En esta edición, exploramos una de las mayores alertas del cambio climático: el deshielo del Ártico y sus consecuencias devastadoras. Mientras el hielo retrocede, los osos polares luchan por sobrevivir, desplazados por la pérdida de su hábitat natural.
La atlantificación del Océano Ártico —el ingreso de aguas más cálidas del Atlántico— está transformando por completo la vida marina del norte, afectando también a los mares subárticos. Lo que antes era un mundo blanco y silencioso, hoy se agita con desequilibrio e incertidumbre.
Desde esta revista, alzamos la voz por los ecosistemas que no pueden defenderse solos. Esta crisis no es lejana: es una llamada urgente para toda la humanidad.
CONTENIDO
Aportan evidencias sobre la atlantificación del océano Ártico.
El sistema físico del océano artico y los mares subatómicos en un clima cambiante.
El deshielo amenaza la supervivencia de los osos polares.
Los 3 datos del oso polar, el popular mamífero del Ártico.
CREDITOS
EDITORIAL
REVISTA ACADEMICA
I U PASCUAL BRAVO
EDICIÓN N°44
G. DEL DISEÑO GRAFICO 2 SEMESTRE
DIRECTOR GENERAL
Isabela Álvarez Marín
Andres Monsalve
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN
Isabela Álvarez Marín
REDACCIÓN
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CORRECIÓN DE ESTILO
Isabela Álvarez Marín
Andres Monsalve
MARKETING PUBLICIDAD Y PRENSA
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La campaña inter-
nacional Biodiversidad Global de Calcifica- dores Planctónicos Marinos (BIOCAL), liderada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB), ha recogido muestras para estudiar los cambios en la biodiversidad marina. El equipo llevó a cabo este trabajo mediante el aná- lisis de organismos planctónicos calcificadores, que contribuyen a regular el dióxido de carbono (CO2) atmosférico y la química del agua de mar. Estos organismos forman caparazones de carbonato cálcico y son especialmente sensiblesa la acidificación de los océanosy al cambio climático Este fenómeno modifica la productividad primaria y secundaria, lo cual abre las puertas a que especies de latitudes más templadas amplíen su hábitat hacia el norte. Esto genera una mayor competencia entre especies para obtener alimentos y aumenta la depredación sobre las espe- cies árticas.En el archipiélago de Svalbard, el equipo científico observó especies de plancton calcificador de cocolitóforos, pterópodos con concha y foraminíferos (los tres principales grupos calcificadores) en el límite de su área de distribución geográfica habitual, además de temperaturas superficiales superiores a la media de los últimos veintidós años en los meses de agosto y septiembre. “La extensa área estudiada en la campaña, desde regiones subtropicales hasta zonas polares, nos permitió observar la huella global del cambio climático en la biogeografía de especies planctónicas calcificadoras comunes”, añade Ziveri.
“El buque de investigación oceanográfica Sarmiento de Gamboa navegó desde Vigo hasta Reikiavik, pasando por los archipiélagos de las Azores y Svalbard para hacer muestreos “
Aportan evidencias sobre la atlantificación del océano Ártico.
l océano Ártico puede parecer remoto, pero no está aislado. Varias vías oceánicas lo conectan con los océanos Pacífico y Atlántico y los flujos en estas vías pueden afectar tanto al clima como a los ecosistemas marinos.En una revisión llevada a cabo con el apoyo parcial del pryecto CRiceS, financiado con fondos europeos, se analizan estudios anteriores sobre las aguas que fluyen entre el océano Ártico y los mares subárticos. Publicada en la revista «Ocean-Land-Atmosphere Research», la revisión pretende mejorar nuestracomprensión de estos cambios, lo que permitiráelaborar políticas eficaces y estrategias de mitigación del cambio climático.«Hemos llevado a cabo una revisión de estudios previos de observación y modelización sobre las conexiones entre el océano Ártico y los mares subárticos y hemos examinado sus cambios y mecanismos impulsores», afirma el autor principal, el doctor Qiang Wang, del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina del Instituto Alfred Wegener (Alemania), entidad socia del proyecto CRiceS, en una nota de prensa publicada en «EurekAlert!». La revisión destaca los cambios radicales que se produjeron en las entradas y salidas del océano Ártico durante la segunda década del siglo XXI.
El estudio es el primero que ha combinado observaciones de indicadores de clima físico -como la masa de nieve-, con impactos biológicos -como la falta de coincidencia en el momento de floración de las flores y el funcionamiento de los polinizadores-. Estos indicadores climáticos son esenciales en la información que aportan, dado que capturan la esencia de un sistema. Por ejemplo, la extensión del hielo marino en un mes determinado resume los efectos de la temperatura del aire, los vientos, el calor de los océanos y otras variables. De hecho, Walsh asegura que nunca se había reunido tantos indicadores del Ártico en un solo estudio.
«El sistema del Ártico se está alejando de su estado del siglo XX. Se dirige hacia un estado sin precedentes. Con implicaciones no solo dentro sino más allá del Ártico.«, según el autor principal Jason Box, del Estudio geológico de Dinamarca y Groenlandia, en Copenhague. También añadía que; «Los patrones climáticos en Europa, América del Norte y Asia son cada vez más persistentes. ntando más rápido que el resto del mundo, . Esto lleva a condiciones climáticas extremas. Otro ejemplo es la interrupción de la circulación oceánica que puede desestabilizar aún más el clima. Por ejemplo, el enfriamiento en el noroeste de Europa y el fortalecimiento de las tormentas».
