




Biografía
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Tras la huella del Príncipe de los Cronistas
27 de febrero de 2026



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Tras la huella del Príncipe de los Cronistas
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TAU
La pasión ha sostenido siete décadas de teatro
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La Revista Viernes No.
600 dedica su reportaje central al trabajo de restauración que desde 2023 efectúa un equipo multidisciplinario del Museo Nacional de Historia, que rescata, conserva y digitaliza las actas del Ayuntamiento de Guatemala, documentos que datan de entre 1870 y 1975. Estos registran la vida pública, decisiones políticas, desastres naturales y otros eventos.
Se revelan detalles curiosos, como el uso constante de papel alemán y tinta ferrogálica aplicada con pluma fuente. Entre los hallazgos más impactantes figuran los registros de los terremotos destructores de 1917 y 1918, que documentan la crisis tras la emergencia. El proceso técnico incluye tres fases: conservación preventiva, curativa con digitalización y organización archivística final.
Los conservadores indican que se usan criterios de reversibilidad para asegurar que los materiales aplicados no dañen el soporte original a futuro, así como que la digitalización es un logro clave para permitir la consulta pública sin arriesgar la integridad física del papel. Los libros se resguar-
Director General: Edin Hernández
dan ahora en estanterías de madera amarga para protegerlos de plagas y humedad. Antes de la intervención los volúmenes presentaban un 70 % de conservación.
En la Guía de libros, se reseña Cronología de la Legislación Guatemalteca (1971-1992), una compilación producida por la Tipografía Nacional de Guatemala, que ofrece un registro de normas jurídicas emitidas en el período citado por los poderes del Estado como herramienta de consulta para estudiar el derecho e incluso la historia política.
También se dedica un espacio sobre el proceso de formación actoral en el Teatro de Arte Universitario, que explica cómo esta institución ha forjado actores en su mayoría jóvenes y quienes tras su constancia, sin fines de lucro, trabajan en montajes como La Autopsia, del colombiano Enrique Buenaventura y que forma parte de la cartelera teatral.
En la Biografía, se acerca a los lectores detalles de la vida de uno de los escritores más grandes de Guatemala, Enrique Gómez Carrillo (el Príncipe de los Cronistas), un personaje fascinante, cosmopolita y en su momento polémico de la literatura hispanoamericana.
Subdirector técnico: Miguel González Moraga
Coordinación de Información: Mario Antonio Ramos
Editor: Hugo Sergio Del Águila
Redactores: Narcy Vásquez, Isa Enríquez y Pablo Cahuec
Diseño Gráfico: Juan Rene Chicoj
Diseño Portada: Tania López
Diagramación: Sulhema Pacheco y Diana Guerra
Corrección: Pedro Meda, Mynor Reyes y Servando Pineda
Digitalización: Freddy Pérez
Viernes 27
Recorrido guiado el Alma de la ciudad en el interior de Casa Municipal Barnoya García (8a. calle 10-12, zona 1). Ingreso gratuito.
Sábado 28
La Noche Sabinera en TrovaJazz, se celebrará en vía 6, 3-55, zona 4, a las 21:00 horas. Una velada dedicada a las canciones de Joaquín Sabina, interpretadas por músicos guatemaltecos. Los boletos, están en viveloonline.com a Q85 en preventa y Q100 en la taquilla.
Domingo 1 de marzo
La lectura de poesía y cuento corto, con Open Mic tendrá lugar a las 11:30 horas en La Teca (12 calle 6-25 “B”, zona 1), con la participación de María Fernanda Ruiz y Jhunny Tasejo. Entrada gratuita.
Como parte del Guatemala Jazz Festival, el baterista, productor y director musical mexicano Javo Barrera se presentará en el teatro del Instituto Guatemalteco Americano (IGA), a las 16:00 horas. Ingreso libre.
La exposición de calendarios japoneses y muestras de bonsáis se llevará a cabo a las 10:30 horas en De Museo, Century Plaza, zona 13, en colaboración con la Embajada de Japón.
Escribir para habitar la maternidad es un taller de cinco sesiones guiado por Mirna Morales y Cecilia Gutiérrez. Se efectuará los días 3, 10, 17, 24 y 31 de marzo, de 10:00 a 12:00 horas, en librería Sophos, Plaza Fontabella, con un costo de Q900. Inscripciones en la web forms.gle/ wrMjJiuGx9qWDonYA.
La galería Proyectos Ultravioleta presenta Pequeños suspiros, muestra individual del pintor pionero kaqchikel Andrés Curruchich (Chi Xot, 1891–1969). La exposición puede visitarse de lunes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas, en la 21 calle 11-09, zona 1. Entrada sin costo.


Cronología de la Legislación Guatemalteca (1971-1992), de Carlos Santos Son Roquel, es un texto producido por la Tipografía Nacional de Guatemala que ofrece un registro de normas jurídicas emitidas en ese período, como herramienta de consulta para el estudio del derecho y la historia política; a la vez subraya que la legislación de estos años refleja respuestas del Estado ante la guerra interna y crisis sociales de la época. El texto enfatiza la importancia de organizar, de manera cronológica, decretos, leyes y reglamentos para facilitar la labor de investigadores y juristas. También busca llenar un vacío documental y consolida información que antes estaba dispersa en publicaciones oficiales. El autor advierte sobre la complejidad del marco legal, el cual experimentó cambios significativos tras la promulgación de la Constitución de la República en 1985. No se trata solo de un listado técnico, es testimonio de la evolución de las instituciones del Estado guatemalteco. La obra pretende servir como base para análisis críticos, sobre cómo la ley, fue utilizada tanto para el control social como para la reforma institucional. En la presentación invita a los usuarios a valorar la memoria jurídica del país como un paso necesario hacia el fortalecimiento del Estado de derecho. • Sergio Del Águila
El vaso de leche, del escritor chileno Manuel Rojas, pertenece a la colección Vientos del Pueblo, del Fondo de Cultura Económica. Un relato conmovedor que confronta la dignidad, la pobreza y la compasión.
Los temas que enfrenta este relato albergan la complejidad del ser humano frente a la adversidad y expone a la compasión en el momento más indicado. A lo mejor sirve para devolverle un poco las ganas de vivir a la humanidad. Manuel Rojas nos deja un cuento particular. Un marinero se queda perdido a la deriva en un puerto, sin ropa, sin dinero ni comida. Casi depende de los barcos que atracan y de quienes le dan trabajo para comprar algo que sacie su hambre.
El texto ofrece la visión de un marinero que, a pesar de sus capacidades en la navegación, en tierra pareciera que se siente inútil, sin ser digno de que le den comida o trabajo, pero no quiere caer en la humillación. Este rechazo a la caridad tiene un camino definido; no quiere perder la dignidad. • Angel Elías/FCE






