Dr. Héctor A. Taborda
"El destino no le dio a Taborda el tiempo que él debió haber pedido en un trágico ademán de náufrago. Porque si el destino le hubiese dado el tiempo necesario, lo hubiera llenado de profunda ciencia, de noble sabiduría, de vida generosa, de amor fecundo, de obras imperecederas, y hubiéramos podido saludar su estatua en la Capital de la República. Oídme lo que voy a deciros -lo dice un hombre que conoció muy de cerca a los actores más prominentes de toda su generación- oídme este juicio apodíctico, esta enorme verdad que aplasta como una montaña: de todos los hombres de su generación, que llegaron a ser académicos y profesores, gobernadores, ministros y parlamentarios, Héctor Taborda era la cumbre más alta, más serena y más lúcida." Dr. Osvaldo Loudet