EL SISTEMA FÍSICO DEL OCÉAN O SUBATÓMICOS EN UN CLIMA
FOTO TOMADAPOR
DANIEL PINCEL DE MONTERO.
“Durante este período, se produjo una mayor convergencia térmica, o aumento del transporte de calor, hacia el océano Ártico como consecuencia del calentamiento de las aguas de entrada procedentes de los mares subárticos.”
ARTICO Y LOS MARES CAMBIANTE.
Los modelos climáticos predicen un aumento continuo del transporte de calor al océano Ártico durante el siglo XXI, sobre todo como consecuencia del calentamiento de las aguas de entrada. También predicen un aumento de los niveles de agua dulce que fluye hacia el océano Ártico como consecuencia del aumento de las precipitaciones netas, la escorrentía fluvial y la disminución del hielo marino. Se prevé que el incremento de agua dulce que fluye en dirección contraria, del Ártico al Atlántico Norte, se produzca a través del estrecho de Fram «debido al aumento de la exportación de volumen oceánico y a la disminución de la salinidad», según se explica en la revisión. «La exportación del volumen de hielo marino del estrecho de Fram alcanzó un mínimo histórico en la segunda década del siglo XXI y se prevé que siga disminuyendo junto con el declive del hielo marino del Ártico», escriben los autores.
Este flujo transártico influye en el transporte de sustancias naturales, como nutrientes, gases, compuestos orgánicos y contaminantes de origen humano -incluidos microplásticos y metales pesados- desde los sistemas fluviales siberianos hacia el Ártico central y el Atlántico Norte. Este material afecta la biogeoquímica y los ecosistemas del Ártico, mientras que el agua dulce altera la circulación oceánica. El estudio se basa en muestras de MOSAiC, la mayor expedición al Ártico jamás realizada y uno de los esfuerzos de investigación polar más ambiciosos, en el que participaron siete rompehielos y más de 600 científicos de todo el mundo.
Un nuevo estudio publicado en Nature Communications ha analizado el comportamiento de los osos polares en tierra para arrojar luz sobre esta cuestión, y los resultados son realmente desesperanzadores. ¿Qué pasará cuando el Ártico se quede sin hielo en las temporadas de verano, que además se están prolongando?. Además, también se ha podido comprobar que las características de los osos polares y otros tipos de úrsidos, como los osos pardos, son realmente diferentes a pesar de sus obvias similitudes físicas. Durante un ayuno prolongado como la hibernación, estos últimos metabolizan sobre todo la grasa corporal, con pocos cambios en su masa.
El deshielo amenaza la supervivencia de los osos polares.
El hielo marino del océano Ártico, hábitat natural del oso polar, podría desaparecer en las próximas décadas. Así lo indicaba tan solo unos meses atrás un estudio publicado en la revista Nature Communications, que señala la acción del hombre sobre el planeta como principal responsable. escenario ocurriría independientemente de las maniobras puestas en marcha en el Acuerdo de París de 2015, con el objetivo de frenar el calentamiento global a un máximo de 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales y así tratar de
“La falta de hielo ha obligado al oso polar a tomar caminos de tierra con mucha más frecuencia, llevando a los científicos a preguntarse si se adaptaría a una vida en este terreno.”
evitar las consecuencias que este deshielo tendría en el clima: alteración de las corrientes marinas, intensificación de los huracanes, aumento de las temperaturas, y mucho más. Pero, más allá de los propios cambios que está sufriendo la Tierra, esta situación produce nuevas preocupaciones. Por un lado, se predice cómo el ser humano podría querer beneficiarse de una tierra inhóspita que hasta ahora ha sido muy poco explorada y, por tanto, está por explotar.
IMAGEN SACADA DE FROTHER MODEL.
IMAGEN SACADA DE NATIONAL GEOGRAPHIC.
Los 3 datos del oso polar, el popular mamífero del Ártico.
El oso polar, Ursus maritimus, habita en todas las aguas cubiertas de hielo del Ártico circumpolar, pero la pérdida de hielo marino debido al cambio climático amenaza su supervivencia.
1. Los osos polares cambian el color de su piel.
Tal como indica Polar Bears International, una organización de conservación de este animal, los osos polares recién nacidos tienen la piel rosada, la cual se deja ver a través de una corta pelusa blanca. Incluso, las almohadillas de la nariz y las patas son rosa.
2. El oso polar es un animal muy grande.
Los osos polares son los cuadrúpedos (animales con cuatro patas) carnívoros más grandes que existen, subraya el Grupo de Especialistas en Osos Polares, que también ofrece datos precisos sobre las dimensiones del animal.
Específicamente, los machos adultos miden entre 2.4 y 2.6 metros y suelen pesar entre 400 y 600 kilogramos (kg), aunque pueden llegar a pesar 800 kg e incluso más. No obstante, alcanzan el tamaño máximo entre los 8 y los 14 años.
3. El oso polar solo se encuentra en el Ártico
Tal como señala el PBSG, la distribución de todos los animales depende de la suerte y de la historia. En el caso del oso polar, se conoce que evolucionó hace muy poco (hace entre 200 000 y 500 000 años) a partir de los osos pardos, en algún lugar del este de Rusia o de Alaska.
solitario
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