a Mario Vargas Llosa
ElPolemistaarriesgadoreúne ensayos de distintos autores que examinan la figura de Mario Vargas Llosa desde múltiples ángulos: su obra literaria, su pensamiento liberal, su rol como intelectual público y sus polémicas más notorias.
El libro no pretende ensalzar ni condenar, sino ofrecer una mirada plural, crítica y documentada sobre uno de los escritores más influyentes —y debatidos— de nuestro tiempo. Ideal para lectores interesados en la
intersección entre literatura, política e historia contemporáneas. Este polemista arriesgado, que pone en juego su prestigio en defensa de unas ideas y de una manera de pensar, es a quien rinden homenaje los autores de estos textos, todos ellos dirigentes políticos del pasado y presente. Es también la personificación de unas ideas liberales que no nacen del fanatismo, igual que estos políticos convertidos en escritores no defienden un solo pensamiento dogmático. • Sophos



Textos: Isa Enríquez
Fotos: Netflix y HBO
Hay series que no te atrapan de inmediato… pero cuando lo hacen, ya es demasiado tarde para soltarlas. Eso le pasa a quien se anima a darle play a Élyella casi sin expectativas. Parece una más de misterio, de esas para acompañar la noche… hasta que el último tramo te obliga a replantearte todo.
La historia sigue a Anna, una periodista que vuelve a su pueblo después de una tragedia familiar y decide cubrir un asesinato reciente. No solo busca recuperar su carrera, sino también quiere respuestas.
El problema es que el caso está en manos de su esposo, un policía del que lleva tiempo separada. Ambos investigan al mismo tiempo, cada uno por su lado, con heridas abiertas, silencios incómodos y un pasado que pesa más de lo que aparenta.
Gran parte del gancho está en la química entre Tessa Thompson y Jon Bernthal. Su relación es tensa y frágil. No todo gira alrededor del crimen; también importa

cómo dos personas que alguna vez se quisieron intentan convivir con la culpa, el dolor y lo que nunca lograron decirse. En el camino, los personajes de Pablo Schreiber y Sunita Mani funcionan como aliados y contrapuntos que empujan la investigación sin volverla pesada. Son solo seis episodios, perfectos para una o dos sentadas, y se agradece que la serie no se estire más de la cuenta, algo que sí terminó jugando en contra de La residencia. Aquí, la

Volver a Derry siempre parece una mala idea… pero la curiosidad puede más. Quien se acerca a It: bienvenidos a Derry lo hace para descubrir qué esconde ese pueblo donde el horror se ha vuelto cotidiano.

Como precuela del universo de Stephen King, la serie se sitúa décadas antes de los hechos conocidos y desplaza el foco del monstruo al escenario.
Derry emerge como un personaje en sí mismo: sus calles, gente, silencios incómodos y su manera casi natural de mirar hacia otro lado cuando algo terrible ocurre. Ese enfoque es su mayor acierto. Con pequeñas escenas precisas, la serie muestra cómo el mal puede impregnarse sin necesidad de apariciones sobrenaturales. Miradas esquivas, reacciones desmedidas y una violencia asumida dibujan un ambiente inquietante que conecta con la esencia de la novela.
El resultado es un homenaje sólido, con momentos memorables y una ambientación que atrapa desde el principio.
información se dosifica bien, los secretos salen cuando deben y el ritmo nunca se cae.
Disponible en Netflix, esta miniserie, basada en una novela de Alice Feeney, guarda su mejor carta para el final, con un giro que, sin hacer ruido, le da un nuevo sentido a todo lo visto. No es una serie escandalosa ni exagerada. Es sigilosa, de las que se terminan y dejan la sensación de que vale la pena volver al inicio para notar las pistas que se escaparon.

Qué harías si te reencontraras de frente con la persona que te destruyó la vida. Esa es la premisa que la cinta coloca para atrapar a la audiencia.
La reciente película del director iraní Jafar Panahi, y ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, arranca engañosamente simple: una familia viaja de noche, ocurre un accidente en la carretera y, minutos después, un hombre reconoce en ese conductor una señal imposible de olvidar. El sonido de una prótesis basta para abrir una herida que nunca cerró.

Desde ese momento, la cinta deja de ser un thriller y se convierte en algo personal. Vahid cree haber encontrado a quien lo torturó en prisión años atrás. Lo secuestra, duda, se equivoca, se paraliza. Y en lugar de lanzarse al castigo inmediato, decide buscar a otras personas que también sobrevivieron. Así se forma un grupo tan improbable como humano. Una fotógrafa, una pareja que está a punto de casarse, un trabajador, un hombre lleno de rabia. Todos cargan el mismo pasado, pero no lo procesan de la misma manera.

Un proyecto histórico que se mantiene activo pese a limitaciones, presenta La Autopsia, escrita en 1968 por Enrique Buenaventura
Texto: Isa Enríquez Foto: Manuel Del Cid
Más que una obra, el Teatro de Arte Universitario (TAU) es un grupo de personas que decide continuar. “Es quedarse” después de clases, luego del trabajo, tras las prácticas y de jornadas que no siempre dejan tiempo libre. La mayoría de quienes suben al escenario lo hacen ad honorem, movidos más por la pasión que por una retribución económica, en un espacio que desde hace casi ocho décadas ha sostenido la formación teatral en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC).
“Somos el grupo artístico más longevo de la universidad”, recordó su director Víctor Moreira, al hablar de un proyecto que combina montajes con un proceso constante de formación y personas, en su mayoría, jóvenes. El eje del trabajo es el taller actoral, pensado para quienes no necesariamente pueden estudiar este arte de forma profesional, pero que quieren aprender técnica, disciplina y entrenamiento escénico.
“Aquí enseñamos es técnica actoral. Es lo más cercano a lo que podrían recibir en una escuela profesional”, explicó Moreira. Durante un semestre, se forman en actuación, voz y dicción, y análisis de texto. Solo al final, algunos son invitados a integrarse.
Ese modelo permite que el grupo se renueve sin perder continuidad, en un ambiente donde casi todo se sostiene con trabajo





