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Edición de la Revista Viernes 12 de Febrero 2026

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Jóvenes talentos

La guitarra que canta, de Emilio López

Pág. 5

13 de febrero de 2026

PÁGS. 8-10

Huella chapina

El amor sin fronteras sí es posible

Pág. 12

Presentación

Más allá del amor

Con ocasión del Día del Cariño y la Amistad, la RevistaViernes598 hace un recuento fuera de lo convencional, que va más allá del amor pasional expresado por años, muchas veces solo para fomentar el consumo comercial, pero que ha obviado otras historias de este sentimiento. Sin embargo, el amor también se ha narrado a través de la historia y el misticismo que reflejan normas de época. Desde el Popol Vuh, la leyenda de Ixquic presenta un afecto ligado al cambio y a la vida que surge de la muerte. En él no busca el ideal romántico, sino que resalta la inteligencia femenina y una ética del vínculo comunitario. Ella protege su descendencia en un acto de rebeldía que asegura la continuidad de su existencia.

En lo histórico, la figura de María García Granados, conocida como La niña de Guatemala, encarna el ideal romántico del siglo XIX. Aunque el poema del prócer cubano José Martí inmortalizó su muerte por amor, los registros sugieren que falleció por una enfermedad. El relato evidencia limitaciones de las mujeres del siglo XVII, quienes carecían de libertades en sus sentimientos.

La leyenda de Vanushca, en Quetzaltenango, expone tensiones

Directorio

Director General: Edin Hernández

de clase y exclusión de lo considerado “diferente” en el siglo XX. Su tragedia nace del amor imposible con un joven de élite, que evidencia cómo el origen social determina hasta el afecto. Estas narrativas conviven con símbolos modernos como San Valentín, rosas y corazones, que también tienen raíces históricas.

Para la Guía de cine, se presenta Cumbres borrascosas, la novela Emily Brontë, que volvió a la pantalla el 12 de febrero y es una de las historias del imaginario romático. Asimismo, se cuenta acerca de la más reciente producción streaming de Como agua para chocalate, de Laura Esquivel, que verá luz el 15 de febrero y donde la guatemalteca Gaby Moreno ambienta Cucurrucucú Paloma

En la Huellachapinase divulga El amor sin fronteras sí es posible, una historia de la connacional Gabriela Arroyo, de cómo conoció al hombre su vida, Alliester, un nativo de Sevilla con quien hace hogar en España.

Para la sección de Jóvenestalentos, se presenta el ímpetu del adolescente Jorge Emilio López, alumno del Conservatorio Nacional de Música German Alcántara, cuya disciplina y práctica lo conducen a su futuro, seguramente, como uno de los guitarristas profesionales destacados de Guatemala.

Subdirector técnico: Miguel González Moraga

Coordinación de Información: Mario Antonio Ramos

Editor: Hugo Sergio Del Águila

Redactores: Narcy Vásquez, Isa Enríquez y Pablo Cahuec

Diseño Gráfico: Juan Rene Chicoj

Diseño Portada: Tania López

Diagramación: Sulhema Pacheco y Diana Guerra

Corrección: Pedro Meda, Mynor Reyes, Servando Pineda y Amado Monzón

Digitalización: Freddy Pérez y Ana Pineda

Cartelera

Viernes 13

El Fondo de Cultura Económica convoca a las 16:00 horas en la Filusac 2026 – Campus USAC, a la presentación de Viento de Primavera, antología poética de Alaíde Foppa.

Sábado 14

La Academia Kinich Ahau invita a su clase de apertura gratis para niños, jóvenes y adultos, en 10a. avenida 5a. calle, Plaza 10, nivel 3, zona 2, sobre la calle Martí. Más información al WhatsApp 4065-7258.

Domingo 15

El Museo de los Niños Guatemala conmemora su 26 aniversario con ColorFest 2026, tendrá como atracción principal el Kids Party Show, espectáculo de música, baile y diversión para niñas, niños y adultos acompañantes, con tres presentaciones durante el día. La entrada cuesta Q45.

Lunes

16

Exposición temporal Rostros y herramientas del pasado, en el Museo Regional de Santiago Sacatepéquez. Abierto hasta el 28 de febrero desde las 9:00 horas, entrada para nacionales Q5 y extranjeros Q30.

Martes 17

Concierto de Lanzamiento de Dina Ramírez Quintet & Guests, que marca el inicio del Guatemala Jazz Festival 2026. A las 20:00 horas en la Calle Peatonal 4 Grados Norte, zona 4, con entrada libre.

Miércoles 18

Participe en la jornada gratuita de fisioterapia enfocada en prevenir y aliviar el dolor de manos y muñecas en músicos por uso repetitivo del instrumento. Impartida por Kareen Rashel Valenzuela, los miércoles y viernes de febrero, marzo y abril 2026, de 19:00 a 21:00 horas, en el Centro Educativo Rotario Benito Juárez, zona 2. Inscripciones al 5192-5344.

Jueves 19

Presentación del libro Las andanzas de Filosofito, del escritor Gustavo García, a las 17:00 horas, en la Biblioteca Nacional de Guatemala Luis Cardoza y Aragón. Ingreso libre.

Devolvió la voz a quienes la buscaban

Hablar sobre el título La Voz de la Mujer y el Ideal (2013) es referirse a una lectura recomendable para conocer la historia del periodismo nacional, estudios de género o la sociología centroamericana. Recuerde que el silencio no siempre significa ausencia; a veces solo es que nadie se había tomado el tiempo de abrir archivos.

Con esta publicación la Tipografía Nacional rescata papel y tinta que devolvieron la voz a quienes han precedido la búsqueda de una sociedad equitativa. Invita a la lectura y a la reflexión sobre qué se hace hoy con esa libertad de expresión por la que aquellas se arriesgaron e, incluso, por las que perdieron la vida.

El libro no funciona como un punto final, es uno de partida para la historiografía moderna. La conclusión de La

Voz de la Mujer y el Ideal es la ruptura de un silencio impuesto y redefine el papel de la mujer en la esfera pública.

Subraya que las mujeres de finales del siglo XIX no fueron sujetos pasivos de las reformas liberales, se convirtieron en críticas de la modernidad. Al rescatar estos periódicos, la obra afirma que la prensa no fue para ellas un simple pasatiempo, sino una herramienta política al permitir que transitaran de la figura hogareña a la ciudadana con criterio, al utilizar la palabra escrita para negociar su lugar en un Estado que las quería para servir, pero no para decidir.

