro muy emblemático, en toda la literatura, en casi todas las épocas. Entonces creíamos que nos convenía poner ese nombre”, enfatizó. La decisión marcó su futuro, ya que fue contactado muchas veces para resolver dudas sobre esa obra; sin embargo, respondió no tener muchos conocimientos en aquel entonces, por eso se dedicó a estudiar el texto y, al final, hizo su tesis universitaria sobre el texto sagrado de los mayas.
El parteaguas La dinámica para estas librerías de viejo cambió con la llegada de la pandemia del covid-19. Esa crisis sanitaria significó un antes y un después, con efectos aún presentes en el negocio, pues marcó un quiebre en la forma de adquirir y leer libros en Guatemala. Ayerdi señaló que el confinamiento acostumbró a la población a informarse desde el teléfono. “Ya no salieron a buscar libros”, se lamentó. Luego aseguró que la pandemia dejó lectores más superficiales, acostumbrados a bajar, copiar y pegar, en lugar de leer a fondo. Algo similar describió Cot, cuya clientela dejó de visitar el local en la zona 1, por lo que
Ciclo del libro Como el término lo indica, se trata de librerías de antiguo, es decir, libros usados a precios más económicos. El origen de estas obras varía; algunos son donados o, en la mayoría de los casos, vendidos por sus antiguos propietarios. “Personas que quieren deshacerse de sus libros los vienen a ofrecer directamente”, dijo Ayerdi. Pozuelos aportó que también se consiguen debido a viajes, mudanzas o fallecimientos. En cambio, Cot describió que los contactan y suelen ir a las casas o los llevan al local, pues los consideran inservibles. Como comerciantes, los entrevistados dejaron claro que no todo
el producto tiene el estado requerido para ser puesto a la venta. Cada nuevo ingreso es cuidadosamente revisado con la experiencia que el tiempo les ha otorgado. Cot resaltó algunos parámetros de selección y factores que determinan el precio: “Se evalúan por el contenido, por la editorial, por el autor. Hay unos muy comerciales, otros son muy culturales que se venden más despacio”.
Lo más buscado Cada librero tiene su propio termómetro para medir qué busca el lector guatemalteco. Los gustos varían entre clásicos universales, autores nacionales y joyas de colección. Ayerdi identificó a Stephen King y el género de misterio entre las demandas más frecuentes, junto a la poesía y los libros de historia, tanto de Guatemala como en el ámbito universal, algo en lo que coincidió con Cot. Coy y Pozuelos apuntaron hacia las secciones de educación financiera, motivación y obras clásicas; entre ellas, las escritas por William Shakespeare y Oscar Wilde. Cot agregó que en Popol Vuh llegan a buscar escritos de Rubén Darío y León Aguilera. Los vendedores resaltaron la constante búsqueda de obras de los premios Nobel de Literatura; en especial, Miguel Ángel Asturias, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Entre los autores guatemaltecos resaltan Virgilio Rodríguez Macal, Marco Antonio Flores y Otto Raúl González. En la poesía
En el local de Popol Vuh, Eduardo Cot vende libros y discos de acetato antiguos.
guatemalteca nombraron a César Brañas, Ana María Rodas y, principalmente, Humberto Ak’abal. Los libreros reconocen otras búsquedas. Cada visitante llega con sus propios autores en mente. El caso que más ejemplifica es el de Heysol con su selección de Isabel Allende y su gusto por las distopías. Es el mismo fenómeno que describen los vendedores de libros: los lectores sabe exactamente qué están buscando.