Conseguir apoyos
años tiene TAU de existencia
colaborativo y funciones que, desde su origen han sido gratuitas. Además de formar actores y actrices, el TAU ha construido, con los años una línea artística clara. Aunque el grupo ha desarrollado obras propias, versiones y proyectos históricos, su interés principal sigue puesto en la dramaturgia latinoamericana. “Tenemos adaptaciones, obras desde cero; nos interesan textos de la región y dialogar con la realidad desde el teatro”, agregó.
Las limitaciones presupuestarias también atraviesan el trabajo cotidiano del grupo. El TAU tiene con un presupuesto anual que apenas alcanza para cubrir los gastos de funcionamiento y producción. Por eso, buena parte del vestuario y del maquillaje se resuelve desde los recursos propios. “El vestuario es nuestro. Compramos maquillaje básico, productos para limpiar el rostro y algunos tonos generales. Ya cosas específicas sí las consigue cada actor o actriz”, dijo
En ese mismo espíritu, el grupo recibe donaciones, siempre que puedan ser aprovechadas en escena. “Estamos abiertos a recibir apoyo, pero tratamos de que sea material que se pueda usar”. Más que un gesto simbólico, se trata de apoyo concreto que permite sostener cada
función, un proyecto que se mantiene gracias al trabajo colectivo.
La Autopsia
Así nace la nueva temporada de La Autopsia, un montaje que vuelve a escena. La obra se presentó el año pasado y estaba prevista para marzo, pero el calendario se ajustó y la función se adelantó para el 20 de febrero.
A partir de ahí, el grupo vuelve al texto, a ensayar y al trabajo de escena para poner en juego una historia protagonizada por Haroldo Izaguirre, como el doctor, y Alejandra Dionicio, como Ana.
En ese escenario, y a más de medio siglo de haber sido escrita, la obra interpela al público desde el silencio, la culpa y la pregunta incómoda sobre la ética frente a la violencia.
Enrique Gómez Carrillo se consagró junto a los íconos de la literatura moderna universal en París
Texto: Narcy Vásquez
Foto: Hemeroteca
Hablar de Enrique Gómez Carrillo es adentrarse en la vida de uno de los personajes más fascinantes, cosmopolitas y, en su momento, polémicos de la literatura hispanoamericana. Conocido como el Príncipe de los Cronistas, fue la encarnación misma del modernismo: elegante y viajero incansable. En el 153 aniversario de su nacimiento, se recuerda al diplomático y trotamundos que transformó la crónica periodística en un arte imperecedero.
Primeros años
Nacido en ciudad de Guatemala el 27 de febrero de 1873, su destino pareció sellarse cuando el propio presidente Manuel Lisandro Barillas le otorgó una beca para estudiar en España. Sin embargo, su espíritu inquieto lo llevó rápido a París, Francia ciudad que fue su verdadero hogar y musa.
En la capital francesa, el literato no solo escribió, se fundió con la bohemia. Fue amigo cercano de figuras de la talla de Oscar Wilde, Paul Verlaine y Rubén Darío, integrándose plenamente al movimiento modernista.
Su legado importante no reside en la novela o poesía, sino en la crónica periodística. Elevó este género a la categoría de arte al transformar el reporte de actualidad en una pieza literaria llena de matices, sensaciones y un estilo refinado.
“En el ámbito de la entrevista fue uno de sus pioneros y contribuyó a consolidarla como un subgénero específico. Desarrolló un concepto propio que expuso en su breve ensayo El culto de la interview, en el cual subrayó la importancia de preservar íntegra la voz del entrevistado. Para él, la comunicación ideal debía basarse en la empatía, para evitar la intervención del entrevistador en el discurso del otro”, opi -
nó el escritor Jaime Barrios Carrillo.
Recorrió Rusia, Japón, China y Egipto, envió sus notas a diarios de España y América Latina (como El Liberal y La Nación). Abordaba desde la psicología de las mujeres de distintas culturas hasta horrores de las trincheras en la Primera Guerra Mundial.
Entre sus obras están La Grecia eterna,Elalmajaponesa,ElJapón heroico y galante, La sonrisa de la esfinge,ElevangeliodelamoryLa Rusia actual
Vida de novela
Carrillo fue tan famoso por su pluma como por su vida personal. Su biografía está salpicada de duelos de honor, romances intensos y su papel como diplomático.
Se casó en tres ocasiones. Su primera esposa fue la escritora y feminista Aurora Cáceres; después contrajo matrimonio con la cantante y actriz española Raquel Meller y, al final, con la salvadoreña Consuelo Suncín, quien años más tarde se uniría en matrimonio con Antoine de Saint-Exupéry, célebre autor de El Principito
Incluso se vio envuelto en el drama de la espía Mata Hari. Los intelectuales franceses lo acusaron de haberla entregado y de enamorarla, acusaciones que el escritor negó, según testimonio del poeta Miguel Marsicovétere Durán.
Legado y muerte
Falleció en París el 29 de noviembre de 1927. Sus restos descansan en el cementerio de Père Lachaise, junto a grandes nombres de la historia universal.
Aunque en Guatemala su figura fue cuestionada por su prolongada ausencia y su cercanía con dictadores como Manuel Estrada Cabrera, su maestría y capacidad para “pintar con palabras” lo consagraron como exponente de las letras hispanomericanas.
A los 23 años se convirtió en el miembro más joven de la Real Academia Española.


Durante un encuentro literario conversamos con Ana María de Eskenasy, presidenta de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras, y familiar del ilustre escritor, quien relató con orgullo cómo fue su tío abuelo.
“Él escribió 87 libros. En la familia conservamos todos y yo he leído entre 50 y 60. Hace un par de años, la Embajada de México me invitó a dar una conferencia sobre su vida y obra.
Fue una experiencia especial, ya que mientras narraba su trayectoria, proyectaba las imágenes en diapositivas”, dijo. Recordó que fue un gran bohemio, con una vida intensa en París y Madrid, además de ejercer como diplomático.



