Leer esta obra es una experiencia aleccionadora. Da cuenta de que temas sobre la autonomía del cuerpo, acceso igualitario al trabajo y representación política no son modas, son deudas históricas que llevan más de un siglo sobre la mesa.

• Redacción

Cumbre de la literatura

Poesía espiritual con la naturaleza

Átomodeluzytierraes relevante de la literatura guatemalteca del siglo XX que resume la trayectoria de Francisco Méndez (1907-1962), un poeta de la Generación de 1930. El contenido es una dualidad entre luz y tierra, en el que construye poesía a partir de lo espiritual, que es la luz, y lo material: la tierra, el cuerpo y la geografía. El autor, en esta antología publicada por la Tipografía Nacional lo terrenal representa la raíz y el paisaje de Guatemala. Se trata de una especie de poesía terrenal, con aroma a campo y a realidad palpable. En ella, la luz simboliza búsqueda de claridad, la verdad poética y una manera de trascender en la vida cotidiana. Méndez, distinguido Emeritissimun de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, ve en el paisaje una identidad, a diferencia de quienes miran la naturaleza como adorno. Para él, la naturaleza es organismo vivo y lo remarca cuando se refiere a la relación entre hombre y entorno geográfico. Plasma la nostalgia por la vida más allá de la capital; lo rural que contrasta con la modernidad y una visión estilizada sobre el maíz, ríos y montañas. Una de sus preocupaciones es la constante por el destino y la justicia social, aunque siempre desde lo lírico. • Redacción

El poemario Entender el canto de los vientos, del autor maya k’iche’ Miguel Tum Ajkot, es una obra producida por Parutz’ Editorial que trasciende la lírica para convertirse en un ejercicio de resistencia cultural, espiritualidad profunda y conexión con la naturaleza. A través de sus versos, el literato no solo escribe poesía; traduce la cosmovisión de su pueblo y establece un diálogo entre la modernidad y la sabiduría ancestral. Los textos traducidos de manera simultánea al idioma maya uspanteco (de los vientos) es una interconexión entre el hombre y el cosmos. Para Tum Ajkot, el viento no es un fenómeno natural, sino un portador de mensajes y un ser vivo que posee memoria. El canto simboliza la voz de los ancestros y la energía vital que rige el universo. La obra invita al lector a escuchar con el espíritu, reconociendo que la existencia es un ciclo sagrado donde cada elemento —la piedra, el fuego y el maíz— tiene una función y una historia. • Redacción

La Guía de libros

Cine

Cumbres borrascosas

Texto: Isa Enríquez

Fotos: Redes

ALa Guía de cine

más de un siglo de la publicación de la novela de Emily Brontë y después de múltiples adaptaciones cinematográficas, Cumbres borrascosas vuelve a la gran pantalla con una nueva versión que recupera una de las historias más emblemáticas del imaginario romántico. De acuerdo con Vogue Latinoamérica, la obra es considerada una de las grandes apuestas de la literatura de romance gótico. La película, dirigida por Emerald Fennell, creadora de Saltburn, y protagonizada por Jacob Elordi y Margot Robbie, se estrenó en Guatemala el pasado 12 de febrero. Esta adaptación retoma el vínculo obsesivo entre Heathcliff y Catherine Earnshaw, un amor que nace en la infancia bajo el mismo techo de la familia Earnshaw y se quiebra con el tiempo por las diferencias sociales, cuando ella opta por un matrimonio conveniente. Esa decisión desata una cadena de rencores que atraviesa generaciones, marcada por el regreso de Heathcliff, impulsado por la venganza y por una devoción que roza lo destructivo.

Serie Como agua para chocolate

Cuando amar significa desobedecer y cocinar se vuelve un acto de resistencia. Tras conquistar al público en su primera temporada, Comoaguapara chocolate regresa con su segunda entrega, este 14 de febrero, siendo una de las producciones más esperadas de 2026.

Con el realismo mágico como pulso narrativo, la producción vuelve a transformar la cocina en un espacio íntimo donde los sentimientos de Tita se manifiestan de forma casi sobrenatural y alcanzan a quienes la rodean. Protagonizada por Azul Guaita y Andrés Baida, y con producción ejecutiva de Salma Hayek Pinault, la serie profundiza en el precio del amor verdadero, la rebeldía y la búsqueda de un camino propio. La nueva temporada, además, llegará acompañada por la voz de la cantautora guatemalteca Gaby Moreno, quien interpreta una versión especial de Cucurrucucú Paloma para el cierre de la historia.

Películas

Clásicos para revisitar

Antes de que empiece la lista, una advertencia para románticos exigentes. Esta selección reúne clásicos que atraviesan décadas, estilos y formas de amar. Las películas fueron elegidas a partir de los listados de las mejores cintas románticas de todos los tiempos publicados por Variety y VanityFair, dos referentes internacionales de la crítica cinematográfica. De los amores imposibles al romance cotidiano, este recorrido confirma que el cine lleva más de un siglo retratando diferentes formas de amar. La La Land (2016)

Un musical contemporáneo sobre dos jóvenes que se enamoran en Los Ángeles mientras persiguen sus sueños artísticos. Entre audiciones fallidas, música y noches interminables, la película propone una pregunta incómoda y muy real ¿hasta dónde puede acompañar el amor cuando la vida toma rumbos distintos?

EternalSunshineoftheSpotlessmind (2004)

¿Y si fuera posible borrar a una persona de la memoria? Esta historia mezcla ciencia ficción y romance para explorar cómo el amor también se construye desde el dolor y la pérdida.

Ghost (1990)

Un hombre asesinado regresa como espíritu para proteger a la mujer que ama y descubrir quién está detrás de su muerte. Entre roman ce, suspenso y momentos inolvidables, la película tiene una de las declaraciones de amor más recordadas del cine.

Casablanca (1942)

En medio de la Segunda Guerra Mundial, un reencuentro inesperado obliga a dos antiguos amantes a enfren tar lo que quedó pendiente entre ellos. Ambientada en un café de refugiados en Marruecos, es un clásico sobre el amor, la memoria y las decisiones que cambian el destino.

