DICIEMBRE-ENERO 2026
Por culpa de los Hardy Boys
El impacto de DAR
Cómo empezar de cero
Valoremos la Navidad

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DICIEMBRE-ENERO 2026
Por culpa de los Hardy Boys
El impacto de DAR
Cómo empezar de cero
Valoremos la Navidad


POR ERIC K. THOMSEN
Todo empezó con el Manual de los Hardy Boys: Frank y Joe, los hermanos que jugaban a los detectives en aquella legendaria serie televisiva. Con ellos aprendí a encender un fuego con una lupa. Como pequeño curioso (y algo astuto), enseguida descubrí que la potente lupa de mi abuela era ideal para esta tarea. Creí que sería divertido prender fuego a las hormigas bravas en el borde del pinar detrás de su casa en Florida. Entonces pensé: ¡Veamos ahora si son tan bravas!
El único problema era que los hormigueros estaban rodeados de gruesas agujas de pino que se habían secado a causa del ardiente sol de verano: la leña perfecta. En cuestión de minutos, el pinar ardía y me encontré rodeado de bomberos. Una pequeña chispa. Un gran incendio. Resultados desastrosos.
Se parece mucho a las palabras. No recuerdo otra ocasión en que las palabras tengan tanto poder. En este mundo políticamente cargado y alimentado por las redes sociales, una sola frase puede hacer que despidan a alguien o hundir una empresa. Las palabras pueden destrozar a una familia o una iglesia. Las han afilado para convertirlas en armas y las han utilizado como flechas envenenadas que poseen un poder mortal.
Resulta que los seres humanos tenemos un terrible impedimento del habla: nuestra naturaleza pecaminosa. Simplemente no podemos controlar nuestras bocas (Santiago 3:1-12). Santiago escribió a los cristianos judíos dispersos por el mundo antiguo debido a la persecución. ¿Qué principios ofreció Santiago para gobernar nuestra comunicación como creyentes?
Las palabras "pequeñas" en realidad no son pequeñas (versículos 3-6). ¿Te has detenido a pensar alguna vez en cómo las palabras pequeñas moldean nuestras vidas? Sí, no, alto, siga — están compuestas por cuatro letras o menos, pero estas minúsculas palabras pueden cambiar completamente el curso de la vida.
Santiago comparó las palabras con un freno, un timón y un fuego: pequeñas cosas que marcan una gran diferencia. Sin embargo, todas tienen algo en común. Cada una requiere una tercera parte. El caballo no se pone el freno, el barco no gira el timón y el fuego no se enciende solo.
¿Qué intentaba decirnos Santiago? No es natural que los seres humanos refrenemos nuestras lenguas. Solo podemos
someter nuestras bocas si nos ponemos bajo el control del Espíritu Santo. ¡Cuánto agradecemos Su suave enseñanza al recordarnos que debemos pensar dos veces y hablar una sola vez! Eso es esencialmente lo que dijo Santiago (ver 1:19): Que todo hombre sea pronto para oír (escuchar primero), tardo para hablar (pensar bien las palabras), tardo para la ira (no reaccionar con ira).
Las palabras tienen un impacto duradero (versículo 6).
"Cuánto me gustaría volver atrás y no haber dicho esas palabras." El problema es que una vez dichas, no se pueden retirar. ¿Perdonar? Sí. ¿Retirar? No. El versículo seis nos recuerda que lo que decimos puede destruirnos completamente (contaminar todo el cuerpo) y prenderle fuego a toda nuestra vida. No considero una exageración teológica observar que una "vida en llamas" puede contagiar a otros y, en última instancia, causar un gran daño en el Cuerpo de Cristo, incluso a lo largo de generaciones. El habla descuidada puede convertirse en un "mundo de iniquidad" en pocas frases.
Nuestras palabras deben estar en consonancia con nuestra vida (versículos 8-12). Debemos expresar nuestra fe con claridad y vivir con coherencia. Nuestras palabras son un barómetro preciso de nuestra relación con Cristo, por lo cual Santiago ofreció tres sugerencias:
• Reconocer nuestra incapacidad para controlar la lengua (versículo 8).
• Hablar con respeto, ya que las personas son portadoras de la imagen de Dios (versículo 9).
• Usar el lenguaje apropiado para un cristiano (versículos 9-12): bendiciendo, no maldiciendo; dulce, no amargo; lleno del Espíritu, no impulsado por la carne.
Cada día y a cada hora, nuestras palabras escriben el libro de nuestras vidas para que otros lo lean. ¿Qué dirá el capítulo de hoy acerca de ti?
Acerca del escritor: Eric K. Thomsen es editor jefe de la revista ONE. Correo electrónico: eric@nafwb.org.