A 25 años de su debut, Emerson Leiva sigue siendo defensor del teatro hecho con formación y conciencia
Texto: Narcy Vásquez
Fotos: Carlos Caljú
En algún lugar entre los clasificados del periódico y las historias que cuentan las abuelas, Emerson Leiva encontró su vocación y, con esta, una misión que supera la actuación frente al público. Fue en 2001 cuando un anuncio anónimo en la prensa lo llevó a su primera audición. Lo que comenzó como una oportunidad acabó en una sentencia: ese día cerró la puerta de su vida secular y abrió, de par en par, la del teatro.
Actor, director, maestro, sastre y maquillador. No se conforma con interpretar vidas ajenas; quiere transformar la manera en que Guatemala las cuenta. A través de su emprendimientoTeatralidad GT desmonta vicios en la enseñanza actoral, rescata el imaginario de los pueblos y lenguajes que se ignoran en el país. En esta entrevista descorre el telón de su vida al rememorar obras como Relatos de un sátiro,LaTatuana,SingyCartas a Cupido. Además, se prepara para el estreno de La casa de doña Alicia, programado para marzo.
¿Hay cambios en el panorama teatral?
Hay cambios de todo tipo. En lo positivo, veo más apertura y propuestas de generaciones nuevas; ahora hay más oportunidades de formación que antes no existían, seguimos estancados en técnicas de actuación clásicas de hace 40 años.
Existe una falta de preparación tanto en maestros como en estudiantes. La situación es crítica en el cine, donde las convocatorias suelen anunciar: “No importa si no tienes expe -





riencia”. Con ello, las compañías reducen costos y, en algunos casos, incluso hay personas dispuestas a pagar por estar en escena.
¿Cómo influye su formación empírica en la enseñanza?
La influencia es total. Empecé desde cero, como actor empírico, a los 21 años, y no reniego de ello porque gracias a esa oportunidad encontré camino. El problema surge cuando uno se queda en el empirismo. El actor debe evolucionar. Mi propósito es formar intérpretes que no sean “plásticos”, sino artis tas capaces de proponer, investigar y adaptarse a los distintos lenguajes escénicos.
¿Cómo nació su idilio con el escenario?
De niño yo era el “mico” en los escenarios de mis maestras. Mi primer diploma lo obtuve en un concurso de baile en la primaria. La primera vez que me llevaron a un teatro, la Universidad Popular fue una revelación: no sabía que ese mundo existía. Mi carrera comenzó gracias a una audición que encontré en los clasificados de la prensa. Era para la obra Corona de amor y muerte en el 2001.
¿Por qué apostar por la memoria oral?
Es fundamental: la tradición



Emerson Leiva es actor, director y escritor de teatro desde 2001. Su estilo —denso, irreverente y de matices eróticos— busca permear tanto el espacio físico como la fibra interna del espectador.



abuelas. Guatemala posee una riqueza enorme, aunque muchas veces se proyecta hacia afuera solo como una nación maya, pero que invisibiliza a los xinkas, garífunas y ladinos. El idioma xinka, por ejemplo, está en extinción y casi nadie lo dice. Mi intención es que la representación teatral refleje la identidad diversa, sin caer en clichés diseñados solo para vender.
¿Cuáles retos enfrenta Teatralidad GT?

oral es la base de todo. Para La Tatuana encontré tres versiones escritas, pero me apoyé, sobre todo, en lo que cuentan las
El mayor reto es el desinterés y la desinformación. Muchos creen que actuar significa fingir o recitar poemas con poses exageradas. Hace tres años fundé Teatralidad GT para tener la solvencia de criticar desde la acción. Para mí, el actor debe ser multidisciplinario, conocer de danza, iluminación, fotografía, arquitectura y más. Necesita una cultura general más amplia que el promedio, porque su labor es interpretar vidas ajenas con verdad y profundidad.
¿Cuéntenos acerca de sus metas y aspiraciones?
Sueño con un espacio propio para la academia y, como todo actor, con tener mi teatro. Deseo dejar una huella, que cuando ya no esté, mi nombre permanezca ligado a algo que hice por el país: quizás una escuela o sala de teatro.