La disciplina y la práctica lo guían a su futuro como instrumentista profesional

Texto: Pablo Cahuec Fotos: Mario León

ALa guitarra que canta, de Jorge Emilio López Talentos Emergentes

Si desea escuchar algunas de las interpretaciones de López, puede escanear este QR

Jorge Emilio

López disfruta interpretar música clásica y piezas del maestro italiano Mauro Giuliani.

sus 10 años, Jorge Emilio López Molina ya tiene claro que la música no es solo un pasatiempo, sino un proyecto de vida. Estudiante del Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, entre recubrimientos de asbesto para aislar el sonido y los prodigiosos murales de Efraín Recinos, el pequeño se especializa en guitarra clásica y combina su formación con un sistema de estudios en casa que le permite dedicar varias horas diarias a la práctica instrumental y al aprendizaje teórico. Su acercamiento a la música comenzó a los 6 años, cuando pidió como regalo un ukulele. Ese primer interés marcó el inicio de un proceso de formación que empezó en una academia privada y con clases virtuales durante la pandemia. Sin embargo, pronto descubrió que la guitarra le resultaba más interesante y retadora. Con el paso del tiempo y tras notar que avanzaba con rapidez, decidió dar el siguiente paso e ingresar en el Conservatorio Nacional.

Mayor formación

El cambio fue clave en su desarrollo. Según cuenta, la formación presencial le permitió corregir errores técnicos que no siempre se detectan en clases en línea. En la actualidad lleva dos años en esa casa de estudios musicales y recibe cursos de guitarra, solfeo y coro, además de estudiar un segundo instrumento. Inició con fagot, una elección poco común para su edad, pero motivado por ser “un instrumento raro, casi no

había gente estudiándolo y era una oportunidad para darlo a conocer porque es buen instrumento”, explicó. No obstante, tuvo que dejarlo luego de quedarse sin su maestra, por lo que se cambió a clarinete, ya que le atraen los instrumentos de viento.

Su repertorio se inclina hacia la música clásica; en especial obras de Mauro Giuliani, compositor y guitarrista italiano. Le atrae el carácter pedagógico de sus piezas, ya que “son prácticas” y le han ayudado a trabajar aspectos específicos como las posiciones o la importancia de las líneas de bajo. Más allá del estudio técnico, Jorge Emilio afirmó que tocar guitarra le resulta natural y disfrutable, y que encuentra en la música una fuente constante de inspiración.

Presentaciones y futuro

Pese a su corta edad, ya ha participado en actividades musicales como colectivas de guitarras, recitales y colaboraciones. Espera continuar actuando en conciertos y fortalecer su experiencia.

Su rutina diaria está marcada por la disciplina. Estudia en casa por la mañana, ello le permite organizar su tiempo y dedicar las tardes a su formación musical. Considera que la constancia, como practicar y llegar con las lecciones preparadas, es la base para avanzar en un instrumento. Además, dedica por lo menos dos horas diarias a la guitarra, pero pueden ser menos cuando los estudios lo requieren. Al soñar con el futuro, se proyecta como músico profesional. Se esfuerza por obtener una beca en el extranjero, en particular para Francia o Alemania, y formar parte de una agrupación o sinfónica. Para el menor, la música no solo es arte, sino que también método, orden y compromiso, valores que ya forman parte de su vida diaria.

Martí y el suspiro eterno de La Niña de Guatemala

Una de las leyendas románticas más conmovedoras de la literatura hispanoamericana

Texto: Narcy Vásquez

Fotos: Cirma

IBiografía

magine el ambiente de la ciu dad de Guatemala a finales del siglo XIX: el aroma a café, las tertulias litera rias y el sonido de un piano que escapa por los ventanales de una mansión aristocrática. Allí, entre partituras y debates sobre la libertad, nació una de las leyendas románticas más conmovedoras de la literatura hispana. No es solo un poema que se aprendió en la escuela; es el relato de un encuentro fortuito que marcó la vida del Apóstol de la Independencia de Cuba y segó la de LaNiñadeGuatemala

José Martí llegó a Guatemala, en 1877, huía de la opresión espa ñola en su natal Cuba. Tenía 24 años, una oratoria encendida y un corazón cargado de ideales. Pron to se integró a la vida social de la capital, donde frecuentó la casa del expresidente Miguel García Granados.

Allí conoció a María García Granados y Saborío, de 17 años, descrita como poseedora de una belleza angelical y un talento

Antes de llegar al país, el escritor ya estaba comprometido en México con Carmen Zayas-Bazán. A pesar de la conexión intelectual y emocional que desarrolló con la guatemalteca, su sentido del honor y su palabra empeñada lo mantenían atado a su promesa de amor.

Se dice que María le declaró su pasión, y aunque Martí sentía una ternura inmensa por ella, partió hacia Méxi -

“Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma...”, escribió en uno de sus versos que inmortalizaron la pieza de Guajira Guantamera.

co en 1878 para contraer matrimonio.

A su regreso a la tierra del quetzal, el también diplomático ya era un hombre casado. El impacto para la joven fue devastador. La historia cuenta que, tras asimilar la imposibilidad de su sentimiento, la salud de la joven se deterioró de

Apenas semanas después de su regreso, María murió. La versión oficial habló de una enfermedad respiratoria (se cree que neumonía), pero la leyenda y el propio poema IX de los Versos Sencillos, sugirieron otra causa: “Dicen que murió de frío; Yo sé que murió de amor”.

Poema inmortal

No la olvidó, ya que años después, en 1891, inmortalizó su dolor y la figura de la joven en uno de los poemas más bellos en castellano: La Niña de Guatemala

La imagen de la niña en su caja de seda, el entierro en el camposanto y el beso de despedida del poeta quedaron grabados para siempre en la memoria histórica.

Desde su juventud, el prócer cubano se rebeló contra el dominio español en Cuba; a los 16 años fue encarcelado y desterrado a España, donde comenzó con una vida de exilio por varios países, incluía la ciudad de Nueva York. Allí organizó a las facciones revolucionarias y fundó en 1892 el Partido Revolucionario Cubano. Fiel a sus ideales, regresó a combatir en la Guerra del 95, pero murió en Dos Ríos.

Precursor del Modernismo, renovó la poesía con obras como Ismaelillo, Versos Libres y Versos Sencillos, de donde surge la letra de Guajira Guantanamera, del compositor José Fernández.

La Niña de Guatemala Óscar Chávez-José Martí

Foto: Manuel Del Cid

En la piedra octogenaria del Pasaje de la Sexta del Palacio Nacional de la Cultura, se abrió un umbral hacia lo sublime: el ensayo del cuarteto Primavera, del Ministerio de Cultura y Deportes, que conquistó la admiración de los visitantes. Sus integrantes, el cellista Ulises Choc; el violista Josué Villacinda y los violinistas Laura Castaño y Luis Orellana pulían el repertorio que marca un antes y un después en la escena nacional.