El santo grial Los verdaderos conocedores saben que en estos lugares también podrán encontrar joyas escondidas, material de colección que sus antiguos dueños no recordaban tener o desconocían. Así, esas reliquias del pasado se convierten en tesoros del presente. El Búho y Luz del Saber han vendido ejemplares autografiados por el propio Asturias. Ayerdi refirió que este tipo de artículos tienen gran demanda, “sin importar de quién sea la firma, mientras sea original”. Por otro lado, Coy y Pozuelos detallaron haber encontrado fotos firmadas por Rubén Darío y Pablo Neruda, así como por expresidentes del país. Algo parecido ha ocurrido en Popol Vuh, donde Cot halló una carta firmada por el presidente Jorge Ubico y otras misivas enviadas a él. Por otro lado, todos han tenido entre sus libreras uno de los impresos más buscados por los coleccionistas como el famoso Libro Azul de Guatemala, publicado en 1915, durante el gobierno de Manuel Estrada Cabrera, sobre la vida de
La venta de usados Luz del Saber está a cargo de Paola Pozuelos.
Central
Ligia Ayerdi fundó con su esposo, Julio Gálvez, la librería El Búho.
tuvo que reinventarse y creó una página web y redes sociales; ahora su modelo de negocio se basa en reparto a domicilio por medio de mensajería. Pozuelos y Coy también encontraron en las aplicaciones y plataformas digitales una salida al mismo problema. “Cambió mucho. Ahora ya no hay afluencia en el local, pero en redes sociales se vende la mayoría de libros”, afirmó Coy. Aun así, los entrevistados coinciden en que el lector de libro físico no desapareció. Como resumió Ayerdi: “Siempre hay gente que le gusta entrar acá, sentir el olor al libro antiguo”. La consideran una fidelidad que, según los libreros, ha comenzado a recuperarse ahora que los colegios volvieron a exigir lecturas en papel.
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A Heysol Padilla le despertó el interés por leer sobre distopías.
Libro Azul
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no hay libro tan Filadelfo Coy asegura que ga algo bueno. ten malo que no con
Apuntes •
Las primeras librerías de antiguos surgieron en las décadas de 1970 y 1980. • Entre las más recordadas se encuentra las librerías Platón, Proha, El Tecolote y Don Pepe, cercana al Congreso de la República. • Los libreros estiman que en la zona 1 existen al menos 15 establecimientos. • Un libro usado puede costar de Q40 en adelante. Hay libros nuevos que pueden ser adquiridos hasta por Q200. Si son de colección pueden valer arriba de Q500. Todo depende del estado, título, edición y colección.
El Libro Azul es una recopilación fotográfica que aporte datos históricos sobre la Guatemala de 1915. Su riqueza radica en ser uno de los pocos testimonios fotográficos que muestran cómo era la capital antes de los terremotos de 1917, que la destruyeron casi en su totalidad. Impreso a color y con más de 400 páginas, fue publicado a solicitud del presidente Manuel Estrada Cabrera como una manera de exaltar al país y atraer inversión extranjera. Para Eduardo Cot, propietario de la librería Popol Vuh, el ejemplar es un testigo literario de la vida de la élite criolla de entonces, con las biografías de algunos de sus personajes importantes. Fue editado por Latin American Bureau, bajo la dirección editorial del coronel J. Bascom Jones y William T. Scoullar. Fue impreso por Searcy & Pfaff, Ltd., en Nueva Orleans, Estados Unidos. El poeta guatemalteco Máximo Soto Hall fue el encargado de la investigación histórica, pues estuvo estrechamente relacionado con Cabrera, ya que era el redactor de sus discursos.
las personas más prominentes del país. Ayerdi confesó haberlo poseído y vendido por un precio que prefirió no revelar. En el caso de Coy y Pozuelos, igual pasó por sus manos y explicaron que puede alcanzar un precio de entre Q3 mil y Q5 mil, según su estado. Algo similar le ocurrió a Cot, quien lamentó no haber sabido valorarlo cuando lo tuvo entre su inventario. Agregado a eso, Coy y Pozuelos mencionaron haber tenido libros de 1600 y 1700 en distintos idiomas.