Texto: Pablo Cahuec
Fotos: Mario León y cortesía
Entre muros antiguos, estanterías especializadas y protocolos de conservación, miles de páginas escritas a mano vuelven a ver la luz. Son las actas del Ayuntamiento de Guatemala. En sus textos quedó asentada la vida pública de la ciudad: decisiones, temores, celebraciones y conflictos.
Son objeto de un amplio proyecto de rescate, conservación y digitalización que desde 2023 lleva a cabo el Centro de Estudios de las Culturas en Guatemala (Ceceg) con apoyo de la Dirección General de Investigación de la Universidad de San Carlos de Guatemala
(USAC), en el Museo Nacional de Historia, luego de ser descubiertas en dependencias de la municipalidad capitalina.
Durante siglos, cada sesión del cabildo dejó constancia escrita de acuerdos, disposiciones y debates. En ellos se registraron nombramientos de autoridades, organización de gremios, regulaciones de la vida cotidiana, compras de insumos, respuestas ante crisis y planificación de obras.
Para Silvia Pérez, auxiliar de la investigación y experta en conservación patrimonial, estos textos “resguardan información valiosa sobre los procesos administrativos,
El equipo de conservación está constituido por Erick García, coordinador; Silvia Pérez y Cecilia Flores, expertas conservadoras.
sociales y políticos de la época, por lo que su protección y conservación resultan esenciales”. Ello los convierte en testimonios directos de cómo se construyó la ciudad y permite a los guatemaltecos acercarse a su historia y fortalecer su identidad.
Hallazgos interesantes
Los descubrimientos derivados de la lectura de las actas han aportado datos reveladores sobre prácticas administrativas cotidianas, como el documento más antiguo que data del 5 de enero de 1871. Asimismo, que siguen usándose libros de actas, pero ahora son machotes. Cecilia Flores, investigadora y especialista en conservar y restaurar papel, resaltó la repetición anual del acuerdo municipal para la compra de papel alemán, destinado a la elaboración de los cuadernillos en los cuales se redactaban las actas.
También aparece con regularidad la orden de encuadernar, al inicio de cada año, los cuadernillos del período anterior para formar un solo volumen anual. Estos patrones muestran una cultura de archivo organizada y constante. El análisis material también ha permitido identificar que “la tinta utilizada es ferrogálica, aplicada ya con pluma fuente y no con tintero tradicional”, añadió Flores. Entre los contenidos más impactantes figuran las actas de los años de los terremotos de 1917 y 1918, que Erick García, coordinador del proyecto, considera las más interesantes. En ellas se consignan sesiones donde se describe la preocupación de la población ante los sismos continuos y, en ciertos momentos, la disposición de algunos sectores en favor o en contra de considerar el traslado de la capital a una cuarta locación. Estas anotaciones permiten
Guatemala, viernes 27 de febrero de 2026
observar la reacción institucional casi en tiempo real frente a una crisis de esta índole.
Las actas discurren entre temáticas variadas, desde la distribución de agua (problema que persiste hoy, más de 100 años después); el cambio de la iluminación pública del carbón a la electricidad, en 1910; el registro de la Reforma Liberal de 1871, la privatización de tierras comunales, la expansión urbana y los impuestos.
Su origen
El modelo de gobierno de la comuna que dio origen a estos registros proviene de la tradición romana del municipio. Luego se consolidó en Europa durante la Edad Media, en especial en la península ibérica, donde las comunas adquirieron un papel decisivo en la organización de los reinos.
Con la llegada de los europeos a América, los cabildos se convirtieron en pieza clave para establecer y ordenar las nuevas ciudades. Desde la fundación de Santiago de los Caballeros, se marcó el inicio formal de la institucionalidad. Desde entonces, los libros capitulares documentaron la evolución de la ciudad a lo largo de unos cinco siglos.
Los ejemplares que hoy se conservan y estudian con mayor detalle abarcan, de forma continua, desde la década de 1870 hasta 1975, un período atravesado por transformaciones políticas, desastres naturales, cambios tecnológicos y reformas administrativas.
Conservación
El polvo acumulado, la humedad, la fragilidad del papel, manchas, presencia de hongos e insectos y el desgaste por manipulación
aceleraron su deterioro. Ante ese riesgo, se impulsó el traslado y resguardo especializado en el Museo Nacional de Historia, gracias a un convenio institucional con el Ministerio de Cultura y Deportes y la Municipalidad de Guatemala. El objetivo es garantizar condiciones técnicas adecuadas para su preservación y estudio.
La iniciativa reúne a investigadores, restauradores, archivistas y especialistas en patrimonio documental. Al proceso se ha integrado el apoyo de estudiantes del Departamento de Arte de la Facultad de Humanidades de la USAC.
Como explicó García, el proceso consiste en tres fases: la conservación preventiva, la curativa y la digitalización y, por último, la organización archivística. Son cerca de 100 libros y algunos de ellos con más de 450 actas, pero “no todos los años están completos”, aclararon Flores y García, debido a que luego de 1933 existe un vacío documental que se cierra en 1944, con algunos años posteriores incompletos.
Uno de los principios centrales del proyecto es la reversibilidad de los tratamientos; los materiales utilizados pueden retirarse en el futuro sin dañar el soporte, permitiendo nuevas intervenciones si la tecnología avanza o si el estado del documento lo requiere. Se “optó por estabilizar los materiales, detener el deterioro y garantizar su preservación por al menos 50 años más, siempre que la institución mantenga adecuados controles de limpieza, temperatura, manejo y control de plagas”, remarcó Flores.
Proceso detallado García explicó que el proceso se ha desarrollado bajo criterios

técnicos de conservación preventiva y restauración reversible, para atender la delicadeza del material y el paso del tiempo. Cada ejemplar ha requerido un análisis individual, ya que presenta distintos niveles de deterioro, desde suciedad superficial hasta desprendimiento de pastas o fragilidad extrema del papel. Hasta este momento, se han intervenido los libros que datan hasta 1950 y se espera continuar con los siguientes este año.

Cecilia Flores, especialista en recuperar y conservar el patrimonio en papel, durante la intervención de uno de los libros.
La primera fase incluyó la limpieza superficial y una estabilización básica de los libros que redujo los riesgos inmediatos de deterioro. Durante esta etapa “surgió la necesidad de digitalizar el material, pues la manipulación directa, además de prácticas comunes, como humedecer los dedos para pasar páginas, representan un riesgo de contaminación y daño”, señaló el experto. Esta fase, que no estaba contemplada inicialmente, se convirtió en un logro adicional del proyecto.
En paralelo, Flores detalló que se efectuó un diagnóstico detallado, consistente en un examen organoléptico, visual y táctil controlado, para “determinar daños y el tratamiento adecuado a iniciar”. Se evaluó la estructura del libro, estabilidad de las tintas, integridad del papel y tipo de encuadernación. Posteriormente, se llevó a cabo la limpieza mecánica con herramientas especializadas que permiten retirar suciedad sin afectar las fibras del papel.
La segunda fase incluyó intervenciones más profundas en los volúmenes con daños severos. Se aplicaron procesos de consolidación para devolver firmeza y estabilidad a partes debilitadas y reforzar zonas críticas. También se aplicó reintegración cromática puntual. La tercera etapa estará enfocada en la organización archivística y su accesibilidad. Con los libros ya conservados y digitalizados, el reto
es garantizar condiciones óptimas de resguardo y consulta. Se trabaja en la adecuación del espacio físico, la clasificación secuencial de los volúmenes y la creación de bases de datos e índices que faciliten la investigación.
Flores agregó que uno de los aspectos que definió el ritmo de trabajo fue el mal estado de los volúmenes de 1910 a 1923, pues “presentaban daños considerables y requirieron mayor tiempo de intervención”.
Resguardo digital
La digitalización protege los originales y reduce su manipulación directa. Con las versiones escaneadas, investigadores, estudiantes y público en general podrán consultar los contenidos sin poner en riesgo las actas. Además, se facilitan búsquedas temáticas y cruces de información que antes requerían revisión manual.
García destacó que estos volúmenes constituyen una fuente invaluable para la investigación de la historia nacional. En sus páginas se registran aspectos de urbanismo, salud pública, educación, regulación comercial, respuesta ante emergencias y vida cultural.
El equipo coincide en la satisfacción profesional y personal que les genera contribuir a la recuperación del pasado de la ciudad capital. Confían en que este proyecto marque el inicio de un mayor respaldo a la conservación de bienes en papel, un campo que aún carece de una formación académica sólida en la carrera de técnico en restauración de bienes muebles. “Sin duda, representa un aporte importante para el fortalecimiento profesional en esta área”, afirmó Pérez.
Proyectos aledaños
Se han incorporado talleres y actividades de divulgación dirigidas a distintos públicos. Su meta es activar el cono cimiento que contienen y convertirlo en una herramienta viva de aprendizaje.
La iniciativa forma parte de una línea más amplia de protección orien tada a fortalecer la identidad colectiva.
“Para investigadores, ofrecen datos históricos valiosos; para estudiantes, representan una oportunidad de reconocer la importancia del patrimonio documental como parte de la identidad nacional”, añadió el experto. Desde esta perspectiva, no se limita a la conservación física, sino que promueve una apropiación cultural del archivo, fomenta su consulta y análisis en ámbitos académicos y educativos.