Mientras los arcos de sus instrumentos se movían en perfecta sincronía, conversamos con ellos sobre la responsabilidad de ser pioneros, el desafío de la perfección técnica y el sueño de llevar la esencia pluricultural de Guatemala a los escenarios del mundo.

¿Cuándo se formó el cuarteto?

Cuatro cuerdas y un renacer

Laura Castaño, Luis Orellana, Josué Villacinda y Ulises Chuc conforman el primer cuarteto de arco profesional del país

res donde no ha llegado en años. Luis: El recibimiento del público ha sido maravilloso. Es impactante ver cómo se acercan y oír sus comentarios que expresan. Por la naturaleza del ensamble (solo cuatro músicos), es fácil llegar a muchos lugares.

¿Qué aprendizajes ha dejado formar un conjunto de cámara?

Luis: Demanda estudio diario. Nosotros elegimos el repertorio y nos complicamos la vida con retos técnicos. Tenemos un cronograma para evolucionar: empezamos con piezas para unificar ideas y articulaciones, y vamos hacia lo más demandante. El ensayo colectivo es para ensamblar lo que ya trabajamos arduamente de forma individual.

Laura: Comenzamos las labores en julio de 2024. Fue una selección por recomendación del consejo directivo de la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala. No es que nos conociéramos o hubiéramos tocado juntos antes, sino que los maestros, que conocen nuestras trayectorias de muchos años, nos recomendaron específicamente a nosotros cuatro.

Josué: Yo tenía experiencia con el cuarteto Asturias; pero a nivel de carrera formal, esta es la primera vez que siento mis cualidades más elevadas. Dedicarse solo a la música de cámara es un reto fuerte y un compromiso grande.

Ulises: Ha sido una experiencia muy enriquecedora. No solo por presentarnos en todos los departamentos del país, sino también por observar el desarrollo de

los estudiantes de instrumentos de cuerda en las escuelas y conservatorios a donde hemos estado.

¿Se asume alguna responsabilidad al difundir este género?

Laura: Es una gran responsabilidad. Tratamos de llevar un repertorio llamativo con diferentes géneros, y mantener piezas académicas para llevar la música a luga -

Laura: El año pasado inauguramos la temporada de SábadosClásicos en el Salón Banderas. Fue una vez al mes con aforo completo, lo que nos exigía preparar un concierto de alta calidad mensualmente.

Ulises: Es una oportunidad única y muy bonita. Ojalá surjan más proyectos como este, más cuartetos en distintas regiones del país, en el norte y en el sur.

¿Qué significa estar en el cuarteto?

Laura: Debemos resaltar que es la primera vez en la historia de nuestro país que se integra un cuarteto presupuestado. Dedicarse a la música de cámara es una rama diferente a la sinfónica o de solista; en Guatemala se suele hacer de todo para sobrevivir, pero nosotros, afortunadamente ahora, podemos dedicarnos a esto. Estamos muy agradecidos.

Luis: Personalmente, he sentido una evolución musical. Yo a ellos siempre los había admirado individualmente y jamás pensé compartir escenario. Al inicio pensé que no iba a dar la talla, pero ellos son una inspiración y el puesto me exige elevarme técnica y musicalmente cada día.

Proyectos

Los músicos expresaron su intéres por rescatar música guatemalteca que no está adaptada al formato popular, de marimba o garífuna. También seguirán los Sábados Clásicos con integraciones de otros grupos artísticos.

Entre sus planes está presentarse en Radio Faro Cultural y colaborar con otras instituciones.

Para ellos es un renacer musical que sucede ahora en el país porque hay un auge de agrupaciones de cámara y orquestas.

Laura Castaño, Luis Orellana, Josué Villacinda y Ulises Choc integran el grupo.
Texto: Narcy Vásquez

El amor es parte de nuestra historia

Ixquic, María García

Granados y Vanushca revelan, cada una a su manera, las tensiones, deseos y normas de sus épocas

Texto: Isa Enríquez

Fotos: Redes y Revista Bohemia

El amor, entendido como un vínculo afectivo, es casi tan antiguo como la vida misma. Siempre ha estado ahí, en la mitología y en la realidad. Con el tiempo ha cambiado con el tiempo es la manera de nombrarlo, pensarlo y representarlo. Desde amores trágicos como los de Romeo y Julieta o Cleopatra y Marco Antonio, hasta pasiones desbordadas como las de Afrodita y Hades, pasando por mujeres que esperan en un muelle a su amor verdadero o reyes que

mueren traicionados en su nombre, la historia ha encontrado múltiples formas de narrar el amor. Y cada uno de esos relatos habla, también, de la cultura en la que surgió y de su particular manera de entenderlo.

En esta edición se repasan algunas de las historias que marcaron la cultura guatemalteca: Ixquic y Hun-Hunahpú, La Niña de Guatemala, y finaliza en la gitana Vanushca, a partir de ellas, se propone una idea del amor y de cómo se ha transformado hasta llegar a los corazones y bebés con pañales que hoy nos inundan con sus flechas.

Ixquic y Hun-Hunahpú

El Popol Vuh no es propiamente una historia de amor; sin embargo, como ocurre con todo relato fundacional atravesado por la experiencia humana, el amor aparece en él bajo otras formas. Es especialmente visible en la historia de Ixquic, una figura clave en el episodio de los héroes gemelos de la mitología maya. Aunque Ixquic ocupa un lugar central, el relato comienza con Hun-Hunahpú, dios asociado a la fertilidad, al maíz y al juego de pelota, y con su hermano Vucub Hunahpú. El ruido de su juego llegó hasta Xibalbá y perturbó a sus gobernantes, Hun Camé y Vucub Camé, quienes los convocaron a descender con el pretexto de un nuevo partido. La invitación era una trampa. En el inframundo, ambos fueron sometidos a pruebas y finalmente sacrificados. En el lugar donde fue enterrado Hun-Hunahpú creció un árbol de jícaras que dio, de forma extraordinaria, cráneos en lugar de frutos. Entre ellos estaba su cabeza. Es allí donde aparece Ixquic, hija de uno de los señores de Xibalbá. Movida por la curiosidad, se acercó al árbol. La calavera le habló y, al pedirle que extendiera la mano, dejó caer en su palma un chisguete de saliva. Luego le reveló: “En mi saliva y en mi baba te he dado mi descendencia”.

Antes de despedirse, HunHunahpú le advirtió que debía subir a la superficie y que no moriría.