Buen destino Cuando un libro pasa mucho tiempo sin encontrar comprador, cada librería tiene su propia manera de resolver el dilema. En El Búho optan por regalarlo antes que dejarlo apilado en el olvido. Sobre una de las mesas de su local hay un letrero que invita a tomar uno gratis, y durante años donaron ejemplares a escuelas y bibliotecas. Ayerdi dio a conocer que la experiencia les permitía saber qué títulos eran útiles a esas comunidades. En Luz del Saber plantean el mismo problema desde una lógica distinta: darle a cada libro “un tiempo de vida”. Si un ejemplar no se vende durante un periodo prolongado, la decisión es man-
darlo a reciclar. “Si no, nos juntaríamos con una cantidad enorme de libros”, dijo Coy, en una práctica que responde tanto al espacio disponible como a la necesidad de mantener en circulación solo lo que tiene demanda. En Popol Vuh dejaron claro que su labor es evitar que los libros terminen olvidados. Cuentan el caso de un cliente cuyo padre, antes de morir, pidió que sus libros se donaran a libreros y no a una biblioteca, porque en esta última solo escogerían los mejores y los demás los tirarían a la basura. Cot precisó que su función es canalizarlos hacia quien realmente los va a leer, para lo cual mantiene secciones enteras con precios simbólicos, pensados para dar salida a los ejemplares más difíciles de vender, en lugar de dejarlos empolvarse.
El lector El perfil de quienes visitan estas librerías es tan variado como los libros que ofrecen. En El Búho, Ayerdi recibe tanto a jóvenes que buscan lecturas exigidas en institutos y colegios como a adultos mayores que son clientes constantes de toda la vida. En Luz del Saber, Pozuelos y Coy describen una clientela igual de amplia con niños, adolescentes, jóvenes, adultos e historiadores, que llega tanto al local como a través de redes
sociales. Cot, de Popol Vuh, ofrece una mirada más matizada y distinguió entre bibliógrafos que investigan y valoran ediciones originales; bibliófilos, que coleccionan por el simple placer de tener libros sin necesariamente leerlos, y quienes buscan ciertos títulos por nostalgia familiar. Detrás de esta diversidad hay una realidad estadística que los tres libreros reconocen y es que en Guatemala se lee poco. Coy citó un sondeo de 2014 realizado por Prensa Libre y la Universidad de San Carlos, según el cual solo el 5 % de los guatemaltecos lee. Pero Cot maneja una cifra aún más baja, del 1.5 %, aunque sin precisar la fuente. Pese a ese panorama, ambos coinciden en que sus negocios sobreviven no solo gracias a los lectores, sino también a coleccionistas y compradores ocasionales. Heysol Padilla es, en ese sentido, una luz de esperanza, una más de esa clientela que llegan atraída por la promesa de un hallazgo y con la ilusión de darle nueva vida a las palabras escritas. Y como ella misma lo resumió, lo que se lleva a casa no es solo un libro, sino la certeza de que alguien más lo tuvo antes en sus manos y pudo plasmar en ese objeto sentimientos, recuerdos y experiencias únicas en la imaginación.
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Personaje
Guatemala, viernes 25 de septiembre de 2026
Carlos Solórzano (1919–2011) Ilustración Sergio Espada
Fue un destacado dramaturgo, ensayista, narrador y crítico teatral guatemalteco, naturalizado mexicano y ecuatoriano. Es considerado �igura de las letras y artes escénicas de la Hispanoamérica del siglo XX. Vivió en México desde 1939, donde se graduó de arquitecto y doctor en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México. Amplió sus estudios en arte dramático en La Sorbona, París, Francia. Estuvo casado con la escultora mexicana Beatriz Caso Lombardo. Fue fundador del Teatro Universitario de la UNAM, donde introdujo al público hispanoamericano a autores diversos; entre ellos, Albert Camus, Eugène Ionesco, Samuel Beckett y Franz Ka�ka. También fue presidente del Centro Mexicano del Instituto Internacional de Teatro de la Unesco. Su trabajo ha sido traducido al inglés, francés y ruso. Entre sus obras destacan Doña Beatriz la Sin Ventura, El hechicero, Las manos de Dios, El cruci�icado y Los fantoches.