Apoyo interinstitucional
Desde su salida a la luz, estas actas fueron entregadas al Museo Nacional de Historia en un esfuerzo por que fueran acogidas en una institución con mayores recursos para su cuidado. Por lo tanto, ha sido dentro de sus instalaciones donde discurren los procedimientos de conservación y digitalización.
El plan también establece bases sólidas para futuras fases de trabajo. Entre ellas se contempla la ampliación de la digitalización, la mejora de los sistemas de consulta de los centros de documentación que resguardarán las copias digitales. Se planea agregar la visita a las actas dentro del recorrido del Museo Nacional de Historia y la promoción de capacitaciones en
Esta acta menciona que el síndico primero Manuel Foronda cree inadecuado consignar la declaración del presidente del Ayuntamiento sobre mover la capital de locación, pues no fue c a ma ra oficial si o co fi cial
conservación de papel. Asimismo, se prevé instaurar convenios con instituciones académicas internacionales, con el fin de consolidar la especialización en restauración y abrir espacios de intercambio técnico.

“Para nosotros, resguardar esta colección es sumamente importante. El hecho de custodiar este valioso conjunto documental representa un verdadero tesoro histórico que enriquece nuestro acervo”, reconoció Carmen Yela, asistente administrativa del administrador general del Museo Nacional de Historia. Explicó que los libros permanecerán en un mueble, elaborado en madera amarga, lo que contribuye a su protección frente a plagas y otros agentes de deterioro. Antes de la intervención se encontraban aproximadamente en un 70 % de conservación; ahora, gracias al trabajo técnico realizado, se garantiza una mayor estabilidad y permanencia en el tiempo. Hoy, mientras cada página es limpiada, estabilizada o escaneada, no solo se protege su contenido; también se recupera la manera de ver y entender el mundo de generaciones. El resguardo de estas actas confirma que la memoria no es un lujo académico, sino un recurso esencial para comprender el presente y proyectar el futuro con mayor conciencia histórica. histórica.

“También se consigna que anoche 24 del corriente, a las 7 horas y 25 minutos, hubo nuevos movimientos sísmicos de igual intensidad que los habidos en la noche del 3 de este mes, los cuales motivaron la interrupción del alumbrado de la Empresa Eléctrica del Norte… así como la caída de los postes…”.
Guatemala, viernes 27 de febrero de 2026

Ilustración: Sergio Espada
Amatitlaneco, carpintero, quien hasta el último momento de su vida fue un sindicalista que insistió en la unidad de los trabajadores como única forma para avanzar en los procesos de transformación. Considerado fundador del movimiento sindical guatemalteco, fue un activista de los que promovieron la insurrección de 1920 que dio al traste con la dictadura de Manuel Estrada Cabrera. Estuvo preso en el régimen de Jorge Ubico, acusado de participar en el Partido Comunista de Centroamérica en 1924, de viajar a Moscú y luego al Congreso Mundial de Sindicatos, en 1928. Con la Revolución de Octubre, en 1944, fue amnistiado. Formó la escuela sindical Claridad.
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Texto y fotos: Gabriel
Arana Fuentes
Colaboración
Ciudad de México desbordaba planes y horarios, pero desde el primer día entendí que cualquier intento de control era inútil. La urbe impone su ritmo: te empuja, seduce, confunde y, a ratos, te adopta. Llegué con una lista ordenada de museos, murales y ofrendas, pero acabé en medio de máscaras de luchadores, tacos que parecían un rito iniciático y discusiones callejeras que rompían cualquier guion turístico. A medianoche, entre la diosa Nike y las sombras de Reforma, ya intuía que 11 días no alcanzarían.
El metro reveló su coreografía diaria y la televisión amplificaba tensiones que en la calle nadie respiraba del mismo modo. Entre lo que afirmaba el noticiero y lo que la gente decía había un abismo. México exhibe sus contradicciones: la ciudad puede blindar monumentos con barricadas, pero el peatón manda.
Las conversaciones ajenas son parte del viaje. La escena que vi