Para la guía espiritual k´iché-kaqchikel Marta Tuyuc, este episodio puede leerse como una historia de amor, pero sobre todo como un relato profundamente metafórico. Descender a Xibalbá, explica, no alude únicamente al inframundo, sino a atravesar la oscuridad, las pruebas y el castigo. Desde esa mirada, la historia de Ixquic no responde al modelo romántico contemporáneo, sino a otra forma de entenderlo, ligada al tránsito, a la transformación y a la vida que logra abrirse paso, incluso en medio de la muerte.

Seis meses después, su padre, Cuchumaquic, descubrió que la joven estaba embarazada y la acusó ante los señores de Xibalbá. Estos ordenaron obligarla a confesar y, si se negaba, sacrificarla. Según explica Tuyuc, Ixquic es castigada no solo por estar embarazada, sino también por no revelar la identidad del padre, pues reconocer que provenía de Hun-Hunahpú (ya sacrificado) habría vuelto aún más inaceptable el origen de ese embarazo.

En este episodio se condensan sentidos centrales de la cosmovisión maya. El deseo de Ixquic y la saliva de Hun-Hunahpú representan, al mismo tiempo, la sexualidad y la fertilidad. Para Eduardo Cot Ajú, estudioso del PopolVuh, en la cosmovisión maya el origen de la vida se expresa mediante metáforas, como la relación entre el árbol de jícaro y la cabeza, y en esta historia se manifiesta uno de los núcleos del texto: que de la muerte nace la vida y que todo se transforma por el Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra.

El relato también subraya la inteligencia y rebeldía de Ixquic, quien logra escapar y buscar la protección de Ixmucané, la abuela, para dar a luz a los gemelos. Para Marta Tuyuc, este vínculo con la abuela amplía aún más la noción de amor en el Popol Vuh. Cuando los gemelos descienden después a Xibalbá, Ixmucané siembra cañas para saber, a través de la tierra, si siguen con vida. Si las cañas mueren, ellos han muerto; si retoñan, continúan vivos. La escena expresa una forma de amor que se manifiesta en la conexión con la tierra, los elementos y la comunidad.

Desde esta lectura, el Popol Vuh no propone un ideal de amor romántico, sino una ética del vínculo. En la historia de Ixquic, el amor no aparece como promesa ni como final feliz, sino como una fuerza que insiste en existir incluso en el territorio de la muerte. Un amor que no se nombra, pero que se revela en el deseo, en la continuidad de la vida y en la decisión de una mujer de luchar y proteger.

La Niña de Guatemala

“La Niña de Guatemala, la que se murió de amor”. Con ese verso, José Martí dejó fijada una de las imágenes más persistentes del imaginario romántico de Latinoamérica. Con el tiempo, el poema se convirtió en una leyenda sobre el amor imposible, la pérdida y la juventud idealizada.

La joven a la que alude el texto fue María García Granados, hija

Dibujo de John Jude Palencar, donde se observa a Ixquic al recibir el escupitajo de Hun Hunahpú

del expresidente Miguel García Granados, fallecida en 1878. Martí la conoció durante su breve estancia en Guatemala, adonde llegó con apenas 24 años.

Para el abogado Milton Argueta, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín, quien en una conferencia analizó el poema, este vínculo solo puede entenderse dentro de un momento político específico, en el que, durante el gobierno de Justo Rufino Barrios (1873-1885, Guatemala fue un espacio de acogida para intelectuales cubanos exiliados tras la Guerra de los Diez Años (de Independencia), lo que explica la presencia de Martí y su rápida inserción en la vida cultural de la capital.

La relación, según la tradición, fue más que una amistad, pero estuvo marcada desde el inicio por un límite ineludible, ya que Martí había comprometido su matrimonio con Carmen Zayas Bazán. Diversos estudios coinciden en que María conocía ese compromiso, incluso a partir de una nota que se le atribuye, escrita cuando él regresó a Guatemala ya casado. Aun así, algunas lecturas señalan que Martí era consciente del vínculo afectivo que se había creado y no tomó distancia para evitar que se profundizara.

La versión más conocida sobre la muerte de María proviene del propio poema. Sin embargo, la investigadora Mayra Beatriz Martínez, en Viejos datos reverdecen la leyenda: Martí y la Niña, recoge una versión familiar según la cual la joven ya padecía una enfermedad respiratoria, salió a nadar con una prima y falleció después a causa de ese padecimiento. No hay evidencia de que muriera “de amor”. Entre los hechos y los versos se abre, así, una distancia decisiva.

Ambigüedad y relato

Dieciséis años después de su muerte, Martí publicó ese recuerdo en los versos que fijaron una causa única para su muerte: el amor, aun cuando el propio poema introduce la duda al decir: “Dicen que murió

de frío”. Para Aníbal Chajón, historias como esta siguen vivas porque conectan con el ideal romántico del siglo XIX, donde la plenitud se alcanza a través del amor imposible. “Todos queremos vivir un amor extraordinario”, afirmó.

Desde una lectura cultural y de género, Jessie Álvarez, docente en la Universidad Rafael Landívar y de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos, subraya que el relato revela con claridad las reglas impuestas a las mujeres de la época.

“Para una joven como María, el amor no era un espacio de elección libre, sino un territorio vigilado por la familia y la sociedad. La imposibilidad no es solo romántica, es social”, dijo.

En la memoria cultural guatemalteca, María quedó convertida en símbolo, en el que la joven ama en silencio y sufre sin poder elegir. Más que una mujer histórica, se volvió una promesa emocional. Un amor absoluto que solo puede existir porque nunca llegó a cumplirse.

El poema La Niña de Guatemala ha trascendido la página escrita y ha sido reinterpretado en distintos lenguajes artísticos, como la música, el cortometraje y el teatro.

En 2013, con motivo del 160 aniversario del nacimiento de Martí, la Embajada de Cuba desveló una placa conmemorativa a María.

La tumba de María García es visitada en el Cementerio General de la capital por muchachas que piden su ayuda en situaciones amorosas.

Vanushca, la gitana

En Quetzaltenango, la figura de Vanushca ocupa un lugar similar al de La Niña de Guatemala en la tradición literaria. Su historia, transmitida durante décadas en la memoria urbana, narra la vida de una joven gitana cuya muerte quedó asociada a un amor imposible.

De acuerdo con la investigación de Erick Fernando García Alvarado, del Centro de Estudios de la Cultura en Guatemala (Ceceg), el caso de Vanushca se inscribe dentro de lo que la antropología cultural reconoce como figuras de mujeres trágicas, relatos en los que la muerte temprana y dolorosa de una joven genera empatía social y prácticas simbólicas de devoción. En este proceso, explica, los detalles se van acumulando con el tiempo, hasta que la frontera entre los hechos y la ficción se vuelve casi imperceptible.