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Guatemala, viernes 25 de septiembre de 2026
La aventura de emigrar
Huella chapina
y empezar de nuevo
Henry Martínez demuestra que emigrar es aprender a sostener dos mundos a la vez. A 10 años de distancia, sigue siendo, ante todo, un chapín que deja huella en Canadá Texto: Pablo Cahuec Fotos: Cortesía
A
sus 44 años, Henry Oswaldo Martínez Ramírez lleva casi una década construyendo una vida a miles de kilómetros de su Guatemala natal. Reside en Mont-Tremblant, un pequeño pueblo de Canadá, donde se desempeña como analista en gestión de calidad para sistemas informáticos en la industria turística. Su historia es la de muchos guatemaltecos que decidieron cruzar fronteras sin perder sus raíces. “Soy una persona curiosa de la historia, de las sociedades y del mundo”, contó sobre lo que lo llevó a dejar el país. Antes de mudarse, viajó lo suficiente como para darse cuenta de que “el mundo era vasto” y sintió el deseo de explorarlo. La oportunidad llegó en Canadá, y la tomó sin dudar.
Empezar otra vez
Emigrar, dijo, tiene mucho de volver a la adolescencia. “Tienes que probar donde vives que puedes hablar su idioma, seguir sus reglas”, explicó, y puso un ejemplo concreto: después de 10 años manejando en Guatemala y en otros lugares, tuvo que volver a hacer el examen de manejo para vehículos. Sin embargo, reconoció una ventaja, que al “ser adulto tienes herramientas que como adolescente no tenías, así que también es una etapa interesante cuando lo recuerdo”. Lo más sorprendente, aseguró, ha sido sentirse parte de “este pedacito del mundo”, un lugar con el que hasta hace unos años no tenía ningún lazo y que ahora
es parte de sí mismo. Entre los aprendizajes vivenciales menciona los inviernos canadienses, extremos para cualquier guatemalteco, pero que terminó por disfrutar. Aprendió a esquiar, como parte natural del proceso de adaptación.
Hilo sin romperse
Mantener las raíces en una cultura tan distinta no ha sido sencillo. “No es tan fácil cuando resides en un país con una cultura tan diferente y con un ritmo distinto”, admitió. Su ancla ha sido el contacto constante con familia y amigos como “hablar español, reír con el humor chaCriado pín, eso siempre me en Villa hace mucho bien Nueva Cuando le piden y me guarda la Henry Oswaldo Martínez describir su país a conexión con Ramírez nació en la capital en 1982 quien nunca lo ha Guatemala”, y se crió en Villa Nueva, Guatemala. visitado, Henry no expresó. Entre su afición cultural, canta en el duda en decir que Auncoro de la ciudad de Mont-Tremblant, “Guatemala tiene que reside en la provincia de Quebec, Canadá, gente hermosa, llena en un puedonde también aprendió a esquiar, de historia, de volcablo pequeño deporte que ahora vigila y nes y montañas, con donde no hay enseña. Además de ser mucha vegetación, con ot ros g uatefotógrafo aficionado. clima templado”. Habla maltecos cerca, de playas repletas de coloriha encont rado do, de una hospitalidad sin concomunidad en Mondiciones y de un pueblo que disfruta treal, participando en actireír y ser ingenioso. vidades organizadas por el Consulado Lo que más extraña, sin dudarlo, de Guatemala. es a su familia y amigos, pero “los llevo De voluntario a conmigo y soy lo que soy en parte graprotagonista cias a cada uno de ellos”, rememoró. Sin buscarlo, Henry terminó conCada vez que regresa a su terruño, lo vertido en parte activa de su comunidad primero que hace es tomar fotografías. de acogida, ha sido voluntario en una “Tengo muchísimas fotos de Guatemapatrulla de información en pistas de la, las tomo cada vez que puedo, son un esquí y participa en eventos municipasuperrecuerdo”. les. Ese roce social tan activo llamó la Desde Mont-Tremblant, un pequeño atención de un canal de televisión local, pueblo canadiense, Henry Martínez consque le dedicó un episodio dentro de una truye su experiencia entre la nieve, servicio serie documental sobre inmigración en comunitario y un cariño intacto por GuaQuebec. “Creo que ha sido una de las temala, el país que sigue llevando consigo a experiencias más bonitas”, recordó. cada paso.
