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PELAJES

Tierras prolijas y abundantes en riquezas En el bosque permanecen inexorables reminiscencias de tiempos mejores. Sus habitantes, zorros rojos y blancos, se disputan el espacio y afilan sus garras para dañar al contrario.

La discordia, reprimida pos siglos fue liberada por los pájaros. Todo comenzó por los pájaros.

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Los rojos identificaron a los animales alados como enemigos de la convivencia en el bosque, parásitos que, según decía su cabecilla, “arrebatan de nuestras zarpas los alimentos que ahora echamos en falta” No transcurrió mucho tiempo hasta que comenzó la cacería.

Los blancos contemplaron horrorizados la persecución de los pájaros, a quienes tenían por fieles aliados, pues “los pájaros plantan las semillas que después en riquezas germinan”

Las desavenencias entre zorros aumentaron, y el conflicto escaló a una velocidad vertiginosa Se sintió en los matorrales y en las madrigueras, entre este y oeste cayó el férreo telón de acero Irreconciliables enemigos confesos, rojos y blancos se cercaron y erigieron una gran linde. Partieron el bosque según colores, y a cada lado los zorros persiguieron a los traidores que no respetasen los aforismos de sus pelajes.

En las dunas, terreno baldío en riquezas y en memorias, también hay zorros. Canes que caminan sobre las arenas sedientos y en inanición, pero viajan en comunidad ¡Gloria a los zorros que viven en unidad, a los que reconocen que es debajo del pelaje donde reside la ley natural! Sólo ellos son prósperos y es solo en ellos donde habita la esperanza.

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