Por qué es importante para su iglesia y sus colaboradores ministeriales


Al acercarse el fin de año, muchos comenzamos a pensar en regalos, tradiciones, propósitos y cuánto dinero tenemos disponible para gastar. Pero para los creyentes, diciembre ofrece algo más que listas de compras y celebraciones. También es un momento para pensar en las donaciones de fin de año.
Esta práctica es más que una conveniente deducción de impuestos o una forma de apoyar el presupuesto del ministerio. Es una inversión en el Reino de Dios. Las donaciones de fin de año a las iglesias y colaboradores ministeriales no son meras transacciones financieras, sino actos de adoración para impulsar la misión de Dios.
Dar como un acto adoración. Desde las ofrendas del templo del Antiguo Testamento hasta la manera en que Pablo animó a los corintios (2 Corintios 9:7), dar siempre ha sido más que satisfacer necesidades prácticas. Es una declaración de gratitud por la provisión de Dios. Cuando damos, decimos: "Dios, gracias por proveer, y confío en que seguirás proveyendo." Es una forma de demostrar que creemos que Él es el dueño de todo y que queremos usar lo que nos ha dado para honrarlo.
Las donaciones de fin de año brindan un momento intencional para detenernos y reflexionar: ¿Cómo me ha bendecido Dios este año? ¿Cómo he usado lo que Él puso en mis manos? Y luego damos. Cuando damos generosamente, dejamos claro que Cristo es nuestro tesoro, no el dinero.
Impulsando el ministerio juntos. Las iglesias y las organizaciones ministeriales a menudo experimentan sus mayores necesidades financieras durante los últimos meses del año. Para muchos ministerios, las contribuciones de diciembre representan una parte significativa de su presupuesto anual.
Estas donaciones:
• mantienen a los misioneros en los lugares donde ministran.
• sostienen los programas locales para alcanzar a los no creyentes.
• financian la fundación de nuevas iglesias.
• aseguran que las iglesias continúen sirviendo a sus comunidades.
Cuando los creyentes dan generosamente al final del año, fortalecen la iglesia local y extienden su alcance. Su generosidad no solo cubre un déficit presupuestario, sino que también impulsa la misión y el evangelio. Analice estos ejemplos: una iglesia local invierte en un banco de alimentos en su vecindario,
lo cual abre puertas para conversaciones sobre el evangelio. Una organización misionera capacita a nuevos pastores en el extranjero, quienes a su vez discipulan a cientos de creyentes. Una agencia denominacional invierte fondos para cubrir las necesidades de jubilación de pastores que han servido fielmente durante décadas.
Ninguno de estos esfuerzos se realiza sin la generosidad del pueblo de Dios. Las donaciones de fin de año son una de las maneras más claras de demostrar que todos estamos trabajando juntos en la misión de Dios.
Inversión en el Reino. Sinceramente, entiendo que a veces dar se siente como una sustracción. Pero Jesús cambia completamente esa idea. En Mateo 6:20, dijo: “Acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.” En otras palabras, Jesús dijo que la generosidad no es una sustracción, sino una inversión eterna.
Cuando los cristianos dan al final del año, no pierden dinero; lo invierten en la obra del Reino. El dinero se convierte en alimento para los hambrientos, Biblias para los nuevos creyentes,
becas para la educación cristiana y apoyo para los misioneros. Es una semilla que se siembra y produce una cosecha eterna.
Un llamado a la generosidad en oración. Al finalizar el 2025, tómese un tiempo para preguntarle a Dios cómo Él quiere que usted done. Reflexione acerca de Su fidelidad durante el año pasado. Considere cómo su iglesia y sus colaboradores ministeriales están impulsando el evangelio. Pídale a Dios que le muestre cómo su generosidad puede satisfacer necesidades, impulsar la misión e invertir en tesoros eternos.
Cuando vemos las donaciones de fin de año como un acto de adoración y una inversión en el Reino, el resultado se extiende mucho más allá de los presupuestos y los balances generales. Se salvan almas, se tocan vidas, se fortalecen iglesias, se sostiene a misioneros y se magnifica el nombre de Cristo.
Este año, no vea su donación como una tarea más en la lista de cosas por hacer. Véala como lo que es en verdad: una oportunidad para adorar a Dios, bendecir a Su pueblo e invertir en Su Reino eterno.
Acerca del autor: Chris Compton es el director financiero de Richland Ave Financial. Se graduó en 2007 con una maestría en exposición bíblica de la Universidad Internacional de Columbia. Graduado en 1998 de la Universidad Estatal del Este de Tennessee, cuenta con más de dos décadas de experiencia administrativa y financiera en diversos campos y siete años de ministerio pastoral.