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Guatemala, viernes 25 de septiembre de 2026
GUILLERMO MONSANTO
Salud Mental Leticia Eugenia Padilla
dgmonsanto@yahoo.es
E
n el Museo Miraflores, dirigido por María Fernanda Rivera, durante el mes de septiembre se exhibe una importante colección de dibujos trazados por Guillermo Grajeda Mena. Los trabajos fueron curados, de entre un numeroso grupo, por Luis Humberto Escobar (propietario) y Andrés Cordón de la Fuente, integrando diferentes formas de expresión resueltas por el artista a lo largo de su vida creativa. Guillermo Grajeda Mena fue un polifacético artista visual. Es uno de los referentes del arte guatemalteco por pertenecer a la Generación del 40 y con ello ser coprotagonista en la escisión entre los regionalismos académicos y el pico de la modernidad local. Su participación como muralista en el Centro Cívico y ser el primer decorador de los museos estatales, le otorgaron una presencia destacable a través de la colección pictórica del Museo de la Democracia e integraciones en el Museo de Arte Colonial, Sacatepéquez del Libro Antiguo, de Arqueología y Etnografía, Museo Regional de Santiago de Sacatepéquez, Museo de Estanzuela, Zacapa, entre otros. Su participación como dibujante registrador en yacimientos arqueológicos le hizo entender la plástica y proporciones contenidas en las expresiones de las sociedades originarias. A esto sumó, además de la característica síntesis generacional de las formas, elementos tipológicos que asimiló en su creación el resto de su carrera expresiva. De este modo fusionó lo arqueológico a un numeroso legado contemporáneo que incluye escultura, pintura, murales, dibujos y caricaturas. Las piezas seleccionadas para esta exposición provienen de los fondos de la colección MONESCO y ponen de manifiesto el vínculo de Grajeda Mena con el dibujo, la figura humana, lo mítico, la exploración de las formas sintéticas y gestuales y el registro. Un recorrido de diferentes momentos en la producción del artista y el interés que este tenía, tanto en lo local como en la globalidad de la libre creatividad. Lo formal, siempre presente en su legado, le da soporte a una inagotable iconografía. En la actualidad su obra se exhibe permanentemente en los vestíbulos del auditorio Juan Bautista Gutiérrez, Universidad Francisco Marroquín, zona 15, siendo este uno de los espacios más relevantes dedicado a un artista guatemalteco. En ese museo se localizan importantes referentes relacionados a la diversidad de intereses que nutrieron su imaginario público y personal.
Transformar la mirada sobre el consumo De la enfermedad a la solución
P
or décadas, el abordaje del alcoholismo osciló entre el estigma social y la confrontación. Sin embargo, la integración del enfoque biopsicosocial del reconocido psiquiatra cubano Ricardo González Menéndez junto a la Terapia Breve Centrada en Soluciones (TBCS) de Insoo Kim Berg y Scott D. Miller ofrece un marco humanista, científico y profundamente esperanzador para la salud pública. González Menéndez conceptualizó el alcoholismo no como un fallo moral o una debilidad de carácter, sino como una enfermedad compleja y sistémica que impacta la biología, la mente, la dinámica familiar y la espiritualidad del individuo. Por su parte, los terapeutas Berg y Miller demostraron que el motor del cambio no reside en la culpa ni en hurgar de forma obsesiva en las fallas del pasado, sino en identificar recursos, fortalezas y posibilidades futuras de la persona.
¿Cómo identificar el problema?
Columnas
Guillermo Grajeda Mena (1918-1995)
A partir de la convergencia de estos pensadores, el uso nocivo de alcohol se puede reconocer mediante señales claras en el comportamiento y en las relaciones cotidianas: 1. Deterioro de la presencia y el rol social: cuando la bebida comienza a desplazar de forma paulatina las responsabilidades laborales, los momentos familiares de valor o el autocuidado personal (González Menéndez). 2. Incongruencia con los proyectos de vida: la persona detecta que el consumo la aleja de las metas que desea alcanzar, lo que suele generar culpa, frustración o la necesidad de ocultar la cantidad de alcohol ingerida (Berg y Miller). 3. Alteración de la convivencia familiar: el consumo empieza a generar tensión constante, discusiones o distanciamiento afectivo con los seres queridos más cercanos.
