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Un soplido de viento

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Alicia fue una joven de buen corazón un poco distante dijeron todos, todos la conocían, después de todo ella era una de las monjas que administraban el hospicio “San Lázaro”

Una joven que paga el castigo de Dios al ser una hija primogénita de un matrimonio joven que no cumplieron con los sacramentos, y sucumbieron ante su pecado lujurioso, después de todo ella era una desgracia y su acompañante era un castigo divino, tal vez por eso no huyo cuando la abandonaron ahí a los doce años, junto a su mejor amigo.

Aquel con el que ella nació, su hermano menor, un joven que aunque al principio pareció un niño tranquilo y normal, poco a poco comenzó a palidecer de una maldición divina, aquella maldición que era producto de demonios, o eso decían sus padres, ella creía que ellos solo agravaron su ya débil condición mental

Poco después de que ambos cumplieran los ocho años ella recuerda haberlo escuchado llorar todas las noches, ella no era más que una niña que podía intentarlo consolar por aquella barbaridad ocurrida, aquella que hizo que los demonios atacaran su mente ya empobrecida y comenzó a desesperarse con adultos y personas a su alrededor

Su madre preocupada le pregunto si sabía el porqué de la condición, porque su mente ya quebrada se rompió, ella conto lo ocurrido con aquellos monstruos, demonios, pero su madre la golpeo por sus “mentiras” y ordeno que permaneciera callada, que eso jamás se lo contara a nadie y que lo que le ocurría a su hermano, no era más que una condena divina, ella sabe que su mente esta tan quebrada como la de su hermano

Pero ella no tenía aquellos horrores dentro suyo, no las voces que su hermano, por eso cuando ellos cumplieron 11 años y su hermano ataco a su primo, a su tío, a su amigo, y a la servidumbre porque así le dijeron los demonios dentro suyo, sus padres decidieron que con la vergüenza que hubiera conllevado ponerla a ella como heredera, lo harían pero, no paso, porque su madre por un “milagro” quedo en cinta, entonces poco antes de que su madre diera a luz ellos fueron abandonados en otra ciudad, en aquel hospicio, con mucho dinero y la perspectiva de no volver.

Sus días fueron nada más que un calvario, aun lo eran pero ella aún no se podía ir, no hasta dejar alguna clase de marca, hasta que alguien supiera que su hermano murió ahí, murió como menos que un humano, como menos que un animal porque ellos al menos tenían un propósito, su hermano no era más que el castigo por el pecado que pagaron sus padres, todos lo vieron así, menos ella, ella vio como fue golpeado, electrificado, como lo llenaron medicamentos para “tranquilizarlo”

Como poco a poco lo único que hacía era perder más y más su cordura, como antes del final de su vida, pateaba a las personas, como golpeaba a todos, como se hacía daño el mismo, como esas supuestas terapias no hacían más que hacerle daño, como todo lo que hacían era romperlo, hasta, que nada más que un cascaron, quedó.

Hacia el final luego de todas las “terapias” y como él no reaccionaba a ninguna decidieron que lo mejor era realizar una la famosa terapia electroconvulsiva, aquella que no era más que electricidad en el cuerpo de su hermano, ella sabía como monja de ahí que solo con dos minutos la terapia estaba completada pero como su hermano era un “paciente especial” querían curarlo y utilizaron cuatro minutos como medida pero ella a los tres minutos vio, como la vida de su hermano se perdía ante sus ojos, los dulces ojos que ya muy pocas veces tenían claridad, en el último instante lo tuvieron y ella vio cómo se iba siendo el mismo, pero poco después ya no vio luz en sus retinas.

Ella lloro y grito y lo único que hicieron fue tranquilizarla, la durmieron y la “apoyaron”, pero ella no vio más que asesinos y cómplices, eso fue lo que ella vio, después de todo le quitaron a la última rosa de su jardín, su dulce hermano que solo parecía haber llegado a este mundo para sufrir, ella juro en su tumba que todos se enterarían de lo que estaba pasando, y que nadie más tendría la desdicha de sufrir tal perdida y si lo hacían, si internaban a aquel ser ahí, ellos lo habrían matado.

Poco después de la muerte de su hermano comenzó a registrar cada cosa, cada mala acción a sus ojos, cada pieza de información, cada muerte y “accidente” llevado a cabo, cada persona llorando por su familiar, hijos, padres, madres, toda clase de personas, tomo fotografías con una cámara robada, sobre cómo era inhumano poco higiénico, nada habitable, ella sería una de las monjas que trato de mejorar todo, pero no porque ella deseara ayudar de corazón sino más bien por rencor, aunque alguien podría culparla, solo era una joven de 29 años que vio morir su mundo a los 18

El tiempo que le quedo hizo un esfuerzo para que todos lo supiera, para que cayeran en cuenta de lo que era y lo hizo, Alicia había enviado sus registros a diarios locales y activistas, quienes quedaron horrorizados por las pruebas. Fotografías de condiciones inhumanas, relatos de torturas y los nombres de las víctimas comenzaron a circular, generando un escándalo y al lograr su cometido...

Solo termino con su vida, después de todo ella cumplió con la promesa que le hizo a su hermano, tal vez por eso pocos creyeron su historia aun con todo y evidencia porque en 1900, quien creería a una joven monja sin nombre, ni apellido que se suicidó colgada de un árbol…

Esta

historia

trata

sobre una joven que planea desencubrir los actos inhumanos de los que sufrio su hermano antes de morir.

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