POR ROBERT POSNER
Nada atormenta más la mente cristiana que el pecado no confesado y el corazón no arrepentido. Al igual que David, lo sentimos profundamente. Podemos intentar escapar de él manteniéndonos activos; manteniendo nuestra mente ocupada con el trabajo, los medios de comunicación y los pasatiempos; o adormeciéndola con alcohol, drogas y otras distracciones.
Podemos intentar con cualquier cosa, pero siempre regresa. Los recuerdos, la vergüenza y la culpa continúan produciendo dolor físico y emocional en nuestras vidas. David lo describió así en el Salmo 32:3-4: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano.” Después de su pecado con Betsabé, David clamó: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.” (Salmo 51:7). Qué petición tan extraña: “Purifícame con hisopo.” Es extraño porque hoy en día no conocemos mucho acerca del hisopo.
Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.
— Salmo 51:7
El hisopo es una planta con flores que produce aceites esenciales que se usan para infusiones curativas y otros fines. Sin embargo, David tenía en mente una sanación diferente, algo mucho más grande que un alivio momentáneo. Recordaba la Pascua, cuando Israel estaba esclavizado en Egipto. Éxodo 12:21-23 relata la historia: “Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.”
Como otros fieles creyentes del Antiguo Testamento, David miró hacia atrás y hacia adelante a la vez. Miró hacia atrás al cordero pascual en Egipto, y hacia adelante al cordero pascual en la cruz. David clamó por lo único que clama aquel que reconoce su pecado: purificación. Cuando nuestro pecado realmente nos resulta desagradable, cuando nos produce dolor en el corazón y malestar en el estómago, anhelamos ser purificados. Queremos liberarnos de la oscura huella de pensamientos, deseos, palabras y acciones pecaminosas. Al igual que David, debemos rendirnos por fe a la gracia purificadora de Jesús.
¿Cómo se expresa de manera práctica el rendirse a Cristo por fe?
• Primero, reflexione acerca de sus acciones y pensamientos.
Reconozca cualquier maldad y confiésela en oración al Señor (1 Juan 1:8-9) y a un amigo espiritualmente confiable (Santiago 5:16).
• Segundo, busque la purificación y la sanidad espiritual mediante las promesas de la Palabra de Dios y la sangre de Jesús. Así como David buscó la purificación mediante la metáfora de la sangre en el hisopo, cuando la duda invada su mente, repita las promesas de la Palabra de Dios y ore: “Padre, el enemigo de mi mente me recuerda mi pecado, pero tu Palabra ha prometido que estoy perdonado y limpio de él. Creo en tus promesas. Ahora, por favor, ayuda a mi mente a encontrar descanso. En el nombre de Jesús, ¡amén!”.
• Tercero, encuentre una comunidad que lo apoye espiritualmente. Comparta sus luchas y busque la guía de quienes puedan ofrecerle sabiduría y aliento.
Al reconocer nuestro pecado, confiar en el poder purificador de la sangre de Jesús y encontrar una comunidad de seguidores de Jesús, experimentamos la libertad del peso del pecado y el poder purificador de la gracia de Jesús. ¿Por qué no empezar de cero este nuevo año, con un corazón limpio?
David nunca cantó el antiguo himno “Sólo la sangre,” pero estoy seguro de que si lo escucha en el cielo, se regocijará con nosotros:
¿Qué me puede dar perdón?
Sólo de Jesús la sangre;
¿Y un nuevo corazón? Sólo de Jesús la sangre; Precioso es el raudal que limpia todo mal.
No hay otro manantial, sólo de Jesús la sangre.
Acerca del autor: Robert Posner pastoreó dos iglesias durante 26 años antes de que un fracaso moral lo derrumbara. Tras años de recuperación y reconciliación, él y su esposa Judy se convirtieron en Mentores Profesionales Certificados™ y fundaron 2416 Ministries para ayudar a los hombres a desarrollar y mantener la integridad sexual bíblica y a sus esposas a sanar el trauma de la traición. Obtenga más información: www.2416ministries.org
POR EDDIE MOODY
Cuando escuchas mencionar títulos de canciones de navidad, ¿alguna vez te sorprendes tarareando alguna? Si es así, ¡ya valoras la Navidad! A mí me sucede cuando pienso en "Es la época más maravillosa del año" de Andy Williams.
En realidad, ninguna otra época del año se compara con la Navidad. Por ejemplo, probablemente hayas oído la historia de la "Tregua de Navidad" durante la Primera Guerra Mundial. El 24 de diciembre de 1914, estalló una tregua espontánea a lo largo del Frente Occidental y, en menor medida, del Frente Oriental. En este conflicto, donde se estima que murieron 22 millones de militares, las fuerzas francesas, alemanas y británicas dejaron de luchar durante unas horas para celebrar la Navidad.¹ Digan lo que digan, simplemente no hay otro día festivo como la Navidad.