Pautas prácticas para iniciar el cambio •
Identificar las excepciones: analice su historia e identifique los días en que logró reducir o evitar el consumo. Pregúntese: ¿qué hizo diferente esa vez y qué apoyos utilizó? Repita deliberadamente lo que le ha funcionado. • Aplicar la pregunta del milagro: imagine que hoy, mientras duerme, ocurre un milagro y el problema con el alcohol desaparece. Al despertar, ¿cuál sería el primer pequeño detalle visible que le indicaría que el cambio ocurrió? Utilice esa imagen concreta para fijar metas cortas, realistas y medibles. • Atención biopsicosocial integral: busque apoyo para evaluar la salud física y psicológica, al tiempo que fortalece sus redes de apoyo comunitarias y familiares (González Menéndez). • Sustituir la vergüenza por el diálogo: evite las confrontaciones agresivas en el hogar. Las conversaciones transformadoras se enfocan en las capacidades de la persona y en su disposición para construir un estilo de vida saludable. Superar la adicción al alcohol exige constancia, respeto y acompañamiento interdisciplinario. Como recordaban Berg y Miller, la puerta de salida rara vez se encuentra mirando fijamente la pared del problema, sino construyendo con determinación las soluciones del presente; dar el primer paso y buscar la orientación de un profesional de la salud mental es el acto de valentía que transforma esa intención en el inicio de una nueva vida.
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Guatemala, viernes 25 de septiembre de 2026
La recopilación cuenta la historia de momentos clave de la nación, expresados en arte.
Colecciones para promover
el patrimonio Fotorreportaje
Texto: Pablo Cahuec Fotos: Carlos Caljú
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xpofilgua 2026 es una muestra de sellos postales organizada por Correos de Guatemala y la Asociación Filatélica de Guatemala (AFG), que reúne colecciones de piezas postales para promover su estudio, conservación y valoración como patrimonio. La muestra está disponible en el Museo Postal, ubicado en el Palacio de Correos, 7a. avenida 11-67, zona 1. La exposición incluye colecciones con temática histórica, patria, musical, biológica y juvenil, además de charlas, talleres y venta de productos filatélicos. Entre las piezas destacadas están la colección Quetzal en Pedestal y la dedicada al Arco de Comunicaciones del Palacio de Correos. El horario es de lunes a viernes, de 9:00 a 17:00 horas y sábados, de 9:00 a 16:00.
El Palacio de Correos alberga el Museo Postal, que resguarda las estampillas más emblemáticas de la historia filatélica del país.
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Guatemala, viernes 25 de septiembre de 2026
El arte postal puede apreciarse de lunes a viernes de 9:00 a 17:00 horas y sábados de 9:00 a 16:00 horas.
La muestra expone los sellos que se utilizaron en la época cuando el correo comunicaba con el exterior.
Fotorreportaje
La exhibición es apreciada por coleccionistas nacionales y extranjeros.
¡Ecce Pericles! de Rafael Arévalo Martínez
¡YA DISPONIBLE EN TIPOGRAFÍA NACIONAL! Crónica valiosísima y detallada del gobierno –y caída– de Manuel Estrada Cabrera es ¡Ecce Pericles! La lectura de este libro también nos ofrece el testimonio de la resistencia y rebelión de los integrantes del Partido Unionista, que lo enfrentaron valientemente con ideas e imprentas (al decir de Rafael Arévalo Martínez, autor de ¡Ecce Pericles!) hasta obligar su retiro de la Presidencia muy a pesar del peligro que corrieron sus vidas. De ello da cuenta Julio Bianchi en el prólogo.
Adquiera esta joya de lectura a solo
Q80
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