Los registros del Cementerio General de Quetzaltenango consignan a la joven con el nombre de Margarita Melios y señalan como causa de muerte un padecimiento gastrointestinal. Sin embargo, la versión que persiste en la tradición oral afirma que Vanushca se quitó la vida tras ser abandonada por el hombre al que amaba. Esa tensión entre documento y relato es, precisamente, la que sostiene la fuerza de la leyenda.

La historia sitúa su llegada a la ciudad entre las décadas de 1920 y 1930, cuando un grupo de familias gitanas se estableció en los alrededores de Quetzaltenango. Según los testimonios recogidos por García Alvarado, Vanushca leía las cartas y predecía la suerte. En ese contexto conoce a un joven perteneciente a una familia acomodada, con quien inicia una relación secreta y una promesa de matrimonio que nunca llega a cumplirse.

Con el paso de los años, la narración se transforma en un relato de abandono, dolor y muerte, y su tumba se convierte en un lugar de visita para quienes buscan ayuda en asuntos sentimentales. Hoy, como documenta García Alvarado, la sepultura funciona como un espacio simbólico donde se dejan flores, promesas y peticiones vinculadas al amor.

La desigualdad define

El profesor Álvarez subraya que la propia construcción de la leyenda responde a rasgos característicos del siglo XX. En Vanushca confluyen la migración de espectáculos itinerantes, la exotización de lo gitano y una moral social conservadora que marca los límites de lo aceptable. La joven encarna a la mujer considerada “otra”: extranjera, artista, libre y, por ello, incompatible con el orden social dominante.

Para Álvarez, la relación entre un joven de élite y una mujer itinerante expone con claridad una tensión que atraviesa la historia social del país, “el hombre puede amar, pero no renunciar a su lugar; ella puede sentir, pero no pertenecer. La desigualdad no solo separa posiciones económicas, sino que también define qué vínculos son legítimos y cuáles están destinados al fracaso”.

Como en los otros relatos de mujeres trágicas, el amor aparece aquí profundamente marcado por una asimetría de género. En la narrativa, es la mujer quien ama con mayor entrega, fidelidad y sacrificio, mientras que la decisión final recae en un orden social que protege los privilegios masculinos y de clase.

Así, la historia de Vanushca no se limita a reproducir el motivo romántico del abandono, revela una

estructura persistente en la que el origen, la clase y las expectativas familiares determinan quién puede amar sin consecuencias. En ese conflicto, la leyenda sigue encontrando su vigencia.

Amar como herencia

Al recorrer estas tres historias, tan distantes en el tiempo y tan cercanas en la memoria cultural, se hace visible que no solo heredamos amor, sino también formas de sentirlo, de juzgarlo y de imaginarlo posible.

En Ixquic, el amor es tránsito, vida que se abre paso en la oscuridad y con profundo peso comunitario y espiritual, ya que, aunque se presenta el deseo, laleyenda se sostiene en su relación con la tierra y los ancestros, resaltando la red de cuidado más que la relación de pareja. Con la historia de María, el amor se vuelve promesa silenciosa y sacrificio idealizado; en Vanushca, el deseo choca con la frontera de clase, origen y moral social. Juntas, estas historias revelan que el amor que aprendimos a celebrar, sigue atravesado por antiguas reglas, desigualdades y expectativas.

Nuestra identidad emocional, sostiene Álvarez, se construye tanto desde la esperanza como desde la herida. Mirar estas historias no es solo volver al pasado, es preguntarse desde el presente qué relatos seguimos sosteniendo cuando decimos que amamos.

Símbolos de amor

Hoy celebramos el amor con flores, corazones y mensajes que parecen naturales, pero que nacen de una historia concreta. Según el historiador J. M. Sadurní, la figura de San Valentín se remonta a la Roma del siglo III y a un sacerdote que desobedeció al poder imperial al casar en secreto a jóvenes enamorados. A ese gesto se sumaron, con los siglos, la mítica despedida firmada como “de tu Valentín” y la fijación del 14 de febrero como fecha litúrgica, dando forma a un relato de amor idealizado, sacrificio y martirio que hoy sobrevive, filtrado por la cultura popular y una lógica cada vez más comercial. La leyenda añade que, tras su muerte, una joven plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba, lo que las consolidó como símbolo del amor y la amistad.

Algo similar ocurre con los corazones, ícono de la fecha. Como explica la divulgadora científica Noelia Freire, en un artículo en National Geographic España, el corazón no procede del órgano real, sino de la silueta de las semillas del silfio, una planta de la antigüedad grecorromana vinculada a la sexualidad, a prácticas anticonceptivas y al culto de Afrodita. Con el tiempo, esa forma se fijó como imagen universal del deseo y del afecto. En la misma tradición simbólica se inscribe la rosa, asociada desde la antigüedad a la belleza, la fertilidad y a la diosa del amor, hasta consolidarse en Occidente como el regalo romántico por excelencia.

Escultura de la gitana Vanushca, en el Cementerio General de Quetzaltenango.

Guatemala, viernes 13 de febrero de 2026

Personaje

Carlos Valenti Perrilla (1888-1912)

Ilustración: Sergio Espada

Aunque nació y murió en París, Francia, 20 de sus casi 24 años transcurrieron en la ciudad de Guatemala, donde comenzó a formarse como músico, escultor y pintor. Hijo de italiano y francesa, llegó al país a los 3 años y desde pequeño fue frágil de salud. En la adolescencia le diagnosticaron diabetes y la consecuencia más desagradable para él fue la disminución visual. Como muchos jóvenes guatemaltecos que crecieron en la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, quería viajar a París y terminar de formarse como pintor. En junio de 1912, llegó a la Ciudad Luz acompañado de su joven amigo Carlos Mérida. El 29 de octubre, después de que un oftalmólogo le recomendó dejar la pintura para proteger su visión, decidió terminar con su vida, apenas 18 días antes de cumplir 24 años. Parte de la obra de Valenti, �igura cumbre de principios de siglo XX en la plástica guatemalteca, puede ser disfrutada en el Museo Nacional de Arte Moderno Carlos Mérida.

Más información disponible en este QR

Huella chapina

Texto:Pablo Cahuec

Fotos: Gabriela Arroyo

Mudarse de país nunca es una decisión menor, implica dejar familia, costumbres y lugares conocidos para comenzar de nuevo. Para Gabriela Arroyo, guatemalteca, de 29 años, licenciada en filosofía e instructora de yoga, el motor de ese cambio fue el amor. Hoy, vive en Sevilla, España, junto a su esposo Alliester, de ascendencia escocesa, y su bebé de 5 meses, en una etapa dedicada por completo a la maternidad.