Valoremos las oportunidades que ofrece la Navidad. Según un estudio de Pew de 2017, el 90% de los estadounidenses celebra la Navidad,2 y un estudio de Gallup de 2019 indicó que el 93% de los estadounidenses celebra la Navidad.³ Esto crea una oportunidad para los cristianos. Se cree que la Nochebuena es el servicio al cual asisten más personas no
¹ WWI Museum and Memorial. Christmas During World War I: Moments of Peace in a Time of War: https://www.theworldwar.org/ learn/about-wwi/christmas-during-world-war-i#:~: text= Moments%20of%20Peace%20in%20a,and%20from%20the%20 German%20trenches
2 Pew Research Center. Americans Say Religious Aspects of Christmas Are Declining in Public Life: https://www.pewresearch.org/ religion/2017/12/12/americans-say-religious-aspects-ofchristmas-are-declining-in-public-life/
3 Gallup. More American Celebrating a Secular Christmas: https:// news.gallup.com/poll/272378/americans-celebratingsecular-christmas.aspx
creyentes; más que a cualquier otro, incluso la Pascua.
Las cantatas, las obras de teatro, los espectáculos y los programas ofrecen oportunidades para disfrutar de la temporada, reencontrarse con viejos amigos y hacer otros nuevos en el camino. Aunque ajetreadas, las fiestas con amigos y las celebraciones familiares ofrecen la oportunidad de crear recuerdos que los niños recordarán toda la vida. Si lo hacemos intencionalmente, podemos transmitir el verdadero significado de la Navidad a la siguiente generación. A medida que envejecemos, estos recuerdos navideños se vuelven más especiales, pues recordamos a los seres queridos que ahora están con el Señor.
Valoremos el mensaje de la Navidad. Ambos estudios mencionados anteriormente indicaron que la Navidad se está secularizando cada vez más, omitiendo los elementos religiosos. Pew señaló que la creencia en la validez de la historia de la Navidad está desapareciendo. En 2017, solo el 66% de los encuestados creía que Jesús nació de una virgen, en comparación con el 73% en 2014.⁴
¡Qué triste que se pierda el verdadero mensaje de la Navidad! Dios amó tanto al mundo que envió a Su Hijo para salvar a todo aquel que lo invocara. Ese Hijo se humilló voluntariamente y murió por nosotros. Y no olvidemos el resto de la historia de la Navidad. Ese bebé en el pesebre regresará, y toda lengua confesará que Él es el Señor.
Incluso si este año te encuentras conmocionado por la pérdida de un ser querido, problemas familiares u otros desafíos que la vida te ha presentado, la paz y la esperanza de Jesús brillan en la oscuridad. Es un mensaje maravilloso, y la Navidad nos brinda una magnífica oportunidad para compartirlo.
¡Valoremos la Navidad... la época más maravillosa del año!

Eddie Moody Director
Ejecutivo de la Asociación
Nacional de Bautistas Libres
4 Pew Research Center. 5 Facts About Christmas in America: https://www.pewresearch.org/short-reads/2017/12/18/5-factsabout-christmas-in-america/

El Certificado de Estudios Bíblicos y Ministeriales se ha diseñado para apoyar y mejorar el ministerio de los obreros voluntarios en la iglesia local al igual que para los pastores bi-vocacionales. Los cursos están disponibles en español por medio de la plataforma de internet (“on-line”), y se pueden completar en un año. ¡Aprenda más hoy!

vigentes del 1 de enero de 2026 al 30 de junio de 2026. La elegibilidad depende de su estado.



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