en el Museo Anahuacalli lo resume: una señora decidida a partirse el alma con otra visitante, insultos vuelan entre puestos de comida y mi risa chapina delató mi extranjería mientras devoraba unas gorditas. México se explica solo: directo y libre de filtros innecesarios.
En el Tío Pepe, bar centenario, comprendí por qué un guatemalteco puede sentirse en casa: aromas viejos, paredes que guardan voces, esa sensación de refugio que solo dan los bares con memoria. El día siguiente prometía: Munal, Zócalo, hotel, madrugada. México tiene esa capacidad de juntar siglos en tres cuadras. Frente al Munal, cualquier prejuicio centroamericano se deshace. La exposición Bajoelsignode Saturnoreordena símbolos como un mapa astral al que uno entra sin aviso. Lo esotérico se vuelve método y lo desconocido atrae lo evidente. Entre Durero, Varo, Carrington y Tamayo, uno descubre también piezas anodinas que obligan a preguntarse quién avala lo que se cuelga y por qué y a la par
de esos gigantes del arte. Ese contraste forma parte del encanto. El arte virreinal impone solemnidad, las salas del siglo XX respiran modernidad y salir a caminar por la calle 5 de Mayo para ver la ofrenda del Zócalo reafirma que la ciudad mezcla lo sagrado, lo turístico y pop sin generar fricción. El vértigo continuó en el Museo de Antropología: un océano de visitantes frente a piezas que merecen silencio. El mural de Carlos Mérida irrumpió como un guiño: Guatemala aparecía sin avisar. Luego en el Tamayo, después en el de Arte Moderno, un Mérida en cada uno. La ciudad devolvía fragmentos de identidad guatemalteca en algunas salas de museo.
Instalaciones que manchan las manos, atmósferas oscuras que obligan a agudizar la vista, retratos pop pintados con las manos: el arte contemporáneo mexicano sabe perturbar sin perder humor. En medio del cansancio, una comida indonesia y un pan de muerto que supera cualquier referencia guatemalteca cerraron la jornada. Allá ese pan no sabe a bicarbonato de santo.
Vida para visitar
El Museo Soumaya exige tiempo y humildad. Riquezas
acumuladas en exceso, Rodin convertido en arquitectura emocional, Renoir y Dalí miran al visitante desde alturas intimidantes. Entre tanta opulencia, otro destello chapín: un arcángel anónimo hecho en Guate que parecía colarse en el relato museístico sin pedir permiso. Pasé cinco horas en ese museo.
Los últimos días apretaron la nostalgia. Bellas Artes lleno ante el cuadro Xibalbá, de Rina Lazo, cerró el círculo: Guatemala en México. Un mural que respira raíces compartidas. En Polanco, la música y el tráfico marcaron el pulso de despedida. La última cena en una taquería recordó que la ciudad nunca deja de contar historias, incluso cuando solo se escucha una frase lanzada al aire entre risas. La CDMX no se recorre; se experimenta. Uno llega por el arte, comida o curiosidad, y descubre que ella responde con una mezcla de caos, ternura, crudeza y belleza que rara vez se junta en un mismo lugar. Vale verlo porque cada día revela una capa distinta y, sin avisar, obliga a mirarnos en el espejo de otra ciudad para entender la propia.




Rodrigo Carrillo Viceministro de Cultura
Fue la memoria la que convocó a estas voces. Al cumplirse medio siglo del terremoto que partió la historia de Guatemala, alguien tuvo la claridad de pensar que el duelo también se canta. Que la mejor forma de honrar a quienes ya no están no es solo con discursos, sino con música que sostiene el peso de la ausencia.
Así nació la idea de montar los dos Réquiem más grandes jamás escritos: el de Mozart y el de Verdi. Pero para semejante empresa se necesitaba algo más que voluntad: se requería una masa coral de más de 100 voces. Y entonces ocurrió lo inédito. El Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) no solo convocó a los artistas corales, sino que por primera vez en la historia reconoció su arte y su esfuerzo con un contrato de casi un año.
Durante décadas, los coros en Guatemala han sido la columna vertebral invisible de la música académica. Han prestado sus voces para engrandecer misas, para sostener las óperas que llegan de paso. Y lo han hecho siempre por amor. Por esa vocación irrenunciable que lleva a un cantante a ensayar noches enteras después de una jornada laboral, a compartir partículas de alma en cada fraseo, a emocionarse hasta las lágrimas con un piano bien logrado, aunque su bolsillo no refleje esa riqueza interior. Han sido los grandes olvidados de la escena cultural, sombras que iluminan pero no son iluminadas.
Inédito contrato
Por eso, la decisión del MCD de abrir una contratación por 10 meses para más de 100 voces no es solo una noticia administrativa. Es mirar a esos rostros que por generaciones han cantado “gratis por amor al arte” y decirles: su amor es valioso, su profesionalismo es indispensable y su arte merece salario. Este gesto cobra una dimensión profunda cuando entendemos el contexto en el que esas voces se harán escuchar. El Ministerio no solo ha creado fuentes de trabajo; ha tejido una temporada coral sinfónica que honra la memoria y celebra la vida. Bajo el título Ad Aeternus Réquiem, estas voces se preparan

para conmover los cimientos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias y llevar el arte a los altares musicales de Quetzaltenango y/o Totonicapán.
El programa de conciertos arrancará el 4 y 6 de marzo en la Gran Sala Efraín Recinos con la Orquesta Sinfónica Nacional. Ahí, el Adagioparacuerdas, de Samuel Barber, recordará que la música es el lenguaje del duelo. Y qué mejor puente con nuestra propia historia que la Noche de luna entre ruinas, de Mariano Valverde, para recordarnos que incluso entre escombros, belleza y esperanza florecen.
Luego, las voces tomarán el protagonismo con el Aveverum, de Mozart, esa pequeña joya de devoción celestial, y el triunfal Aleluyade ElMesías, de Haendel, como un preludio de gloria antes de enfrentar los grandes réquiems.
Corazón con dos pulsos
El primero, el Réquiem de Mozart, ese monumento de misterio y belleza que el compositor dejó inconcluso como su propio testamento musical. El segundo, el colosal Réquiem de Verdi, una obra que es casi una ópera sagrada, un juicio final hecho música, que retumbará el 12 y 14 de agosto.
Sin embargo, el acto más conmovedor será el 21 y 22 de marzo, el CoroAd Aeternus Requiem y la Orquesta Sinfónica Regional de Occidente llevarán este mensaje de memoria y esperanza. Porque el arte no debe centralizarse, y el dolor y la resiliencia de 1976, también se sintieron en cada rincón del occidente. Estos conciertos son un memorial sonoro para los más de 23 mil guatemaltecos que perecieron y los 75 mil que quedaron heridos aquel 4 de febrero de 1976. Son una ofrenda a la ciudad de Guatemala que cumple 250 años de fundación, una forma de decir que el país se levanta, canta y recuerda.
Cuando esas voces, ahora dignificadas por un contrato, entonen el Dies iraeverdiano, estarán cantando sobre la resiliencia de un pueblo y demostrando que cuando el Estado ve a sus artistas y les tiende la mano, el resultado no es solo justicia social, sino una temporada artística de talla mundial.
Guillermo Monsanto


Julio Ajín es un artista contemporáneo a quien, generalmente, se le vincula con la formación de otros creadores y de exponer casi siempre en su entorno académico. De allí que sus exposiciones, personales o colectivas, se desarrollen en espacios como la Universidad Popular, la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) en donde estudió entre 1968 y 1973), Salón Nacional de la Acuarela, Galería del Musac, la Casa de Té, El Túnel y la desaparecida Forum, entre otros.
Ajín es licenciado en artes plásticas por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Además, posee estudios de psicología en la Universidad Panamericana. Ha sido catedrático de arte en distintas instituciones: Escuela Superior de Arte de la USAC, Escuela Municipal de Dibujo y Pintura (ENAP Rafael Rodríguez Padilla) y Escuela al Aire Libre Max Saravia Gual, del Cerrito del Carmen, posición que le ha permitido entrar en contacto con varias promociones de artistas emergentes y con sus colegas también maestros.
Por la época en la que estudió en la ENAP pertenece a la generación del 70 junto con artistas como Zipacná de León, Arnoldo Ramírez Amaya, Edgar Guzmán Schuartz, Alejandro Urrutia o Ingrid Klüsmann. Grupo aquel, relacionado con distintos méritos que beneficiaron las artes de los últimos 30 años del siglo XX.