Por una kombucha

Todo comenzó en 2021, en un encuentro poco convencional en La Antigua Guatemala, por medio de una actividad de teatro en casa organizada por amigos en común. Entre vino, kombucha y libros para intercambio, surgió la conversación que marcaría el inicio de su relación. Gabriela probaba por primera vez la bebida fermentada cuando un joven se acercó a preguntarle qué le parecía; era Alliester, quien la había preparado.

La charla continuó y tomó un giro literario cuando descubrieron afinidades en poesía y en autores clásicos como Calderón de la Barca. Más allá de los intereses

El amor sin fronteras sí es posible

La guatemalteca Gabriela Arroyo y un escocés sevillano sellaron su relación

compartidos, ella recuerda que le atrajo fue su alegría y su forma de compartir con los demás. “Es una persona que irradia amor donde está”, resumió.

Tres bodas

Su relación también ha estado marcada por una forma singular de entender el matrimonio. La pareja decidió unirse mediante la antigua ceremonia celta del handfasting, un ritual simbólico en el que los novios amarran sus muñecas con un lazo durante 24 horas. La tra dición indica que debe repetirse durante tres años para consolidar la unión. De 2022 a 2023 cele braron tres ceremonias, la civil y la religiosa, experiencia que describen como profunda y también divertida. Entre ami gos surgió la broma de que “se han casado muchas veces”, pero para ellos cada una reforzó el sentido de compromiso. La vida los ha llevado por varios destinos. Han vivido en Guatemala, en la capital, La Antigua Guatemala y San Lucas Tolimán, a orillas del lago de Atitlán, además de temporadas en Ciudad de

México y Edimburgo, en Escocia, hasta establecerse en Sevilla, tierra natal de Alliester.

Otras realidades

De acuerdo con Gabriela, residir fuera del país ha sido una suma de aprendizajes y desafíos. Definió la experiencia como salto hacia lo desconocido, pero como una oportunidad de crecimiento personal.

Aunque la presencia de guatemaltecos ha sido limitada en las ciudades donde ha vivido, - apenas uno en Edimburgo y cua tro en Sevilla, encontró redes de apoyo en comunidades latinas

más amplias como las mexicanas, colombianas y brasileñas. Destacó que en cada lugar ha conocido personas “increíbles y muy buenas. En todos los sitios siempre hay una persona de buen corazón”.

Volcanes y caldos

Sin embargo, la nostalagia tiene formas concretas en su corazón. Extraña los volcanes de Guatemala, las caminatas y campamentos en la montaña, así como sabores únicos como las tortillas de mercado con caldo de gallina. Asimismo, un elemento intangible, pero esencial como la calidez humana.

Afirmó que “los guatemaltecos somos cariñosos, recibimos a todos con una sonrisa y alegría. Estar fuera de Guatemala me ha hecho apreciar esto, que no se encuentra en cualquier lado”.

Su historia refleja que el amor, además, puede ser brújula y una fuerza capaz de mover vidas entre países, culturas y personas, sin romper el vínculo con las propias raíces. Según la chapina, amar ha significado abrirse al mundo sin dejar de llevar a Guatemala consigo.

La guatemalteca se dedica a cuidar a tiempo completo a su bebé de 5 meses. Gabriela y Alliester se conocieron una tarde en casa de unos amigos, cuando compartían.

Música para muertos y héroes

Según los recuerdos colectivos, el siniestro ocurrió a las 3:33 de la madrugada de miércoles, en donde bajo un cielo de un rojo inquietante, la población salió a comprobar que los vecindarios estaban convertidos en ruinas. Las ambulancias iban y venían con sus sirenas, eran un lamento entrecortado, perdido en el eco de otros gritos: voces de auxilio, gemidos, sollozos que se ahogaban en aire espeso. Todo olía a cal, a hierro retorcido, a tierra recién revuelta.

“Guatemala está herida, pero no de muerte”, declaró el presidente Kjell Eugenio Laugerud horas después, tras haber sobrevolado el paisaje desgarrado. El sismo no solo demolió edificios; fracturó almas y desgarró el patrimonio.

Sin embargo, ocurrió un milagro. El enfrentamiento interno que desangraba al país, la guerra entre la guerrilla y el Estado, tocó una puerta inesperada: la compasión. La magnitud de la catástrofe impuso una tregua, silencio de las armas. Los enemigos de ayer, frente al dolor, dedicaron fuerzas a colaborar en reconstruir, no solo casas, sino esperanzas.

La solidaridad fue inmediata. En menos de un día, el cielo se llenó del zumbido de avionetas y el suelo del rugido de camiones con ayuda de naciones hermanas. Surgieron campamentos de orden en el caos, y las iglesias, incluso las dañadas, abrieron puertas para recibir no solo feligreses, sino a las almas que necesitaran rezar o sentirse a salvo. Seis días después, una imagen poderosa recorrió las calles. Jesús Nazareno de la Merced, el Patrón Jurado de la ciudad, salió en procesión desde el colegio Loyola. Su templo había caído, pero su presencia no. Avanzaba sobre los escombros de su propia casa, una figura que, desde 1717, ha sido el refugio cuando la naturaleza muestra su furia. Los estudiantes fueron la columna vertebral de la resistencia. Se organizaron en brigadas de ayuda para atender heridos, descombrar y buscar vida bajo la muerte. Su heroísmo no fue de titulares, sino de acción callada y sudor: el esfuerzo de una generación por levantar a la que le precedía.

Porque el terremoto del 76 dejó, sobre todo, una cicatriz en el alma del país. Los muertos fueron muchos; los deudos, infinitamente más. ¿Cómo honrar tanto dolor y tan valor?

En forma de música. Marimbas, coros y orquestas del Ministerio de Cultura y Deportes entonaron un homenaje a los muertos y héroes de aquel momento que intenta recordar que hemos sido fuertes en la adversidad y que la música, ese lenguaje del alma, acompaña tanto en la celebración como en el luto más profundo.

Este año se trabaja en el montaje del Requiemde Morzart y el Requiem de Verdi. Será un esfuerzo de coros y orquestas monumentales, donde cada nota buscará cerrar círculos; para ser el puente entre muertos y vivos, entre el dolor y la esperanza, entre la herida y la cicatriz que recuerda que, incluso partidos, podemos volver a ser uno.

Playlist para sentir el amor

Texto: Isa

Enríquez

Foto: Redes

La música, como cualquier forma

de arte, tiene un pasaje directo hacia las emociones. Se cuela entre las fibras sensibles y, sin pedir permiso, acompaña en lo que se siente. En esta fecha ligada a una de los sentimientos como el amor, se presenta una lista de canciones para enamorados, despechados, corazones rotos, solteros convencidos o, simplemente, para cualquier fan de Cupido.

Para enamorados, despechados, solteros convencidos o para quien le haga falta

escapar de sus temas más trillados. Tenerife Sea es perfecta para dedicar sin caer en lo obvio.

Los enamorados

Para quienes empiecen a sentir mariposas, una dosis de Everywhere, de Fleetwood Mac; Quierovertehoy,de Benjamín Walker, o 1950, de King Princess.

Si el amor ya está en pleno vuelo, pueden dejarse llevar por Contigo aprendí, de Armando Manzanero; Eso y más, de Joan Sebastián; Tan enamorados, de Ricardo Montaner; Eres, de Café Tacvba, o Nuestro juramento, de Julio Jaramillo, que según Billboard figuran entre las mejores canciones de amor en español. Y si hablamos de embajadores del romance, Ed Sheeran nunca falla, aunque conviene

Si buscan algo más moderno pueden intentar con Cafuné, de Micro TDH, pasando por Palmar, de Caloncho y MonLaferte o Patadas de ahogado, de Latin Mafia. Corazones rotos

Porque el dolor también tiene su propio soundtrack. Todo el último álbum de Silvana Estrada, Vendrán suaves lluvias, funciona como un refugio para atravesar el duelo con calma. Se pueden sumar Brújula de Siddhartha, y Baby Romeo, de Rusowsky.

El despecho

Para esta etapa, nada se compara con cantar a todo pulmón Adiósamor, Lagatabajolalluvia,Fíja-

te que sí o 200copas. Asimismo, podemos pasar a Shakira, con canciones como No o Si te vas. Y si la catarsis exige salir a bailar, siempre está Amargura, de Karol G y 911, de Sech.

Porque sí

Porque es 14 de febrero y porque el amor, incluso el imaginado, tiene su celebración. Love, de Lana del Rey; cualquier canción de Juan Luis Guerra o HowDeep Is Your Love, de los Bee Gees son la excusa perfecta para recordar. La música, como el amor, es personal, y cada quien encuentra refugio en sonidos distintos, aunque las historias cambien, siempre hay una melodía dispuesta a decir lo que no siempre se sabe, poner en palabras.

La música

Rodrigo Carrillo
Viceministro de Cultura

Fotorreportaje

Para los momentos de romance

Texto: Redacción

Fotos: Carlos Caljú y Manuel Del Cid

Lfrío o calor, siempre tienen espacios para compartir un momento en parejas o en familia para quienes celebran el Día del Cariño y la Amistad. El proyecto Poporopos, situado entre la 8a. y 7a. avenidas, es un sitio disponible para la conviven cia, para pasar un buen rato t con música ambientada. Asimismo, Casa Abril y varias más, entre ellas Los Tres Tiempos, ubicada en la terraza del edificio Centro Vivo, en la 6a. avenida “A” entre 10a. y 11 calles, y la Quinta Solana, en la 7a. avendida entre 6a. y 5a. calles, los tres de la zona 1, en el corazón del Centro Histórico capitalino. En esos establecimientos se ofrece espacios al aire libre, que este 14 de febrero esperan a sus clientes para disfrutar un buen café y aprovechar las ofertas que seguramente promocionarán este Día del Amor.

Salud mental

El amor como aprendizaje

En las aulas universitarias de los años setenta, un hombre revolucionó la academia con una premisa que, paradójicamente, parecía demasiado simple para ser científica: el amor es una habilidad que se aprende. Leo Buscaglia fue un autor, profesor y orador estadounidense recordado como el Doctor Amor. No hablaba desde el sentimentalismo vacío, sino desde la urgencia de una sociedad que, aunque conectada, padecía una profunda orfandad afectiva.

Hoy, en pleno siglo XXI, su mensaje cobra una vigencia renovada en nuestra sociedad. Este autor enseñó que el amor no es un evento fortuito que nos “sucede”, sino una decisión consciente que se cultiva en todas sus expresiones.

Diversas formas

Para el profesor, el amor no se limitaba al romance de tarjeta postal. Él detallaba tres ejes fundamentales:

Amor propio como cimiento: nadie puede dar lo que no posee. El autor insistía en que la educación debería enfocarse en el autodescubrimiento. “Ser tú mismo es la única forma de ser libre”, decía. Solo cuando nos aceptamos con nuestras luces y sombras, estamos listos para el encuentro con el otro.

Empatía y el prójimo: en un mundo de interacciones digitales rápidas, abogaba por el “abrazo terapéutico”. Para él, el amor es reconocimiento; es ver al otro en su humanidad plena, ya sea un familiar, un colega o el desconocido que nos atiende en el mercado.

Amor como riesgo: amar es, intrínsecamente, ser

vulnerable. Él explicaba que el miedo al rechazo nos vuelve rígidos. Su filosofía invita a “perder el miedo” por expresar afecto, pues el único fracaso real es el aislamiento por orgullo.

Abrazo y presencia

Fue pionero en hablar de la deprivación sensorial. Argumentaba que la sociedad moderna se estaba “secando” por falta de contacto físico y emocional.

El contacto físico: el famoso “abrazo de Buscaglia” no era un gesto vacío. Explicaba que el contacto físico reduce el cortisol (estrés) y valida la existencia del otro. En sus textos, detallaba que un abrazo dice: “Te veo, te reconozco y eres importante para mí”.

La comunicación auténtica: criticaba las conversaciones superficiales. Para él, el amor detallado significaba preguntar “¿cómo estás?”, y realmente quedarse a escuchar la respuesta, sin prisa.

Tarea pendiente

Buscaglia solía decir: “El amor es una técnica que se aprende. Si quieres aprender a pintar, estudias pintura”. Si se aplica esto a la cotidianidad, la pregunta es obligatoria: ¿cuánto tiempo se dedica a estudiar la bondad, la escucha activa o la compasión?

El amor, en todas sus expresiones, es el tejido que sostiene. No es un lujo, es una necesidad de supervivencia. Si decidimos, como proponía el autor, que cada encuentro humano sea una oportunidad para aprender a amar, quizás se logre transformar la realidad, un abrazo a la vez.

Leticia Eugenia Padilla

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