En 1997, Julio Lohengrin escribió: Julio Ajín “es un artista que en su filiación con la naturaleza despliega con profunda delicadeza los colores como lo haría un científico o un botánico enamorado de la obra que recrea a que sostiene que él solamente es un copista de la naturaleza, que es parte de la creación del Gran Creador”.
Los paisajes de este acuarelista son grandes vistas que incluyen varios planos que cumplen la misión de mostrar la magnificencia del paisaje guatemalteco. De colores vibrantes y consecuente con la técnica, el artista se adentra enamorado de los abundantes parajes de Guatemala. Su pincel es suelto y, al mismo tiempo, firme y bien contrastado.
También hay un interés por la flora, tanto en su estado natural como las composiciones en naturalezas muertas. Interés que se fue desarrollando en el ejercicio de la observación y su necesidad por el registro efectivo de lo que ve. Se puede apreciar en su trabajo un amor por su tierra, por su exuberancia y por lo que puede ofrecer a la vista.



Texto: Sergio Del Águila
Fotos: Mario León
En la galería del Pasaje Sexta del Palacio Nacional de la Cultura se puede apreciar la exposición Sueño de artista, una recopilación de 29 obras recuperadas del compositor guatemalteco Manuel Moraga Cospín (1860-1924), cuyo trabajo sigue siendo objeto de homenajes y estudios.
A través de estas obras y la tecnología QR para cada una, se rinde homenaje al legado de uno de los músicos más nota -
bles y autor de Una lágrima, marcha de Jesús Nazareno de la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria, que los visitantes, con su dispositivo móvil, pueden escuchar en esta exposición, que es a la vez una experiencia sensorial, ya que por medio de un minucioso trabajo de preservación, también pueden admirar partituras originales del compositor. Moraga compuso unas 400 obras; desarrolló la opereta y la zarzuela con base en líricas europeas adaptadas a Guatemala de finales del siglo XIX y principios del XX. Entre ellas destaca la sinfonía Sueño de artista que da nombre a esta muestra.




La exposición que rinde homenaje a la obra del maestro Manuel Moraga estará abierta hasta el 1 de marzo en el Palacio Nacional de la Cultura.


En la dinámica contemporánea, donde la hiperconectividad y la cultura del “empleado ejemplar” parecen borrar las fronteras entre la oficina y el hogar, surge una pregunta ineludible: ¿hasta dónde llega mi responsabilidad hacia los demás y dónde comienza mi compromiso conmigo mismo? El psicólogo, conferencista, escritor y formador español Enric Corbera, en su obra Establecerlímitesparaserlibre, nos invita a replantear esta frontera, no como un muro de aislamiento, sino como un espacio de salvaguarda personal, un ejer-
resolver problemas que no nos corresponden es, paradójicamente, un acto de amor. Permite que las relaciones dejen de ser codependientes para volverse auténticas. La libertad, en este sentido, no es hacer lo que uno quiera, sino dejar de hacer lo que no quiere por miedo a no ser amado. Umbral de ayuda profesional


Llega un punto donde la teoría de los libros no es suficiente y la práctica requiere el acompañamiento de un especialista. La psicología no es un recurso de última instancia, sino una herramienta de mantenimiento vital.
La trampa del niño bueno
Corbera sostiene que la incapacidad de poner límites nace, a menudo, de un miedo arcaico al rechazo. En el ámbito laboral, esto se traduce en el profesional que asume cargas ajenas, acepta llamadas en horas de descanso o posterga su vida familiar por una lealtad mal entendida. Esta conducta, que muchos etiquetan como “proactividad”, suele ser en realidad una falta de coherencia emocional: sentir que necesitamos descansar, pero actuar como si fuéramos inagotables. Según el autor, cuando decimos “sí” a un jefe o a un colega mientras todo nuestro ser grita “no”, generamos una disonancia que el cuerpo termina manifestando a través de síntomas físicos, ansiedad o el temido bur(trabajador quemado). El límite no es una falta de respeto al contrato laboral, sino un reconocimiento al contrato que tenemos con nuestra propia vida.
No ser el salvador
En lo personal, establecer límites implica desaprender el rol de “salvadores”. Corbera enfatiza que muchas veces cargamos con los conflictos emocionales de nuestra familia o pareja para sentirnos valorados. Sin embargo, al hacer esto, impedimos que los demás asuman su propia responsabilidad.
Establecer un límite en casa, como pedir espacio para la soledad, o negarse a
¿Cuándo buscar ayuda?
Cuando la culpa es el motor: si poner un límite te genera una angustia desproporcionada o un sentimiento de “maldad”, hay una estructura emocional que sanar.
Cuando el cuerpo toma la palabra: si el estrés se ha convertido en insomnio, gastritis o dolores musculares crónicos.
Cuando la identidad se desdibuja: si ya no sabes quién eres fuera de tu rol de trabajador, padre o hijo, y sientes que tu vida le pertenece a todos menos a ti.
Hacia una nueva cultura
Como sociedad, debemos entender que una persona con límites claros es un ciudadano más productivo, un padre más presente y un ser humano más íntegro.
No se puede dar lo que no se tiene; si no tenemos paz interna, solo podremos ofrecer a nuestro entorno un cansancio resentido.
Siguiendo la filosofía de Corbera, establecer límites es el puente hacia la verdadera libertad. Al marcar ese perímetro sagrado alrededor de nuestra salud mental, no solo nos protegemos a nosotros mismos, sino que enseñamos a los demás y a las instituciones que el respeto es la base de cualquier vínculo duradero. Al final del día, el límite más valiente no es el que le ponemos al jefe o al familiar, sino el que le ponemos a nuestra propia necesidad de complacer a todos, menos a nosotros mismos.
